viernes, 31 de diciembre de 2010

Quién enseña a quién (IV): Navidad y alrededores


Esta noche se acaba este año y daremos inicio al Año Nuevo. Es un día para hacer balance, para ver qué hemos aprendido y a quién hemos conocido, para ponderar qué cosas quizá necesitan un cambio y qué cosas han mejorado respecto a días previos. Estamos en el ecuador de las fiestas navideñas, y a mí me van gustando de menos a más conforme pasan los días, de forma que la Navidad me gusta, Fin de Año me encanta y la fiesta de Reyes me enamora.

Siempre ha sido un poco así y sin embargo los que nos hacen disfrutar a conciencia estos días, los que no nos dejan bajar la guardia para sacar el máximo partido, los que nos transmiten la ilusión con el brillo de sus ojos son los niños. Sin niños la Navidad es diferente, mucho menos brillante y mucho más descolorida.

Este año las niñas disfrutan como nunca. Irene es mucho más consciente que el año pasado y se emociona. Laia está a medio camino de descubrir algunas verdades pertenecientes al mundo de los mayores, pero se mantiene en la cuerda floja entre el quiero y no quiero saber.

Preparación de los menús navideños, cartas a los Reyes meditadas y decoradas. Días de vacaciones para entregarse a la pereza a la que empuja el frío.

Los niños nos devuelven a nuestra infancia y nos devuelven la ilusión por estos días mágicos. Por lo menos a mí.


¡Mis mejores deseos para el 2011!

jueves, 30 de diciembre de 2010

Salas de partos y cheque bebé

Este post sale de una reflexión que hizo Irene García, del blog Ser Mamás ayer en twitter. Aludía a la "carnicería" en la que pueden convertirse en estos dos días que faltan para final de año algunas salas de partos. Bueno, ya sabéis que yo no soy tan contundente con las palabras, pero sé a qué se refiere y aunque disiento de algunas de las cosas que ella piensa (y de las que se hablan en su blog, por ejemplo temas de homeopatía), también comparto muchas de sus opiniones.

Como sabéis el gobierno de Zapatero dió por finalizada la medida populista y cazavotos del cheque bebé debido a la crisis económica. Y el fin de esa (simbólica) ayuda a las familias que se atreven a tener hijos en los tiempos que corren se extingue de la misma manera que lo hará el año: a las 12 de la noche de mañana día 31 de diciembre.

La sospecha de que existen mujeres embarazadas ya a término, que quieren adelantar el parto con tal de recibir la ayuda está en el punto de mira. Y de hecho ya se han alzado las voces de algunos especialistas hablando de lo poco oportuno de la medida y de los riesgos que conlleva una inducción injustificada o una cesárea no necesaria.

Ahora se habla de este tema a propósito del cheque bebé. Pero otros años y en otras fechas puede pasar de forma similar. Por ejemplo también hay familias que prefieren que los niños nazcan antes de acabar el año porque así se ahorran un año de guardería. Esto es verídico y yo lo he oído en las consultas.
De un tiempo a esta parte está claro que se hacen más inducciones al parto de las estrictamente indicadas y más cesáreas de las necesarias. Las cifras son alarmantes sobretodo en algunos centros privados. Hace unas semanas saltó a la luz la gráfica que os muestro aquí abajo, realizada en Andalucía, y realmente es espectacular ver la diferencia de partos que se producen los días laborables respecto a los días del fin de semana.



Es cierto que muchos ginecólogos han entrado en el juego de hacer los partos en días más convenientes (y eso sólo puede hacerse con partos programados, ya que la naturaleza va a su aire) con tal de asegurarse tener puentes y días festivos libres. Sin embargo, no es menos cierto que un número no despreciable de mujeres "exige" un determinado tipo de parto. La medicina cada vez es más a la carta, desde pedir "que me hagan una radiografía porque me quedo más tranquilo", hasta "sacarme ya al niño porque ya no puedo más con la barriga". De forma que al final acaba siendo una especie de pacto de conveniencia entre ambas partes: ginecólogo y embarazada.

La naturaleza suele ser sabia y el parto se produce (casi siempre) cuando el feto está maduro para salir. Sólo en una proporción pequeña se producirá una situación de postmadurez que tiene asociadas también complicaciones no despreciables (sufrimiento fetal, aspiración de meconio). En cambio los neonatólogos se encuentran con frecuencia con las consecuencias de nacimientos antes de tiempo por ejemplo con recién nacidos que no eran prematuros por su edad gestacional y sin embargo se comportan como tales. Las inducciones acaban fracasando en muchas ocasiones, en especial cuando las condiciones no son favorables y las cosas están "verdes". De esa manera, muchas inducciones acaban en cesárea.

En cuanto a las cesáreas, son intervenciones quirúrgicas y obviamente deben realizarse en casos indicados. Es una intervención que debe haber salvado la vida de no pocas madres y no pocos niños, pero debe realizarse sólo en determinadas circunstancias que afectan aproximadamente al 15% de los partos. Algunos hospitales tienen el honor de tener tasas de cesáreas cercanas al 50%. Y da que pensar. La cesárea, aparte de ser una intervención quirúrgica mayor, también tiene efectos sobre el recién nacido. Es cierto que sale más redondito y "mono" pero también el hecho de no haber vivido el "estrés" del parto hace que sea más frecuente la taquipnea transitoria o pulmón húmedo. La falta de estrés hormonal y la ausencia de paso a través del canal del parto (por donde los pulmones se exprimen de líquido amniótico) favorecen ese episodio de dificultad respiratoria neonatal que obliga en muchos casos a administrar oxígeno y a mantener al recién nacido separado de su madre unas cuantas horas.

Entiendo que en algunos casos es difícil para las mujeres ponderar si la decisión de finalizar el parto es adecuada o no. Quizá la clave es saber elegir adecuadamente el médico que atenderá el embarazo y el centro donde se va a producir el parto.

En mi caso, que tuve una cesárea urgente con Laia (por cierto en sábado), tenía claro que si quería tener opción de parto vaginal con Irene era indispensable tener un ginecólogo de confianza y que apostara porque podía conseguirlo. Y así fue. Sin arriesgar en exceso -porque tampoco era plan- pero dejando que la naturaleza siguiera su curso. En otro centro o con otro profesional, estoy segura que hubiera acabado con una segunda cesárea, quizá incluso electiva. Y la verdad, sabiendo lo que es un tipo de parto y otro, no entiendo cómo hay mujeres que prefieren las cesáreas. Sin entrar en lo diferente que es ver nacer a tu hijo/-a de una manera o de otra, la recuperación no tiene nada que ver, con cheque bebé o sin él.

miércoles, 29 de diciembre de 2010

Momento epidémico: gripe


Ayer pude leer digitalmente en algunos periódicos como se ha dado el pistoletazo de salida a la gripe de este año, que acude puntualmente a su cita en los meses fríos. Justamente la noticia coincide en titulares con la publicación abierta (hasta ahora parecía que no se le quería dar demasiado bombo) del pequeño brote de sarampión que existe en mi ciudad.

