miércoles, 29 de febrero de 2012

Los niños lo tienen claro: ¡los padres necesitamos un aumento de sueldo!





Los domingos cuando compro la prensa, en estas últimas semanas les compro cromos de una colección (horrorosa) que hacen las dos niñas: las Monster High. Lo de los cromos es un saca-cuartos brutal, y periódicamente me toca "pringar". 
Resulta que las susodichas monstruosas muñecas además de ser el top ventas de la Navidad y tener la colección de cromos, también tienen una especie de colección de cartas. 


El otro día Irene me pedía también las cartas. Yo le argumenté que todo no podía ser, que si comprábamos los cromos no podíamos comprar también las cartas, que no había "dinerito" para todo. 
Ni corta ni perezosa me dijo que tenía que ganar más "dinerito". Entonces yo le argumenté que entonces tendría que trabajar más. Y con toda su cara dura me dijo que sí, que trabajara más. Entonces le dije que para trabajar más tendría que dejar de estar con ellas algunas tardes y fines de semana. Arrugó el ceño y me dijo que no, que prefería que trabajara más mientras ellas estaban en el cole. Como le contesté que cuando ellas están en el cole ya trabajo y que la cosa no da para más, me dice sonriendo como quien ha dado con la solución: pues entonces te tienen que dar más "dinerito" por el trabajo que ya haces!

Toma ya! Ojalá fueran nuestros hijos los empresarios....

martes, 28 de febrero de 2012

La llegada de un bebé y los celos


Siguiendo el hilo de ayer, os comentaba que el nacimiento de un hermano es un momento clave para el desarrollo de celos y rivalidad entre hermanos.
Os haré un resumen de algunos consejos que he ido leyendo y que los expertos recomiendan para minimizar el impacto en los "mayores".

Durante el embarazo una de las dudas que puede surgir es cuándo comunicarle la noticia. Parece que hacerlo alrededor del tercer mes es bastante acertado. Primero porque los padres ya suelen estar "seguros" de la noticia y segundo porque es más fácil que así el niño se entere por sus padres y no por terceras personas con determinados comentarios. La forma de comunicárselo debe ser sencilla, sin demasiados rodeos, aunque obviamente adaptándonos a la edad. 
Para favorecer la buena acogida del hermano, es una buena medida hacerle participar en los preparativos. Algunas personas incluso dejan que el niño participe en la decisión del nombre del hermano (algo que puede tener su riesgo, jejeje).

Cuando se va acercando el momento del nacimiento es deseable anticiparle los acontecimientos, empezando por lo positivo que es tener un hermano. Como ciertamente tener un hermano es muy positivo, en líneas generales, es bueno reforzar este sentimiento de "ganancia". Igualmente es necesario que el niño entienda lo que significará tener un bebé en casa con sus horarios, sus necesidades y su sueño. También explicarle que habrá unos días en que mamá estará en el hospital y que será necesario que sean otros familiares los que se ocupen de él. Los amigos y familiares que vayan a visitar al recién nacido deberían tener en cuenta la presencia del hijo "mayor" e igualmente intentar que los comentarios al respecto sean positivos, evitando frases del estilo "ahora tendrás que portarte mejor" o "tendrás que compartir", que aunque tengan su parte de verdad pueden originar connotaciones negativas. 

Es posible que el niño exprese sentimientos contradictorios y que tenga dudas sobre los afectos. Hay que ayudarle a que se exprese y no recriminarle algunas expresiones negativas, más bien intentar comprender sus sentimientos y ayudarle a canalizarlo en positivo. Tampoco vale el engaño del tipo "tú siempre serás mi preferido".

Una vez ha llegado el bebé y en los primeros días relacionados con el parto inmediato, el padre puede tener un contacto más estrecho con el hijo mayor aprovechando que la madre suele estar bastante "ocupada" en recuperarse y atendiendo al recién nacido. En la medida de lo posible, el niño mayor debe seguir con sus rutinas. 

En los primeros meses de vida del nuevo miembro de la familia hay que intentar buscar momentos de especial atención con el mayor, involucrarlo en los cuidados y ser cuidadosos con él cuando otras personas se acercan a fijar su atención y sus comentarios en el pequeño. 
Una de las formas de crear lazos entre los hijos y facilitar su comunicación es hacer que compartan habitación durante los primeros años de la infancia, una vez el pequeño "ya está preparado" para ello. 

