miércoles, 31 de octubre de 2012

Control de esfínteres y medicalización

En una de mis últimas guardias visité a un niño de poco más de dos años al que estaban quitando el pañal. Hacia 8 días que estaban intentando que el control de esfínteres fuera una realidad y la familia venía porque desde ese momento y coincidiendo también con un periodo de convalecencia de la enfermedad boca-mano-pie, el pequeño estaba extraordinariamente estreñido.

Como sea que el problema me suena porque yo lo viví en carnes propias, traté de explicarles que el control de esfínteres requiere un aprendizaje. Que las cosas no salen bien en la mayoría de los niños de forma automática, sino que a pesar de estar maduros para ello, es necesario que pasen unos días hasta que la situación esté controlada y los pequeños pongan en orden las indicaciones que da su sistema nervioso con la actividad de los músculos que controlan todo el suelo pélvico.

Además el estreñimiento es de lo más común en este momento. Y a veces es un problema que se alarga durante varias semanas e incluso meses después de la retirada del pañal. 
Podemos optar por solucionar el problema puntualmente con algún supositorio de glicerina o más agresivamente con alguna lavativa. Pero lo óptimo es fomentar el aprendizaje, creer que estamos en un camino que no se recorre en dos días y sobretodo no culpabilizar en absoluto al niño.

La familia que os comento venía algo indignada. Por mucho que estuve durante largos minutos explicando esto una y otra vez, me pareció el prototipo de personas que necesitaban que les pautara un medicamento para acabar con el problema de un plumazo. Y tengo la convicción de que no fui la última facultativa a la que consultaron, ya fuera ese mismo día o en días sucesivos.




Y es que no todo se arregla con medicamentos. Deberíamos reflexionar seriamente sociedad y profesionales sanitarios entorno a este tema. Queremos quitar los pañales y que de un día para otro todo funcione perfectamente. Queremos niños sin mocos. Queremos niños que aprendan rápido independientemente de su nivel madurativo. Y la medicina sirve para acompañar siempre, no para medicalizar en cualquiera que sea el caso. O al menos es mi forma de verlo.

martes, 30 de octubre de 2012

Subir las defensas, ¿es posible?

Hace unas cuantas semanas coincidí con un pequeño paciente que estaba en estudio por una fiebre de varios días a los que se añadía una analítica alterada con afectación de las series sanguíneas y un aumento de sus vísceras abdominales (hígado y bazo). Ante estos síntomas, la posibilidad más frecuente es la infección por algún virus, pero no cabe duda que a veces hay que descartar procesos de mayor gravedad como alguna enfermedad hematológica.

Cuando enfrentas a los padres a un diagnóstico incierto o a la necesidad de realizar otras pruebas para descartar "otras posibilidades" hay personas que reaccionan bien y lo asumen con tranquilidad. Otras se ponen en lo peor y entran en una escalada de ansiedad y de sinvivir que les hace muchas veces por un lado culpabilizarse de algunas cosas que tienen que ver con la crianza y cómo han ocurrido las cosas desde que aparecen los primeros síntomas, y por otro perder la capacidad de ver las cosas con cierta objetividad.

En este caso, la madre me oía pero no me escuchaba y no dejaba de repetirme que cómo podía ser que pensáramos en un problema hematológico o de defensas si siempre se había preocupado por darle alimentos y preparados de farmacia para subir las defensas según le aconsejaba su homeópata (asegurándose que me daba por enterada del coste de 100 euros por niño y mes) y argumentando que a su otra hija le había funcionado estupendamente porque nunca se había enfermado.




Lo de "aumentar las defensas" está de moda en nuestra vida moderna. Entre la población infantil, yo creo que ha estado siempre presente, por lo menos desde los tiempos de la postguerra. Así de pequeños nos hinchaban a jalea real y a complejos vitamínicos o a carnitina. Y ha permanecido en el imaginario colectivo la necesidad de estar pendiente del sistema inmunitario. No es raro que en las consultas -y especialmente sean las abuelas quiénes hagan estos comentarios- no nos pregunten si no iría bien darle al niño o a la niña en cuestión algún tipo de ayudita para mejorar las defensas.

Es cierto que el sistema inmunitario se ve afectado por ciertas condiciones como una mala alimentación, los malos hábitos de sueño o incluso el estrés. Pero cuidando todo lo que se consideran unos hábitos saludables y en ausencia de enfermedades del sistema inmune -que haberlas haylas, pero sus manifestaciones son por lo general contundentes- no se necesita ningún suplememento ni gastarse un dineral en una consulta de un homeópata, naturópata o similar.  

