viernes, 9 de marzo de 2012

Siempre es más "resultón" lo malo



En las consultas de Urgencias lo que más vemos son niños pequeños, habitualmente con alguna enfermedad infecciosa. De hecho la fiebre es el motivo de consulta más habitual. Los niños más mayores y los adolescentes escasean. Primero porque suelen gozar de buena salud y segundo porque los adolescentes suelen huir de los médicos (quizá por pudor o por miedo a que escarbemos en su intimidad). También porque mi hospital es exclusivamente pediátrico, y más de uno a sus 15 ó 16 años, si puede escoger prefiere que lo visite un médico de adultos y no verse envuelto en una sala de espera llena de lactantes llorones.

En estos días en los que ha habido gripe, como uno de los grupos más afectados por la epidemia es el de niños entre 5 y 14 años, y sus "colegas" de 15, 16, etc. los vemos aparecer más por el hospital.
Entre los pediatras hay algunos que rehuyen a los adolescentes, y los niños los prefieren pequeños. En mi caso, he de reconocer que voy por temporadas. Es verdad que las visitas de los adolescentes siempre son complejas, porque tarde o temprano, por diverso que sea el motivo de consulta, siempre interviene el psiquismo peculiar de esta edad y la revolución hormonal. Las épocas en que "me apetece más" visitar a este tipo de pacientes, la verdad es que aprendo muchas cosas y tengo la oportunidad de intentar retornar a mi propia adolescencia con el fin de poder empatizar más con los problemas, las preocupaciones y el día a día de estos chicos de hoy.

Las épocas en las que "me apetece menos" quizá sea porque en el fondo me da pavor pensar en esa edad para cuando me toque en casa. Y también porque muchas veces vemos en el hospital problemáticas que son más de índole social que médica. Y una teme no saber qué hacer con según qué situación si algún día me la encuentro en casa.

Sin embargo, como en casi todo en esta vida, suele verse más lo malo que lo bueno. Y nos llevamos a la cabeza -en la calle y en las consultas- cuando vemos cómo los jóvenes se drogan, cómo se inician en las relaciones sexuales precozmente, cómo se hacen agujeros por todo el cuerpo, cómo tienen serios trastornos de la conducta alimentaria, etc. Y la verdad es que también hay mucho joven saludable, bien educado, con la cabeza muy bien amueblada, para tranquilidad mía como madre, como pediatra y como habitante del planeta.

Buen fin de semana

2 comentarios:

jmsuelves dijo...

En estos tiempos de titulares y de medicalización de todos los procesos vitales, la adolescencia y la juventud se presentan a veces como si fueran enfermedades. Envidia cochina!

Ciudadana C dijo...

Qué razón tienes en tus conclusiones. En mi caso, trabajar con adolescentes me ha situado muchas veces en el extremo de ir calculando al detalle la educación sobre mi hijo al respecto del control de su conducta... afortunadamente, la cordura volvió a mi tan pronto se me fue ;) Porque es cierto que hay muchos adolescentes con grandes dificultades de toda índole, pero nunca es casualidad que el fruto de las mismas sea un ambiente bastante desestructurado... de todas formas, si algún día nos llega el estar en alguna tesitura difícil, tendremos que asumir nuestra responsabilidad y no intentar huir de ella (que también es el caso de muchas familias). Un beso.

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