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miércoles, 2 de enero de 2013

Bajo presión

Hace justamente 2 años hice mención a este libro después de haber leído un reportaje en la prensa. Entonces hablé de los padres helicóptero y de algunas sugerencias que el artículo daba. Me quedé con la referencia, y ha sido el último libro que he leído en los últimos días del 2012. Antes de nada, deciros que es un libro muy recomendable para todos los que tenemos hijos en edad preescolar y escolar. Nos permite parar un poco el ritmo frenético y reflexionar sobre aspectos de nuestro día a día que influyen de forma considerable en la educación de nuestros hijos y en su crianza. 

Por otro lado como anécdota, cité uno de sus párrafos y a su autor Carl Honoré en twitter hace unos días, y mi sorpresa fue que me contestara. La magia de las redes sociales. 

"Bajo presión" Tiene como subtítulo: Cómo educar a nuestros hijos en un mundo hiperexigente. La paternidad en nuestros días y el hecho de lo apreciada que es la infancia ha convertido la educación de los hijos en una especie de competición a contrarreloj para muchos. 

Honoré introduce el libro metiendo directamente el dedo en la llaga. Las familias históricamente hemos llegado a una situación en la que nos centramos en los hijos. Y de esta manera, parece que nuestra misión se ha convertido en satisfacer sus necesidades emocionales. Que indirectamente satisfacen las nuestras. Y todo esto en un mundo muy competitivo.

Desde los primeros años de vida (a veces siendo tan sólo bebés) sumergemos a nuestros hijos en miles de actividades, queremos que dominen varias competencias y a ser posible que destaquen en alguna. Obviamos con frecuencia la importancia del juego en sí mismo y no con propósito estrictamente educativo. 

La realidad es que los niños están programados para aprender desde que nacen y que lo más adecuado es alcanzar los hitos escolares cuando están preparados emocional y psicológicamente. Por ello la hiperestimulación para aprender no sólo no es necesaria sino que puede ser contraproducente. 

En el libro revisa el papel de los juguetes y también el papel que está desempeñando la tecnología en este mundo permanentemente conectado. 

Igualmente dedica un espacio al colegio y a los deberes a los que califica como "la espada de Damocles". Ciertamente en algunos ámbitos lo de los deberes es descomunal. Y se producen situaciones absurdas como que los padres acaben haciendo los deberes para que sus hijos se luzcan. 

Sobre las actividades extraescolares también es bueno utilizar el sentido común. Que los niños puedan escoger las actividades y que se sientan cómodos con ellas. Que no sobrecarguen en exceso el horario infantil de forma que los niños tengan espacio para jugar o simplemente "para no hacer nada". Y como padres, no tener la sensación de hacer de taxista más que de otra cosa....(os suena?).

Si bien el deporte tiene incuestionables beneficios en la salud física y psíquica y potencia muchos valores interesantes como el esfuerzo o el trabajo en equipo, también es cierto que llevar la competitividad a extremos puede ser muy desagradable. Además....muchos padres creen que sus hijos van a ser figuras del deporte, y razonablemente todos sabemos que eso es difícil.

Algunos apuntes sobre disciplina y sobre el consumismo voraz de nuestra sociedad y que transmitimos a nuestros hijos y de cómo son más importantes las cosas intangibles que podamos compartir con ellos que las muchas cosas que podamos comprarles.

Por último repasa un tema muy integrado en nuestra cultura que versa sobre la seguridad de los niños. La seguridad y el miedo hacen que en muchas ocasiones no les dejemos hacer cosas para las que están sobradamente preparados. 

El libro acaba con un capítulo a modo de resumen que titula: Dejad en paz a esos chicos. Aunque es verdad que en el momento actual la infancia tiene cosas maravillosas, como por ejemplo una relación padres-hijos mucho más cercana y relajada que en épocas anteriores o las miles de oportunidades de aprender, viajar o divertirse que tienen nuestros hijos, la realidad es que los niños son mucho menos libres para elegir, están mucho más presionados para hacer muchas cosas y para hacerlas bien. Y todo ello nos hace también a los padres actuales estar más estresados, más angustiados y con frecuencia más decepcionados. Quizá es momento de replanteárselo todo un poco....

