martes, 6 de septiembre de 2011

Hijos/-as de pediatras.....



Lo reconozco: en casa del herrero cuchara (o cuchillo según algunos) de palo. No llevo apenas a mis hijas a revisiones y demás tal como estipula el archiconocido control del niño sano. Es una pregunta que me hacen de forma recurrente: ¿tú a tus hijas las llevas al pediatra? Y la verdad es que las controlo "a vista de pájaro". Y cuando he necesitado algún cable, he tirado de algún compañero de confianza (por ejemplo revisiones oftalmológicas o aquella vez que pensé que Laia podía tener una apendicitis). A veces de tan dejada me puedo pasar. Recuerdo hace un par de años, una fiebre prolongada de Irene. Cuando al final me dió por revisarla, tenía una auscultación compatible con una neumonía. Me dió mala conciencia (tan habitual ya....). Aunque tengo que argumentar en mi defensa que la niña tenía un excelente estado general (y eso es lo más importante) por lo cual lo más probable es que en resumen fuera un virus....

Las llevé a mi centro de salud cuando eran bebés, por aquello de controlar un poco el peso y por evitar que las horas perdidas de sueño y la subjetividad propia de ser su madre en pleno apogeo hormonal, me hicieran pasar algo por alto. Dejé de ir hace un par de años a mi centro de salud para llevar a las niñas, después de una revisión por la enfermera ¿suplente? que no tuvo nombre (desidia, poca formación y poco ánimo en general -y que conste que hasta ese momento el equipo que me atendía me había resultado excelente y tengo buena amistad con alguno de los pediatras de allí-).

Y cuando están enfermas, me suelo apañar en casa. Algunas vacunas también se las hemos puesto en casa, aprovechando que la tita es enfermera. No sé si es la falta de costumbre en ir al médico, pero el caso es que han sido siempre bastante "malas pacientes", jeje...aunque con los años poco a poco han ido dejando que les cure las heridas, que les mire los oídos o que les haga las inhalaciones de salbutamol sin protestar demasiado e incluso colaborando....
El sábado Irene se cayó de bruces y se peló las dos rodillas. Quería que la llevara al hospital de mamá a que la curaran. Y estos días se ha convertido en una especie de niña drama con sus "pupas". Y casi no me deja ni mirárselas. En fin, paciencia con los hijos de médicos.

13 comentarios:

Javier dijo...

Creo que somos todos iguales. Con mi hija me he comportado igual que tú. Siendo bebé acudía al centro de salud para algunas revisiones y después no ha vuelto a ir por allí. Tampoco es que yo la haga demasiado caso; sólo cuando tiene algo, y afortunadamente es en pocas ocasiones, la echo un vistazo. En cualquier caso ella lo tiene muy asumido y ya dice que si se pone malita no la llevemos al médico que para eso tiene uno en casa :-D

Susy dijo...

Jajajaj,que bueno Si es que es verdad lo de "en casa del herrero..."
Lo de las pupas le está pasando a mi hija de 4 años En cuanto se hace un raspón en las rodillas se paraliza el mundo,jajaja,y lo peor es que no me deja que le cure Eso sí,la tirita de rigor hay que ponerla jajajaj

Laura Nogueras dijo...

Yo, con mi primer hijo, que ahora tiene dos años y medio, he hecho muchísimas visitas a mi pediatra...¡por novata!. En cuanto veía un poco de fiebre,tos,mocos (vamos,¡lo típico que tienen los niños!)...¡allá nos íbamos corriendo los dos!...poco a poco he ido cogiendo confianza y ahora creo saber discernir cuándo es realmente necesario acudir al médico (que ahora ya veo que es "en contadas ocasiones") y cuándo simplemente se ha de dejar que el leve proceso haga su curso.

jorge dijo...

Que Dios nos libre de los suplentes. Ya van dos veces (de dos) que los suplentes no han dado la talla, la última vez no sabía ni usar la regla de medir al niño.

El peor momento para ir al médico/pediatra es en época de vacaciones.

mamá pediatra dijo...

Bueno no se puede generalizar con los suplentes....Muchos de nosotros hemos sido "suplentes" en alguna ocasión. Muchas veces es más un tema de gestión ("te colocan donde no te toca") que del propio profesional.

