Siguiendo el hilo de ayer, os comentaba que el nacimiento de un hermano es un momento clave para el desarrollo de celos y rivalidad entre hermanos.
Os haré un resumen de algunos consejos que he ido leyendo y que los expertos recomiendan para minimizar el impacto en los "mayores".
Durante el embarazo una de las dudas que puede surgir es cuándo comunicarle la noticia. Parece que hacerlo alrededor del tercer mes es bastante acertado. Primero porque los padres ya suelen estar "seguros" de la noticia y segundo porque es más fácil que así el niño se entere por sus padres y no por terceras personas con determinados comentarios. La forma de comunicárselo debe ser sencilla, sin demasiados rodeos, aunque obviamente adaptándonos a la edad.
Para favorecer la buena acogida del hermano, es una buena medida hacerle participar en los preparativos. Algunas personas incluso dejan que el niño participe en la decisión del nombre del hermano (algo que puede tener su riesgo, jejeje).
Cuando se va acercando el momento del nacimiento es deseable anticiparle los acontecimientos, empezando por lo positivo que es tener un hermano. Como ciertamente tener un hermano es muy positivo, en líneas generales, es bueno reforzar este sentimiento de "ganancia". Igualmente es necesario que el niño entienda lo que significará tener un bebé en casa con sus horarios, sus necesidades y su sueño. También explicarle que habrá unos días en que mamá estará en el hospital y que será necesario que sean otros familiares los que se ocupen de él. Los amigos y familiares que vayan a visitar al recién nacido deberían tener en cuenta la presencia del hijo "mayor" e igualmente intentar que los comentarios al respecto sean positivos, evitando frases del estilo "ahora tendrás que portarte mejor" o "tendrás que compartir", que aunque tengan su parte de verdad pueden originar connotaciones negativas.
Es posible que el niño exprese sentimientos contradictorios y que tenga dudas sobre los afectos. Hay que ayudarle a que se exprese y no recriminarle algunas expresiones negativas, más bien intentar comprender sus sentimientos y ayudarle a canalizarlo en positivo. Tampoco vale el engaño del tipo "tú siempre serás mi preferido".
Una vez ha llegado el bebé y en los primeros días relacionados con el parto inmediato, el padre puede tener un contacto más estrecho con el hijo mayor aprovechando que la madre suele estar bastante "ocupada" en recuperarse y atendiendo al recién nacido. En la medida de lo posible, el niño mayor debe seguir con sus rutinas.
En los primeros meses de vida del nuevo miembro de la familia hay que intentar buscar momentos de especial atención con el mayor, involucrarlo en los cuidados y ser cuidadosos con él cuando otras personas se acercan a fijar su atención y sus comentarios en el pequeño.
Una de las formas de crear lazos entre los hijos y facilitar su comunicación es hacer que compartan habitación durante los primeros años de la infancia, una vez el pequeño "ya está preparado" para ello.
Como todo en esta vida, yo os diría que lo mejor suele ser aplicar el sentido común e intentar ponerse en el lugar de ese pequeño príncipe (o princesa) destronado. Algo que no siempre es fácil cuando un nuevo pequeño reclama tu atención 24 horas al día.