Ayer me comprometí en los comentarios de la entrada a aclarar alguna duda o matizar alguno de los 10 "mandamientos" que quedan reflejados en el decálogo de la fiebre de la Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria. Asimismo me "mojaré" con mis opiniones personales y con lo que yo recomiendo habitualmente en las consultas, centrándome en los aspectos que parecen más polémicos.
La fiebre es el principal motivo de consulta en Urgencias y con frecuencia alarma a las familias y no en pocos casos, también a los profesionales. Sin haber participado en la redacción de este decálogo mi visión es que se ha intentado redactar teniendo en cuenta por un lado qué dice la evidencia científica y por otro lado intentando seguir el principio de "primum non nocere", es decir, que lo primero sea no hacer daño (e intentar que tratar la fiebre no acabe causando efectos adversos indeseados). También creo que se parte de la premisa que la principal causa de la fiebre en los niños son los virus y que por tanto la mayoría de enfermedades que originan fiebre, no van a ser "peligrosas".
En cuanto a la fiebre, en más de una ocasión he comentado, que lo más importante es la valoración del estado general y no el nivel de temperatura en sí mismo. Por eso se indica tratar la fiebre en función del malestar y/o del dolor. Habitualmente cuando la fiebre es elevada, hay malestar y ése será el motivo para tratarla. No en pocas ocasiones uno se da cuenta de que su hijo tiene fiebre porque empieza a quejarse o a estar poco activo y no porque cada día les pongamos el termómetro de forma rutinaria. De esa manera, lo más conveniente es continuar valorando cómo está, más que continuar termometrando de forma horaria.
La fiebre asusta bastante. Se ha llegado a acuñar el término de fiebrefobia para expresar este temor. La perseverancia en mantener una situación afebril hace que a veces se opte por alternar los antitérmicos. La alternancia de antitérmicos está en el imaginario colectivo, seguramente alentada por los pediatras. Sobre este tema se ha escrito bastante en la literatura pediátrica. Reconozco que también ha habido "modas" (ahora sí, ahora no). La no recomendación de alternar va en la línea de tratar sólo la fiebre cuando es sintomática y de no hacer daño: el uso de dos fármacos, que además tienen una posología diferente, da lugar a mayor riesgo de equivocaciones y de intoxicaciones accidentales. De esta manera, la consigna que yo suelo dar es utilizar uno de los antitérmicos y utilizar el otro, a modo de "rescate" en caso necesario.
Los antitérmicos suelen estar sobrevalorados en su capacidad para bajar la fiebre. A veces tienen un efecto más bien discreto y la fiebre acabará cediendo por sí misma y haciendo su curva de subida y bajada independientemente de que la intentemos combatir. Igualmente es bueno conocer que el nivel de temperatura no se correlaciona con el nivel de gravedad de la enfermedad que provoca la fiebre.
En cuanto a las convulsiones febriles, ciertamente ni tienen correlación con el nivel de temperatura, ni tienen correlación con el tratar o no la fiebre. La presentación típica es la aparición al inicio del cuadro febril, cuando nadie sabe que ese niño está con fiebre o va a tener fiebre porque apenas hay síntomas. Lamentablemente las convulsiones febriles son difíciles de prever y de prevenir farmacológicamente (salvo con medicamentos antiepiléticos, que no están recomendados de forma generalizada).
En algunas ocasiones he recomendado medidas físicas contra la fiebre (baños de agua tibia). Pero es verdad que tienen una eficacia limitada y transitoria y tal como explica una mamá en un comentario de ayer, a veces provocan reacciones desagradables en los niños. Con frecuencia se utilizan temperaturas muy frías y poco convenientes. Me parece una medida que puede mejorar el confort en ciertos casos puntuales, siempre que el contraste de temperaturas no sea muy exagerado.
Ante la fiebre, a veces queremos hacer muchas cosas, tenemos la sensación -padres y pediatras- de que debemos actuar y con frecuencia nos olvidamos de que la fiebre es un mecanismo de defensa contra la infección y que lo bueno es en realidad, que la fiebre exista.

10 comentarios:
Sera pq salimos del mismo hornillo pero suelo estar taaan de acuerdo contigo..
Retuiteo y refacebukeo tu post.
Bsin!
Gracias por tus aclaraciones, aunque lo de las modas en la medicina no me haga mucha gracia...pero así es la vida de la medicina,igual que la comida, lo que hoy es bueno mañana no lo es tanto. Estamos un poco vendidos.
Me gusta mucho tu blog.
