En otras ocasiones ya he comentado que en nuestra actividad habitual, los pediatras (y los médicos, en general) tenemos que resolver problemas con trasfondo ético y/o legal. Por suerte estas situaciones no son diarias porque suelen darnos bastantes quebraderos de cabeza. Además como ética médica y leyes no siempre van de la mano, siempre nos asusta la posibilidad de - a pesar de hacer las cosas lo mejor que creemos para los intereses del paciente- acabar en los tribunales. jueves, 30 de septiembre de 2010
Solucionando problemas ético-legales
En otras ocasiones ya he comentado que en nuestra actividad habitual, los pediatras (y los médicos, en general) tenemos que resolver problemas con trasfondo ético y/o legal. Por suerte estas situaciones no son diarias porque suelen darnos bastantes quebraderos de cabeza. Además como ética médica y leyes no siempre van de la mano, siempre nos asusta la posibilidad de - a pesar de hacer las cosas lo mejor que creemos para los intereses del paciente- acabar en los tribunales. miércoles, 29 de septiembre de 2010
De vuelta
El domingo regresamos a casa tras ocho intensos y fantásticos días en Tenerife. Desde aquí un saludo especial a los lectores canarios del blog. ¡¡Vivís en el paraíso!!
Nos lo hemos pasado genial con una combinación inmejorable de ratos de playa y piscina con visita a diferentes sitios muy interesantes. Casi 1100 kilómetros recorridos sobre la carretera, subiendo a más de 3500 metros sobre el nivel del mar vía teleférico, viendo puestas de sol desde acantilados inmensos, entregándonos a la casposa vida hotelera al final del día (con animaciones especialmente diseñadas para los muchísimos turistas europeos que visitan la isla). Y cómo no, engordando algún que otro kilillo con la degustación de productos de la gastronomía canaria: almogrote, conejo en salmorejo, postres con gofio, cherne encebollado, rancho canario, plátanos por doquier, ron con miel y oh! cómo no, las deliciosas papas arrugadas con mojo. Gracias Dra. Jomeini por tus sabias recomendaciones, no me extraña que estés añorada...
La vuelta ha sido un poco deprimente. Ya bajando del avión una descubre que aunque tú vienes de alargar por la puerta grande el verano, en Barcelona el otoño no se ha hecho esperar. Llego a casa, tras las tormentas de hace unos días y tras un inoportuno salto del diferencial del suministro eléctrico, la mayor parte del contenido de mi nevera y congelador está en un agradable avanzado estado de putrefacción. Y para acabar de rematarlo, lunes intenso de trabajo, empezando con jornada completísima. Suerte que todavía perdura un discreto bronceado en mi piel. En fin, que me querría volver a Canarias una temporadita. Ya lo voy pensando, no os creáis.
Y por cierto, hablando de pensar. Mañana os haré pensar a vosotros. Hoy no, no sea que tengamos las neuronas de huelga.
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viernes, 24 de septiembre de 2010
miércoles, 22 de septiembre de 2010
Deberes....

A mi alrededor oigo quejas contínuas de padres que tienen que volver a cursar sus estudios pues se pasan la tarde haciendo deberes con los hijos. A mí no me parece mal que los niños tengan deberes, nosotros los teníamos y no se hundía el mundo. Sí que creo que tiene que ser con moderación, porque tienen que tener un espacio libre para hacer otras cosas o simplemente para no hacer nada. Lo que no acabo de tener claro es que los padres tengamos que ponernos a hacer los deberes con ellos. Porque esto puede indicar dos cosas: o que el grado de exigencia es demasiado alto o bien que los niños han dejado de tener la capacidad para esforzarse y sacarse las castañas del fuego.
En mi caso mi idea -no sé si luego me saldrá el tiro por la culata- es que las niñas sean responsables de sus deberes. Les puedes recordar que tienen deberes o ayudarles puntualmente, pero me niego a repetir segundo o tercero de primaria. Tienen que aprender a responsabilizarse, a esforzarse y a conocer las consecuencias tanto de cumplir con las obligaciones como de saltárselas. He dicho.
