martes, 31 de agosto de 2010

Cooperación y paternidad


El domingo fui a conocer al hijo de mi amigo Cristian. Es un pequeñín que nació 4 días antes que mi sobrina. Hasta aquí nada fuera de lo normal, pues por mi edad es frecuente recibir noticias de nacimientos y hacer estas visitas.

Mi amigo Cristian es médico. De hecho nos hicimos amigos porque íbamos a la misma clase en la facultad. Creamos un grupo de amigos que ahora anda un poco desmembrado, como suele pasar con el paso de los años. Acabó la carrera, hizo la especialidad de Medicina de Familia en Granada y después decidió cumplir uno de sus sueños: convertirse en médico de los más desfavorecidos haciendo de sí mismo uno de los muchos expatriados que corren por el mundo. Después de formarse en Medicina Tropical se fue a África, donde ha ido dando vueltas por diferentes países y proyectos. Ahora hace un tiempo que está en Mozambique trabajando para el Centro de Investigación en Salud de Manihça, centro dependiente del CRESIB (Centre de investigación en Salud Internacional de Barcelona) que dirige el Dr. Pedro L. Alonso y vinculado al Hospital Clínic de Barcelona. Mientras la lucha contra la malaria es el principal objetivo del centro, mi amigo trabaja día tras día asistiendo a enfermos de muchas otras enfermedades que también diezman la población del lugar, en especial la tuberculosis y de forma mucho más macabra, la infección por VIH.

Conoció a la que ahora es su pareja por esos lares -ella también es cooperante- y recientemente ha nacido su primer hijo, aquí en Barcelona. Él se volvió ayer a Mozambique a continuar con su trabajo y ella con el bebé, si no hay incidencias de última hora, se reunirá con él en unas cuantas semanas.


La labor que realizan me parece admirable y en parte me despierta una cierta envidia, pues en alguna época de mi vida, me hubiera gustado como mínimo probar esa experiencia. Ahora mismo, con mi situación laboral y sobretodo familiar me parece inviable esa posibilidad. No sé si quizá con los años cuando las niñas sean más mayores me anime a algún proyecto de este tipo. Hay médicos que aprovechan sus vacaciones para dedicarse a colaborar puntualmente en países en vías de desarrollo aportando su granito de arena a aliviar las tremendas diferencias norte-sur.


A mi amigo no pude dejar de preguntarle sobre las precauciones que tendrán con el niño una vez estén allí. Pues obviamente no es lo mismo enfermar en Europa que hacerlo en África y los gérmenes a los que uno está expuesto tampoco son iguales. Lo tienen todo bastante planificado y cuentan con la experiencia de unos compañeros que hicieron lo mismo hace un año, aunque puntualmente les asalta la duda y supongo que irán ponderando los riesgos y decidiendo sobre la marcha, quién sabe si quizá repatriarse de nuevo por lo menos de momento. Como véis un hijo cambia la trayectoria de lo que era tu vida radicalmente, o por lo menos te lo acabas planteando en otros términos.


Si algún día me da por probar la cooperación optaría seguramente por dos de las siguientes opciones. Una sería en el Hospital de Lunsar en Sierra Leona, con quien el Hospital Sant Joan de Déu está hermanado y a quién éste último ofrece soporte económico y técnico. De hecho el hospital va enviando periódicamente pediatras y enfermeras que quieren colaborar en el proyecto. Y la otra opción sería colaborar con la obra social de mi propio hospital, que sostiene económicamente un centro para niños desnutridos que está en la zona de Petén, en Guatemala. Ambas obras solidarias reciben donativos de muchas personas anónimas, gracias a las cuales pueden mantener el trabajo en la zona


Si os interesan estos temas y los datos sobre las infancias más desfavorecidas, no dejéis de pasaros por el blog de Rubén, Hijos de Eva y Adán


lunes, 30 de agosto de 2010

Quizá lo peor siendo pediatra


Hace unos días Ana, la Dra. Jomeini escribió un post sobre un niño llamado Diego en su blog. El texto es emotivo, triste y profundo y os recomiendo que no os lo perdáis (aunque advierto que despierta la melancolía). Ciertamente tratar a niños que están en los últimos días de sus vidas o que viven situaciones muy graves no es un trago agradable. Por suerte existen muchos pediatras y enfermeras entregados y con una sensibilidad especial y que se ocupan de su bienestar aunque el esfuerzo sea exclusivamente en mejorar la calidad de vida de un ser que se apaga.

