miércoles, 9 de enero de 2013

No vamos bien

Una de las grandezas de las consultas médicas es que son un fiel reflejo de la sociedad en la que vivimos. Todo lo bueno y todo lo malo acaba siendo evidente en determinados momentos. Cierto es que hay quien guarda sus mejores poses y maneras en la consulta del médico, pero otras personas transpiran vida cotidiana y costumbres.

Aviso que la entrada hoy va a ser un poco corrosiva. Quizá porque en mi guardia del lunes tuve varias situaciones como las que describiré.
 
La educación que se da a los niños en el seno de las familias queda de manifiesto en los pocos minutos que podemos tener contacto familias y pediatras y se puede atinar con bastante acierto en los estilos de crianza y de dinámicas familiares. Desde que son muy pequeños los niños se pueden ver tanto posturas autoritarias como condescendientes. La verdad es que luego cada niño es un mundo, y la experiencia con mis hijas -del mismo padre y de la misma madre- me dice que lo que es de una manera con una es completamente diferente con la otra y las reglas fijas no valen. Pero sí creo que cada uno tenemos nuestro estilo, adaptado al niño que tenemos con nosotros y con frecuencia a las diferentes situaciones e incluso estados de ánimo.

Sin embargo, o me lo parece a mí, o las tendencias son cada vez más a estilos permisivos de educación así como sobreprotectores. Esa permisividad llevada a las últimas consecuencias desde edades muy tiernas origina pequeños déspotas. Niños a los que es difícil contrariar y que seguramente serán adultos con muchos problemas en sus relaciones interpersonales. 


Ejemplo 1 : Lactante de 10 meses que acude por fiebre a la que no se ha termometrado porque "no se deja poner el termómetro". Con esa edad es verdad que hay pequeños "bichos" que se mueven incansablemente y a los que es difícil incluso cambiarles el pañal o vestirlos. Os aseguro que se les puede tomar la temperatura.

Ejemplo 2: Niño de 3 años con estreñimiento al que se le recomienda dieta rica en fibra. La madre me "invita" a que le diga yo al niño qué tiene que comer porque a ella no le hace caso. Aunque yo siempre intento hacer refuerzo positivo a los niños con determinados mensajes, obviamente la explicación de la dieta se la hago a los adultos, que son los que tienen que decidir cuál tiene que ser la alimentación del niño. Que nosotros mantengamos cierta "autoridad", de forma bien utilizada puede tener su utilidad. Para sustituir la autoridad paterna me parece que no debemos ser utilizados.

Ejemplo 3: Niña de 4 años con fiebre que llora y patalea en la consulta (por miedo o por rechazo). Si estamos de acuerdo en que hay que explorarla, quizá lo mejor en el caso de los padres es no poner cara de funeral y colaborar con nosotros. Los llantos son normales, algunos incluso se ponen bastante histéricos. El problema muchas veces es cómo responde el entorno. Un niño histérico porque le estás auscultando y unos padres que lo abrazan como si lo estuviéramos matando, con cara de angustia por el "sufrimiento" del niño crea una situación de difícil manejo.
A mí una vez una familia me llegó a decir que la niña de corta edad se traumatizaba si le quitaba la ropa y la estiraba en la camilla y pretendían que mirara su abdomen y si tenía signos meníngeos con ropa y en brazos de la madre. Como les dije que para explorarla en condiciones había que quitarle la ropa, se enfadaron y se fueron sin visitarla. Me quedé de piedra.

En general creo que la mayoría de padres de hoy en día -entre los que me incluyo- somos demasiado permisivos. Quizá porque tenemos poco tiempo para dedicarles a los hijos y no queremos contrariarlos, quizá porque nosotros mismos somos unos hedonistas. Pretender que un niño de 3 años sea responsable de su dieta, una bebé de pocos meses de si es conveniente tomarle la temperatura o no, o una niña de 4 años de la necesidad de ser explorada por una bata blanca creo que resulta absurdo.


27 comentarios:

anna dijo...