PD: La imagen, genial como siempre de Faro
lunes, 20 de septiembre de 2010
Rodeada de "panxetes"
Hace 3 meses mi amiga M. Ángeles tuvo a sus gemelitas. También mi hermana ha sido madre reciente. Una de mis mejores amigas será madre por tercera vez a mediados de otoño. En el hospital las enfermeras se van sucediendo con sus barrigas de embarazadas. Pediatras compañeras de residencia, amigas de nuestra pandilla, madres de las amigas de mis hijas, madres de pacientes, vecinas, ¡estoy rodeada de "panxetes" y madres recientes!Y será por la cercanía sobretodo de mi hermana y su reciente maternidad, pero de un tiempo a esta parte todo el mundo me pregunta si me decidiré también a crear una familia numerosa....Y he pasado de contestar algo así como que ni harta de vino a pensar que se me pasa el arroz, como se dice vulgarmente. ¿Estaré llegando a la crisis de los 40 un poco prematuramente? ¿Será que vivo ocasionalmente estados de enajenación mental transitoria?
El caso es que no puedo negar que veo a mi sobrina y me da ternura. Me encantan los bebés pequeños. Tengo toda la ropa de mis hijas guardada, además de cochecito, trona, bañera, cuna y demás trastos infantiles. Tengo a mi marido loco por un varón con el que pueda comentar en un futuro los partidos de baloncesto y todas esas cosas que comparten los hombres. Tengo a mis hijas hipnotizadas por la magia que desprenden los bebés desde que tienen una nueva prima -y no pierden la ocasión en recordarme que quieren otro hermanito y las muy locatis me dan besos en la barriga a la mínima como si ya estuviera encargado- . Tengo espacio en casa y me lo puedo permitir económicamente pero...
Me da muuuuuucha pereza. Coincidencias o no, cada vez que he tenido una niña he tenido que cambiar de trabajo. Por otro lado reconozco que ya vivo bastante cómoda. Vale sí, trabajo bastante y tengo muchas responsabilidades, pero puedo dormir del tirón casi todas las noches, puedo salir de viaje sin que el maletero parezca una sucursal de una tienda de puericultura, puedo leer un libro mientras las niñas hacen plastilina, etc. También me gustaría de una vez acabar mi tesis, sin duda la gran perdedora de esta aventura maternal. Y qué carajo, que soy una cobardica para enfrentarme a una familia numerosa!
Y no sé, será subjetivo pero me siento un poco mayor para volver a criar. Ya sé que muchas mujeres tienen su primer hijo a mi edad o incluso más mayores. Pero me siento muy diferente de la persona que estuvo embarazada por primera vez con 28 años. Los años no pasan en balde (y menos después de tener hijos).
PD: "Panxetes" se traduciría como "barriguitas", forma cariñosa de llamar a las embarazadas
Por cierto y hablando de todo, estoy de vacaciones (os da envidia, eh? jejeje). Así que esta semana la cosa va a ir escasa de publicaciones, los comentarios tendrán que esperar un poco a ser actualizados y voy a intentar desengancharme un poco de internet y sobretodo del tema 2.0. Nos hablamos con calma a la vuelta....
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viernes, 17 de septiembre de 2010
Mamá quiero ser....pediatra

La entrevista forma parte de una serie en la que diferentes especialistas narran las características de su especialidad así como su experiencia en la preparación del MIR.