Como véis muchos asuntos en los que pararse a pensar un poco y frenar. Me apunto para próximas fechas otro de los libros de Carl Honoré: Elogio de la lentitud. Donde cuestiona el culto a la velocidad y la prisa que siempre llevamos.

jueves, 12 de mayo de 2011

Hijos de la abundancia

Por aquello de seguir las consecuencias lógicas de los actos y no castigar, -ejem ejem que eso está muy mal visto y yo ya acumulo demasiados puntos en el club de las malas madres-, hace unos días, tras encontrarme un cajón entero de juguetes vacío con todos los juguetes fuera de sus sitio y sin que nadie tuviera la mínima intención de recoger a pesar de las advertencias, cogí una megabolsa de plástico y puse todos los juguetes en ella. Los guardé en uno de mis armarios donde las niñas no suelen tener acceso. En la megabolsa estaban la mayoría de las barbies y muchos otros gadgets y juguetes de pequeño tamaño. Unos días después repito la acción con uno de los mejores estuches de colores: rotuladores, plastidecores y demás se quedan desperdigados por el suelo de cualquier manera. Y automáticamente desaparecen de escena y pasan a mi armario.



Dos semanas después descubro que ni se han dado cuenta de la desaparición de sus cosas. Hay otras barbies y hay otros colores, y podría estar escondiendo juguetes y cachivaches día tras día sin que echaran de menos nada. Porque tienen de todo y tienen demasiado.



Nosotros ya fuimos hijos de la abundancia, pero esto ya es descomunal. Quién tendrá el valor de parar las fiestas de cumpleaños en chiquiparks industriales, de parar el consumo desenfrenado al que iniciamos a nuestros hijos desde la cuna, de imponer otra forma de valorar las cosas. ¿Quién? A lo mejor algo no estamos haciendo demasiado bien como individuos o como sociedad. ¿Qué opináis?

miércoles, 26 de enero de 2011

Juego y lactancia materna

Ayer hablaba del juego. Supongo que el tema surgió, aparte del interés que me suscitaron las reacciones al post que mencionaba, también por el hecho de que mis hijas juegan ahora con frecuencia con las muñecas. Laia había tenido siempre sus muñecas muertas de risa y sin embargo la pequeña no para. Le encanta estar rodeada de "bebitos" como ella los llama y desarrollar en todo su esplendor el juego simbólico. A sus "hijos" los pasea, les da de comer, los acuesta, los lleva dentro de la ropa como si estuviera embarazada, y mil cosas más. Laia últimamente se ha unido al juego y comparten ratos jugando a lo que clásicamente se ha llamado "a papás y a mamás".
Me llamó la atención el otro día una estampa. Yo estaba hablando por teléfono en el salón y cuando me giré después de colgar, me encontré a las dos niñas sentadas en el sofá, con la camiseta levantada y poniendo a sus respectivos bebés al pecho. Incluso alcancé a oír como imitaban con sus bocas el ruidito que hacen los bebés que maman con sus movimientos orales de succión-deglución.

Me hizo mucha gracia y me dió por pensar que los modelos parecen estar cambiando y las niñas entienden que ésa es una forma adecuada de alimentar a los bebés, a pesar que entre los accesorios de muchos muñecos hay biberones. A Laia supongo que le llega la memoria para recordar cómo se amamantó su hermana, y también en su día mi sobrina mayor, que es de la edad de Irene. Recientemente las dos han podido visionar en diversas ocasiones cómo mi hermana le daba el pecho de forma exclusiva a mi sobrina.

He expresado en muchas ocasiones que dar el pecho no es fácil y que no me parecen peores madres las que deciden no dar el pecho por convicción o por fracaso o desesperación....Sin embargo que haya un giro en los modelos a los que las mujeres desde niñas estamos expuestas quizá haga que las cifras de lactancia materna sean superiores a las actuales en próximas décadas. Algo que se ha visto desde pequeña, parece que se asume de otra manera y posiblemente facilite una voluntad diferente en estas niñas que después serán madres. No sé, es una reflexión.