Aunque nos hayamos desacostumbrado con el paso de las décadas, con los avances tecnológicos y con el preciado tesoro que representa la infancia en los tiempos que vivimos, en ocasiones los niños se mueren. Por fortuna, nada que ver con nuestros antepasados, que tenían hijos a sabiendas que un porcentaje no despreciable de ellos no llegarían a ser adultos.

Los niños mueren y parece antinatural. Nadie espera tener un hijo y tener que enterrarlo, lo lógico es que tú mueras antes que tus hijos. Por eso la pérdida debe ser tan enorme, que no sé si uno se recupera en la vida de ese golpe.

A nivel profesional me he tenido que enfrentar con la muerte infantil y con la enfermedad severa. En especial rotando y haciendo guardias en la UCI pediátrica, en menor medida en la UCI Neonatal y también rotando por la especialidad de Hemato-Oncología.

La UCI ya es de por sí un sitio hostil. Afortunadamente la mayoría de niños acaban superando sus problemas mejor o peor parados. Seguro que en eso no tiene nada que ver con una UCI de adultos. Sin duda los peor parados suelen ser los niños con traumatismos graves. La propia estancia en la UCI ya es un factor de riesgo por la cantidad de gérmenes que pueden causar una infección severa aunque el motivo de ingreso sea otro diferente. Mi rotación en la UCI pediátrica fue bastante traumática, en parte porque fui bastante al principio de mi residencia. Casi no sabía pautar biberones y ya tenía que vérmelas con niños conectados a cincuenta cables y bombas de infusión.

En cambio la rotación en Hemato-Oncología fue mucho más tardía, ya era residente de cuarto año. Solicité esa rotación básicamente para perderle el miedo, para aprender algunos protocolos muy específicos y saber manejar bien las transfusiones de hemoderivados. Aprendí mucho, el equipo era fantástico, pero en lo más profundo de mi alma estaba deseando que acabara. La visión día tras día de esos niños pelones, sometidos a medicaciones tremendas e invasiones descaradas con catéteres y punciones, acaba haciendo mella supongo que a menos que se convierta en tu modus vivendi. Justo estando en esa rotación viví la muerte de mi abuelo, que fue un mazazo importante y que me sumió en una tristeza inmensa que acrecentó mi malestar entre los pacientes oncológicos.

En Urgencias no os penséis que nos libramos del todo de estos sustos. Niños a los que hay que intentar reanimar por una parada cardiorespiratoria tras una aspiración de cuerpo extraño o tras un traumatismo o tras episodio de muerte súbita del lactante....Y es el lugar donde la muerte impacta de forma más tremenda en las familias. Por súbita, inesperada y no invitada.

Al igual que expresa Ana, resulta especialmente doloroso cuando los niños te recuerdan a los tuyos, ya sea por edad, aspecto físico o gustos en común. Recuerdo como en mi primera época de adjunta de Urgencias, tuve que consolar a una de mis compañeras de guardia: bajaba de la planta desmontada porque acababa de firmar el certificado de defunción de un niño enfermo de cáncer que había nacido el mismo día que su hijo mayor.

Como le decía en un comentario a la Dra. Jomeini, nuestro trabajo sigue teniendo significado y hay que seguir a pesar del dolor y a pesar de que las esperanzas sean pocas. Porque cuando a esos niños los tratas con afecto, los acompañas con la mirada y les preguntas sobre sus personajes favoritos de dibujos animados, aunque no lo parezca les estás regalando un camino un poco más fácil. Y también a sus familias. Y así es como debe ser.

Aunque siempre nos quejemos de otras cosas, en realidad ésta es la peor parte de ser pediatra. Y seguramente muchos profesionales renuncian a hacerse médicos de niños por no tener que enfrentarse a ello.

viernes, 27 de agosto de 2010

¿Qué os gustaría preguntarle a vuestro futuro pediatra?


Llegué al blog de Nohemí, Mimos y Teta, a partir de una reseña en Twitter. Es un blog donde se defienden estilos de crianza natural y se hace una defensa intensa de la lactancia materna como forma de alimentar al bebé. Contiene información interesante sobre la lactancia materna, guías y otra información práctica y muchas madres seguro que han solucionado muchas dudas con su lactancia en sus páginas.

Siempre he abogado por la lactancia materna y creo haber ayudado a muchas madres a tener éxito. Me he formado en ello (no intensivamente pero creo que sí lo suficiente) y creo firmemente que es lo mejor para el lactante. No obstante no comparto los radicalismos en el tema, después de haber visto desfilar ante mí todo tipo de situaciones y de madres recientes. También sabéis que no soy partidaria de un estilo de crianza en el que todo vale, ni de un lado ni del otro. Hay que coger de aquí y de allá, adaptándose al tipo de familia que uno es y al niño que tenemos por hijo. Cuando tienes más de un hijo, lo ves clarísimo. Incluso lo que era una regla inalterable para el primero, ves que con el segundo no funciona. Y eso que son del mismo padre y de la misma madre y que se supone que comparten genes y ambiente.

