Comentaba hablando sobre meningitis, que la prueba diagnóstica principal es el análisis del líquido cefalorraquídeo. Para obtener una muestra del líquido que recubre nuestro sistema nervioso central y lo protege, debemos realizar una punción lumbar.
La punción lumbar es una prueba que con frecuencia asusta a los padres, pero que en realidad no es excesivamente complicada ni especialmente dolorosa si se realiza con sedoanalgesia. Muchas madres recientes pueden imaginarse someramente la sensación si en el momento de parir, recibieron anestesia epidural.
La forma más generalizada de combatir el dolor suele ser aplicar una crema anestésica en el lugar de la punción unos minutos antes de la misma. Esto en ocasiones se puede complementar con otros fármacos analgésicos o sedantes.
Antes de iniciar la técnica se elige el tamaño de aguja más adecuado en función del tamaño/edad del niño, y se prepara el resto del material necesario. Es una técnica que hay que realizar en condiciones estériles (lavado de manos, guantes estériles, campo "quirúrgico", etc).
Muchos niños que explican su experiencia, se quejan de la incomodidad de la postura, ya que hay que hacer una flexión hacia delante importante para conseguir la curvatura adecuada entre las vértebras para poder llegar al espacio. Esta flexión se puede realizar estando el niño sentado o estirado. En condiciones de inestabilidad se opta por la posición estirada, mientras que en el resto de situaciones suele ser el médico el que muestra sus preferencias. En mi caso en concreto, prefiero la posición sentada, me resulta más fácil la técnica.
Una vez la zona está limpia, se localiza el lugar donde se realiza la punción, que suele ser entre las vértebras lumbares 3 y 4 ó entre la 4 y 5 (que es la zona media de la línea que une las crestas iliacas - los huesos palpables por encima de los glúteos-)
Cuando se llega al espacio donde está el líquido, se recoge la cantidad necesaria en diferentes tubos que se enviaran al laboratorio para su análisis, y se saca la aguja lo más rápido posible, dejando la zona tapada con un apósito. Posteriormente se recomienda al paciente que mantenga como mínimo un par de horas la posición estirada para intentar evitar lo que se conoce como el síndrome postpunción, que se da en algunos niños -generalmente mayorcitos-, y que consiste en un dolor de cabeza intenso que se mantiene durante 24 ó 48 horas después de la técnica (parece ser que es por pequeñas fugas de líquido cefalorraquídeo por el lugar de punción).
Aunque es una técnica que genera respeto entre los padres, en mi caso nunca he visto una complicación de la misma. Y ya llevo unas cuantas (y espero que así siga la cosa). Y es ineludible desde el momento en el que algún facultativo piensa que hay que hacerla. Obviar la posibilidad de un proceso meníngeo no es lo más adecuado, aunque se trate de un proceso benigno como las meningitis asépticas.









