
El estreñimiento es un motivo de consulta frecuente en nuestro día a día. Supongo que porque aunque sea de forma transitoria todas las personas pasamos periodos de estreñimiento y también porque -y perdonad la expresión- el comer y el cagar siempre son motivos de discordia familiar (y no digo materno o paterno, porque otros miembros de la familia con frecuencia se "preocupan" por lo que come o deja de comer el niño y por si ha defecado lo conveniente).
También os confesaré que es un motivo de consulta que a muchos pediatras no nos gusta. Supongo que porque no siempre las personas se quedan contentas con las alternativas al problema.
Aunque en algunas definiciones de estreñimiento se utilizan el número de deposiciones, cabe decir que la normalidad es muy amplia. Y puede ser normal defecar 3 veces al día, como una vez cada 3 días. De hecho el estreñimiento tendría que definirse como la dificultad para obtener una evacuación espontánea, periódica y suficiente de la totalidad o parte del contenido del intestino grueso. Aparte del concepto de frecuencia, presupone que las heces que se realizan son duras, compactas y de emisión dificultosa.
En el estreñimiento hay un factor constitucional y hereditario familiar como en tantas otras cosas que no hay que obviar. También los periodos de la vida marcan un ritmo diferente. Sirva de ejemplo el ritmo deposicional de un recién nacido que mantiene intacto su reflejo gastro-cólico: un reflejo que por suerte se pierde con el paso del tiempo y que hace que prácticamente cada vez que cae alimento en el estómago, se originen unas ondas en el intestino que provocan la evacuación (os imagináis elegantes adultos tener que salir escopeteados al baño cada vez que coméis?).
El estreñimiento asocia en ocasiones dolor abdominal (predominante en el lado izquierdo) y si las heces son muy duras y costosas, pueden lesionar el orificio anal originando las dolorosas fisuras anales, que no harán más que empeorar el estreñimiento por el miedo al dolor en el momento de defecar.
De forma transitoria hay algunos motivos que pueden causar estreñimiento: las enfermedades agudas, algunos medicamentos, los procesos febriles (aumenta el consumo de agua del organismo), el encamamiento, la poca actividad física, la retirada del pañal como os expliqué hace ya tiempo por
aquí. En estos casos, hay que tener paciencia para que todo vuelva a la normalidad.
Cuando el estreñimiento es pertinaz, lo más efectivo son las medidas psicopedagógicas destinadas a instaurar un hábito y las medidas dietéticas: aumentar el consumo de alimentos ricos en fibra y la ingesta de agua suelen ser en muchos casos la solución. En
este enlace encontraréis algún detalle más sobre la dieta.
Los tratamientos medicamentosos se indican en pocos niños. Quizá lo más extendido sean los supositorios de glicerina y similares. Pero conviene no abusar para que el hábito no quede modificado a expensas del estímulo.
En muy pocos casos, cuando el estreñimiento aparece muy precozmente o hay otros indicios, se buscarán enfermedades que lo pueden causar. Aunque eso seguro que no es vuestro caso....