Hola Amalia, buenos días!
Yo también me he encontrado con la situación contraria, un día en urgencias fui a que la miraran porque tenía muchas molestias en al boca y el médico que me miró no era pediatra y con la niña histérica (se pone muy histérica, la verdad) no quiso mirarle la boca ("deja, pobre, si está tan nerviosa, ya me imagino lo que tiene", me dijo...), total que me fuí sin que la viera y me quedé un poco sorprendida, al verdad...

Sol dijo...

Jaja, el padre de mis hijas lloraba como una magdalena y se tuvo que ir de la consulta cuando le hicieron la prueba del talón a una de ellas. Así que lo de la cara de funeral me suena. Y se fue de la consulta literalmente "por no partirle la cara al pediatra", que únicamente hacía su trabajo...

Superwoman dijo...

Tenf
go amigos quer no le echan el suero en la nariz a su hija de un año porque se pone histérica ¡toma y la mía! Los niños no son coscientes de lo qué tienen que comer, ni de las medicinas que deben de tomar. A mi hija siempre la he obligado a cuidar su salud y no por ello nos queremos menos.

Nereida dijo...

Cada una de las situaciones que describes me parecen absurdas. También depende creo yo de lo que se acostumbre al niño a ir al médico, hay padres que abusan de ello, llevan a sus hijos a la mínima tos, estornudo o décima de febrícula y puede haber niños que se acostumbren a estar continuamente en la consulta del médico, pero también los habrá que cojan un miedo atroz. También hay pediatras poco empáticos que ponen cara de estaca al ver que el niño llora y que los miran de mala gana, teniendo en cuenta que seguramente muchos padres no quisiéramos que nuestros hijos lloraran en las consultas. Creo que hay un poco de todo en todos lados.

Jorge dijo...

Yo tengo un caso como el de Anna, el suplente de nuestro pediatra diagnosticó una gastroenteritis "a distancia", con el niño (de unos 13 meses) en brazos de mi mujer y al otro lado de la mesa. ¿Habría "luchado" ya con demasiados niños?

Menos mal que la pediatra habitual es mucho más concienzuda :)

En la sala de espera también se ve de todo.

Formoterol dijo...

Felicidades por este blog, soy padre primerizo y la verdad es que muchas de las cosas que publicas en tu blog no las sabía. Gracias

Pettro dijo...

Que hay de todo en ambos lados es cierto, pero estoy totalmente de acuerdo en que hay una tendencia muy fuerte a ser permisivos oculta tras el respeto, apego y supuesta autorregulación de los niños. Sinceramente creo que el respeto y apego no están reñidos con ser firmes, disciplinar y ejercer la autoridad que tenemos como padres, porque para mi esto último no es una opción es una obligación. Creo que en general la sociedad se esta acomodando mucho en este sentido y los ritmos diarios tampoco ayudan.
Un saludo.

Uma dijo...

De acuerdo en que se tiende demasiado a la permisividad en la educación.
De acuerdo en que no hay que trasladarle la responsabilidad de la alimentación al niño a través del pediatra.
Y de acuerdo que la niña de 4 años que no se deja explorar ya tiene un poco de delito la actitud de los padres y eso.
pero las otras dos situaciones me parecen "inofensivas" más tipo comentario "banal", no se si me explico,Y eso que por mucho que haya pataleado la nena he acabado poniendole el termometro en un momento dado, pero me veo diciendo lo mismo que los segundos padres en caso de que me pautaran una dieta astringente, tipo broma...
no se!
A mi me paso algo al reves de lo que planteas, con la enfermera, después de la vacuna yo le explicaba a la niña que habia dolido pero ya estabamos vacunadas y eso era bueno y que le diera las gracias a la enfermera y la enfermera r que r con el "pobrecita, me odia, verdad rica, te he hecho pupa ay pobre!" jeje
En fin! que en todos lados cuecen habas!
Besos

Julia dijo...

Te doy absolutamente la razon Amalia. Aunque encontrar el termino medio no es facil. De hecho, en algun post has comentado que tenemos una obsesion desmedida con la fiebre. Por eso, si el niño tiene claramente fiebre y malestar, importa si son 38 o 38'5 grados? El tema del suero en la nariz... Algunos pediatars que si, otros que no hay que estar todo el invierno haciendo sufrir al niño, ya que tendra mocos muchos meses. Con respecto a que los padres deben colaborar con el medico no hay discusion alguna. De modo que en mi opinion, cada padre cuida al niño como cree que es mejor. No es facil, aunque con blogs como este tenemos gran ayuda.
Muchas gracias por tu claridad de ideas

David Morales dijo...

