martes, 30 de noviembre de 2010

Guarderías y transmisión de enfermedades infecciosas



En mi guardia del domingo, se repitió una escena de las que son habituales a estas alturas del año. Niño de 14 ó 15 meses con fiebre y con mocos hasta arriba. Acudía a la guardería. Los padres, que llevaban ya 3 meses luchando contra los virus que atacan a su hijo, me preguntaron si había algún tipo de tratamiento para que no se enfermara. Seguro que su sentido común ya les indicaba que tal producto no existe. Y sonrieron cuando les dije que ojalá existiera. Lamentablemente en un niño sano -nunca había enfermado antes de ir a la guardería- con crecimiento correcto, no hay tratamientos que eviten las infecciones. La única opción es la prevención, y la prevención se basa en evitar exponerse a los agentes infecciosos.

El inicio de la guardería origina desde el punto de vista médico la exposición temprana a agentes infecciosos que causan repetidos episodios de catarros, gastroenteritis, conjuntivitis, faringitis, etc. Las infecciones se producen por estar expuestos a los gérmenes, y de ello dan buena cuenta los padres de niños pequeños que también ven como ellos mismos vuelven a enfermar como quizá lo hicieran en su infancia. En la guardería hay muchos niños juntos, en un espacio relativamente pequeño y las posibilidades de contagio, son altas. Además la prevención resulta difícil, puesto que muchas enfermedades ya son contagiosas antes de que den síntomas y sean identificables. Por ejemplo, la varicela se contagia desde como mínimo un par de días antes de la aparición de las vesículas, cuando es imposible saber que el niño transmite la enfermedad.

Desde el punto de vista de higiene, la medida más eficaz para frenar el contagio es el lavado de manos, en especial tras los cambios de pañales y tras el contacto con secreciones (saliva, mocos, etc)

Existen diferentes mecanismos de transmisión de las enfermedades infecciosas:
  • Fecal-oral: Los microbios se eliminan por las heces y el contagio se produce al ingerirlos. Es el mecanismo fundamental para la gastroenteritis y como comentaba es importante ser cuidadoso en el cambio de pañal
  • Respiratorio: A través de las microgotitas en forma de aerosol que se eliminan con la tos, los estornudos, etc. o bien por contacto con las secreciones de la vía respiratoria (saliva, mocos). Muchas de las "itis" tienen este mecanismo de contagio, y suele ser el más difícil de controlar
  • Contacto piel con piel: De persona a persona (piel) o a través de objetos. La típica infección por este mecanismo de contagio es la temida infestación por piojos.
  • Contacto con líquidos orgánicos como la sangre o la orina. Suelen ser infecciones más fáciles de controlar con los niños pequeños.
Los resfriados, que en algunos niños se acompañan de fiebre, son muy frecuentes en la infancia. Hay personas que se han dedicado a contarlos y el ránking queda así:
  • Menores de 1 año: 4-8 resfriados/año (cifra que se multiplica ¡¡¡por 4!!! si van a la guardería)
  • 1-5 años: 7-8 resfriados/año
  • 6-12 años: 4-5 resfriados/año
  • 12 años-adultos: 4 resfriados/año
Luego hay afortunados, que a pesar de ir a la guardería, no se enferman. Tienen más suerte o tienen algún tipo de buena genética inmunitaria. Para el resto de mortales, lo mejor es conocer las cifras, y no desesperarse en el camino.

lunes, 29 de noviembre de 2010

¿A cuánto dice que va la hora de trabajo médico?

El viernes por la mañana al ir a entrar en la ducha tuvimos la agradable sorpresa de que no había agua caliente. Revisando la caldera, marcaba error 119. Ese encriptado mensaje (con su traducción correspondiente en el libro de instrucciones) y la evidencia de que la aguja de la presión estaba bajo mínimos nos hizo entender que necesitábamos poner un poco de agua en el circuito de calefacción y agua caliente. Accionando la maneta negra que la caldera tiene a tal efecto y que nos asesoraron vía teléfonica (como siempre las instrucciones no hay quien las entienda), no obtuvimos respuesta. Nos fuimos a trabajar y por la noche, revisándolo todo de nuevo con calma, mi marido pensó (erróneamente, pero quién lo iba a saber) que quizá era un tema de fuerza del agua y se dispuso a manipular la llave del agua. Con tal mala fortuna que movió de alguna manera la llave que parecía inamovible y nos quedamos sin agua. Para acabarlo de rematar, no pudo deshacer el entuerto, la llave estaba atascada. Así que sin comerlo ni beberlo de un plumazo nos quedamos sin agua caliente ni calefacción primero, y sin agua en general rizando el rizo. Suerte que no nos dió por tocar nada más y mantuvimos la electricidad funcionante. Aún así a las 10 de la noche me sentí el ser más miserable del planeta. Esa misma noche llamé a un fontanero de urgencias de los que se anuncian en las páginas amarillas. Le comenté el caso y dado que era tarde y que todos estábamos cansados, y que ya en ese momento el agua no resultaba imprescindible (bueno es un decir), convenimos que vendría al día siguiente a solucionarnos el problema.

Y efectivamente así fue. A las 11 de la mañana llamó a nuestra puerta y a las 11 y 25 minutos ya salía por la misma puerta de casa por la que había entrado. Desatasco de la llave de paso del agua. Descubrimiento de otra maneta oculta en la caldera, que juntamente a la otra negra visionada inicialmente, accionaba la entrada de agua, y de un plumazo agua y además caliente. Que no digo yo que el hombre no supiera que botón tocar ni qué herramientas utilizar, pero la broma nos salió exactamente por 136,4o euros, desglosado en: 39,4 euros de desplazamiento (por cierto se desplazó 4 calles) y 76,2 euros de 1 hora de mano de obra (de la que utilizó exactamente 23 minutos). A todo esto obviamente se le suma un 18% de IVA, 20,80 euros más.

Insisto y sin menospreciar ningún tipo de trabajo. Que el hombre solucionó el problema. Que sabía lo que tenía entre manos. Que además era sábado y los sábados son muchas las personas que no trabajan. Pero 136,40 euros por 23 minutos de trabajo de fontanería, no está nada mal. ¿Todavía alguien no entiende por qué los médicos nos consideramos mal pagados? Comparando con el fontanero (y ya sé que las comparaciones pueden resultar odiosas) ...solucionamos los problemas de muchas personas, solemos saber lo que tenemos entre manos -y estudiamos largamente y nos formamos de forma continuada- y también trabajamos fines de semana, festivos y fiestas de guardar y muuuuuchas noches. Y tenemos una responsabilidad considerable. Y se nos cuestiona todo muchísimo más que a cualquier técnico.

Para que nadie se lleve a error, cobraba por mis guardias de residente aproximadamente 15000 pesetas (algo menos de 100 euros) por 24 horas. Ahora hemos mejorado un poco (tanto los mires actuales como los médicos ya formados), pero seguimos a años luz de lo que cobra un fontanero de urgencia.

Da que pensar, ¿o no? Aunque mejor no lo pensemos mucho, que colgamos el hábito (o el fonendo)

Moraleja: que por ganar dinero nadie se hace médico, o al menos no en los tiempos que corren.

PD: Después del sablazo me fui rápidamente a tuitearlo, y parece que mi comentario sirvió de inspiración para algunos amigos en la red, como podéis leer por aquí.

viernes, 26 de noviembre de 2010

Quién enseña a quién (III): Sensibilidad

Mucho se habla en los últimos tiempos de la importancia de educar en las emociones, de aprender a utilizar la inteligencia emocional, de conocerse y entender el lenguaje no verbal, de saber más allá de lo que dicen las palabras. Son temas que me gustan porque a veces con los niños estamos más empeñados en que adquieran conocimientos académicos y normas variadas cuando muchas veces lo más importante en la vida puede no ser eso.
Cada uno tiene su temperamento, los recovecos de la vida hacen que los sentimientos se expresen de una u otra manera y que te hagan madurar, como se dice comúnmente. Entender el mundo en base a las emociones es algo que me gustaría saber transmitir a mis hijas y también que aprendan a disfrutar y saber encontrar la felicidad, aceptar la frustración así como llorar y desesperarse cuando sea necesario.
Sin embargo los niños -en especial nuestros hijos- también nos enseñan mucho del mundo de las emociones y de los sentimientos. Quién sinó, nos emociona cuando le vemos por primera vez en esa preciosa ecografía del primer trimestre, quién nos hace conocer a muchas de nosotras lo que es el dolor de parto (otro tipo de sensibilidad...como para olvidarla!), quién nos ayuda a recobrar la capacidad de ver el mundo a través de los ojos de un niño, quién nos hace sentir dolor con su sufrimiento y alegría inmensa con sus pequeños logros.