La historia en este caso no acabó demasiado bien. El aspirado de médula ósea confirmó que el niño tenía una leucemia. Y difícilmente podía haber acabado de otra manera por muchos esfuerzos en cuidar el sistema inmunitario que hubiera hecho esta familia.

lunes, 29 de octubre de 2012

Dismorfología: de la observación al estudio

Este fin de semana he estado en Alicante, colaborando con amigos pediatras en una de sus reuniones científicas. Estoy encantada de la fantástica acogida -especialmente de Isabel- que nos han dado a Jesús, El médico de mi hij@ y a mí. Estando entre amigos una olvida el cansancio de las últimas semanas. 

En el tren ayer de vuelta había muchos niños. Durante las 4 horas y media que dura el viaje, pasearon cerca mío varios de ellos, algunos con ágiles gateos -como os muestro en la imagen-  y otros en brazos de sus padres.



Una de las niñas que me encontré en el vagón cafetería era una niña que a vista "de pájaro" parecía tener algún "defecto". No creo que tuviera más de 3 años y me resultaba evidente que tenía cierto retraso psicomotor y también algunos rasgos físicos llamativos -llamados rasgos dismórficos-. Especulando con la simple observación (y sin explorar por supuesto ni haber intercambiado ninguna información con la familia como hacemos en nuestras consultas), creo que debía tener algún tipo de síndrome. 

Los rasgos dismórficos son características físicas que no están dentro del rango "normal". Algunas veces son determinadas características sutiles como por ejemplo las orejas implantadas más bajas de lo normal, una cabeza de gran tamaño o unos dedos cortos, y que a priori pueden pasar inadvertidas. También cabe considerar que algunos de estos rasgos dismórficos se observan solo en determinadas edades y también que hay familias con características físicas concretas que se transmiten de padres a hijos y que pueden llamar la atención en un momento dado y que sin embargo no tienen traducción patológica. 

En las consultas ponemos atención especialmente cuando los rasgos dismórficos son múltiples y muy especialmente cuando asocian retraso psicomotor. En estas ocasiones es altamente probable que se trate de un síndrome. Poder catalogar una enfermedad no es que sea ni bueno ni malo, dependerá del caso, pero como mínimo permite evaluar la posibilidad de tratamiento, conocer la historia natural de la enfermedad, así como el pronóstico. 

Respecto a estos rasgos dismórficos, existen algunos que son muy específicos de determinadas enfermedades o síndromes. Otras veces, los hallazgos serán más inespecíficos. En cualquier caso, virtualmente es imposible el conocimiento de todos los síndromes y enfermedades genéticas. Además día a día aparecen nuevos síndromes (o es posible etiquetarlos) y enfermedades. La disciplina que se encarga de ello es la Genética Clínica y la Dismorfología. Es por ello, que muchos de estos niños con fisonomías peculiares son estudiados por genetistas.


miércoles, 24 de octubre de 2012

No vacunar es legal pero no es ético

Ayer por la tarde, en mi formación universitaria de este año, tuvimos una clase intensiva de bioética. Desde el último año de carrera, en diversas ocasiones, he recibido formación en esta materia que siempre resulta interesante.

La ética es una de las ramas de la filosofía y estudia qué es lo moral y cómo se justifica un sistema moral. Las verdades absolutas no existen, es necesario buscar argumentos en base a valores y a determinados principios. 

La bioética ha evolucionado debido a los avances de la biología y de la medicina, que han planteado diversas cuestiones que antes no se daban o quedaban (parciamente) resueltas con el antiguo código hipocrático

Uno de los aspectos que cabe tener en cuenta es que la ética es diferente del derecho y de la jurisprudencia. De esta manera hay aspectos que son legales pero no son éticos y viceversa. En muchas cuestiones, la moralidad y la ética están más avanzadas que las leyes. El profesor nos puso como ejemplo de la calle las indemnizaciones que han cobrado recientemente los banqueros después de dejar a medio país en bancarrota. Es algo legal pero sin duda es inmoral.

