domingo, 21 de febrero de 2016

No quiero que te hagas mayor



Ayer fue el cumpleaños de la niña mágica. Acaba de cumplir 9 años. Cuando empecé a escribir este blog todavía no había cumplido los 2. Así, que ya veis como pasa el tiempo. 

Hace unos días os hablaba de la edad de la siesta de los padres. Yo estoy en mi periodo supuestamente "de siesta" con ella y no sé si porque tengo muy presente que el tiempo "se me acaba", y las hormonas están como aquel que dice a la vuelta de la esquina, pues lo he podido comprobar con la mayor en su primera adolescencia, o quizá sea por una extraña melancolía, el caso es que estoy exprimiendo "a tope" estos últimos años de niñez.

Reconozco que soy egoísta, porque los niños no son nuestros aunque los traigamos al mundo y los cuidemos y amemos con intensidad....¡pero no quiero que se haga mayor! Quiero seguir sintiendo cómo sus manitas me buscan cuando vamos por la calle, cómo me explica todas sus confidencias, cómo me pide religiosamente cada noche que la acompañe a la cama y le dé el último beso del día.

Conforme ella y su hermana se hacen mayores, mi nivel de independencia -sobre todo para trabajar, para qué engañarnos- ha ido aumentando y esto es una de las ventajas de que los hijos se hagan mayores. Pero en ese mismo devenir de los años, los años de la infancia van quedando atrás para siempre. Eso sí, dejando un poso y unas raíces que durarán toda la vida, tanto para los hijos como para nosotros los padres, que tras cruzar el umbral de la maternidad y la paternidad, nos convertimos sin retorno en otras personas. 

Hace un ratito, mientras la acostaba, le digo:

- Irene, no quiero que te hagas mayor. Has cumplido tu último año de solo una cifra!

Y me dice:

- Mama, y yo tampoco, porque yo no quiero que tú te hagas "abuela" y empieces a hacer cosas de "abuela". 

A ver si va a ser eso, que yo tampoco quiero hacerme "mayor".





14 comentarios:

molinos dijo...

HOla Amalia,

Mis hijas son más o menos como las tuyas, 10 y 12. Acabo de leer el post de la siesta de los padres, yo nuncalo había pensado aunque siempre digo que a partir de los 3 es cuando empieza lo mejor, para mi, de tener hijos. Horarios normales, planes compartidos, rutinas que se comparten poco a poco. Yo lo he disfrutado muchísimo y ahora mismo, con la edad que tienen me descubro pensando en lo estupenda que es la edad que tienen. Por supuesto que discuto, me sacan de quicio y me enfado pero sin duda alguna no lo cambiaría por cuando eran más pequeñas. ME encanta que se hagan mayores y compartir otras cosas, más cosas con ellas. No sé, yo no pienso que pierdo algo...pienso que lo gano.

Y ahora voy a enfadarme con ellas a ver si consigo que se duerman :)

Besos

Amalia Arce dijo...

Hola Ana,

Comprendo lo que explicas, porque a mí también me pasa eso especialmente con la mayor. Conforme se van haciendo más mayores, las conversaciones y las experiencias compartidas son mucho más "interesantes".

El problema y lo que yo "echo de menos" es que se van "separando" un poco y cruzan de acera al verte, no quieren que les des un beso ni "atados" y esas cosas, jejejeje....

Obviamente todas las etapas tienen cosas muy chulas y te hacen conocer cada vez más y más a las personitas que un día fueron un tierno bebé.

Un abrazo y gracias por pasarte!

nimbus nim dijo...

Ayyy, cómo te entiendo y eso que los míos son más pequeños pero es que yo estoy con esa nostalgia desde que tienen tres años, jaja...es tan bonita esta etapa de la infancia! Saludos

Irene, Umpa Lumpa & cía dijo...

¡¡¡Feliz Cumpleaños, Irene!!!
¡¡Preciosa entrada!!

Arantxa Nannymoon dijo...

