viernes, 28 de enero de 2011

Quién enseña a quién (V): La paciencia



Los niños muchas veces son como apisonadoras. Cuando se les pone en la mente un propósito lo suelen querer conseguir a toda costa. Desde pequeños tenemos que inculcarles el valor del esfuerzo, el aprendizaje de muchas tareas, la paciencia para adquirir conocimientos, deseos y objetivos. La paciencia no es el punto fuerte de los más pequeños. Y hay que enseñarles que a veces si piden agua quizá tengamos las manos ocupadas con la sartén o que con frecuencia tendrán que esperar el turno para subir a una atracción de feria.

Sin embargo ellos nos enseñan mucho de lo que es la paciencia. Quien se piense que tener paciencia es esperar estoicamente en la cola de Hacienda, o a ese autobús que no llega, o al compañero que siempre se retrasa, o esperar a que un día nos toque la lotería o hayamos ahorrado lo suficiente para hacer ese viaje de nuestros sueños, no sabe lo que es tener paciencia. Porque aprendes a ser paciente como nunca antes podías imaginarte cuando tienes un hijo. Y a veces ya desde muy al principio de los tiempos de la paternidad, como les ocurre a muchas parejas que pasan por el calvario de la infertilidad: intentas tenerlo y la cigüeña no llega (y qué decir ya de los que se enfrentan con un proceso de adopción!!!)

Aprendes a ser paciente con las noches de desvelo, con las toses inacabables, con esa rabieta de los terribles dos en el momento más inoportuno (y con el mayor público posible...jeje), con las repeticiones hasta la saciedad (ponte las zapatillas, cómete la sopa, tira de la cadena,...), con ese cambio de ropa frecuente si intentamos controlar esfínteres, con las frustraciones compartidas y los días importantes que parece que no llegan, con la casa patas arriba más tiempo del deseado, con el anhelo de proyectos que quizá recuperes cuando ellos hayan crecido,...

Yo que siempre he sido bastante impaciente, voy haciendo cada vez más prácticas y voy desarrollando mi capacidad zen. ¿Vosotros no?
PD: Buen fin de semana para todos y suerte (y también paciencia porque son 5 largas horas...) a los que mañana se enfrentan al MIR.

jueves, 27 de enero de 2011

La Escuela de Padres sigue a buen ritmo


Desde estas páginas os he ido informando de las diversas actividades que realiza la Escuela de Padres de mi hospital. Sé de primera mano que más de una persona se ha apuntado a las actividades después de leerlo por aquí, algo que me llena de orgullo y hace que vaya a seguir anunciando las charlas, aunque a algunos lectores se os pongan los dientes largos porque vivís fuera de Barcelona.

Resumiendo. La programación para estas próximas semanas incluye:


  • Signos clínicos frecuentes en el niño. ¿Cuándo vamos a Urgencias? Jueves 10 de febrero de 10,30 a 12h
  • Alimentación durante el primer año de vida: Lactancia materna. Lactancia artificial. Introducción de los alimentos. Jueves 3 de marzo de 10,30 a 12h
  • Accidentes y primeros auxilios. Sábado 26 de marzo a las 10,30h
  • Desarrollo psicomotor del niño en el primer año de vida. El juego. Jueves 7 de abril de 10,30 a 12h

Supongo que no tardarán en plantearse de nuevo los cursos de RCP básica para padres después de la excelente acogida que tuvieron.

La inscripción es gratuita aunque por motivos organizativos hay que confirmar asistencia en el correo electrónico escoladepares@hospitaldenens.com , al teléfono 692178981 en días laborables de 10 a 13h o en la recepción del Servicio de Pediatría en la calle Consell de Cent 433


miércoles, 26 de enero de 2011

Juego y lactancia materna

Ayer hablaba del juego. Supongo que el tema surgió, aparte del interés que me suscitaron las reacciones al post que mencionaba, también por el hecho de que mis hijas juegan ahora con frecuencia con las muñecas. Laia había tenido siempre sus muñecas muertas de risa y sin embargo la pequeña no para. Le encanta estar rodeada de "bebitos" como ella los llama y desarrollar en todo su esplendor el juego simbólico. A sus "hijos" los pasea, les da de comer, los acuesta, los lleva dentro de la ropa como si estuviera embarazada, y mil cosas más. Laia últimamente se ha unido al juego y comparten ratos jugando a lo que clásicamente se ha llamado "a papás y a mamás".
Me llamó la atención el otro día una estampa. Yo estaba hablando por teléfono en el salón y cuando me giré después de colgar, me encontré a las dos niñas sentadas en el sofá, con la camiseta levantada y poniendo a sus respectivos bebés al pecho. Incluso alcancé a oír como imitaban con sus bocas el ruidito que hacen los bebés que maman con sus movimientos orales de succión-deglución.

Me hizo mucha gracia y me dió por pensar que los modelos parecen estar cambiando y las niñas entienden que ésa es una forma adecuada de alimentar a los bebés, a pesar que entre los accesorios de muchos muñecos hay biberones. A Laia supongo que le llega la memoria para recordar cómo se amamantó su hermana, y también en su día mi sobrina mayor, que es de la edad de Irene. Recientemente las dos han podido visionar en diversas ocasiones cómo mi hermana le daba el pecho de forma exclusiva a mi sobrina.

He expresado en muchas ocasiones que dar el pecho no es fácil y que no me parecen peores madres las que deciden no dar el pecho por convicción o por fracaso o desesperación....Sin embargo que haya un giro en los modelos a los que las mujeres desde niñas estamos expuestas quizá haga que las cifras de lactancia materna sean superiores a las actuales en próximas décadas. Algo que se ha visto desde pequeña, parece que se asume de otra manera y posiblemente facilite una voluntad diferente en estas niñas que después serán madres. No sé, es una reflexión.

