Hace unos días, Anna Manso me envió una mensaje en twitter preguntándome sobre la toxicidad de cierto medicamento que le habían recetado. Ya no lo estaba tomando porque un segundo profesional de la misma especialidad le había indicado que lo cambiara debido a los posibles efectos adversos. Sin embargo la forma de indicar la sustitución no debió ser muy ortodoxa, pues generó cierta alarma en Anna, quien se preguntaba cómo un medicamento tan (en teoría) nefasto podía haber sido recetado por el anterior colega.
No es raro que en las consultas, muchos padres acudan a nosotros buscando una segunda opinión. Otras veces serán otros profesionales los que emitan una "segunda opinión" tras la primera que hemos hecho nosotros. Ocurre tanto con procesos agudos como en procesos más crónicos y en el caso nuestro de los pediatras, también con aspectos que hacen referencia al crecimiento, a la alimentación o al desarrollo psicomotor.
Sobre este tema me gustaría resaltar varios aspectos:
- El segundo profesional (o tercero o cuarto, porque a veces la lista es interminable) suele tener más datos que el primero. A priori simplemente por una cuestión del tiempo transcurrido. La enfermedad suele evolucionar, de forma que los datos de la historia clínica que se tienen en un primer tiempo suelen aumentar en un segundo tiempo. En este sentido el segundo profesional tiene "ventaja".
- Ligado a lo anterior, es posible que en una primera intervención se pidieran algunas exploraciones complementarias y/o se iniciara determinado tratamiento. Toda la información que las exploraciones dan y la buena o mala respuesta al tratamiento también se deben considerar de forma muy valiosa.
- Aunque la forma de actuar debería ser más o menos común y partir de la medicina basada en la evidencia, es cierto que en muchas ocasiones cada centro tiene sus protocolos y cada profesional también tiene su experiencia previa con casos similares a los que se les consulta.
- Además en muchas ocasiones, varias opciones de tratamiento son válidas e intercambiables y la decisión se basa en circunstancias como por ejemplo en el caso de los niños: sabor del fármaco, intervalo de administración, precio, etc. De esta manera si tengo dos opciones de fármaco en mi caso yo opto por el que sea más cómodo para el niño y su familia, y si es posible además, el más barato.
Cuando yo soy la "segunda opinión" intento ser muy cauta. Resuelvo la visita de alguna de las siguientes 3 maneras:
- Si lo acontecido hasta el momento, coincide con lo que yo hubiera hecho (aunque con el paso del tiempo las cosas puedan haber cambiado) así lo suelo manifestar, aunque haya que hacer un giro en el momento actual a la orientación que se le dio en su día.
- Si las decisiones del anterior profesional difieren de las que hubiera tomado yo, pero sin embargo no son ni descabelladas ni aberrantes, intento en lo posible respetarlas y no modificar las pautas si no es estrictamente necesario.
- Por último, si lo sucedido hasta el momento me parece fuera de lugar y poco afortunado, intento reconducir el caso, siempre intentando no echar leña al fuego, salvo que haya algún error muy flagrante.

4 comentarios:
Ya que sacas el tema... me atrevo a pedir una segunda opinión, aunque sobre costumbres, no estrictamente médica (perdón por el atraco, pero lo has puesto a huevo :P ).
A mi hija (3 años y medio) siempre le hemos dejado dormir todo lo que quería, y es muy dormilona. Depende de lo cansada que esté puede dormir hasta 11 horas de tirón. Ahora el pediatra nos ha dicho que es una locura, que tanto tiempo sin comer puede entrar en coma, pero cuando la despertábamos para darle un vaso de leche antes de acostarnos nosotros se cabreaba y se negaba a tomar la leche.
¿Que opinas?¿Es correcto lo que nos dice el pediatra?
Hola! Si tienes paciencia....te contesto en las próximas horas con una entrada en el blog.
Saludos y gracias por pasarte.
La verdad es que tengo un pediatra en el que confió plenamente. Y por ahora no me ha hecho falta una segunda opinión. Ta,bien es verdad que gracias a dios, hasta ahora solo ha tenido procesos típicos de la infancia, mocos toses, anginas. Ante u problema mas grave a lo mejor si que acudiría a otro medico o quizás a un especialista. Yo pienso que cada maestríllo lo tiene su librillo. Y no doy mas vueltas al asunto un saludo. María
Yo siempre digo que a toro pasado (cuando el compañero no ha "acertado") el diagnóstico es mucho más fácil.
Pero dejarse adular puede resultar tentador para algunos...
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