Y quizá sí, algo se va moviendo y como se atreven a publicar algunos medios, la lactancia materna está venciendo a las farmacéuticas...

miércoles, 5 de enero de 2011

Ya llega la noche mágica...


Os adelantaba hace unos días que entre esta noche y mañana, cuando culminan las fiestas de Navidad, es cuando más disfruto. La víspera y el día de Reyes los vivía intensamente en mi infancia y posteriormente aún sin tener hijos. Ahora con las niñas todo es todavía más mágico. Laia creo que está descubriendo algunas circunstancias. El otro día, sin venir a cuento pero ya metidos en la vorágine navideña, y a bocajarro, como suelen decir las cosas los niños me suelta:
- Mamá, ya sé quién es el Ratoncito Pérez. Son los padres -

Yo le puse cara de sorpresa y negué lo innegable llegando a ciertas edades. Aunque debió creer que mi argumento tenía más peso que el de la compañera de clase que le había hecho esa confidencia, porque no volvió a insistir, ni tan sólo cuando unos días más tarde perdió otra pieza dentaria y el laborioso roedor pasó de visita por casa (por cierto, con un día de retraso, empujándome sin remedio al podio del club de las malas madres).

En cuanto a Irene, creo que está en el mejor momento....Hasta el año pasado creo que se enteraba relativamente de toda la movida de los Reyes, pero este año está emocionadísima. Hace 15 días que el brillo de sus ojos deslumbra como nunca.

Hace unos días, volviendo a casa de la compra, Irene iba cantando sus villancicos y ejerciendo de imán humano como es habitual en ella. Atraída por su cantinela se nos acercó una señora de cierta edad y le hizo las preguntas típicas de esta época del año...que si ya había hecho la carta, que si se había portado bien (a lo que la muy caradura le contestó que ella sí, pero que su hermana no...). Ya cuando se despedía la mujer le dijo que ella era un paje de los Reyes Magos encubierto y que estaba vigilando a los niños....Tendríais que ver la cara de flipada que se le quedó a la pequeña. Y llegó corriendo a casa para explicarle el asunto a su hermana.

Pocos días después, aprovechando que salí de nuevo a hacer la compra y esta vez iba sin ellas, hice acopio de un poco de carbón. Al llegar a casa, mi marido descargó el carrito, y al estar las niñas por medio, rápidamente lo ocultó....Yo me olvidé del carbón y él también de indicarme dónde estaba guardado. Por la noche me puse a preparar dulces navideños y para ello saqué una cajita que guardo en la despensa con los diferentes cacharros que utilizo para la repostería. La puse encima de la mesa, y Laia dispuesta a echarme un cable, abrió la caja y se quedó blanca.

- Mamá, ¡¡¡en tu caja hay carbón de los Reyes!!!

Instintivamente puse cara de haber visto un fantasma y me hice la sueca. Que si 3 días antes, había sacado la caja y allí no había nada, que si quizá se lo había dejado alguien por error, que si no era nuestro y por tanto no teníamos que tocarlo,...Laia se creyó mi actuación y me acusó de cobardica y todo (Mama, tienes miedo de los Reyes).

Está claro que a su edad y con su suspicacia habitual, lo único que le falta es que sus padres seamos unos torpones.... Aunque quién sabe, quizá sí es cierto y los Reyes ya han estado de incógnita en mi casa.

Que SSMM Los Reyes Magos de Oriente sean generosos con vosotros, sobretodo con las cosas que no se compran con dinero

martes, 4 de enero de 2011

¿Tienen tiempo para jugar?


Una reflexión en las horas previas a tener la casa inundada de nuevos juguetes. ¿Tienen los niños tiempo para jugar? ¿Nos pasamos con las actividades extraescolares? Yo me lo planteo cada vez más. Las actividades extraescolares hacen que por la tarde más que compartir el tiempo con los niños hagamos de madres o padres taxista. Entre las actividades que ellos quieren, las que les van bien (deporte) y las que a nosotros nos interesan que hagan, al final resulta que las tardes están hiperocupadas.....Yo fui una niña también hiperocupada y no me arrepiento ni creo haber salido rana, pero no sé, no sé, tengo mis dudas en lo que respecta a mis hijas....¿Qué pensáis vosotros?


