jueves, 19 de enero de 2012

La inmunidad de grupo



Las vacunas siempre son un tema recurrente sobre el que se dialoga tanto en los medios como entre los padres recientes. Recientemente os traía por aquí las novedades del calendario de vacunación para este año según recomendaciones de la Asociación Española de Pediatría. Ayer en el blog del Hospital de Nens publicamos un post donde de forma muy resumida explica los 5 principales motivos por los que vacunar a nuestros hijos.

El fin de semana la periodista y madre reciente, Carme Chaparro, justo antes de salir en pantalla, lanzaba la pregunta en twitter de si los recientes brotes epidémicos de enfermedades prevenibles por vacunación (en este caso, sarampión) se relacionaban con la postura de algunos padres que deciden no vacunar a sus hijos.

La respuesta a su pregunta es que por supuesto hay relación entre ambos hechos.

La principal explicación es que se pierde la inmunidad de grupo. La inmunidad de grupo, colectiva o de rebaño es la protección de una población frente a una enfermedad, que se produce cuando la mayoría de niños están inmunizados. Si un número importante de niños está vacunado disminuye la posibilidad de que la enfermedad se produzca de forma epidémica en el grupo y asimismo que haya casos de portadores de la enfermedad.

Es decir que en grupos grandes (clases escolares, etc), el hecho de que la mayoría de niños estén vacunados protege a los que no lo están y que conviven con ellos. Pero esto funciona cuando la mayoría están vacunados, porque si los casos no vacunados se incrementan, lógicamente los gérmenes tendrán más individuos a los que "atacar". Además y colateralmente esto influye en que puedan enfermar personas no vacunadas como por ejemplo adultos que no pasaron la infección y que no se vacunaron (porque todavía no estaban en vigencia las vacunas) y especialmente los bebés que por edad todavía no han podido ser vacunados y en los que algunas enfermedades además tienen particular virulencia.

Así que egoístamente los que no vacunaban a sus hijos hace unos años -un grupo que entonces era minoritario- contaban con que la probabilidad de enfermar en realidad era muy baja, ya que el propio grupo les protegía. Este panorama ha cambiado por el incremento de la tendencia antivacuna y el riesgo cada vez es más tangible como puede verse en las cifras de incidencia en aumento en el año 2010 y sobretodo en el 2011 (tendencia que me temo, seguirá aumentando progresivamente)

9 comentarios:

Uma dijo...

pues que mal!
Estoy segura que aunque sean enfermedades banales tienen complicaciones potencialmente graves aunque infrecuentes...¿no?habrá que cruzar los dedos!
yo llevo un mes de retraso con la vacuna de los 12m (antes 15) y estoy cruzando los dedos de que no pille nada antes!!
Besos

Anónimo dijo...

El otro día fuí al centro de salud, y la adminitrativa me contó que al salir esta noticia en el telediario tuvieron un montón de llamadas de padres que no habían vacunado a sus hijos cuando correspondía y que ahora lo querían hacer. Quizá "epidemias" de este tipo hace que los antivacunas se den cuenta de que quizá no están haciendo lo mejor para todos

Anónimo dijo...

Mi sobrina pasó este verano la varicela, enfermedad de la que no estaba vacunada ya que vive en otro país y su calendario de vacunación es diferente.
Mis dos hijas (5 y 2 años) vieron a su prima, jugaron con ella... y ninguna de las dos enfermó. Las dos habían recibido ya al menos una dosis de la vacuna de la varicela, lo cual imagino que las protegió.
Si nunca había dudado de la necesidad de vacunarlas, con este episodio me convenció más si cabe.
Cada padre tiene derecho a decidir sobre sus hijos, pero... ¿poniendo en riesgo a los demás? Hay países en los que es obligatorio tener la vacunación al día para entrar en centros escolares...

Sara dijo...

Las vacunas deberían ser obligatorias, como lo son en muchos países. Se trata de un asunto de salud pública. Que se lo digan a los padres de bebés que han sido contagiados por no haber llegado aún su fecha de vacunación... a mí no me haría ninguna gracia.

mamanatas dijo...

Pensé que no estaba tan de moda esto de no vacunar pero cada vez hay más gente que la sigue: ¡alarmante!

En la escuela infantil del guaje sí piden la cartilla de vacunación, es obligatorio tenerla al día, y a mí me parece muy bien!!

Anónimo dijo...

Pues me parece bien que aumenten los casos de sarampión. Así estas personas tan egoístas que no vacunaban a sus hijos pero se veían beneficiados de que el resto de padres sí optara por la vacunación ahora tendrán que ponerse las pilas si realmente quieren proteger a sus retoños.

E. Lawrence dijo...

Parece mentira que la gente les dé tan poca credibilidad a las vacunas.

Veo normal que la gente no entienda por qué la tensión alta es mala o las complicaciones de la diabetes. ¿Pero realmente una vacuna es algo tan críptico?

Más allá de los fundamentos del sistema inmune (que oye, sería interesante estudiarlos mejor en los colegios para que la gente entendiera el significado de la mayoría de los medicamentos), las vacunas son simples:

- Te pinchamos excipientes junto con una sustancia que imita al virus/bacteria del que te estemos inmunizando

- Tu sistema inmune reconoce "formas" y "componentes", algo así como si reconociera naves enemigas. Pero de esta nave sólo está la carcasa o un trozo de ella.

- Tu sistema inmune se defiende sin los efectos secundarios de los destrozos de la nave

- TU sistema inmune se guarda los planos de la nave, para que si esta vez llegan las de verdad poder aniquilarlas antes de que generen daños.

¿Por qué tanto odio a las vacunas entonces? ¿Tanto asociarles enfermedades extrañas y complicaciones que salen en 1 de 100000 de casos? Estoy convencida de que la gente coge el coche, se toma unas anticonceptivas o un ibuprofeno y se van a nadar al mar, lo que tiene mucho más riesgos de "complicaciones"

mamá pediatra dijo...

Gracias por vuestros comentarios. Esta vez no se ha colado ningún antivacunas entre los que se pasan por aquí!
En cuanto al último anónimo, decir que yo prefiero que no haya sarampión: primero porque pueden afectarse personas que no se han podido vacunar (por ejemplo los más pequeñitos) y segundo porque aunque sea una (mala) decisión de los padres, el que lo acaba sufriendo en realidad es el niño. Y es a quien hay que intentar proteger.
Saludos a todos....

Anónimo dijo...

Hola, tengo dos hijos y están vacunados al día. Opino como vosotras. Pero este año, mi abuela se puso la vacuna de la gripe, y murió. Ahora, tengo mis dudas acerca de las vacunas.
No sé porqué la gente no vacuna a sus hijos, pero estas cosas dan que pensar.

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