miércoles, 10 de octubre de 2012

Visitas curativas





Ayer anduve por la Mútua de Terrassa, explicando a algunos buenos amigos en sesión qué es esto de la Pediatría 2.0 y las cosas que hago desde, para y con el blog. 


Como siempre ocurre en estas charlas que no se dan dentro del mundillo blogosférico (que es bastante endogámico, para qué lo vamos a negar), siempre salen voces escépticas. Quizá por la resistencia al cambio o quizá porque sea cierto que todo esto tampoco tiene tanto valor como nos creemos dentro de la relación médico-paciente. Y hay que explicar que ni los blogs, ni tener presencia en las redes sociales, sustituye a una consulta médica tradicional. Una consulta presencial, de la que soy acérrima defensora a pesar de los vuelos por las nubes de internet, tiene valores que la siguen haciendo insustituible en muchos casos, teniendo la tecnología y la web social una función de complemento y de hacerla más fácil.

De hecho algunas de las visitas que los médicos realizamos acaban siendo curativas. El poder de la palabra es sensacional. Y en el caso de los niños también funciona. También en los más pequeños, hay ocasiones en las que un síntoma que puede ser real inicialmente o que es más leve de lo que parece, sea la forma de llamar la atención a los padres. Un dolor o un malestar puede hacer que los padres, que siempre vamos a mil por hora, dediquemos esa tarde al peregrinaje a Urgencias, y en definitiva, dediquemos la tarde a compartir la espera y la consulta con nuestros hijos.

De esta manera no es extraño que haya niños que entren con un gran dolor o cojeando y salgan tan contentos. Algunos a los que les dolía la barriga de forma extraordinaria en casa o en la escuela, se retuercen de cosquillas cuando les palpas el abdomen. Otros llegan en brazos de sus padres sin poder caminar y cuando tras la exploración sospechas que la extremidad no está tan mal como parece, salen por su propio pie para desquicie de los padres que se han jugado la espalda llevando en brazos a ese niño que ya pesa unos cuantos kilos. 

Estas visitas "curativas" son muy agradecidas por lo general. Aunque también hay quien se enfada: tanto algunos pediatras como algunos padres se lo toman como una tomadura de pelo del niño. Aunque bajo mi punto de vista, bien está lo que bien acaba.

2 comentarios:

Ness dijo...

Mira hoy me ha tocado a mi, bueno a mi marido, una visita de esas curativas, a pesar de estar todo el día en familia, el niño que iba a quedarse en casa de su abuela pq él quería, justo cuando íbamos a salir, un dolor repentino de barriga y un niño que es movido, se ha convertido en un niño quieto. Así que tras mucho meditar se han ido a urgencias...Evidentemente no tenía nada, me fastidia usar las urgencias así...Eso sí, al final se ha ido a casa de la abuela y tb quería chocolate...ains!

Esther dijo...

Pues qué triste que los niños necesiten recurrir a hacerse los malitos para que les dediquemos tiempo. Y no lo digo como acusación a los pequeños ni tachandolos de mentirosos o teatreros porque pienso que lo hacen como un ultimo recurso. Para reflexionar.

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