Y quizá sí, algo se va moviendo y como se atreven a publicar algunos medios, la lactancia materna está venciendo a las farmacéuticas...

martes, 25 de enero de 2011

Desarrollo psicomotor y juego simbólico

Hace unos días, a propósito de un post donde hablé de la amplitud de la normalidad en el desarrollo del niño se inició un interesante diálogo, que tuvo también resonancia en el blog Me crecen los enanos. Otras veces he hablado de retraso en el lenguaje y de signos de alarma en los trastornos del espectro autista y de aspectos a tener en cuenta porque es cierto que la atención temprana es más efectiva si se inicia precozmente y también porque las familias con frecuencia son las que detectan signos sutiles que pueden pasar desapercibidas en una visita pediátrica. Tal como dice otro compañero pediatra bloguero quizá la cuestión es saber detectar más que lo que es normal, aquello que no es normal.

Uno de los conceptos que se mencionó está relacionado con el juego. Y la importancia del juego en el desarrollo cognitivo del niño. Muchos neuropediatras y neuropsicólogos exploran al niño precisamente observando como juega.

En una época de mi vida, empecé a estudiar Psicología. Estaba en cuarto de Medicina y pronto pude enfrentarme a la cruda realidad de la incompatibilidad (estudiar Medicina y ser médico acaba siendo incompatible con tantas cosas....), pero el tiempo y el ánimo me llegó para aprobar una tercera parte de la carrera. Quién sabe, quizá algún día la pueda reemprender porque me tiraba bastante. Entre las primeras asignaturas que hice, había una que me encantó y era precisamente la que hablaba del desarrollo de las personas en sus diferentes edades tanto en el aspecto cognitivo, como en el emocional y social.

Sobre el desarrollo del niño en las clases se hacía un hincapié importante en las teorías de Jean Piaget, psicólogo suizo, que elaboró sus teorías a partir de la observación de sus hijos. Me gustaba leer las teorías de Piaget e imaginarme cómo había ido haciendo sus anotaciones.

Entre los factores que influyen en el desarrollo del niño están implicados tanto el medio ambiental como la educación y la socialización y la maduración (que en parte depende de sus características genéticas). Los esfuerzos del niño por comprender el medio que le rodea se inician con la capacidad innata que los humanos -y la mayoría de animales- tenemos para adaptarnos al medio.

La inteligencia es una forma de adaptación al entorno y el juego es básicamente una relación entre el niño y el entorno. El juego ayuda al niño a conocer su entorno, aceptarlo y construirlo.

La primera etapa que describe Piaget es la sensorio-motora, que va desde el nacimiento hasta los 2 años. Es una etapa en la que el mundo se conoce a partir de las sensaciones y de los movimientos, ya que el lenguaje no existe inicialmente y aparecerá poco a poco a partir del primer año de vida. Se pasa de los movimientos reflejos iniciales que tiene el recién nacido a unos movimientos más intencionados, que provocan reacciones causa-efecto. Y que al niño le apasionan. Un ejemplo: lo divertido que les resulta a los niños de 8 ó 9 meses lanzar objetos para comprobar el ruido que hacen y comprobar igualmente cómo el adulto se agacha una y otra vez a recogerlo.
Este juego, que inicialmente es propiamente motor, se va transformando a partir del año de vida en el juego simbólico. El juego simbólico se basa en la reproducción de representaciones de la realidad en ausencia del acto o del modelo a imitar. De esta manera entorno al año y medio los niños empiezan a jugar simbólicamente con los juguetes y por ejemplo cogerán una muñeca y la pondrán a dormir o le darán de comer. Inicialmente estas acciones serán muy sencillas para ir haciéndose más complejas cuando el niño va creciendo, y en una fase posterior desarrollar con la ayuda del lenguaje hablado el pensamiento simbólico. El desarrollo del pensamiento simbólico será la base del desarrollo cognitivo en la etapa preescolar, y cuando los padres nos damos cuenta de a qué velocidad empiezan a pensar, razonar, preguntar y conocer nuestros pequeños iletrados (ésa es precisamente en la fase en la que me encuentro con Irene)

El apogeo del juego simbólico se produce entorno a los 2 años. Con el tiempo se enriquece y se impregna de imaginación. Algunos niños en estas fases tienen amigos imaginarios.

Conforme pasa el tiempo, y con la ayuda del lenguaje, muchas de estas manifestaciones se comparten y los niños empiezan a jugar más unos con otros compartiendo sus historias.

Entre los 4 y los 7 años el juego simbólico empieza a declinar en algunos niños, que apuestan por juegos más reales, que constituyen una imitación pura de la realidad.

lunes, 24 de enero de 2011

Humanismo bidireccional

Mucho se ha hablado del humanismo en la medicina o más bien de la falta del mismo en los tiempos que corren. De cómo la tecnificación, el desarrollo y el día a día tan veloz y voraz han podido desplazar algunas de las características que los médicos deberíamos tener como parte de nuestra idiosincrasia. Por el hecho de tratar enfermos y personas que necesitan de nuestros conocimientos, por el hecho de que la salud acaba siendo lo más importante que cada uno de nosotros tenemos, por el hecho simplemente de que somos personas en relación con otras personas. De esta forma, el médico debería ser para entendernos, algo más que un "licenciado en medicina" o un "especialista en".
Siempre he huído de la imagen de médico poderoso, endiosado y por encima del bien y del mal. El paradigma nos lo da como en otras ocasiones la televisión con ejemplos múltiples: House, Anatomía de Grey y compañía). Nosotros podemos -y lamentablemente a veces ocurre- equivocarnos, podemos no saberlo todo y podemos tener días más o menos acertados. Y con o sin bata somos personas con nuestras vidas fuera de las consultas, con nuestros problemas y preocupaciones, con nuestros sentimientos y miserias. Y hay que ser humilde para admitirlo.

Sin embargo la falta de humanismo no sólo nos afecta a nosotros. Posiblemente es una de las grandes pandemias que asolan en este momento a nuestro mundo. Y los médicos también lo sufrimos desde el otro lado. Y ya no sólo cuando las cosas se ponen feas de verdad y hay agresiones, como recientemente leía por aquí. Sinó en el día a día: pacientes que ni saludan, que exigen, que levantan la voz, que se quejan de según qué cosas...De alguna manera parece que se ha pasado del médico semidios al médico basurilla al servicio de mis designios.

