viernes, 29 de abril de 2011

Consejos inapropiados





Unos días antes de incorporarse a trabajar tras su baja maternal, mi hermana se encontró con una antigua compañera de colegio, también madre reciente. Trató de convencer a mi hermana de practicar otro estilo de crianza más adecuado para mi reciente sobrina. La verdad es que como cada uno hacemos lo que podemos, que otra madre te indique lo que es mejor para tus hijos y tus circunstancias no siempre es bien recibido. Otra cosa es que te calles por educación y por experiencia. Después de 8 años largos criando -y ya van tres-, yo creo que algo habrá aprendido....


El hecho que otras dejen de teñirse el pelo y de utilizar el microondas, consuman agricultura ecológica -todo ello por el bienestar de su hijo-, no reciban visitas en determinados momentos para que el niño no pierda el contacto visual contínuo con sus dos padres e intenten razonar con un pequeñajo de 18 meses lo poco adecuado que es tocar a un perro desconocido, no las hace mejores madres ni al resto peores. Imperfectas sí, pero no peores. He dicho.

jueves, 28 de abril de 2011

Del ¡DÉ-JA-LA! al ¡PA-RAD YA!

Mis hijas se pelean. Se pelean mucho. Hasta hace sólo unos meses, y desde que nació Irene, era Laia quien iba a molestarla. Me pasaba el día diciéndole que la dejara.....Ahora la pequeña por un lado ha aprendido a defenderse y a protestar y por otro lado ha entendido los réditos a su favor que obtiene con sus llantinas con aquello-de-que-soy-la-pequeña.


Hay días en que los conflictos constantes me agotan. Parece que más que compartir juegos y momentos están más pendientes de salirse cada una con la suya. Y aunque algunos expertos opinan que gran parte de las discusiones y peleas entre hermanos son una forma natural de adquirir habilidades sociales como la tolerancia o el dar y recibir, no siempre lo tengo tan claro....Supongo que la competencia sirve para aprender a negociar, para aprender a compartir y a comprometerse, para aprender a conocer a tu hermano/-a. Son vivencias que los hijos únicos no tienen (jejeje, y a veces ni falta que hace, no?). Pero para los padres puede llegar a ser estresante.


Además de oír las discusiones constantes, de oír llantos cuando llegan a las manos (por suerte pocas veces) o cuando se ven impotentes ante su hermana, otra parte incómoda es que acaban recurriendo a mí para que haga de juez. Y yo de leyes sé más bien poco y además no siempre una está presente cuando se produce el conflicto, y ¿quién tiene razón?


Últimamente opto por facilitar que ellas lo resuelvan por sí mismas o bien intento que ambas pierdan con la situación. Pero no siempre es fácil.


Tengo dos motivos para ser optimista.


El primero es que mi hermana y yo nos peleábamos también muchísimo. Y ahora nos adoramos.


El segundo es que las he podido observar a distancia en alguna ocasión en la que están juntas sin nosotros y se cuidan mútuamente. Cuando están solas, no sólo no se pelean sinó que se defienden ante enemigos externos. La mayor adopta su rol protector y la pequeña su rol obediente e imitador de su hermana. Me parece muy tierno y me da esperanza para cuando sean adultas....


miércoles, 27 de abril de 2011

¿Qué es la ambliopía?




A partir de la sesión de mi hospital de ayer, os hablaré de un problema visual más frecuente de lo que quizá pensamos.


A más de uno el término ambliopía le resultará poco conocido y sin embargo sorprendentemente afecta hasta a un 4-5% de la población. La ambliopía es la disminución de la agudeza visual en un ojo sin que existan alteraciones orgánicas o patológicas que lo justifiquen, es decir que sin que haya una lesión evidente en el ojo, es un ojo que ve poco. El término ambliopía deriva del griego y quiere decir visión vaga, débil o torpe, y de ahí la forma como coloquialmente se conoce a la ambliopía: ojo vago.

Es una entidad que ha sido desconocida hasta tiempos relativamente recientes -y de hecho todavía los mecanismos de producción se siguen estudiando-, pues como la definía allá por 1888 Von Graeffe "es la condición en la que el médico no ve nada, y el paciente tampoco".

Como en otros aspectos del desarrollo del niño, los primeros años de vida resultan cruciales para el desarrollo visual. La plasticidad visual es máxima hasta los 3 años, produciéndose desarrollo del sistema visual hasta aproximadamente los 7 años de edad. Para que este buen desarrollo se produzca por un lado se necesitan unos requisitos anatómicos (un ojo en buen estado y sin malformaciones) y por otro lado la presencia de visión binocular, es decir, la capacidad de fusionar las imágenes que se obtienen de cada uno de nuestros ojos.
Para entendernos, cuando la visión que ofrecen nuestros dos ojos no coincide, el cerebro se hace un lío y para solucionarlo lo que hace es anular la visión de uno de los dos ojos, quedando un ojo como dominante y el otro como amblíope (o vago). La causa más frecuente para que esto ocurra es el estrabismo, la deprivación sensorial (por ejemplo si hay una catarata o una caída del párpado) y las diferencias refractivas entre ambos ojos (muchas diferencias de dioptrías entre un ojo y el otro).

Para diagnosticarlo se utilizan las mismas pruebas que para el resto de patología ocular y en las revisiones preventivas.

Los objetivos del tratamiento serán por un lado obtener la máxima agudeza visual, conseguir la fijación central de la mirada y consolidar la visión binocular. El tratamiento más efectivo a día de hoy sigue siendo la oclusión: los famosos parches. Aunque es un tratamiento barato y que puede curar el problema, no es fácil pues requiere constancia y perseverancia por parte de los padres. Dependiendo del tipo de ambliopía, de la gravedad y de la edad del niño, se planteará una u otra duración diaria de la oclusión. Y se suele ocluir el ojo dominante para favorecer que el ojo vago espabile. El buen cumplimiento será fundamental para el pronóstico a largo plazo. Otras terapias tienen un espacio mucho más limitado.

