lunes, 29 de febrero de 2016

De galletas y sociedades científicas


Imagen que acompañaba a uno de los tuits "protesta" de Julio Basulto

A principios de este mes de febrero la Comisión de Deontología (que trata la Ética Médica) de la Organización Médica Colegial, que es la institución que agrupa a todos los Colegios de Médicos, ha aprobado una declaración en la que se intenta regular la relación de las sociedades científicas con la industria alimentaria, de forma que exista una mayor transparencia y los logos de dichas sociedades no sean un aval de productos que no tengan una calidad nutricional adecuada (aquí está el documento completo)

Un poco de historia


Los que sois seguidores habitualmente de las redes sabréis que hace ya bastantes meses, un grupo de nutricionistas, entre otros, Julio Basulto, ha puesto en evidencia el hecho de que algunas sociedades científicas presten su sello a modo de aval a determinados productos, a cambio de contraprestaciones económicas.

Aunque no es una cuestión que ataña únicamente a los pediatras, os hablaré de nuestro caso.
En la Asociación Española de Pediatría, el caso más flagrante es el de las galletas de los dinosauros de Artiach. Las galletas en cuestión, lejos de ser un alimento saludable, tienen unas proporciones de azúcares y un tipo de grasa que las hace más similares a la bollería industrial que a un producto "adecuado" para los niños. 

Lógicamente el hecho de que el sello de una sociedad científica, como la que nos representa esté en las cajas, es una publicidad que puede resultar engañosa y que puede determinar la decisión de compra de las familias
 

¿Por qué se produce esta situación?


Obviamente el sello se cede a cambio de contraprestación económica. A bien seguro a cambio de una cifra que no debe ser despreciable. La junta actual de la AEP siempre ha argumentado que es un contrato herencia de la junta anterior, y que estaba sometida a unas condiciones blindadas. 
 
En el momento actual, después de la declaración de la OMC, me consta que la AEP se ha puesto las pilas para tomar una decisión al respecto teniendo en cuenta los aspectos legales, éticos, nutricionales y de repercusión mediática.

Y mientras, los pediatras....


Aunque las voces críticas que han sido capaces de viralizar se han alzado desde fuera de nuestra sociedad, desde dentro no os penséis que no hemos dado también guerra. Quizá de forma menos mediática, eso sí. Ese tipo de alianzas con la industria de todo tipo, desde la farma a los productos de puericultura o de alimentación, siempre ha sido vista de forma crítica por una parte importante de los profesionales. No es momento ni lugar para explicar algunos detalles, aunque para muestra podéis leer un post de hace unos meses de Pepe Serrano.

La realidad es que la mayoría tenemos el corazón dividido, en el sentido de que la AEP es el paraguas que nos engloba y nos aglutina, que en definitiva nos representa aunque no nos represente en algunas cosas y que nos permite tener el sentimiento de pertinencia a un grupo profesional. También tenemos cosas que agradecer, lógicamente. Pero queremos transparencia. 

Y por supuesto, cuestiones sin resolver para los "curritos" de a pie


- La cuestión final no es si un niño se come una galleta en un momento dado....la cuestión es la influencia en la decisión de compra de las familias, y la educación en hábitos saludables que se supone que es nuestra responsabilidad.
- El hecho de que se muevan cantidades de dinero es por qué el dinero ¿es necesario? ¿Para qué? Es posible que alguien se lucre con este tipo de cosas, pero no os quepa duda que una de las actividades principales de las sociedades científicas tiene que ver con la formación de los médicos. Por cierto, ¿tenéis idea de quién es responsabilidad la formación continuada de los médicos? ¿Quién asume los costes? Esto sería otro debate interesante, ¿no creéis?
- Una vez más en una sociedad cada vez más "enredada" (en las redes, me refiero) y donde los conocimientos son más transversales y compartidos, quizá estaría bien poder colaborar en la toma de algunas decisiones, no solo entre los propios pediatras sino también con otros colectivos, que ahora pueden parecer incluso nuestros "enemigos".

 PD: Os confieso que el tema de las galletitas me tiene hasta el moño!!!



5 comentarios:

Elena Cherrytree dijo...

Como siempre acertadísimo el post, Amalia. Comento doblemente, como madre y como médico, en mi caso psiquiatra. Que las sociedades científicas que nos representan y amparan se presten a este tipo de prácticas da una imagen lamentable de nosotros como colectivo, que al final acabamos pagando quienes nos dedicamos a la clínica (que somos los que "damos la cara" ante pacientes y familias). Al final, a cambio de conseguir financiación de la industria -en este caso alimentaria- para un congreso (seamos bienpensados) están comprometiendo el prestigio de toda la profesión. Además de incurrir en una práctica que es cuanto menos dudosa en tanto en cuanto avalan implícitamente como "saludable" un producto que no lo es. Como muy bien dices, otro tema interesante es la financiación de nuestras actividades formativas. Es indudable la labor de la industria en este sentido, llenando un hueco que las instituciones sanitarias aprovechan para ignorar. Pero, ¿es realmente independiente una formación financiada por la industria? ¿Es ético?. Es muy complicado, pero es un "meloncito" que tendríamos que abrir (todos) en algún momento.
Gracias por tu blog, Amalia. De lo mejorcito que hay en la red tanto para padres como para profesionales de otras especialidades.

sonrisa despeinada dijo...

A mí ya aparte del tema ético y tal como madre de niño amante de las galletas, lo que me preocupa es, tan malo es darles galletas para desayunar?

Mo dijo...

Cuando hay dinero de por medio se financia y asevera cada cosa que es para salir corriendo... Y lo jodido después es encontrar información libre de intereses. Majara te puedes volver en muchos casos.
Besotes.

Unknown dijo...

Hola Amalia. El engaño es precisamente hacernos creer que tienen el aval de la AEP cuando no lo tienen. Al leer el logo lo dice bien claro: "Esta empresa COLABORA con la AEP". Eso quiere decir que la empresa da dinero a la AEP, y ya está. Es evidente que la empresa compra el logo, y la AEP es responsable de propiciar ese engaño, pero que aparezca el logo no implica que tenga el beneplácito de la AEP, es cuestión de leer de forma crítica, ya que este tipo de trucos son muy habituales en todos los productos infantiles. Saludos

Mami enfermera dijo...

El fin no justifica los medios. No es ético, a sabiendas de que el producto no es recomendable.