Juan dijo...

Yo creo que también soy muy dejado con los míos, aunque Mi pequeña En sus primeros dos años de vida acudió a todas las revisiones pautadas (período en el que yo era todavía residente, así que no podía pesarla, medirla ni vacunarla por mi cuenta). Al bebé, que tiene 5 meses y medio, le he hecho yo mismo las revisiones en casa y solo lo he llevado a pesar, medir y vacunar. Bueno vale, es como mucho llamar revisión a eso que le hago yo en casa: mirarlo a vuelo de pájaro y decir: bah! si está como una rosa!
Por lo demás, afortunadamente se han puesto malos muy pocas veces y nunca he tenido que hacer nada: ni antibióticos, ni pruebas complementarias, etc.
Eso Hasta que hace una semana le dio a la mayor una tos seca intensa (primera vez en 3 años y medio que tosía así) y resultó que le ausculté sibilancias. Reconozco que me costó aceptarlo y dar el paso de comprarle el salbutamol y la cámara espaciadora.

En mi caso, resulta que mis niños pertenecen a mi cupo, es decir, yo soy oficialmente su pediatra. Pero tengo claro que si hay algo que me produzca dudas (por ejemplo pies planos y genu valgo de la niña que no veo que mejoran con las medidas generales que uno suele recomendar), consultaré a alguien que ponga el punto de objetividad.
Un saludo...

Esther dijo...

Pues yo de momento llevo al peque a todas las revisiones del niño sano que le han tocado, aunque creo que son excesivas. Llevaré unas 9 en 15 meses.

Por urgencias, fuí en los dos primeros catarros por si acaso tenía algo más de lo que parecía, por si me estaba pasando de madre despreocupada. Una vez visto que siempre te recomiendan lo mismo, que era lo que yo estaba haciendo antes de ir a la consulta, no he vuelto.

De todas formas el peque no es de ponerse malo (de momento)

Saludos

Iván Amado dijo...

Este tipo de cosas se dan más de lo que la gente cree... Jejeje. Y para que otros lectores compartan experiencias, hemos incluido esta entrada en nuestro repaso semanal de blogs de papás y mamás

http://www.bebesymas.com/bebes-y-mas/blogs-de-papas-y-mamas-lxxxii

dra jomeini dijo...

Cielos...ahora que lo mencionas, la revisión del Terro de los seis años le tocaba en Julio...

María dijo...

En casa papá es el pediatra de mi hija, pero hemos sido a las revisiones hasta el año, algunas vacunas se las ha puesto el papi, a mí como mamá no pediatra me ha ido bien tener una opinión más objetiva, y quiero que ella se acostumbre a idea de que existen los médicos y no toda se cura en casa por si fuera necesario (ojalá que no) tener que ir algún día a urgencias.
Tuvimos un susto con la Helicobacter Pylori, y la verdad que el poder tomar la muestra en casa, y que se la lleve su padre al trabajo directamente, recibir el resultado por teléfono mientras ya estaba en tratamiento, también se agradece.
Saludos

Noelia dijo...

Pues yo he perdido la objetividad. Me muero de miedo cuando veo a mis peques malas. Y el miedo me paraliza, me vuela la imaginación y hasta les veo rigidez en la nuca cuando tienen fiebre. Las observa un compañero, confirmamos la vanalidad del proceso y se ríe de mí.

Irene Warman dijo...

Un post muy curioso que me recuerda mucho a mí misma, ya que también soy hija de un pediatra. Totalmente de acuerdo con "en casa del herrero, cuchillo de palo" ... a curarse en casita, a aguantarse a veces el dolor, las décimas de fiebre, etc.
Todavía recuerdo muy bien cuando mis padres me mandaban al cole con alguna décima de fiebre incluso y mis amigas se quedaban en la cama al mínimo atisbo de tos y mocos.

Mª Angeles Villares dijo...

Totalmente de acuerdo, como buena hija de pediatra a Marta le escuché un soplo el día que se me ocurrió con 5 años auscultarla porque tenía una tos horrible. Aunque era un soplo funcional todavía de vez en cuando me viene cierto remordimiento cuando me acuerdo.

LinkWithin

Related Posts with Thumbnails