PD: Viñeta cortesía de Faro (que para variar lo clava)

miércoles, 17 de febrero de 2010

En Panxeta mou la cua....

Ayer os presentaba a uno de los dos personajes que aparecían en la foto que os vuelvo a reproducir. Uno es el hámster, que se ve pequeño en su jaula. De momento sobrevive a mis hijas, por lo visto sin nuevos sucesos que pongan en peligro su vida.

El otro personaje es el Panxeta, un perro de peluche que de lunes a viernes vive en la guardería de Irene y que el fin de semana se lo pasa en la casa de uno de los niños de la clase. Durante el fin de semana, Panxeta participa de las actividades de la familia. El lunes vuelve de nuevo a la escuela junto con una libreta donde queda reflejada la estancia con la familia y se acompaña de testimonios gráficos. Después de haber estado con la familia, el niño pasa a ser el protagonista de la semana, hasta que Panxeta vaya a casa de otro niño. Durante la semana de protagonista, hay que llevar una caja donde hay fotos de la familia, se explica el nacimiento y el desarrollo los primeros meses de vida, se lleva ropita de recién nacido, así como algún juguete o película que al niño le guste.

El fin de semana pasado le tocó el Panxeta a Irene. La verdad es que fue un fin de semana divertido para tener el peluche, por lo del Carnaval. Si nos llega a tocar algún otro fin de semana, a lo mejor las fotos consisten en actividades cotidianas un poco más aburridas como ir al Mercadona, jejeje.

El domingo por la noche, como dos colegiales haciendo los deberes a última hora, mi marido y yo nos encontrábamos escribiendo las aventuras del Panxeta e imprimiendo las fotos que acreditaban nuestras palabras.

Al día siguiente llevamos el material que nos pedían. Irene quiso incluir: una peli de Caillou, un cuento de Pocoyó y un puzzle de Mickey Mouse.

Este proyecto incluye que un día de la semana protagonista, algún miembro de la familia vaya a la guardería a hacer alguna actividad con los niños. Escogí el lunes porque Laia no tenía cole, me pedí el día de fiesta y así pudimos ir las dos. Aprovechando la excusa de mi profesión y que encontré material en la Abacus por ser carnaval, se me ocurrió qué hacer. Primero les expliqué un cuento sobre un doctor que va en submarino por el fondo del mar y cura a un caballito de mar, a un pulpo, a un tiburón y a una ballena de diferentes dolencias. Luego el doctor necesita ayuda y los animales no dudan en echarle un cable. Al acabar el cuento, los disfrazamos a todos de médicos, con una especie de bolsas de plástico (unas blancas y otras verdes) adaptadas a su tamaño y que Laia y yo habíamos adornado previamente en casa. Les pintamos un par de cruces rojas en las mejillas y sacamos un kit de médico de juguete. Nos lo pasamos bomba!!!

Fue una experiencia muy divertida y gratificante, diferente pero parecida al día en que fui al cole de Laia también a responder las preguntas sobre el cuerpo humano de 50 niños de P5!! Colaborar puntualmente en las actividades lectivas de las niñas me gusta, y las niñas ese día están exultantes y con los ojos desorbitados. Les encanta y a mí me llena de orgullo verlas tan felices.
PD: Por si queréis escuchar la canción del Panxeta os dejo un vídeo que he encontrado...

jueves, 7 de enero de 2010

El regalo estrella



Resaca de Reyes....Pues aunque teníamos restringido el tema de los regalos a un juguete en cada casa, al final nos hemos juntado con unos cuantos. Demasiados, como siempre. Aunque hay que reconocer que las niñas ayer andaban como locas de contentas. Y realmente, en comparación con lo que podía haber sido, creo que los adultos hemos conseguido "controlarnos".

