Aunque la mononucleosis infecciosa es una enfermedad que no sigue una tendencia estacional a diferencia de otras tantas, en estos últimos días en Urgencias hemos diagnosticado unos cuantos casos, en especial entre los adolescentes. Por muchos es sabido que la mononucleosis se conoce como "la enfermedad del beso" ya que se transmite por contacto íntimo a través de la saliva. Padres recientes no seáis mal pensados. Sí, puede ser por compartir esos primeros besos apasionados bajo las lágrimas de San Lorenzo, pero también puede ser por beber de la misma botella (algo muy habitual en deportistas) o por compartir comida. Esto de la intimidad marca el hecho de que sea una enfermedad típica de dos edades de la vida: los niños que van a la guardería, que no se besan abiertamente, pero que os aseguro que comparten la saliva, y los adolescentes en plena ebullición hormonal.
No obstante, no sé dónde leí una vez que hasta un 75% de la población la ha pasado, muchos de forma asintomática. Y el estar asintomático no quita que tengas capacidad de transmisión y además en ocasiones durantes bastantes meses.....
De hecho, el principal virus causante, llamado virus de Epstein-Barr, pertenece a la simpática familia de los virus herpes. Y digo simpática, porque los herpes, una vez los has "pillado", ya nunca te abandonan (aunque obviamente salvo en situaciones de inmunodepresión, se quedan "calladitos" sin volver a dar mucha guerra).
Otro virus que puede dar un cuadro mononuclear, a veces indistinguible, es el citomegalovirus. También muy prevalente en la población.
La enfermedad se caracteriza por fiebre, faringoamigdalitis intensa con placas de pus, cansancio, anorexia, inflamación de los ganglios del cuello y en ocasiones una discreta inflamación del hígado y del bazo. Curiosamente los niños pequeños suelen tener unos ganglios muy llamativos y la fiebre, pero suelen pasarla con pocos problemas. En cambio los adolescentes tienen un dolor en la faringe muy intenso, una sensación de cansancio marcada (algo por otra parte común en la adolescencia...) y un cuadro clínico que por lo general dura más y del que cuesta más recuperarse. En algunas ocasiones desespera a la familia porque puede durar entre 1 y 2 semanas, e incluso más en casos concretos.
Rara vez se complica. Y también rara vez son necesarios tratamientos más allá de tratar los síntomas como el dolor y la fiebre. Como es un cuadro viral, los antibióticos no son necesarios y a veces empeoran el cuadro, originando unas lesiones en la piel (exantema). Se suele recomendar reposo e intentar minimizar la transmisión a otras personas.