Yo tengo un terrorista de esos a los que no se les puede poner el termómetro y efectivamente se lo pongo. Le doy el abrazo del oso y me da igual que llore, hasta que el termómetro no pite se aguanta. Ahora sí, sólo le pongo el termómetro si es imprescindible...
Con la comida soy más flojo pero el sargento de hierro de mi mujer es la que lleva las riendas en ese sentido...

Saramar dijo...

Hola! yo tengo un niño de 5 años que no queire tomar ningún tipod e jarabe, sólo el Hibuprofeno. Cada vez que tiene alg y hay que darle medicación montamos un follón en casa. Lo hemos itnetnado todo, el chantaje y la fuerza, mi marido agrrándo él por un lado yo por otro, taparle la naríz... mi hija pequeña lloraba y nos decía que le dejáramos en paz, luego yo tb lloraba sin que ellos me vieran. No sé qué hacer porque no atiende ap alabras lógicas ni ha la fuerza. ¿Qué ahrías tú como madre y pediatrA? ¿A alguien más le pasa?
Gracias

Naiara dijo...

Es muy dificil llegar a un término medio entre la permisividad y el autoritarismo. Yo me muevo un poco entre ambos, hay días que no tengo fuerzas ni ganas para pelear y mi hija de 3 años,que continúamente nos está retando, gana y se sale con la suya. Otras veces es "por mis co..." y la llevo en brazos mientras grita como loca y me quiere pegar... en fin... es muy dificil, sobre todo con los niños que tienen mucho genio y mala leche como mi hija. Ahora me funciona el "Pues nada, póntelo tu que yo me marcho" (con la ropa) e ipso-facto me dice "Noooooooo, tuuuuuuuuuu". Ay de verdad, que duro es ser padre a veces!

Ana, princesa del guisante dijo...

Amalia, escribí un libro sobre el acoso escolar, llamado Magdalenas con problemas. En la mayoría de las entrevistas y en las presentaciones del libro me ha tocado hablar de la forma de ser de nuestros hijos, de su tiranía en su minimundo. En cuanto he empezado a leer tu post me he dado cuenta de que esos niños podrían responder tanto al perfil del acosador (el que tiene el poder) como del acosado (el sobreprotegido).

Tenemos que cambiar muchas cosas. Lo primero, nosotros.

Juli Fuster dijo...

Cuanta razón tienes!! La vida está llena de alegrías y penas. Si no les preparamos para las penas y dificultades muy mal lo van a pasar de mayores.

Atenea dijo...

Yo como maestra he vivido situaciones similares. Regañas a un niño por algo que ha hecho y luego su padre le premia porque "el pobrecito lo ha debido pasar mal cuando le han regañado". Luego están los padres que siempre piensan que la culpa es de otro niño, el que piensa que tienes manía a su hijo o el que le echa una bronca monumental porque ha tardado un poco más de la cuenta en hacer la tarea. Los extremos nunca son buenos y creo que en la sociedad actual se ha perdido un poco la medida y el equilibrio.
Un saludo.

Inmaculada dijo...

Me parece que los que deberían ir al cole muchas veces son los padres y no los hijos. Tienes razón en que se ve cada cosa... parece que la máxima autoridad en algunas casas la detentan los más pequeños. Una pena.

Tita dijo...

Hay que reconocer que ahora se tienen los hijos como "experiencia vital" dispuestos a disfrutarlos al máximo, muy meditados, muy planeados, como un verdadero lujo: el lujo máximo.

Y claro, a los lujos hay que protegerlos o con seguros a todo riesgo, o con sobreprotección y mirar a cualquiera del entorno como amenaza: profesores, médicos etc...
Sin olvidar por supuesto nuestra propia autorregulación: ser permisivos...por si les dañamos.