Como comentaba llegué al blog porque sentí curiosidad por el título de una de sus entradas de hace unos días: Cómo escoger pediatra. La introducción que hace del tema es bastante acertada, es cierto que a veces no se dedica mucho tiempo a elegir al pediatra para tus hijos y sí se hace para otros hechos más mundanales como escoger un hotel para las vacaciones. Otras personas sí se informan y preguntan a sus conocidos. La metáfora de las revisiones, asemejándolas a la revisión de un coche, tiene su gracia.....Los niños no son coches pero también es conveniente revisarlos de forma frecuente sobre todo los primeros años, ejerciendo una medicina preventiva que es una de las mejores cosas que tiene nuestra infancia en el mundo occidental (aunque no siempre lo sepamos valorar en su justa medida).

Posteriormente se insinúa que muchos de los problemas que tiene un lactante son por falta de afecto, cuando eso no es cierto. Los cólicos y los trastornos gastrointestinales son muy frecuentes en el lactante, tanto en el que está mimado como ninguno y colgado de la teta de su madre todo el día como en el que sufre abandono o malos tratos. No hay que confundir algunos términos. Y precisamente por ese tipo de afirmaciones no me gusta Laura Guttman -gurú para muchos-. Todos los males del niño según Gutman (incluida la muerte súbita del lactante ¡por Dios!) pueden ser atribuidos a un vínculo inadecuado de la madre con el niño. A mí se me ponen un poco los pelos de punta cuando leo según qué cosas...

Sobre que comer, dormir y amar no son enfermedades estoy de acuerdo. Pero cabe recordar que la salud es según definición de la OMS "el estado completo de bienestar físico, mental y social y no sólo la ausencia de enfermedad". Por ello creo que sí que los pediatras tenemos que estar pendientes de cómo comen, duermen y aman o son amados nuestros pequeños pacientes/clientes. Otra cosa es que dentro de unos límites también es deseable respetar la forma cómo cada familia lleva estos temas.

Y después viene la parte más interesante del post, la de las preguntas. Y ahora yo os pregunto a vosotros, ¿qué preguntas le haríais a vuestro futuro pediatra? ¿os asesoráis antes de elegirlo u os decidís por el primero que se os ocurre?

Si leéis hasta el final veréis que he hecho un par de comentarios a la entrada. Como siempre algunos comentarios de algunas personas en este tipo de posts me irritan bastante. Una vez ya expresé este sentimiento por estas páginas

Hoy una entrada para crear un poco de polémica, que ya muchos debéis estar de regreso de las vacaciones y la parte de comentarios lleva unos días muy sosa!!

jueves, 26 de agosto de 2010

Picoteando



Y no voy a hablar de dietas y comidas, etc. Quizá otro día.

Picoteando en lo que respecta a la actividad laboral. Ahora estoy cubriendo muchos turnos de Urgencias porque hay bastantes compañeros de vacaciones. No obstante como no hay mucho trabajo y los pacientes van goteando, subo y bajo al despacho para intentar adelantar trabajo para la próxima temporada. Aunque tengo cantidad de trabajo acumulado, la verdad es que no soy capaz de centrarme del todo estando en dos sitios a la vez. Aún así ya casi tengo cerrados los calendarios de guardias de los meses de final de año. Y aunque parezca una nimiedad, tiene bastante tela marinera pues quedan por cubrir la mayoría de festivos del año....días en los que ¡a nadie le gusta trabajar!. Por suerte este año la Navidad cae en fin de semana...así que cubro festivo y fin de semana de un tiro. Los que no estéis en este mundillo de las guardias debéis alucinar con estas cábalas.

Ayer además estuve por la tarde pasando una consulta de un pediatra en un centro médico que hay al lado de casa. Trabajé hace un tiempo puntualmente y de vez en cuando las chicas del centro médico me piden el favor....Si el pediatra hace unas vacaciones largas los pacientes se quedan un poco colgados. Y en ese centro sólo hay un pediatra. Así que los pacientes no tienen allí otra opción. Desde que me dieron la Coordinación de Urgencias les he dicho que no en varias ocasiones, pero al final esta vez, a sabiendas que el trabajo en el hospital iba a estar más tranquilo decidí ir una tarde. Así que me tocó doblete: por la mañana en Urgencias de mi hospital y por la tarde en la consulta del centro médico.