Y os explicaré a santo de qué viene mi mal humor. El martes pasado por la noche estuve de guardia de nuevo. Este mes está siendo un poco tortura otra vez: entre bajas y vacaciones de compañeros y refuerzos de turnos estoy haciendo más horas que un reloj. Las guardias de noche son bastante cansadas por motivos obvios. A diferencia de otros profesionales como las enfermeras que trabajan de noche, que suelen tener su vida bien organizada entorno a su turno de trabajo, los médicos por lo general tiramos de nuestra resistencia física y no descansamos lo suficiente ni antes ni después de la guardia. Bueno el caso es que hubo un momento de calma y me eché una cabezadita de una horilla larga. Entonces llegó una visita de un niño con una gripe y una otitis y cuando salieron me pusieron una reclamación, alegando que les había tratado con frialdad porque me acababa de despertar. Soy muy consciente de la visita y no les traté mal en absoluto. Aunque sí es cierto que tenía sueño. Habitualmente a las 5 de la mañana no sólo tengo sueño, sinó que tengo muuuucho sueño. En las noches de mucho trabajo o cuando hay algún paciente grave, el sueño desaparece como por arte de magia, sin embargo en las noches en las que hay relativa calma y los pacientes "gotean" lo más común es que Morfeo ataque con ganas. Y me resulta difícil disimularlo porque tengo una especie de conjuntivitis seca, que hace que cuando llevo mucho rato con los ojos abiertos (trasnoches, etc) me piquen los ojos y además sienta cierta fotofobia (me molesta la luz) con lo cual parpadeo bastante.... En fin, que la reclamación me pareció de muy mala leche y poco empática. No sé si las personas que escribieron esas palabras fueron capaces de plantearse en algún momento que la persona con la bata blanca de detrás de la mesa no es tan diferente de lo que son ellos. Que se había levantado temprano ese día, había llevado a sus hijas al cole, se había ido a trabajar, había pasado la tarde con sus hijas piscina arriba y piscina abajo, y después de cenar a la velocidad de la luz se había ido hacia el hospital a la hora en la que la mayoría de mortales se va recogiendo y da los últimos coletazos frente a la tele, el ordenador o el libro de turno.
En realidad creo que el motivo encubierto de ir a por mí fue que no les receté el antibiótico de 3 días como en el fondo querían... a pesar de que les argumenté sin ningún tipo de acritud el por qué de la decisión (cada infección tiene su tratamiento de elección, etc)

Si estás de cara al público es normal recibir reclamaciones. A no todo el mundo le puede gustar cómo trabajas ni cómo está organizado el lugar. Hay veces que la gente se queja de algunas cosas con razón. Sin embargo otras veces me parecen tremendamente injustas y fuera de lugar. La gente descarga su impotencia, su sueño o su mal humor con el primero que pilla. No debería hacer demasiado caso. Si tengo 3 reclamaciones en un año y he visitado 2500 pacientes, el ratio en realidad es bajo. Y no todo el mundo puede quedar contento, está claro. Ni a todo el mundo puedes caerle en gracia. Pero estos episodios siempre me hacen darle vueltas y pensar en qué cosas se puede mejorar y cómo hacer que sí, que todo el mundo quede mínimamente contento.

sábado, 22 de enero de 2011

Dos años


El tiempo pasa rápido, y recuerdo que estaba camino a Tenerife cuando se cumplió el primer año del blog. Pues ya ha pasado un año más. Y van dos.

Si el primer año fue de descubrimiento, de introducción, de inexperiencia, éste ha sido de tener más o menos claro en qué mundillo me he metido, de consolidación de una forma de hacer y de colaboraciones con algunos amigos. He tenido entrevistas, propuestas de participación en otras páginas y bastantes e-mails (algunos de los cuales no he podido contestar, lo siento)

A modo de celebración, en las últimas horas a mí me han hecho un regalo en forma de post (inesperado) y una propuesta interesante de la mano de otra bloguera a la que tengo especial cariño.

Yo os dejo las entradas más visitadas del último año:

Y por otro lado los blogs que envían a más visitantes:

Pues poco más qué añadir, salvo que quién me lo iba a decir?....Más de 500.000 visitas -que se dice pronto-, 416 seguidores "oficiales" y acercándome a las 600 entradas publicadas. Gracias por vuestra fidelidad, espero seguir algún año más...

viernes, 21 de enero de 2011

Twitterview en Diario Médico



Hace unos días me propusieron participar en una entrevista realizada online, mediante twitter. La propuesta venía de parte de Diario Médico, un periódico de referencia en el mundillo médico y que se puede encontrar en muchas consultas y hospitales. Diario Médico ha hecho una fuerte apuesta por la información y también por los temas de Salud 2.0.

Os paso la entrevista que me hicieron ayer. Una experiencia interesante.... ¡espero que os guste! Buen fin de semana.

Mañana una (medio) sorpresa


miércoles, 19 de enero de 2011

Irritabilidad en el lactante


Un motivo de consulta frecuente en Urgencias es la irritabilidad o el llanto en los niños más pequeños. El hecho de que el lactante no pueda expresarse todavía con palabras -característica exclusiva de los humanos- , hace que el llanto sea un medio de expresión común y que el lactante utiliza tanto para expresar situaciones fisiológicas comunes como el hambre, la sed, el frío, o la necesidad de calor humano como para expresar malestar, dolor o alguna situación patológica.

La experiencia profesional hace que seamos capaces de identificar algunas características del llanto que nos orientan hacia unos problemas o hacia otros. El grado de consolabilidad, el timbre del llanto o incluso la cadencia pueden dar pistas sobre la causa.

La experiencia personal es diferente. Cuando uno de tus hijos lleva llorando unas cuantas horas, al final uno pierde el norte y ve gigantes donde sólo hay molinos. Sobretodo si ocurre por la noche, donde ya se sabe, todos los gatos son pardos.

