jueves, 30 de septiembre de 2010

Solucionando problemas ético-legales

En otras ocasiones ya he comentado que en nuestra actividad habitual, los pediatras (y los médicos, en general) tenemos que resolver problemas con trasfondo ético y/o legal. Por suerte estas situaciones no son diarias porque suelen darnos bastantes quebraderos de cabeza. Además como ética médica y leyes no siempre van de la mano, siempre nos asusta la posibilidad de - a pesar de hacer las cosas lo mejor que creemos para los intereses del paciente- acabar en los tribunales.

Hoy os voy a hacer pensar....A ver cómo resolveríais este entuerto.
Hace unos días en el hospital se visitó una adolescente de 15 años por problemas relacionados con su aparato genital externo. En la entrevista que se realiza se constata que la joven tiene relaciones sexuales completas y la exploración física sugiere la necesidad de una consulta con ginecología dada la posibilidad de alguna enfermedad de transmisión sexual (ETS)

De todos estos datos queda constancia en el informe de Urgencias.

Al cabo de 24 horas de la visita, el padre acude al hospital solicitando una copia del informe de la visita de su hija.

En este punto, ¿qué harías? ¿Le dáis el informe sin más al padre ya que es una menor de edad? ¿Respetáis la confidencialidad de la chica y no se lo dáis? ¿Consideráis que los 15 años es una edad suficientemente madura para decidir sobre su salud sexual? Si intentamos ser empáticos, con quién nos identificamos más con el padre o con la chica?

Mañana os explico cómo resolvimos el caso.

miércoles, 29 de septiembre de 2010

De vuelta

Ya estoy de nuevo por aquí....De hecho cuando publiqué esa fantástica foto del Teide nevado visto desde el valle de la Orotava ya llevaba casi una semana disfrutando de las maravillas de la isla de Tenerife, de forma que vuestros últimos comentarios a la última entrada las he leído -con alegría, eso sí- a la luz del fluorescente de mi mesa de trabajo.

El domingo regresamos a casa tras ocho intensos y fantásticos días en Tenerife. Desde aquí un saludo especial a los lectores canarios del blog. ¡¡Vivís en el paraíso!!
Nos lo hemos pasado genial con una combinación inmejorable de ratos de playa y piscina con visita a diferentes sitios muy interesantes. Casi 1100 kilómetros recorridos sobre la carretera, subiendo a más de 3500 metros sobre el nivel del mar vía teleférico, viendo puestas de sol desde acantilados inmensos, entregándonos a la casposa vida hotelera al final del día (con animaciones especialmente diseñadas para los muchísimos turistas europeos que visitan la isla). Y cómo no, engordando algún que otro kilillo con la degustación de productos de la gastronomía canaria: almogrote, conejo en salmorejo, postres con gofio, cherne encebollado, rancho canario, plátanos por doquier, ron con miel y oh! cómo no, las deliciosas papas arrugadas con mojo. Gracias Dra. Jomeini por tus sabias recomendaciones, no me extraña que estés añorada...



La vuelta ha sido un poco deprimente. Ya bajando del avión una descubre que aunque tú vienes de alargar por la puerta grande el verano, en Barcelona el otoño no se ha hecho esperar. Llego a casa, tras las tormentas de hace unos días y tras un inoportuno salto del diferencial del suministro eléctrico, la mayor parte del contenido de mi nevera y congelador está en un agradable avanzado estado de putrefacción. Y para acabar de rematarlo, lunes intenso de trabajo, empezando con jornada completísima. Suerte que todavía perdura un discreto bronceado en mi piel. En fin, que me querría volver a Canarias una temporadita. Ya lo voy pensando, no os creáis.

Y por cierto, hablando de pensar. Mañana os haré pensar a vosotros. Hoy no, no sea que tengamos las neuronas de huelga.
PD: Felicidades papá!!!! Que cumplas muchos más!!!

viernes, 24 de septiembre de 2010

miércoles, 22 de septiembre de 2010

Deberes....


Este año me parece que me va a tocar reaprenderme la tabla de multiplicar. Laia ya está en segundo de primaria y me parece que la cosa va en serio.

A mi alrededor oigo quejas contínuas de padres que tienen que volver a cursar sus estudios pues se pasan la tarde haciendo deberes con los hijos. A mí no me parece mal que los niños tengan deberes, nosotros los teníamos y no se hundía el mundo. Sí que creo que tiene que ser con moderación, porque tienen que tener un espacio libre para hacer otras cosas o simplemente para no hacer nada. Lo que no acabo de tener claro es que los padres tengamos que ponernos a hacer los deberes con ellos. Porque esto puede indicar dos cosas: o que el grado de exigencia es demasiado alto o bien que los niños han dejado de tener la capacidad para esforzarse y sacarse las castañas del fuego.

En mi caso mi idea -no sé si luego me saldrá el tiro por la culata- es que las niñas sean responsables de sus deberes. Les puedes recordar que tienen deberes o ayudarles puntualmente, pero me niego a repetir segundo o tercero de primaria. Tienen que aprender a responsabilizarse, a esforzarse y a conocer las consecuencias tanto de cumplir con las obligaciones como de saltárselas. He dicho.


PD: La imagen, genial como siempre de Faro

lunes, 20 de septiembre de 2010

Rodeada de "panxetes"

Hace 3 meses mi amiga M. Ángeles tuvo a sus gemelitas. También mi hermana ha sido madre reciente. Una de mis mejores amigas será madre por tercera vez a mediados de otoño. En el hospital las enfermeras se van sucediendo con sus barrigas de embarazadas. Pediatras compañeras de residencia, amigas de nuestra pandilla, madres de las amigas de mis hijas, madres de pacientes, vecinas, ¡estoy rodeada de "panxetes" y madres recientes!
Me diréis "claro, es la edad". Porque pertenezco a la generación de los 70 y mi generación está pariendo a marchas forzadas...

Y será por la cercanía sobretodo de mi hermana y su reciente maternidad, pero de un tiempo a esta parte todo el mundo me pregunta si me decidiré también a crear una familia numerosa....Y he pasado de contestar algo así como que ni harta de vino a pensar que se me pasa el arroz, como se dice vulgarmente. ¿Estaré llegando a la crisis de los 40 un poco prematuramente? ¿Será que vivo ocasionalmente estados de enajenación mental transitoria?

El caso es que no puedo negar que veo a mi sobrina y me da ternura. Me encantan los bebés pequeños. Tengo toda la ropa de mis hijas guardada, además de cochecito, trona, bañera, cuna y demás trastos infantiles. Tengo a mi marido loco por un varón con el que pueda comentar en un futuro los partidos de baloncesto y todas esas cosas que comparten los hombres. Tengo a mis hijas hipnotizadas por la magia que desprenden los bebés desde que tienen una nueva prima -y no pierden la ocasión en recordarme que quieren otro hermanito y las muy locatis me dan besos en la barriga a la mínima como si ya estuviera encargado- . Tengo espacio en casa y me lo puedo permitir económicamente pero...

Me da muuuuuucha pereza. Coincidencias o no, cada vez que he tenido una niña he tenido que cambiar de trabajo. Por otro lado reconozco que ya vivo bastante cómoda. Vale sí, trabajo bastante y tengo muchas responsabilidades, pero puedo dormir del tirón casi todas las noches, puedo salir de viaje sin que el maletero parezca una sucursal de una tienda de puericultura, puedo leer un libro mientras las niñas hacen plastilina, etc. También me gustaría de una vez acabar mi tesis, sin duda la gran perdedora de esta aventura maternal. Y qué carajo, que soy una cobardica para enfrentarme a una familia numerosa!