En mi actividad profesional, tener a mis hijas ha aumentado extremadamente mi sensibilidad ante el dolor ajeno así como la empatía ante los niños que sufren y sus padres que ruegan. Y todo esto creo que me ha hecho ser mejor persona. Lamentablemente el humanismo en la medicina no parece que pase por su mejor momento.

De mis hijas, Irene ha mostrado desde la cuna ser una niña muy sensible. Algunos dirían que es una llorona, seguramente con razón, pero yo más bien creo que tiene una sensibilidad fuera de lo común, y más de una vez pienso en ella en el futuro estando al lado de los más desfavorecidos. Como anécdota os explicaré que el otro día nos heló el corazón cuando se puso a llorar a moco tendido escuchando la letra y el tono de la canción de "El marido de la peluquera" de Pedro Guerra. Y la emoción se transmite y se transpira.
Buen fin de semana


jueves, 25 de noviembre de 2010

¿De tú o de usted?


Hace como un año causó cierto revuelo que el entonces Defensor del Pueblo, Enrique Múgica, hiciera unas polémicas declaraciones en las que indicaba que tutear a los profesores era una falta de respeto por parte del alumnado. Sin estar completamente de acuerdo con él, porque el respeto va más allá de tutear o no, sí que en cierta manera pienso que las formas son importantes, y que el lenguaje puede expresar la falta o no de educación y de respeto entre las personas.

Recuerdo que entonces me planteé qué hacía yo en mi rutina diaria y no sé por qué ahora me ha vuelto a venir a la cabeza. La verdad es que trato de usted a la mayoría de personas a las que no conozco y también lo hago en el trabajo cuando atiendo a los padres de los niños, en líneas generales como ahora os explicaré. Supongo que tengo muy presente la educación que me dieron mis padres (a los mayores o a los desconocidos hay que tratarlos de usted)

Cuando empecé mi formación como pediatra trataba a los padres de los pequeños pacientes de usted. Fundamentalmente porque yo solía ser más joven que la mayoría de ellos. Luego fui adquiriendo tablas, edad y yo misma fui madre, y pasé una fase en la que tuteaba a los padres recientes en la consulta. Posiblemente por la identificación en los roles (edad, maternidad, etc). En los últimos años, a pesar de que me sigo considerando joven y de que soy madre relativamenre reciente (es decir, comparto muchas características sociales con las personas a las que visito) he vuelto a los orígenes y vuelvo a llamar de usted casi siempre, salvo en el caso de padres muy jóvenes o personas que ya son conocidas (porque he visitado varias veces como en el caso de las consultas de primaria).

Me sale espontáneamente así. Y de alguna manera creo que el hecho de no tutear facilita que la otra persona sea más respetuosa y se exprese con más corrección. El tratar de usted posiblemente origine una relación más distante a priori, aunque no creo que esté reñido con la empatía ni con la calidez del trato.

La mayoría de gente a mí me tutea. Y en la mayoría de casos no me importa. Muchos cambian el registro y si yo tuteo ellos tutean y si trato de usted, hacen lo propio.

A mí me sigue pareciendo extraño que me llamen de usted, no tanto como la primera vez que oyes de un mocoso aquello de "Señora, me puede decir la hora", pero casi.

Igual, siguiendo con los ciclos, cuando sea un poco más mayor y los padres recientes sean claramente más jóvenes que yo, les vuelva a tutear. O quizá no.


Y vosotros, ¿de tú o de usted?

miércoles, 24 de noviembre de 2010

Dermatitis atópica, mi compañera de viaje

Ahora que empieza el frío de verdad, tengo la piel fatal. Manifiesto mi condición atópica -como ya expliqué en una entrada de hace muchos meses- en la piel, con una dermatitis atópica que me acompaña desde que tengo uso de razón. Mis brotes afectan principalmente a las manos y ocasionalmente al cuello y a la cara, sobretodo a los párpados.

En invierno, convergen varios factores que me hacen empeorar. En primer lugar el frío de esta época del año. En segundo lugar, el hecho de que tenemos mucho más trabajo, visito más niños y me lavo con mucha frecuencia las manos. Y el lavado frecuente, muy recomendable en el mundo sanitario para evitar la transmisión de enfermedades, arrastra la película grasa protectora de la piel, sobretodo si añadimos que muchas veces los jabones que utilizamos no son los más adecuados. El último factor que repercute de forma importante es el estrés y el ritmo trepidante originado por el trabajo y los horarios que cumplir. Los factores emocionales y psicógenos se reflejan rápidamente en la piel. La cara es el espejo del alma y la piel en general, también. El verano, con las niñas de vacaciones, un ambiente laboral más relajado y una actitud generalmente más optimista, es positivo para mi piel.

Los pediatras vemos a muchos niños atópicos. La piel atópica es muy frecuente en la infancia, y son casos leves en su mayoría. Creo que es la típica patología que vemos más que los dermatólogos, especialistas de la piel. En casos de dermatitis muy extensas de niños pequeños (lactantes sobretodo) no está de más pedir pruebas de alergia. En bastantes ocasiones una alergia alimentaria a las proteínas de leche de vaca o al huevo se manifiesta en la piel, y al suprimir el alimento responsable, ésta mejora bastante.

Como toda condición crónica, es importante ser bastante constante en el cuidado de la piel. La hidratación y las tandas cortas de corticoides suelen ser los tratamientos más habituales. Yo guardo en mi mesilla de noche ambos productos, y antes de cerrar la luz y los ojos, me hidrato las manos a conciencia. A veces varias veces al día tengo que repetir el gesto. Y no tengo ni un bolso ni una bata de hospital en la que no haya una pequeña muestra de alguna crema hidratante para pieles atópica. Lo peor son los picores o cuando ya la piel está muy mal y se hacen pequeñas fisuras que resultan bastante dolorosas. Suelen salirme después de las guardias, cuando me he lavado las manos decenas de veces. Y tardan 2 ó 3 días en curar.

Mis hijas han heredado la condición. Y cada día después del baño nos hidratamos bien con alguna crema de las que existen en el mercado. De un tiempo a esta parte han proliferado -o al menos me lo parece- las empresas farmacéuticas que tienen tratamientos para atópicos, supongo que es un mercado creciente y son productos para los que existe una demanda alta. Curiosamente hay algunas cremas que le funcionan muy bien a determinados pacientes y en cambio a otros no. Hace unos pocos años se añadieron a los protocolos productos dermatológicos con efecto inmunomodulador, con cierta polémica sobre sus efectos a largo plazo -añadido a su alto precio-, sobretodo en los niños. No tengo mucha experiencia con estos fármacos, salvo la propia: a mí no me acabaron de ir demasiado bien, así que volví a lo tradicional y ahí seguimos.

En estos últimos meses he recibido varias peticiones por e-mail para tratar este tema. No creo que haya escrito nada novedoso ni que le solucione la vida a nadie, pero es que me temo que no hay mucho más....salvo que algún amigo dermatólogo tenga algo que añadir. Así que los atópicos como nosotras, ¡a no perder la paciencia!
PD: Reedito el post para añadir el link de la Dra. Alonso (@mjaloco) , dermatóloga, a la que he conocido vía twitter, y que explica la enfermedad en detalle. Gracias M. José!!

lunes, 22 de noviembre de 2010

Embolado


Los que pertenecéis al ámbito sanitario, especialmente a Urgencias, seguro que conocéis lo que es un embolado.

La verdad es que desconozco si había utilizado este término antes de ser médico y de hecho lo he buscado en el diccionario, porque he tenido mis dudas sobre si en realidad el término existía fuera de nuestro vocabulario laboral.

Y existir, existe. Un embolado se define como un problema, una dificultad o una situación difícil de resolver. También como engaño o mentira. Y sinónimos del mismo serían: papelón, camelo, compromiso, aprieto, cuento, problema, conflicto, embuste, papeleta, trola.

También se conoce como embolado al toro al que se le ponen bolas -a veces de fuego- en las puntas de los cuernos (utilizado en algunas fiestas populares de pésimo gusto). Y buscando imágenes de "embolado" en google me salen fotos del cochazo que os muestro ahí arriba, de nombre Lamborghini Embolado, que tampoco tengo el gusto de conocer.

Y hoy quería hablar de los embolados en Urgencias a raíz del último que tuve la semana pasada. Muchos temas difíciles de resolver de otra manera o para los que no se conocen los circuitos habituales acaban en Urgencias. Entonces el médico de Urgencias tiene que darle salida y no en pocas ocasiones, la solución no es satisfactoria para nadie. Os pondré el ejemplo al que me refería.