Compartí cartel con otro pediatra, Rubén García, que escribe en el blog Hijos de Eva y Adán, aquí podéis ver también su entrevista y contrastar (pediatra de atención primaria versus pediatra de hospital)
Os dejo con la entrada en cuestión
Después de unos días sin pasarme por aquí (aunque acordándome mucho de vosotros) os traigo doble ración de vuestra sección preferida: "Mamá, quiero ser..."; y es que cuando dos excelentes pediatras, y mejores compañeros blogosféricos y personas, se ofrecen a colaborar, una no se puede negar a nada. Así que aquí os traigo la primera entrega... y en unos minutos la segunda.Para nuestra primera invitada, creo que como viene siendo costumbre por aquí sobran las presentaciones. Cuando yo me enteré hace unos meses de que uno de los blogs que más visitaba (Diario de una mamá pediatra) estaba escrito por la Dra.Amalia Arce, de quién oía excelencias por los pasillos de mi hospital, no me lo podía creer. Las semanas pasaron, y mi timidez hizo que nunca llegara a presentarme, pero durante todo este tiempo he tenido el placer de leerla, seguirla, y recibir muchísimos consejos. Si no conocéis su blog, por favor pasáos por él: pocas veces he visto a nadie llegar más y mejor no a los profesionales sanitarios, sino a los pacientes... y más sabiendo que sus pacientes son un poco especiales, porque vienen con familia incluída. Así que si sois mamás, papás, niños, estudiantes o simplemente queréis un buen lugar para leer adelante... y ahora acompañadnos.
¿Podrías contarnos cómo se organiza tu especialidad?
Pediatría es una residencia de 4 años (sin duda corta para todo lo que abarca). Las rotaciones incluyen: Urgencias (incluye nociones de Cirugía y Trauma), Consultas Externas, Atención Primaria, Hospitalización (tanto estancia corta como hospitalización convencional), Neonatos y Nursery, Cuidados Intensivos Pediátricos y rotación por subespecialidades.
Las primeras rotaciones son obligatorias mientras que las subespecialidades cuando yo hice la residencia se podían elegir (no tengo claro si en este momento se han establecido algunas obligatorias). Cada hospital tiene algunas variaciones en función de lo grande que sea, sus necesidades y las áreas en las que es más puntero. Las guardias son fundamentales y si el hospital es de tercer nivel, se combinan guardias en Urgencias con guardias en las Unidades de Intensivos (Pediátrica y Neonatal).
Las subespecialidades pediátricas no están reconocidas oficialmente, de forma que el título es Especialista en Pediatría y sus Áreas Específicas. La residencia ya es tan corta que si se quiere hacer una subespecialidad debe hacerse a posteriori. La aprobación de las subespecialidades tiene la oposición de las especialidades de adultos (para entendernos por ejemplo los cardiólogos no quieren que exista la cardiología pediátrica ya que es una opción laboral para ellos). De esta forma la subespecialidad que tiene más posibilidades reales de ser aprobada a medio plazo es Neonatología, que es puramente pediátrica. En la mayoría de subespecialidades creo que es mejor que sea un pediatra que se subespecialice (conservando los conocimientos generales en Pediatría) y no un especialista de adulto el que atienda a los niños, aunque esto es un tema que genera controversia.
Desde luego la duración. 4 años es muy poco tiempo para una especialidad tan amplia. La especialidad engloba aspectos que en el adulto equivalen a dos especialidades: Medicina Familiar y Comunitaria y Medicina Interna. Así que imagínate lo que hay que aprender en un corto espacio de tiempo.
Lógicamente te tienen que gustar los niños y también las actividades preventivas. Pienso que con los años hay que conservar la capacidad, a pesar de ir haciéndose mayor, de ver las cosas a través de los ojos de los niños. Hay que tener bastante paciencia en algunas ocasiones (para explorar a un niño que llora, para explicar las cosas a familias angustiadas, etc) y también creo que es interesante tener conciencia social ante las infancias desprotegidas.
Lo mejor es que tus pacientes se recuperan como nadie, la capacidad de superación y de salir airoso en la infancia es mucho mayor. El hecho de tratar con niños y jóvenes creo que alienta el optimismo, algo muy positivo en medicina. Lo peor es cuando las cosas no van bien y los niños quedan con secuelas o incluso fallecen. Otro aspecto que puede ser tanto de lo mejor como de lo peor es que los niños pequeños tienen como interlocutores a los adultos, de forma que hay que saber manejar también la relación con ellos. Hoy en día, el estrés y la ansiedad entre los padres recientes es el pan nuestro de cada día. La gente quiere resolver los problemas aquí y ahora en una sociedad donde los hijos son los bienes más preciados.
Sí, era mi primera opción. Siempre me había gustado y me encantó cuando hice la asignatura. A partir de ahí (5º de carrera), lo tuve más o menos claro.