Durante la clase salió el tema de las vacunaciones. Y quedó claro que no vacunar a tus hijos también es legal -por lo menos en nuestro ámbito legislativo- pero es inmoral e insolidario. Y el profesor nos dijo que la paradoja, dentro de un acto egoísta, es que dichas acciones se publiciten: es decir, si realmente quieres ser "egoísta" no vacunes a tus hijos, pero no se lo digas a nadie, no lo cuelgues en internet, que sea un secreto de sumario. Así te aseguras que tu hijo está protegido gracias a la inmunidad de grupo.

martes, 23 de octubre de 2012

Acompañamiento final

El jueves pasado falleció mi abuela.

Después de 10 años de deterioro cognitivo y físico y a sus 90 años nos dejó físicamente para permanecer en nuestra memoria.

A principio de mes tuvo un accidente vascular cerebral del que parecía que inicialmente se recuperaba parcialmente para volver a deteriorarse tan solo unos días después.

En la noche de su recaída hace ahora 10 días, supe que era el final. Lo supe yo que soy médico, pero creo que lo supimos todos los que la acompañábamos. En los últimos momentos en los que creí verla con cierta lucidez, ya de nuevo en Urgencias y aprovechando unos minutos en los que me quedé a solas con ella, utilicé unos breves instantes para despedirme, para pedirle que le diera un beso a mi abuelo cuando se reencontraran, y para prometerle que no la dejaría sufrir en sus últimos días. 

Los días posteriores fueron horrorosos. Vida hospitalaria completa, ya no había opción de llevarla a casa para tener un ambiente más cálido. Le pedimos al médico que se encargaba de ella que evitara el encarnizamiento, que la ayudara a no sufrir. 

El final de la vida no tengo claro que esté bien resuelto cuando las personas tenemos capacidad de tomar decisiones. Si la muerte aparece de repente y sin avisar, no hay nada que decir. Pero cuando el final no es inminente, y te da margen de unos días, no siempre sabemos tomar las riendas. El sufrimiento tiene mucha prensa, no digo que buena, pero sí ancestral desde las escrituras bíblicas hasta el mal que han hecho algunas historias mediáticas lamentables

Tanto a mí como a mi hermana nos generó cierta desazón la fiebre y la respiración agitada de las últimas horas, el gesto afilado y la capacidad de no rendirse cuando todo estaba ya perdido. Tal como se sucedieron las últimas bocanadas de vida, no tengo claro si pude cumplir mi promesa final. 



Espero que sí y que te sintieras acompañada por todos nosotros. Descansa en paz abuela.

lunes, 22 de octubre de 2012

PediaTIC: Pandemia de entusiasmo

He escogido una frase leída en twitter -desde una cuenta reciente supongo que abierta después del sábado- con la que una compañera pediatra a la que no conozco personalmente, llamada M. Ángeles Rivas, resumía PediaTIC: Pandemia de entusiasmo.

Todavía con cansancio y "resaca" por lo vivido, lo que ha significado queda muy bien definido así. Pandemia porque hemos conseguido contagiar a mucha gente y entusiasmo por haber participado, por haber difundido y por creer que estamos generando un nuevo espíritu profesional y personal mucho más colaborativo e "hipermoderno" gracias a las posibilidades de las nuevas tecnologías y de las redes sociales.

PediaTIC ha sido un soplo de aire fresco. Difícilmente nos volverá a salir algo así por lo novedoso, por las ganas que le hemos puesto desde el principio y porque la idea de juntar a mundos que convergen y que sin embargo muchas veces se dan la espalda es la bomba. Da para mucho trabajo, muchas ideas y muchas reflexiones personales. Ahí va el testigo.

Como algunos ya sabéis, por circunstancias personales dolorosas no pude acudir a la primera parte de la jornada. De esta manera, todavía tengo pendiente ver los vídeos de la mañana que muchos tuvistéis ocasión de ver presencialmente o vía streaming. Las sensaciones son muy buenas y excitantes y ya me las llevo en mi mochila.

Por la tarde, compartí una mesa redonda sobre crianza con 8 personas. Una mesa larga, densa y donde era difícil "cortar" a los ponentes por lo interesante de su discurso, pero que una gran parte del auditorio siguió hasta el final a pesar del cansancio después de un intenso día.


