Durante este fin de semana hemos tenido una invitada de excepción en casa, la perrita de mi hermana, pues ellos han ido de viaje y no podían llevársela.
La emoción precedió ya bastantes días antes de que la perra aterrizara en casa, pues mis hijas sueñan con la posibilidad de tener un perro en casa y así lo piden reiteradamente, en especial Laia.
Tanta ilusión tenían que hasta se llevaron una pequeña decepción cuando la perrita, nada habituada a pasar la noche en domicilios ajenos, no acababa de estar cómoda. Y fiel a su instinto animal, la perrita sabía que la que hace la comida en casa y cuida de los cachorros (en general) soy yo, por lo cual durante la primera noche no se separó de mí más de diez centímetros. Decepción de las niñas que discutían por adjudicarse el privilegio de colocar el cojín de la perra en su habitación.
Es verdad que tener un animal es un compromiso que a día de hoy me resulta complejo, por la vida ajetreada que llevo, por las obligaciones que a días me asfixian, por mis horarios laborales un tanto anárquicos algunas temporadas.
También es cierta mi visión sesgada como pediatra de Urgencias que acaba atendiendo a niños mordidos por perros, con garrapatas incrustradas y con alergias respiratorias al epitelio de dichos animales.
Sin embargo, las niñas se han afanado por responsabilizarse del animal. Han preferido jugar con la perra a otras actividades como la tele o la wii. Han dado muestras de afecto que en ocasiones cuestan un poco más. Me da qué pensar....sobre todo en estos tiempos difíciles para todos.
11 comentarios:
Yo tuve perro durante toda la infancia y la ilusión por tenerlo me iba y me venía. Es poco realista pedir a un niño que se esponsabilice 100% de una mascota, pero sí que en las épocas en que me volcaba más en mi perro salía más y veía menos tele, que siempre es positivo. Yo creo que los perros tienen ese lado positivo, que ayudan a los niños más tímidos (como yo) a relacionarse.
Sobre los riesgos... De muy pequeña (3 ó 4 años) una perra se hartó de mí (llevaba un buen rato molestando) y me mordió, pero sin hacerme sangre (rodeó mi brazo con su boca, por decirlo así); sólo para asustarme y que la dejara en paz. Creo que los perros, bien educados, saben cómo comportarse con niños.
Tienes que estar convencidísima Amalia. Por mucho que juren o perjuren que ellas se encargarán del animal, te tocará a ti. Piensa que puede vivir 20 años y que eso supondrá que tus hijas pasen por la adolescencia e incluso lleguen a ser adultas: universidades, primeros novios, primeros trabajos... no lo dudes, si tienes un perro será tu perro más que el de ellas. Tiene innumerables ventajas, muchísimas. Pero hay que estar absolutamente convencido. Y, por favor, si decidís tener un perro adoptadlo, no lo compréis.
Otra cosa, ese perro sí, pero otros no se vincularán necesariamente más a la persona que los alimente.
Cuando vivía con mi ex-pareja, teníamos una perra, boxer, de nombre "Piula". Mi ex insistió en comprarla porque decía que le haría mucho bien a mi hija pequeña. Al final, cedí. Mientras la perra fue pequeñita, más o menos estaban por ella, pero cuando empezó a crecer, empezaron a ignorarla, tanto es así que al final era mi ex quién le hacía la comida, y yo quien corría con la perra -esta raza necesita que la hagan correr al menos 3 veces al día: probad alguna vez a vencer en carrera a un boxer de un año; yo lo he hecho-.
Actualmente, después de 8 meses divorciado, mis hijas no quieren saber nada de la perra; de hecho ahora tienen dos, y hacen idéntico caso a las dos.
Cada vez que llevo o recojo a mis hijas, la boxer da muestras de acordarse de mí; en los difíciles días de duelo anticipado que precedieron a mi divorcio, quizás la boxer fue la única en aquel caserón que me notaba triste y a su manera intentó consolarme.