En el año 99 Pediatría todavía era una opción “asequible”, justo entonces se empezó a poner de moda…Me gustaba mucho Cardiología, también Obstetrícia y Ginecología y tanto Medicina Interna como Medicina de Familia. Gine lo descarté por tener quirófano. No me gusta nada el quirófano….Dudé un poco a última hora con Cardio, pero me tiraron más los niños. Para quitarme el gusanillo hice una rotación por Cardiología Pediátrica que también me encantó.
JAMÁS!!! Más bien al contrario, tanto la especialidad como el hospital fueron de las mejores elecciones que he hecho en mi vida!!. Me formé en un hospital exclusivamente pediátrico, de forma que mi único contacto con los adultos era con las señoras que parían. Recuerdo unos años después, al empezar a trabajar en un hospital general, pasar por Urgencias generales para llegar a nuestra pequeña parte de Pediatría y temblar por lo que allí veía….Creo que fue la reafirmación definitiva de que había elegido bien.
No, no, jeje
Aunque los hospitales pequeños tienen sus ventajas, creo que de cara a la formación es mucho mejor un hospital de tercer nivel. Yo me formé en el Hospital Sant Joan de Déu de Barcelona y me parece de lo mejorcito que hay en nuestro país.
Blogs interesantes: Pediatría Basada en Pruebas, Reflexiones de un pediatra curtido, Hijos de Eva y Adán, entre otros…es muy difícil citar a todo el mundo, pero se están escribiendo cosas muy interesantes en la red. Más oficial, se puede consultar la página web de la Asociación Española de Pediatría y las de sus filiales.
Para llegar aquí, además de tu licenciatura debiste pasar por el “temido MIR”, así que hablemos un poco de él: ¿Es para tanto?
Es una oposición muy dura, hay que ser muy constante y tenaz.
Me parece lo más justo y más en un país como el nuestro donde los enchufes y los chanchullos son tan frecuentes…jejeje
Lo enfoqué desde el principio con la idea de ir a por todas y estudiar como nunca. Me parecía importante hacer un esfuerzo intenso y sacarlo a la primera. Me preparé por mi cuenta, no me gustaba el ambiente de competitividad que se fomentaba en las academias. Me pareció que no había mucho más secreto que estudiar y si había sacado la carrera….. Me hice un planteamiento de 3 vueltas, me distribuí las semanas en función de las estadísticas sobre cada asignatura, repasaba y hacía simulacros los sábados y descansaba los domingos. Estudiaba entre 8 y 9 horas al día, e intentaba que los horarios fueran muy regulares. Lo tengo todo anotado en unas libretas…cuando lo he revisado en alguna ocasión he alucinado de ser capaz de todo eso…Claro que han pasado algunos años y la maternidad y todo eso y ya se me han muerto algunas neuronas, jeje!
Se pasan fases. Semanas más optimistas y semanas peores. Es bastante aconsejable no relacionarse demasiado con otros estudiantes con visión negativa (o con algunos que ya han hecho el MIR unas cuantas veces). Mi examen coincidió en unos años en los que hubo dos convocatorias (Familia y General). Cuando llevaba 3 meses de preparación me presenté al de Familia y saqué un número que quitaba el hipo: el 110. Me animé bastante, vi claro que se podía. Mi expediente era normalito, ni me subió ni me bajó la nota.
Obtuve el número suficiente (585) para hacer la especialidad que quería y en el hospital que quería, no se puede pedir más. Sufrí un poco en la asignación. Una de mis compañeras de clase también quería esa plaza y curiosidades del destino tenía el número 584, de forma que para mí era imprescindible que al llegar a nosotras siguieran quedando dos. Me quedé la última plaza….Los últimos 10 minutos fueron de infarto. Supongo que siempre se puede hacer mejor, de hecho obtuve exactamente la misma puntuación en el examen que 3 meses antes. Justo antes del examen viví una situación personal difícil (no relacionada con el estudio), supongo que pudo influir algo. Pero no me puedo quejar.