Así resumiendo estuvieron conmigo:
- Mariona Visa y Cira Crespo. Maternidad 2.0: Los blogs como nuevo espacio de relación maternal. Hablaron de conceptos ligados a la blogosfera a partir del análisis de los 10 blogs de maternidad con más seguidores. Conceptos como tribu, hipermodernidad, prosumers, el retorno a lo primitivo, la revalorización de la infancia, etc
- Catalina Echeverry, representando a la plataforma Conciliación Real Ya. Corresponsabilidad: Pieza clave en la conciliación familiar, personal y laboral. Corresponsabilidad es hacer y no colaborar, y tiene que ser una elección personal y no una imposición. Discurso provocador y muy elocuente. Imperdible.
- Fátima Casaseca, mamá en Alemania presentó: La maternidad contada. La influencia de la exposición personal en la red en la maternidad real. Tengo el honor de haberla sacado del anonimato y de haberla convencido para que viniera desde Alemania a compartir mesa conmigo. De las más valientes pues no utilizó soportes técnicos para su charla. Mucho mejor en la vida real que en la virtual, así que no hace falta decir más.
- Ana González y Pedro Martínez de Acción Social Frente al Citomegalovirus Congénito nos presentaron El blog que se inventó a sí mismo. Una pareja extraordinaria y cercana, que el público con buenas razones catalogó de padres coraje. Sorprendente la labor que hacen de soporte  a otras familias que viven circunstancias similares a las que ellos vivieron cuando nació su hija Paula y durante los siguientes años. 
- M. Àngels Claramunt que nos dio las pistas para sensibilizarnos frente a las pérdidas gestacionales con su ponencia Soporte virtual al puerperio sin bebé: acompañamiento on-line del duelo gestacional-perinatal. Con el vídeo final más de un asistente tuvo que contener la emoción. Ya hace unos días os recomendaba por aquí La cuna vacía
- Begoña González, que con su pequeño bebé, nos repasó la Iniciación a la teoría y a la práctica de las M.A.D.R.E.S. Como ella nos decía, una teoría que no se aprende en la universidad y que muestra las muchas cosas que son las madres y que podemos intuir en las consultas. Con un discurso también provocador, pero optimista y con ganas de establecer puentes, puso el broche de oro a una mesa que se alargó casi dos horas y media. 

Gracias a los ponentes de mi mesa por compartir tanta sabiduría, a mis compis Ramon y Jesús, por aguantarme los nervios y las pequeñas manías y a todos los que habéis seguido esta aventura, que bien seguro tiene continuidad.


miércoles, 17 de octubre de 2012

Quién enseña a quién (XI): Olor a madre. Olor a hijo.

Hace unos días, yendo en coche con mis hijas, Laia me regaló una bonita conversación. Además fue gratuita, como son los mejores regalos. 

Ahora que la llevo habitualmente a mi lado de copiloto en el coche, porque su estatura con un alza ya lo permite, tenemos conversaciones maduras, ejerce de "hermana mayor". En un momento determinado se agarró a mi brazo mientras estábamos en un semáforo y me dijo:

- Mamá, ¡qué bien hueles!
- ¿Huelo bien? Gracias! - le contesté sonriendo.
- Sí, pero hueles mejor sin colonia y sin crema - me comentó entonces.
- Y Laia, ¿a qué huelo? 
- Hueles a mamá: el mejor olor del mundo.



Y es verdad, el olor de nuestras madres es único. Como también lo es para nosotros el de nuestros retoños, por mucho que crezcan y dejen de ser los "cachorros" que eran. El olor, el sentido más ancestral, nos une a nuestras crías y a ellas con nosotros, nos conecta de por vida desde ese momento en el que acabas de parir y te lo ponen sobre tu regazo. 

Para el bebé, reconocer el olor de su madre es instintivo y útil para la supervivencia. Para la madre, es un antes y un después. Desde que una madre huele por primera vez a su hijo, sabe que dará la vida por él sin dudarlo.

Muchas noches antes de irme a dormir, paso por las habitaciones de mis hijas. Las arropo y las beso deteniéndome en oler su piel. Si cierro los ojos, me da la sensación de que los años no han pasado. Y esa dulce sensación me da paz. Y me ha dado mucha alegría pensar que mis hijas comparten esas sensaciones respecto a su mamá y que también me huelen cuando me descuido, descubriendo la esencia del amor en ese pequeño gesto.

martes, 16 de octubre de 2012

Ortodoncia

En la última revisión odontológica que le hicieron a Laia el pasado agosto, pudimos comprobar lo que era evidente a ojo de buen cubero, y es que sus dientes definitivos no acaban de estar lo bien alineados que deberían. Tampoco era nada sorprendente si nos fijamos en la genética, pues yo misma fui portadora de unos braquets en mi infancia. 