Es mi visión, estoy espantada de ver como el otro día a un padre como un castillo pidiéndole permiso a su monstruito de 3 años para bajarla de los hombros. Le pidió permiso, de verdad. Y es un monstruito la que le contestó que NO porque en eso la están convirtiendo sus amantísimos padres.

Hace años leí un libro que me encantó. Se llamaba No lo mimes, quiereló. Sólo el título ya enseñaba.

Besos

Pd. Sobre la temperatura: si las toco y están calientes, hasta 38,5. Si me discuten el termómetro, fijo, no pasan de ahí.

Si me quemo los labios y se dejan poner el termómetro porque están medio muertas, fijo que son más de 39!!!

¡No falla!

Anónimo dijo...

Contesto al comentario de Saramar.
A nosotros nos pasaba igual, hasta que un dia se lo expliqué (tenia 23 meses) es jarabe, hay que tomarlo para ponernos buenos ¿te lo tomas tu?, agarró la jeringuilla y se lo tomó sola. que orgullo sentí, el papi y la seño lo fliparon en colores...No se pierde nada por intentarlo

Anónimo dijo...

Estoy de acuerdo contigo. Yo soy profesora de secundaria y veo todo esto en mayor medida. Adolescentes de 12años q son auténticos maleducados (2-3 x clase) q ante un parte o una incidencia x incumplimiento de normas (robar material a compañeros, insultar gravemente,pegar,acosar,faltas de respeto...) pues los padres no te firman el parte y te citan xa defender al hijo y poner en cuestión tu autoridad!! Eso es lo q tenemos hoy en día en nuestras aulas y fuera de ellas.

Anónimo dijo...

Tengo un hijo de 3 años, desarrollando su personalidad y su genio, q se revela continuamente, pero en casa mandamos nosotros, lo escuchamos muchísimo y le explicamos que las cosas son como son no porque nos de la gana a nosotros Sino porque de momento somos los que decidimos que es lo mejor para él hasta que él tenga la capacidad suficiente .para decidir por sí mismo. Intentamos no imponer, sino hacerle entender que cada acto tiene una consecuencia y que hay que respetar las opiniones y decisiones de papá y mamá. Desd muy pequeño le hemos inculcado la importancia del médico y del profesor en su vida, acudimos a consulta con naturalidad y así Lo ve él. En él cole su profe es quién manda y hay q obedecer y respetar. Esto no significa q no tenga sus rabietas como un niño q es, pero equilibrando entre autoridad y permisividad creo q se puede conseguir, aunq para lograr ese equilibrio hay q trabajar muchísimo todos los días y no dejarlo pasar porque estamos demasiado cansados o pq hemos tenido un día duro.

papapediatra dijo...

Amalia, cuando he leído tu entrada me he sentido identificado plenamente contigo. Creo que estas mismas situaciones las vivimos casi a diario. Los padres/madres cada día son mas permisivos y sobreprotectores. Y además se quieren descargar las responsabilidades.
Pues no señores y señoras padres/madres. Son ustedes los que deben marcar las normas y no el médico ha dicho...
Un ejemplo de este verano: "el médico ha dicho que no puedes ir de excursión mañana"; a ver señores si lo traen a 39'5ºC que quieren..., pero serán ustedes los que se lo digan , no yo, y así se lo recalco al paciente si me comprende...
En fin, hay que encontrar un término medio. Ni sobreproteger ni autoritarios, pero siempre teniendo en cuenta que no somos sus amigos, somos sus padres.

papapediatra dijo...

Amalia, cuando he leído tu entrada me he sentido identificado plenamente contigo. Creo que estas mismas situaciones las vivimos casi a diario. Los padres/madres cada día son mas permisivos y sobreprotectores. Y además se quieren descargar las responsabilidades.
Pues no señores y señoras padres/madres. Son ustedes los que deben marcar las normas y no el médico ha dicho...
Un ejemplo de este verano: "el médico ha dicho que no puedes ir de excursión mañana"; a ver señores si lo traen a 39'5ºC que quieren..., pero serán ustedes los que se lo digan , no yo, y así se lo recalco al paciente si me comprende...
En fin, hay que encontrar un término medio. Ni sobreproteger ni autoritarios, pero siempre teniendo en cuenta que no somos sus amigos, somos sus padres.

