lunes, 7 de marzo de 2016

El desarrollo del apego y los sentimientos de los adultos


Desde el mismo momento en el que nace, un bebé está predestinado a establecer una relación de apego con un adulto responsable de su cuidado y su afecto. Aunque son muchas las personas -adultos u otros niños- con los que el bebé establecerá vínculos, siempre va a haber una de ellas con la que tenga una relación más estrecha y con la que el niño tenga sensación de que tiene sus necesidades cubiertas. Necesidades no solo materiales sino -mucho más importantes- de afecto y cuidado.

El desarrollo del apego se inicia a las pocas semanas de vida y se va acrecentando durante los primeros meses hasta llegar a un momento álgido entorno a los dos años. Posteriormente, el desarrollo cognitivo y de forma paralela el desarrollo del lenguaje harán que los niños sepan dar y recibir cuerda emocional de muchísimas más personas.

El hecho de que en el postparto inmediato el bebé se encuentre con la mujer que lo ha acogido en su seno y el establecimiento de algunos vínculos estrechos como por ejemplo el momento de la alimentación especialmente si se hace al pecho, hacen que el apego se desarrolle en la mayoría de los casos con la figura materna. Además socialmente se suele entender y aceptar que sea así, asumiendo el padre en muchos momentos esa sensación de "segundo plato" que a algunas personas les puede resultar especialmente dolorosa. 

En cualquier caso esa situación no siempre es así, y algunas veces el apego del bebé o niño pequeño se produce con la figura paterna. 

Tanto en un caso como en el otro, el adulto "no elegido" puede tener sentimientos contradictorios e incluso cierta sensación de tristeza o de celos. El instinto que mueve el apego es tan fuerte que a veces los adultos no sabemos cómo reaccionar ni comportarnos, especialmente si nos sentimos relegados en los afectos.

Hace unos días, una mamá me escribía esto:


"Buenos días doctora,
Te escribo porque ya estoy 100% desesperada/triste/depre…
Es sobre el tema que te comenté de Pol. Me refiero a su preferencia explícita por su padre.
Entiendo que puede parecer una preferencia normal, pero ha llegado a un punto que me hace dudar que la mejor reacción sea ignorarlo. Pongo ejemplos para intentar trasladar a lo que me refiero:
-          Siempre que se despierta pregunta por papá. Hasta ahí normal, pero si voy yo, me grita, me dice Mamá NO, incluso me intenta pegar. Si le digo que vamos juntos a despertarle, me dice que no, y empieza a gritar.
-          En la mesa, estamos comiendo y empuja la silla para estar más cerca de su padre.
-          Si le pido un beso, me dice que no, y , o se lo da a su padre, o se enfada.
-          Si me pega, va a pedirle perdón a su padre, de hecho muchas veces me pega porque el padre lo mira y así le pide perdón a él.
-          Si me dice que NO y le hago broma de atraparle se enfada.
-          Estando enfermo también pide por él. Si se da un golpe pide por él.
-          Si el papá coge a Berta, dice Berta mamá, y yo papá.
  
 Por contra, cuando el papá se va de viaje, el niño está perfectamente conmigo, en algún momento pregunta por él y le dejamos un vídeo grabado diciendo que está de viaje y incluso por la mañana no tenemos tanto follón. La verdad que levantarse cada día con el niño diciendo Mamá NO es lo que peor llevo.
Hasta hace un mes, hacía como si nada, le hacía una broma y seguíamos adelante, pero seguíamos igual. Desde hace dos semanas, le explico que así mamá se pone triste. Tenemos reacción positiva el mismo día pero luego seguimos igual.
Mi duda es, si, sabiendo que es algo más intenso que una preferencia, tengo que hacer como si no pasa nada o no. O si eso se puede hablar con algún especialista, ya que estoy claramente al límite.
SI puedes contestarme a esto, te estaría muy agradecida"
 
Como veis, el sufrimiento de esta madre es intenso porque se siente desplazada. El niño, que tiene un poco más de dos años tiene establecido el apego con el padre, y esto se ha hecho más evidente desde que nació su hermanita. 
Para tranquilidad de esta madre y de tantas otras (o padres en su caso), esta situación "más extrema" suele ser transitoria y por supuesto no significa que el niño quiera más a uno de los dos progenitores, sino que en esos primeros años de vida, encuentra mayor seguridad en este caso en su padre. 

PD: La transcripción de la carta es prácticamente literal, cambiando los nombres de los peques. Publicada con permiso y de hecho a sugerencia de esta mami que acudió con su problema a mí. Gracias por tu generosidad al exponer tu caso y facilitar que otras familias no se encuentren tan solas en circunstancias similares.

13 comentarios:

Anónimo dijo...

