lunes, 21 de enero de 2013

El mejor amigo del hombre....¡y del niño!

Dana jugando con su muñeco...¡a veces cuesta saber quién es el peluche!
Hace un poco más de dos meses os explicaba que al final había claudicado a las peticiones de mi hija y que habíamos pasado a ser una de las muchas familias que tienen en su casa un perro. Me he dedicado a cotillear en la web y aunque los datos no están demasiado contrastados parece que según algunas encuestas uno de cada tres hogares tiene un perro. Las cifras parecen altas pero la realidad es que ahora que nosotras tenemos a la perrita, me fijo más, y verdaderamente hay mucha gente paseando perros por la calle. Con los perros pasa un poco como con los bebés: por un lado cuando tú llevas un bebé, parece que ves muchísimos (probablemente te fijas más) y en segundo lugar, con los perros pasa como con los niños: ejercen un efecto imán sobre determinadas personas e invitan a la sociabilidad. 

Las previsiones se cumplen y por mucho que Laia hubiera suplicado y prometido que se encargaría de la perrita, la que acaba responsabilizándose es la menda lerenda. Nada nuevo bajo el sol. Accedí a sabiendas de que iba a ser así, y es un tema en el que tengo que seguir trabajando....

Otra de las cosas que no preveía es que el apego del animal con las niñas fuera tan fuerte. Y muy especialmente con Irene, la pequeña, que en principio no mostró un interés especial por tener un animal y sin embargo, se adoran. La perra las echa de menos cuando no están y se pone muy contenta cuando regresan.

Mentiría si no dijera que yo también estoy "enganchada" al afecto que da la perrita. La realidad es que me hace mucha compañía, en especial en algunos momentos en los que la soledad es más presente.

La sensación de tener un perro ya la conocía pues durante mi infancia y adolescencia ya conviví con canes. Creo que las personas se dividen en dos grupos: las personas a las que les gustan los perros y las personas que no saben lo que es tener un perro. Es indescriptible la fidelidad, el afecto y la integración en la vida familiar. Y es indudable que tiene muchos beneficios en el desarrollo de un niño.

Además de las dificultades para cuidar a un animal con el ritmo cotidiano que llevo, siendo pediatra he sido testigo de la cara oscura de la convivencia del binomio niño-perro: mordeduras, alergias, enfermedades transmitidas (garrapatas, leishmaniasis), ansiedad y miedos, y también celos de los perros ante la llegada de un bebé. Y son aspectos que sin duda hay que tener en cuenta, al igual que la edad y el momento madurativo de los niños o las razas más adecuadas para la convivencia con niños.  Sin embargo los beneficios psicológicos que aportan a los niños me parecen incuestionables, pudiendo tener fines terapéuticos en algunos casos. Y originando un gran dolor cuando la mascota desaparece.

8 comentarios:

Nenica dijo...

Enhorabuena!
Educala bien! Los 5 primeros meses son fundamentales!

Aurora dijo...

Sin duda la mejor compañia para los niños, bien educados mejor aun, sin duda muy agradecidos.

teresavet dijo...

Me alegro de que os estéis adaptando todos bien. En los momentos difíciles, la compañía de un perro puede ser una ayuda mucho mayor de lo que nadie espera. Te invito a pasarte por mi blog: www.etologiafamiliar.blogspot.com , es un blog de maternidad y comportamiento, humano y animal, y trato muchas veces el tema de las relaciones perro-niño, tanto del lado bueno como del "lado oscuro". Y de las razas, no te fíes de lo que se dice. Cualquier perro puede ser amigo de un niño, si está bien socializado y educado. Y al revés, por muy buena sobre el papel que sea la raza del perro, si el perro es miedoso o agresivo, la raza es lo de menos.
Un beso!

Anónimo dijo...

Nosotros tenemos 2 adoptadas, son fantásticas y cuando nació el nene, procuramos no modificarles sus rutinas y atención para que no sufrieran los cambios, desde el principio el niño en la mochila y ellas sus paseos igual, sus tandas de mimos y eso sí muy educadas, ni subir a camas ni sofás, ni sobras de comidas, es dificil perooo si respetan tus espacios tendrán menos roces con los niños, tema jueguetes más dificil si alguno queda por el suelo sin recoger... la peque se lo adjudica, con lo cual el nene es bastante ordenado, la interacción es increible, la peque hacía inspección de pañal lo olía y si había caca avisaba aullando, y ahora que ya tiene bastante autonomía el niño me acompaña a veces a bajarlos, y a darles de comer.