En el bebé pequeño que llora hay que comprobar que sus necesidades básicas de alimentación e higiene están cubiertas, pues muchas veces es la causa del llanto. También es acertado saber ante qué tipo de niño estamos. Hay niños que son más llorones que otros, niños más sensibles a los cambios ambientales o a los cambios de las rutinas. Y luego están los cólicos, que haberlos haylos y que hacen correr a la par ríos de tinta y quebraderos de cabeza a los padres recientes.
A veces los niños tienen días de peor humor, como nos puede pasar a los adultos, a veces sin un motivo evidente.

Ya lo he dicho en otras ocasiones: a pesar de la ausencia de lenguaje verbal los niños como pacientes me gustan pequeños. Conforme nos vamos haciendo mayores está mucho más implicado el psiquismo en la enfermedad, y a veces resulta mucho más difícil saber realmente qué ocurre (el paradigma de todo esto suele ser el paciente adolescente). El lactante no llora porque sí, a diferencia de lo que puede ocurrir a otras edades. Aunque eso no significa que llore porque le sucede algo grave.

A pesar de todo a los lactantes irritables hay que explorarlos a conciencia y hacer una entrevista a los padres de lo más detallada. Otros síntomas que cabe tener en cuenta son por ejemplo la presencia de fiebre o el hecho de que haya rechazado las tomas. Muchas veces llegar a un diagnóstico es relativamente fácil porque el mismo que berreaba como una mala bestia en su casa tensando los nervios de sus padres, nos expresa la más simpática de sus sonrisas en la consulta (y parece que el paseíto a Urgencias resulta terapéutico). Otras veces, sin embargo, habrá que comprobar algunas cosas como las que os detallo a continuación y que pertenecen a una chuleta que conservo en mi libreta de residente (una especie de biblia que muchos médicos llevamos en el bolsillo):
  • Inspeccionar que no existan agentes externos como agujas, lazos, o ropas muy apretadas que les estén presionando

  • Observar los dedos de las manos y de los pies buscando panadizos o heridas. A veces puede haber algún pelo enredado que constriña

  • Detectar si hay alguna extremidad que moviliza menos o que le duele con el movimiento.

  • Comprobar que el abdomen no está duro o resulta muy doloroso

  • Palpar las zonas inguinales y genitales y observar que no haya ninguna inflamación a este nivel ni ningún punto doloroso.

  • La fiebre o el dolor de oído también pueden causar irritabilidad

Sobre los cólicos del lactante, si os parece, hablamos otro día.

martes, 18 de enero de 2011

Un poco más sobre vacunas

El vídeo es un poco peculiar. Actúan unos cómicos estadounidenses llamados Penn & Teller. Peculiar pero desde luego muy gráfico. Encontrado en la página Amazings


lunes, 17 de enero de 2011

¿Imposible?



Hoy hace una semana justamente que mi hermana se incorporó al trabajo después de su baja maternal. Mi sobrina, que ha demostrado ser todo un carácter, se podría catalogar como un bebé de alta demanda. Al ir madurando, ha mejorado su reflujo gastroesofágico, pero no ha sido nunca el típico bebé de comer y dormir (como por otro lado pasa hasta en las mejores familias).

La lactancia materna ha ido muy bien. Ha crecido con leche materna exclusiva, y ha desarrollado un vínculo intenso con su madre y con ese pecho que la alimenta.

Ahora a sus cinco meses largos y con la incorporación laboral de su madre, la intención era introducir la alimentación complementaria en las horas en las que mi hermana se tenía que ausentar para ir a trabajar. Como se hace en muchas ocasiones, unos días antes del día D, se intentó que la niña empezará a probar a alimentarse con cuchara. Los intentos fueron infructuosos un día tras otro tanto con los cereales como con la fruta.

Una noche de hace unos días en que cenamos en casa de mi hermana, me quise hacer la chula e intenté darle una papilla de cereales. Fue tremendo. No sólo no comió ni con cuchara ni con biberón ni con vaso, sinó que cogió un enfado sensacional que tardó un buen rato en ceder.

Las cosas pintaban crudas y sin embargo, han ido bien. De hecho pasa casi siempre de la misma manera. Muchos niños alimentados exclusivamente con pecho tienen dificultades para hacer la transición a otros alimentos y más si la que les ofrece una forma diferente de comida es la madre. Parecen no comprender que teniendo el pecho, se les ofrezca otra cosa....(algo bastante lógico por otro lado si somos capaces de ponernos en su lugar). Y con esta situación somos bastantes las que nos vamos a trabajar medio compungidas, temiendo que nuestro bebé en nuestra ausencia no va a comer y va a llorar como un descosido.

Mi experiencia es similar con Irene. La diferencia es que la cuchara más o menos la aceptaba y lo que no había manera eran los biberones. Sin embargo, la niña ni lloraba ni protestaba especialmente cuando yo no estaba. Comía lo que más o menos podía y luego recuperaba el tiempo perdido al pecho cuando yo regresaba.

Mi sobrina tampoco ha llorado más de lo habitual. Así que la situación no ha sido tan dramática como se podía esperar. Supongo que también ha favorecido que la cuidadora es su abuela, o sea mi madre, con tablas y paciencia suficiente para gestionar este tipo de entuertos...

viernes, 14 de enero de 2011

¿Qué es normal?


Ayer visité a una pequeña de 2 años recién cumplidos que venía a Urgencias por fiebre. La cuestión del motivo de consulta fue fácil de resolver porque la exploración mostraba una otitis franca, por lo que pauté el tratamiento correspondiente y pensé que la visita estaba finalizada. Sin embargo, aprovechando el diagnóstico, los padres me preguntaron si creía conveniente que visitaran al otorrino. Obviamente por tener una otitis no es necesario visitar al especialista, los pediatras solemos resolver la situación con soltura. Pero la otitis no era el problema que les preocupaba en realidad. Les preocupaba que la niña no hablaba demasiado bien (poco y con palabras no del todo claras).
Con 2 años recién cumplidos hay bastantes niños que no hablan bien. En estos casos, y antes de alarmarse, siempre pregunto si los niños tratan de comunicarse (es decir se hacen entender aunque no sea con palabras), si entienden lo que sus padres o familiares les dicen y si buscan la interacción social. Si las 3 preguntas tienen por respuesta un SÍ, a los dos años yo creo que hay que dar un poco de margen al lenguaje.