Pobre! Espero que relamerte sea una fase como dice Amalia y se le pase pronto
Igualmente este post, como madre, me ha hecho reflexionar sobre cómo pueden llegar a sentirse los padres cuando nuestros hijos nos prefieren a nosotras...al sentirlo desde la perspectiva de una mama, me he dado cuenta de si eso es lo que sienten los papas, realmente también lo deben pasar mal
Supongo que en el caso de los padres el sentimiento no es ya fuerte porque socialmente ya tienen asumido que los niños pequeños tiran para la madre, y imagino que por eso mismo esta mamá se siente doblemente rechazada...
Igualmente debe ser duro para el 'rechazado'
Yo trabajaría en reforzar el vínculo con el hijo y pensar que es eso, una fase
Besos a la mamá del caso

Emma dijo...

Yo estoy en la situación contraria con mis hijas. Especialmente la pequeña, solo quiere estar conmigo. Como dice en la carta, en general, si no estoy, lo lleva bien, aunque otras veces llora bastante cuando la dejo algún rato. Para ir a la guarde no, se queda contenta, entiendo que es la costumbre.

Pero yo esto lo entiendo como normal. Yo les he dado pecho hasta el año más o menos, he pasado los primeros meses con ellas, y trabajo hasta las 3, por lo que pasan la tarde conmigo. Y también es que incluso cuando estamos los dos, yo me encargo mucho más de ellas y sus necesidades que mi chico.

Así es que entiendo que ellas han desarrollado apego hacia la persona que más tiempo está con ellas y las cuida. Entiendo también cuando su padre se siente mal cuando le dicen "papa no", pero es que lo raro es que fuese al revés, en nuestro caso, si nuestra dedicación a las niñas es de un 80/20, y con suerte.

Para la tranquilidad de la mama de la carta, mi hija mayor,de cuatro años, aunque me sigue prefiriendo a mi siempre que esté, ya es muy distinto, hace muchas más cosas con su padre, se queda genial con abuelos o amigos...con la edad se van abriendo más.

Clara dijo...

Hola! Primero un abrazo para esta madre porque el sufrimiento debe ser grande. Segudno, creo que debería hablar del problema con el padre y este debería intentar equilibrar un poco la situación.

Con mi hija pasé por una situación similar cuando ella tenía 5 o 6 años. No quería hacer nada con su padre. Probablemente porque mi marido tiene menos paciencia con ella :).Por una parte yo le expliqué que no podía siempre estar yo (que me tenía que ocupar de los otros - tenemos 3 - o que tenía que hacer cosas mías), y mi marido intentó hacer actividades "divertidas" (por ejemplo, ir a patinar, lavar el coche y jugar con el agua, etc). Nos ha llevado bastante tiempo pero hemos avanzado mucho.

Anónimo dijo...

Bueno, bueno... leyendo esta carta veo mi situación totalmente reflejada. En mi caso, mi hija tenía una preferencia clara y evidente por su padre y muchos de los comportamientos eran iguales, sobretodo los gritos de Mamá No nada más despertarse. Curiosamente, cuando estaba embarazada de su hermana pequeña la cosa mejoró bastante, sobretodo en la recta final del embarazo... En ese momento, todo era mama. A día de hoy, con tres años y medio, la cosa se equilibró y tenemos todos una relación mucho más pacífica, aunque sigue la tendencia a elegir a su padre como compañero preferencial de juegos y a dejar a la hermanita a mamá.
Así que no hay que desesperarse, pero me siento totalmente identificada con la angustia de esta madre. Yo también hablé con mi pediatra, porque en muchos momentos dudé de si ignorarlo sería la mejor estrategia. Y he llorado muchas veces, aunque entendía que no podía exigirle otro comportamiento, que no lo hacía para herirme. En fin, todo mejora. Ánimo!
Gracias por compartir.
marta

Anónimo dijo...

En mi caso, mi pareja y yo tuvimos el inmenso privilegio de tomarnos un año sabático cuando nació nuestro hijo. Aunque yo le daba pecho, las tareas estaban totalmente repartidas y eso ayudó a que se apegara a los dos. Hoy tiene dos años y medio y aunque el tiempo ya no está igual de repartido (yo no he vuelto a trabajar, mi pareja sí), mi hijo siente adoración por su padre y por mí. Siendo así, a veces "elige" a uno o a otro para jugar o para consolarse, y esto nos ha ayudado a generar empatía hacia el otro. Que esté "normalizado" que la madre sea el principal referente, no quiere decir que no puedan o deban serlo también los padres.
Es duro que tu hijo te rechace, sobretodo si lo hace de manera virulenta y esto puede hacer muchísimo daño al proceso de apego.
Le mando ánimos a la madre de la carta y espero y le deseo que se solucione lo antes posible.