El regalo que más sensación ha causado en Laia y también en sus abuelos maternos y paternos ha sido el regalo que le ha hecho su padrino y que ella había pedido en la carta a los Reyes: Lulú mi gatita cariñosa. La verdad es que la gatita da el pego por su parecido con una gata de verdad. Reacciona a las caricias, a los soplidos, y de tanto en tanto suelta un maullido para llamar la atención y se limpia la cara con las patas. Aquí os dejo una demo de cómo se mueve el simulacro de animal. La verdad es que como sustituto de animal doméstico no está mal, jeje. Además no hay que sacarlo a la calle, ni darle de comer, ni limpiarle pipis ni cacas, ni gastar un duro en veterinario. Sustituto sobre todo ante nuestra firme decisión por el momento de no tener animales domésticos a nuestro cargo, muy a pesar de Laia, que insiste una y otra vez y que pide también una y otra vez como regalo gatos y perros de peluche....¿Le estaremos creando un trauma? Mi hermana que siempre ha sido muy animalista nos amenaza con regalarle a la niña un perro, un hámster o similar. Al final una acaba teniendo mala conciencia.....Pero es que llevamos una vida muy complicada para ocuparnos de otro ser vivo....La pobre Laia ya ha cambiado el discurso y a su forma infantil se justifica y va pregonando por ahí que "cuando cumpla 18 años tendrá un perro". Ya hace unos meses hice una entrada comentando este tema, entonces mi hija me cambiaba por un perro. Ahora al menos ¡ya no me echa de casa!
Lulú ha dormido esta noche con Laia en la cama, ¿somos malos padres negándonos de esta manera al tema de las mascotas?

martes, 5 de enero de 2010

Hoy mis hijas tienen una cita ineludible


Supongo que al igual que vuestros hijos y muchos de vosotros....

Es sensacional vivir sus emociones estos días. La locura infantil esperando a sus Majestades, con esos ojitos que ponen y esa ansiedad contenida, por lo menos a mí me transportan a mi infancia.

Siempre me ha gustado el día de Reyes. Bueno en realidad lo que más me gusta es la víspera, con la cabalgata y los preparativos. Aún siendo mayorcita y antes de tener a las niñas, la cabalgata de los Reyes Magos siempre me ha parecido muy atractiva. También en bastantes ocasiones me he detenido a hacer algo así como una carta a los Reyes, muy en línea con los deseos y propósitos que uno se hace a principios de año, pidiendo obviamente cosas no materiales para mí y los míos.

Tras nacer las niñas, el día ya ha pasado a ser de los más importantes del año. Solamente lo disfruté un poco menos el año que nació Laia, porque yo aún estaba en la fase "sufridora" de la maternidad, la niña tenía apenas dos meses y se hizo tarde, hacía mucho frío, había mucha aglomeración de gente....

Esta tarde iremos a ver a los Reyes a Sant Adrià. Es nuestro pueblo natal -es un decir porque allí ni se nace porque no hay paritorio ni se descansa eternamente porque no hay cementerio-, donde mi marido y yo nos hemos criado y donde viven nuestros padres. Seguro que como cada año no podemos dar un paso por la avenida principal en esas horas previas al paso de los Reyes, sin pararnos a hablar o a saludar a alguien que compartió con nosotros nuestra infancia o juventud.
Las niñas entregan sus cartas directamente en la cabalgata. Laia cree que es lo más directo, y no le falta razón, jeje. Ni pajes previos, ni leches. Ella directamente al rey Baltasar, que es el suyo. Este año ha escrito dos cartas, una para ella y otra para Irene. Ha incluído regalos para nosotros: a mí me ha tocado este año un cepillo de dientes y un bebé en la barriga. Espero que los Reyes opten por el primero, que resulta mucho más económico.
Ayer leí en una revista que la edad media en la que los niños saben la auténtica identidad de los Reyes Magos son los ocho años. Según el informe en el que se basan, el 70% de los niños de esa edad conoce la verdad, aunque -listillos eso sí- no lo confiesan hasta medio año después.