El problema era en sí, un poco más complejo. En la guardería habían alertado a los padres que la niña no seguía el ritmo normal de la clase. Investigando un poco se mezclaban cosas que a mi forma de ver son diferentes como el cierto retraso en el lenguaje, con el poco interés por la comida y la calificación como mala comedora, y con la timidez que hace que muchos niños no interaccionen demasiado con los profesores o con otros niños en su primera etapa de escolarización. Los comentarios de la guardería tampoco acababan de cuadrar con las características que los padres veían en su hija. Y de un tiempo a esta parte los pobres se dedicaban a comparar a su hija con otros niños de edad similar, a ver lo espabilados que estaban aquellos en comparación con la suya.

Les transmití que si habían detectado algún problema o tenían dudas, no era mala idea comprobar que su desarrollo psicomotor fuera correcto. Sin embargo también quise dejar claro que la normalidad es muy amplia, y que los niños adquieren aprendizajes y aptitudes a diferente ritmo. En este caso, el hecho de ser de las más pequeñas de la clase, actuaba en su contra, y posiblemente también una guardería organizada de forma poco flexible (tipo a los dos años a todos les quitamos el pañal).
En conclusión yo creo que lo más acertado es ser cauto para catalogar como anormal algo que simplemente necesita un poco más de tiempo para madurar -especialmente en los pequeños de la clase-. Todo obviamente con una vigilancia cercana para tampoco ir tarde cuando hayan retrasos sobre los que se pueda actuar precozmente.

jueves, 13 de enero de 2011

¡Soy empresaria!


A lo mejor leyendo el título del post alguien se ha pensado que me ha dado por abrir un restaurante, o quizá más apropiado, una consulta médica. Pero la verdad es que no. Lo de la consulta médica me lo planteé en algún momento en el que no tenía muy claro cuál iba a ser mi recorrido profesional, pero ciertamente en la actualidad estoy muy tranquila trabajando para otros.

Mucha gente leyendo el blog debe pensar que soy superwoman, y nada más lejos de la realidad. Las cosas a veces escritas parecen abultar más! En los tiempos que corren somos muchas las mujeres que hacemos malabarismos con el trabajo, los hijos, la casa, las aspiraciones laborales y culturales, el ocio (si es que queda una migaja de tiempo). Algunas además nos animamos a escribir en un blog. Acabando el día tirada en el sofá casi sin ánimo ni para hacer la cena. Pero la verdad es que un poco de ayuda sí que tengo. Desde hace 3 años y medio, hay una persona que me ayuda con la casa y también con las niñas cuando tenemos que trabajar. Y alivia bastante mi día a día.

Algunas personas me dicen que he tenido mucha suerte, porque he podido contar con ella de forma ininterrumpida desde entonces. Yo creo que ella también está a gusto en nuestra casa.

Cuando nació Irene, nos planteamos contratar a una persona para cuidarla. Los abuelos ya estaban un poco cansados y están a distancia -no mucha, pero lo suficiente para tener que ir coche arriba y coche abajo-, y no queríamos que fuera a la guardería tan pequeña. Hicimos números, puesto que no somos ricos ¡ni mucho menos! y empezamos a contar con ella desde unas semanas antes de finalizar mi baja maternal, pocos meses después de nacer Irene. Ella es boliviana, llegó a España como llegan muchos, a pasar unas vacaciones, con 25 años y lo puesto, y dejando 2 niños de corta edad en su país. Llegó a mi casa porque yo conocía a la persona para la que trabajaba su hermana, que había llegado de avanzadilla un par de años antes. Le hicimos una corta e inexperta entrevista y empezó a formar parte de nuestro día a día, acoplándose al ritmo de nuestro hogar y sobretodo al de nuestras hijas en crecimiento.

Los primeros meses fueron de cierta incertidumbre porque no conoces a la persona, porque no sólo estás dejando en sus manos tu casa, sinó lo más valioso que hay en ella, que son los hijos. Pero el paso del tiempo nos hace tener una confianza ciega en ella. Lo mejor es lo bien que trata a las niñas, lo bien que las conoce y lo que las niñas la quieren a ella. Sobretodo Irene que la ha visto en casa desde que era un tierno bebé. Y Laia, que siempre ha sido más difícil y que al principio, a sus 3 tiernos añitos, se refería a ella como "la canguro de la Irene".

Desde hace un año estábamos mirando la posibilidad de legalizar su situación una vez que han pasado los años necesarios para iniciar un procedimiento por arraigo. Yo soy profana en todos estos temas legales y me informé con una abogada que trabaja voluntariamente con colectivos desfavorecidos, en especial inmigrantes. Y me explicó todo el proceso a seguir. Ella tuvo que aportar bastante documentación. Por mi parte el compromiso era ofrecerle un contrato y afiliarla a la Seguridad Social. Desde final del mes pasado en que finalizamos todos los trámites, su situación está en vías de legalización y yo me he convertido en "empresaria". Estoy contenta por varios motivos pero sobretodo porque se lo merece.

Al principio tenía cierto remordimiento de conciencia por el hecho de que hubiera dejado en su país a sus hijos para venir a cuidar de las mías. Con el tiempo, aunque me sigue pareciendo una opción de vida muy dura -y que sin embargo adoptan muchas personas en base a la necesidad- pienso que al menos le hemos facilitado el camino a sus objetivos vitales. Y quizá ahora con la regularización pueda regresar por lo menos de vez en cuando a Bolivia a ver a sus hijos o quién sabe si tal vez establecerse aquí definitivamente con ellos.

miércoles, 12 de enero de 2011

Cosas interesantes que leer en la red


El lunes en varios blogs médicos se lanzó una iniciativa llamada Mi vida sin ti. Si tenéis en cuenta la ley que está en uso desde principios de año y que nos ha hecho felices a los - en otro tiempo- fumadores pasivos, veréis la importancia de esta iniciativa lanzada desde un colectivo sin ningún interés salvo la salud pública. Esperemos que mucha gente aproveche la normativa vigente para dejar de fumar o para decidir no engancharse al vicio. Aunque el lunes mi blogroll se llenó con el mismo post, lo podéis recuperar por ejemplo aquí.