Y no sé, será subjetivo pero me siento un poco mayor para volver a criar. Ya sé que muchas mujeres tienen su primer hijo a mi edad o incluso más mayores. Pero me siento muy diferente de la persona que estuvo embarazada por primera vez con 28 años. Los años no pasan en balde (y menos después de tener hijos).

PD: "Panxetes" se traduciría como "barriguitas", forma cariñosa de llamar a las embarazadas

Por cierto y hablando de todo, estoy de vacaciones (os da envidia, eh? jejeje). Así que esta semana la cosa va a ir escasa de publicaciones, los comentarios tendrán que esperar un poco a ser actualizados y voy a intentar desengancharme un poco de internet y sobretodo del tema 2.0. Nos hablamos con calma a la vuelta....

viernes, 17 de septiembre de 2010

Mamá quiero ser....pediatra


Hace un par de días, en Historia clínica, un blog sanitario de lo más interesante escrito por Anna Pardo, estudiante del MIR, salió publicada una entrevista que me hizo hace unos días.

La entrevista forma parte de una serie en la que diferentes especialistas narran las características de su especialidad así como su experiencia en la preparación del MIR.

Compartí cartel con otro pediatra, Rubén García, que escribe en el blog Hijos de Eva y Adán, aquí podéis ver también su entrevista y contrastar (pediatra de atención primaria versus pediatra de hospital)

Os dejo con la entrada en cuestión

Después de unos días sin pasarme por aquí (aunque acordándome mucho de vosotros) os traigo doble ración de vuestra sección preferida: "Mamá, quiero ser..."; y es que cuando dos excelentes pediatras, y mejores compañeros blogosféricos y personas, se ofrecen a colaborar, una no se puede negar a nada. Así que aquí os traigo la primera entrega... y en unos minutos la segunda.Para nuestra primera invitada, creo que como viene siendo costumbre por aquí sobran las presentaciones. Cuando yo me enteré hace unos meses de que uno de los blogs que más visitaba (Diario de una mamá pediatra) estaba escrito por la Dra.Amalia Arce, de quién oía excelencias por los pasillos de mi hospital, no me lo podía creer. Las semanas pasaron, y mi timidez hizo que nunca llegara a presentarme, pero durante todo este tiempo he tenido el placer de leerla, seguirla, y recibir muchísimos consejos. Si no conocéis su blog, por favor pasáos por él: pocas veces he visto a nadie llegar más y mejor no a los profesionales sanitarios, sino a los pacientes... y más sabiendo que sus pacientes son un poco especiales, porque vienen con familia incluída. Así que si sois mamás, papás, niños, estudiantes o simplemente queréis un buen lugar para leer adelante... y ahora acompañadnos.

¿Podrías contarnos cómo se organiza tu especialidad?
Pediatría es una residencia de 4 años (sin duda corta para todo lo que abarca). Las rotaciones incluyen: Urgencias (incluye nociones de Cirugía y Trauma), Consultas Externas, Atención Primaria, Hospitalización (tanto estancia corta como hospitalización convencional), Neonatos y Nursery, Cuidados Intensivos Pediátricos y rotación por subespecialidades.
Las primeras rotaciones son obligatorias mientras que las subespecialidades cuando yo hice la residencia se podían elegir (no tengo claro si en este momento se han establecido algunas obligatorias). Cada hospital tiene algunas variaciones en función de lo grande que sea, sus necesidades y las áreas en las que es más puntero. Las guardias son fundamentales y si el hospital es de tercer nivel, se combinan guardias en Urgencias con guardias en las Unidades de Intensivos (Pediátrica y Neonatal).
Las subespecialidades pediátricas no están reconocidas oficialmente, de forma que el título es Especialista en Pediatría y sus Áreas Específicas. La residencia ya es tan corta que si se quiere hacer una subespecialidad debe hacerse a posteriori. La aprobación de las subespecialidades tiene la oposición de las especialidades de adultos (para entendernos por ejemplo los cardiólogos no quieren que exista la cardiología pediátrica ya que es una opción laboral para ellos). De esta forma la subespecialidad que tiene más posibilidades reales de ser aprobada a medio plazo es Neonatología, que es puramente pediátrica. En la mayoría de subespecialidades creo que es mejor que sea un pediatra que se subespecialice (conservando los conocimientos generales en Pediatría) y no un especialista de adulto el que atienda a los niños, aunque esto es un tema que genera controversia.


¿Cambiarías algo en la organización ?
Desde luego la duración. 4 años es muy poco tiempo para una especialidad tan amplia. La especialidad engloba aspectos que en el adulto equivalen a dos especialidades: Medicina Familiar y Comunitaria y Medicina Interna. Así que imagínate lo que hay que aprender en un corto espacio de tiempo.

¿Qué debe tener alguien para ser pediatra? ¿Qué no?
Lógicamente te tienen que gustar los niños y también las actividades preventivas. Pienso que con los años hay que conservar la capacidad, a pesar de ir haciéndose mayor, de ver las cosas a través de los ojos de los niños. Hay que tener bastante paciencia en algunas ocasiones (para explorar a un niño que llora, para explicar las cosas a familias angustiadas, etc) y también creo que es interesante tener conciencia social ante las infancias desprotegidas.

¿Qué crees que es lo mejor y lo peor de la Pediatría?
Lo mejor es que tus pacientes se recuperan como nadie, la capacidad de superación y de salir airoso en la infancia es mucho mayor. El hecho de tratar con niños y jóvenes creo que alienta el optimismo, algo muy positivo en medicina. Lo peor es cuando las cosas no van bien y los niños quedan con secuelas o incluso fallecen. Otro aspecto que puede ser tanto de lo mejor como de lo peor es que los niños pequeños tienen como interlocutores a los adultos, de forma que hay que saber manejar también la relación con ellos. Hoy en día, el estrés y la ansiedad entre los padres recientes es el pan nuestro de cada día. La gente quiere resolver los problemas aquí y ahora en una sociedad donde los hijos son los bienes más preciados.

¿Era ésta tu primera opción al hacer el MIR? ¿Cuándo y cómo supiste que era lo que querías hacer?
Sí, era mi primera opción. Siempre me había gustado y me encantó cuando hice la asignatura. A partir de ahí (5º de carrera), lo tuve más o menos claro.

¿Qué otras opciones barajaste si no conseguías plaza?
En el año 99 Pediatría todavía era una opción “asequible”, justo entonces se empezó a poner de moda…Me gustaba mucho Cardiología, también Obstetrícia y Ginecología y tanto Medicina Interna como Medicina de Familia. Gine lo descarté por tener quirófano. No me gusta nada el quirófano….Dudé un poco a última hora con Cardio, pero me tiraron más los niños. Para quitarme el gusanillo hice una rotación por Cardiología Pediátrica que también me encantó.

¿Alguna vez te has arrepentido de haberla escogido?
JAMÁS!!! Más bien al contrario, tanto la especialidad como el hospital fueron de las mejores elecciones que he hecho en mi vida!!. Me formé en un hospital exclusivamente pediátrico, de forma que mi único contacto con los adultos era con las señoras que parían. Recuerdo unos años después, al empezar a trabajar en un hospital general, pasar por Urgencias generales para llegar a nuestra pequeña parte de Pediatría y temblar por lo que allí veía….Creo que fue la reafirmación definitiva de que había elegido bien.