Niña de 3 años con bronquitis de repetición. Familia residente en una comarca de Lleida. Su pediatra no debe saber cómo gestionar este tipo de patología o en su defecto qué circuito utilizar para derivarla a un médico especialista y ni corto ni perezoso, les hace una notita remitiéndolo a nuestro centro para ingreso. Yo recibo a una niña sana como una rosa, con unos padres que han recorrido 150 kilómetros y que han hecho las maletas y se han organizado la vida para un supuesto ingreso. Para más inri, en la nota advierte que el tema está hablado y acordado con el Dr. X que es uno de los neumólogos de la casa. Aunque el tema ya me huele a chamusquina, porque me extraña que el Dr. X solicite un ingreso para un estudio de ese tipo, contacto con él y me confirma que el pediatra de la niña no ha hablado con él en ningún momento. Cuando el Dr. X y yo misma intentamos contactar con el pediatra de la niña telefónicamente, curiosamente no coge el teléfono....
En ese momento, el neumólogo y yo exploramos a la niña, les explicamos a los padres que está bien en ese momento, se le pauta un tratamiento preventivo y se le da una cita para seguir el estudio ambulatoriamente. A pesar de que el circuito habitual pasa por pedir una hora de visita en Consultas Externas, se facilita iniciar todo el procedimiento para que no hayan hecho el viaje en balde. Y sin embargo los padres se van descontentos. Con nosotros y no con el caradura de su médico que en el fondo lo que hizo fue quitárselos de encima....

El "volante" con el mensaje "remito al paciente para ingreso" es uno de los principales embolados que recibimos en Urgencias. Hay patologías que precisan claramente un ingreso y nadie lo pone en duda. En otros casos, los criterios de ingreso pueden variar de un centro a otro o ser diferentes en función de los resultados de unas exploraciones complementarias o de la respuesta a un tratamiento inicial. Así que lo más prudente es remitir a los pacientes anotando los detalles clínicos y los antecedentes de interés, llamar si se cree necesario comentar el caso y dejar al facultativo que está en Urgencias que decida lo más conveniente. El escribir en una nota que se remite para ingreso o para determinadas pruebas, genera unas expectativas en los padres, que si luego no se cumplen, originan enfados evitables.

En otro orden de cosas, reconozco que en mi comunidad, la atención médica está muy centralizada en las grandes ciudades. No pocas personas de la Catalunya central o de las comarcas pirenaicas, cuando tienen un problema, cogen el coche y conducen decenas de kilómetros hasta llegar a las urbes, y muchas veces hasta llegar a Barcelona. Recuerdo una conversación entre dos familias en un famoso restaurante en Arties (Val d'Aran). Ambas familias tenían niños pequeños y vivían en la provincia de Lleida, pero lejos de la capital. Comentaban que cuando los niños se les ponían con fiebre o con alguna patología se iban directamente a Barcelona. Y de hecho en algunas guardias, recibo visitas de madrugada que vienen de lugares lejanos de la geografía.
Seguramente en algunas zonas es difícil conseguir profesionales cualificados para ejercer. Y hay gente que se debe sentir desamparada sanitariamente. Por eso a veces Urgencias funciona como funciona.

No quisiera dar la imagen de que los embolados siempre provienen de fuera de la ciudad. Nada más lejos de la realidad.
A ver qué tal se me da hoy la guardia.

viernes, 19 de noviembre de 2010

Prestación por cuidado de hijos enfermos


Todos los que tenemos hijos conocemos ese fatídico día en que tu churumbel se despierta con fiebre o vomitando y sabes que está de baja para acudir al colegio o a cualquier otro sitio, tocándole quedarse en la cama a recuperarse. Como la mayoría de trabajos no son a la carta ni especialmente flexibles, quien más o quien menos intenta tener un plan B -que en muchos casos son los sufridos abuelos-. Cuando el plan B no está disponible hay gente que opta por llevar al niño al cole igualmente (esto es verídico, chute de Dalsy y ya me llamarán si se pone mal, y que acaba con que te llamarán seguro, no se tiene que poner mal, ya está mal) y muchos otros no tienen más remedio que faltar al trabajo.

Al trabajo casi siempre acaba faltando la madre. Así van las cosas en temas de igualdad y trabajo. Y así también muchas acabamos entonces pensando que la maternidad es muy diferente en algunos países como Noruega en los que uno puede faltar a trabajar un determinado número de días al año por enfermedad de los hijos.

Sin ánimo de polemizar con las consecuencias laborales para las mujeres, os diré que no en pocas ocasiones , después de atender a niños con bronquitis de repetición o con fiebres cotidianas a primera hora de la mañana, he escuchado los lamentos de las madres: "¿y qué le digo yo hoy a mi jefe?" ,"al final me van a echar a la calle", "¿seguro que no puede ir al cole? no puedo faltar más al trabajo..." Comparado con aquellos que vienen a Urgencias por cualquier tontada que podían haber consultado en otro momento y lo primero que piden es un justificante para el trabajo, los padres que quieren cumplir pero no pueden por enfermedad de los hijos, me generan una importante inquietud como miembro de nuestra sociedad.


Hay otro factor añadido al de la pura y dura intendencia. Yo tengo plan B y si me falla el B, tengo plan C. De forma que no tengo que faltar a trabajar si mis hijas se ponen enfermas. Pero ¡¡¡qué tristeza de días!!! Me voy a trabajar cuando en realidad me quiero quedar con ellas para cuidarlas, para hacerles sopitas reconstituyentes, para darles mimos infinitos, para tenerlas abrazadas mientras les baja la fiebre. Estás trabajando y no estás nada tranquila, y llamas cada dos por tres a ver cómo están. Por suerte me ha pasado en escasísimas ocasiones y actualmente dispongo de la flexibilidad suficiente para poder ausentarme de mi puesto puntualmente. No me quiero ni imaginar lo que debe ocurrir en la situación de un padre o madre trabajador con un hijo afecto de una enfermedad que se alarga en el tiempo y que en algunos casos genera un sufrimiento importante como por ejemplo es el cáncer.


Toda esta introducción viene a propósito de la nueva prestación que parece que aprobará el gobierno, para dar cierta cobertura a los padres con hijos afectos de una larga enfermedad. Actualmente la situación que se suele dar es que muchos padres, con el beneplácito de sus médicos están oficialmente de baja. De baja por depresión. Cuando la situación se alarga y las prestaciones se acaban, no son pocas las personas que deciden dejar su empleo para dedicarse en exclusiva a su hijo. Todo ello con las consecuencias económicas que puede conllevar. Parece que esta prestación viene a contemplar la necesidad de acompañamiento del menor y la imposibilidad de cumplir con el horario laboral establecido para los padres y cubrir al menos parcialmente las dificultades económicas que se puedan producir.

Estaré atenta a leer las condiciones y la letra pequeña. Porque pensando en el futuro, me gustaría que se ampliara a otros niños como los prematuros de los que hablaba en estos días. Los niños que nacen muchas semanas antes de tiempo, están en el hospital muchas veces entre dos y tres meses. Cuando por fin se van de alta a casa, sus madres han agotado prácticamente sus bajas maternales. Es también una situación en la que la madre pide una excedencia o consigue una baja médica, o acaba dejando su trabajo. Actualmente la ley permite que tras las 6 semanas iniciales, se suspenda la baja maternal y la madre se reincorpore al trabajo, para hacer las semanas restantes de prestación por maternidad con posterioridad al alta del niño. Al igual que ocurre con los niños con cáncer, entiendo que pocas son las madres que se puedan ver capacitadas para reincorporarse a trabajar dejando en la incubadora del hospital a su hijo de 1000 gramos.

Ya sé que lo que voy a decir es demagogia. Pero es en estos asuntos y no en otros despropósitos en lo que creo que nuestros dirigentes tendrían que estar trabajando.


jueves, 18 de noviembre de 2010

Manifiesto Abla2010



De propuestas recibidas va la cosa, como véis en los últimos posts. Esta entrada, corresponde a una iniciativa común, y propone publicar simultáneamente en bastantes blogs sanitarios un manifiesto que ha surgido recientemente a partir de un grupo de trabajo, que pretende sentar las bases de lo que debería ser la medicina en los tiempos que corren, de cómo la tecnología nos aporta nuevas posibilidades en la relación médico-paciente, y de cómo hay que saber aprovechar los nuevos recursos para hacer una medicina mucho más centrada en el paciente.