Como todo en esta vida, yo os diría que lo mejor suele ser aplicar el sentido común e intentar ponerse en el lugar de ese pequeño príncipe (o princesa) destronado. Algo que no siempre es fácil cuando un nuevo pequeño reclama tu atención 24 horas al día.

lunes, 27 de febrero de 2012

¿Celos invertidos?




Como os comentaba a principios de semana, mi pequeña Irene ha cumplido 5 años. Así que ya no es tan pequeña. Al menos no tanto como al principio. Su vocabulario, su autonomía y su forma de relacionarse, entre otras cosas no tienen nada que ver con lo que eran cuando era un bebé (qué añoranza!).

Cuando nació, Laia, que entonces tenía 3 años tuvo celos. Los celos se han mantenido a lo largo del tiempo, con repuntes ocasionales. Tiene bastante que ver lo diferentes que son en carácter y que seguramente, y aun sin quererlo, se trata de forma diferente al mayor que al pequeño. 
De un tiempo a esta parte, me pasa una cosa muy curiosa y es que parece que, por lo menos en diferentes momentos, los celos se invierten. Y es la pequeña la que tiene celos de la mayor. Los motivos son diversos. Uno de ellos son los mínimos privilegios que van teniendo los mayores, en cuanto a autonomía o pequeñas concesiones ( como por ejemplo irse un poco más tarde a la cama). Sin embargo el que más me llama la atención es cuando la pequeña empieza a tener la sensación de que ya no es tan pequeña. A pesar de sus deseos de "ser grande", a veces se le escapa la pataleta por el hecho de que las igualo. Por el hecho de que parece que los mimos están más repartidos, y que ya no es un bebé de brazos,....Por el hecho de que no se siente la "mimada".
Me he leído le libro que véis en la imagen para ver si resolvía algunas de mis dudas. Una no sabe nunca cómo mantener el equilibrio....y que las dos se sientan bien! Es un libro sencillo, con algunas indicaciones claras y que en realidad ya había leído de otros autores. Mañana os haré un resumen de los consejos para un momento muy especial (que en principio no es el caso, pero que creo que puede ser de interés para alguien): el momento de la llegada de un nuevo hermanito.

miércoles, 22 de febrero de 2012

Conciliando pero....¡moribunda!



Vale, vosotros estáis leyendo esto a las 7 de la mañana. Manías que tiene una: escribo por la noche y programo por la mañana. No me preguntéis por qué lo hago así porque no lo sé, supongo que será la costumbre.
Pero en realidad ahora que estoy tecleando esto son las 11 y cuarto de la noche y tengo bastante sueño. Vale, me diréis y por qué no te vas a dormir? Pues porque si no escribo esto hoy reviento.
Llevo unas semanas frenéticas. No me caben más cosas en el calendario. Como me dijo un buen amigo hace unos días, cuando abrimos el calendario y vemos que no hay nada programado, nos extraña, no nos lo creemos y en realidad somos unos recalcitrantes acelerados de la vida, porque nos sentimos mal si nos tiramos en el sofá a hacer el perro. Es cierto.
Esta semana estoy de estudiante. He vuelto a la universidad a hacer un máster. Para aprender a dirigir un poco mejor a mi equipo. Y aquello que se dice de que el saber no ocupa lugar.....(pero quita un montón de horas de sueño). Y eso de que he vuelto a la universidad lo digo con la boca pequeña. Casi nunca la he dejado, y tengo mi tesis más colgada que un chorizo....algún día espero que salga por fin adelante. Para meterme en otro fregado. Así soy yo ;-)
En el hospital más de lo mismo. Gripe. Los cuchillos entre nosotros que asaltan siempre a estas alturas, cuando todo el mundo está ya harto del invierno y de la cruzada contra los virus. También vosotros los padres, lo sé. Pero los profesionales estamos muy cansados, las horas en Urgencias son durísimas y los turnos no se acaban nunca. La baja de un compañero puede ser una chispa muy poderosa, cuando todo el mundo está al límite.
Y en casa, pues hay que estar. Por convencimiento y porque así lo quiero. Y porque en estos momentos mis hijas me necesitan más que nunca. Celebrando cumpleaños -con sus correspondientes pasteles caseros-, celebrando carnavales (a disfrazarme ya no llego por mucho que mi hermanísima se empeñe.....) sin olvidarse que el rey carnestoltes de las narices..... cada día tiene un mensaje nuevo y alguna cosa que llevar al cole ya sea colgando, pintada o .....
Y las lavadoras, y ese chándal que se puso ayer pero que vuelve a necesitar mañana. Que no está la economía como para tener un chándal de quita y pon (aunque muchas noches pienso que no sería tan mala idea).
Madre mía, qué ganas tengo de vacaciones. De olvidarme del despertador 3 ó 4 días seguidos, no pido más. Que ojalá el día tuviera unas cuantas horas más....para poder dormir en condiciones. Que me da una envidia que no veas, la gente que funciona durmiendo sólo 5 ó 6 raquíticas horas.
Que conciliar lo que se dice conciliar se va haciendo, y que reconozco que no me puedo quejar. Pero qué cuesta arriba se hace todo algunas semanas. Y cuan lejos queda el fin de semana todavía -dando gracias al cielo, que al menos este próximo no me toca trabajar-.
Os tengo que dejar..... Todavía me queda leerme unos cuantos artículos de dirección estratégica. Como lo bien que lo han hecho los de Ikea como empresa. Aunque a estas horas, lo único que me hace reflexionar Ikea, es en lo bien que se está en la cama. Sobretodo, durmiendo.