… si la respuesta es que no, ¿aún así te gustaría haber estudiado también alguna otra especialidad (o hacerlo en el futuro)?
No, no, jeje

Si alguien quiere seguir tus pasos, ¿le recomiendas alguna preparación extra, algún hospital donde hacer la residencia, etc.?
Aunque los hospitales pequeños tienen sus ventajas, creo que de cara a la formación es mucho mejor un hospital de tercer nivel. Yo me formé en el Hospital Sant Joan de Déu de Barcelona y me parece de lo mejorcito que hay en nuestro país.

… ¿y podrías recomendar algún libro, blog o web dónde conocer mejor la especialidad o a otros profesionales como tú?
Blogs interesantes:
Pediatría Basada en Pruebas, Reflexiones de un pediatra curtido, Hijos de Eva y Adán, entre otros…es muy difícil citar a todo el mundo, pero se están escribiendo cosas muy interesantes en la red. Más oficial, se puede consultar la página web de la Asociación Española de Pediatría y las de sus filiales.

Véndenos tu especialidad en 5 palabras. Nada como ver crecer vida


Para llegar aquí, además de tu licenciatura debiste pasar por el “temido MIR”, así que hablemos un poco de él: ¿Es para tanto?
Es una oposición muy dura, hay que ser muy constante y tenaz.

¿Te parece el MIR un sistema justo de asignación de plazas?, ¿cambiarías algo en él?
Me parece lo más justo y más en un país como el nuestro donde los enchufes y los chanchullos son tan frecuentes…jejeje

¿Cómo enfocaste tu preparación?, ¿volverías a hacerlo igual?
Lo enfoqué desde el principio con la idea de ir a por todas y estudiar como nunca. Me parecía importante hacer un esfuerzo intenso y sacarlo a la primera. Me preparé por mi cuenta, no me gustaba el ambiente de competitividad que se fomentaba en las academias. Me pareció que no había mucho más secreto que estudiar y si había sacado la carrera….. Me hice un planteamiento de 3 vueltas, me distribuí las semanas en función de las estadísticas sobre cada asignatura, repasaba y hacía simulacros los sábados y descansaba los domingos. Estudiaba entre 8 y 9 horas al día, e intentaba que los horarios fueran muy regulares. Lo tengo todo anotado en unas libretas…cuando lo he revisado en alguna ocasión he alucinado de ser capaz de todo eso…Claro que han pasado algunos años y la maternidad y todo eso y ya se me han muerto algunas neuronas, jeje!

¿Estabas muy agobiado o contabas con un colchón de seguridad por buen expediente?
Se pasan fases. Semanas más optimistas y semanas peores. Es bastante aconsejable no relacionarse demasiado con otros estudiantes con visión negativa (o con algunos que ya han hecho el MIR unas cuantas veces). Mi examen coincidió en unos años en los que hubo dos convocatorias (Familia y General). Cuando llevaba 3 meses de preparación me presenté al de Familia y saqué un número que quitaba el hipo: el 110. Me animé bastante, vi claro que se podía. Mi expediente era normalito, ni me subió ni me bajó la nota.

¿Obtuviste el puesto que necesitabas?, ¿crees que podrías haberlo hecho mejor o creías que lo harías peor?
Obtuve el número suficiente (585) para hacer la especialidad que quería y en el hospital que quería, no se puede pedir más. Sufrí un poco en la asignación. Una de mis compañeras de clase también quería esa plaza y curiosidades del destino tenía el número 584, de forma que para mí era imprescindible que al llegar a nosotras siguieran quedando dos. Me quedé la última plaza….Los últimos 10 minutos fueron de infarto. Supongo que siempre se puede hacer mejor, de hecho obtuve exactamente la misma puntuación en el examen que 3 meses antes. Justo antes del examen viví una situación personal difícil (no relacionada con el estudio), supongo que pudo influir algo. Pero no me puedo quejar.

¿Es verdad que durante la residencia se olvida todo lo no tocante a tu especialidad?
Un poco. También depende de qué especialidad curses. En Pediatría sigues estando bastante al día de muchas especialidades y de muchas patologías compartidas con el adulto. Y ésa es precisamente una de las cosas más enriquecedoras de ser pediatra.

Para terminar… ¿podrías mandar un consejo a todos los que están/estamos ahora preparando la oposición?
Estudia, estudia, estudia, pero teniendo en cuenta que esto es una carrera de resistencia, así que hay que guardar fuerzas para el final. Lo que decía, intentar no mezclarse ni con pesimistas ni con personas muy competitivas porque deterioran las buenas energías. Y sobretodo ¡ánimo porque se puede!


Amalia, una vez más ¡¡muchísimas gracias!!

jueves, 16 de septiembre de 2010

¿Qué es una urgencia?

Ayer por la mañana en Twitter el Dr. Javier Macías, un pediatra de Valladolid (@drjmacias), se quejaba en vivo y en directo de la poca urgencia de las supuestas urgencias que estaba visitando. Que sepáis que es una de las quejas habituales de los urgenciólogos, que muchos días vemos cuadros que podría atender perfectamente el médico habitual en horario de consulta. Y es una queja que crece exponencialmente conforme el trabajo se multiplica en épocas de frío. Atender a pacientes no urgentes en Urgencias condiciona por un lado sobrecarga del servicio y por otro peor atención al que realmente lo necesita. En los centros privados el sentimiento puede ser un poco ambivalente porque por un lado necesitas pacientes para sobrevivir económicamente, mientras que por otro lado uno es consciente de que hay pacientes que no son adecuados en Urgencias.
Vivimos un momento social muy concreto en el que la infancia es un bien extremadamente preciado y en el que estamos inmersos en una vorágine de horarios que no dan mucho margen a los padres recientes. También si tenemos un problema, queremos solucionarlo inmediatamente, no podemos esperar a mañana y menos a una consulta programada en unos días. Todo esto hace que urgencias se use a conveniencia y no únicamente cuándo estamos ante una urgencia real. Si las visitas tuvieran relación exclusiva con la patología no encontraríamos las distribuciones horarias tan peculiares. ¿Cuándo hay más visitas? Pues suele haber un pico tras la salida del cole, otro un poco más tarde cuando los padres han vuelto del trabajo, y los fines de semana. ¿Cuándo las guardias son tranquilas? Pues cuando hace mal tiempo o cuando hay fútbol. Sobretodo partidos importantes del Barça en mi ciudad o recientemente el día que España jugó la final del Mundial. ¿Es que cuándo hay fútbol los niños no se enferman? Pues sí, pero como no suele ser urgente, uno puede ir tranquilamente cuando acabe el fútbol o al día siguiente.

Voy a introducir algunos conceptos teóricos que aclaran la parte técnica del asunto.

Una urgencia es una situación clínica con capacidad para generar deterioro o peligro para la salud o la vida de un paciente en función del tiempo transcurrido entre su aparición y la instauración de un tratamiento efectivo, que condiciona un episodio asistencial con importantes necesidades de intervención, en un corto periodo de tiempo.