La verdad es que no me ha hecho falta leerlo en los periódicos después de estos días intensos de trabajo hospitalario. La gripe siempre empieza por la población infantil, de forma que muchas veces cuando oficialmente se supera el nivel para decir que estamos en epidemia (100 casos por 100.000 habitantes), nosotros los pediatras ya llevamos unos cuantos días visitando un volumen importante de niños afectos de gripe.

Este año no está siendo de momento una noticia de interés, a nadie se le escapa cómo fueron de diferentes las cosas el año pasado. Y sin embargo el virus circulante es en gran medida el mismo del año pasado, virus influenza A H1N1. Y de hecho las partidas vacunales de este año incluían una fracción del mismo, con toda la polémica que hubo entorno a la vacunación el año pasado. Y otra curiosidad al respecto: este año cuando les dices a los padres que el niño parece que tiene una gripe, ni se asustan ni te hacen la pregunta del millón del año pasado: ¿no será gripe A? (este año ya no importa). Creo que el desengaño colectivo con el tratamiento informativo-mediático del año pasado es evidente.

Como os decía las guardias están siendo muy duras. La mayoría de los niños vienen por lo mismo: fiebre elevada (que supera en muchos casos los 39 ó 40ºC), síntomas catarrales y tos, y en algunos casos alguna sintomatología digestiva como dolor abdominal o algún vómito. Y todo esto durante 4-5 días tranquilamente. Como sea que la fiebre, sobretodo si es alta, alarma mucho a los padres, no fueron pocos pacientes a los que visité el sábado, día de Navidad, y volví a ver el lunes (anteayer) por persistencia de la sintomatología. Por suerte el VRS parece no estar apretando fuerte, aunque persiste y todavía origina ingresos y traslados a Cuidados Intensivos. Yo llevo 2 traslados en una semana, además con muchas dificultades porque las camas de Intensivos Pediátricos de Barcelona están hasta los topes. Síntoma inequívoco de que estamos en nuestro momento más epidémico del año con los pacientes respiratorios por todos lados: consultas de los pediatras, Servicios de Urgencias, Hospitalización convencional y Cuidados Intensivos.


Como bien dice el artículo que os he mostrado al inicio, la curva epidémica se parece a la del invierno 2008-2009. Así hemos tenido unos meses de octubre y noviembre con trabajo llevadero y en cambio un mes de diciembre de infarto, que se repetirá el mes de enero. El año pasado fueron horrorosos los meses de octubre y noviembre donde tuvo lugar el pico de incidencia por el nuevo virus gripal, y en cambio el trabajo decreció en diciembre y enero.


Estos días de trabajo son agotadores y ciertamente una se plantea muchas cosas. Ahora bien, ha resultado el mejor recurso para no engordar ni un gramo en Navidad: Comilona Nochebuena - Guardia Navidad - Comilona San Esteban - Guardia día 27. Y así he consumido gota a gota el colesterol redundante de los polvorones navideños. Si es que no hay mal que por bien no venga.....En cualquier caso, ¡deseadme suerte!

martes, 28 de diciembre de 2010

Sesión de peluquería


De pelos sigue el tema.....
Supongo que como muchos de vosotros, de vez en cuando llevo a las nenas a la peluquería. A que les arreglen un poquillo las puntas o les den un corte un poco mayor. Laia hace unos meses decidió que quería llevar flequillo y así se hizo. Como quiera que el flequillo hay que arreglarlo más frecuentemente que las puntas porque cae sobre los ojos, me había yo aficionado a hacer esos arreglillos caseros peluqueros que de niña había vivido en propias carnes. Laia tiene el pelo muy lacio y me atrevo a cortárselo sin ser profesional (ya sé que no es lo mismo, pero ni el bolsillo ni el tiempo dan para llevar a la niña a la pelu cada 3 semanas).

El caso es que ella debió pensar que la cosa no era muy complicada y aprovechando un día en que yo estaba trabajando y su padre estaba hablando por teléfono, ni corta ni perezosa cogió las tijeras de cortar uñas a los bebés (muy apropiadas) y se cortó ella misma el flequillo.

Ahora le ha crecido unos milímetros y no se nota tanto, pero al principio quedaron los pelillos bastante cortos y parecían escarpias. Aunque hay que reconocer que se lo hizo bastante recto. Algo supe transmitirle de mis artes peluqueras!!!

En fin que no se ha sido niño el tiempo suficiente si no se ha echado mano de unas tijeras para hacerse unos arreglillos en el pelo o en las cejas. Y Laia que además apunta maneras de artista no iba a ser menos. Miedo me da cuando sea la pequeña la que pruebe...
Que tire la primera piedra quién no probó algún día la experiencia...

lunes, 27 de diciembre de 2010

Vuelve "a casa" por Navidad


El jueves pasado, la víspera de Nochebuena, de camino al mercado para rellenar mínimamente la nevera y estando en el ascensor que tiene una buena luz, me fijé que en la cabecita de Irene había un pequeño puntito nacarado, brillante. Como en este aspecto soy terriblemente mal pensada, allí mismo, con el foco que daba la luz del ascensor, le quité la diadema y me puse a examinar su pelo y su cuero cabelludo. Efectivamente me encontré con un par de liendres. Y no tuve duda: cuando ya has luchado contra un enemigo, lo reconoces fácilmente sin un ápice de duda.

Acto seguido hice lo mismo con la cabeza de su hermana. Parece que allí por suerte no habían llegado. Así que desvié un poco mi recorrido al mercado para pasar por la farmacia y gastarme unos cuantos euros en producto de limpieza. De un tiempo a esta parte, no utilizo permetrina. Aparte de que noté ciertas resistencias al tratamiento (no conseguía erradicar los piojos con una sola aplicación), el pelo quedaba bastante perjudicado. Ahora utilizo productos basados en aceites vegetales, que también son bastante pestosos pero resultan efectivos. Hay más de una marca en el mercado.

Hacía casi dos años que no tenía de nuevo al enemigo en casa, recuerdo haber hablado de ello muy al inicio del blog como podéis recordar aquí y esta vez no me ha sentado tan mal.... Supongo que porque tenía escasas liendres y el proceso de limpieza fue bastante rápido y sencillo.

He buscado en internet y se hace mucho hincapié en los productos a utilizar y en los tratamientos repetidos. Y la clave del asunto no está en la repetición del producto, sinó en la repetición durante unos días del examen del pelo y la retirada manual de las liendres.

Los piojos son una tortura para los padres recientes, porque son endémicos entre la población escolar. Algunos padres tiran la toalla frente a los piojos, es verídico. Yo me he encontrado niños con cabezas llenas cuando se visitaban en Urgencias. Al ir a explorar los tímpanos y acercarme a la cabeza -como os he dicho en este sentido soy mal pensada- fijarme en el cabello de alrededor de las orejas y ver las liendres. Al comentarlo a la familia, obtener por respuesta: Sí, ya lo sé, pero no puedo con ellos...
Y yo pienso para mí: ¿Y dejan a los niños con piojos indefinidamente? ¿Además compartiendo espacio con los compañeros de colegio?