lunes, 20 de febrero de 2012

Y llegaste tú....


Mi pequeña cumple 5 años. La niña mágica crece y su magia se incrementa.
Esta mañana montaba nata para sus pasteles de cumpleaños y de mientras me venían las imágenes de su llegada. A las 8 de la tarde la sentí nacer y la tuve en mis brazos, viéndola borrosa al principio por la emoción de esos primeros contactos.
Mi niña mágica me acompaña desde entonces y ya nunca me siento sola. Expande su saber estar sin que lo notes. Su presencia es un abrazo contínuo. Sabe cómo consolarte y tiene una capacidad innata para captar los sentimientos. Llora con los que lloran, ríe con los que ríen y nunca se va sin que sientas que en realidad no se aleja demasiado.
Mi niña mágica ha sido un regalo que la vida me trajo sin yo pedirlo. Sé que aunque me muera mañana dejo un legado insuperable, lo mejor de mí sin duda. Espero que la vida sepa retornarle con creces todo lo que ella nos ha dado a nosotros en sólo 5 añitos. ¡Que seas muy feliz Irene!

¡¡Superwomen!!



Si pasas por Urgencias en esta época del año la actividad es frenética. Cada uno de los profesionales en su papel pero enredados en una gran maraña que compartimos todos: la de dar atención a todos los niños y a sus familias, y poder facilitar que la salud mejore o se conserve.
Las enfermeras (y ya sé que también hay enfermeros, pero me sale así, en femenino) no sólo son imprescindibles sino que son capaces de alargar sus tentáculos por todas partes: tan pronto están haciendo el triaje, como están determinando una glucemia, o llamado al especialista de turno o acogiendo a ese pequeño que tiene miedo a la sutura.
Las enfermeras arropan al enfermo y a su familia de una manera que nosotros los médicos generalmente no hacemos. Son mucho más cuidadoras por naturaleza y tienen más sensibilidad hacia las necesidades de las personas. Mientras nosotros nos centramos más en los diagnósticos y en los tratamientos, ellas lo hacen en cómo hacer más confortable la estancia en un hospital y en dar los tratamientos de la mejor manera posible. Muchas además tienen un gran ojo clínico y son capaces de detectar cuándo un paciente necesita atención urgente y cuándo manifiesta síntomas banales. Algunas se esmeran en formarse contínuamente como hacemos los médicos y tiene interés activo en participar en mejorar la asistencia.
Pero lo más importante es que se sienten parte de un equipo, y hacen que nosotros los médicos, que muchas veces trabajamos en diferentes horarios y turnos, nos integremos en él y trabajemos conjuntamente. En mi hospital las enfermeras tienen el espíritu joven, dinámico, nunca tienen un no para nosotros y mucho menos para los pacientes. ¿Qué haríamos nosotros sin ellas?

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