
Ayer por la noche, unos minutos antes de partir a mi guardia en Urgencias, estuve unos momentos conversando con Irene mientras las dos acabábamos de cenar. Siempre tendemos a tratarla de pequeña, porque en casa lo es y porque Laia siempre ha sido muy espabilada. Pero a veces me deja alucinada con las vueltas que puede dar su cabecita a sus 4 años.
Hace unos días falleció la madre de una de mis compañeras después de una semana de hospitalización y dolor. Mis hijas estaban al caso de que había estado en el hospital acompañándolas en la recta final y también en el funeral.
Aunque ya era un tema que trataban ocasionalmente, en estos últimos días las niñas hablan de la muerte y quieren saber muchas cosas. Supongo que no debe ser fácil de entender para una criatura, pero lo que sí me quedó claro después de hablar con la pequeña ayer es la facilidad para asimilar cosas que a los adultos a veces nos cuestan más y que evitamos tratar por tabú o directamente por conducta evitativa para asumir el ciclo de la vida. Preguntan sin tapujos y hacen un resumen de las situaciones dignas de aplauso. No sé qué pasará cuando la pérdida les toque más de cerca. Pero lo que sí me parece que en algún momento de la vida perdemos esa clarividencia propia de la infancia. No sé en qué momento las cosas empiezan a darnos miedo o respeto o pudor y preferimos no hablarlas. O qué pasará cuándo la pérdida les toque más de cerca.
Las preguntas de los niños pueden resultar incómodas. A veces no sabemos qué responderles. Pero hay que intentarlo, adaptándonos a su capacidad e intentando no mentirles. Y quizá aprovechando para nosotros mismos aclarar nuestras ideas, que pueden estar confusas.
Con el tema de la muerte ellas además exploran su árbol genealógico. Y a mí me gusta hablarles de los que nos precedieron y de mis recuerdos con ellos. Porque además con ellas es mucho más fácil que con los mayores. Y porque así los recuerdos familiares se transmiten.
Espero saber afrontar también otros temas que pueden ser espinosos, como por ejemplo cuando me pregunten por aspectos relacionados con el sexo, o con momentos vitales dolorosos.
9 comentarios:
A mi hija y a mis sobrinos les gusta visitar el cementerio del pueblo de mis padres, les voy contando donde está la familia y lo que se de cada uno de ellos, es importante que sepan cuales son sus raices.
Mi padre murió hace algunos años, ellos lo vistaban cuando estaba enfermo, fueron al entierro, y ahora visitan su tumba, siempre quieren ir, les resulta grato.
La muerte, Dios, la religión .... es "mi" tema, el sexo es el tema de mi marido, que a mi se me da peor explicarlo.
Gracias por tu post! Tienes mucha razón en lo que dices. Recuerdo en un curso que hice sobre Cuidados Paliativos que la compañera docente nos comentó algo que me hizo mucho reflexionar: " Desde pequeñit@s nos enseñan a nacer pero no a morir (no nos hablan de este proceso por el que tod@s vamos a pasar), al niñ@ le hablan en el colegio, en la familia... sobre el nacimiento pero evitamos hablarles del proceso de la muerte. Quizás si asumiéramos que las personas nacen y que mueren, aprenderíamos verdaderamente a "vivir", a darle el valor a la vida". Un abrazo.
Me he quedado con las ganas de saber qué fue exactamente lo que te preguntó Irene y que le respondiste tú...
Mi hija, que tiene 20 meses, aún no habla ni entiende muchas cosas, pero estoy deseando que llegue a esa etapa en la que pueda conversar con ella. Tengo tantas cosas que contarle, tantas cosas que quiero que sepa!! No veo el día, la verdad, estoy deseando poder explicarselo todo.
Disfruta de tus niñas!!
Por desgracia mis hijas, en cuestión de un año y medio, han tenido que vivir la muerte de tres personas muy cercanas. Con la primera muerte mis hijas vivieron todo mi dolor, fue todo muy repentino y vivieron escenas de sufrimiento y desesperación. Les explique la situación y les conteste a todo lo que me preguntaron. Recuerdo que despues del fallecimiento, no se apartaban de mi, constantemente estaban pendientes de si lloraba o no y si hablaba por teléfono me cogían de la mano. Quise hablarles de lo q sucedía y explicárselo pq para mí ha sido un tema tabú, y no quería lo mismo para ellas. Teníamos q ser capaces de hablarlo.
Con el fallecimiento de mi abuelo este agosto, me han vuelto a preguntar pero he visto que las preguntas ya eran distintas, no eran tanto de miedo sino de aceptación del ciclo de vida.
Todo lo preguntan con la misma naturalidad ¿verdad? porque aun no estan contaminados por nuestros tabues, ni miedos, ni nada.
Aunque si es cierto que ellos evitan igual, (algunos preguntan directamente) si tu te vas a morir. Yo ahi conteste que si, pero de muy viejecita y mayor. Creo que jamas hay que decirle a un hijo que nos podriamos morir mañana, es una inseguridad y un sentimiento insoportable aun a su edad. Si llegara ese rio, ya cruzariamos ese puente, evidentemente...
El año pasado perdimos a nuestra perrita y fue bastante penoso para los tres, especialmente para ella, ya que la perra estaba antes de que ella naciera, y la conocia desde siempre...era un miembro mas de la familia. Fue la primera experiencia de la nena con la muerte que nos sirvio (y nos esta sirviendo) para aprender mucho, no solo sobre la muerte, sino sobre el manejo del dolor y la expresion de emociones.
En el fondo fondo fondo, me alegro de que su primera experiencia tan joven no fuera con una persona ¡lagarto lagarto!
Abrazos
Mi hija es adoptada y con cinco años ya pregunta por su otra mama, siempre la hablo de que ella tambien es su mama y yo creo que lo fundamental es tratar los temas con naturalidad, y a veces adelantándonos a sus preguntas y explicándoselo todo en la media de lo posible,igual hago con la muerte, con los papas de amigos qye están separados.
Uf... ¡qué tema! Yo creo que la cosa se complica cuando te toca más de cerca. Recuerdo que a los siete años no podía dormir por las noches pensando que me moriría, y de hecho me siguen entrando escalofríos si reflexiono demasiado a fondo sobre este tema. Creo que por aquél entonces murió mi abuelo materno...
Yo también tengo curiosidad por saber cuál fue exactamente vuestra conversación.
A mí me gusta hablar a los niños con toda franqueza. No hace falta dar todos los detalles, pero no me gusta educar con tabús. Siempre descubro que los niños tienen una gran capacidad para entender lo que a nosotros nos cuesta mucho aceptar.
Mi hija Laia que ahora tiene 9 años pasó una fase difícil cuando se dió cuenta de que ella y nosotros (padre, madre y hermanos) también nos vamos a morir. Fueron unos meses en que lo pasó bastante mal hasta que de alguna manera lo asumió. Ahora está en esa fase su hermana Gemma que tiene 7 años. Creo que forma parte de su crecimiento y cuesta acompañarles.
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