Las noticias que nos vienen de nuestros vecinos europeos nos hablan de un incremento sustancial de las cifras de personas enfermas y también del número de fallecidos por sarampión. El brote parece cada vez más difícil de controlar, puesto que la diseminación entre personas que no están vacunadas (o no correctamente) es elevada debido a las características del virus, que es muy contagioso.