En esos casos la verdad es que lo que les contesto es que al menos avisen cuando alguien acerca su cabeza a la de la niña o el niño en cuestión....como es el caso de los pediatras cuando revisamos oídos y boca....

En fin, en cuanto a mí, ahora me tocan unos cuantos días de escopeta cargada. ¡¡¡Asco de piojos!!!

viernes, 24 de diciembre de 2010

A todos vosotros: ¡Feliz Navidad!




A los que seguís estas páginas diariamente y a los que hoy casualmente pasaban por aquí.

A los que tenéis y cuidáis niños y a los que desean en lo más profundo tener y cuidar.

A los que cuidan la salud de nuestros hijos y a los que cuidan de su educación.

A los que compartís conmigo una visión similar de la maternidad y a los que disentís y expresáis la diferencia con respeto.

A mis familiares y amigos que leen mis historias cotidianas, y a los desconocidos que leen y comentan de forma anónima

A todos y a todas, os deseamos (y hablo en plural porque hoy tengo colaboración de la parte artística de nuestra familia)
una FELIZ NAVIDAD






jueves, 23 de diciembre de 2010

Salud 2.0: Nuevas herramientas aplicadas a la medicina

Hace justo una semana, estuve participando en una jornada que organizó el área científica de los laboratorios Menarini con el título de Salud 2.0: Nuevas herramientas aplicadas a la medicina.

Un día recibí un mensaje de Mònica Moro, le contesté, hablamos por teléfono, luego nos conocimos y me lió (Mònica, ¡eres una lianta! jeje). La verdad es que me gustó la idea de participar aunque tuve miedo escénico del principio al final, pues de alguna manera significaba un poco salir del cierto anonimato en el que me movía por la red. Me sorprendió que contaran conmigo porque participaban en estas jornadas personas con mucho más recorrido y experiencia que yo como la propia Mònica, Eva Velasco, el Dr. Xavier Alzaga y en Madrid habían estado el Dr. Casado y el Dr. Julio Mayol. Además, me considero una persona normalita, no tengo muchos conocimientos técnicos, empecé a escribir por aquí sin muchos objetivos definidos, y sin duda hay gente que hace cosas con mucha más repercusión.

En fin, la experiencia fue muy positiva y creo que salió bastante bien. Salimos también en el 3/24 (lo contenta que se puso mi madre!). Y pude conocer en vivo y en directo a muchas personas a las que conocía virtualmente.
Por si es de vuestro interés os dejo la presentación y una entrevista que me hicieron. Y a continuación la entrevista al Dr. Alzaga y las presentaciones del resto de ponentes (como podéis comprobar el post se ha ido modificando conforme mis compis ponentes me han pasado sus presentaciones). Espero que os gusten!
PD: Por cierto lo de la entrevista es lo que más corte me daba. La verdad es que me veo rarísima y con aspecto más pijo de lo que realmente soy, juasjuas















miércoles, 22 de diciembre de 2010

Pánico: Una convulsión febril (editado mayo 2011)





Sigo algunos blogs de madres y padres recientes que escriben francamente bien sobre sus vidas en relación con la maternidad. Uno de los blogs que más me gustan es Una mamá española en Alemania. Con su autora mantengo un punto de vista bastante similar sobre la maternidad, es una mujer inteligente y escribe de forma fresca y divertida sobre sus hijos y sobre las costumbres alemanas, tan diferentes a las nuestras. Además su blog envía muchos lectores hacia aquí y supongo que desde aquí también van hacia allí, o sea que muchas personas leen aquí y leen allá casi simultáneamente.


Hace poco más de un mes tuvo a su tercer hijo y ha escrito alguna entrada sobre ello. Cuando leí el título del último post, titulado Pánico pensaba a priori que iba dedicado a algún aspecto de la locura en que se debe convertir por momentos una casa con 3 niños de muy corta edad. Pero no. Narra un episodio sucedido hace pocos días con su hijo mayor en la guardería.


Explica un episodio de pérdida de conciencia, con cierta sensación de dificultad para recuperarla y una fiebre posterior, quedando el diagnóstico final un poco en suspenso. También se habla de un posible atragantamiento y de un vómito. Después de leer el post y con la sensación de que después de todo lo peor que le pudo quedar es la incertidumbre de qué fue lo sucedido y si se podía volver a reproducir, le envié un mensaje donde le explicaba que por el relato leído yo pensaría que su hijo lo que tuvo fue una convulsión febril. Su relato es muy similar a la experiencia que pueden explicar muchos padres cuando llegan a Urgencias después de vivir una convulsión. Las familias viven las convulsiones con una sensación de que el niño se les está muriendo, a mi propia hermana le pasó igual, y eso que es del ramo sanitario.


Otra opción que se me ocurre es una reacción vagal intensa en relación con el vómito. Las reacciones vagales son las que provocan las lipotimias, y algunas lipotimias también pueden originar episodios convulsivos.


En cualquier caso lo que es seguro es que no estuvo sin respirar todo ese tiempo, porque de lo contrario hubiera necesitado maniobras de RCP para recuperarse y la falta de oxígeno cerebral no le hubiera permitido recuperarse en tan poco tiempo.



En cuanto a las convulsiones febriles, en los últimos tiempos he recibido diversas peticiones para tratar ese tema, así que aprovecharé la ocasión para hablar de ellas teniendo en cuenta que afectan a un número no despreciable de niños en sus primeros años de vida.



Las convulsiones febriles son episodios de pérdida de conciencia acompañados de alteraciones del tono muscular (rigidez o por el contrario hipotonía -como un muñeco de trapo-), con frecuencia sacudidas de extremidades, ojos en blanco, labios amoratados y sensación de que no respira. Se producen en niños sanos que tienen una edad entre los 6 meses y los 5-6 años y están asociadas a la fiebre, que no tiene por qué ser demasiado alta. La edad más típica es entre el año y los dos años y el episodio se produce habitualmente justo cuando está empezando a subir la fiebre, de forma que la mayoría de las veces es difícilmente previsible.


Aunque el espectáculo puede ser dantesco y es complicado ser consciente del paso real del tiempo (a todo el mundo se le hace eterno), lo usual es que duren unos pocos minutos, a veces segundos.



Las convulsiones febriles tienen mala fama y asustan mucho. Mala fama porque se asocian a meningitis y otros problemas del sistema nervioso. En cambio, para los pediatras de Urgencias es una patología que vemos con cierta frecuencia, ya que afectan a un 3-4% de los niños. Lo importante en el caso que se produzca, tras estabilizar al niño es considerar el motivo de la fiebre y actuar en consecuencia (teniendo en cuenta que en muchas ocasiones, al ser un cuadro febril incipiente no siempre el foco febril es evidente).



La causa de las convulsiones es desconocida, seguramente el cerebro infantil, en proceso de crecimiento y desarrollo es más susceptible a determinados estímulos como la temperatura o determinadas infecciones. De hecho hay una variante de convulsión febril, paradójicamente "sin fiebre" en relación con algunas infecciones -muy típicas algunos tipos de gastroenteritis-.