Los conceptos de urgencia y gravedad, tienen cierto grado de superposición, pero no son estrictamente lo mismo. Genéricamente, todo paciente grave es urgente, pero no todo paciente urgente tiene por qué ser grave. El concepto de urgencia respondería a la pregunta ¿con cuánta rapidez necesita el paciente ser visitado por su médico? y no a la pregunta ¿cuán enfermo está el paciente?

Otro concepto a tener en cuenta es la complejidad. La complejidad es una cualidad relacionada con el grado de dificultad diagnóstica y/o terapéutica.La complejidad incluye el consumo de recursos, la dificultad para el tratamiento, el pronóstico, la gravedad y la necesidad de intervención.

El concepto de urgencia a su vez incluye la gravedad y la necesidad de intervención que comparte con la complejidad, pero también el sufrimiento y las expectativas del paciente, según podéis ver en el diagrama de arriba.

¿Qué ocurre? ¿Por qué los médicos sentimos disconfort ante visitas que no nos parecen urgentes mientras que a su vez las familias sienten malestar cuando les hacemos entender que el proceso no requería una visita de urgencia? Pues para mí tiene una explicación lógica en base al esquema que os he representado. Mientras los médicos hacemos hincapié en dos aspectos de la urgencia: gravedad y necesidad de intervención; las familias lo hacen en sufrimiento (que no tiene por qué ser físico) y expectativas en el proceso de atención.

Hace unos años, las urgencias no urgentes me hacían enfadar. Con el paso del tiempo he sido capaz de verlo con otros ojos. Quizá el ser madre te hace ser más empático con una familia que está sufriendo aunque sea por una tontería. Quizá soy más consciente de que las expectativas en temas de salud cuentan mucho. De forma que aunque es verdad que hay gente con cara dura que vendrá un domingo a las 11 de la noche para visitarse por una verruga plantar que tiene desde hace un mes, al final una urgencia es lo que cada paciente piense (con cabeza) que es urgente. Un problema banal que preocupe puede ser una urgencia y el caso más paradigmático es cuando acude una madre recién parida con un recién nacido y sus dudas de lactancia o con cólicos. No sé si me he explicado...

PD: El gráfico pertenece a las diapositivas del curso interno que hicimos de triaje, donde se profundiza bastante en todos estos temas, para luego saber clasificar y priorizar correctamente a los pacientes.

miércoles, 15 de septiembre de 2010

Madres, sueños, trabajo


Hace unos cuantos días, colgué en Twitter el enlace a un reportaje que leí en El País Semanal, titulado "El mejor lugar para ser madre". Me lo había leído y lo quise compartir entonces e incluso pensé en hacer una entrada para el blog, pero luego pasaron los días y se me fue el santo al cielo.
Obviamente el ránking mundial donde parece que se dan las mejores condiciones para ser madre lo encabezan países nórdicos, y en este caso el primer lugar se lo lleva Noruega, según un informe de la ONG Save the Children. El reportaje empieza narrando las primeras horas del día de la Ministra de Cultura, madre de 3 hijos, en un relato inicial que tampoco se diferencia mucho de lo que hacemos muchas de nosotras cada mañana: acabar de preparar las mochilas, salir corriendo al cole, maquillarse mientras se está parado en un semáforo, tener la agenda laboral bien presente mientras se le da un beso al retoño antes de entrar al cole, etc. Después empieza a describir unas condiciones para la maternidad que yo no conocía en detalle, aunque sí era consciente de que las noruegas tenían una baja maternal mucho más larga que la nuestra. Y sin ser demasiado lumbreras, es poco arriesgado pensar que posiblemente la duración de la baja maternal en los diferentes países esté relacionada con el global de las políticas de conciliación para la mujer. Porque si empezamos concediendo en plan tacaño los días que una madre (y un padre) pueden pasar con su hijo justo tras su nacimiento, está claro que todo lo que viene después tiene que ser acorde a dicha tacañería. Así que para hacer boca, la cifra noruega: baja maternal para la madre de 46 semanas con el 100% del sueldo o de 56 semanas con el 80% del sueldo; y para el padre de 10 semanas con el sueldo íntegro. Está claro que nos queda camino por recorrer en políticas sociales, aunque lo veo bastante peludo si no se encuentran yacimientos de petróleo en las inmediaciones de la Península como les pasó a los afortunados noruegos. Otra perlita: 20 días de baja al año sin justificar por enfermedad de los hijos.
Sin embargo, ¡anímense!, en otros aspectos no nos diferenciamos tanto: mayoría de hombres en puestos directivos, medias jornadas preferentemente de mujeres, reparto no totalmente igualitario de las tareas domésticas, cifras de violencia de género equivalente, críticas a su príncipe heredero cuando decidió disfrutar de su permiso de paternidad, etc.

En el País Semanal de este domingo pasado, hay una carta de una lectora, que ha sido elegida carta de la semana y que se titula como he titulado el post: Madres, sueños, trabajo.

La lectura de esa carta ayer me ha hecho reflexionar de nuevo sobre el reportaje y decidir hablar hoy sobre él. Quiero compartirla con vosotros. La autora es Inmaculada Navarro de Albacete y espero que no le importe que transcriba su carta, que me ha parecido hermosa. A ver qué opináis vosotros.


"Cuando me quedé embarazada de mi tercer hijo, muchos dudaban de si mis pretensiones habían sido formar una familia numerosa o si todo había sido fruto de un descuido. Me considero una privilegiada por tener tres hijos, y aun así con cada embarazo he pensado si, como se dice en el artículo sobre el mejor lugar para ser madres, me vería obligada a abandonar mi vida. Ahora veo que no; mi papel de madre no me ha retirado, al menos del todo, de lo que me gusta. Unos meses después de nacer mi primer retoño comencé mi tesis doctoral, el año pasado la defendí con éxito y ahora me ocupo de escribir algunos artículos para publicar en revistas de mi campo de trabajo. Lo que ya he conseguido y todos los sueños que todavía me quedan por cumplir me permiten ser feliz y transmitir esa felicidad a los míos. Compaginar lo laboral con lo familiar y con mis ratos de vida propia no ha sido fácil, me ha hecho falta algo de sacrificio y bastante de vocación y afán de superación. Mi benjamín nació en marzo, y hasta septiembre del próximo año no me incorporaré al trabajo. He comprado un año para estar con mis hijos; no me saldrá económicamente tan rentable como a las madres noruegas, pero no me cabe duda de que merecerá la pena. Ojalá nuestros dirigentes sean capaces de construir un país parecido a Noruega para que mi situación y la de otras pocas madres no sea una excepción"

martes, 14 de septiembre de 2010

Cada vez más espabilados


Pues sí, esa es mi percepción, no sé si subjetiva o se basa en alguna regla que me he perdido. El caso es que me da la sensación de que los niños cada vez están más espabilados, y ya no sólo en aspectos relacionados con la tecnología ni con la inmersión temprana en el mundo de los adultos. Me da la sensación de que cada vez se desplazan y caminan antes, entienden antes las cosas que los adultos decimos e integran el funcionamiento de las cosas de la vida a menor edad.

En cuanto al desarrollo psicomotor, cada vez veo más niños de poco más de medio año que se desplazan con facilidad y que se ponen en pie para dar sus primeros meses bastante antes de los 12 meses que suele ponerse (un poco artificialmente pero bueno) como momento en el que suelen soltarse.