Un poco. También depende de qué especialidad curses. En Pediatría sigues estando bastante al día de muchas especialidades y de muchas patologías compartidas con el adulto. Y ésa es precisamente una de las cosas más enriquecedoras de ser pediatra.
Estudia, estudia, estudia, pero teniendo en cuenta que esto es una carrera de resistencia, así que hay que guardar fuerzas para el final. Lo que decía, intentar no mezclarse ni con pesimistas ni con personas muy competitivas porque deterioran las buenas energías. Y sobretodo ¡ánimo porque se puede!
Amalia, una vez más ¡¡muchísimas gracias!!
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jueves, 16 de septiembre de 2010
¿Qué es una urgencia?
El concepto de urgencia a su vez incluye la gravedad y la necesidad de intervención que comparte con la complejidad, pero también el sufrimiento y las expectativas del paciente, según podéis ver en el diagrama de arriba.
¿Qué ocurre? ¿Por qué los médicos sentimos disconfort ante visitas que no nos parecen urgentes mientras que a su vez las familias sienten malestar cuando les hacemos entender que el proceso no requería una visita de urgencia? Pues para mí tiene una explicación lógica en base al esquema que os he representado. Mientras los médicos hacemos hincapié en dos aspectos de la urgencia: gravedad y necesidad de intervención; las familias lo hacen en sufrimiento (que no tiene por qué ser físico) y expectativas en el proceso de atención.
Hace unos años, las urgencias no urgentes me hacían enfadar. Con el paso del tiempo he sido capaz de verlo con otros ojos. Quizá el ser madre te hace ser más empático con una familia que está sufriendo aunque sea por una tontería. Quizá soy más consciente de que las expectativas en temas de salud cuentan mucho. De forma que aunque es verdad que hay gente con cara dura que vendrá un domingo a las 11 de la noche para visitarse por una verruga plantar que tiene desde hace un mes, al final una urgencia es lo que cada paciente piense (con cabeza) que es urgente. Un problema banal que preocupe puede ser una urgencia y el caso más paradigmático es cuando acude una madre recién parida con un recién nacido y sus dudas de lactancia o con cólicos. No sé si me he explicado...
PD: El gráfico pertenece a las diapositivas del curso interno que hicimos de triaje, donde se profundiza bastante en todos estos temas, para luego saber clasificar y priorizar correctamente a los pacientes.
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miércoles, 15 de septiembre de 2010
Madres, sueños, trabajo

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martes, 14 de septiembre de 2010
Cada vez más espabilados

En cuanto al desarrollo psicomotor, cada vez veo más niños de poco más de medio año que se desplazan con facilidad y que se ponen en pie para dar sus primeros meses bastante antes de los 12 meses que suele ponerse (un poco artificialmente pero bueno) como momento en el que suelen soltarse.
No sé si debe tener relación con los avances tecnológicos, con el hecho de que son nativos digitales. Es posible que nuestro cerebro como especie esté evolucionando (Sr. Darwin, ¿tiene usted una explicación para esto?) y en unos pocos siglos haremos como los animales: nacer y ponernos a andar, para rápidamente empezar a interaccionar con un ordenador....
PD: Post breve donde los haya, consecuencia de que estoy reventada tras primera guardia de lunes de las de "temporada alta". Ayer al llegar a Urgencias a las 8 de la mañana, me encontré ya con 8 pacientes pendientes de revaloración y/o ingreso. ¡¡¡Las bronquitis han empezado su ataque!!!! Ya os iré contando....
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lunes, 13 de septiembre de 2010
Con complejo de policía
Desde que no trabajo tantos fines de semana (hace solamente un año trabajaba 2 de cada 5), estoy deseando que lleguen esos 2 días de descanso laboral. Para desconectar del ambiente hospitalario y sobretodo para disfrutar de la familia. Cuando acaba el fin de semana, aparte de pensar que al día siguiente es lunes y que empieza de nuevo la semana -y muchos lunes empiezo trabajando 14 horas seguidas y luego estoy localizable en casa- me encuentro el domingo por la noche un poco decepcionada por cómo han ido las cosas y con un complejo de policía enorme. Por un lado mi pariente y sus cosas. Entrena un equipo de baloncesto, por lo cual en una parte del fin de semana él va a su partido, quedándome yo de madre soltera. Esto, de forma reiterativa, cada fin de semana, acaba siendo muy pesado e influye en la relación.