Que bonita... Es inevitable que se hagan mayores... ¡Y nosotras también! Solo hay que saber disfrutar de cada etapa. ¡Un abrazo!

Educación Emocional dijo...

Hola Amalia!!
Qué buena reflexión!! Yo creo que en el momento en que somos madres, no queremos envejecer, pero porque nos gustaría poder acompañar siempre a nuestros hijos; disfrutar de sus alegrías, y apoyarles en sus disgustos. El orden de prioridades cambia en la vida y quisiéramos poder aprovechar los años de primera infancia, en los que es fácil abrazarles y ser abrazados, y en los que los niños ven q sus padres como un referente sin igual. Es un valor añadido, que ahí queda. Un abrazo!!

Rafael Timermans dijo...

Ya sabes lo retratado que me veo. En mi caso ella es la primera que ha dicho "papá, no quiero hacerme mayor", porque ve las ventajas de ser pequeña. Veo que se me escapa. Todavía se deja besar, pero solo cuando se olvida que puede vernos más gente. Y echamos guerras de cosquillas.

Claro que sí, soy yo el que no quiere crecer. Claro que quiero que crezca. Van a ser personas fantásticas.

Gracias Amalia.

Limonerías dijo...

¡Muchas felicidades Irene y Amalia!
A mí me pasa igual, no quiero que se hagan mayores. Con el tiempo voy comprobando que las etapas nuevas que iniciamos tienen sus cosas bonitas y que mis niños siguen estando para comérselos a mordisquitos, pero no puedo evitar sentir mucha nostalgia por esos bebés diminutos e indefensos que fueron...

Eva Maria Moreno Perez dijo...

Ay! Cómo te entiendo y los míos son más pequeños... Qué rápido pasa todo cuando eres madre/padre

Silvia Parque dijo...

¡Qué lista!

MIRIAM dijo...

HOla Amalia:
Mi hijo cumplió el 21 de febrero los 9 años¡¡ y cada palabra que leía tuya era como si estuviera escrito por mí, e incluso el día de su cumple estuvimos charlando antes de irse a dormir y le dije, es tu último cumple con una cifra.... Llevo varios días con esa sensación en la cabeza, de que mi pequeño ya no lo es tanto y es agridulce, pero bueno es ley de vida.

Anónimo dijo...

Precioso! Me has emocionado, con dos hijos de 7 y 9 años, siento absolutamente lo mismo que tú.

Mo dijo...

Feliz cumpleaños con retraso Irene!!
Preciosa entrada Amalia. ;)
Besotes!

Laura Gil Quitián dijo...

Sí, te entiendo perfectamente. Mi mayor hará 12 y el pequeño 8, y a veces tengo ataques de "se-me-va-su-infancia-y-no-vuelve"... Y dentro de poco contarán más sus amigos... Y al tiempo yo me hago mayor. Pero luego pienso que así sea la vida y suerte tengo de que sean dos ñiños hermosos y sanos y no tengan que pasar las penalidades que pasan otros, tal y como está el mundo... Y quizá eso me consuela un poco, me lleva a aceptar que es así, crecen.
El pequeño el otro día se dio cuenta de que el mayor empezaba a tener bigotillo... Le pasó el dedo por el bigote.
Le digo: "se nos hace mayor"... Y de repente se echó a llorar. "
¡¡Ya no quiere jugar conmigo a los coches!!"
Pero si no quieres tú jugar tampoco.
¡Sí, yo sí quiero pero él no quiere!
Me quedé con él hasta que se durmió, tratando de explicarle que solonsr llevan cuatro años, que así son las cosas, se van perdiendo cosas, pero se ganan otras. Que a mi también me pasaba como cuando el dejó de tomar teta con 5 años porque ya no quiso más, pero ahora podemos hablar de muchas cosas, ver películas juntos... Compartir muchas cosas.
En fin, aunque me dio pena por otro lado pensé que estaba buen que fuera siendo consciente de los cambios y luego no le pille por sorpresa. Y de que lo expresara.
Sólo nos queda aceptar y celebrar. Y aprovechar cada etapa.