No sé si debe tener relación con los avances tecnológicos, con el hecho de que son nativos digitales. Es posible que nuestro cerebro como especie esté evolucionando (Sr. Darwin, ¿tiene usted una explicación para esto?) y en unos pocos siglos haremos como los animales: nacer y ponernos a andar, para rápidamente empezar a interaccionar con un ordenador....

PD: Post breve donde los haya, consecuencia de que estoy reventada tras primera guardia de lunes de las de "temporada alta". Ayer al llegar a Urgencias a las 8 de la mañana, me encontré ya con 8 pacientes pendientes de revaloración y/o ingreso. ¡¡¡Las bronquitis han empezado su ataque!!!! Ya os iré contando....

lunes, 13 de septiembre de 2010

Con complejo de policía

Desde que no trabajo tantos fines de semana (hace solamente un año trabajaba 2 de cada 5), estoy deseando que lleguen esos 2 días de descanso laboral. Para desconectar del ambiente hospitalario y sobretodo para disfrutar de la familia. Cuando acaba el fin de semana, aparte de pensar que al día siguiente es lunes y que empieza de nuevo la semana -y muchos lunes empiezo trabajando 14 horas seguidas y luego estoy localizable en casa- me encuentro el domingo por la noche un poco decepcionada por cómo han ido las cosas y con un complejo de policía enorme.

Por un lado mi pariente y sus cosas. Entrena un equipo de baloncesto, por lo cual en una parte del fin de semana él va a su partido, quedándome yo de madre soltera. Esto, de forma reiterativa, cada fin de semana, acaba siendo muy pesado e influye en la relación.

Y luego están las niñas. A veces me da la sensación de que cuando sean mayores tendrán la imagen de una madre gruñona y regañona y no de una persona que las ha querido con delirio.

Pongamos el ejemplo de una comida (o una cena que para el caso es lo mismo). Cuando le he dicho a cada una de ellas unas 10 veces aproximadamente (y porque me corto de seguir porque me aburro a mí misma) que por favor se sienten bien en la mesa, pues al final de esas 20 repeticiones, intercaladas con otras del estilo: límpiate la boca, no te levantes de la mesa, no metas el pelo en el plato, come con los cubiertos. Pues al final, acabo amargada de la comida y con ganas de que se acabe. Y más que un momento de compartir en familia acaba siendo una especie de campamento militar. Y si sólo fuera en el momento de la comida...

Agotador. Ardua tarea ésta la de educar. Ya sé que nadie dijo que fuera fácil. Pero a veces dan ganas de tirar la toalla, no me digáis que no.

sábado, 11 de septiembre de 2010

Padres e hijos...


"Quien no acepta, perdona y ama a sus padres, suele terminar siendo una carga para sus hijos"

Leído en El País Semanal (5-9-2010)

viernes, 10 de septiembre de 2010

Fiebre en los más pequeños

Hace ya casi un año dediqué una entrada a la fiebre en el recién nacido. Allí explicaba la relación de la fiebre con el estreptococo agalactiae que coloniza a las madres y la necesidad de realizar exploraciones complementarias cuando un recién nacido (niño en su primer mes de vida) tiene fiebre. Con un recién nacido no hay dudas, hay que hacerle muchas pruebas y estar seguro de que no tiene ninguna enfermedad potencialmente grave, aunque con frecuencia sólo sea un cuadro mucho más banal.
Llevamos unos días en el hospital con muchas visitas de recién nacidos con fiebre, con diferente evolución como ahora os narraré.

El primero ingresó a los 9 días de vida por fiebre. Aunque el análisis había salido bien, la muestra de orina era dudosa y lo correcto fue ingresarlo con antibióticos en espera de los cultivos. Me tocó pasarle visita el último fin de semana en que trabajé y los padres me recibieron con las uñas afiladas. Querían irse a casa. Me lo repitieron hasta la saciedad. Al niño lo veían bien, no encontraban necesario el ingreso. La madre me argumentó dos cosas: El primer argumento era que ella era del gremio (aunque en realidad era odontóloga y sintiéndolo mucho los protocolos neonatales no tienen nada que ver con los de odontología -eso sin tener en cuenta que los recién nacidos no tienen dientes, así que los dentistas no ven ni por asomo un paciente de esa edad-). El segundo argumento fue que había tenido un polihidramnios, una diabetes gestacional y una amenaza de parto prematuro, conjunto de problemillas que la habían tenido ingresada bastantes días en las últimas semanas de su embarazo. Normal que estuviera hasta las narices de hospitales, aunque lamentablemente el tener antecedentes patológicos durante el embarazo es un punto en contra para ir si cabe con más pies de plomo con el recién nacido.

En este caso, finalmente los cultivos fueron negativos, se acabó marchando a su casa, con unos padres que no sé si llegaron a entender del todo, que en los más pequeños matamos moscas a cañonazos porque el riesgo de una infección severa en estas edades es muy alto.

Segunda recién nacida con fiebre. En este caso sin antecedentes de interés durante el embarazo ni el parto. Madre supuestamente experimentada pues es su cuarto hijo. Viene a Urgencias tras casualmente atenderle yo -que estaba en el mostrador de enfermería- la llamada que efectuó a Urgencias. No nos gustan, pero muchos padres llaman para hacer consultas telefónicas (que tienen una limitación muy alta pues no vemos a los pacientes). Y al otro lado de la línea me dice una señora:

- Llamaba para pregunta qué dosis de paracetamol infantil le tengo que dar a una niña de 3 kilos-

La pregunta me mosquea (si pesa 3 kilos es recién nacido casi fijo), y le pregunto a su vez:

- ¿Y por qué le quiere darle paracetamol? ¿Qué le pasa a la niña?

- Es que tiene fiebre - me contesta la madre

- Pues mire, no le dé el paracetamol. Venga inmediatamente a Urgencias a que veamos a la niña.

Resultado de la visita: analítica alterada, orina alterada. Posible infección de orina. Punción lumbar que se gana. Antibióticos en espera de cultivos. Cultivo de orina positivo, se confirma la infección de orina. Y ojo, cultivo de sangre (hemocultivo) positivo, el germen ya se estaba dando un paseo por la sangre aprovechando las deficiencias inmunitarias fisiológicas de los más pequeños....Después del paseo, los gérmenes tienen afinidad por el sistema nervioso central, así que si le da el paracetamol en casa igual en unas horas la niña está en muy malas condiciones. Mis compañeros en el pase de guardia dicen que igual le salvé la vida....A mí no me gusta la imagen del médico-salva-vidas tipo House, pero ciertamente en las bacteriemias y sepsis de los más pequeños el tiempo corre muy en contra y se ponen muy pero que muy malitos. Así que no sé qué hubiera pasado si la señora le da el paracetamol y se queda en casa unas horas más....

Último bebé pequeño con fiebre. Un mes escaso. Llega a Urgencias con fiebre elevada y en este caso en muy malas condiciones. Sepsis + meningitis por meningococo, muy inusual en bebés tan pequeños. Mala suerte de convivir seguramente con algún portador asintomático en su nasofaringe del meningococo. Ya que las causas más frecuentes en estas edades precoces son en mucha mayor medida los gérmenes relacionados con el canal del parto y no con la faringe.