Como consecuencia de aquella visita, nuestra odontóloga, la Dra. Maura, nos remitió a los vecinos de arriba, que en el caso del edificio de Odontología de mi hospital, son los ortodoncistas. Para realizar el consiguiente estudio y valoración. 

Y como era de esperar, ya en la primera visita nos informaron de que sería necesaria la corrección con ortodoncia. Después le hicieron un estudio radiológico muy detallado, que sirve como base para realizar una medida de todos los ángulos que conforman las articulaciones y los arcos mandibulares, para determinar el grado de corrección necesario. Que sea algo tan medible y detallado, me pareció muy curioso (entenderéis que soy profana en la materia y que me perdonen los compañeros ortodoncistas la ignorancia).

Con todo ello, desde el jueves pasado ya tenemos ortodoncia. En el caso de mi hija, lo indicado han sido unos aparatos móviles, y la idea es que los lleve puestos las máximas horas al día, una vez sale del colegio (tardes, noches y fines de semana), y quitándoselos para comer.

Me ha sorprendido lo bien que se ha adaptado la niña a estos primeros días, que suelen ser los más duros. Y lo responsable que parece de su tratamiento (ha habido momentos de flaqueza, pero muy bien superados). Supongo que el mensaje de los profesionales ha calado en la niña, así como las sesiones en las que la han enseñado a realizar una higiene dental correctamente (algo que era una lucha cotidiana de gran envergadura!)

El servicio de Ortodoncia del Hospital de Nens tiene muy buena prensa. Trabajando yo en el hospital  y conociendo lo bien que trabajan, no he dudado ni un instante en hacer el tratamiento "en casa". Las tres visitas que llevamos han sido excelentes. Complementar el tratamiento con las sesiones de higiene y con la aplicación de flúor para mantener en buenas condiciones el esmalte, seguro que condicionan una buena salud dental futura, independientemente de lo bien colocados que acaben los dientes (algo que espero que ocurra!). Y ahora.....paciencia. La cosa será como mínimo para dos años.


lunes, 15 de octubre de 2012

¿Los pediatras deberíamos ser asesores de lactancia?

Esta entrada surge a partir de una que leí en el blog de Pilar Martínez, Maternidad Continuum hace unos pocos días. Se me ocurrió hacer un comentario pero lo que quería contar resultaba tan largo, he decidido hacerlo aquí "en mi casa".

En el artículo, como ocurre en otros blogs de maternidad, los pediatras -de forma genérica- salimos mal parados. Y aunque estoy de acuerdo en muchas de las cosas que dice Pilar y que dicen muchas madres en la red, son dolorosas. 

Dolorosas en lo profesional porque meter en un saco a todos los profesionales es equivalente a que yo dijera aquí que todas las madres son unas histéricas, y dolorosas en lo personal porque mi visión de la blogosfera está mucho más orientada a tender puentes que a crear bandos.

Además hay varios puntos, que he leído en varios lugares de la red, y que probablemente parten del Dr. Carlos González (totalmente o en su origen) que me chirrían porque son demagógicos y no se ciñen completamente a la realidad. 

También os diré que al igual que llueven comentarios sobre personas descontentas con sus pediatras "tradicionales", yo también he recibido consultas de personas descontentas con los gurús de la lactancia y de la crianza natural. Y en algún caso he recibido niños atendidos por supuestos gurús, con consecuencias nefastas para la salud. 

Durante la Licenciatura de Medicina, la asignatura de Pediatría, tiene un buen número de horas, pero obviamente no las suficientes para tratar al detalle una materia tan compleja y en la que se sigue aprendiendo contínuamente. He hecho el esfuerzo de recuperar mis apuntes de la carrera y en la imagen tenéis una muestra de la primera página del tema de la lactancia. He contado 10 páginas de apuntes tratando la lactancia y supongo que fueron unas dos horas de clase. Y ciertamente esas dos horas se dedican más a tratar temas teóricos de fisiología, de características de la leche, de necesidades nutricionales, más que de aspectos prácticos.

Dos horas son pocas, es verdad, a pesar de que es un tema que en la asignatura de Ginecología y Obstetricia también se trata con algún tiempo más. Pero es que es el tiempo que se dedica prácticamente a todo. También la diabetes en el niño fue una hora de clase, así como las leucemias o las meningitis. La carrera no da para más......Aglutinar todas las bases de la medicina y todas las patologías en 6 años, con sus correspondientes prácticas no debe ser sencillo, de forma que enfermedades o temas de salud que luego se convierten en tu principal ocupación laboral, durante la licenciatura las viste sólo como una pequeña muestra.