La mayoría de convulsiones febriles comparten una serie de características (edad "típica", duración corta - menos de 15 minutos-, recuperación completa, desarrollo psicomotor normal). Las convulsiones febriles típicas son benignas, no dejan secuelas, no necesitan ningún tipo de exploración complementaria ni seguimiento por ningún especialista.

Ahora bien, es cierto que se puede volver a reproducir el episodio en otro cuadro febril. La mayoría de los niños sólo tendrán una convulsión febril, pero si se ha tenido en una ocasión, la posibilidad de repetir es superior (como le pasó a mi sobrina)

Un niño con convulsiones febriles, no es un niño epiléptico. Lo que sí puede pasar es al revés, que un niño epiléptico debute con una convulsión febril.

Si te ocurre con tu hijo/-a debes intentar:

- Mantener la calma

- Ponerle en un sitio seguro para evitar que se golpee o se haga daño

- Liberarlo de ropa o prendas apretadas

- Comprobar que tiene la boca libre (sin comida, sin objetos) y puede respirar

- Si parece que va a vomitar colocarle de lado para evitar la aspiración del vómito

- Y si es posible (dificilísimo) intentar controlar el tiempo

- Si dura más de 5 minutos, es conveniente avisar al servicio de emergencia porque existe la posibilidad de que necesite alguna medicación


Cuando el episodio cede, el niño se queda relajado, decaído, dormido. Es lo que se conoce como periodo postcrítico. Es aconsejable una valoración médica posterior a la convulsión para comprobar la recuperación completa. Y después un poco de aire para los padres con el fin de intentar recuperar el sosiego y llorar la emoción contenida.


PD: Aquí tenéis un resumen de una experiencia en primera persona de lo resumido aquí arriba

martes, 21 de diciembre de 2010

Brote de sarampión en Barcelona (II)


Os decía ayer que los casos confirmados del brote de sarampión eran personas no vacunadas. La vacunación sistemática contra el sarampión se introdujo aquí en el año 1981. La enfermedad desde entonces prácticamente ha desaparecido, existiendo un plan para erradicarla. Es una enfermedad tan poco frecuente que yo pude ver en directo y no a través de lo que cuentan los libros mis primeros casos profesionales en el brote del otoño del 2006. Durante toda mi formación MIR no había visto a ningún niño afecto de sarampión. Y mira que llegué a ver niños.

En realidad, llegado el año 2006, sólo contaba con mi propia experiencia como enferma, pues pasé el sarampión con 5 añitos, allá por el año 1979. Es curioso pero tengo algún recuerdo de entonces: las monjas llamando a mi madre porque me había puesto enferma en el cole, las fiebres altas, la cara como un tomate, la fotofobia,... Afortunadamente la superé sin complicaciones y en el brote de hace 4 años, estaba con mi gran barrigón de último trimestre totalmente tranquila, pues mi inmunidad es para siempre y esos mismos anticuerpos en aquel momento también protegían dentro de mí a la pequeña Irene en sus últimas semanas de vida uterina.

Como os decía con la alerta del año 2006 nos pusimos las pilas como tenemos que hacer ahora. Entonces la experiencia que ahora también tenemos algunos médicos medio jóvenes, sólo la tenían los pediatras de más edad, pues como os digo fue una enfermedad que se dejó de ver en las consultas en los años 80. Estos médicos sénior nos enseñaron las características del sarampión, nos enseñaron a ver el Koplik y a reconocer el exantema. Espero que nos sea de utilidad en estos momentos.

En España se han producido diversos brotes epidémicos. En Barcelona y Tarragona, el de otoño-invierno 2006-2007 produjo 381 casos confirmados, sobretodo en no vacunados. En ese momento se decidió adelantar la vacunación de los 15 a los 12 meses. Recientemente hubo un brote en Granada, que además resultó bastante polémico porque un juez obligó a los padres a vacunar a los niños para acotar el brote. También en Francia viven una situación actual de brote con más de 2000 casos confirmados.

La vacunación contra el sarampión se administra en la vacuna triple vírica, que es muy eficaz y de la cual se administran 2 dosis: una a los 12 meses y otra a los 3-4 años. La cobertura vacunal en nuestro medio es alta a pesar de la influencia que tienen algunos grupos antivacunales. El problema es cuando el virus penetra en poblaciones no vacunadas por edad, en este caso los menores de 1 año, que además son los que tienen más riesgo de complicaciones. En este grupo, si hay un contacto se adelantará la vacuna a partir de los 6 meses y luego se les administrarán sus dos dosis habituales, es decir que acabarán llevando 3 dosis porque la primera, antes del año, no confiere inmunidad duradera.

La vacuna triple vírica está compuesta por los virus atenuados contra sarampión, parotiditis (paperas) y rubeola. En un futuro, es posible que se convierta en cuatrivírica, e incluya la vacuna contra la varicela, que actualmente se administra aparte, aunque muchas veces en el mismo momento por la compatibilidad. Al ser una vacuna de virus atenuados, puede dar un amago de enfermedad a los 7-12 días de ponerla con una leve fiebre y alguna vez con un pequeño exantema cutáneo. Nada que ver con las ostentosas manifestaciones del sarampión.

lunes, 20 de diciembre de 2010

Brote de sarampión en Barcelona (I)

Hace pocos días hemos recibido una alerta sanitaria conforme estamos ante un nuevo brote de sarampión en la región sanitaria de Barcelona. En los últimos días se han confirmado al menos 11 casos de niños comprendidos entre los 8 meses y los 16 años, y una mujer de 35 años, que es la madre de uno de los primeros casos. Lo interesante del caso y que me gustaría transmitir es que ninguno de los casos estaba vacunado: unos por motivos de edad (y estos son los grandes perdedores de toda esta historia) y otros por ser detractores vacunales.

El sarampión es una enfermedad del grupo de las exantemáticas, extremadamente contagiosa. En estos días, si se confirma un caso en algunos grupos habrá que adelantar pautas vacunales y tendremos que adaptar los circuitos hospitalarios para que estos pacientes no compartan el espacio (consultas, salas de espera) con otros niños.

El sarampión es causa de importante mortalidad en países en vías de desarrollo. Aproximadamente 300.000 niños mueren cada año por complicaciones del sarampión en países con deficientes condiciones higiénicas, nutritivas y sanitarias (y sin acceso a las vacunas).

La enfermedad está causada por un viruus de la familia paramixovirus, subfamilia morbillivirus. El reservorio es el ser humano, de forma que la transmisión se produce de persona a persona, por las secreciones respiratorias. El periodo de incubación dura unos 10-14 días. Empieza a ser contagioso en el periodo prodrómico o preexantemático y persiste la contagiosidad hasta 4-5 días después de brotar el exantema característico. La inmunidad es duradera, por lo cual el sarampión sólo se pasa una vez en la vida.