Aunque creo que me ha quedado una entrada de muchos términos médicos, la consigna es clara: recién nacido con fiebre, pitando para Urgencias, donde lo esperable es que le hagan muchas pruebas y probablemente se quede ingresado.

jueves, 9 de septiembre de 2010

Visitas de hermanos en Urgencias


A algunos de mis compañeros no les gustan las visitas de hermanos. A mí no me disgustan, más bien al contrario. Salvo en el caso de niños un poco maleducados (y entonces el estrés se multiplica), suelen ser más distendidas. Me gusta ver cómo interaccionan entre ellos, cómo se comportan los padres atendiendo a uno y al otro y me da curiosidad saber cuál de los dos estará más enfermo

Porque por lo general cuando vienen dos hermanos (o más) a visitarse a Urgencias suele darse una de estas 3 circunstancias:

  1. Tienen los dos lo mismo, por lo general un cuadro viral que han compartido como buenos hermanos. Esto es más frecuente cuando los dos niños son gemelos o tienen poca diferencia de edad

  2. Uno es el que está enfermo de verdad mientras que el otro pertenece al grupo de visitas del "pues ya que" (pues ya que estoy aquí que le miren ese granillo que le ha salido hace un mes)

  3. Los dos tienen cosas leves y por uno no hubieran hecho el esfuerzo en ir a Urgencias, pero siendo los dos...

Para ir a la consulta del pediatra por un tema no urgente sinó una consulta o una revisión entiendo que es más cómodo ir con los dos, matas dos pájaros de un tiro. Yo también lo hago así cuando he voy a revisiones (recientemente a Oftalmología y en breve tendrán que pasar una detrás de otra por Odontología)

Vosotros cuándo váis a Urgencias o al pediatra, ¿también lleváis a los dos (o a los tres) a la vez?

miércoles, 8 de septiembre de 2010

¡¡De vuelta al cole!!


Ayer mis hijas empezaron el colegio. En mi comunidad autónoma este año se ha adelantado el inicio del curso escolar una semana respecto a años previos. Medida no exenta de polémica, ya que esta semana lectiva originará una semana blanca de vacaciones a final del invierno. Muchas familias no encuentran la medida adecuada, supongo que fundamentalmente por las dificultades para conciliar trabajo y calendario escolar. No obstante, bajo mi punto de vista el problema es similar, ya que las vacaciones escolares prácticamente nunca coinciden en su totalidad con las vacaciones de los progenitores. Este curso escolar está salpicado por múltiples asuntos que dependen de la Conselleria d'Educació. Parece que el debate se está centrando en la informatización de las aulas, cuando seguramente el problema es más profundo: profesorado mal pagado y poco reconocido, diferencias entre la escuela concertada y la escuela pública, falta de recursos, etc. La Educación que es uno de los pilares del estado de bienestar, seguramente necesita un buen lavado de cara al igual que pasa con la Sanidad. Aunque polémicas y problemáticas aparte, yo estoy muy contenta con el colegio de mis hijas.

Laia empieza ya segundo de primaria. Este año no iba con muy buen ánimo, porque los profesores de las dos clases de segundo son chicos. Y además tienen fama de serios....Así que los chavales iban un poco con una mezcla de respeto-miedo-incertidumbre que en cierta manera resulta un poco cómico.

Al salir de clase, el espectáculo de cada año. ¿Cómo pueden crecer tanto los niños en dos meses? Y es que cada curso me pasa lo mismo, cuando veo a los compañeros de Laia de nuevo después de las vacaciones, los veo enormes!! Y parece que fue hace nada cuando empezaban su camino escolar...

Este año Irene empieza la Educación Infantil. El lunes por la tarde fuimos a una especie de acogida para que conociera su clase y a su señorita así como a algunos de sus compañeros. Ya se hubiera quedado allí!

Ayer por la mañana, nervios en la espera (entraban un poco más tarde que el resto de cursos), alguna que otra madre llorando incluso antes de que lloraran sus retoños. Irene con su desparpajo habitual y no sé si una deformidad profesional heredada fijándose en ese nene que tiene una pupa en la boca -un pequeño intervenido de labio leporino-. Al abrir la puerta las señoritas, entró casi la primera. La tuve que retener para robarle un beso y darle buenos deseos en su primer día de cole. Del cole de grandes.

El hecho de ir al cole de su hermana mayor, le hace sentirse mayor y feliz. Hay que decirlo todo y es que cuenta también con una ventaja no despreciable: conoce a su señorita, porque es la madre de una de las niñas que iban con ella a la guardería. Sin embargo dos puntos en su contra:

Chasco número 1: Los 3 niños que iban con ella a la guardería y que van al mismo cole están en la otra clase...

Chasco número 2: No vió a su hermana en todo el día....Hace unos días, conversación en el lavabo mientras le limpiaba el culete

- Irene, tienes que aprender a limpiarte y a ponerte bien la ropa cuando vayas al lavabo

- Mama, no te preocupes, en el cole me limpiará el culete la Laia

Pero en fin, a pesar de los chascos por la tarde salió sudada, contenta y exultante. Y hablando por los codos, explicándome todo su día (a diferencia de su hermana que no soltaba prenda en las mismas circunstancias).

Por mi parte, estoy decidida también a cumplir con mi curso escolar este año y completar y leer mi tesis doctoral. Voy a necesitar muchos ánimos....Así que para todos nosotros, ¡feliz y provechoso curso 2010-2011!

martes, 7 de septiembre de 2010

Lactancia materna y uso del chupete

Desde estas páginas he criticado bastantes veces el uso del chupete. Pero si no tengo mala memoria, no de forma general sino en concreto el uso prolongado del chupete. Mientras algunos profesionales sanitarios o grupos de apoyo a la lactancia materna lo proscriben, recientes evidencias parecen ir en la línea de que el chupete tiene su espacio en cuanto a disminución de algunos riesgos y que por otro lado no interfiere de forma importante en la lactancia materna. El uso del chupete de forma prolongada no tiene sentido y es claramente pernicioso, causando maloclusión dentaria, problemas con el lenguaje y algunas infecciones como otitis, gastroenteritis o candidiasis.

He echado mano de la revista Evidencias en Pediatría, para exponeros los últimos hallazgos al respecto.


En primer lugar, desde hace ya algunos años se viene hablando del chupete como protector de la muerte súbita del lactante, en especial los primeros meses de vida. Probablemente el cambio en la posición de dormir del lactante, de decúbito prono (boca abajo) a decúbito supino (boca arriba) es la medida que más ha disminuído la frecuencia de la muerte súbita del lactante. Sin embargo, estudios analizados, demuestran que el uso del chupete en el momento del sueño durante los primeros meses de vida y una vez establecida la lactancia materna (después de los primeros 10-15 días) disminuye el riesgo de la muerte súbita del lactante. Cabría iniciar una disminución en su utilización una vez se supera la etapa de más riesgo, que es el primer año de vida.


En cuanto a la lactancia materna, también evaluando recientes artículos médicos, parece demostrarse que el uso del chupete no tiene influencia perjudicial en el desarrollo, el progreso y la duración de la lactancia materna. Los datos son resultantes de haber evaluado a muchos bebés tanto alimentados exclusivamente al pecho como con lactancias mixtas (con predominio de alimentación al pecho). Y también algún grupo de prematuros (moderados y extremos)


Algunos de los datos que se compararon fueron los siguientes
  • Utilización durante la alimentación por sonda o para calmar al lactante versus no utilización del chupete

  • Utilización durante el periodo neonatal versus uso posterior a las 4 semanas postparto

  • Programa educacional de ayuda a la lactancia con énfasis expreso en el abandono del chupete versus uso del chupete

  • Ambiente hospitalario con política amigable con el niño que incluía el no uso del chupete frente a hospitales con políticas no restrictivas del uso del mismo.
Comparando todas estas situaciones, no se encontraron diferencias estadísticamente significativas en el desarrollo y devenir de la lactancia materna al pecho para las intervenciones consistentes en uso del chupete.