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sábado, 11 de septiembre de 2010
Padres e hijos...

viernes, 10 de septiembre de 2010
Fiebre en los más pequeños
Hace ya casi un año dediqué una entrada a la fiebre en el recién nacido. Allí explicaba la relación de la fiebre con el estreptococo agalactiae que coloniza a las madres y la necesidad de realizar exploraciones complementarias cuando un recién nacido (niño en su primer mes de vida) tiene fiebre. Con un recién nacido no hay dudas, hay que hacerle muchas pruebas y estar seguro de que no tiene ninguna enfermedad potencialmente grave, aunque con frecuencia sólo sea un cuadro mucho más banal.| Reacciones: |
jueves, 9 de septiembre de 2010
Visitas de hermanos en Urgencias

A algunos de mis compañeros no les gustan las visitas de hermanos. A mí no me disgustan, más bien al contrario. Salvo en el caso de niños un poco maleducados (y entonces el estrés se multiplica), suelen ser más distendidas. Me gusta ver cómo interaccionan entre ellos, cómo se comportan los padres atendiendo a uno y al otro y me da curiosidad saber cuál de los dos estará más enfermo
Porque por lo general cuando vienen dos hermanos (o más) a visitarse a Urgencias suele darse una de estas 3 circunstancias:
- Tienen los dos lo mismo, por lo general un cuadro viral que han compartido como buenos hermanos. Esto es más frecuente cuando los dos niños son gemelos o tienen poca diferencia de edad
- Uno es el que está enfermo de verdad mientras que el otro pertenece al grupo de visitas del "pues ya que" (pues ya que estoy aquí que le miren ese granillo que le ha salido hace un mes)
- Los dos tienen cosas leves y por uno no hubieran hecho el esfuerzo en ir a Urgencias, pero siendo los dos...
Para ir a la consulta del pediatra por un tema no urgente sinó una consulta o una revisión entiendo que es más cómodo ir con los dos, matas dos pájaros de un tiro. Yo también lo hago así cuando he voy a revisiones (recientemente a Oftalmología y en breve tendrán que pasar una detrás de otra por Odontología)
Vosotros cuándo váis a Urgencias o al pediatra, ¿también lleváis a los dos (o a los tres) a la vez?
miércoles, 8 de septiembre de 2010
¡¡De vuelta al cole!!

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martes, 7 de septiembre de 2010
Lactancia materna y uso del chupete
Desde estas páginas he criticado bastantes veces el uso del chupete. Pero si no tengo mala memoria, no de forma general sino en concreto el uso prolongado del chupete. Mientras algunos profesionales sanitarios o grupos de apoyo a la lactancia materna lo proscriben, recientes evidencias parecen ir en la línea de que el chupete tiene su espacio en cuanto a disminución de algunos riesgos y que por otro lado no interfiere de forma importante en la lactancia materna. El uso del chupete de forma prolongada no tiene sentido y es claramente pernicioso, causando maloclusión dentaria, problemas con el lenguaje y algunas infecciones como otitis, gastroenteritis o candidiasis. He echado mano de la revista Evidencias en Pediatría, para exponeros los últimos hallazgos al respecto.
- Utilización durante la alimentación por sonda o para calmar al lactante versus no utilización del chupete
- Utilización durante el periodo neonatal versus uso posterior a las 4 semanas postparto
- Programa educacional de ayuda a la lactancia con énfasis expreso en el abandono del chupete versus uso del chupete
- Ambiente hospitalario con política amigable con el niño que incluía el no uso del chupete frente a hospitales con políticas no restrictivas del uso del mismo.
En resumen, que el uso del chupete no parece interferir con la lactancia materna y en cambio puede ser beneficioso en los primeros meses de vida. Eso sí, teniendo en cuanta como dije el otro día, que un niño de 3 años ya no es un bebé....