El tratamiento debería iniciarse idealmente antes de los 7 años. Hasta los 10 años puede haber recurrencias a pesar de haber hecho bien el tratamiento, por lo cual es importante el seguimiento periódico. Aunque antiguamente la ambliopía en el adulto ya se consideraba como irreversible, en la actualidad hay grupos que intentan tratarla.

Como en tantos otros temas de salud, la prevención y las revisiones oftalmológicas son fundamentales, pues lo ideal sería que ningún niño creciera con ambliopía (algo que puede ser determinante en su vida adulta por ejemplo y sin ir más lejos para elegir la profesión a la que dedicarse). El tratamiento es sencillo y barato y sin tratamiento la pérdida suele ser irreversible. Especial atención a aquellos niños cuyos padres tienen antecedentes de problemas visuales. Vaya, que nunca es pronto para una primera revisión oftalmológica.

martes, 26 de abril de 2011

Tres especialistas de acuerdo: Zumos envasados con moderación




Los zumos de frutas envasados son consumidos por una gran cantidad de niños en diferentes momentos del día. Tienen varias ventajas que los padres y los niños reconocen. A nosotros los padres nos resultan asequibles por precio, por portabilidad y quizá porque nos da la sensación de que de esta manera están consumiendo productos saludables (frutas). A los niños les gusta su sabor (dulceeee) y les resulta atractiva la forma de beberlo, muchas veces con las pajitas.

Uno, dos y hasta tres especialistas alertan sobre la necesidad de moderar su uso (no prohibir, que eso a veces aumenta el deseo) por los diferentes problemas de salud que pueden asociar.


En primer lugar los odontólogos. Los zumos envasados son ricos en azúcares de absorción rápida, los que tienen facilidad para quedarse en la boca, aumentar la acidez de la placa dental y generar caries. Esto es especialmente serio cuando los azúcares están mucho tiempo en la boca, algo que ocurre cuando se pasan largos ratos con las pajitas de zumo en la boca. Y sobretodo por la noche o cuando no hay una correcta higiene dental posterior.


En segundo lugar, otros compañeros que los desaconsejan son los endocrinólogos y especialistas en nutrición. Un consumo excesivo de zumos aporta un gran número de calorías, algo que promueve la obesidad. Colateralmente además son calorías vacías, con escaso aporte nutritivo, de forma que paradójicamente puede haber carencia de otros nutrientes necesarios. Los zumos, a pesar de la publicidad, no aportan muchas vitaminas.


En último lugar, tampoco los recomiendan los gastroenterólogos. Los zumos pueden tener añadidos determinados edulcorantes como el sorbitol. Son azúcares no absorbibles que provocan flatulencia, dolor abdominal y en ocasiones diarreas.
También algunos niños que toman cantidades excesivas de zumos pueden tener retraso en su crecimiento. Son bebidas que quitan el hambre y los niños pueden llegar a las horas de las comidas sin apetito.


Como alternativa sería interesante estimular a los niños a comer piezas de fruta directamente y en el caso de los zumos, mejor naturales.

miércoles, 20 de abril de 2011

Educación para la convivencia

Estos últimos días he estado leyendo el libro de la Dra. Ursula Oberst titulado "El trastorno del niño consentido". Bajo mi punto de vista está lejos de ser un libro de psicología convencional para padres de los que rondan por las bibliotecas -y que reconozco que de tanto en tanto leo- donde se encuentran muchos conocimientos teóricos poco aplicables en el día a día, ya que éste tiene un enfoque eminentemente práctico.

Empieza el texto indicando, como hace en sus cursos, si se conocen las 3 reglas de oro de la educación: soborno, amenazas y chantaje. Es fácil sonreír y reconocerse en esas 3 palabras, aunque está claro que no son los métodos más adecuados para la educación de hoy en día.


En contraposición a la educación autoritaria que se imponía en décadas precedentes y bajo la cual algunos de nosotros nos educamos (la verdad es que no fue mi caso, por lo menos no en líneas generales), actualmente se vive una época en la que la educación se ha vuelto condescendiente con los niños y se les consiente demasiado, es decir, que el modelo se ha vuelto permisivo y sin demasiados límites. Curiosamente los resultados educativos son incluso peores que los que se obtenían con una educación autoritaria clásica. La autoestima de los niños en ambos casos resulta minada y ello repercute sobre su conducta.


La autora propone una línea democrática intermedia, que denomina educación para la convivencia, que está basada en la psicología adleriana y que busca educar en la cooperación, como individuos que somos parte de una sociedad. ¡El concepto me gusta! Más que pautas concretas se trata de aprender actitudes y estrategias que puedan modificar positivamente la conducta de nuestros hijos (tanto en el caso de niños "normales" como niños con algún tipo de problemática).


Una de las cosas que me ha quedado más clara tras leer el libro es lo poco efectivos que son los castigos. Los castigos domésticos clásicos como irse a dormir más pronto, quedarse sin postre o los preferidos de la etapa tecnológica (sin tele, sin consola, sin ordenador) funcionan poco....Primero porque muchas veces no somos capaces de cumplirlos y por otro lado porque tienen poco que ver generalmente con la conducta a "corregir".


Más que de castigos, habla de consecuencias a las conductas, distinguiendo entre consecuencias naturales (las que ocurren sin intervención del educador) y las consecuencias lógicas (en las que nos toca intervenir). Las consecuencias naturales son las más educativas aunque en ocasiones no se pueden dejar que ocurran por motivos obvios (por ejemplo dejarles cruzar la calle sin nuestra mano y que puedan sufrir un accidente). Las consecuencias lógicas no deben ser imposiciones de los educadores, sinó el resultado neutral, directo y consecutivo de los actos del niño. Si no pone su ropa a lavar, llega un día en el que no tiene ropa que ponerse.... Y remarca que el educador en este caso, no tiene que adoptar una actitud castigadora ni sermoneadora (uff, con la de sermones que le doy yo a Laia) sinó ser amable y sobretodo mantener el respeto por el menor.