Las 3 fases clásicas del sarampión son:


  • Periodo prodrómico: Se produce la fiebre y los síntomas respiratorios de vías respiratorias altas. También es muy característica la conjuntivitis. La cara adopta un aspecto característico (abotargado, congestionado, con los ojos rojos) que se conoce como facies sarampionosa. En esta fase, el diagnóstico es posible si se observan las manchas de Koplik, que son unas pequeñas lesiones blanquecinas por dentro de la mucosa de la boca (como azúcar salpicado) y que son exclusivas del sarampión. En medicina cuando un signo o síntoma es exclusivo de una enfermedad, es decir que nos da el diagnóstico, se dice que es patognomónico. Las manchas de Koplik son patognomónicas del sarampión.

  • Periodo exantemático: Se acentúan todos los síntomas anteriores y aparecen las lesiones en la piel características. El exantema se inicia en la cara y después va bajando por el resto del cuerpo. Las lesiones se hacen confluyentes hasta originar grandes extensiones enrojecidas

  • Periodo de declinación: Fase donde van desapareciendo los síntomas y puede aparecer una descamación cutánea (esto ocurre también en otras enfermedades exantemáticas como por ejemplo la escarlatina)
Las complicaciones pueden ser diversas aunque las más severas son la neumonía y la encefalitis (afectación del sistema nervioso central), que a su vez son las que engrosan las causas de mortalidad asociadas al sarampión.

Curiosamente, en el documento que ha difundido la Generalitat, se hace referencia a un blog de un médico de familia, que aquí os adjunto. Aunque no tiene nada que ver con el tema que nos ocupa, está bien que las administraciones vayan fijándose en la información que hay en los blogs para difundir sus noticias.

Mañana más sobre el sarampión: prevención y vacunación.

sábado, 18 de diciembre de 2010

Cosas que no entiendo


No entiendo el procesador que hay en la cabecita de los niños.

¿Por qué de lunes a viernes las tengo que sacar con una grúa de su cama a las 8 de la mañana y los sábados y domingos a las 7 y media ya están pegando botes en la mía?

¿Por qué el fin de semana se convierten en despertadores con patitas programados genéticamente para que los padres recordemos la hora diaria de ponernos en pie?

De verdad que hay cosas que escapan de mi comprensión....

¿alguien tiene una explicación lógica?

viernes, 17 de diciembre de 2010

¿Y cómo funciona un DEA?

Ayer introduje un poco el tema sobre lo que era un DEA y su fundamento. Hoy hablaré un poco de su funcionamiento.


El DEA o DESA (desfibrilador externo automático o semiautomático) origina una desfibrilación. La desfibrilación consiste en administrar un impulso eléctrico al corazón, que hace que todas las células cardíacas se despolaricen a la misma vez para posteriormente retornar el ritmo eléctrico normal.

En el caso de la muerte súbita, que ocurre por ejemplo tras un infarto de miocardio, es frecuente que la causa sea una arritmia, y en su caso la más frecuente es la fibrilación ventricular. El DEA resulta muy útil para resolver este tipo de arritmia y así facilitar la posibilidad de que la persona pueda ser atendida en un centro sanitario y sobreviva al evento. Recientes sucesos en el mundo del deporte, dan fe de la utilidad del aparato e incluso la prensa habla de si el ritmo es desfibrilable o no .

Justamente el DEA está recomendado para personal no sanitario por la sencillez de su manejo (aunque es posible que a medio plazo también sustituya a los desfibriladores manuales, más farragosos de utilizar). De hecho prácticamente sólo hay que encenderlo e ir siguiendo las instrucciones vocales que da la máquina. En primer lugar indica colocar los electrodos en el tórax -suele haber dibujos que indican cómo hacerlo siendo importante que el corazón quede entre ambos-, posteriormente el DEA analiza el ritmo cardíaco y si es tributario de descarga indica que hay que separarse de la víctima y proceder a la descarga. Si el ritmo no precisa descarga, en los más modernos se indica la necesidad de realizar maniobras de soporte vital, en principio compresiones torácicas.


Si el DEA está disponible, debe utilizarse tan rápidamente como se pueda en el caso en el que se presencie una pérdida de conciencia mantenida. También en niños (en menores de 8 años con electrodos especiales si es que están disponibles). Para salvaguardar la cadena de supervivencia si hay 2 personas una debe ir a buscar el DEA y a llamar a los servicios de emergencias, mientras que la otra inicia las maniobras de RCP. Si sólo hay una persona con la víctima, en el caso del niño haríamos un minuto de RCP y luego buscaríamos ayuda, mientras que en el adulto, lo primero es llamar a pedir ayuda y buscar el DEA.

La desfibrilación precoz tiene tasas de supervivencias mucho más altas que si se produce pasados 3-5 minutos tras el paro. Entonces la posibilidad de supervivencia disminuye en picado y también aumenta la probabilidad de secuelas neurológicas secundarias a la falta de oxigenación cerebral.

Aunque espero que no tengáis que utilizarlo nunca, es bueno fijarse en qué sitios se puede encontrar por si se da el caso.

jueves, 16 de diciembre de 2010

DEA, ¿sabéis lo que es?

El martes estuve todo el día en una jornada de actualización para instructores de reanimación cardiopulmonar pediátrica organizado por el Comité de RCP de la Societat Catalana de Pediatria.
Estuvo francamente bien, pues nos permitió refrescar conceptos, conocer nuevas estrategias docentes y repasar las nuevas recomendaciones de los comités de expertos. Hace unos días en diversos blogs médicos ya se hablaba de estas nuevas recomendaciones. En el caso del adulto es llamativo el hecho de obviar la ventilación, el famoso "boca a boca" y centrarse en el masaje cardíaco, que ahora ha pasado a denominarse compresiones torácicas.

En el caso del niño, las tendencias son en cada revisión, acercar las normas cada vez más a las del adulto, de forma que no haya tanta diferencia en reanimar a un niño y a un adulto, y haya más personas que se atrevan a iniciar las maniobras independientemente de la edad de la víctima.

La diferencia principal entre el niño y el adulto es la frecuencia de la parada cardio-respiratoria. En un hospital donde tratan adultos están muy habituados a las maniobras de resucitación porque las realizan día sí y día también. Por suerte los pediatras no estamos tan habituados, ya que los niños no hacen un paro cardio-respiratorio así como así. Esto por un lado es extraordinariamente satisfactorio como médico porque te enfrentas muchas menos veces a la posibilidad de muerte, pero como pequeña desventaja, no estamos tan entrenados en hacer maniobras de reanimación como los médicos de adultos (internistas, intensivistas, anestesistas)

La otra diferencia, muy importante con el adulto, es el origen de la parada. En los adultos la causa principal es cardíaca situándose el infarto de miocardio en primera línea. En los niños la parada suele tener un origen respiratorio salvo en niños afectos de cardiopatías congénitas o en adolescentes, que ya comparten mucha fisiopatología con el adulto. Intuir el origen cardíaco o respiratorio es importante, porque aunque al final un paro respiratorio no tratado comporta un paro cardíaco, en las secuencia de reanimación hay que contemplar la posibilidad de arritmias cardiacas y en el caso de estar presentes, algunas de ellas necesitan tratamiento eléctrico para su resolución.