Mi marido y yo sospechamos que Laia tiene en cierta manera la mosca detrás de la oreja a sus tiernos 6 añitos, y ya hay que ir con un cuidadín....Yo por cierto, lo supe a su edad. Mi primo, 3 años mayor que yo, me lo chivó. Como yo debí negarlo con rotundidad, tuvo a bien enseñarme en primera persona la impresionante abundancia que reinaba debajo de la cama de mis abuelos. No tuve otra opción que creerle. Mi desilusión y mi "buen hacer" de hermana mayor, facilitaron que ocultara la verdad a mi hermana, quien yo creo que superó con creces la media española de 8 años. Y desde luego se enteró por voces ajenas. Si queréis una historia sobre cómo se puede suavizar la cruel realidad aquí os dejo una que encontré en el blog de Sonieta

Espero que sus Majestades sean generosos con todos vosotros y con vuestros hijos y con todos aquellos que menos tienen. ¡Feliz día de Reyes!

martes, 15 de diciembre de 2009

10 consejos para comprar juguetes


1. Elige juguetes divertidos. Son un buen recurso para aprender, pero además deben divertir e interesar.

2. Vigila el envase, el etiquetado y las indicaciones de seguridad. Contienen advertencias relacionadas con la seguridad, contenido o condiciones de uso del producto.

3. Regala juguetes adaptados a su edad. Deben responder a las necesidades de crecimiento, sin anticipar experiencias de juego.

4. Busca aquéllos que eduquen en valores. Algunos pueden tener connotaciones sexistas, racistas, violentas....Deben transmitir principios sociales y educativos adecuados.

5. Evita regalar sólo en épocas concretas. Es importante repartir los regalos a lo largo del año para mantener la ilusión y el interés por los juguetes.

6. Compra sólo lo necesario. Una excesiva cantidad de juguetes provoca actitudes de capricho, aburrimiento o menosprecio.

7. Desconfía de precios escandalosamente baratos. Pueden tener problemas de seguridad, duración o manejabilidad.

8. Ten en cuenta la opinión del niño. Conviene respetar sus deseos. Si piensas que está muy influido por una campaña publicitaria, dialoga con él y ofrécele alternativas.

9. Piensa en la variedad. Aunque a él le guste mucho un tipo de juguete, disfrutará de experiencias diversas de juego que favorecen su desarrollo global.

10. Evita comprar sin saber lo que adquieres. Sobre todo al elegir videojuegos, pues a veces ignoramos las temáticas, el contenido o la forma de juego que proponen.

Decálogo que me pareció interesante, y que he extraído de la revista "Mi pediatra". Tema de plena actualidad, ahora que todos estamos enfrascados en la búsqueda de los regalos navideños...

miércoles, 9 de diciembre de 2009

¿Nos controlamos comprando juguetes?

En estos días previos a la Navidad, el consumo se dispara. En cuanto a juguetes y cacharros para los niños ya no digamos.
La sociedad de la abundancia hace que los niños reciban muchos más juguetes de los que sabrán valorar y disfrutar y está claro que los padres somos responsables en gran medida. Y probablemente también cabe culpar a nuestros propios padres y abuelos, porque mis recuerdos de infancia también incluyen unas Navidades abundantes donde recibíamos cantidades industriales de juguetes.
Actualmente además muchos niños ni siquiera se preocupan en hacer una carta a los Reyes Magos como es debido. Se limitan a coger un catálogo de algunas de las grandes tiendas de juguetes y a pegar una pegatina que el propio catálogo tiene y que dice algo así como "Me lo pido". A mí me parece una aberración que los niños cojan el catálogo y empiecen a pedir a la carta - tal como les entran las imágenes por los ojos- , sin pensar realmente si les gusta el juguete y si lo van a hacer servir. En mi casa los catálogos (dejo que entren pocos) sirven para que les echen un vistazo y luego para hacer manualidades con ellos. Y la carta se hace unos días después cuando hayan sedimentado realmente lo que quieren y lo que no, restringido a un regalo en cada casa (padres, tíos, abuelos, padrinos). Además con precio limitado.

Reconozco tener que controlarme con la locura consumista. Como ahora voy justa de tiempo aproveché el jueves pasado para darme un volteo y adquirir ya los juguetes para mis sobrinos. Una vez envuelta entre miles de juguetes tuve que pararme a pensar porque sentí impulso por comprarles (a mis hijas y a mis sobrinos) cosas de más. A pesar de ser día 3 de diciembre, ya había mucha gente compra que te compra.