Cambiando radicalmente de tema, y quizá especialmente interesante para los padres recientes. Acaba de publicarse en British Medical Journal, que es una de las revistas médicas más prestigiosas un artículo que corrobora como el estudio que relacionó vacuna triple vírica y autismo era un verdadero fraude. Os remito a la página de Maynet donde lo comentan y desde donde podréis obtener otros links interesantes al respecto.

¡Ya tenéis lectura diferente de mis rollos habituales!

martes, 11 de enero de 2011

Ombliguismo


Como os decía ayer, estoy en plena fase de desahogo por estos días de trabajo intenso. Ciertamente estamos mejor ahora que hace 10 días: el parón escolar hace que las epidemias den una tregua. Ahora en una semana volveremos al ritmo frenético, si no me equivoco.

Ya he hablado otras veces de las reclamaciones. Muchas ayudan a mejorar la asistencia, pues nos ponen en aviso de circunstancias que a veces no son perceptibles para los que gestionamos el espacio y el personal. Otras veces sin embargo denotan una falta total de respeto y de comprensión por nuestro trabajo y están escritas desde la ira y a veces desde el desconocimiento de la forma como nos organizamos.

Además de las quejas formales, escritas, no son pocas las personas que se quejan de palabra y durante la visita aprovechan para dejar caer la coletilla del tiempo de espera. Nosotros somos muy conscientes de la espera, pues constantemente en la pantalla del ordenador podemos ver exactamente la hora en la que el paciente ha llegado, su ubicación, su nivel de triaje, su motivo de consulta y su tiempo de espera.

Otras veces, hay personas que preguntan el tiempo estimado de espera y si luego no se ajusta, también se molestan. Y claro, el tiempo de espera siempre es una estimación porque depende de la gravedad y las necesidades de los pacientes que ya están siendo atendidos y también de los que están por llegar. Por ejemplo puedes llevar una hora esperando y casi ser tu turno cuando entra un paciente que necesita una asistencia más rápida....Y luego hay determinados horarios más conflictivos: los cambios de turno -inevitables-, los horarios de comida -que también los necesitamos en algún momento a lo largo de la jornada-, etc.

Otra señora se quejó de que visité a su hija muy rápido. Y me dijo en tono muy despectivo, que si a todos los visitara con la misma rapidez, no habría la lista de espera que había. La gente a veces es muy inconsciente con sus comentarios. Os aseguro que sí, fue una visita rápida, pero que también no dejé de hacer nada de lo que es preciso para el caso que presentaba. Justo en ese momento estaba pendiente de otra lactantita de un mes que acabó trasladándose a la UCI y que me necesitaba más que su hija, que tenía una dolencia menor, que podía haber asumido perfectamente su pediatra al día siguiente....Y estaba visitando niños en un box para intentar aliviar la espera y yendo y viniendo al otro box controlando las apneas de la pequeña con bronquiolitis...

Otra mamá, en el box de triaje se puso a gritar como una loca diciendo que éramos unos irresponsables por hacerla esperar con un bebé de 4 meses (que por cierto tenía una conjuntivitis, ni más ni menos). Como hay cosas que caen por su propio peso, otras familias la miraron bastante mal....porque obviamente entre las 500 visitas o más de aquel día, habían bastantes bebés de 4 o menos meses....Así que entre 2 bebés de 4 meses, tienen prioridad las fiebres o las bronquiolitis antes que las conjuntivitis....Es así y no puede ser de otra manera. Por poco que nos guste en realidad que un bebé pequeño, venga por lo que venga, tenga que esperar en la sala de espera...

Luego están los que esperan más de lo deseable en condiciones normales, y que pagan las consecuencias del volumen de pacientes. Me pasó con una niña que acabó diagnosticada de neumonía y estaba bastante afectada, y con otro que había hecho una convulsión febril en su casa. En ambos casos, las familias fueron muy educadas, no sólo no se quejaron sinó que fueron extremadamente correctas y condescendientes con nuestro trabajo.

De hecho con el post de ayer y el de hoy, yo me desahogo y pinto la peor cara de las personas, pero cabe decir queson muchos los que son comprensivos con nuestro trabajo, con la espera insufrible y con las visitas más cortas. Algunos incluso nos hacen sonreír, como el papá de la niña con la neumonía que os comentaba. Cuando le pregunté más o menos cuánto pesaba la niña, me dijo


- Bueno, la verdad es que no lo sé. Ya sabe estas cosas las suelen llevar las madres....Los padres somos de otro planeta...

- ??

- Sí, ya sabe...Los hombres somos de marte...

Y ajenos a todo, como dije el otro día en twitter, también nos hacen sonreír, a pesar de que sus padres se nos quejen y de lo duro que esté siendo el día, los lactantillos que nos echan unas risas cuando al explorarlos les tocamos la tripa.

Y cómo no, también me hizo sonreír y sentir muy bien -aunque también sentí un poco de vergüenza-, cuando en medio de la locura de la guardia, una madre entró en la consulta diciendo:

- Hola, te leemos todos los días

Había preguntado en recepción si estaba de guardia y si la podía visitar yo. Orgullo que me da ;)

Y suerte de esos momentos, porque de verdad que después de algunas de las últimas guardias si no fuera por todo esto (y algunas otras pequeñas cosas más que me guardo en el tintero), una tiene ganas de colgar los hábitos y dedicarse a la vida contemplativa. Y es que la viñeta de Forges que encabeza el post es tan representativa....que no sé cuántas veces la he utilizado por aquí. Y las que rondarán.