Disfrutadlos son fantásticos,

Verónica

Somos Múltiples dijo...

Me encanta este tema porque soy fanática de los perros, tengo perro desde que nací y por supuesto ahora que he creado mi propia familia sigo teniendo perro.

Mi primer perro se empeñó en dormir debajo de mi cuna y por muchos esfuerzos que hacía mi madre para que durmiese en su sitio ella se escondía donde fuera para que no la pillasen. Cuando empecé a andar era yo misma la que me la llevaba a mi habitación o se iba con mi hermano y al final mi madre tuvo que claudicar. Recuerdo que siendo más mayor jugaba a hacerme la muerta y la perra se volvía loca de desesperación aullando de dolor y golpeándome con las patas para intentar "revivirme":

Yo he tenido una experiencia maravillosa con los perros durante mi infancia, supongo que es por eso que me encantan y no quería privarle a mis hijos de esa experiencia.

Viviendo con mis padres he tenido unos 4 perros y sólo tuvimos un amago de agresión una vez, y fue precisamente hacia mi madre después de que ella me pegara un tortazo. A mi perra eso no le gustó demasiado y se parapetó delante mío con todo el lomo erizado enseñándole los dientes a mi madre para que no se acercase a mí. Estoy sanísima y no tengo una sola alergia.

Cuando me independicé echaba mucho de menos tener perro y así fue como acabé conviviendo con mi mejor amigo que ahora tiene 10 años. Siempre he fomentado que interactuara con niños para que el día que yo tuviese hijos estuviera bien socializado con los peques. Cuando nacieron mis mellizos él tenía 9 años y recuerdo que le llevamos pañales usados de los niños para que cuando los viera "reconociera" su olor.

El día que me dieron el alta sólo nos pudimos llevar a mi hijo y decidí que fuera mi marido quien se lo presentase para evitar que tuviera celos (porque el perro me considera a mí su dueña). Así que llegué a casa y lo primero que hice fue acariciarle y como estaba nervioso porque llevaba muchos días sin verme nos fuimos él y yo solitos a dar un paseo y le estuve contando como había ido todo. Después, ya más tranquilo, le presentamos al niño y le dejamos mirarle bien, olerle y todo lo que él consideraba que tenía que hacer para incorporarle a su manada. Con la niña hicimos lo mismo y nunca ha tenido celos aunque al principio les tenía un poco de miedo por todos los gritos que pegaban (los cólicos eran aterradores hasta para mí).

Cuando tuve a los niños procuré que su vida no cambiara demasiado para que no tuviera celos, le dejo deambular libremente con los niños y jugar con ellos todo lo que quiera, siempre vigilando porque mi perro pesa 30 kilos pero sin interferir si no es necesario. Y si nos vamos de paseo nos vamos los 4 normalmente.

La verdad es que los 3 se llevan fenomenal y lo primero que hacen mis hijos al despertarse es buscar a su perrito. A veces le agobian un poco, por eso siempre estoy pendiente de que nunca le acorralen en ningún sitio y que siempre tenga vía libre para irse a otro lado más tranquilo si se cansa de estar con los terremotos, pero la verdad es que se va dos minutos y enseguida vuelve. Espero que el hecho de criarse con un perro sea tan positivo para mis hijos como lo ha sido para mí.

Irene y Umpa Lumpa dijo...

Me alegro de que tengáis esa experiencia. Desde pequeña me han encantado los animales...
Soy más de felinos, lo reconozo, pero también he tenido perros.
La compañía, una vez que se pasa la etapa de "juego", es increíble. Y para mí, los beneficios, con un buen cuidado, superan todo ;)

Donde estudiar enfermeria dijo...

que hermoso perrito.
Lamentablemente mi schnauzer miniatura no tuvo una buena experiencia con niños cuando era cachorro, por eso hoy que ya tiene 6 años no le caen muy bien los niños :(

Mo dijo...

Haz caso a Teresavet, sabe de lo que habla ;)
Un beso!

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