Ya os he comentado alguna vez que aunque soy carne de hospital, no me desagrada hacer primaria. De todas formas cuando eres el suplente la cosa no tiene tanta gracia como cuando son tus pacientes. Primero porque de entrada la gente desconfía. Y más en este sitio donde sólo hay un pediatra que los tiene muy fidelizados, ya que les hace un seguimiento bastante contínuo. Después, hay aspectos en los que él y yo no estamos del todo de acuerdo -si me fijo en los apuntes de las historias clínicas y en lo que me cuentan los padres ya que no le conozco personalmente- : lactancia materna y la alimentación del primer año, algunos matices en el orden del calendario vacunal, etc. Con lo cual como voy poquísimo intento interferir lo mínimo en su forma de hacer, pues total en un par de semanas será él quien les atenderá de nuevo. Creo que debo respetar sus decisiones, salvo en algún aspecto en el que esté marcadamente en desacuerdo (que por fortuna son pocos). Claro que cuando los padres me preguntan, no tengo más opción que darles mi opinión. Algunas madres, al ver una cara femenina y de edad más parecida a la suya, creo que se animan a preguntar. A pesar de las reticencias iniciales. Con alguna de estas familias luego he coincidido casualmente en el hospital, en una visita de Urgencias y creo que se alegran de volver a verme.

Me sigue llamando poderosamente la atención el interés que muestran los padres por los datos somatométricos, en especial por el peso y la talla. La gente no se va contenta si no han visto con sus ojos en qué zona de la gráfica de percentiles queda el puntito del mes. También, en contrapunto a lo que leo en blogs y foros de maternidad sobre si los pediatras nos metemos o no en según qué temas de crianza, la cantidad de preguntas que hacen las familias sobre ellos.

Todo este picoteo en el trabajo puntualmente está bien. Para variar un poco. Para hacer otras cosas. Aunque en parte tengo ganas de volver a la rutina y poder centrarme en la gestión de varios temas pendientes en Urgencias y que quiero sacar adelante en breve. Y también para poner el punto y final a mi tesis, aunque esto ya es harina de otro costal.

martes, 24 de agosto de 2010

Tos ferina, enfermedad prevalente

Hace pocos días hemos tenido ingresada en el hospital una lactante de un mes con tos ferina.

La tos ferina es una infección de las vías respiratorias causada por una bacteria que se llama Bordetella pertussis. Antes de la introducción en los calendarios vacunales originaba una mortalidad elevada.

El cuadro clínico característico es inicialmente similar a un cuadro catarral banal con algo de tos, estornudos y mocos, pudiendo haber fiebre no muy elevada. Esta fase inicial suele durar entre 1 y 2 semanas. Posteriormente aparece una fase en la que la característica más destacada es la tos, una tos llamada quintosa, y que se produce en ataques que duran varios segundos. En ocasiones se acompaña de cambio de coloración cutánea (cara) y en casos más severos de pausas respiratorias. La tos suele acabar con un sonido peculiar que se conoce como "gallo". También es común que se produzcan vómitos. Esta fase es larga, puede durar entre 2 y 4 semanas. Posteriormente hay una fase de recuperación que puede ser bastante prolongada y en el que la tos paulatinamente va remitiendo.

La incubación de la enfermedad suele ser de unos 7-10 días. Es altamente contagiosa. El tratamiento es antibiótico, es más efectivo si se da precozmente, algo que no es habitual, ya que hasta que no aparece la tos característica, el diagnóstico no es nada fácil. Una vez los síntomas están bien instaurados el tratamiento principal es el de soporte con oxígeno, sueroterapia, etc. y los antibióticos impiden principalmente la propagación de la enfermedad.

La tos ferina afecta sobretodo a lactantes y son especialmente vulnerables los menores de 6 meses no vacunados o incompletamente vacunados. Es una enfermedad muy prevalente entre adolescentes y adultos, incluso aunque fueran vacunados en su infancia, puesto que la vacuna aporta una inmunidad que decrece con el tiempo. De forma que los lactantes son contagiados con frecuencia por los hermanos mayores o por sus padres. Mientras que en el adulto será un cuadro de tos sin muchos problemas, en el lactante pequeño puede significar una enfermedad grave e incluso la muerte.

Es una enfermedad por la que siempre he sentido mucho respeto. No en vano, he visto morir a dos niños por tos ferina y a otra niña más quedar con una enfermedad crónica pulmonar durante varios meses tras coinfectarse por Bordetella y VRS. Muertes muy lamentables teniendo en cuenta que es una de las enfermedades prevenibles mediante vacunación.