Yo creo que es importante usar el sentido común. Yo interpreto la fiebre como, primero una activación de las defensas del cuerpo. (De hecho hasta hay médicos naturalistas que como tratamiento antes ciertas enfermedades de supuesta raiz inmune, hacen una terapia de subir la temperatura corporal algún grado para estimular, dicen, el hígado). Y luego una llamada al reposo. Si el niño (o el adulto está un poco tirado), será por algo. Será que la lucha contra la infección necesita de ese reposo. En fin, que no me alarmo. Además dejo que la fiebre suba todo lo que tenga que subir y si el niño está muy incómodo, quejoso, no puede dormir o no quiere comer nada en sucesivas comidas, suelo darle algún antitérmico para que duerma más tranquilo o para que esté más "entero" y pueda comer algo, lo que le apetezca. Y esto aunque suba a 40º.
Aunque no tenga que ver la fiebre alta con una infección u otra, me da la sensación que una fiebre de 38 y pico suele más ir con lo vírico y si sube a 40 aunque también puede ser un virus (de hecho hace poco mi hijo tuvo un virus garganta + tos + mocos + cacas sueltas, con 40 de fiebre), me da más por mirar si hay placas en la garganta etc... Tal vez no es algo muy real, pero no sé me resulta algo intuitivo...
Saludos!!
Por Dios Laura!! Si existen tantas medidas para la fiebre es por algo. Desde mi más humilde opinión, y por lo menos cuando suba de 38,5, actúa de otra manera....intuitiva pero alerta...
Yo hago como Laura. Ayer por ejemplo la niña estaba con 38 pero de muy buen animo, como si nada, vamos... y claro, no el di nada. Esta noche, sin embargo, se despertaba amenduo incómoda y le he dado dalsy. De todas maneras, tengo una pregunta, entonces, ¿porque sube la fiebre, si no tiene nada que ver con la gravedad de la enfermedad?
Me parece terrorífico el comentario de Laura Gil. Actuar como si no pasara nada, que tenga lo que tenga que subir, si es más de 40, más de 40. Lo siento, pero me parece una irresponsabilidad. Es sólo una opinión, claro.
Amalia, no dices nada sobre uno de los puntos más controvertidos del decálogo: aligerar de ropa al niño. Creo que es una medida de sentido común y que siempre han recomendado los pediatras. ¿Por qué ahora no hay que quitar ropa al niño con fiebre? ¿Cuál es tu opinión al respecto? Gracias
Marta, yo creo que se dan tantas cosas para la fiebre porque los padres las piden porque se alarman innecesariamente. Y por otro lado siempre a la industria va a interesar vender medicamentos aunque sea para enfermedades que no lo son.
Mira, en medlinePlus:
La fiebre es una parte importante de las defensas del cuerpo contra la infección. La mayoría de las bacterias y virus que causan las infecciones en las personas prosperan mejor a 37° C (98.6° F). Muchos bebés y niños presentan fiebre alta con enfermedades virales menores. Aunque la fiebre sea para nosotros un signo de que se podría estar presentando una batalla en el cuerpo, dicha fiebre está luchando a favor de la persona y no en su contra.
Generalmente no ocurrirá daño cerebral a raíz de la fiebre, a menos que sea de más de 42º C (107.6° F). La fiebre sin tratamiento causada por infección rara vez sobrepasa los 40.5º C (105° F), a menos que el niño tenga demasiada ropa o esté atrapado en un lugar caluroso.
Las convulsiones febriles sí ocurren en algunos niños. Sin embargo, la mayoría de ellas terminan rápidamente, no significan que el niño tenga epilepsia y no causan ningún daño permanente.
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Marta, como puedes ver no hay de qué alarmarse. La fiebre ayuda al cuerpo, la elevación de temperatura hace que virus y bacterias no prosperen; hacen que el niño repose, cosa que no hay manera de conseguir si no ;-)) Y estimulan la producción de defensas.
Así que debemos verla como amiga fiebre y no como el monstruo de 7 cabezas.
Por cierto que mis hijos nunca han subido de 40.1
La fiebre es un mecanismo que se autorregula, a no ser que encima de tener fiebre le cubramos con mantas y le pongamos una estufa.
Yo creo que no hay que desabrigarlos del todo porque les da tiritona, una sensación muy desagradable de estar helados y de tenerse que contraer para guardar el calor. Medianamente abrigados, lo importante a mi modo de ver es que el enfermo esté cómodo y tenga el ambiente y las circunstancias propicias para que repose, sude la fiebre y baje por si misma. Y como digo, si hay mucho malestar pues se le da el paracetamol o el ibuprofeno. Mi hijo pequeño tuvo una vez herpangina y había que darle, pero no por la fiebre si no por lo doloroso que es ya que salen yagas en la boca.
Saludos!
Laura, 100% de acuerdo con lo que dices (de nuevo). Si te leyese mi pediatra te daría un abrazo! Es justo lo que dice él. La mi nunca ha subido de 40 tampoco. Por cierto, esta semana mi niña ha tenido herpangina...buf, que rollo, pobrecita! Es la vez que más analgésicos...casi no sabía ni como hacerlo, de las pocas veces que lo había hecho.
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