Más abajo tenéis el contenido del manifiesto, al que también podéis acceder y adheriros desde aquí. También lo encontraréis en facebook http://www.facebook.com/pages/Manifiesto-Salud-20/112221548844743 o en twitter @ManifiestoSalud

Salud 2.0. Líneas para una Sanidad Participativa

32 años desde Alma-Ata

De la comunidad que se reunió por primera vez en septiembre 2010 con las primeras dos conferencias sobre Salud 2.0 en Sevilla y Granada, y que se ha vuelto a reunir en el reciente encuentro Salud 2.0 en Abla (Almería) a finales de 2010, surge la iniciativa #salud20Andalucia.
Pero #salud20andalucia se ha convertido en mucho más que en una etiqueta de una aplicación de éxito (Twitter®), #salud20andalucia es el germen visionario de un grupo abierto, colaborativo y entusiasta, donde cada uno aporta su visión como ciudadano y profesional y donde las aportaciones no están limitadas a Andalucía sino que se abren a la comunidad global, con participaciones tanto nacionales como internacionales.
Del ideario colectivo surge este manifiesto.
Los integrantes de este grupo estamos convencidos de que es necesario avanzar hacia un nuevo modelo sociosanitario más sostenible, participativo y democrático, en el que las relaciones entre la ciudadanía, los profesionales y las organizaciones sean necesaria y oportunamente rediseñadas para lograr una sanidad más accesible y cercana.
Pensamos que el concepto Salud 2.0 debe entenderse como un cambio en la cultura organizacional sustentado en una concepción horizontal y colaborativa, frente a la vision tradicional piramidal y jerarquizada.
Las instituciones sanitarias pueden y deben aprovechar el potencial de cambio de este nuevo modelo de salud 2.0 para lo que podrán contar con los profesionales que ya han dado pasos en este sentido.
Sobre estas ideas se redactan estas líneas de trabajo que se convierten así en nuestra propuesta para empezar la renovación de la sanidad siguiendo el modelo que surge de la Web 2.0.
Para la Ciudadanía:

Los ciudadanos según el principio de Autonomía del paciente, recogido en la Ley de Autonomía del Paciente, son co- responsables de su salud, por lo que su participación activa es imprescindible tanto en el cuidado de su salud como en la mejora de los sistemas sociosanitarios.
Se debe respetar y fomentar la auto-organización ciudadana en comunidades en red. No hay mejor empoderamiento que el que surge de manera espontánea y autónoma.
Las conversaciones de la ciudadanía en torno a su salud y al sistema sanitario no deben ser entendidas como amenazas por gestores o profesionales, sino como una gran oportunidad para mejorar el propio sistema.
La ciudadanía participativa no espera a que se le pregunte para opinar y valorar la calidad de los servicios. Las opiniones originadas en la red son un sistema ágil y de gran valor para la mejora continua de los sistemas sociosanitarios. Las organizaciones no pueden limitarse a sus sistemas de evaluación tradicionales.
Las tecnologías ofrecen posibilidades y soluciones. Todas ellas han de estar al servicio de las necesidades ciudadanas, independientemente de las agendas institucionales. Si no es así, podrían convertirse en un obstáculo en la mejora del sistema sociosanitario.
Las soluciones tecnológicas han de ser simples, manejables y accesibles. Antes de implantar una aplicación hay que valorar si cumple estas premisas. La formación de la ciudadanía constituye un requisito imprescindible para su éxito.
Las iniciativas institucionales con soporte tecnológico, cuando no se ha tenido en cuenta a la ciudadanía, suelen fallar al trasladarse a la práctica real, por lo que deberán ser planteadas desde su punto de vista, lo que permitirá que se adapten a sus necesidades y expectativas.
Antes de consolidar soluciones generales hay que construir experiencias locales. El método experimental no sólo es el más adecuado para el conocimiento científico, también lo es para el diseño de servicios. La experiencia del Living Lab de Abla debe servir de modelo.
Los ciudadanos excluidos y desconectados de la sociedad actual en las soluciones basadas en la Web 2.0 deben ser integrados, ya que son los que más necesitan los servicios sanitarios.
El primer paso hacia la transparencia es la claridad. Los servicios y la información deben ser fáciles de encontrar, de usar y de entender.

Para los Profesionales:

Establecer mecanismos que faciliten la colaboración y el intercambio de conocimientos mediante el uso de redes profesionales, dado que son éstos tienen información y conocimiento suficientes para mejorar los servicios que prestan.
La auto-organización los profesionales sociosanitarios, junto con la ciudadanía, debe ser un pilar fundamental del cambio. La comunidad local ha de convertirse en espacio social de innovación que lidere el cambio.
El debate de los profesionales en torno al sistema sanitario no debe ser entendido como una amenaza por los gestores o responsables políticos, sino como una gran oportunidad para mejorar el propio sistema.
Internet es una vía para mejorar la relación entre los ciudadanos y los profesionales. Colaborar en la red, orientar los servicios a la ciudadanía y compartir experiencias, potencia el crecimiento común.
El impulso del uso de Internet y las nuevas tecnologías es imprescindible para la mejora oganizativa del sistema sociosanitario.
Las soluciones tecnológicas deben ser accesibles para todos. Las organizaciones deberán proveer y facilitar su acceso independientemente del lugar de trabajo y titulación.
La seguridad no puede ser excusa para el acceso a Internet. Debe ser un derecho de los profesionales ejercido desde la responsabilidad, sin censuras ni limitaciones.
El uso de la tecnología debe respetar el derecho a la intimidad, al honor y a la propia imagen. Todos los usuarios, ciudadanos y profesionales, deberán velar por dichos derechos, según los términos establecidos por la legislación vigente.
La formación sobre nuevas tecnologías es un derecho y una obligación de todos los profesionales. Dicha formación debe incentivarse adecuadamente pues fomenta la transferencia del conocimiento y el desarrollo de nuevas competencias.
Se deben potenciar estrategias de trabajo en red mediante iniciativas concretas ligadas a la práctica profesional y tecnologías colaborativas que favorezcan la relación bidireccional con los pacientes.

Autores: #salud20Andalucia, @cuidadorasnet, @pacoxxi, @alorza, @randrom, @luisluque, @marianoh, @lineros55, @emilenko, @moilafille, @andonicarrion, @carlosnunezo, #comisiongestora, @Juany_Olvera, @goroji, @rafacano, @manyez, @cuidando_es_sfs, @bbelizon, @Perielvampi, @EnferEvidente, @JuanOdM, @flupianez, @CarlosMatabuena, @Ebevidencia, @spanamed, @drajomeini, @jbasago, @alesmismo, @ntonio_Reina, @fradiex, @natho47, @enfermera2pto0, @gallegodieguez, @clarabermudez, @bacigalupe, #healthglobal, @bainab @DCCU, @carlosgurpegui
Este documento es una redacción colaborativa a partir de “Decálogo para una sanidad ciudadanocéntrica”, en Alberto Ortiz de Zárate: “Sistemas sanitarios más cercanos”, capítulo del libro “Salud 2.0: el ePaciente y las redes sociales”, Fundación Vodafone España, 2011.
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miércoles, 17 de noviembre de 2010

Concienciación sobre la prematuridad

Curioso será este día, porque he recibido dos propuestas para escribir una entrada en el blog. No me he podido resistir a ninguna de las dos. Para la segunda tendréis que esperar unas horitas y aquí tenéis el primer tema.
Me pidieron desde la página Nacer sano (March of dimes) que dedicara en el blog una entrada a los prematuros. Más de medio millón de niños nacen prematuramente, algunos de ellos muchas semanas antes de tiempo y se enfrentan a un futuro incierto y a una posibilidad de secuelas que le acompañen toda la vida.


El lunes visité en Urgencias a un pequeño prematuro de 36 semanas de pocos días de vida. Venían por dudas acerca de los cuidados del niño y de la alimentación. Pesaba apenas 2 kilos y 200 gramos y cogiéndolo en brazos para llevarlo a la báscula tuve una crisis de añoranza de cuando trabajaba con estos pequeños. Me hubiera gustado ser neonatóloga precisamente por los prematuros. Son unos luchadores natos, y sus familias también. No es casualidad que algunas de las primeras entradas que escribí aquí, cuando (casi) nadie me leía estuvieran dedicadas a ellos.


Como no quiero repetirme y quizá muchos de vosotros no hayáis leído estas entradas que están en la prehistoria del blog, os las muestro a continuación




martes, 16 de noviembre de 2010

Dime qué estudias, y te diré de qué trabajarás, ¿o no?


Hace unas semanas, acompañé a Laia al dentista a que le hicieran los empastes de sus caries. Madrugamos porque había pedido la primera hora con el objetivo de que ella llegara en lo posible a tiempo al cole a las 9 -además era el día que hacían panellets- y yo llegara a una hora decente a trabajar.