Prometo no quejarme más en los próximos días. Gracias por vuestra comprensión....

lunes, 10 de enero de 2011

Urgencias, rebajas y reclamaciones

El viernes pasado se me ocurrió irme un rato a las rebajas. Cuanto más mayor me hago, más me agobio con los acúmulos de gente, así que me fui prontito con un par de objetivos concretos. Prácticamente a las 10 ya estaba en el centro comercial que tengo más cercano a casa, y siempre empiezo por una de mis tiendas favoritas, que es de una cadena de ropa, no tan conocida como las más famosas, pero que también tiene bastantes tiendas en mi ciudad.

Decidí probarme una prenda que había cogido de una mesa donde indicaba TODO 19,95 euros, y de hecho ese importe marcaba la etiqueta de la prenda en cuestión. Había 3 ó 4 prendas iguales a la que yo elegí en la misma mesa, además de otras camisetas y chaquetas. Entré al probador, me la probé, me gustó y decidí llevármela. Cuál fue mi sorpresa cuando al ir a pagar, me indicaron que el precio era de 29,95 euros. Le comenté a la dependienta que la había cogido de la mesa de TODO 19,95 euros y me indicó otro estante donde efectivamente había otras iguales a la elegida y que tenían otro precio, en concreto 29,95 euros.

- Ya, pero yo la cogí de aquella mesa....y además la etiqueta pone 19,95....

- Pues es un error. ¿Te la quieres llevar o la dejas?

- Vamos a ver....si estaba en aquella mesa y marca ese precio, no me puedes cobrar otro...

- Ya te he comentado que es un error

Digo yo que los errores de ese tipo se tienen que asumir, no???

Cuando me dirigí a la encargada, me comentó que ella no sabía nada y me hicieron sentir como si les estuviera diciendo una mentira sobre de dónde había cogido la prenda....

Por no liarla y no sentir más vergüenza (que es lo que me pasa en estas situaciones), pagué religiosamente y salí de la tienda. Sin embargo, me fui de mal humor. Fui a cotillear a un par de tiendas más y seguía dándole vueltas...

Así que ni corta ni perezosa, volví a la tienda y le pedí una hoja de reclamaciones, que luego he enviado a la Oficina Municipal de Consumo. Ciertamente hacer esto supone un desgaste. Y de hecho no lo hice por los 10 euros de diferencia, sinó por la sensación de sentirme tratada de tonta o peor, de mentirosa. Y de hecho cuando me iba de alguna manera me disculpé por haber adoptado la opción de la reclamación con la encargada y le argumenté esto mismo.

Obviamente no se me hubiera pasado por la cabeza reclamar por el tiempo empleado en acceder al probador, ni por el tiempo empleado en pagar, ni porque la atención de las dependientas quizá fuera más rápida y con menos exclusividad que en otros momentos, ni por no poder elegir una talla de una determinada prenda,...

No es la primera vez que hago una reclamación. De hecho, empecé a hacerlo al ver cómo la gente reclamaba en los servicios sanitarios. Curiosamente, igual es percepción mía, pero creo que la gente se queja mucho en algunos sitios (hospitales, centros sanitarios, etc) y me consta que poco en comercios, oficinas de atención al público, etc.

En estos últimos días en el hospital hemos recibido más reclamaciones que en otras épocas del año. La verdad es que la mayoría están relacionadas con el tiempo de espera. Este tipo de reclamaciones son inevitables, porque por muy bien estudiadas que estén las previsiones, siempre aparecen algunas epidemias que desbordan al personal, al espacio y hasta la paciencia de muchos. La gente en rebajas parece entender que puede tocarles hacer una cola de una hora para probarse una prenda y otra igual para pagar. Está claro que si mucha gente va a la tienda ese día, habrá que esperar. En Urgencias muchas personas tienen la sensación de que su problema es más grave que el del asiento de al lado. Y además que por un problema de salud no se puede esperar (aunque no revista ni la más mínima gravedad). Y al final, con matices....pasa lo mismo que en rebajas....por muy reforzados que estén los turnos, por muy optimizado que esté el espacio, si todo el mundo viene a la misma vez, no queda más remedio que esperar. Y eso sin contar que hemos mejorado mucho la eficacia y la eficiencia desde que se implantaron los sistemas de triaje y los pacientes son valorados inicialmente por la enfermera, quién determina en qué orden deben visitarse los pacientes según su patología.

Mañana más sobre este tema. Es que da mucho de sí...........Y ya lo dice mucha gente, que esto de escribir un blog tiene efecto terapéutico!!!

miércoles, 5 de enero de 2011

Ya llega la noche mágica...


Os adelantaba hace unos días que entre esta noche y mañana, cuando culminan las fiestas de Navidad, es cuando más disfruto. La víspera y el día de Reyes los vivía intensamente en mi infancia y posteriormente aún sin tener hijos. Ahora con las niñas todo es todavía más mágico. Laia creo que está descubriendo algunas circunstancias. El otro día, sin venir a cuento pero ya metidos en la vorágine navideña, y a bocajarro, como suelen decir las cosas los niños me suelta:
- Mamá, ya sé quién es el Ratoncito Pérez. Son los padres -

Yo le puse cara de sorpresa y negué lo innegable llegando a ciertas edades. Aunque debió creer que mi argumento tenía más peso que el de la compañera de clase que le había hecho esa confidencia, porque no volvió a insistir, ni tan sólo cuando unos días más tarde perdió otra pieza dentaria y el laborioso roedor pasó de visita por casa (por cierto, con un día de retraso, empujándome sin remedio al podio del club de las malas madres).

En cuanto a Irene, creo que está en el mejor momento....Hasta el año pasado creo que se enteraba relativamente de toda la movida de los Reyes, pero este año está emocionadísima. Hace 15 días que el brillo de sus ojos deslumbra como nunca.