Esto de las mordeduras de perro, garrapatas y demás está muy alejado de lo que es tener un perro en casa. Pero mucho, mucho. Te lo dice una familia que siempre ha tenido perro, es más, que hemos tenido (y tenemos) perra y dos gatos desde antes de que llegara a casa nuestro primer hijo. En eso no es en lo que hay que pensar, creo yo.
Lo fundamental es considerar que los animales, como cualquier otro ser vivo, son un compromiso para toda la vida, que hay que cuidar, alimentar, llevar al veterinario y que, como si fueran hijos humanos, ensucian, rompen cosas, sueltan pelo...
Yo tengo un perro de 5 años y un niño de 15 meses que pasa bastante del perro. El perro vino porque yo lo queria, sabiendo que la que le iba a lavar, alimentar, y cuidar sería yo.
Para los niños dicen que psicologicamente es positivo tener un perrito, pero piensa en que si lo tienes será tuyo. Como dicen más arriba, no puedes pedir a los perros que se responsabilicen de el, ni tampoco lo harán aunque digan que si.
De mordiscos, alergias y garrapatas, pues depende del perro y de lo cuidado que este. Hay razas que dan más alergia que otras. Mi perro es un buenazo y no hay peligro de que muerda al crio por que es un cacho de pan, tambien esto va con la raza y con la educacion que le des al perro.
Melisa, has repetido palabra por palabra lo que pasa por mi mente. Los perros son muy longevos y aunque son maravillosos compañeros hay que estar muy convencido de querer pasar tantos años compartiendo vida con ellos. Tus hijas crecerán y harán su vida. El perro se quedará con vosotros. Fue lo que pasó en mi casa, cuando el perro al final tuvo que ser sacrificado yo, que era supuestamente la dueña del animal, vivía fuera de casa y ni me enteré. Sus últimos meses sufriendo enfermo se los comieron mis padres con patatas, y sufrieron, porque el perro, que daba muchísima guerra, llevaba quince años con nosotros y era uno más de la familia.
Respecto a lo que has contado, es curioso cómo son los perros. En mi casa los roles estaban muy marcados. Mi padre era el jefe y mandaba, mi madre cuidaba y alimentaba, y mi hermano y yo jugábamos. Cuando el perro quería algo generalmente iba donde mi madre, y cada noche se acostaba a sus pies (a pesar de que intentaron toda su vida que durmiera en el pasillo, él se colaba y se acostaba bajo la mesilla de mi madre). Pero las dos o tres veces que estuvo muy, muy enfermo, donde iba era a los pies de mi padre, buscando protección.
Entiendo que por deformación profesional veas más inconvenientes que ventajas en tener un perro, (también yo veo niños que amputan involuntariamente las colas de sus jerbos, o pisan a sus perros, o dejan paralítica a su cobaya porque se les ha caído al suelo), pero, como madre, veterinaria y dueña de un perro (y he tenido unos cuantos) te puedo asegurar que el beneficio de tener un animal en casa supera con creces los inconvenientes que a veces presenta. Eso sí, ha de ser una decisión de todos, en familia, y con pleno convencimiento. Desde aquí te animo a darles ese regalo a tus hijas. Un beso.
Hola, yo tengo 2 perras adoptadas, de 4 y 3 años y un niño de 20 meses, se lleva genial con ambas, en especial con la pequeña que es muy sociable y juguetona, pero son una grandísima responsabilidad, que hay que estar dispuesto a asumir durante unos 15 años, aportan muchas cosas positivas, pero requieren mucho tiempo, cuidados, sacrificios y renuncias, por ejemplo no poder viajar si no tienes con quién dejarlos, como ocurre con los hijos, yo cuando oigo decir que a lo mejor quieren un perro, siempre formulo la misma pregunta: ¿te ves teniendo otro hijo?, la mayoría de las veces la respuesta es no, pues entonces si la respuesta es negativa, no tengas un perro, porque además no crecen como los niños, es decir, van a depender de tí toda la vida y mucho.
Hay que reflexionar largo y tendido sobre el tema, antes de tomar tan importante decisión.
