miércoles, 2 de enero de 2013

Bajo presión

Hace justamente 2 años hice mención a este libro después de haber leído un reportaje en la prensa. Entonces hablé de los padres helicóptero y de algunas sugerencias que el artículo daba. Me quedé con la referencia, y ha sido el último libro que he leído en los últimos días del 2012. Antes de nada, deciros que es un libro muy recomendable para todos los que tenemos hijos en edad preescolar y escolar. Nos permite parar un poco el ritmo frenético y reflexionar sobre aspectos de nuestro día a día que influyen de forma considerable en la educación de nuestros hijos y en su crianza. 

Por otro lado como anécdota, cité uno de sus párrafos y a su autor Carl Honoré en twitter hace unos días, y mi sorpresa fue que me contestara. La magia de las redes sociales. 

"Bajo presión" Tiene como subtítulo: Cómo educar a nuestros hijos en un mundo hiperexigente. La paternidad en nuestros días y el hecho de lo apreciada que es la infancia ha convertido la educación de los hijos en una especie de competición a contrarreloj para muchos. 

Honoré introduce el libro metiendo directamente el dedo en la llaga. Las familias históricamente hemos llegado a una situación en la que nos centramos en los hijos. Y de esta manera, parece que nuestra misión se ha convertido en satisfacer sus necesidades emocionales. Que indirectamente satisfacen las nuestras. Y todo esto en un mundo muy competitivo.

Desde los primeros años de vida (a veces siendo tan sólo bebés) sumergemos a nuestros hijos en miles de actividades, queremos que dominen varias competencias y a ser posible que destaquen en alguna. Obviamos con frecuencia la importancia del juego en sí mismo y no con propósito estrictamente educativo. 

La realidad es que los niños están programados para aprender desde que nacen y que lo más adecuado es alcanzar los hitos escolares cuando están preparados emocional y psicológicamente. Por ello la hiperestimulación para aprender no sólo no es necesaria sino que puede ser contraproducente. 

En el libro revisa el papel de los juguetes y también el papel que está desempeñando la tecnología en este mundo permanentemente conectado. 

Igualmente dedica un espacio al colegio y a los deberes a los que califica como "la espada de Damocles". Ciertamente en algunos ámbitos lo de los deberes es descomunal. Y se producen situaciones absurdas como que los padres acaben haciendo los deberes para que sus hijos se luzcan. 

Sobre las actividades extraescolares también es bueno utilizar el sentido común. Que los niños puedan escoger las actividades y que se sientan cómodos con ellas. Que no sobrecarguen en exceso el horario infantil de forma que los niños tengan espacio para jugar o simplemente "para no hacer nada". Y como padres, no tener la sensación de hacer de taxista más que de otra cosa....(os suena?).

Si bien el deporte tiene incuestionables beneficios en la salud física y psíquica y potencia muchos valores interesantes como el esfuerzo o el trabajo en equipo, también es cierto que llevar la competitividad a extremos puede ser muy desagradable. Además....muchos padres creen que sus hijos van a ser figuras del deporte, y razonablemente todos sabemos que eso es difícil.

Algunos apuntes sobre disciplina y sobre el consumismo voraz de nuestra sociedad y que transmitimos a nuestros hijos y de cómo son más importantes las cosas intangibles que podamos compartir con ellos que las muchas cosas que podamos comprarles.

Por último repasa un tema muy integrado en nuestra cultura que versa sobre la seguridad de los niños. La seguridad y el miedo hacen que en muchas ocasiones no les dejemos hacer cosas para las que están sobradamente preparados. 

El libro acaba con un capítulo a modo de resumen que titula: Dejad en paz a esos chicos. Aunque es verdad que en el momento actual la infancia tiene cosas maravillosas, como por ejemplo una relación padres-hijos mucho más cercana y relajada que en épocas anteriores o las miles de oportunidades de aprender, viajar o divertirse que tienen nuestros hijos, la realidad es que los niños son mucho menos libres para elegir, están mucho más presionados para hacer muchas cosas y para hacerlas bien. Y todo ello nos hace también a los padres actuales estar más estresados, más angustiados y con frecuencia más decepcionados. Quizá es momento de replanteárselo todo un poco....

Como véis muchos asuntos en los que pararse a pensar un poco y frenar. Me apunto para próximas fechas otro de los libros de Carl Honoré: Elogio de la lentitud. Donde cuestiona el culto a la velocidad y la prisa que siempre llevamos.

6 comentarios:

Pilar / todomundopeques dijo...

Me parece interesantísima la entrada y el libro y las ideas que refieres sobre él y sobre la educación.
Me preocupa el asunto de lo que hacemos con la infancia de nuestros hijos y lo que les "adultizamos" antes de tiempo (siento "el palabro" pero ya me entiendes...)
Me quedo con la referencia del libro y con la idea para una entrada futura...
Mil gracias, da gusto leerte, siempre aprendo algo contigo.
Un abrazo y ¡que el 2013 esté lleno de cosas buenas!

Sole Moeder dijo...

Muchas gracias Amalia!

Yo también me apunto a leer los dos libros. Me gusta ese punto de vista slow.

Intento no agobiarme con eso de apuntarlo a cuarenta mil cosas. Me parece fenomenal eso de "dejarlos en paz".

Aunque reconozco que a veces estás tentada en ceder a la presión en pos del camino de la competitividad. En especial con todo lo de la crisis y el futuro tan negro que nos pintan para nuestros hijos.

Parece que si no son ultracompetitivos, hablan 5 idiomas, tienen tres carreras (técnicas que de las humanidades nadie quiere saber nada) y son unos ases de la informàtica no van a hacer nada en esta vida.

Ains! Que dificil es esto de acompañar en el crecimiento de personas (y no currículums con piernas).

Nereida dijo...

Pues gracias por tu reseña porque no conocía este libro y por lo que dices es muy interesante, así que me haré con él. ¡Lo que aprende una por estos lares!

Martamarr Mar dijo...

Desde luego suena bien :)

Laura Gil Quitián dijo...

He leído el de "Elogio a la lentitud" y me gustó, lo recomiendo. El que no he leído todavía es el que comentas en tu post, pero tengo pendiente leerlo.
Por lo que dices, me va a gustar también seguro.

Raquel dijo...

También leí este libro hace unos años, a raíz del artículo en una revista y fue un gran descubrimiento y desde entonces he regalado algún ejemplar y lo he prestado varias veces... De hecho no ha vuelto a mi! Me encantó y recomiendo su lectura ya que además es muy ameno. Permite tener una visión global bastante completa sobre la educación de nuestros hijos. Os lo recomiendo!

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