El tratamiento eléctrico se realiza con un desfibrilador. Los desfibriladores están en todos los servicios de urgencias de los hospitales, en las plantas de hospitalización y en las ambulancias que hacen soporte vital.

En algún momento histórico fue evidente que los desfibriladores tenían que salir de los hospitales, porque la mayoría de paradas cardíacas se producen de forma súbita fuera del hospital, en cualquier lugar donde puedan estar las personas. Como el manejo de un desfibrilador convencional necesita un aprendizaje y por otro lado se deben tener unos conocimientos básicos de electrocardiograma y arritmias para saber cuáles necesitan descarga eléctrica (fibrilación ventricular -la más frecuente-y taquicardia ventricular sin pulso) y cuáles no, se idearon los desfibriladores automáticos o semiautomáticos externos (DEA o DESA). Son unos aparatos que de un tiempo a esta parte se encuentran en lugares donde concurren habitualmente bastantes personas (centros comerciales, estaciones de transporte, aeropuertos, campos de fútbol, etc) y que tienen un funcionamiento relativamente sencillo para que las personas no sanitarias estén en condiciones de poder aplicarlo y recuperar una hipotética arritmia, para continuar con las maniobras clásicas de resucitación. Las normativas irán ajustando la necesidad de la presencia del DEA de forma cada vez más corriente. De hecho en algunos países como Holanda, la ley regula la necesidad de que haya uno en cada una de las calles principales de las ciudades.
Mañana os explico a grandes rasgos cómo funciona un DEA y algunas consideraciones a tener en cuenta.

miércoles, 15 de diciembre de 2010

Adrenalina y exceso de velocidad




Actividad frenética hospitalaria estos días. Triunfan los virus propios del frío. Las guardias son cansadas. Es nuestra época fuerte del año, como lo es la primavera para los que se dedican a hacer declaraciones de la renta o el verano para el sector turístico y hostelero.

En las guardias, me siento en un estado de tensión contínua. El hecho de ser responsable de forma directa o indirecta de todos los pacientes que desfilan por el servicio y de los que están hospitalizados hace que mi nivel adrenérgico no baje durante muchas horas. Y eso aumenta el cansancio posterior a la guardia. Aunque siempre me han dicho que transmito seguridad y calma aún en los momentos de estrés intensos, la procesión va por dentro.

Me pongo nerviosa por la espera y también por pensar que entre la avalancha algo se nos puede escapar. Esto último es lo que más me acongoja. Y eso que estamos mejor que hace años, pues los pacientes pasan por triaje.

Es lógico que contra más niños hay por visitar más rápido acabas yendo, justamente para no hacer esperar. Justo estos días con algunos compañeros comentábamos que tenemos que seguir haciendo las cosas bien a pesar del aumento del volumen asistencial, detectar lo detectable, hacer los informes correctamente y dar las explicaciones que sean necesarias. Pero es verdad que el tiempo apremia. Y yendo más rápido es más fácil equivocarse. Si lo pienso, me da miedo.

También la percepción de las familias suele ser peor, quizá piensan que no les dedicas el tiempo necesario. Esto es más evidente en consultas por problemas banales. Otros entienden perfectamente cómo está el patio y se apresuran en explicar sus problemas, en desvestir y vestir a los niños a la velocidad de la luz...

La espera es incómoda para todos: los que están en la sala de espera, los que estamos trabajando, los que se quejan, los que recibimos las quejas. Pero la espera es inevitable cuando muchos pacientes consultan a la misma vez, por muchos médicos y enfermeras que estemos trabajando en ese momento. A veces ya no es sólo una cuestión de personal, también de espacio físico donde hacer el trabajo y también de los recursos que necesite cada paciente.

Comes en cinco minutos, vas al lavabo cuando la vejiga ya no da para más. Aún así algunas personas te miran mal cuando paras un breve instante para cubrir estas necesidades básicas. Suerte que en mi hospital, las guardias de 24 horas pasaron a la historia hace muchos años. Trabajar 24 horas a ese ritmo sería inaguantable.

Afortunadamente en breve tendremos de nuevo aquí la primavera (perdonad, pero necesitaba una mentira piadosa).


martes, 14 de diciembre de 2010

La moda de los virus. La moda de los antibióticos.



Hay dos comentarios que a veces hacen las familias que resultan un poco incómodos. Además se suelen producir en dos contextos muy similares.

El primer comentario se produce en las visitas por cuadro febril, con exploración física normal y estado general estupendo. A veces las fiebres van y vienen, y no se origina una focalización de la infección. Esto suele ocurrir con los cuadros virales. Entonces, cuando explicas que no se ve nada importante en ese momento, pero que tampoco hay signos de alarma, explicas los motivos por los que se debería volver a consultar, y la duración estimada del asunto, te dicen en tono despectivo:
- O sea, ¿que no se sabe lo que tiene? Pues para lo que le has hecho, no hacía falta venir.

Pues es cierto, hay veces en que no se sabe exactamente lo que tiene la criatura, pero una buena visita permite descartar lo que no se tiene, y eso es casi más importante: si no se tiene una sepsis, ni una meningitis, ni una neumonía, ni ninguna "itis" conocida, lo más probable es que lo que se tenga sea bastante banal y pasajero.

El segundo comentario cuando una se atreve a ir un poco más allá en el diagnóstico y se aventura a decir que el cuadro tiene aspecto de ser un virus es:

- Claro, ahora cuando no sabéis lo que tiene, decís que es un virus. Diagnosticar de virus es la moda.

Bueno, en realidad debería haber sido la moda siempre, teniendo en cuenta que los virus causan la gran mayoría de las infecciones en la infancia (sobretodo en la primera infancia)

Otro comentario que me hicieron el otro día, también muy cariñoso, era que ahora estaba de moda no dar antibióticos. Textualmente:

- Sí, ya sé que ahora seguís la moda de no dar antibiótico. Cuando cambie la moda, los daréis por todo.

Ole, ole, ole!!! El señor quería los antibióticos porque estaba completamente seguro que sinó tendría que volver al cabo de 3 días para que se los dieran.

No creo que toda la culpa sea de los padres. Los padres recientes, que son coetáneos míos, procedemos de finales de los años 60 y de los 70. Tras una postguerra intensa y larga, la bonanza trajo la costumbre de dar los mejores tratamientos posibles, de forma que fiebre era sinónimo de tratamiento antibiótico. Y así nos criamos nosotros, a golpe de pinchazo de penicilina y a golpe de biberón cada 3 horas. Ambas cosas eran lo mejor que se podía ofrecer a la primera generación de niños a los que no se les iba a negar casi nada. Y eso ha debido quedar en el subconsciente colectivo. Esto se corrobora cuando en las visitas entran los abuelos, quiénes no conciben que con fiebre no se dé antibiótico (era lo que se hacía con nuestros hijos, o sea, nosotros).
Así que así están las cosas: cuesta encontrar un término medio entre por un lado los que quieren antibiótico ante cualquier proceso febril infantil y por otro los que se deleitan en tratamientos sin fundamento científico como la homeopatía y demás mandangas, sinónimo de postmodernidad absoluta.

lunes, 13 de diciembre de 2010

¿Se admiten niños?