En fin, podría explicaros más cosas, pero casi mejor que leáis el libro, que como os comento tiene muchos ejemplos que son extrapolables a situaciones que vivimos en nuestro día a día. A mí me ha dado algunas ideas para los momentos difíciles de las nenas....

martes, 19 de abril de 2011

Estereotipos: El hermano mediano

Para acabar con la serie de estereotipos que según algunos autores pesan sobre los niños dependiendo de su orden de nacimiento, no os daré más la tabarra y hoy hablaré -por último- del hermano mediano. El hecho de que primero haya hablado del mayor y después del pequeño, y haberlo hecho en este orden sin hacerlo a propósito, a lo mejor ya indica un poco lo que suele pasar con el mediano en las familias. En mi caso concreto no os puedo explicar demasiado porque en mi casa fuimos dos hermanas y mis hijas también son dos, así que en ninguna de mis experiencias personales hay medianos, y me limitaré a explicaros las cosas que he leído por aquí y por allá.



Algunos expertos refieren que es posible reconocer al hermano mediano por el inmenso resentimiento que guardan, favoreciendo la creencia de que estar en medio conlleva un estado de permanente injusticia, pues no se tienen los privilegios ni del mayor ni los del pequeño. Por lo visto son niños que tienen tendencia a intentar llamar la atención de sus padres.



La parte positiva, es que en el fondo el hermano mediano es por un lado el pequeño del mayor y por otro el mayor del pequeño: por arriba tiene un líder a quién seguir y por debajo a un seguidor al que orientar. De forma que tiene que desarrollar sus dotes comunicativas y negociadoras. También supongo que le es más fácil pasar desapercibido en determinadas circunstancias y quizá esto puede resultar beneficioso puntualmente.



Cuando hay más de un mediano (con cuatro hijos o más), los estereotipos cambian un poco, parece que se suavizan. Los sentimientos también dependerán de las "alianzas" que los hermanos establezcan entre ellos y de los años que se lleven entre sí.



Curioso, ¿verdad?

lunes, 18 de abril de 2011

Los límites de la educación sanitaria (editado)

Los sábados por la mañana, mal que me pese, me toca en muchas ocasiones ir al mercado y al súper a rellenar la nevera para el fin de semana y parte de la semana que está por entrar. En la puerta del mercado siempre está María, una señora de mi edad (aunque le echaríais bastantes más años que a mí), que es de etnia gitana. La conocí hace ya 6 años, justo cuando empecé a trabajar en el Hospital del Mar. Y la conocí como usuaria de Urgencias y del servicio de Pediatría, porque su hija pequeña, Rosario, que entonces tenía 11 años, es diabética tipo 1. Entonces la atendía como paciente y ahora, los sábados, cuando me la encuentro en la puerta del mercado, le hago de improvisada clienta, pues se dedican a la venta ambulante (y no hay día que no me coloque unas bragas, unos calcetines, un delantal o unos pañuelos....).

El hecho de irnos encontrando hace que sepa de Rosario (a veces van juntas) y del control de su enfermedad, así como de otros hechos vitales en su familia. María, a sus 37 años, ya es abuela de dos nietos de otra hija.

El sábado estaban María y Rosario juntas. Me enseñaron toda su colección de novedades textiles y cuando ya nos despedíamos me preguntaron si me podían hacer una consulta. La niña quería saber si ya se podía hacer el test de embarazo porque se notaba gorda y con mucho apetito. Resulta que a sus 17 años ya hace unos meses que se casó con un crío de 15 años. Y ya buscan familia.


Primera pregunta: ¿cuándo fue la última menstruación? Afirmaba tener menstruaciones regulares y la última fue hace 15 días. La respuesta fácil: Si no hay falta, no es preciso hacer test, no? Pues algo que a mí me parece evidente y que pienso que todas las adolescentes del mundo mundial saben, no resulta tan evidente para todos. Ni la madre ni la hija sabían que el embarazo su suele producir a mitad del ciclo y que hasta que no hay una falta es bastante difícil saber si hay embarazo y además atribuirle síntomas....


Utilicé el hilo de la conversación para meter la cuña de que se podía esperar un poquito para tener descendencia... y trabajar o estudiar algo, aprovechar para hacer otras cosas como hacen las chicas de su edad. Pero fue en vano. La impronta cultural es muy potente y llegó a decirme que tener hijos a los 20 años era tenerlos muy vieja!!! A saber qué pensará de nosotras las payas, que nos lanzamos a tener hijos incluso con 40 años.


Luego en mi casa pensaba que también tenía que haberle indicado la necesidad de tener bien controlada su diabetes antes de lanzarse a un embarazo. A veces pienso que nuestras conversaciones improvisadas los días de mercado pueden ser los únicos indicios de educación sanitaria que reciban. Qué responsabilidad, ¿verdad?



PD: Para proteger la identidad de las personas, los nombres de las dos mujeres así como otros datos comentados son fictícios.






viernes, 15 de abril de 2011

Si no hay noticias, son buenas noticias


Laia está de convivencias con los niños de su clase como muchos otros escolares del territorio desde el miércoles, y volverá esta tarde. La experiencia de estar fuera de casa sin sus padres para ella no es nueva, aunque de convivencias o -colonias- con su clase prácticamente sí: el año pasado la tuvimos que ir a buscar porque estaba con fiebre y una gastritis, así que digamos que no disfrutó demasiado y nosotros menos....En muchas otras ocasiones ha dormido fuera de casa, pasando noches en casa de sus abuelos -maternos sobretodo, pero también paternos- y de sus tíos. Pero ir con la clase es diferente: por muy responsables y atentos que sean los profesores, son bastante niños a los que prestar atención. Así que como forma de poner a prueba su autonomía y la gestión de su cuidado no está mal. En otro orden de cosas, son experiencias muy enriquecedoras: se hacen actividades diferentes de las habituales y comparten momentos con sus compañeros que muestran una intimidad diferente al día a día. ¡Cuántas personas no habrán consolidado o creado nuevas amistades compartiendo excursiones o colonias!