Fuimos en coche y aparcamos en un parking cercano a mi hospital. Debían ser las 8 menos cuarto de la mañana. La mayoría de los parkings funcionan automáticamente: te dan una tarjeta y luego la introduces en el cajero y pagas. Pero con frecuencia sigue habiendo algún operario por si surge algún problema. En este caso el señor estaba en la garita cuando yo paré delante de la barrera a coger el ticket. El hombre estaba con la cabeza apoyada sobre la palma de su mano, con la boca abierta y medio roncando. A Laia le impresionó la imagen y saliendo del párking me dice:

- Mamá, este trabajo tiene que ser muy aburrido, ¿no?

- Quizá sí, Laia. ¿Por qué lo dices?

- Es que ese señor estaba dormido y ni se ha enterado de que hemos entrado

- ....

- Mamá, ¿y por qué ese señor hace ese trabajo tan aburrido?


Entonces le expliqué los diferentes trabajos que uno puede hacer, y que a veces tienes que hacer trabajos que no te gustan tanto o que son un poco aburridos, y que en cierta manera a todos nos puede pasar en algún momento. Sin embargo aproveché la ocasión para comentarle lo importante que era estudiar y formarse para tener más posibilidades de poder elegir. Obviamente también hice referencia a los trabajadores nocturnos -entre los cuales me incluyo de vez en cuando-. Y le expliqué que en alguna guardia a última hora, ya cuando se levanta el día y después de toda la noche en blanco, mamá podía tener la misma pinta lamentable que el pobre señor de la garita. Que trabajar de noche es duro...


En cuanto a la segunda anécdota, un poco más divertida. Ocurrió en mi última guardia el sábado pasado.
Entra en el box de Urgencias donde yo estaba una pareja con un bebé pequeño con fiebre. El chico me dice:

- Tú eres de Sant Adrià, verdad?

Claro, es dónde me crié y donde viven mis padres y mi hermana. Me pasa con cierta frecuencia en el hospital. Mucha gente me conoce porque el núcleo central del pueblo es relativamente pequeño y además mi padre, ahora ya está jubilado, pero es fotógrafo y ha tenido durante muchos años un estudio fotográfico abierto al público. Así que me conoce mucha gente de allí, muchos por ser "la hija de" (y a mucha honra)

En mi infancia y mi juventud ayudaba con frecuencia a mi padre en la tienda o cuando tenía que salir a hacer reportajes (bodas, etc). Me encantaba y a él también. Y aprendí mucho de fotografía. Muchas personas a lo mejor se pensaban que me dedicaría a ello sucediendo a mi padre. Paralelamente estudié y estudié, y conforme la envergadura del estudio fue en aumento dejé de prestarle ayuda a mi padre, salvo en ocasiones puntuales.

Volviendo a la visita, tras unas breves presentaciones, el chico va y me dice:

- Ah! Y ahora estás aquí?

- Sí, soy pediatra - le contesté

Y ni corto ni perezoso me dice:

- Ah! Entonces has dejado la fotografía y ahora te dedicas a esto

No pude evitar reírme. Plis-plas, ayer eres fotógrafa y hoy eres pediatra.

Sonriendo le contesté

- Bueno en realidad yo siempre me he dedicado a esto

Obviando que para dedicarme a esto lógicamente hay que acabar la escolarización obligatoria, en mi caso hacer bachillerato y COU, selectividad, 6 años de carrera, un año de oposición durísima -MIR-, 4 años de especialidad y ahora ya 7 años de dulce ejercicio de la profesión. Esta claro que no se decide de un día para otro y que un poquito de esfuerzo me ha costado....


PD: Y que nadie piense que menosprecio ninguna profesión. Seguramente hubiera disfrutado siendo fotógrafa o siendo muchas otras cosas.


lunes, 15 de noviembre de 2010

Generación ni-ni, ¡qué pena!


En los últimos tiempos, supongo que al igual que yo, habréis oído muchas referencias a lo que se está conociendo como generación ni-ni, jóvenes que ni estudian ni trabajan. Seguramente, es difícil poner un nombre coherente a una realidad que probablemente es multifactorial y en la que están incluídos chicos y chicas con realidades muy diferentes.

En mi comunidad se ha abierto cierto debate social, pues el Govern de la Generalitat ha aprobado recientemente un programa que se ha llamado Suma't, que ofrece 5000 contratos de formación a jóvenes que ni estudian ni trabajan. El debate está en la calle, primero porque se estima que en realidad en Cataluña hay 154000 jóvenes en esta situación de desempleo y desocupación (según un reciente estudio de la UGT) y por otro lado porque como os decía la realidad es más compleja de lo que pueda parecer: ¿estarían en el mismo saco los jóvenes producto de un fracaso escolar que pasan sus días en la calle con los jóvenes que tras completar su formación no encuentran un empleo acorde a lo aprendido o con jóvenes inmigrantes recién llegados tras procesos de reagrupación familiar y que están situándose en nuestro país? Yo creo que no.


A mí me preocupan los diferentes colectivos de diferente manera. Sinceramente los que me apenan más son los que han estudiado y se han preparado para alguna profesión o trabajo y no encuentran su sitio en el mercado laboral. Debe ser bastante frustrante ser capaz de ejercer en una materia y no encontrar una puerta abierta o tener que trabajar en otra cosa diferente a la que te gusta. No obstante, yo lo tengo claro, intentaría trabajar en alguna cosa que fuera más o menos afín y mientras, seguiría buscando o ampliando conocimientos en alguna otra área de interés.


En cuanto a los chavales que han fracasado en la escuela, no tengo claro que el planteamiento de esta propuesta de nuestro gobierno sea la solución. El problema del fracaso escolar requiere un análisis más profundo y sinceramente por mucho que se culpe a los políticos y al sistema educativo del fracaso, yo creo que las familias tenemos mucho que hacer y que decir en ese sentido. El ejemplo más claro lo tengo en mi propia familia: de no ser por el tesón de mis padres, es posible que mi hermana hubiera acabado engrosando las listas de los fracasados. Sabiendo encauzar sus expectativas y vocaciones, bordeando los baches que el propio sistema a veces impone, y sobretodo sabiendo que la educación de los hijos es a la vez una carrera de resistencia y de obstáculos, consiguieron que hoy sea una brillante profesional. Así que los padres tenemos una parte importante de responsabilidad en este asunto, por mucha demagogia política que se haga del tema.


Socialmente se ha perdido un poco la cultura del esfuerzo. Los tiempos de crisis resitúan las perspectivas y es posible que esta época de cinturón apretado, de verle las orejas al lobo, sirvan para olvidar los pelotazos y la obtención del dinero fácil para volver a ser consciente que las cosas muchas veces cuestan esfuerzo y renuncias.


Algo tendremos que hacer entre todos, porque aunque la juventud en muchas ocasiones se asocia a connotaciones negativas, sobretodo en los medios de comunicación -parece que ninguno de nosotros hayamos sido adolescentes- no habrá futuro sin ellos.

Mañana os explicaré dos anécdotas que tienen un poco que ver con todo esto.


PD: Viñeta cortesía de Faro (¡gracias!)

viernes, 12 de noviembre de 2010

Hora crítica

Hay una hora crítica en mi vida diaria de lunes a viernes: las 8 y media.

Me levanto sobre las 7 y media de la mañana, desayuno y me ducho. Levanto a las niñas a las 8, y se ponen a desayunar, después higiene, vestirse, acabar de preparar alguna mochila si no está de la noche anterior y salir andando al cole. En condiciones normales media hora larga debería ser suficiente para las rutinas habituales, que además apenas han cambiado desde que Laia inició la escolarización hace ya 4 años. Claro, cuando se van acercando las 8 y media, y veo como todavía estamos como al principio, me desquicio un poco. Y tenemos que acabar haciendo en 5 minutos, con prisas, con mamá un poco ya nerviosa, y algún día con alguna que otra llantina lo que hubiéramos podido hacer con más calma.

Por suerte, parecen coordinarse y siempre es solamente una de ellas la que se pone dígamoslo finamente poco colaboradora. Total que siempre acabamos yendo al cole medio a la carrera, pierdo el autobús de las 9 y llegó a trabajar un poco acelerada. Y pensando en cómo hacerlo mejor al día siguiente.

Conforme pasan las horas se me olvidan las carreras de la mañana. Trabajo, luego vuelvo a casa, como algo y me voy al cole a buscarlas. Extraescolares y diferentes obligaciones, tarde arriba y abajo. Llegamos a casa, son sobre las 8 de la tarde. Y ¡tachán! Hora de bañitos y cenas. Casualmente sobre las 8 y media de la tarde puede parecer que de nuevo estamos a las 8 y media de la mañana. El cansacio de todo el día para ellas y para mí a veces dificulta el entendimiento y esos últimos momentos del día pueden ser un poco estresantes. Padres recientes, ¿os suena todo esto?

