
La autora del propio artículo hace un ejercicio de empatía refiriéndose a que a pesar de percibir esta carencia, entiende que los pediatras no estemos disponibles 24 horas al día, 7 días a la semana. Pues por muy vocacional que sea ser médico y por muy implicados que estemos con nuestra profesión, tenemos vida propia y otros asuntos que atender. Yo soy la primera que intento desconectar cuando no estoy trabajando. Me parece bastante sano para mi salud y para poder atender correctamente a mi familia.
Habría bastantes otros temas a comentar...Aunque actualmente trabajo en Urgencias y soy pediatra de nadie y a la vez puntualmente de muchos, en alguna temporada he atendido alguna consulta.
En primer lugar creo firmemente que un pediatra tiene que ser bastante accesible. Los modelos de pediatra que visita sólo unas cuantas horas por semana no me acaban de convencer. Seguramente para las revisiones cuando todo va bien es un modelo válido, pero para cuando surge algún problema, claramente no.
En mi caso, siempre atendía a los niños que venían con alguna urgencia, a pesar de que la visita no fuera programada o lo fuera a última hora sobrecargándome la tarde. Creo que parte de la fidelidad a la familia consiste en eso: si ves asiduamente a un niño, lo lógico es que lo atiendas cuando más lo necesita, obviamente dentro de tu horario laboral.
El tema del teléfono es bastante controvertido. Por un lado dar el teléfono móvil o particular me parece muy generoso, si es real que se da. Dar un teléfono que luego va a estar apagado o comunicando todo el tiempo es peor que no darlo. Desde luego yo nunca le he dado mi teléfono a un paciente. Sin embargo si alguna vez cuando un paciente que he visto me ha preocupado, lo que he hecho ha sido preguntar a los padres por su teléfono, y llamar yo.
En algunas consultas muy bien organizadas, se establece un horario de consultas telefónicas. Es lo mejor, porque si las llamadas entran libremente con frecuencia interrumpen la visita de otro paciente que esté en ese momento en la consulta. Y depende cómo se mire, es un poco irrespetuoso.
Y luego que hay gente de todo. Gente que tiene tu móvil y es prudente y no lo utilizará nunca. Y personas que no tienen mesura y llaman día sí y día también por asuntos intrascendentales.
Y en cuanto a la forma de comunicarse, está claro que habrá que irse adaptando a los tiempos que corren y a las nuevas tecnologías. La comunicación vía e-mail o mediante otros medios (por ejemplo twitter) irán ganando peso específico, porque así lo van demandando los pacientes y nos gusta a muchos médicos, y más en el caso de los pediatras en que son pacientes (y acompañantes) jóvenes bien acostumbrados al manejo de la tecnología en otros ámbitos de su vida.
Y hablando de nuevas formas de comunicación médico-paciente os presento aquí un proyecto de unos amigos, que justamente intenta dar solución a alguno de los problemas expuestos arriba sobre comunicación, sobre necesidad de acudir a Urgencias ante un determinado problema o sobre cómo hallar respuesta a una duda que asalte en cierto momento. Ya me diréis que os parece. Sin duda gran parte de la medicina del futuro pasará por adaptarnos a todos estos nuevos medios.