En resumen, que el uso del chupete no parece interferir con la lactancia materna y en cambio puede ser beneficioso en los primeros meses de vida. Eso sí, teniendo en cuanta como dije el otro día, que un niño de 3 años ya no es un bebé....

lunes, 6 de septiembre de 2010

Segunda ronda


Una de las auxiliares clínicas de la planta de hospitalización ha decidido coger una excedencia para volver a estudiar. También reducirá su jornada para hacer lo mismo una de las técnicas de laboratorio. Una de las enfermeras compatibiliza su trabajo con la carrera de Medicina. Otras muchas enfermeras hacen postgrados y cursos para mantenerse al día. Y también lo solemos hacer los pediatras.

El caso de la primera chica que os comento es muy peculiar porque no tiene ni 20 años, pero lleva trabajando desde los 16 ó 17 años en el hospital. Justo acabar el grado medio de Formación Profesional empezó a trabajar. Yo no es que sea muy vieja (bueno cada vez un poco más, jeje), pero ya con mi edad hay mucho personal de enfermería más joven que yo. La juventud de esta chica me llamó mucho la atención. Incluso en alguna temporada que trabajaba en turno de noche, que es bastante duro, le comentaba (un poco paternalista, lo sé, pero me daba ternura) que me parecía que sus padres debían de estar muy orgullosos de ella. Y más teniendo en cuenta que sí, que con esa edad hay muchos chavales que están estudiando bastante, pero hay muchos otros pertenecientes a lo que ahora se conoce como la generación ni-ni, sin dar un palo al agua. Así que estar trabajando, en horarios no especialmente buenos, poniendo interés en lo que haces, con apenas 17 años me parece meritorio en los tiempos que corren.

Ahora, 3 años después, decide parar de trabajar y volver a estudiar para intentar ser enfermera. Me despedí de ella y le di ánimos. Porque no será fácil después de haberse hecho "mayor" -el estado de estudiante en cierta manera te infantiliza un poco- , de haber tenido responsabilidades de currante y de acostumbrarse a un salario a fin de mes (que en realidad no sé si gestiona totalmente ella o no). Aunque también es cierto, que ahora o nunca. Luego una se lía, pareja, casa, hijos....Y no es que sea imposible, pero la cosa se complica bastante.

En el ámbito sanitario estos hechos ocurren con cierta frecuencia. Las personas quieren mejorar sus conocimientos y en ocasiones subir un peldañito en el escalafón. Entre los médicos solemos apostar fuerte por la formación continuada, algunos nos animamos con el doctorado y otros incluso se atreven a repetir el MIR y cambiar de especialidad.

sábado, 4 de septiembre de 2010

Gripe A: Epílogo


Los que seguís el blog desde antaño pudísteis estar al día de las informaciones que a través de estas páginas daba hasta donde alcanzaba mi conocimiento y mi experiencia en el campo de batalla en cuanto a la gripe A.

El tema de la gripe A me causó un poco de aburrimiento desde el primer día cuando la información todavía venía del otro lado del Atlántico, aunque si miro en las etiquetas que he utilizado históricamente en el blog, hay nada menos que 21 entradas que la contienen. Así que para ser un tema que en cierta manera rehusé tratar, no está mal lo que llegué a escribir, en parte por la intranquilidad que muchos de vosotros me transmitíais.

El otoño del 2009 fue el más duro que recuerdo desde el punto de vista laboral. Cuando me acuerdo de esas intensas semanas de trabajo se me ponen los pelos como escarpias. Y eso teniendo en cuenta que la epidemia por VRS no fue de las peores, sinó no sé qué hubiera sido de nosotros....

Todo esto viene porque hace justamente un año una noche de guardia, os hablaba de una iniciativa en la red, llevada a cabo por muchos de los blogs sanitarios que en la actualidad sigo. La página se llama Gripe y calma y han publicado una entrada a forma de epílogo del tema de la gripe A, después de que recientemente se haya dado por finalizada la pandemia y vuelve a haber debate sobre las vacunas que en su día se compraron, etc, etc, etc. Aunque el tema ya no está de moda como el año pasado os recomiendo que echéis un vistazo, más que nada porque hay situaciones que se pueden repetir: nuevas enfermedades o resurgimiento de otras antiguas, manipulación intencionada o no de los medios, gurús anunciando el apocalipsis y gobiernos que dudan y que transmiten inseguridad ante temas sanitarios.

viernes, 3 de septiembre de 2010

Nos salió regurgitadora...

Hoy mi sobrina cumple un mes de vida. ¡Cómo pasa el tiempo! Aparte de las situaciones habituales que origina un recién nacido en casa, una mastitis inoportuna y la adaptación más o menos agitada de los hermanos mayores, podríamos decir que todo está yendo bastante bien. La niña come bien, la lactancia está bien instaurada, gana peso y está sana. Ha tenido una pequeña incidencia: un granuloma umbilical que se trató con nitrato de plata. Y por lo demás el único tema es que es regurgitadora, muy pero que muy regurgitadora. Mi hermana lo lleva con elegancia, la experiencia es un grado. Cualquier otra estaría desesperada en su lugar porque el volumen de las regurgitaciones puede ser tan importante que da la sensación de que "todo lo que come lo echa".

Los trastornos gastrointestinales son muy frecuentes en el recién nacido y en el lactante pequeño. Y digo trastornos por la costumbre porque en realidad forman parte de su fisiología, de su normalidad.

Las regurgitaciones o llamado algo más científicamente, el reflujo gastroesofágico, consiste en el paso retrógrado y sin esfuerzo del contenido gástrico a la boca. Es esporádico y se da principalmente después de comer, aunque puede haber pasado un buen rato desde la ingesta. Es típico al cambiarles de postura o acompañando al eructo.


El tono del esfínter del esófago inferior (la compuerta que comunica el esófago con el estómago) es bajo al nacimiento. Dicho tono va aumentando progresivamente durante los primeros 6 meses de vida, aunque su completa madurez se alcanza a los 3 años. Así no es extraño que las regurgitaciones se produzcan en el 75% de los lactantes de 4 meses y se vaya reduciendo hasta el 15% a los 7 meses. Como véis si un trastorno afecta al 75% de los niños, hay que pensar que es normal dadas las circunstancias madurativas. Y lo bueno de todo lo que depende de la maduración, es que se cura con el tiempo en la mayoría de los casos sin tener que hacer demasiadas cosas extraordinarias. A la madurez del tono se suma que el lactante irá estando sentado más tiempo y que la alimentación se irá solidificando. Así que en pocos casos el problema persiste más allá de los 12-18 meses.


En algunas circunstancias el reflujo gastroesofágico puede originar enfermedad ya que regurgitaciones frecuentes e intensas pueden acabar lesionando la mucosa esofágica y producir otro tipo de síntomas como el dolor y muy especialmente cierto rechazo a la comida y en consecuencia estancamiento ponderal. En estos casos suele ser necesario realizar alguna prueba complementaria e instaurar tratamientos farmacológicos.