Por todo ello al acabar la carrera y después de un cierto tiempo de encierro estudiando una oposición durísima como es el MIR, eliges una especialidad.
En el caso de Pediatría son 4 años y efectivamente y aunque el programa es denso, es un programa de directrices generales y no se basa en "asignaturas". Es imposible describir con detalle absolutamente todo lo que se tratará durante la residencia. Es un programa que se revisa periódicamente (y lo sé de primera mano, pues durante mi residencia fui durante dos años al Ministerio de Sanidad formando parte de la Comisión Nacional de Especialidades).Y lo más importante: no se basa en clases teóricas, sino que estás trabajando a la vez que aprendiendo. No aprendes lo que es una meningitis en los libros (que también los lees, sin duda), sino que lo aprendes porque te encuentras niños con meningitis.

Igualmente ocurre con la lactancia. Durante la residencia está definida rotación por Neonatología y también por el "nido" o "nursery", donde están los recién nacidos sanos y las mamás que acaban de parir. También las consultas sobre lactancia y otros temas de puericultura son frecuentes en Urgencias. De esta manera, sin constituir una "asignatura" que se da en un tiempo delimitado, es una parte de nuestro día a día.

Cierto que cada uno aprende un poco en función de sus intereses. Cierto también que prestamos más atención en aprender sobre "enfermedades". Son muchos los conocimientos a adquirir en 4 años. También os diré que la formación continuada en nuestro caso está a la orden del día y somos muchos los profesionales implicados en aprender cosas nuevas, en reciclarnos de lo antiguo y en mejorar día a día la atención que os ofrecemos.

Finalmente decir que un pediatra ya formado no sólo se encarga de las "enfermedades", pues la salud en su concepto amplio, no es sólo la falta de enfermedad sino que engloba muchos otros aspectos preventivos y que afectan al bienestar de los pequeños y de sus familias.

PD: La imagen es real, es la hoja 144 de mis apuntes de Pediatría de septiembre del año 1996. Que sepáis que aunque sea una reliquia, durante años estos apuntes corrieron por la facultad de Medicina del Clínic. Entonces todavía tenía buena letra....

miércoles, 10 de octubre de 2012

Visitas curativas





Ayer anduve por la Mútua de Terrassa, explicando a algunos buenos amigos en sesión qué es esto de la Pediatría 2.0 y las cosas que hago desde, para y con el blog. 


Como siempre ocurre en estas charlas que no se dan dentro del mundillo blogosférico (que es bastante endogámico, para qué lo vamos a negar), siempre salen voces escépticas. Quizá por la resistencia al cambio o quizá porque sea cierto que todo esto tampoco tiene tanto valor como nos creemos dentro de la relación médico-paciente. Y hay que explicar que ni los blogs, ni tener presencia en las redes sociales, sustituye a una consulta médica tradicional. Una consulta presencial, de la que soy acérrima defensora a pesar de los vuelos por las nubes de internet, tiene valores que la siguen haciendo insustituible en muchos casos, teniendo la tecnología y la web social una función de complemento y de hacerla más fácil.

De hecho algunas de las visitas que los médicos realizamos acaban siendo curativas. El poder de la palabra es sensacional. Y en el caso de los niños también funciona. También en los más pequeños, hay ocasiones en las que un síntoma que puede ser real inicialmente o que es más leve de lo que parece, sea la forma de llamar la atención a los padres. Un dolor o un malestar puede hacer que los padres, que siempre vamos a mil por hora, dediquemos esa tarde al peregrinaje a Urgencias, y en definitiva, dediquemos la tarde a compartir la espera y la consulta con nuestros hijos.

De esta manera no es extraño que haya niños que entren con un gran dolor o cojeando y salgan tan contentos. Algunos a los que les dolía la barriga de forma extraordinaria en casa o en la escuela, se retuercen de cosquillas cuando les palpas el abdomen. Otros llegan en brazos de sus padres sin poder caminar y cuando tras la exploración sospechas que la extremidad no está tan mal como parece, salen por su propio pie para desquicie de los padres que se han jugado la espalda llevando en brazos a ese niño que ya pesa unos cuantos kilos. 