Un cordial saludo,
Verónica
Como veo muchos contras más que pros... voy a dar mi visión pro...
Está claro que para tener una mascota hay que estar convencida (las niñas ya lo están, son los padres los que tienen que estarlo). Es una responsabilidad, y yo, que en mis ratos libres me dedico a coger gatos de la calle, por lo visto... jeje pues estoy hartita de ver animales abandonados por "caprichos" de gente no responsable.
Cuadno tenía 7 años, mis padres me concedieron el sueño de mi vida, que era tener un gato... Desde entonces no he parado sin aniamles. Ahora en la universidad y lejos de casa, tengo un gato recogido de la calle... Siempre me he hecho responsable yo de los animales que he asumido (económicamente sólo de los últimos, claro) En este tiempo he tenido dos perras, y varios gatos (actualmente, con mis padres... dos gatos... jeje que les he "encasquetado", pero que a mi madre le encantan)
Puedo decir, que: ¡¡NUNCA!! me ha mordido ninguna garrapata (para eso se les desparasita), ¡NUNCA! me ha mordido un perro (el gato sí, pero jugando, sin llegar a grandes daños). Y las reacciones alérgicas... bueno, esto ya se sabe, cuanto antes se entra en contacto con el alergeno, es más complicado desarrollarlas. De ahí el debate sobre introducir el huevo antes de lo que muchas veces se introduce (al menos así me lo explicó en prácticas una pediatra que se dedica a la alergología pediátrica).
Eso sí, yo creo que hay que estar convencido de lo que supone una mascota. De que no es un juguete que cuando te aburres se pueda echar a la calle o traspasar poderes.
Yo puedo decir, que recuerdo con enorme felicidad a todos mis animales y que no cambiaría a mi gato ahora por la mejor compañera de piso que pueda imaginarme... jeje
Sirve para desarrollar la responsabilidad... y si de verdad lo quisieran, por mucho tiempo que pasase no lo abandonarían. He tenido animales con muertes precoces por distintos asuntos y lo pasé tan tan mal, que mis padres llegaron a prohibirme tener más por eso... =) Pero creo que también eso me sirvió para madurar y enfrentarme a la muerte de otra manera. =)
Un saludo
Bones,
per mi, tenir un animal a casa és molt positiu tant per adults com per infants. Els animals tenen una sensibilitat especial vers els més petits de la casa i si se'n té cura, el vincle pot ser increïble.
L'exemple més clar són les teràpies que es fan amb gossos per ajudar a nens i nenes amb discapacitats písquiques i físiques. És brutal veure la reacció dels nens i nenes durant la terapia i el vincle afectiu que es crea a l'instant.
Actualment tinc dos gats adoptats. He escollit els gats perquè m'agraden i perquè el ritme de vida que portem a casa no ens permet satisfer la necessitat d'un gos de sortir, com a mínim, tres cops al dia.
Per altra banda, abans del meu naixement, va arribar a casa una gossa pastor alemany que havia trobat el meu pare abandonada recnt nascuda a la riera del poble. La van criar amb biberó i era una més de casa. Vetllava per tots nosaltres, sobretot per les petites que quan anàvem a la muntanya quedàvem enrera.
Mai he rebut cap mossegada, ni he tingut cap paparra enganxada. Suposo que això depèn de com es cuidi l'animal i com s'eduqui.
Per la meva experiència, no tinc cap dubte dels beneficis de tenir animals i de la relació d'aquests amb tots els membres de la famíla.
Salut!
En mi casa tenemos gatos, yo siempre los tuve, y ahora con mi hijo pues también. Mi hijo adora a las 3 gatas, pero considera "suya" a 1 de ellas, con la que se ha criado, han crecido juntos. Mi experiencia fue muy grata y siempre recomiendo añadir un animal a la vida de un niño. Los beneficios son siempre muchos siempre que se traten a los animales con el cariño y el respeto que se merecen.
Por cierto, en mi casa nada de garrapatas, mordidas o arañazos. Y en las casas de amigos con perros idem de idem.
Publicar un comentario en la entrada