Hoy estoy un poco disgustada. He recibido un e-mail de la organización del próximo 61º Congreso de la Asociación Española de Pediatría, que se celebrará en Granada a final del mes de mayo, conforme han rechazado las dos propuestas de comunicación que presenté. Las dos comunicaciones versaban sobre el universo 2.0 pediátrico, y las nuevas posibilidades que nos ofrecen a los pediatras las nuevas tecnologías y las redes sociales en la comunicación médico-paciente. En una de ellas presentaba las iniciativas que estamos llevando a cabo en el Hospital de Nens (blog, twitter y facebook), y en otra un resumen más bien relacionado con la blogosfera sanitaria y con mi experiencia en esta casa después de tres años de andadura.
"En nombre del Comité Científico queremos
transmitirle que cada trabajo ha sido revisado y calificado, de forma anónima,
por cinco expertos propuestos por las Sociedades y Secciones de Especialidades
de la AEP.
El alto
número de trabajos recibidos para su presentación en el Congreso, obliga a
dejar fuera del programa científico comunicaciones que no han superado el corte
de calificación establecido, aunque podrían ser interesantes".
El disgusto es parcial, porque a Granada voy a ir, y en realidad voy a tener ocasión de "vender mi libro" como se diría coloquialmente, aunque en otro formato, si cabe mejor. De esto ya os hablaré más adelante, de momento, como diría uno de mis amigos a los que les gusta mantener el suspense, #hastaaquípuedoleer.
El caso es que las sociedades científicas y sus miembros "expertos", a pesar de que están en las redes sociales, y a pesar de que incluso nos mencionan en la página web de la AEP (lo cual me llena de orgullo, aprovecho para dar desde aquí las gracias a quién tuvo la iniciativa), no sé si acaban de entrar en nuevos lenguajes o más bien no acaban de salir de la zona de confort. Y que no sé si en realidad, vamos por carriles diferentes a pesar de la potencia que tiene la blogosfera pediátrica entre profesionales y sobretodo entre las familias y por otro lado pienso en lo obsoletos que se van quedando en algunos aspectos los congresos médicos tradicionales.
PD: Esto es sólo mi opinión (obviamente sin fundamento científico) y espero que por mi culpa no nos echen de la página....

6 comentarios:
Amalia, no te desesperes. Es la triste historia de 50 años de AEP: se resisten a cualquier progreso que no esté santificado por los dinosaurios supervivientes...
Tu sigue a lo tuyo. Y recuerda que cuando se caigan del caballo serán incapaces de que fuiste tu quien encendió la luz.
Por fortuna ahora existe la Internet para funcionar fuera de esos estrechos cauces que las sociedades científicas ofrecen.
Xavier
no soy pediatra, ni estoy metida en el congreso de la AEP,ni tengo idea de la actitud de la AEP respecto a la 2.0, pero al leer tu post, me ha parecido un poco extremo que por que no acepten tus comunicaciones (y no dudo de su interés puesto que te sigo habitualmente), se deduzca que no les interesen la nuevas tecnologias. Dada la gran cantidad de pediatras precisamente metidos en estos temas, quizá si que hayan aceptado otras comunicaciones, o no, pero ... creo que hay que esperar a ver el programa, antes de afirmar tan taxativamente, no?
Ánimo y tiempo al tiempo
Animo!
Tu trabajo es precioso y ellos se pierden tu aportación!!!!
Hola Amalia,
Quizás tendría que leer los escritos mandados antes de opinar, pero cuando dices "presentar las iniciativas del blog, de Twitter, Facebook del Hospital de Nens" me suena a hablar de herramientas en lugar de hablar de beneficios...
¿qué hemos logrado estando activos en estos canales? Si tenemos datos y podemos contarlos en forma de titulares puede que tengamos mayores oportunidades de que acepten nuestras propuestas..
Eva V.
Paso tarde por aquí, como por tantos sitios últimamente, pero sé que tú mejor que nadie sabrás comprenderlo... ;-)
Tienes toda la razón del mundo. Si bien se dan algunos tímidos pasos (muy de agradecer, eso sí) como fue la presentación de Jesús en el pasado Curso de la AEPap o la inclusión fuera de agenda anteayer de la entrega del premio recibido en favor de Save the children y otras dos comunicaciones en torno a la cooperación sanitaria (el otro tema que suele quedar fuera frecuentemente del modelo tradicional de Congreso...), esto es la excepción.
Y lo ilustraré con una anécdota a propósito de un caso: el año pasado, fueron aceptadas dos comunicaciones en la primera edición del Memorial que nos ocupó este pasado viernes. Un compañero, miembro de la Junta y del comité designado para otorgar el premio a la mejor comunicación, me inquirió a media tarde por mis expectativas para ganar dicho premio. No es que tuviera demasiadas (mi empeño no era tal al preparar las comunicaciones), pero tuvo la gentileza de enseñarme los criterios para otorgar dicho galardón. Si bien es cierto que eran -y siguen siendo- unos criterios lo más objetivables posibles, no lo es menso que delimitan las posibilidades a un tipo muy concreto de comunicaciones... estudios clínicos y con el tradicinal esquema de Objetivos-Material y métodos-Resultados-Conclusiones. Cualquier otro mensaje, por interesante, necesario y relevante que sea, quedará automáticamente excluido. A mí al menos me dio qué pensar...
Un abrazo del "enfant terrible"...
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