Para nosotros resulta siempre resulta extraño que no esté en casa, hay mucho menos ruido de niño porque la pequeña también parece que se mueva más sigilosamente. Nosotros intentamos ser poco sufridores pero hay momentos en los que piensas qué tal se estará apañando, qué sentirá en determinadas circunstancias, a quién le debe explicar las cosas que se le pasan por la cabeza y que nos explica habitualmente a nosotros. Además, en la época de las comunicaciones, de los móviles y de saber en todo momento dónde está una persona y poder hablar con ella, no deja de ser una especie de prueba suponer que tus hijos están bien por aquello de que si no hay noticias, son buenas noticias ("no news is good news") -salvo un comentario aislado en la página web del cole que dice algo así como "padres, madres, familias.....os informamos que todo el alumnado que está de convivencias ha llegado bien y están en la casa de colonias correspondiente haciendo las actividades habituales...."-. En el caso de Laia están en la costa y harán actividades relacionadas con el mar y la pesca, incluso creo que saldrán a navegar. ¡Qué chulada!


Ayer por la mañana, no obstante, una llamada de atención: nos llamó su profe para decirnos que se había caído y que se había hecho una herida en la pierna y le habían puesto unas bandas adhesivas (steri-strips). Estuve tentada de llamarle para que me dejara hablar con ella, aunque finalmente decidí confiar en sus profes, entendiendo que la cosa era de poca consideración. No sé si en el momento de reconocerse herida nos debió echar de menos. Se lo preguntaré.


¡Buen fin de semana!

jueves, 14 de abril de 2011

Abordaje del dolor infantil en Urgencias


Otro de los temas que se suele tratar de forma recurrente en la reunión de la SEUP (y me parece perfecto que se haga) es el dolor en el niño y la forma más apropiada de combatirlo. Estamos en el camino hacia los hospitales sin dolor, aunque todavía queda trabajo por hacer.

El dolor es una experiencia emocional o sensorial desagradable y se puede asociar a diferentes circunstancias como la enfermedad aunque también por ejemplo a los métodos diagnósticos o terapéuticos. Es un motivo de consulta en Urgencias frecuente, y a pesar de ello suele ser infravalorado e infratratado. Además en los niños resulta todavía más difícil de valorar que en el adulto, ya que no siempre la criatura es capaz de expresarlo con el lenguaje verbal (por su edad o por su capacidad) y además arrastramos algunos mitos que durante años han mantenido que los niños no tienen dolor o no lo sienten de la misma manera o alguna burrada por el estilo.


No sólo en el entorno sanitario tendemos a infravalorar el dolor. Los mismos padres que corren a atracar el botiquín casero con una migraña propia o con una mínima elevación de la temperatura de sus hijos, luego se abstienen de tratar el dolor de oído o de cabeza de sus hijos "sin que se lo diga un médico". La fiebre es muy importante y sin embargo el dolor siempre puede esperar...


Para evaluar el dolor en el niño se pueden utilizar diferentes escalas. En caso de niños muy pequeños, el dolor se evalúa con escalas conductuales que valoran aspectos como el llanto, la consolabilidad, la actitud corporal, etc. Niños más mayores son capaces de elaborar una respuesta más acorde con sus sensaciones y se utilizan otras escalas como escala de caras. Las diferentes escalas permiten clasificar el dolor como leve, moderado y severo, y aplicar la analgesia más adecuada en cada caso. En algunas ocasiones se pueden necesitar combinaciones de fármacos.


Uno de los fármacos que se está utilizando en Urgencias en los últimos años en la sedoanalgesia para los procedimientos diagnósticos o terapéuticos es el óxido nitroso, también conocido como gas de la risa. Otro día os explico cómo se utiliza y sus aplicaciones.

miércoles, 13 de abril de 2011

Características de las intoxicaciones en los niños

Desde hace unos meses en mi hospital participamos en el Observatorio Toxicológico de la SEUP, actualmente formado por 41 hospitales de todo el país. La idea de este observatorio es poder conocer en detalle las características de los pacientes pediátricos que llegan a Urgencias por una intoxicación. Conociendo las características se puede optimizar el tratamiento y también se pueden establecer mecanismos de prevención. En la reunión de la SEUP a la que acudí la semana pasada se analizaron en una comunicación los datos obtenidos en los dos años de funcionamiento del grupo.

Las intoxicaciones constituyen el 0,32% de las consultas de Urgencias. Los grupos de tóxicos más frecuentemente implicados son los fármacos (51,8%), los productos del hogar (18,9%) y el alcohol (12,7%). Los agentes principalmente implicados son el etanol y el paracetamol.


El mecanismo más frecuente de producción es el accidental. Con frecuencia los niños por desconocimimiento propio junto a un descuido de los adultos acceden a los medicamentos y a los productos tóxicos que puede haber en los hogares. Otro tipo de mecanismo accidental se produce por ejemplo por errores en la dosificación de los fármacos.


El grupo de edad más afectado son los menores de 5 años. Les siguen los mayores de 12 años.


El 44% de los niños presentan algún síntoma tras la intoxicación, siendo estos síntomas predominantemente neurológicos. Más de la mitad reciben algún tipo de tratamiento en Urgencias, la mayoría carbón activado que es un producto que sirve para la descontaminación intestinal, es decir que favorece que no se produzca la absorción del producto tóxico a nivel digestivo. Y atención a este dato, porque algo más de un 1% de los intoxicados requiere ingreso en la Unidad de Cuidados Intensivos.


Algunos consejos:


- Dado que las intoxicaciones se producen principalmente en los más pequeños y el mecanismo es accidental, no está de más repetir aquella típica frase de "mantenga los medicamentos -y los productos domésticos- fuera del alcance de los niños"


- Cuando tenemos que medicar a nuestros hijos, es importante prestar atención a las dosis.


- En niños más mayores, cuya intoxicación más frecuente es la enólica, en tiempos de ocio, la prevención es más compleja e incluye educación sanitaria y trabajo en la familia desde tiernas edades.

martes, 12 de abril de 2011

Patología psiquiátrica en Urgencias: Y de nuevo el adolescente...