Estas visitas "curativas" son muy agradecidas por lo general. Aunque también hay quien se enfada: tanto algunos pediatras como algunos padres se lo toman como una tomadura de pelo del niño. Aunque bajo mi punto de vista, bien está lo que bien acaba.

lunes, 8 de octubre de 2012

El misterioso caso de la desaparición de los pacientes de Urgencias

Estos últimos días, he vivido una intensa vida hospitalaria. Por aquello de agrupar los fines de semana "pringados" y teniendo en cuenta que el resto de fines de semana del mes de octubre los tengo bastante llenos de eventos (véase entre otros #PediaTIC), he estado de guardia el viernes y ayer domingo. 

Como ya he ido advirtiendo por twitter, ha empezado lo que llamamos el invierno pediátrico, por mucho que el veranillo de San Miguel se esté alargando y nos acompañe estos días. 

El invierno pediátrico significa que la asistencia se incrementa exponencialmente desde que empieza el otoño hasta que despunta la primavera. Las fiebres, la patología respiratoria y virus varios hacen su temporada, dándonos trabajo para aburrir. Y a la espera de los clásicos virus respiratorio sincitial y virus de la gripe que marcan las puntas de trabajo anuales, el ritmo en algunos momentos ya es frenético. 

Ayer no fue una excepción. Todo el día trabajando sin parar. Un paciente después de otro, dándole a cada uno lo que necesitaba. Sin prisa pero sin pausa. Comiendo en veinte minutos escasos, y con los viajes justos y necesarios al servicio.



Hasta aproximadamente las 8 de la tarde en la que de repente, nuestra lista de espera quedó limitada a un goteo de pacientes intermitente, incomparable con las horas anteriores o con lo que sucedió el sábado, que permitió dejar el servicio limpio y bien apañado para la guardia nocturna entrante.

¿Y cuál es el misterio? Pues parece ser que se trataba de un "clásico". Un "clásico" diferente de los virus clásicos a los que yo me refería unas líneas más arribas. Un clásico que levanta pasiones y que por lo visto tiene un efecto sanador, por lo menos en los niños de la zona de Barcelona y cercanías o en las angustias paternas que parecen relajarse ante una buena cerveza y un buen partido de fútbol.

Aunque qué queréis que os diga, qué buen final de guardia, oigan. Al menos la cena, la hice a mi hora y sin que me salieran los fideos por las orejas. 

Me voy pidiendo guardia para el partido de vuelta.

miércoles, 3 de octubre de 2012

Consultas médicas vía Whatsapp

Aunque sólo hace poco más de un año que tengo un smartphone, un iPhone para más detalles, ciertamente mi utilización de una de las aplicaciones estrellas: Whatsapp, es diaria, cuando no horaria. En estos tiempos que corren, nos es difícil imaginarnos las comunicaciones entre colegas, amigos y familia sin utilizar este formato, cuando no hace tantos años si querías decirle algo a alguien tenías que llamar -si se daba el caso- a un teléfono fijo y ver si tenías suerte y encontrabas a quién buscabas. 

Cierto es que no es despreciable el número de chorradas completamente obviables que se dicen vía whatsapp, y no es menos cierto que es un gran recurso ante el tedio de una clase aburrida o de una sala de espera, desplazando otras labores artísticas o literarias que se daban en estos casos. 

La verdad es que no puedo entender mi profesión sin la comunicación vía móvil, pues la utilización de dichos aparatos creció como la espuma hasta generelizarse justo en la época en la que yo hacía mi formación MIR. De esta manera, desde prácticamente "siempre", he recibido llamadas a mi teléfono móvil con consultas pediátricas de amigos y familiares. 
Incluso en un momento dado,en el medio hospitalario, los tradicionales buscapersonas, que sonaban y te hacían buscar a la velocidad de la luz un teléfono fijo desde el cual llamar al sitio que te había activado, fueron siendo sustituidos en todos los hospitales por teléfonos móviles, que permitían una comunicación más rápida y efectiva. 