La tos ferina es una enfermedad de declaración obligatoria a Sanidad. Al declarar la presencia de nuestro caso, nos advirtieron de que estamos en una época donde han aumentado bastante los casos en mi ciudad. De hecho, la tos ferina repunta en todo el mundo, en gran parte debido a la no vacunación de algunos niños, fomentados por los grupos antivacunales, volviendo a niveles de enfermedad de los años 50-60 del siglo pasado.

La vacunación contra la tos ferina se realiza mediante la vacuna DTPa (difteria-tétanos-pertussis acelular) a los 2, 4, 6, 18 meses y recuerdo a los 4-6 años. Posteriormente estaría indicado un recuerdo cada 10 años junto a la vacuna del tétanos para toda la población. Esta generalización a toda la población está recomendada pero no se realiza en términos generales. Recientes estudios indicarían la posibilidad de adelantar esta vacuna al momento del nacimiento, pudiendo así obviar la época de mayor vulnerabilidad frente a la enfermedad.

PD: Aviso de que el vídeo es un poco angustiante, aunque muy fiel a la realidad.


lunes, 23 de agosto de 2010

Ser pediatra en agosto


Me gusta trabajar en agosto. Entendedme: no es que no me guste estar de vacaciones, pero si puedo elegir prefiero hacer las vacaciones en julio o en septiembre. Generalmente no tengo problemas: los conflictos se suelen dar porque todo el mundo quiere agosto. Como ninguna de las empresas en las que he trabajado cierra en agosto (los hospitales nunca echan el candado....) para muchos compañeros suele ir genial que algunos como yo trabajemos.

Agosto es un mes peculiar: el mundo se paraliza. Y aunque (supongo que) la globalización ha hecho que este mes no sea lo que era en mi infancia -una ciudad convertida en desierto-, sigue estando vigente que todo está más tranquilo, con menos gente, menos tráfico y menos agobio. También el número de Urgencias diario decae bastante, por lo menos en las dos semanas centrales del mes. De forma que trabajamos más relajados, sin esperas importantes para los pacientes, con una atención un poco más pausada y en un estado de semi-vacaciones, pues las horas en las que no estás en el hospital puedes disfrutar de días más largos que dan para hacer más cosas.

Las visitas en Urgencias en agosto son diferentes a las del resto del año: no hay término medio. O vienen niños con patología de verdad -ya sabéis que la enfermedad no respeta las vacaciones ni las fiestas de guardar, se maneja a su libre albedrío- o bien niños que no tienen prácticamente nada y en otras circunstancias (padres trabajando o sin viaje de por medio vengo-hoy-sin-falta-porque-mañana-me-voy-en-avión-a-la-conchinchina-y-necesito-saber-que-este-granito-no-es-psoriasis) no consultarían.

Otro colectivo que viene con frecuencia a Urgencias en verano es el de los recién nacidos. Aunque este grupo no me extraña. La exploración neonatal es importante como ya os comentaba la semana pasada y por otro lado es una época en la que los padres necesitan como nunca preguntar y aclarar todas sus dudas (sobretodo los primerizos). Muchos padres recientes sin pediatra durante todo ese primer mes se deben sentir muy perdidos. Y buscan en Urgencias (que no suele ser el mejor escenario) la solución a sus dudas mucho más que en otras épocas del año. En estos días yo he visitado a varios de estos pequeños. Consultas sobre lactancia, sobre el peso, sobre el sueño, sobre el llanto, sobre la forma del ombligo, sobre las regurgitaciones, etc....Son visitas que me gustan aunque reconozco que pueden distosionar la dinámica de un sitio como Urgencias. Me gustan estas visitas porque me encantan los recién nacidos y porque me dan mucha ternura las madres recientes pánico de las dudas. Algunas llegan a la consulta y se derrumban y una acaba haciendo más de hombro donde llorar que de otra cosa. Así que son visitas largas en un momento del año en el que lo pueden ser sin miedo a generar un tiempo de espera descomunal. Algunas de estas madres justo antes de irse, preguntan aquello de ¿Tienes consulta?


