
Hace unos días me acabé el último libro del Dr. Carlos González, el pediatra mediático por excelencia. El libro se titula "En defensa de las vacunas" y su contenido no puede ser más explícito que lo que refleja el título.
Argumenta el Dr. González que escribe el libro para demarcarse -cito textualmente- del paquete ideológico raro-progre-natural. Viniendo a decir, que una cosa es estar a favor de la lactancia materna y la crianza natural y otra estar en contra de las vacunas y defender medicinas alternativas. Ciertamente esta asociación se hace, porque también es cierto que se da, aunque hablar de ello no va a ser el objetivo de esta entrada.
En efecto, en los últimos tiempos, los pediatras nos encontramos con padres que no quieren vacunar a sus hijos. Esto no es una cuestión baladí, pues supone un problema tanto por el riesgo personal de enfermar como por cuestiones de salud pública. Y así tenemos las epidemias de tos ferina o sarampión que últimamente nos acompañan. Ver morir a un niño por una enfermedad infecciosa (o por cualquier otro motivo) es siempre muy penoso. Verlo morir por una enfermedad prevenible mediante vacunación derrumba tu espíritu (os lo digo por experiencia).
Es también muy duro, si somos capaces de sacar la cabeza de nuestro minimundo, asumir esa situación (muerte por enfermedades prevenibles) en países en vías de desarrollo en los que las vacunas no llegan por cuestiones económicas, cuando aquí hay personas que teniendo acceso a esos recursos, los rechazan y en ocasiones hacen mofa.
El libro está excelentemente documentado. Repasa los antecedentes históricos de cada una de las vacunas y en qué consisten, y después desmonta con argumentos cada una de las mentiras de los grupos antivacunas, desde cómo se manipulan los datos hasta las mentiras puras y duras. En la última parte del libro aborda aspectos prácticos más concretos que pueden surgir como cuestiones a los padres.
Aunque os lo recomiendo cien por cien, os resumo algunos aspectos en los que disiento
- En primer lugar no recomienda la vacuna antineumocócica conjugada, alegando que las recomendaciones de la Asociación Española de Pediatría y el Ministerio de Sanidad no coinciden y que la vacuna modifica los serotipos que causan infección. Ciertamente la vacuna modifica los serotipos del germen que infectan, aunque ese reemplazo también se produce espontáneamente a lo largo de los años. Y es cierto que es una vacuna efímera (por lo menos así lo ha sido la heptavalente), que tras unos años ha perdido efectividad, ¿pero y las sepsis, meningitis, neumonías graves que ha evitado? De esta vacuna se benefician principalmente los menores de 3 años, justamente los niños que tienen mayor riesgo de coger infecciones (guarderías, etc). Y además, indirectamente estamos protegiendo a nuestros mayores.
- Tampoco es nada contundente con la vacuna de la varicela, aunque indica que hay que ponerla en adolescentes que no hayan pasado la enfermedad. La varicela suele ser banal pero no está exenta de complicaciones, de riesgo de hospitalización, de riesgo fetal si afecta a la embarazada y causa enormes pérdidas económicas anualmente.
- Critica como he comentado en el párrafo anterior que la Asociación Española de Pediatría promocione un calendario diferente del que utiliza el Ministerio. Las sociedades científicas elaboran sus recomendaciones en base a recomendaciones científicas (o así debería ser). Los ministerios y administraciones sanitarias conjugan las recomendaciones científicas, con los presupuestos económicos con la política propiamente dicha (y a veces se administran o no vacunas según el rédito electoral que eso vaya a dar, lamentablemente).
- En último lugar -y esto es una opinión personal con la que no pretendo hacer ciencia-, es el tercer libro del Dr. González que me leo y con todos me ha pasado lo mismo. Los empiezo con mucho entusiasmo, me enganchan desde la primera letra. Pero conforme voy avanzando y paso de la mitad del libro hay algún aspecto que me cansa. Y creo que es el cinismo acusado en su lenguaje hacia posturas que difieren de la suya (y que conste que no puedo estar más de acuerdo en casi todo, aunque no siempre en la forma cómo lo expresa)
PD: Por cierto si queréis tener acceso a todos los enlaces web del libro, un pediatra bloguero se propuso recogerlos todos
aquí (qué currada!)