Anónimo dijo...

Gracias por publicar esta carta, me ha hecho ver que no soy la única mamá a la que le pasa esto. Me siento 100% identificada con ella y supongo que en estos casos nos tocará asumir la situación y tener paciencia. Un saludo!

Anónimo dijo...

Hace un par de años me hubiera ayudado leer esta carta y sus comentarios. Mi primer hijo hasta los casi 3 años respondía tal y como se explica en la carta. Para una madre es muy muy doloroso, ya que lo normal es que los niños tengan como referente a la madre almenos los primeros años de vida. Aunque el padre ayude es muy difícil cambiar la situación. Al final entendí que los niños como los adultos pueden tener un sentimiento especial con una persona, no lo hacen para hacer ningún mal y no saben controlar sus emociones. Si estás a su lado siempre día tras día cuidandolos, jugando cuando te dejan, al final entienden qué significa que seas su madre y saben que les quieres más que a nada. Ahora mi hijo tiene épocas que sólo me quiere a mi para todo o a los dos o a su padre, según, pero me dice casi cada día que me quiere muuucho. Tenemos un segundo hijo y con el es al revés, rechaza a su padre. Poco a poco lo cambiaremos cuando se de cuenta que su padre lo quiere igual que yo. Muchos ánimos y paciencia.

Anónimo dijo...

¡A mí me pasó exactamente lo mismo! Mi hijo siempre había preferido a su padre, pero cuando cumplió 18 meses lo que era una simple preferencia se convirtió en rechazo activo hacia mí. Prefería estar con cualquiera antes que conmigo, me empujaba, me pegaba y si por las noches iba yo a consolarlo gritaba como si le estuviese pegando (¡yo creo que mis vecinos piensan que soy una maltratadora de niños!). Y encima cuando cumplió dos años, nació su hermana... y el rechazo se acentuó más aún.

Me pasé meses destrozada, llorando en el baño a escondidas para que él no me viese, estuve a punto de ir al psicólogo para sobrellevarlo...

Y al final le eché paciencia y me esforcé en jugar con él, mimarlo, hacerle entender que soy su madre y lo quiero muchísimo (¡sin dejar de lado a la pequeña, claro!). Y funcionó. Tardó meses, pero funcionó. De hecho, funcionó tanto que ahora se han invertido los papeles y ahora con el que no quiere estar es con su padre. Así que estamos otra vez esforzándonos para lograr una relación equilibrada con los dos.

Así que: ¡mamás, no estáis solas! ¡Y tranquilas, porque al final se les pasa! ¡Ánimo! ¡Paciencia! ¡Y muchos besos y mimos!

Amalia Arce dijo...

Gracias por vuestros comentarios, que resultan muy generosos porque no siempre es fácil hablar de los sentimientos que nos duelen.
Seguro que estos testimonios ayudan a muchas personas que están viviendo circunstancias similares.
Abrazos!

Bebes dijo...

Considero que si los dos son una pareja que Dios unio no debería sentir ese tipo de sentimientos. Dado que si tu hijo es mas apegado a tu pareja, lo importante es que este bien y los dos seres que mas te importan estén felices.

Ana V. dijo...

Hola!

Me siento muy identificada con esa historia. Mis hijos se llevan 2 años y medio, y cuando nació el pequeño, yo me dedicaba más a él (algo inevitable), y mi marido se llevaba al mayor (Mario) con la bici, a jugar, etc. Cuando Mario se levantaba y no estaba su padre, lloraba y me decía "No!! Tu no!!! Papá!!". Y así, durante una temporada, estuvo más unido a su padre, a mí me dolía verle y escucharle cómo no quería estar conmigo, decía que yo con el bebé. Pero enseguida pasó. No recuerdo exactamente cuánto duró, pero no creo que más de 2 meses. De hecho, a día de hoy, Mario tiene 6 años, y tiene mucha más complicidad conmigo que con su padre. Supongo que fue un proceso de adaptación, que cuesta a toda la familia, pero ya está.

Le diría a la mamá que no se preocupe, es una fase, y no creo que muy larga, y después todo vuelve a la normalidad....

Besos!!

Anónimo dijo...

Totalmente identificada
A mi hija que ahora tiene casi 4 años le paso eso mismo como a los dos, de hecho ahora sigue prefiriendo que le duerma su padre por ejemplo. Son etapas , que pasan,pero duelen
Mucho animo , ahora mi niña dice que yo soy su mejor amiga y que de mayor va a ser como mama

Anónimo dijo...

Hola a todos, soy la mamá de la carta. De verdad daros las gracias por vuestros comentarios, me han ayudado mucho a sobrellevarlo mejor y me ha encantado escuchar que a algunos padres/madres les ha sido ûtil!