Leo esta entrada en Bebés y más de hace unos días. Estoy bastante de acuerdo en lo que expresa Armando, el autor del post. Por un lado es cierto que hay niños muy maleducados y con los que es difícil compartir espacio. Sin embargo también es verdad que en determinados espacios la tolerancia a los niños es baja. Y es imposible que los niños se comporten de la misma manera que lo hace un adulto. Por eso en determinadas circunstancias hay que ir preparado para que se entretengan de alguna manera: o buscar un sitio con alguna zona de juegos, o ir con algún recurso tipo cuento, libro de pintar, etc.

Mis hijas suelen portarse bastante bien en los restaurantes. Cuando tienen el día un poco más tonto, la verdad es que me molesta. Precisamente porque pueden molestar a otros. De la misma manera, en las ocasiones en las que salgo sin ellas, no me gusta encontrarme con niños molestones a mi alrededor, en especial aquellos que molestan a sus anchas sin que los padres se inmuten.

En cuanto a los restaurantes y bares hay de todo tipo. Existen los que están preparados y les gusta acoger a los niños. En cambio hay otros a los que no les agrada la idea, y no lo prohíben porque aquí no se estila como en otros países. A nosotros en más de una ocasión nos han puesto mala cara por ir con cochecito y desde luego esos lugares, tiempo después de no llevar sillitas, siguen en la lista negra.

El cartel no obstante, me ha hecho sonreír. Me imagino que está escrito en tono irónico y se dirige a unos determinados niños (y padres) y no a todos. Humor norteño, no apto para todos los públicos, eso casi seguro.

viernes, 10 de diciembre de 2010

¿Baja maternal de 20 semanas? Pues va a ser que no


Este lunes, en pleno puentazo y con el tema de los controladores aéreos candente, creo que ha pasado un poco desapercibida la noticia de que los 27 países de la Unión Europea han rechazado la ampliación de la baja maternal a 20 semanas, tal como había aprobado la Eurocámara hace unas semanas.

Actualmente en la Unión Europea el permiso mínimo es de 14 semanas. Casi podemos sentirnos afortunadas las españolas por tener un par de semanitas más y las dos semanas (ridículas) que disfrutan los padres de las criaturas.

Entiendo que se alegan los motivos de siempre....que si es complicado económicamente, que si estamos en plena crisis, etc...

Sin ya tener en cuenta las pequeñas cosas que hacen que los ciudadanos seamos más felices, y sin tener ni idea de economía -porque no la tengo-, me parece incompatible alegar cuestiones económicas cuando por otro lado se quiere favorecer la natalidad (alguien tendrá que pagar las pensiones...) y de la misma manera la incorporación masiva de la mujer al mercado laboral. Si es que me encanta esta frase: teta y sopa no caben en la boca.

Por otro lado no me extraña que hayan liderado la oposición, países como Reino Unido y Alemania. La realidad británica la conozco en menor medida, pero me consta que la gran Alemania, motor económico e industrial, es en realidad un país machista como pocos, si no que se le pregunten a alguna de mis amigas.

Si ya lo decía yo... a veces una tiene ganas de irse a vivir a Noruega.

jueves, 9 de diciembre de 2010

El viejo enemigo ataca de nuevo


Los que me váis siguiendo por twitter sabéis que estos días de puente he estado trabajando intensamente. A pesar de todo he sobrevivido una vez más -qué remedio- a las guardias enlazadas, aunque cada vez creo que tengo menos edad para las maratones. Y menos en época epidémica. Porque si bien el otoño hasta ahora había sido moderadamente tranquilo, no se puede decir lo mismo de la última semana.

En nuestro caso en la población pediátrica, y a diferencia de los adultos que se afectan principalmente por las epidemias gripales, nuestro enemigo número 1 es el virus respiratorio sincitial (VRS). El VRS, que nunca ha tenido la suerte de ser mediático, puede llegar afectar cada temporada (de octubre a marzo aproximadamente) a 2 de cada 3 niños menores de 1 año y a otros tantos menores de 5 años. Hasta el 10% de los más pequeños tiene posibilidad de necesitar ingreso hospitalario, sobretodo si son lactantes con factores de riesgo. Y ojo al dato, porque el virus es capaz de originar la muerte de casi 200.000 niños anualmente. Aunque muchos de estos fallecimientos se producen lamentablemente en países en vías de desarrollo con menor acceso a la hospitalización y los tratamientos, la mortalidad por VRS nos afecta también a nosotros. Y desafortunadamente no creo que haya pediatra que no haya tenido alguna penosa experiencia en este sentido.

Aunque en niños más mayores el VRS puede causar bronquitis o un cuadro catarral, la enfermedad típica que causa el VRS es la bronquiolitis. Hace un año hablé de la bronquiolitis aquí, y seguro que cada año vuelvo con el tema porque para los pediatras es una de las enfermedades contra la que más veces nos enfrentamos.

La epidemia empieza con el frío, y este año está en sus inicios. Ya con los primeros hospitalizados, algunos de ellos con cuadros severos que necesitan de todos nuestros recursos. Las visitas en Urgencias se han incrementado exponencialmente, y me temo que la gripe también está llegando, tras ver a bebés con fiebres de 40ºC y analíticas típicamente víricas. Así que nos esperan las 8-10 semanas más intensas de trabajo anual. Paciencia para profesionales y también para aquellos a los que les toque esperar en una sala de espera hospitalaria.

viernes, 3 de diciembre de 2010

Memoria fotográfica (o no) e hiperfrecuentadores


Lo bueno o lo malo -según el cristal con que se mire- de trabajar exclusivamente en Urgencias es que los pacientes no se repiten, o se repiten poco. Con algunos, que son encantadores o que te llegan al alma, muchas veces la relación me parece corta y a veces pienso que me gustaría continuar siendo su pediatra y a ellos les gustaría igualmente que lo fuera y sin embargo con otros, piensas en lo santa que debe ser la persona que se encarga de la salud infantil familiar.

Sin embargo, después de llevar un tiempo en un servicio de urgencias, hay personas a las que visitas más de una vez. A veces es casualidad, somos un montón de médicos trabajando y las dos veces que ha venido lo has visitado tú. Otra veces, simplemente es una cuestión de probabilidad, contra más visitas tenga registradas, más fácil es volver a coincidir.

En algunos casos reconozco fácilmente a las familias o a los niños y recuerdo detalles de visitas anteriores y soy capaz incluso de preguntar algo relacionado con la otra ocasión. Las familias se sienten mucho más acogidas si les recuerdas, supongo que porque sienten que la visita es más personalizada. Otras veces son ellos los que me recuerdan que unos meses antes le diagnostiqué tal o cual cosa. En otras ocasiones, sé que los he visitado por el reporte de los antecedentes patológicos (se recuperan automáticamente en nuestro programa informático) y reconozco mi forma de escribir por ejemplo los antecedentes perinatológicos.