Aunque bueno, agosto va tocando a su fin...Muchos son los que regresan esta semana ya a sus obligaciones y la mayoría estarán a la vuelta ya la próxima semana. Para nosotros, el trabajo de verdad vuelve a empezar más o menos a los 10 días de la vuelta al cole. Los niños se mezclan y comparten sus virus... Y más si hace algún día de medio frío por medio.
Como este año en mi comunidad el cole empieza una semana antes, el 7 de septiembre, tendremos la vuelta a la normalidad también un poco antes. Así que hay que disfrutar estos últimos días de calma veraniega....

sábado, 21 de agosto de 2010

Ante la enfermedad

Acabo de pasar unas anginas. De caballo. Con fiebre y cama. De las que no recordaba más que si tiro bastantes años atrás para buscar mis recuerdos de infancia. De pequeña fui una niña "fuerte". Vaya que no me enfermaba casi nunca. Y más comparado con mi hermana que se quedó con todas las itis (sobre todo bronquitis) y con todas las operaciones infantiles que hubo en casa. Cuando enfermaba el diagnóstico era casi siempre el mismo: Amigdalitis. Anginas. Al principio me tocaron los fantásticos pinchazos de penicilina. Luego por suerte se extendió el tratamiento oral y enfermar ya no era el mismo calvario....al menos el dolor se limitaba a la faringe y no también a las posaderas.

Ante la enfermedad uno se siente muy pequeñito. Vulnerable. Indefenso. No reconoces tu propio cuerpo. Te duelen las pestañas y te duele el alma. Y eso que por suerte sólo he tenido enfermedades banales, no sé cómo debe ser de grande todo ese sentimiento cuando uno se enfrenta a enfermedades graves, donde uno se la juega de verdad. En esos momentos echo mucho de menos a mi madre, a mis treinta y tantos años. Se me hace un mundo no poder atender a mis hijas, que no entienden (sobre todo la pequeña) que mamá no está disponible para sus juegos.

Cuando experimento todo esto me sorprendo de que a los padres recientes les llame la atención que su hijo cuando está enfermo sólo quiera dormir y sólo quiera mimos. Te lo explican como si le confiriera gravedad al asunto. Cuando en realidad la cama y los mimos curan más que muchas medicinas. Y si yo, adulta y madre de familia sólo quiero cama y mimos, ¿cómo no van a querer eso los niños pequeños o no tan pequeños? Parece algo que cuesta entender en una sociedad tan medicalizada que no es capaz de salir de una consulta médica sin una receta.

Y ante la enfermedad también está el trabajo. Todo eso lo he pasado sin dejar de trabajar. Saliendo algún día un poco antes porque me encontraba peor que los pacientes a los que visitaba. Los médicos debemos ser uno de los colectivos que menos bajas cogemos. Por responsabilidad hacia el paciente y mucho, por responsabilidad hacia los compañeros. El trabajo de un médico de Urgencias no se puede hacer mañana. Si tú no estás, tus compañeros deben asumir tu trabajo. Siempre hay un motivo para ir a trabajar en malas condiciones: en invierno porque los pacientes salen por las orejas y en verano porque quedamos poquitos para cubrir los turnos. Si es una noche porque le colocas una guardia extra a alguien, ya no digamos si es un festivo. Vamos que en esos momentos uno desearía dedicarse a cualquier otra cosa, para poder pasar inadvertido y entregarse al mullido colchón donde se sudan las fiebres.

jueves, 19 de agosto de 2010

La exploración del recién nacido (y III)

Como continuación de los 2 posts anteriores y si no me he dejado nada, como última entrada del tema , sigo comentando la exploración neonatal:
  • Extremidades: Son cortas. Hay que fijarse en especial en las extremidades inferiores, observando la forma (hay una incurvación fisiológica de las tibias hacia dentro), la configuración de los pies y las caderas. Para las caderas se utilizan las maniobras de Barlow y Ortolani que ya comenté aquí. En la zona inguinal deben palparse los pulsos femorales, que evidencian una buena irrigación de la parte inferior del cuerpo (en ausencia debe sospecharse alguna cardiopatía congénita)

  • Genitales: Los genitales suelen indicar claramente el sexo del recién nacido. No obstante hay casos en los que puede haber patologías de origen endocrino en los que no es tan sencillo saber si estamos ante una niña o un niño: son los llamados estados intersexuales. Los genitales también es una de las zonas que nos permite hacer una aproximación a la edad gestacional en el caso de prematuros. En los niños debe comprobarse que ambos testículos están en sus bolsas. Son comunes en el momento del nacimiento la fimosis y los hidroceles (acúmulo de agua en las bolsas escrotales). En el caso de las niñas, puede haber secreción vaginal e incluso una pequeña menstruación como consecuencia de las hormonas maternas.
  • Sistema nervioso: Incluye una exploración muy completa donde son muy característicos los reflejos propios de esta edad. Debe valorarse el grado de alerta, la postura (predominante en flexión), la motilidad espontánea y provocada, las reacciones oculares, el tono muscular y los reflejos neonatales, algunos muy curiosos como por ejemplo

Reflejo de succión, vivo e imprescindible

Reflejo de búsqueda

Reflejo de deglución, al igual que el de succión, son automáticos, no dependen de la capacidad de pensar

Reflejo nasal (estornudos)

Reflejo de Moro

Reflejo de prensión palmar y plantar

Reflejo de la marcha automática

Como siempre, las imágenes valen más que las palabras. Que disfrutéis del vídeo! (sin dormiros con la nana....)



miércoles, 18 de agosto de 2010

La exploración del recién nacido (II)



El recién nacido debe explorarse minuciosamente y de forma sistemática. Es bueno adoptar un orden y repetirlo siempre, pues es la manera de no olvidarse de nada.