Pues sí, al igual que ayer, continuaré hablando del adolescente en Urgencias porque otra de las ponencias de la SEUP que me gustó fue la que impartió la Dra. Mardomingo del Hospital Gregorio Marañón de Madrid. Hablaba sobre las urgencias psiquiátricas infantiles y juveniles, siendo el principal grupo que consulta por este motivo el adolescente, entre los 11 y los 15 años.


Las urgencias psiquiátricas en general han aumentado de forma exponencial desde los años 90, tanto en el colectivo de los adultos como también en los niños. Así lo corroboran diferentes datos demográficos recogidos en diferentes hospitales. Por ejemplo en el propio Gregorio Marañón, en dos años (2003-2004) las urgencias psiquiátricas infantiles aumentaron un 30%.


Los motivos que se aportan para explicar estos aumentos están relacionados con el incremento del número de intentos de suicidio entre los jóvenes y el aumento de los trastornos del comportamiento. Desde el punto de vista social la Dra. Mardomingo comentó que posiblemente los aspectos que más pueden estar implicados en este hecho son el aumento de las familias monoparentales -con las dificultades incrementadas para educar a los hijos- y las condiciones de pobreza. A veces ambos factores están relacionados.


Los 3 motivos de consulta más frecuentes (en orden) son: los trastornos de conducta, los trastornos de ansiedad y la ideación o intento de suicidio. Raramente son situaciones que aparecen bruscamente. En la mayoría de los casos son problemáticas complejas de larga duración que se han ido enredando o que no se han podido abordar correctamente.


Una de las formas de presentación más frecuente es la crisis de agitación. En estos casos cabe descartar un consumo de tóxicos. Y la prioridad en los objetivos es garantizar la seguridad del paciente.


En mi vida profesional actual, veo muy pocos pacientes puramente psiquiátricos. Muchas veces los problemas psiquiátricos están asociados a otras entidades y predominan los trastornos de tipo ansioso.


Durante mi residencia, sí que tuve mucho más contacto con pacientes psiquiátricos, pues el Hospital Sant Joan de Déu tiene una importante unidad de Psiquiatría Infantil, de forma que es referente en la zona de Barcelona. Justamente está recogido que en los años de mi formación MIR, entre los años 1999 y 2003 se duplicaron los pacientes psiquiátricos allí, y doy fe: los psiquiatras de guardia pasaron de tener guardias donde las consultas eran anecdóticas a guardias frenéticas donde los pacientes se les acumulaban. Y algunos casos eran realmente muy desgraciados, sobretodo en chavales con intentos de suicidio repetitivos o trastornos de conducta muy graves que ponían en jaque a toda su familia.

lunes, 11 de abril de 2011

Autonomía y perfil de los adolescentes en Urgencias


Ayer regresé de Gijón. En esta ocasión mi visita a Asturias era debida a la asistencia a la Reunión Anual de la Sociedad Española de Urgencias de Pediatría (SEUP). Durante las jornadas fui tuiteando algunas de las cuestiones que me llamaron la atención, si os interesa podéis buscar la etiqueta #SEUP en twitter. El tema virtual ha dado para más y he podido conocer a algún que otro pediatra tuitero (aunque somos más bien poquísimos porcentualmente) y también he contactado con alguna persona interesada en las tecnologías aplicadas al ejercicio de nuestra profesión.

Desde el punto de vista científico creo que no ha sido un congreso especialmente brillante, pero siempre se aprende alguna cosa.

Estos días me voy a dedicar a explicar algunas de las cosas que he aprendido o que me han resultado curiosas.


Empezaré por un estudio realizado por los compañeros del Hospital Sant Joan de Déu sobre los adolescentes en Urgencias. Se intentaba analizar la autonomía de estos jóvenes en referencia al motivo de consulta que les llevaba a Urgencias y de paso, aprovechar para preguntar sobre algunos hábitos.


En el estudio solicitaban permiso a los acompañantes para entrevistar al adolescente a solas. Si se aceptaba, se le solicitaban datos al menor sobre el motivo de consulta: síntomas, duración de los mismos y tratamientos realizados. En un porcentaje importante había concordancia con lo que expliban sus acompañantes (generalmente las madres). Esto refleja que los chicos y chicas son autónomos para saber qué les pasa e hipotéticamente para ir al médico sin compañía.

De hecho yo cuando vienen a Urgencias, a pesar de que vengan acompañados salvo excepciones, siempre tiendo a dirigirme a ellos para que me expliquen lo que les pasa en primera persona.


La segunda parte de la encuesta que se les hacía aprovechando que se estaba a solas con ellos, era sobre los hábitos sexuales y el consumo de tóxicos. Más de la mitad de los jóvenes reconocían consumir algún tóxico (sobretodo alcohol, pero también tabaco y cannabis) y haber empezado el consumo entorno a los 13-14 años (mediana de edad). También los 14 años es la edad mediana de inicio de las relaciones sexuales, y atención al dato, porque aproximadamente un 20% no utilizan ningún método anticonceptivo en estas relaciones iniciales.

En cuanto a la visita a Urgencias, en el momento de la presentación entendí que el 15% preferirían ir solos al médico. Revisando el abstract parece que este porcentaje llega al 40%, cifras que quedan lejos de la realidad. Aquí vuelve a salir un tema que siempre me ha resultado interesante: el menor maduro.


Los autores del estudio concluyen que dado que los adolescentes son capaces de responder correctamente a los datos de la historia clínica, y la visita sin los acompañantes genera un grado mayor de intimidad, lo que permite incidir en alguno aspectos de promoción de hábitos saludables, quizá habría que plantearse hacer estas visitas a los adolescentes solos. Tema que me genera opiniones no siempre concordantes a mí misma si pienso como madre o si pienso como pediatra que atiende a estos chicos.

viernes, 8 de abril de 2011

La clave del cambio


Post breve para acabar la semana. Estoy en Gijón en la reunión anual de la Sociedad Española de Urgencias Pediátricas (SEUP), que empezó ayer y acaba mañana. Así que no he tenido demasiado tiempo para bloguear.