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lunes, 6 de septiembre de 2010
Segunda ronda

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sábado, 4 de septiembre de 2010
Gripe A: Epílogo

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viernes, 3 de septiembre de 2010
Nos salió regurgitadora...
Hoy mi sobrina cumple un mes de vida. ¡Cómo pasa el tiempo! Aparte de las situaciones habituales que origina un recién nacido en casa, una mastitis inoportuna y la adaptación más o menos agitada de los hermanos mayores, podríamos decir que todo está yendo bastante bien. La niña come bien, la lactancia está bien instaurada, gana peso y está sana. Ha tenido una pequeña incidencia: un granuloma umbilical que se trató con nitrato de plata. Y por lo demás el único tema es que es regurgitadora, muy pero que muy regurgitadora. Mi hermana lo lleva con elegancia, la experiencia es un grado. Cualquier otra estaría desesperada en su lugar porque el volumen de las regurgitaciones puede ser tan importante que da la sensación de que "todo lo que come lo echa".- Es interesante crear un ambiente tranquilo durante el momento de la alimentación y el periodo posterior a ella, tanto para los padres como para el bebé
- Ofrecer la alimentación sin prisas, permitiendo las pausas necesarias
- Manipularle con cuidado después de las tomas
- Ayudarle a eructar, preferiblemente en posición vertical
- Cuando son muy frecuentes suele ser bastante útil la posición semiincorporada (gandulinas o hamaquitas). Antiguamente se recomendaba poner a dormir a los bebés boca abajo pues es una postura anti-reflujo muy efectiva. Esta recomendación está retirada por su asociación con la muerte súbita del lactante. En estos bebés regurgitadores, la postura más adecuada para dormir es en decúbito lateral izquierdo (de lado hacia la izquierda)
- En el caso de lactantes alimentados con fórmula, existen leches especiales antiregurgitación, aunque ensayos clínicos no acaban de apoyar ni de rechazar su eficacia...Es una opción a valorar.
- Si el bebé rechaza el alimento
- Si asocia fiebre
- Si presenta llanto muy intenso, sobretodo asociado a las tomas
- Si presenta vómitos intensos (arcadas, reiterativos sin ingesta)
- Si asocia tras las tomas episodios de atragantamiento o tos
- Cuando el peso está estancado
jueves, 2 de septiembre de 2010
¿Alguna pregunta más?
Ayer por la tarde fui al colegio de mis hijas (desde este curso ya es de las dos) a la reunión de P3 de Irene. Aunque escuché con atención todo lo que allí se dijo, mucha de la información ya la conozco. No en vano cuenta bastante la experiencia de tener otro hijo en el centro para conocer las normas y el funcionamiento cotidiano. Como en tantas otras cosas relacionadas con la crianza, ¡la experiencia es un grado!| Reacciones: |
miércoles, 1 de septiembre de 2010
Superior a mis fuerzas
Primero entró el padre con un niño de 6 años y una niña de 9. El niño se portó estupendamente y fue bastante educado. Cuando le tocó el turno a la niña se estiró en la camilla con dejadez como hacen algunas adolescentes y con cierta actitud un poco chulesca. Cuando el padre le comentó que se colocara bien la niña riéndose le dijo (textualmente):
- Déjame en paz, ¡ imbécil !
Me quedé blanca. No obstante no tardé ni 10 segundos en decirle que esas cosas no se le decían a un padre y que si las hacía habitualmente por lo menos yo en mi consulta no las permitía.
El padre medio en coña le espetó "Ves, ves?". Sólo le faltó decirle que como lo volviera a decir la doctora le iba a poner una inyección en el culo como hacen muchos padres delante nuestro para amenazar a sus retoños.
Penoso y lamentable.
De un tiempo a esta parte estoy practicando la asertividad en las consultas ante las conductas de mala educación tanto de los niños como de los padres. Aunque en alguna ocasión ya os he explicado que me he ganado alguna bronca, intento con los años no quedarme dentro con las cosas que me molestan pero en cambio intento decirlo bien, sin agresividad (cosa harto difícil en algunas circunstancias). Algunos ejemplos en los que lo aplico:
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