A nivel general debe comprobarse el estado general, la coloración y la somatometría: peso, talla y perímetro cefálico con sus correspondientes percentiles.

  • Aspecto general: El recién nacido es macrocéfalo (cabezón), braquitipo (tiene las extremidades cortas en relación al tronco) y macroesplácnico (tiene las vísceras abdominales grandes, la cual cosa le confiere aspecto de barrigón). El tamaño de la cabeza es llamativo, y es lo que nos hace Homo sapiens. La proporción de la cabeza respecto al resto del cuerpo es 1/4, mientras que en el adulto es 1/8. El punto medio del cuerpo, que en los adultos está en la pelvis, en los recién nacidos está en el ombligo.
  • Actitud o postura: La actitud y la postura se utiliza en muchas ocasiones para evaluar la edad gestacional. Un recién nacido a término está con las extremidades flexionadas, de forma similar a como está intraútero.
  • Cara y cráneo: Exploración visual del cráneo, de su forma y configuración. Se palpan los huesos, las suturas entre los mismos y las fontanelas (tensión, tamaño). En inspección de la cara observaremos que no tenga un aspecto especial. La cabeza se moldea durante el parto, así que no es extraño que al principio tenga una forma "apepinada" que se va resolviendo en poco tiempo. También la cara puede estar un poco abotargada sobretodo a nivel de los párpados, pudiendo dificultar la apertura ocular.
  • Ojos: Forma, tamaño, inclinación. Puede haber hemorragias conjuntivales debidas al parto.
  • Nariz: Se observa que esté simétrica y que ambas coanas (agujeritos) sean permeables.
  • Boca: Adaptada para la succión con labios gruesos. Las encías no tienen dientes (por lo general). Debe comprobarse que el paladar está íntegro.
  • Pelo: La distribución del pelo y la zona de implantación, la presencia de mechones blancos o zonas sin pelo.
  • Cuello: Movilidad cervical, presencia de zona más rígidas. Si bajamos un poco palpamos las clavículas, que se rompen con cierta frecuencia en los partos.
  • Piel: Al nacer está cubierta por el vérnix caseoso, que protege contra las infecciones y nutre la piel inicialmente. Algunos bebés, en especial los prematuros, tienen lanugo, que es un vello fino predominante en la zona de la espalda y los hombros. Inicialmente la piel suele estar bastante enrojecida. Posteriormente bastantes niños desarrollan un color amarillento conocido como ictericia (y que da para hablar otro día). Dejo para más adelante algunas curiosidades de la piel del recién nacido
  • Tórax: Tiene forma acampanada. Las costillas están horizontalizadas. A veces por la influencia de las hormonas maternas pueden estar ingurgitadas las mamas (también en niños varones). Debe valorarse la dinámica respiratoria y descartar los signos de dificultad para respirar y auscultarse atentamente. La frecuencia respiratoria es mucho más rápida que en el adulto (más del doble). La auscultación cardiaca es muy importante para el despistaje de defectos cardíacos aunque en las primeras horas es común escuchar soplos transitorios secundarios al cambio en la circulación tras el parto (se pasa de respirar a través de la placenta a hacerlo a través de los pulmones). También la frecuencia cardiaca es significativamente mayor que en el adulto y en el niño más mayor.
  • Abdomen: Abombado y con aumento de tamaño de las vísceras. Deben descartarse masas. En el abdomen se presta atención también al cordón umbilical. Si el nacimiento está reciente, se evalúan los vasos del cordón. Lo normal es que se visualicen dos arterias umbilicales y una vena umbilical. Estos vasos son muy útiles como vías cuando el recién nacido necesita ingresar por alguna patología (especialmente los prematuros)

Continuará....

martes, 17 de agosto de 2010

La exploración del recién nacido (I)

Los que váis siguiendo el blog, sabéis que hace pocos días nació mi tercera sobrina. Los niños de menos de un mes de vida son conocidos como recién nacidos. La época de recién nacido o periodo neonatal es un momento de la vida muy determinante tanto por acabar de pasar por un momento tan trascendental como es un parto, como por otro lado, por ser la época en la que se detectan el mayor número de malformaciones así como de defectos congénitos. Por todo ello -antecedentes y posibles malformaciones-, la exploración neonatal es de vital importancia e idealmente la primera de las exploraciones neonatales debiera realizarse entre las primeras 12 y 24 horas de vida. Cuando el parto ha sido complicado, hay sospecha de alguna enfermedad congénita o el niño nace con algún signo vital alterado obviamente esta exploración se realiza mucho más precozmente, con frecuencia en la propia sala de partos, estando el pediatra neonatólogo presente en el momento del nacimiento e iniciando la reanimación en caso de que ésta sea necesaria.