Aún así y aunque sea de forma breve quería transmitiros la idea fundamental de la conferencia inaugural del congreso, efectuada por un orador extraordinario, el Dr. Javier González del Rey del Cincinnati Children's Hospital.


Haciendo un resumen de las estrategias seguidas por nuestra sociedad científica para ir avanzando con el paso del tiempo se han ido prestando atención a diferentes aspectos como han sido la formación, la comunicación de resultados, la calidad en la atención, la seguridad del paciente, la atención centrada en la familia, etc.


En el momento actual, sumergidos en una crisis económica mundial donde los recursos o disminuirán o al menos no crecerán como lo han hecho hasta ahora, hay que dejar de quejarse y cambiar las cosas. Y eso sólo se va a conseguir con el trabajo en equipo, cambiando actitudes y jerarquías. Haciendo que los líderes dejen de ser jefes en el sentido clásico y sean más bien coordinadores. Trabajando mucho más en horizontal y con objetivos comunes (profesionales, comunitarios y sociales) por encima de los egos individuales.


Me ha gustado mucho su planteamiento y está muy en la línea de muchas cosas que me pasan por la cabeza en mi vida profesional. Ahora me quedan días de darle muchas más vueltas a estas reflexiones que hoy me cuestiono yo que me dedico a la medicina, pero que son exportables a otras profesiones. No sé si me explico.

Buen fin de semana!! Os explico más cosas a mi vuelta....

jueves, 7 de abril de 2011

Estereotipos: el hermano pequeño


Siguiendo con los estereotipos que planteaba la semana pasada, hoy le toca al hermano pequeño. Podemos o no estar más o menos de acuerdo, pero los expertos se atreven a opinar sobre características comunes a los hermanos pequeños de las familias. Os lo resumo a continuación.

Los hermanos pequeños suelen ser más creativos y más cariñosos que sus hermanos mayores. Como los padres tienen bastante trabajo con una familia que ha aumentado en su número de miembros, estos niños se pueden sentir menos presionados por la exigencia de los padres respecto a sus hermanos mayores. Este hecho provoca que en ocasiones sean menos convencionales y se arriesguen en más proyectos y aventuras.


Otro aspecto importante es que suelen desarrollar las habilidades sociales precozmente, ya que aprenden de sus hermanos. Y no sólo las habilidades sociales, sino también las habilidades motrices y los hábitos con frecuencia se incorporan antes y con mayor facilidad. En cambio, de la misma manera puede seguir apostando por ser el pequeño y como no le viene nadie por detrás pisándole los talones seguir teniendo ciertas "comodidades" de niño de menor edad (son más tardones en dejar cochecitos, biberones, etc)


El hecho de tener hermanos mayores les hace despreocuparse aun más de las cosas, es más fácil que todo les venga dado o por sus padres o por sus hermanos. El contrapunto a ser el más mimado es que también es el último para todo (también para los privilegios que se adquieren al ir creciendo), y en alguna ocasión puede sentir que los demás le dejan de lado. A considerar también los celos que pueden tener los mayores del hermano pequeño, puesto que los mayores pueden detectar (con razón muchas veces) que los padres son más permisivos con los pequeños, y esto causar los temibles celos entre hermanos.


La relación entre mayores y pequeños pasa por diferentes momentos y con frecuencia el pequeño idolatra e imita a sus mayores, mientras que el mayor tiende a -si supera sus celos- comportarse de forma protectora con sus hermanos pequeños, sobretodo en ausencia de los padres. Los hermanos pequeños se describen como menos disciplinados y con menos tendencia a seguir las reglas....Aunque es lógico puesto que -sobretodo si hay más de un hermano mayor-, son bastantes las puertas que éstos le han ido abriendo.


En mi pequeña reconozco algunos de estos aspectos, otros quizá no tanto. ¿Os pasa a vosotros igual?

miércoles, 6 de abril de 2011

Encuentro #hcsmeuES Barcelona: orgullosa de formar parte



El pasado viernes acudí a la reunión #hcsmeuES (Grupo Español de Salud y Medios Sociales) con motivo del primer aniversario del grupo como ya os adelantaba hace unos días. Mi participación en el grupo hasta el momento había sido como mera espectadora del trabajo on-line realizado, básicamente por incompatibilidad de horario (en twitter los martes de 16 a 17h) con mi vida personal. Y aunque aún inscrita pensé que quizá mi aportación sería escasa, no quise perderme la oportunidad de meterme en faena y conocer en vivo y en directo a muchas personas interesantes.

Los 4 bloques principales de trabajo interactivo fueron:


  • La administración sanitaria 2.0

  • El soporte tecnológico de las redes sociales 2.0

  • El rol de los pacientes en un entorno 2.0. El paciente "empoderado"

  • El profesional sanitario. Experiencias 2.0 de médicos/enfermeras/farmacéuticos

Y la dinámica de trabajo, pues genial. Y más para mí, que estoy acostumbrada a las clásicas conferencias médicas donde uno habla y el resto escuchan (o se duermen). Os cuento: estábamos divididos en diferentes mesas de trabajo. Sobre cada uno de los bloques había desglosados subtemas, cada una de las mesas elegía el post-it con el subtema, y durante 45 minutos se debatía sobre la cuestión, intentando sacar unas conclusiones que volvían a reflejarse en post-its. La lluvia de ideas fue sensacional. Además para cada bloque uno se cambiaba de sitio, en plan juego de las sillas, lo que permitía conocer y trabajar con diferentes personas cada vez.



En mi caso, poca aportación en los bloques de administración sanitaria y menos todavía en soporte tecnológico que es mi punto flaco. Más interesante para mí como médico el rol de los pacientes y el profesional sanitario en la salud 2.0.


Sobre el rol de los pacientes y el paciente empoderado, en nuestro grupo tratamos la posibilidad de que al igual que sucede en otros países (prototipo EEUU) o en nuestro medio cuando uno "compra" otros productos, hubiera un ranking o una puntuación de los médicos y de los centros en la red.