En fin, nadie dijo que fuera fácil, ¿verdad?

jueves, 11 de noviembre de 2010

Los fármacos se pueden suspender sin completar la pauta

Hoy toca desmontar algún que otro mito.

Los que lleváis un tiempo visitando esta página sabéis lo poco amiga que soy de rellenar recetas. Medicamentos los mínimos, los estrictamente necesarios, para nuestros pequeños pacientes.

También soy bastante amiga de quitar lo que sobra. Y supongo que por ello me deben haber criticado algunos colegas pediatras. La verdad es que me apena como vienen hasta las cejas de fármacos, algunos de dudosa eficacia, algunos niños que no miden ni un metro y muchas veces me dedico a hacer limpieza y me quedo con lo indispensable. Indico suspender antibióticos, y sobretodo corticoides y mucolíticos sin mucha pena. Siempre cuando creo que es lo mejor para los niños que visito.

Muchas familias entienden las explicaciones que se les dan, y comprenden que no por tomarse media farmacia la cosa va a ir más deprisa o se va a solucionar. A otros les sorprende. En ocasiones dejo la puerta abierta. Yo creo que los fármacos no son necesarios y así lo expreso, pero vienen con la firme convicción de que lo que les han recetado es la panacea. Así que ellos deciden si siguen o no. Entiendo que pongo a la gente en un compromiso, acaban teniendo que elegir entre dos opiniones diferentes sin tener mucha noción del asunto, y yo creo que la mayoría opta por seguir, ya se sabe en nuestro país siempre uno tiende a pensar aquello de que "mejor que sobre que no que falte"

Otro concepto que sigue muy presente es que los fármacos no se pueden dejar a medias. Esto está muy extendido en el caso de los antibióticos: parece de ley que todos los tratamientos antibióticos se tienen que acabar, aunque sea una prescripción precipitada y el cuadro clínico en realidad acaba siendo evidentemente vírico. Es cierto que cuando hay una infección bacteriana hay que intentar completar las pautas antibióticas, para conseguir erradicar la infección. En cambio, si el antibiótico no está indicado, se deja de administrar y punto y final. Sin complejos.

Los antibióticos y otros fármacos son capaces de ocultar el desarrollo habitual de algunas enfermedades. Y a veces es necesario suspenderlos, para tener un diagnóstico preciso y poder tratar de forma adecuada y no matando moscas a cañonazos.

miércoles, 10 de noviembre de 2010

"No lo cojas, que se acostumbra"

A ver qué padre o madre reciente no ha escuchado la frase "No lo cojas, que se acostumbra" de boca de algún otro adulto (con frecuencia de mayor edad) ante la evidencia de que llevamos en brazos a nuestros bebés en requerimiento a sus demandas o bien simplemente por el gusto de cogerlos.

Mi sobrina, que ya tiene 3 meses, tiene la suerte de estar en brazos de mi hermana muchas horas al día. Así se conocen, se huelen y se saborean, establecen esos vínculos tan intensos que durarán toda la vida. La niña estimula todos sus sentidos. Y la amorosa mamá desarrolla al máximo su instinto.

¿Y por qué será que se sigue repitiendo la frasecita de marras? Pues no lo tengo muy claro. Pero me da la sensación de que es el típico tema (como ocurre con tantos otros, en especial el llanto del bebé o la alimentación) en la que todo el mundo parece saber más que la madre reciente. Ya sea la abuela que tiene olvidada su crianza o la vecina del quinto, que antes nos esquivaba cuando nos la encontrábamos en la calle y que ahora se atreve a opinar de lo que necesita tu hijo/-a.

Para mí está muy claro. A los bebés hay que cogerlos, primero porque lo necesitan y segundo porque así se disfrutan un montón. ¡Y los meses pasan volando! Y llegará un día -no muy lejano- en el que el bebé se convierte en un toddler, más interesado en explorar el ambiente que le rodea y trepar por los sitios más inaccesibles que por estar en tus brazos.

Para coger al bebé hay que tener en cuenta las características de su cuerpo. De recién nacido el niño tiene tendencia a estar flexionado, manteniendo la postura que tenía en el interior del útero. Durante aproximadamente los 3 primeros meses, el tono muscular del cuello no será suficiente para sujetar su cabeza. De forma que tendremos que tener este dato en cuenta para que la cabeza no vaya bamboleando. Hay que cogerles con cuidado y mimo, pero no tengáis miedo, la mayoría de las personas tiene cierto temor a cogerles -muy normal al inicio- y los tratan con extremada delicadeza. Sin ir más lejos, no pocos nos miran como si los pediatras fuéramos aborígenes cuando manipulamos sin miedo a los pequeños recién nacidos en las consultas.

Resumiendo hay 4 beneficios claros de coger al bebé en brazos: Se consigue tranquilizarlo en muchos casos, mejora su desarrollo psicomotor, estimula la producción láctea de la madre y refuerza los vínculos paterno-filiales.

La parte negativa, y vivida en primera persona es que a veces no te puedes ni duchar ni ir al lavabo en condiciones durante unas cuantas horas. Y eso puede ser agotador. En esos bebés más demandantes, a veces se agradecen esos brazos amigos. No obstante y para ser positivo, al final todo pasa. Y de hecho no pocas veces acabas echando de menos esa época en la que tu hijo/-a y tú parecíais un solo cuerpo.

También otro dato curioso, es que algunos bebés pueden no querer estar en brazos en algunos momentos. A mí me pasaba con mi pequeña. A veces se ponía más nerviosa en brazos y se calmaba con los movimientos rítmicos de la gandulina o el cochecito.

Y en cuanto a consideraciones, algunas obvias. Por ejemplo si se está cocinando o manejando sustancias peligrosas no es conveniente tener al bebé en brazos. También, si se puede, es mejor evitar el contacto íntimo sin medidas de protección (mascarillas, etc) si se tiene una enfermedad contagiosa -por ejemplo una tuberculosis- o también por ejemplo si la ropa está muy sucia.

Para coger a los bebés se pueden utilizar diferentes posturas. El propio bebé irá manifestando sus preferencias. Por ejemplo para expulsar gases o en niños con reflujo suele ser favorable la posición vertical. En caso de cólicos muchas veces se sienten mejor tumbados boca abajo,manteniendo nuestra mano en su barriga. Otra postura que a mí me gusta mucho cuando se hacen mayores y ya pesan lo suyo es sobre la cadera como si fueran a caballito. De hecho yo le di el "sí quiero" a mi marido cogiendo a Laia de esa manera. Esta postura es muy utilizada por determinadas etnias.

Comparado con otras épocas, hoy en día existen infinidad de pañuelos, mochilitas y otros accesorios para portear al bebé en casa o en el exterior. Incluso hay corrientes detractoras de los cochecitos, aunque no quisiera entrar en polémicas de este estilo (y ya sabéis que siempre suelo tirar hacia el lado del sentido común)

En fin, que la consigna es: A dejarse de presiones, de mitos y de consejos y a disfrutar de los bebés (¡en brazos!)

martes, 9 de noviembre de 2010

Talleres de RCP básica para padres


Hace casi un mes anunciaba por estas páginas que estábamos organizando en mi hospital un taller de reanimación cardiopulmonar básica para padres y os indicaba cómo podíais inscribiros.

Se hicieron el jueves y el sábado de la semana pasada y os puedo decir sin sonrojo que han sido un auténtico éxito! Lleno total desde varios días antes de las fechas y con mucha gente esperando a nuevas ediciones...

Hice de profe los dos días. La experiencia ha sido sensacional.

Sensacional por:


  • Novedoso. Hay pocas iniciativas similares en nuestro país. Ya he comentado por aquí que saber RCP tendría que ser parte del contenido académico de todos los ciudadanos....Nunca sabes a quién le puede tocar tener la oportunidad de salvar una vida.

  • Diferente. Acostumbrada a que los alumnos sean fundamentalmente médicos o enfermeras, ha sido como una oleada de aire fresco

  • La posibilidad de aprender. Primero de las experiencias de personas de fuera de nuestro entorno sanitario. Y segundo por las preguntas y las cuestiones que nos formulaban que nos permitían ver las cosas desde otras perspectivas

  • El agradecimiento recibido. Tanto al finalizar el curso como por algún e-mail que ha llegado a posteriori con felicitaciones

  • Vivir la experiencia "matrimonial" de hacer de profe -yo- y mi marido de alumno (en grupos diferentes eso sí). Tenía bastante interés en que aprendiera (al fin y al cabo pasa muchas horas con las niñas...) y además él quedó muy contento.