Hace unos días, volviendo a casa de la compra, Irene iba cantando sus villancicos y ejerciendo de imán humano como es habitual en ella. Atraída por su cantinela se nos acercó una señora de cierta edad y le hizo las preguntas típicas de esta época del año...que si ya había hecho la carta, que si se había portado bien (a lo que la muy caradura le contestó que ella sí, pero que su hermana no...). Ya cuando se despedía la mujer le dijo que ella era un paje de los Reyes Magos encubierto y que estaba vigilando a los niños....Tendríais que ver la cara de flipada que se le quedó a la pequeña. Y llegó corriendo a casa para explicarle el asunto a su hermana.

Pocos días después, aprovechando que salí de nuevo a hacer la compra y esta vez iba sin ellas, hice acopio de un poco de carbón. Al llegar a casa, mi marido descargó el carrito, y al estar las niñas por medio, rápidamente lo ocultó....Yo me olvidé del carbón y él también de indicarme dónde estaba guardado. Por la noche me puse a preparar dulces navideños y para ello saqué una cajita que guardo en la despensa con los diferentes cacharros que utilizo para la repostería. La puse encima de la mesa, y Laia dispuesta a echarme un cable, abrió la caja y se quedó blanca.

- Mamá, ¡¡¡en tu caja hay carbón de los Reyes!!!

Instintivamente puse cara de haber visto un fantasma y me hice la sueca. Que si 3 días antes, había sacado la caja y allí no había nada, que si quizá se lo había dejado alguien por error, que si no era nuestro y por tanto no teníamos que tocarlo,...Laia se creyó mi actuación y me acusó de cobardica y todo (Mama, tienes miedo de los Reyes).

Está claro que a su edad y con su suspicacia habitual, lo único que le falta es que sus padres seamos unos torpones.... Aunque quién sabe, quizá sí es cierto y los Reyes ya han estado de incógnita en mi casa.

Que SSMM Los Reyes Magos de Oriente sean generosos con vosotros, sobretodo con las cosas que no se compran con dinero

martes, 4 de enero de 2011

¿Tienen tiempo para jugar?


Una reflexión en las horas previas a tener la casa inundada de nuevos juguetes. ¿Tienen los niños tiempo para jugar? ¿Nos pasamos con las actividades extraescolares? Yo me lo planteo cada vez más. Las actividades extraescolares hacen que por la tarde más que compartir el tiempo con los niños hagamos de madres o padres taxista. Entre las actividades que ellos quieren, las que les van bien (deporte) y las que a nosotros nos interesan que hagan, al final resulta que las tardes están hiperocupadas.....Yo fui una niña también hiperocupada y no me arrepiento ni creo haber salido rana, pero no sé, no sé, tengo mis dudas en lo que respecta a mis hijas....¿Qué pensáis vosotros?


PD: Viñeta cortesía de Faro (que para variar lo clava)

lunes, 3 de enero de 2011

Adéu fum, fum, fum!!!!!


No os penséis los de mi tierra que estoy hablando del villancico más famoso en nuestra región....sinó del humo ("fum" en catalán) que ya no tendremos que soportar muchas personas.

Desde que ayer entró en vigor la ley antitabaco, estoy muy contenta. Cada vez soporto menos los ambientes cargados de humo, el pestazo que impregna la ropa cuando entraba (ya hablo en pasado) en algún sitio donde se permitía fumar y el perjuicio para los que no pueden elegir como por ejemplo algunos trabajadores de la hostelería y sobretodo los niños (en el preámbulo de la ley se hace mención especialmente a estos dos grupos)

Ciertamente las cosas han cambiado mucho en relativo poco tiempo. Recuerdo todavía al inicio de mi residencia, como todavía se fumaba en los hospitales. Y no hace de ello tantos años. La conciencia colectiva ha cambiado y sólo pensar que alguien (incluso los médicos) estén fumando en el interior del recinto hospitalario da grima...También recuerdo cómo se fumaba en los transportes públicos, en las tiendas donde se vendían alimentos, prácticamente en todos sitios!!! Poco a poco los no fumadores hemos podido ir recuperando espacios. Y lo que es más importante se asume que tenemos derecho a respirar aire sin humo.

Hace casi 10 años estuve casi un mes en California. Mi marido y entonces novio, fue a hacer un proyecto a IBM en Silicon Valley durante un trimestre, y yo aproveché para pasar allí mis vacaciones, cerca de San Francisco. Aunque lo más sorprendente de aquellas vacaciones fue que los atentados del 11 de Septiembre del 2001 nos pillaran residiendo en suelo estadounidense, otro de los aspectos destacables del viaje fue comprobar que no se fumaba en ningún sitio público ni en ningún espacio común. Me llamó mucho la atención especialmente una noche en que salimos a cenar y a tomar unas copas, y en el bar musical no había ni un cigarrillo encendido. Era difícil asociar entonces un ambiente nocturno con un aire despejado y limpio. Nos pareció una utopía y sin embargo 10 años después hemos llegado a buen puerto.

En mi casa no dejamos fumar a nadie desde que nacieron las niñas. Cualquiera que arrastre el vicio se ve obligado a salir afuera a fumar. También con frecuencia recomiendo especialmente a los padres de niños bronquíticos que no fumen en casa. Son niños más vulnerables al efecto pernicioso del tabaco. Incluso a veces, sin venir demasiado a cuento, cuando detecto el olor particular que desprenden los fumadores en algún padre o madre que esté en la consulta, dejo caer la coletilla de lo mal que les va el tabaco a los niños en general....por efecto directo y también indirecto, pues ya se sabe que los padres somos el modelo a imitar y un niño que ha visto a alguno de sus progenitores fumar tiene más números de acabar siendo fumador.

No creo que la ley ocasione perjuicio real a ningún negocio. Como no se podrá fumar en ningún sitio, los fumadores no tendrán más remedio que resignarse y salir a comer o tomar copas como hacían antes. No creo que nadie renuncie a salir por este motivo. Y más de uno lo aprovechará como una oportunidad (junto al dispendio económico que supone la cajetilla) para dejar de fumar. ¡Ánimo en esa empresa a quién lo intente! Su salud y la de las personas de alrededor mejorará en poco tiempo.

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