En cuanto al profesional sanitario en mi mesa se trató sobre cómo hacer para aumentar la masa crítica de los que ahora estamos más o menos metidos en esto de la salud 2.0 y las ideas fueron múltiples: insistir en el tema motivando a los compañeros y transmitiendo la pasión que nos embarga (en plan "gota malaya" ), implicar a las sociedades científicas, etc.


La segunda parte de la jornada estuvo ocupada por una planificación de las próximas jornadas on-line y por unos casos prácticos, a cuál de ellos más interesante.


Lo mejor:



  • Sin duda: poder saludar y hablar en vivo y en directo con muchas personas con las que hace tiempo que tenía relación en twitter. Lo más maravilloso es comprobar, por un lado que la realidad supera la virtualidad y que sorprendentemente parece como si no fuera la primera vez que nos vemos.

  • La dinámica de trabajo. Exportable. Recomendable. Divertida. Productiva!

  • La pasión que mueve a muchas personas y que genera más pasión. Pasión in crescendo!

  • La organización. Impoluta, ceñida a los tiempos y transmitiendo en todo momento buen humor

  • Una segunda parte lúdica el sábado recorriendo Barcelona y conociendo historias de la historia.

Lo peor:


  • El calor en el lugar de trabajo, pues tuvo a bien coincidir la explosión de la primavera en mi ciudad con un fallo en el aire acondicionado de la sala. Yo creo que al final estábamos todos un poco abotargados....también hay que tener en cuenta que era viernes -final de semana- y eso conforme pasan las horas, pasa factura. Aún así hubo quién tuvo cuerda para ir de cena, para ir de recorrido al día siguiente o para ambas cosas!

Lo mejorable:



  • WI-FI escaso, teniendo en cuenta que los menos frikis entre los frikis no llevamos dispositivos conectados a internet.

  • La presencia de los médicos (clínicos). Si no me equivoco la especialidad más representada: Pediatría (bien!) Creo que los médicos somos un pilar fundamental para que todo esto funcione de verdad (modestia aparte, I know)

  • Plantear Madrid para próximos eventos (descentralicemos!!!)

PD: Fotografías cortesía de Miguel Ángel Tovar @matovarm (gracias!!)

martes, 5 de abril de 2011

Subiendo posiciones en el ranking (de mala madre, se entiende)

En estos últimos días me he leído el libro de Eva Piquer "La feina o la vida". Es un libro divertido y que se lee del tirón. No es difícil sentirse identificada con algunas de las cosas que allí se explican a modo de capítulos cortos, algunos de los cuales son entradas de su blog.

Uno de los capítulos que leí y que han alentado mis fechorías de mala madre es uno en el que la autora, madre de 4 hijos, confiesa que tira a la basura las "obras de arte" de sus hijos cuando ha pasado un tiempo prudencial de exposición pública. Narra asimismo que esa mala conciencia inicial va dando paso con el tiempo y el acúmulo de trabajos infantiles a actos realizados hasta con alevosía y nocturnidad....

Con cierto cargo de conciencia me sentí yo el domingo, cuando en el milésimo intento de ordenar los cientos de cuadernos infantiles que acumulo hasta el momento (y esto no ha hecho más que empezar) salieron a flote coronas de poliespán, caracoles de plastilina, huevos de pascua coloreados, peces del entierro de la sardina hechos con miles de papelillos de colores, rosas de Sant Jordi de barro y caretas de mil colores. El caso es que aprovechando que mis hijas estaban en el parque con sus abuelos, yo cogí una gran bolsa de plástico y sin mirar atrás me despedí de todas esas manualidades infantiles que ya están en la planta de reciclaje.

Suerte que el afecto de las niñas por esos objetos decrece con el tiempo, y que la fechoría es invisible a las señoritas que en gran medida realizan estas labores iniciales.

Como digo en el título del post: subiendo posiciones en el ranking de las malas madres....Suerte que muchas de vosotras me váis acompañando, jejeje.

Y por cierto hablando del libro de Eva Piquer ¡soy medio protagonista! de uno de sus capítulos: un post que la autora escribió en su blog después de leer este artículo mío de hace justo un año (no sé si lo recordaréis). No si al final voy a ser mediática de verdad ;)

lunes, 4 de abril de 2011

Complicaciones del embarazo gemelar


Siguiendo el hilo del post de la semana pasada donde diferenciaba los diferentes tipos de embarazo gemelar, hoy os explicaré algunas peculiaridades del embarazo cuando el feto no es único. Y aunque muchos de los embarazos de gemelos llegan a buen puerto, sería de necios negar que son embarazos con más riesgo de complicaciones. De hecho, mientras el embarazo se considera un estado fisiológico y no una enfermedad, es frecuente que el capítulo de embarazo gemelar se encuentre en los tratados de obstetricia en el bloque de "patología de la gestación" y no en el de "fisiología del embarazo y del parto".
De entrada y sin ánimo de asustar a nadie, los embarazos gemelares tienen más riesgo de aborto, parto prematuro, anemia en la madre, estados hipertensivos del embarazo y rotura prematura de membranas. Por motivos obvios, los síntomas habitualmente asociados al embarazo se acentúan: las náuseas y los vómitos son más intensos, la sensación de pesadez y cansancio, y cómo no, la ganancia de kilos de la madre, así como otros síntomas igualmente agradables como son la necesidad de ir al baño de forma frecuente o la acidez gástrica. Al organismo de la madre se le pide un esfuerzo fisiológico más intenso que el que acontece en un embarazo con feto único. Las 3 complicaciones más frecuentes y específicas del embarazo gemelar son:

  • Retraso de crecimiento intrauterino: Resulta curioso saber que el crecimiento de gemelos dentro del útero, no se aparta demasiado de las curvas de normalidad del peso fetal hasta las semanas 28-30 de gestación. Curiosamente sería el momento en el que la suma de los pesos de los dos fetos corresponde al de un feto a término. A partir de ese momento, parecen iniciarse los problemas de espacio dentro del útero materno y el crecimiento se puede enlentecer. El retraso de crecimiento intrauterino puede afectar hasta al 30% de los gemelos.