En el caso de mi sobrina, le hicimos a los 15 días de vida un prick para descartar alergia a proteínas de leche de vaca. La intensidad de las regurgitaciones me hicieron pensar que había que descartarlo dados los antecedentes familiares de alergia (leche y huevo) en los hermanos. A pesar de estar con lactancia materna exclusiva se puede originar sensibilización a estos alimentos a partir de la leche materna. La alergia alimentaria salió negativa así que salvo que la cosa vaya a más, toca paciencia y unos pequeños consejos caseros:



  • Es interesante crear un ambiente tranquilo durante el momento de la alimentación y el periodo posterior a ella, tanto para los padres como para el bebé

  • Ofrecer la alimentación sin prisas, permitiendo las pausas necesarias

  • Manipularle con cuidado después de las tomas

  • Ayudarle a eructar, preferiblemente en posición vertical

  • Cuando son muy frecuentes suele ser bastante útil la posición semiincorporada (gandulinas o hamaquitas). Antiguamente se recomendaba poner a dormir a los bebés boca abajo pues es una postura anti-reflujo muy efectiva. Esta recomendación está retirada por su asociación con la muerte súbita del lactante. En estos bebés regurgitadores, la postura más adecuada para dormir es en decúbito lateral izquierdo (de lado hacia la izquierda)

  • En el caso de lactantes alimentados con fórmula, existen leches especiales antiregurgitación, aunque ensayos clínicos no acaban de apoyar ni de rechazar su eficacia...Es una opción a valorar.
Y ya para acabar, ¿cuándo reconsultar a su pediatra o ir a Urgencias?



  • Si el bebé rechaza el alimento

  • Si asocia fiebre

  • Si presenta llanto muy intenso, sobretodo asociado a las tomas

  • Si presenta vómitos intensos (arcadas, reiterativos sin ingesta)

  • Si asocia tras las tomas episodios de atragantamiento o tos

  • Cuando el peso está estancado


jueves, 2 de septiembre de 2010

¿Alguna pregunta más?

Ayer por la tarde fui al colegio de mis hijas (desde este curso ya es de las dos) a la reunión de P3 de Irene. Aunque escuché con atención todo lo que allí se dijo, mucha de la información ya la conozco. No en vano cuenta bastante la experiencia de tener otro hijo en el centro para conocer las normas y el funcionamiento cotidiano. Como en tantas otras cosas relacionadas con la crianza, ¡la experiencia es un grado!
Incidieron bastante en el periodo de adaptación del primer trimestre, especialmente durante los primeros días. También nos recordaron los horarios diarios así como una introducción mínima (en noviembre nos volverán a hablar de ello) sobre el aprendizaje en estas edades basado en el trabajo por proyectos.

En la reunión era evidente quienes eran padres primerizos y quienes repetíamos. Los primeros bolígrafo en mano sin perder detalle, los segundos más relajados y comentando entre nosotros puntualmente.

Cuando las profesoras dieron toda la información que era necesaria dejaron un espacio para las preguntas. La verdad es que casi todo había quedado bastante claro y surgieron pocas preguntas excepto LA PREGUNTA. Y la preguntita de marras fue si los niños podían llevar chupete al colegio. Aunque las señoritas indicaron que no -aunque abiertas a excepciones en momentos puntuales de siesta, etc- algunos padres insistieron en el tema. No sé si pensando que el hecho de no darles el chupete en el cole les va a crear un trauma o algo por el estilo, cuando a mí me parece una oportunidad excepcional para dejar el hábito siguiendo el ejemplo de lo que hace el grupo.

A mí la pregunta me sorprendió.... Una cosa son los vicios que cada familia mantiene en la intimidad y otra que el vicio se quiera democratizar y hacerse público. Y me sorprendió porque yo hace un año y medio que le di pasaporte a todos los chupetes con lo cual me llama la atención la cantidad de niños de la edad de Irene que todavía lo llevan. Aunque no sé por qué me sorprendo si en las consultas es el pan nuestro de cada día....Y si ya me meto con cuantos niños toman la leche en biberones a estas edades ya es para flipar.

El chupete tiene su papel durante un buen tiempo. La succión tiene efectos calmantes para el bebé y recientes estudios le asignan un papel protector frente a la muerte súbita del lactante. Su indicación sería hasta el año de edad y se suele dar una moratoria hasta los dos añitos....A partir de ahí, ¡¡¡chupetes fuera!!! Sin manías....Que los chupetes son para los bebés y los niños de 3 años ya no lo son.

miércoles, 1 de septiembre de 2010

Superior a mis fuerzas

Hace un par de días visité a una familia con 4 niños. Investigando un poco (aunque no hacía falta ser un lince) supe que era una nueva pareja formada por un hombre con sus dos hijos del matrimonio anterior y una mujer con sus dos hijos también de otra pareja. No sé si conviven en el mismo domicilio, pero como mínimo en fines de semana alternos y en vacaciones están con 4 chavales entre 5 y 9 años. Como los boxes de Urgencias no son demasiado grandes y además cuando entran tantos niños juntos se desencadena un ambiente jocoso entre ellos que dificulta el trabajo, consensuamos que pasaran de dos en dos con su respectivos progenitores.

Primero entró el padre con un niño de 6 años y una niña de 9. El niño se portó estupendamente y fue bastante educado. Cuando le tocó el turno a la niña se estiró en la camilla con dejadez como hacen algunas adolescentes y con cierta actitud un poco chulesca. Cuando el padre le comentó que se colocara bien la niña riéndose le dijo (textualmente):

- Déjame en paz, ¡ imbécil !

Me quedé blanca. No obstante no tardé ni 10 segundos en decirle que esas cosas no se le decían a un padre y que si las hacía habitualmente por lo menos yo en mi consulta no las permitía.

El padre medio en coña le espetó "Ves, ves?". Sólo le faltó decirle que como lo volviera a decir la doctora le iba a poner una inyección en el culo como hacen muchos padres delante nuestro para amenazar a sus retoños.

Penoso y lamentable.

De un tiempo a esta parte estoy practicando la asertividad en las consultas ante las conductas de mala educación tanto de los niños como de los padres. Aunque en alguna ocasión ya os he explicado que me he ganado alguna bronca, intento con los años no quedarme dentro con las cosas que me molestan pero en cambio intento decirlo bien, sin agresividad (cosa harto difícil en algunas circunstancias). Algunos ejemplos en los que lo aplico:

- Cuando ponen los zapatos encima de mi mesa o encima del mostrador donde está todo el material de curas
- Cuando meten las manos en el recipiente de los depresores linguales para llevarse un (tonto) premio tras la visita del médico. Hay quien tiene verdadera devoción por llevarse el codiciado depresor que obviamente acabará en la basura a las primeras de cambio...Y con la mano sucia de la calle, del trabajo, de donde sea....¡zas! la meten y remenean sin ser conscientes que los que quedan en el recipiente sirven para ver las bocas de otros niños....
- Al igual que el depresor, cuando hay quien coge guantes o gasas o mi fonendo, como si por el hecho de pagar la asistencia médica tuviera derecho a llevarse todo lo que encuentre en la consulta
En fin, decidme cascarrabias, pero son visitas que me ponen de muy mal humor sobretodo cuando son los adultos quienes realizan estas acciones. ¿Cómo no van a ser maleducados sus hijos y le van a llamar imbécil con tan sólo 9 años?


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