En épocas como la actual, en la que mucha gente lo está pasando mal y no llega a fin de mes, tendríamos que pararnos un poco a pensar, a intentar ser más austeros y a transmitir estos valores a nuestros hijos, y no el tan actual "tanto tienes, tanto vales".
Sobre sentimientos ambivalentes que provoca la Navidad (a mí también), podéis leer este post de uno de mis blogs amigos.

martes, 13 de octubre de 2009

La plastilina

La plastilina es un material plástico de colores y que permite hacer figuras. A los niños les encanta. Es un invento alemán de finales del siglo XIX.

Conservo recuerdos infantiles, siendo bien pequeña en el colegio, donde veo unas enormes cajas de galletas metálicas redondas que en su interior contenían montones de bolas de plastilina. La señorita las iba pasando y cada una elegía la bola del color que le apetecía.

En la reunión de inicio de curso de P3 de Laia, recuerdo que nos comentaron que trabajaban bastante con plastilina porque la manipulación de la misma facilitaba el desarrollo de la motricidad fina, y beneficiaba el aprendizaje de la lecto-escritura. De hecho, es un material con el que los niños contactan de forma directa e inmediata y que facilita los procesos de aprendizaje en general. La actividad de ablandar y moldear una masa de color para mezclarla luego con otras y hacer pequeñas piezas es más compleja de lo que se cree. Ayuda a la capacidad de concentración, también tiene capacidad de socializar, pues los niños haciendo plastilina en una misma mesa interaccionan entre ellos en base a sus "creaciones". También se dice que el hecho de amasar la plastilina desciende el nivel de estrés en algunos casos, por lo cual sería útil para niños más ansiosos o hiperactivos. En la manipulación de la plastilina se ven implicadas la lateralidad, la capacidad de observación y de establecer proporciones, el desarrollo de los sentidos (vista, olfato, tacto) así como el desarrollo de la creatividad. En cuanto a la motricidad fina y la relación con la lecto-escritura, se produce un desarrollo de la disociación de movimientos entre el pulgar y el resto de dedos, así como de los arcos manuales y la división funcional de la mano (una parte aguanta, la otra moldea).

Aunque muchos de los envoltorios de plastilina advierten de que no es recomendable antes de los 3 años, puede empezar a utilizarse antes, entre los 18 y los 24 meses, aunque con supervisión para evitar que se la lleven a la boca.

Mis hijas tienen un kit de plastilina, con un montón de moldes, rodillos y juguetes relacionados. Laia modela ya muy bien. Irene se limita a hacer de una bola trozos pequeños y vuelta a empezar. Aunque dejan el suelo de toda la casa hecho un asco (cosas del oficio) esto no me parece el principal inconveniente.....

El principal inconveniente que yo le he encontrado es que otro tipo de materiales pueden ser para los niños equivalentes en consistencia a la plastilina y suscitar en ellos el interés por manipularlos....Un día, teniendo Laia la edad de Irene ahora, aprovechando lo relajada que estaba recién acostada, se hizo caca. Debió de notar algo húmedo y pesado en su pañal y decidió investigar con sus manos. Supongo que el material le pareció muy parecido a la plastilina y se dispuso a "modelar" con él. Siendo Laia como es, una artista en potencia, hizo un Picasso en las sábanas y en el resto de la estructura de la cama de lo más hermoso, además de mancharse la cara, el pelo y toda la ropa. El olor, no precisamente a rosas, duró en la habitación dos o tres días a pesar de que me empleé a fondo con la lejía.

Ayer Irene, que por la mañana había estado con la plastilina, a la hora de la siesta imitó la proeza de la hermana. Por suerte, mi marido pasó por delante de la habitación en ese momento y su olfato le puso en acción, así que la cosa no fue tan a mayores como en el caso de Laia, aunque igualmente acabó en la ducha directa y con toda la ropa de cama en la lavadora.... ¡Todo sea por el desarrollo de la lecto-escritura!

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