Desde que tengo operativo whatsapp, muchas de las consultas que antes me hacían telefónicamente, ahora me las hacen a través de este sistema. Por un lado, un whatsapp es posible que no te interrumpa tanto tu actividad como una llamada -aunque esto podríamos cuestionarlo- ya que te permite contestar de forma diferida. Y por otro, permite toda una serie de funciones, que sin duda ayudan en nuestra toma de decisiones. Para ello, mis dos principales pacientes "wasaperos", que son mi querida hermana y el ilustre Fredy Llordachs, han hecho que durante todo este tiempo, haya probado las diferentes herramientas para llegar a una valoración diagnóstica y ofrecer un tratamiento. A saber:

- Obviamente el texto escrito permite describir lo que ocurre. Y al ser instantáneo, permite un ciclo de pregunta-respuesta.
- Se pueden insertar fotos y vídeos, con un grado de detalle destacado. En la muestra, podéis ver el detalle de una herida impetiginizada de la hija de Llordachs durante el verano pasado. Con imágenes de días sucesivos fuimos valorando la evolución y también el tratamiento. -Nota de la autora: Fredy, aprovecha para criticar o alabar el servicio prestado. Y yo aprovecho para comentarte que a pesar de tu insistencia, las lesiones cutáneas nunca han sido mi principal fuerte-



- Se pueden insertar archivos de audio. Mi hermana una vez lo hizo para mostrarme los ruidos respiratorios que hacía mi sobrina y que me permitieron diferenciar una bronquitis de una laringitis y recomendarle el tratamiento adecuado (que no es el mismo en un caso y en otro).
- Además, les puedo adjuntar un link a una página web que se les abrirá al clicar en el mismo momento, sobre el problema de salud que estamos tratando.

Pero también hay algunas sombras. Mi hermana hace varias semanas me envió una foto del hijo de unos amigos, comentándome unos síntomas oculares que no me gustaron demasiado. Estaban de vacaciones en los Pirineos. Me enviaron una foto del ojo, tomada de noche, en la que no supe valorar nada. Los síntomas no me gustaron y les recomendé que consultaran en cuanto pudieran, independientemente de la imagen. El diagnóstico final fue un tumor ocular. Vista a posteriori de nuevo la imagen, fijándose mucho, se podía haber sospechado. Aunque los dirigí a un especialista por los síntomas, de la misma manera como hubiera hecho con una imagen más evidente, me quedó mala sensación. Quizá no diferente a la que me hubiera quedado presencialmente, aunque eso no lo sabré nunca. 

Y bueno.....todo esto referente a los temas puramente clínicos. Si entramos en temas de confidencialidad, legalidad, seguridad, etc. el asunto es como mínimo resbaladizo. Sin tener ni idea de asuntos técnicos, no dejo de leer las lagunas de seguridad de whatsapp, algunas con titulares apocalípticos. Así que de momento, con amigos....y confiando mucho los unos en los otros. Eso sí, sin negar que las posibilidades profesionales resultan como mínimo, francamente muy atractivas.


lunes, 1 de octubre de 2012

Una madre cualquiera...

Viernes a primera hora de la mañana, hora punta en la línea amarilla del metro que está atravesando el centro de mi ciudad. 

En el otro extremo del vagón que ocupo veo a una madre con su hija pequeña en el cochecito, calculo que de unos 16-18 meses.

La madre es una chica joven, seguramente no tiene ni 25 años y lleva un uniforme de los que suelen verse en las cadenas de supermercados de cualquier gran ciudad.

De repente la niña, hace una vomitada. Como consecuencia de la misma, los pantalones de la madre, la ropa y el cochecito de la niña se ensucian sustancialmente. También cae vómito en el suelo del vagón.

La chica saca la provisión de toallitas húmedas que todas las madres recientes llevan siempre consigo. Con un cariño infinito limpia a la niña, asea como puede el cochecito para poder volver a acomodarla. Y finalmente, en un gesto que me produce mucha ternura, se arrodilla para limpiar los restos que han caído al suelo.

Una vez comprueba que está todo recogido y que la niña está en buenas condiciones coge el teléfono.

El silencio de los ciudadanos anónimos -quien sabe si todavía medio dormidos- sólo roto por el traqueteo del tren me permite escuchar a lo lejos la conversación.

La joven con cierta expresión de ansiedad llama a su madre. Mamá, ayúdame. Acompáñame al pediatra. Lleva toda la noche vomitando. Luego tendrás que quedarte con ella. Yo no puedo volver a faltar otro día. Y voy a volver a llegar tarde. 


Su rostro se relaja mientras escucha a su madre. No oigo sus palabras pero me las puedo imaginar. No te preocupes. Yo estoy contigo. Yo te acompaño al médico. Yo me encargo de la niña. No llegarás tarde de nuevo. No sufras, mi pequeña. 

 ¿Qué haríamos las madres si nuestras propias madres?

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