En cualquier caso, hay pacientes a los que conoce todo el personal, médicos y enfermeras, porque en múltiples ocasiones se coincide con ellos, y éstos son la mayoría de los hiperfrecuentadores. Hay dos tipos de hiperfrecuentadores: unos que lo necesitan y otros en los que las que necesitan la visita son sus madres. Uno de los problemas que creo que tienen estos últimos, es que muchas veces los juzgamos antes de tiempo. Solamente al advertir su nombre en la pantalla, ya piensas que será lo de siempre (la mayoría de veces, poca cosa). Y un día puede pasar como en el cuento de Pedro y el lobo. Y eso sin contar con la yatrogenia. Los hiperfrecuentadores obligados son aquéllos que por su patología de base, no tienen más remedio que consultar con frecuencia por descompensación de su problema, y a estos pacientes también es útil reconocerlos para intentar adelantarte a su evolución natural.

Hace pocos días, vi en la pantalla del ordenador a uno de nuestros hiperfrecuentadores cuya madre necesita venir cada semana para que le confirmemos que su hijo está sano. Es una madre muy especial, muy demandante y en ocasiones un pelín maleducada con el personal. Hace unos meses, un día me puse fuerte con ella y le intenté hacer entender que la hiperfrecuentación no es lo mejor para su hijo ni para ningún niño (ni ninguna persona). Durante esos minutos de la visita, al principio se molestó, luego creo que reflexionó un poco y al final casi se despidió agradecida. Las enfermeras luego me han dicho que desde entonces ha moderado un poco su discurso. Aunque francamente, el hecho de que siga viniendo para mí significa que mis palabras sirvieron de poco.

Me lo pasaron al box. Y por primera vez vi al padre de la criatura. La madre no venía en esta ocasión para nuestra sorpresa. Después de explorar al niño y comprobar por enésima vez que tenía unos pocos mocos y nada más, le di al padre las indicaciones acordes a estos casos.

A lo que el padre me dice:

- Perfecto, ¿y no le va a recetar nada?

A lo que no me pude contener y le dije:

- Mire, este tema ya lo he hablado en otras ocasiones con su mujer....el niño no necesita más medicinas ni tantas visitas médicas...

El padre se puso colorado como un tomate, supongo que se sorprendió de que conociera al niño teniendo en cuenta que visitamos a 400 niños ese día, emitió una sonrisa medio abortada y me confesó:

- Si ya lo sé....pero es que "me ha mandado" a mí para que os pidiera un jarabe...

No sé si al llegar a casa tuvieron una discusión por este tema. Pero ojalá el señor entendiera el mensaje y ponga un poco de "seny" a las consultas médicas de su hijo.

PD: Buen fin de semana (laaaargo). A mí me tocan unas cuantas guardias, ya os iré contando.

jueves, 2 de diciembre de 2010

Y la abuela se pone de morros...



Visita de control. Niño de 14 meses. En la consulta la madre y la abuela.

Preguntas sobre lo que come:

- ¿Y qué tal come el nene? ¿Come trocitos?

- Sí, come muy bien -dicen madre y abuela al unísono-

Voz en off (abuela): A ver si me lo pesas, que no sabemos si el niño está bien alimentado.

- Sí, tranquila señora, que los peso a todos. Pero no se preocupe por el peso, el aspecto del niño es saludable (11 kilos y medio la criatura)

Preguntas sobre el desarrollo psicomotor y el lenguaje:

- ¿Y ya camina?

- -contesta la abuela- yo le he ayudado mucho a que se suelte

Miro a la madre, que asiente, un poco anulada.

- ¿Y dice palabras? - pregunto mirando directamente a la madre...

- , -me contesta- algunas: agua, papa, mama,...

- ¡Y yaya! ¡Y yaya! - exclama la abuela, interrumpiendo a la madre

- Muy bien, quítele la ropa, que lo voy a explorar- le comento

Cuña de la abuela con mirada inquisitoria: Míramelo bien, ¿eh? Que tenía los "huevecillos" fuera de sitio.

- Sí, señora, descuide, intento explorarlos a todos completamente

Un minuto después, a punto de caerme con la abuela que ejerce de sombra de mi persona, he acabado con mi paciencia y le digo con mi mejor sonrisa, e intentando sonar asertiva:

- Mire, si no le importa, puede sentarse en esa silla. Es que el espacio de la consulta es muy pequeño (aunque lo que me pedía decir el cuerpo era la famosa frase: ¿por qué no te callas?)

A lo que la madre, coge valor y le dice:

- Sí, mamá, que por poco se cae la doctora contigo detrás atosigando

El recurso de enviar a sentar a la silla lo utilizo a veces con los hermanos que empiezan a revolotear o a tocarlo todo. La verdad es que nunca lo había utilizado con un adulto....y por un momento pensé que igual me había pasado un poco.

A partir de entonces, la abuela arrugó el morro, pero estuvo quieta y callada, y permitió que la madre se expresara y el resto de la visita transcurriera con bastante menos tensión.

Siento que la mujer se fuera enfadada, pero me disgustan las abuelas avasalladoras de los pediatras y anuladoras de las madres recientes. Como las meigas, que haberlas, haylas.


miércoles, 1 de diciembre de 2010

Nuevos modelos de atención al parto


Ayer se presentó en el Hospital Sant Joan de Déu, coincidiendo con el nacimiento del bebé número 100.000 de la historia del hospital, un nuevo modelo de atención al parto que han bautizado con el nombre de MARE (MAternidad REspetada). Actualmente es el hospital catalán que más partos atiende. Ya sabéis que me formé allí y que mantengo un cordón umbilical con él. Mis dos hijas engrosan la lista de los bebés nacidos allí.

Desde hace bastante tiempo se postula la necesidad de que las mujeres tengamos partos más respetados y menos agresivos tecnológicamente. Como médico pienso que a veces la medicina tiene que avanzar mucho para luego retroceder un poco y ponderar las necesidades reales. Y supongo que la tecnificación del parto es uno de estos casos. El parto hospitalario y el intervencionismo redujo espectaculamente la mortalidad neonatal y materna y no creo que esto sea opinable. Pero de la misma manera, es cierto que ciertas actitudes médicas, como por ejemplo la episiotomía sistemática sean obviables.

El programa me parece muy acertado porque permite a la mujer elegir qué tipo de parto quiere, y sin embargo no asumir riesgos innecesarios para madre e hijo, que creo que es lo que pasa por ejemplo en el parto domiciliario. Además se potencia la importancia de la familia con horarios de visita abiertos, permanencia contínua del bebé con la madre (aunque antes ya se hacía, ahora incluso permanece durante la exploración pediátrica del niño) y promoción de la lactancia materna. Muchos de estos cambios ya los percibí con el nacimiento de mi sobrina el pasado agosto. Me alegro de este proceso de mejora contínua y muchas futuras madres seguro que también.

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