Holandesa Errante dijo...

La verdad es que me alivia ver que hay más adultos que ven el mismo problema que yo.

He trabajado durante año y medio en una bolera celebrando cumples infantiles. A pesar de que ha sido uno de los trabajos más agradables de mi vida, me ha confirmado mis temores de que se consiente demasiado a los niños y que las normas y el respeto, básico en cualquier cultura, raza o en los propios animales, apenas existe.

La consecuencia es un crio que hace lo que quiere, le pese a quien le pese, aunque eso a veces signifique hacer daño a otros crios o le haga asocial por su actitud. Y lo peor, que los padres se molestan cuando su hijo se enfada porque no puede hacer lo que quiere.

Me apunto a tu blog que es muy interesante. Enhorabuena

Martamarr Mar dijo...

Ningún extremo es bueno :S ni el autoritarismo excesivo que no les deja ni respirar ni la ausencia de normas. Es que es eso, los niños están "diseñados" para pedir, los padres son los que les cuidan, los únicos que pueden poner esos límites necesarios.

María (diariodeunbebeconcolicos.com) dijo...

Creo que lo has explicado tan bien que todos nos podemos ver reconocidos en alguna situación. Yo muchas veces me he preguntado si, cuando vamos al pediatra, estaré dando la imagen de demasiado permisiva o de lo contrario.
Por otro lado, yo soy dentista y he reconocido perfectamente esa situación en la que el niño no parece quejarse de nada y el progenitor le genera la ansiedad preguntándole insistentemente si le duele, o incitándole a quejarse si algo le hace daño.
Un saludo.

Mamá Burbujita dijo...

Francamente,no creo que haya que llegar a ningún término medio entre el autoritarismo y nada...

A mi no me gusta que nadie ejerza su autoridad conmigo, ni el médico ni nadie, y no entiendo por qué habría de gustarle a mi hija, por muy pequeña que sea.

Yo le doy medicación cuando se la tengo que dar, le pongo el termómetro cuando se lo tengo que poner y le echo suero cuando lo creo conveniente para ella, aunque no siempre le gusta.

Esto no tiene nada que ver con el autoritarismo, ni me parece que éste sea un buen camino a seguir para educar.

No creo que se deba confundir ni asociar, el criar a un niño con apego y con respeto, a que sea un déspota y maleducado. No le veo mucha relación, todo lo contrario. Aprenden lo que ven y repiten patrones de conducta. La autoridad cada uno que se autoimponga la que quiera. Yo cuando le hago algo que no le gusta a mi hija, no es por autoridad, ni por mis "co..." como he leído por ahí. Lo hago por su bien y confiando en que cuando sea algo mayor, será ella misma quien valore lo que es mejor.

Un niño que en consulta o en cualquier sitio no respeta, seguramente sea más porque a él tampoco le han respetado en muchos casos, que porque le han tratado con mucho cariño y respeto.

Y por último, no me parece muy lícito tachar a un niño, sea el que sea, de calificativos del tipo, "terrorista, monstruito,...". Eso sí me parece una falta absoluta de respeto.

Anónimo dijo...

Tengo 29 años y voy a hablar del caso contrario. Yo de pequeña era una terrorista en potencia y pobre de mis padres la adolescencia que les dí. No la quisiera yo cuando tenga hijos.
Mis padres no cejaron en castigarme, regañarme... de buenas maneras y malas cuando ya pensaban que estaba todo perdido conmigo. Ahora es cuando me doy cuenta de que si ellos no hubieran estado allí, obligándome a ponerme el termómetro cuando estaba mala y enderezarme cuando lo necesitaba, no hubiera terminado nunca mi carrera, encontrar trabajo y vivir independiente con una persona en pareja. Hubiera seguido el camino que llevaba e iba directa a malas compañías.
No quiero decir que siempre sea así, y que no por regañar más, saldrán mejor los niños. Sólo que todo lo que tengo y he conseguido es por el tesón e mis padres y por haber estado desde pequeña haciéndome entender lo que es bueno y malo para mí.

Gracias.

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