  • Disparidad en el crecimiento de los gemelos: Hasta en un 20% de los embarazos de gemelos puede haber una diferencia de peso superior al 20% entre un bebé y el otro. En el caso de existir dos placentas, el problema suele ser también secundario al espacio en el útero, como si una placenta estuviera mejor situada que la otra para recibir nutrientes. En el caso de una sola placenta suelen producirse comunicaciones entre los vasos, de forma que puede ser que un feto transfunda sangre a su hermano. Tanto el que da como el que recibe sangre pueden tener complicaciones.

  • Amenaza de parto pretérmino y parto pretérmino (consumado): Es la principal complicación de estos embarazos, y puede llegar a afectar hasta a un 50% de los mismos. Aunque el mecanismo de inicio de parto todavía tiene aspectos por desenmarañar, se sabe que la distensión uterina contribuye al inicio de las contracciones. En estos embarazos la distensión uterina es más intensa y precoz, por lo cual el parto tiende a iniciarse antes. Además no es extraño que por el control del bienestar de los fetos, en el caso de detectarse alguna situación patológica, se decida concluir la gestación antes de tiempo a pesar de que no haya indicios de puesta en marcha del parto.

Como son embarazos de riesgo, el control gestacional es mucho más estricto. Por ejemplo las ecografías se hacen con mucha más frecuencia (cada 15 días aproximadamente) a partir del momento en el que los fetos son viables, superada la barrera de las 23-24 semanas de gestación.


domingo, 3 de abril de 2011

Una vez más: lavado de manos

Vídeo especialmente para niños (aunque para los adultos no está de más), que me encontrado en la página de Facebook del Hospital Sant Joan de Déu. Aunque se refiere al virus influenza (gripe) es válido para otros muuuuuchos virus que se transmiten de la misma manera. Espero que os guste

viernes, 1 de abril de 2011

Madre y mujer. ¿Puede ser de otra manera?



Es frecuente en los tiempos que corren que se plantee la disyuntiva entre ser madre y ser mujer. Por motivos obvios, para ser madre, no queda más remedio que ser mujer. Aunque sí es cierto que son muchas las connotaciones de lo que significa ser mujer en el siglo XXI, y más si también se quiere ser madre. Entiendo que la disyuntiva aparece cuando se recurre a la imagen de mujer liberada y trabajadora, como si ello fuera incompatible con tener hijos, quererlos y atenderlos adecuadamente.


Yo no elegí ser mujer, aunque me encanta mi condición femenina. Sin embargo sí elegí ser madre, y además por partida doble. Antes de tener a mis hijas, tuve una vida que sólo en sutiles aspectos se diferencia de lo que pudo ser las de mis congéneres varones. Tuve una infancia feliz, una adolescencia sin demasiadas complicaciones, estudié y me formé, salí y entré, empecé a trabajar, me fui a vivir en pareja.


Sin embargo es cierto que la maternidad nos diferencia de nuestros compañeros de viaje, los hombres. De buenas a primeras por motivos físicos: nuestro cuerpo es el que tiene capacidad para gestar, para parir, para lactar. En segundo término, porque posiblemente por factores hormonales aunque también por aspectos sociales, las mujeres seguimos teniendo un papel predominante en la crianza de los hijos. Es cierto que muchas cosas están cambiando y muchos hombres están día a día más implicados, pero estamos lejos de una igualdad en el terreno de la paternidad.


Cuando tienes tu primer hijo –de hecho ya desde el momento en el que lo estás gestando- tu escala de valores de trastorna. Bueno, no se trastorna. En realidad se transforma, se modifica, da un giro de 180 grados. Y los hijos ocupan el primer puesto en la lista. Para siempre.


Pero todo lo demás no desaparece. Ni la pareja, ni el resto de la familia, ni los amigos, ni el trabajo, ni el ocio; ni ninguna de las cosas que antes que formaban parte de la lista de cosas importantes en tu vida. Simplemente ocupan otro espacio, habitualmente de menor tamaño, y entras en la lucha diaria de cuadrar ese rompecabezas para que todas las piezas quepan.


Y una de las piezas que cuesta encajar es el trabajo. El trabajo fuera de casa. El trabajo que nos hace ir de bólido la mayor parte del día si queremos conciliar con nuestra vida privada, si queremos darles a nuestros hijos el tiempo que se merecen y necesitan, el trabajo que parece que no nos deja tiempo para otras muchas actividades. Las dificultades no son pocas y más teniendo en cuenta que el grueso de las tareas en el hogar sigue estando en nuestra balanza, a pesar de que trabajemos igual o más horas fuera de casa que nuestros compañeros de fatigas.


Sin embargo os confieso que nunca me he planteado dejar de trabajar. Cierto es que me ha dado mucha pereza incorporarme a trabajar después de las bajas maternales –tan cortas-, dejando a un bebé tan pequeño en casa. Que me ha dado mucho coraje tener que irme algunos días cuando las niñas estaban enfermas o simplemente estábamos pasando un buen rato juntas. Que muchos días cuando suena el despertador me parece una auténtica tortura y me gusta soñar con una vida un poco más contemplativa.


Pero me gusta trabajar y supongo que me gusta trabajar fundamentalmente porque me gusta mi profesión y lo que hago cada día. Además estudié y me formé durante muchos años para ello. Me siento útil socialmente y no sólo porque soy hija de, mujer de o madre de –que también está bien, no me malinterpretéis-. Trabajando me relaciono con muchas personas, aprendo muchas cosas nuevas cada día. Trabajando también obtengo beneficios económicos que pueden repercutir positivamente en la familia y que me hacen independiente de un marido que pudiese ser que un día ya no me quisiera.


Trabajar fuera de casa y ser madre no son incompatibles. Aunque eso pasa por un concepto muy en boga que se llama conciliación. Aunque de conciliación quizá hablamos otro día.


PD: Texto publicado ayer en El club de las madres felices, proyecto con el que colaboro desde hace unas semanas.

LinkWithin

Related Posts with Thumbnails