Como anécdotas al final del primer día, una de las chicas de mi grupo de prácticas se me acercó y me dió las gracias por publicar aquí en el blog la realización de estos cursos.

En cuanto al segundo día, tuve de infiltrados dos médicos en mi grupo. Así que eran población general de aquella manera. También al final se acercaron a decirme que les había encantado. Los matices de la reanimación en el niño y la posibililidad de participar en un grupo heterogéneo les resultó provechoso.

Os informo si hacemos nuevas ediciones. Por mi parte me ofrecí a ir al cole de mis hijas a hacer este curso para los profesores interesados. Espero que se animen a organizarlo y que la experiencia se vaya extendiendo.

lunes, 8 de noviembre de 2010

7 años


Hoy Laia cumple 7 años. Yo también cumplo 7 años. 7 años ininterrumpidos de maternidad full-time. Y siento sin fisuras que su cumpleaños es más importante que el mío. No sé si a vosotros os pasa, pero a mí sí: las fechas se recolocan en el calendario y algunos días ceden intensidad en favor de otros que eran fechas anónimas en años anteriores.

Cuando nace tu primer hijo cambia tanto tu vida y tu escala de valores, que parece que nazcas de nuevo. Y a veces uno no se reconoce en su yo anterior. O al menos no completamente.

El cumpleaños de los hijos es por otro lado una muestra irrefutable del paso del tiempo. No es necesario mirarse las canas ni las arrugas en el espejo -que estar van estando-. Veo a mi pequeña y me parece que fue ayer cuando la tenía en mis brazos recién nacida. Y se ha hecho grande, pero grande de verdad. Y en breve gastará mi mismo número de zapatos y querrá utilizar mi ropa.

No estamos pasando nuestro mejor momento con Laia. Como en todas las buenas historias de amor, hay momentos que resultan más difíciles. Parece a veces como si ella no encontrara su lugar en el seno de nuestra familia y como si nosotros no supiéramos exactamente cómo indicarle el camino. Y el amor por ella nos transforma algunos instantes en momentos dolorosos y muy costosos.
Pensar en ella me quita muchas horas de sueño. Y las noches se hacen cortas por el desvelo, de la misma manera que cuando era una pequeña lactante de apenas unos pocos meses. Ojalá no nos equivoquemos y sepamos transmitirle que en realidad siempre estuvimos, estamos y estaremos con ella; que nadie la querrá nunca como lo hacemos nosotros y que desde hace 7 años es el mejor regalo que nos ha dado la vida.

Felicidades mi pequeña, ¡¡¡que cumplas muchos más!!!

viernes, 5 de noviembre de 2010

Evolución histórica del maltrato infantil

En estos últimos días, una de mis compañeras y yo, hemos vuelto a dar el curso sobre maltrato infantil para el que nos preparamos hace unos meses. En este caso, los oyentes eran nuestros compañeros, enfermeras y pediatras, interesados en el tema.

El curso se basa en considerar el maltrato como un problema de salud, y actuar de forma similar ante él como hacemos ante otras enfermedades: hay que detectar el problema, diagnosticarlo, hacer el diagnóstico diferencial (es decir descartar otras enfermedades que puedan dar signos y síntomas similares), tratarlo, hacer informes y papeleos, y también muy importante, prevenirlo, siendo conscientes de situaciones de riesgo que están en la antesala de un maltrato consumado.

El maltrato infantil es tan viejo como la propia humanidad. Incluso en la Biblia se habla de él y de cómo el castigo físico era en cierta manera una muestra de amor hacia los hijos. A nadie se le escapan los infanticidios frecuentes, alguno tan conocido como la matanza de los Inocentes ordenada por Herodes.

Los niños como estamento más débil de la sociedad han estado expuestos desde antaño al abuso por parte delos adultos. Especialmente vulnerables han sido los niños con alguna deficiencia o malformación, y más las niñas que los niños.

Los infanticidios (la mayoría de veces por negligencia más que por acción lesiva directa) eran "normales" en las culturas griega y romana . Incluso en el Derecho Romano se daba a la familia el poder sobre el niño para que éste fuera vendido, castigado o eliminado a voluntad. En estas indeseables prácticas estaban incluídos los abusos sexuales a menores, especialmente de las niñas.

Si algún bien hizo la aparición del cristianismo y los primeros bautismos es que estas prácticas se frenaron en cierta medida.

En épocas posteriores, en la Edad Media, la situación no mejoró para muchos niños. La pobreza y las enfermedades propiciaron el abandono de los menores y la aparición de los primeros hospicios u orfanatos.

La percepción de la infancia como una época diferenciada del adulto es relativamente frecuente. También de la necesidad de protegerles de la explotación laboral.

Las primeras asociaciones para proteger a los niños se fundan a partir del año 1875, la primera fue la Society for the Prevention of Cruelty of Children, en Nueva York. Le seguirán con el ejemplo otros países occidentales. Estas asociaciones surgieron tras percibir que los niños tenían menos protección frente al maltrato que los animales.

Los Derechos de los Niños fueron reconocidos universalmente a partir de las Naciones Unidas en el año 1989 (ratificado un año más tarde en nuestro país). Así que este hito, tan importante, es relativamente reciente. Aunque no deberíamos cantar victoria: en muchos lugares del mundo estos derechos están lejos de ser respetados.

También a nivel médico la descripción de los diferentes cuadros patológicos asociados al maltrato, es muy reciente. A finales del siglo XIX, Tardieu definió las características del síndrome del niño apaleado (desgraciadamente a partir de autopsias). Ya en el siglo XX se evoluciona en el conocimiento de las diferentes lesiones en relación con el maltrato como por ejemplo el síndrome del niño zarandeado.

Así que aunque los pediatras nos vamos poniendo las pilas poco a poco y cada vez hay más literatura médica en la materia, en el fondo nos enfrentamos a situaciones que son reconocidas y diagnosticadas desde hace relativamente poco tiempo.

jueves, 4 de noviembre de 2010

Mobbing (II)

Las irregularidades en todo el proceso fueron vergonzosas. Sobretodo teniendo en cuenta que es una institución de carácter público. Aunque me sentí en cierta manera poderosa porque conseguí crear un precedente histórico.

Los meses desde mi incorporación tras la baja maternal hasta mi salida del hospital los recuerdo con horror. No quería ir a trabajar. Algo muy grave teniendo en cuenta que mi trabajo me encanta. Los domingos por la noche me entraba una angustia vital difícil de contener. Y repercutía en mi familia. Aún así lo llevaba con cierta elegancia y resistí el acoso sin soltar una lágrima en público y evitando que mis problemas afectaran a la atención que hacía a los pacientes.

Algunos de mis compañeros me apoyaron y lucharon por mi causa jugándose mucho. Consulté a los abogados del sindicato médico. Y las cosas están muy verdes en nuestro país en estos temas, hay escasa legislación sobre el acoso laboral. Hubiera sido necesario una situación de acoso de alto nivel (tipo acoso sexual o similar) para que se moviera algo de verdad. No hubo nada que hacer. Y llegado este punto me dió pereza intentar ir a juicio con el desgaste y el desembolso económico que inicialmente representaba. Y ganar significaba regresar, y llegó un momento en que lo que quería era no volver a aparecer por allí.

Me resultó curioso que los de Recursos Humanos me echaran en cara que estuviera tan entera y acabó siendo un punto negativo en mi contra el hecho de que siguiera trabajando hasta el final y no me hundiera en la miseria debajo de mi almohada.

Tanto las conversaciones con los sindicatos como con los abogados acababan igual: toda situación similar a la mía acaba con la salida del trabajador de su puesto de trabajo. Es difícil una solución mejor. Si en vez de ser médico hubiera sido enfermera quizá hubiera sido posible un cambio de departamento o de servicio. En mi caso, sólo podía trabajar como pediatra así que o era allí o no había cabida para mí en el hospital.
Intentando entender qué me había pasado, y dónde me había metido, leí artículos en la red sobre el mobbing. Uno muy interesante habla sobre los círculos del mobbing. También sobre la personalidad del acosador y sus delfines, que en muchos casos cumplen la definición de MIA (Mediocre Inoperante Activo). Se me helaba la sangre cuando leía descripciones de situaciones que había vivido en propias carnes. Y cuando supe también que el sector sanitario es el típico campo abonado para el acoso moral.
Salí de allí y enseguida empecé a trabajar en mi hospital actual. Tuve varias ofertas de trabajo. Al menos en ese sentido los pediatras tenemos suerte. Esperé 15 días para reanudar mi actividad laboral. Para tomar aire, desterrar en lo posible lo innecesario, disfrutar de mis hijas al máximo el tiempo que la angustia me había robado, arreglar los últimos papeles. Y las magulladuras y la tristeza duraron poco tiempo, la verdad. Creo que salí reforzada de todo este embrollo. Y con muchos amigos.

