jueves, 31 de enero de 2013

En casa del herrero....

Muchas personas me han preguntado a lo largo de mi vida profesional si ejerzo de pediatra de mis hijas. La realidad es que en teoría no -porque tienen una pediatra asignada y alguna que otra vez nos hemos dejado caer-, pero en la práctica sí. Quizá porque han sido, afortunadamente, unas niñas sanotas y los problemas médicos han sido fáciles de asumir y de llevar domiciliariamente. Además no soy demasiado ansiosa con este tema, es decir, que la objetividad no la pierdo del todo. Y sinceramente, con lo complicada que es la vida de la madre trabajadora, pudiéndome apañar.....

Por otro lado también es verdad que les hago poco caso en lo referente a su crecimiento y a sus dolencias. No tengo ni idea en qué percentil se mueven, pero a vista de pájaro y solamente comparándolas con sus pares en la escuela, por la media deben andar. 
Y en cuanto a enfermedades, hemos tenido algunas itis como toda familia que se precie y a dolores pasajeros y síntomas inespecíficos les presto ciertamente poca atención.

Cuando reflexiono sobre este tema, siempre me viene a la cabeza una entrada que hizo ya hace bastante tiempo, Mónica Lalanda y que he recuperado aquí. La historia de la sutura es el paradigma de cómo a veces lo hacemos mal o muy mal con la familia...

Hace algo más de una semana, la pequeña empezó con otalgia (dolor de oído). Como en su historial podría decir que ha tenido varias otitis, le miré rumbosa sus tímpanos, confirmando la itis, y empezamos el tratamiento correspondiente.


De forma casi paralela, la mayor empezó a decirme que le dolía el ojo derecho. Qué casualidad y qué difícil no atribuirlo a ciertos celillos que amenazan a menudo nuestra convivencia o a cierta somatización por los tiempos que nos está tocando vivir. La verdad es que mirado desde fuera, el ojo tenía un aspecto de lo más saludable: ni rojo, ni inflamado ni resto de secreción alguna.

Los días han ido pasando. La otitis de la pequeña está más que curada. Y la otra pobre, seguía quejándose de su ojo de forma no muy insistente pero sí casi cotidiana. Anteayer por la noche, decidí coger el toro por los cuernos y acordamos que a primera hora de la mañana de ayer se vendría conmigo al hospital para que le echara un vistazo algún colega oftalmólogo.

Y el caso es que sí, que la niña tenía razón. Que tiene una conjuntivitis de ésas que no se ven por fuera, pero que mirado con la lámpara de hendidura confirman una buena reacción inflamatoria con folículos, con alguna vesícula y con un dolor más que justificado. Incluso posible que sea de origen herpético.

Tierra trágame. Un tachón más en mi venido a menos currículum de buena madre. 

9 comentarios:

Marisunflowers dijo...

Como hija de médico, puedo afirmar y afirmo que el refrán suele tener más razón que un santo. Y la primera que peca al respecto soy yo, que cada vez que las peques tienen algo fuera de lo normal (y de horario, que es cuando suelen pasar estas cosas), abuso de la consulta telefónica al abuelo y acabo no pasando por el pediatra más que para pasar la ITV.

Una vez, mi padre se quejó de que ya era hora de que fuéramos al pediatra y fuimos a ver al colega que tenía de guardia. Salimos con un diagnóstico idéntico al del abuelo y un tratamiento que no seguimos, porque al galeno de la familia le pareció demasiado agresivo.

Total, que en casa de herrero...

Anónimo dijo...

Tengo que decir que me ha encantado tu comentario, y aunque quede mal decirlo, me "alegra" que tambien metais la pata (en el buen sentido) como mamis de vez en cuando, porque a mí me ha pasado más de una vez (y eso que yo soy hipocondriaca) y me he dicho, ¿ves como sí tienes que llevarla al pediatra cuando algo no te cuadre..?, en fin, has hecho que me ria para mis adentros un poquito.

Nenica dijo...

Si te sirve de consuelo, lo mío es peor, pues todo lo que no considero grave lo voy manejando yo! (y soy veterinaria!!)

esmifarmacia dijo...

Creemos que el refrán está hecho por algo. En nuestra casa tenemos varios cajones llenos de medicinas pero cuando necesitamos algo ( para una herida, una quemadura, un dolor de cabeza...)no tenemos.Ya se sabe, en casa de herrero...

Familia y Cole dijo...

Estimada Amalia, muy bueno el artículo. Son cosas que pasan... trabajo en educación y los profes solemos tener esta frase en los labios. ¡Bravo por reconocerlo! porque eso también ayuda

padresdetrillizas dijo...

Ja, ja, ja, veo reflejada a mi madre en todo lo que cuentas... y a mi padre, claro. Siempre han sido mis médicos, y siempre bien, pero alguna vez nos ha pasado una de esas... recuerdo una vez que me torcí el tobillo y me dijeron que el dolor era del momento. tres días después fuimos al traumatólogo, que me preguntó cómo había podido andar ese tiempo con el tobillo como lo tenía... mes y medio de escayola! Pero también he tenido la suerte de que mi padre trajera a sus nietas al mundo, y de tener a mi madre al otro lado del teléfono si tenía cualquier duda... Lo hacéis genial con nosotros, que no te trague la tierra, que estamos encantados con que nos cuidéis!

Amalia Arce dijo...

Tremendo!! Mucho peor que lo mío, juasjuas

Amalia Arce dijo...

Gracias por tu última frase! Me consuela muchooooo

Susana A dijo...

Ja,ja. Estaba leyendo con mi marido que trabaja en la educación tu artículo, que En casa del Herrero ..., cierto, cierto. Yo le digo siempre cuando ayuda a nuestro hijo de 6 años, que poca paciencia tiene, si bien con sus alumnos es un gran profesional con mucho aguante viendo como está la situación hoy en día.
Supongo que suele pasar en casi todos los hogares . Saludos Amalia.

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