viernes, 4 de mayo de 2012

Yo tampoco acato



Leía hace unos días en el blog de Mónica Lalanda, la entrada Los sin cabeza, los sin papeles y la madre que los trajo a todos. En el texto, Mónica expresaba su opinión sobre el nuevo decreto planteado hace unos días por el gobierno y en el que se piensa dejar sin tarjeta sanitaria a los algo más de 150.000 inmigrantes en situación irregular. Aunque sea moralmente -porque en la realidad quedan exentos de dicha medida los menores de edad y la atención al embarazo, parto y postparto, de forma que a mis hipotéticos pacientes no les afecta- yo tampoco acato.

En la época en la que trabajaba en el Hospital del Mar atendí a muchísimos inmigrantes, y supongo que muchos estaban "sin papeles". Algunos justamente tenían miedo a consultar por el tema de la "ilegalidad" y en ocasiones incluso había que convencerles de que nosotros no nos dedicábamos a denunciar a nadie por ese motivo. No sé que pasará a partir de ahora.
En otro orden de cosas, los sin papeles son en muchas ocasiones personas fuertes físicamente y sanas, que han sobrevivido a las penurias de emigrar en malas condiciones.

Yo no acato por varios motivos.

En primer lugar y especialmente porque me parece una aberración que va en contra de nuestro código deontológico y de aquel juramento llamado hipocrático, que a veces choca con las leyes, pero que si se ha mantenido a lo largo de los siglos, por algo será.

Segundo porque es un ataque directo al modelo sanitario actual, que ha costado años y esfuerzo conseguir, y que sinceramente creo que era la envidia de muchos países y ciudadanos del mundo.

Tercero porque "eso no es mi trabajo". Sé que esa es una de las excusas que puede dar alguien reacio al cambio, algo relativamente frecuente en sanidad. Pero, ¿de verdad habrá que comprobar la legalidad o no de una persona para poderla atender? Y si no lo hacemos, ¿nos multarán o nos denunciarán?

Y por último porque me parece una medida cuya repercusión económica va a ser mínima si se compara con otras partidas presupuestarias. El chocolate del loro. Y más cuando se ha estado desangrando al país -y hay cosas que no cambian- con otros gastos y fastos que me producen vergüenza ajena.

Quiero pensar que la mayoría de los galenos de este país piensan como yo y que logrará prevalecer el sentido común.

¡Buen fin de semana!

13 comentarios:

Anónimo dijo...

Hola Amalia. Te leo mucho pero rara vez comento. Esta es una de esas veces que realmente necesito expresarme. Me gustaría que más médicos objetaran como tú a esta nueva ley, ya que parece que los hay muy preparados a objetar a muchas otras. No sé qué clase de médico puede rechazar tratar a un enfermo y quedarse con la conciencia tranquila.
Gracias por tu apoyo.

(Por cierto, como pequeña crítica, el color rosa sobre blanco se lee mal, se agradecería que eligieras un color más oscuro ;)

mamanatas dijo...

Chapeau!!
Levantarse un viernes feliz por ser viernes, darte cuenta de que a lo mejor no es tan feliz por alguna de las posibles y aberrantes medidas de una panda de ineptos, leer tu post y pensar: ¡todavía hay esperanza!

Anónimo dijo...

Yo pido cada día que detrás de todos nuestros políticos, sean del color que sean, aparezcan personas capaces "que las hay" de sacarnos de donde estamos... Estan tan rancios de poder que se han olvidado de que trabajan para el pueblo... no se quién piensa las medidas que cada viernes nos obsequian, si están fumaos cuando las deciden... en fin, gracias por el post que como dicen en otros comentarios, es una esperanza... y a ver con qué nos sorprenden hoy.. buen fin de semana

Y entonces llegó el caos dijo...

Gracias por pensar así, necesitamos mucha gente como tu y que más médicos sean igual de valientes.
Sigue así. Saludos

chundareta dijo...

Yo también te leo y no comento. Pero hoy, me reconcilias con la humanidad.

Gracias!

Mo dijo...

Ojalá, como dices, la mayoría de los médicos hagan lo mismo que tú...Gracias por el post, da esperanza.

Carmen dijo...

Te admiraba profesionalmente, y por tu trayectoria me imaginaba que también lo haría personalmente. Así es. Enhorabuena. Es necesario ponerse en pie.

cm_watermelon dijo...

Yo también soy de las que te leo pero no comento, más hoy siento la necesidad de apoyarte, aunque sea con este humilde comentario.
Si me apuras, no solo va en contra de vuestro código deontologico, sino que afecta a la identidad moral de nuestra sociedad.
¿De verdad vamos a negarle a una PERSONA la asistencia sanitaria que puede salvarle la vida? Y todo para ahorrar unos miseros euros, cuando se despifarran, como muy bien dices, cientos de miles en medidas absurdas y agujeros oscuros.
Se parte de una concepción que no me gusta en absoluto y con la que no estoy de acuerdo: que todas las personas no somos iguales, que el sitio donde hayamos nacido nos hace diferentes o mejores. Un pensamiento abominable.

Christy dijo...

Totalmente de acuerdo con tu post. Sólo quería mostrar mi adhesión a esa forma de ver las cosas.

Esther dijo...

Bravo Amalia! Tengo fe en que la mayoria de personal sanitario piensa -y siente- como tu. Un saludo

Anónimo dijo...

Enhorabuena, no nos podemos quedar callados ante lo que está pasando.
Cris

Anónimo dijo...

Me ha gustado tu post, como algunos dicen por ahi arriba, nos reconcilia con la humanidad que haya gente como tu (y como los que han dejado sus comentarios).

Eso si, te voy a ser sincera, creo que hay que distinguir entre inmigracion legal e ilegal, unos se ganan su sanidad y a otros se la prestamos porque somos solidarios. Pero en todo caso, la sanidad deberia ser siempre universal y gratuita, que los que ahora nos gobiernan parecen pretender que sea un lujo de unos pocos, los demas que se mueran en la cuneta solo por no tener dinero para pagarla. El estado de bienestar se construye con solidaridad, para todos, el que paga lo hace para el mismo y para los que no pueden pagar, para que asi todos, universalmente, tengamos derecho a una sanidad y educacion publicas de calidad (y lo dice una que es de las que paga, y con ganas de que lo que pague no se vaya a un agujero oscuro sino se use para repartir a los demas).

Saludos a todos los solidarios de este pais! (pena que no haya ni uno en nuestro gobierno).

Anónimo dijo...

Totalmente de acuerdo!
Te cuento una cosa que por desgracia viví en mis propias carnes. Yo vivo y trabajo en otro país y no tengo tarjeta sanitaria ni derecho a ella. El año pasado fui a la Comunidad de Madrid de acciones a un sitio un poco apartado de la civilización. Un día mi hijo se despertó con 41 de fiebre y lleno de granitos por todo el cuerpo. La fiebre no bajaba asique asustadisima me fui al centro médico más cercano que encontré. Era público y la mujer de la entrada al decirle que no teníamos tarjeta me dijo que no me podían atender. Le conté mi situación y le propuse pagar la consulta pero ni por esas! Pedí hablar con el médico y me dijo que estaba muy ocupado (no había nadie en el centro). Indignada y llorando de impotencia me fui con el niño al hospital más cercano (también público)... A 30 km en coche! Allí les conté lo sucedido y alucinaron. Me atendieron muy bien sin poner ninguna pega. El niño al final no tenía nada grave pero ahora pienso en toda esa gente sin recursos a la que le puede pasar eso mismo y con enfermedades realmente graves y se me ponen los pelos de punta.
Enhorabuena por tu blog y por ser como eres!

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