Hace unos días, supe que el compañero más carismático del equipo, el único que tenía poder para apoyarme y así lo hizo hasta el final a pesar de lo que pudo representar para él, es actualmente el nuevo jefe del servicio. Mi ex-jefe jubilado y el delfín sin cargo. Quizá algo cambió el rumbo de las cosas. Quizá mi sufrimiento no fue en balde. De hecho, sentí una dicha infinita cuando supe la noticia de su nombramiento. Sentí un alivio en lo más íntimo. Sentí que la historia se cerraba definitivamente. Y también sentí cierta nostalgia por lo que podía haber sido. Aunque como dice una amiga "da igual las oportunidades que un puesto de trabajo tenga; si no las tiene para ti, es mejor que te des la vuelta". Y yo añadiría, "y cuanto más pronto, mejor"

miércoles, 3 de noviembre de 2010

Mobbing (I)

Éste es un tema del que desde que inicié el blog hace ya muchos meses tenía intención de hablar. Supongo que no lo había hecho hasta ahora por miedo a equivocarme o por no saber cómo hacerlo.

Trabajo en mi hospital actual desde hace dos años y medio. Previamente estuve trabajando durante dos años largos en el Hospital del Mar. Llegué allí de forma casual, y era un sitio muy interesante para trabajar, por lo menos para mí: por las características del hospital y de la población a la que se atiende, y por el tipo de servicio, que me permitía ser pediatra para todo, de forma que aprendía muchas cosas y no dejaba de ser bastante polifacética, algo que uno tiene justo cuando acaba la residencia.

El servicio era muy peculiar. Había algunas relaciones un tanto especiales y una forma de funcionar bastante diferente a lo que yo había vivido en otros centros. Por la mañana se hacían pases de visitas y ahí cometí mis primeros errores. Se supone que el pase de visita entre el personal facutativo sirve para que todos los médicos del servicio conozcan la historia de los pacientes que hay ingresados pero también para intercambiar ideas. Y lo que no se le ocurre a uno se le ocurre a otro. Y a veces se cuestionan tratamientos o pruebas o determinadas decisiones. ¿Por qué no? La medicina no siempre es blanca o negra. Y digo que cometí mis primeros errores porque opinaba. Y opinaba según mi corta experiencia, pero viniendo de formarme en un sitio pionero y excepcional. Al jefe no le sentaba nada bien. Tiempo más tarde, cuando ya las cosas iban mal adopté la actitud de otros compañeros: escuchar estoicamente el rollo de siempre, por los de siempre y hablar lo mínimo.

Durante el primer año las cosas fueron más o menos bien. Un buen día el jefe me llamó a su despacho y me ofreció irme a trabajar a atención primaria. Yo lógicamente le dije que no me interesaba, yo acepté ese trabajo porque quería trabajar en el hospital. De alguna manera se me quiso sacar de encima. Para acabar de liar el tema para entonces ya estaba embarazada de Irene.

Cuando cogí la baja maternal no sabía si me renovarían mi contrato. El contrato temporal sumaba dos años justo durante mi baja y tenía que pasar a una interinidad o irme a la calle. Las insinuaciones del jefe iban en la línea de no contar conmigo. Así que me fui a parir sin saber si al acabar mi baja maternal tendría trabajo o iría a engrosar las listas del paro.

Durante mi ausencia se multiplicaron los mensajes negativos. Fue una época terrible desde el punto de vista laboral, por la incertidumbre y por la ingratitud. Por suerte yo estuve volcada en mi pequeña intentando minimizar el impacto negativo de toda esta experiencia.

Casualidades del destino, unas semanas antes de la fecha de mi hipotética incorporación, una de mis compañeras renunció a su plaza fija. Con poco margen de maniobra y con dificultad para cubrir todos los turnos y guardias, no tuvieron más remedio que proponer mi interinidad. Entonces, tras meses de incertidumbres y mensajes capciosos, todo eran prisas para que volviera: dificultades para hacer las vacaciones, dificultades para el permiso de lactancia, dificultades en todos los sentidos.

Me incorporé con la mejor de las actitudes. Cumplí como nunca. Pero empezó el ataque de verdad. Boicoteaban todos mis trabajos, cuestionaban todas mis decisiones ante los pacientes. Me revisaban todos los informes, le hablaban mal de mí a otros compañeros. Llegaron a intentar que una residente me denunciara ante Recursos Humanos e incluso consiguieron que unos estudiantes firmaran una carta en mi contra.

Fui a Recursos Humanos a explicarlo. Tuve miedo de que me metieran en un lío de verdad y acabar viendo mi nombre en las páginas de sucesos de cualquier periódico. Casualmente no era la primera que explicaba malas prácticas en el servicio. Además tenía algunas pruebas suculentas. Se inició una investigación, que acabó demostrando que había una situación de acoso hacia mi persona, aunque paradójicamente no se sancionó a nadie a pesar de que en el convenio colectivo ese tipo de faltas estaba castigada.

Paralelamente a la investigación salió mi plaza a concurso. Es una circunstancia altamente sospechosa porque una vez abierto un proceso por mobbing no se debe convocar ningún movimiento laboral de las personas implicadas. Precisamente porque los jefes tienen mucho peso en la adjudicación de las plazas. De las tres personas que teníamos una interinidad reciente (de hecho yo fui la última incorporación) sólo salió mi plaza. Qué casualidad, no? Y además salía mi plaza -yo estaba en Urgencias- pero el perfil solicitado era diferente del que uno espera para una plaza de Urgencias (un urgenciólogo pediátrico en Barcelona ¿debe ser especialista en medicina tropical?)

Presenté toda la documentación a sabiendas de que la cosa pintaba mal. Consiguieron que se presentara una candidata afín a ellos. El currículum tenía datos falsos, estoy completamente segura. Además los currículums se puntuaron mal (cuando fui a revisarlo me habían contado mal los puntos y se negaron a enseñarme el de la otra persona). Conseguí que mi jefe no formara parte del tribunal. Aunque ya se encargó él de mover los hilos en consecuencia. Y no me dieron la plaza. La cual cosa en su momento fue incluso una liberación, después del sufrimiento de los últimos tiempos.

Mañana más....

martes, 2 de noviembre de 2010

Entre amigos


Este fin de semana largo he estado en Palma de Mallorca. Se casaba uno de mis mejores amigos y no podía perderme la ocasión. Hemos aprovechado la circunstancia también para hace una escapada de pareja de esas que de vez en cuando oxigenan un poco la relación. Las niñas con los abuelos disfrutándose unos de otros y nosotros: Desconexión total, horarios anárquicos, fiesta hasta las tantas....Nos lo hemos pasado genial!

Palma de Mallorca y la isla en general me traen unos recuerdos de juventud fantásticos. Empecé a ir por casualidad, a una especie de voluntariado como monitora de niños tutelados por el gobierno balear. La gestión de la tutela la hacían unas monjitas que vivían en la zona del Temple. Durante 3 años fui durante 15 días cada verano para estar con los chavales de forma altruista. Aprendí mucho de los niños, mucho de la infancia despojada de privilegios, fueron experiencias que recuerdas toda tu vida. Los monitores aprovechábamos los últimos coletazos del día para contarnos nuestras cosas de adolescentes, explotar nuestro lado más cumbayá guitarras en mano y así casi sin quererlo hacer amigos para toda la vida. De esos que pasan los años y aunque no te veas con frecuencia, puedes retomar el contacto como si no hubiera pasado el tiempo. Y aprovechas para hacer una puesta a punto de la relación y explicarte todas las cosas vividas.

La boda estuvo sensacional. Cumpliendo con lo habitual en las bodas, y teniendo en cuenta lo poco que salimos habitualmente de bailoteo los padres recientes, en una ocasión sin niñas fichamos hasta el final, bailando todos los éxitos de nuestra juventud. Bebiendo también lo típico y asumiendo las consecuencias físicas de todo ello durante las horas posteriores (y si me apuráis los días, todavía no me siento las piernas....jeje). Bien, yo siempre digo que a partir de los 30, o sales o bebes...

Sobre la ciudad... la tengo ligada a recuerdos muy intensos y entrañables, y siempre me he sentido allí como en casa. Ahora hacía 6 años que no pisaba Palma. No nos hemos perdido una merienda en Can Joan de S'Aigo ni una buena mesa tradicional mallorquina. Ahora nos planteamos volver en breve a pasar un verano por esas tierras. De momento hoy toca volver a la rutina con el buen sabor de boca por lo vivido...

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