viernes, 8 de marzo de 2013

Autorretrato


Una tarde cualquiera salgo de trabajar con el tiempo justo, llego al colegio, recojo a la pequeña, la llevo a música. Tengo que regresar de nuevo al colegio porque la mayor, saldrá de baloncesto y hay que recogerla también. De camino entre un sitio y otro, paso a la velocidad de la luz por el supermercado, que me he quedado sin pan para los desayunos. Y ya que estamos, cargo un poco más todo lo que da de sí una de esas bolsas grandes que ahora te venden para que las recicles en compras sucesivas. Veintitrés euros en comida que pesa. Y eso que sólo iba a por pan. Salgo de nuevo a escape, a descargar en casa rápidamente para hacer la ronda de vuelta y definitivamente recoger a mis hijas de una y otra actividad. Por el camino, tengo muy presente mi imagen: en la mano izquierda la tablet porque vengo directamente de mil reuniones de donde me sale humo de la cabeza, a medio comer. Montañas de trabajo y de papeles. Compartiendo mi mano izquierda también las mochilas de las niñas. Y en el otro hombro, la bolsa de la compra. Y entonces empieza a llover, ya no me quedan manos para el paraguas -que sí, acerté a echar por la mañana en el fondo del bolso - así que dejo que la lluvia me acaricie el rostro, hasta que empieza a gotear con fuerza y mi mano derecha no tiene más remedio que compartir su lugar entre el paraguas y la compra si no quiero llegar chorreando. De repente la cabeza se me va un poco, me duelen las cervicales y noto como si se me nublara la vista y empiezo a sentir un sudor frío. Ahora no, por favor, no tengo tiempo para sentirme mal, las niñas me esperan. Llego como puedo a casa, me siento sin fuerzas para seguir caminando y decido ponerme al volante. Recojo niñas. Alguna pelea cotidiana. Baños, cenas, lavadoras, seguir dándole a la cabeza hasta las mil. Y mañana solamente será miércoles, y una larga jornada por delante de guardia. Son días en los que el desaliento me acompaña, que pienso que quizá todo el esfuerzo y la sensación de andar todo el día corriendo no tiene sentido. Otros días lo veré con mejor color y pensaré que soy afortunada. Que tengo un trabajo que me gusta y que me remuneran de forma adecuada, que tengo unas hijas sanas y maravillosas y una familia que me apoya, que tengo potestad para decidir si quiero vivir en pareja o no hacerlo. Pero qué duro resulta a veces el día a día....

Feliz día de la mujer, especialmente a aquéllas que se hacen cargo de la maternidad en solitario. Y sobre todo, buen fin de semana

14 comentarios:

Anónimo dijo...

Felicidades !!!!


De parte de una madre trabajadora y criando en solitario por decision propia.

Beatriz dijo...

Me ha encantado. Gracias por escribir cómo me siento.

Saludos.
Beatriz

Anónimo dijo...

Simplemente GRACIAS por este post. También es mi autorretrato.
Feliz día de la mujer!!

pacofer dijo...

¿Desaliento?... Se equivoca doctora. No solo es usted una excelente profesional y madre, sino que cuando se le acaba el fuelle le sale el alma de poeta, y se marca un texto a lo Góngora...que deja sin aliento. Y no se crea que para llegar a eso solo hay que ser mujer, en mi caso somos dos, y yo me veo reflajado en su imagen, día si, día también.... Esa imagen de mis hijas cada una bajo su paraguas, y yo con las manos llenas de mochilas, bolsas, patines....y mi paraguas en la guantera... ¿Ha probado además a abrir la puerta de la calle así?...Y la suerte que tenemos, por poder compartir todo ese lío cotidiano con nuestros hijos.... Un día elegimos este papel, y a estas alturas....¿quién lo cambia?.... Ah!, por cierto, se ha saltado usted la parte de la tarea, y el examen de cono de mañana....Un abrazo.

Anónimo dijo...

Felicidades!!!! me siento identificada contigo....tengo dos hijos, uno de 4 años y otro de 6 meses...el trabajo, la casa, la família... en fin!!! cuando se acaba el dia, me doy fuerazas a mi misma, que mañana mas....
Enhorabuena por tu blog, lo sigo hace poquito, pero me encanta!!!!

esmifarmacia dijo...

Acaba de describir perfectamente mi día de ayer: desde las 8 hasta las 11:30 sin respirar. Menos mal que todos los días no son iguales. Cuando tengo el día de no para pienso...si las demás pueden yo también. ¡Feliz día!

XEIA2410 dijo...

Precioso post, creo que nos describes a unas cuantas. Yo no estoy sola....pero sus horarios laborales son infames. Los míos también, pero me lo puedo combinar (a cambio de trabajar en casa por las noches con el portátil...), con lo cual el trasiego infantil es sólo mío (dos churumbelas de 9 y 6!!!). Voy arrastrándome por ahí hecha plovo....pero no lo cambio por nada!!!!
Felicidades a todas!!!!

Mo dijo...

Ojalá el fin de semana recuperes sueño, descanses, compartas el tiempo en familia y cojas fuerzas para otro lunes ;)
Un besote.

Lourdes Díaz Ríos dijo...

Creo q todas nos hemos sentido alguna vez así, pero es esa capacidad que nos emana de no se sabe donde,para no rendirnos jamás, es la que hace que cada día nos levantemos y tiremos "pa lante" acompañadas de las sonrisas de nuestros hijos y el deseo de sentirnos cada día mejor con nosotras mismas. Gran artículo, feliz viernes!!! :-*

Ama Gorila dijo...

¡Muy buen artículo! Es el día a día de miles de mujeres...
Un abrazo

creciendoenlajungla.blogspot.com

Avefénix dijo...

Totalmente identificada
soy compañera de profesion y también me siento así.
un saludo
http://elrincondeladraavefenix.blogspot.com.es/2013/03/mujer-trabajadora.html

Maria (diariodeunbebeconcolicos) dijo...

Felicidades por ser capaz de abrir tu alma así para nosotros.
Estoy segura de que todas nos sentimos así algún día, o varios seguidos, pero afortunadamente no todos y eso es lo que nos anima a seguir adelante. Bueno, eso y que lo hacemos por nuestros hijos, que merece la pena no?
Un abrazo para todas las mamás, y en especial para las que lo hacen solas.

Anónimo dijo...

Muy bien expresado. Muchas veces me siento igual, y eso que tengo solo uno y una pareja que me complementa. Pero vivir en una ciudad grande, con horarios de trabajo infames y largos desplazamientos de un lado a otro desquician a cualquiera. A veces solo veo lo malo, y siento que dedico mi vida a cocinar, limpiar, recoger, llevar... Luego te repones y disfrutas de la familia. Un beso y enhorabuena por cómo llevas de bien tus cosas.

Anónimo dijo...

Me he sentido identificada, estoy divorciada y yo tengo la guardia y custodia (ven a su padres y un día entre semana duermen con él).

A veces estoy agotada, pero saldré adelante

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