Si todo va bien, esta primera exploración pasa a un segundo plano y en el postparto inmediato en la sala de partos es momento de que madre e hijo/-a entren en contacto estrecho e inicien la lactancia materna.

Como podéis imaginar tanto a mis hijas como a mis sobrinos los he explorado al poco de nacer. Con mis hijas incluí en mi bolsa para el hospital además de camisones, ropa interior y productos de higiene, uno de mis fonendoscopios. De hecho con Laia, que tuvo desde el mismo día de nacer noches de llanto persistentes, recuerdo estar de madrugada en el hospital auscultándola poniéndome lógicamente en lo peor (de las experiencias médicas más subjetivas e indeseables que tengo).

A los neonatos hay que explorarlos minuciosamente. Sobre lo que hay que mirar con atención, es muy fácil de recordar, porque hay que mirarlo absolutamente todo.

Durante el tiempo que el neonato pasa en el hospital se suele explorar en dos ocasiones. La primera en las primeras 24 horas de vida y la segunda suele ser antes del alta de la madre. La segunda exploración confirma la ausencia (y en algunos casos la presencia) de hallazgos patológicos y permite valorar aspectos de aparición más tardía como la ictericia de la piel y las mucosas (color amarillento que desarrollan algunos bebés) o algunos soplos cardíacos. También se revisa la evolución del peso desde el nacimiento. Más tarde ya será el pediatra de cabecera quien repita la exploración neonatal en los primeros 15 días de vida. De esta manera como mínimo son 3 exploraciones las recomendables, y de ésta manera acaban siendo al menos 6 ojos pediátricos los que valoran al recién nacido.

lunes, 16 de agosto de 2010

Diario de una madre imperfecta

Divertido, tierno, irónico, realista, genuino. Es un libro desternillante en algunos párrafos y suave y dulce en otras páginas, muy adecuado para la época del año en la que estamos.

Su autora es Isabel García-Zarza, que es periodista y madre de 3 hijos de corta edad. Escribe en el blog Mi vida con hijos, que sigo asiduamente. Ya en la cabecera de su bitácora advierte "la lectura de este blog puede tener consecuencias sobre la fertilidad, la actividad laboral y la vida sexual", ahí es nada!

La autora es muy amiga de llamar a las cosas por su nombre, y huye de la imagen azucarada de una maternidad ideal entre algodones. Quienes tenemos hijos sabemos que la realidad no es tan mona como la pintan los cuentos de hadas y si todo eso te lo explican con sentido del humor y con anécdotas cotidianas, entre todos le quitamos un poco de hierro al asunto, porque para qué engañarnos, los padres recientes acabamos nuestros días agotados y en más de una ocasión con ganas de dimitir.

Me he reído mucho con algunos fragmentos y he obtenido otra parte positiva: después de su lectura tengo que reconocer que las trastadas de mis hijas son bromitas ingenuas al lado de las de sus hijos. Así que puedo considerarme una madre afortunada, aunque obviamente tan imperfecta o más que la autora del libro. Y a mucha honra, porque si somos sinceros, ¿quién querría en realidad tener una madre perfecta?

jueves, 12 de agosto de 2010

Entrevista en PR Salud

Os transcribo la entrevista que me hicieron en PR Salud, un diario digital dedicado a temas de salud. Espero que os guste


'Hay muchos blogs, pero sólo sobreviven los mejores'
16/07/10 13:36


Nombre del blog: Diario de una mamá pediatra
Fecha de creación: 22 de enero de 2009
Audiencia: Pediatras, médicos, madres y padres recientes. Muuuuuchas personas cada día.
Nombre del blogguero: Amalia Arce
Mi blog es.. un lugar donde me escapo, donde escribo mis experiencias, donde he encontrado a muchos amigos. El blog empezó a modo de experimento, con una ignorancia absoluta sobre lo que era la blogosfera. Con el paso del tiempo forma parte de mi realidad, le dedico tiempo y muchas ganas, he vivido situaciones curiosas y ha enriquecido mi vida profesional y personal.
En la blogosfera.. hay un universo por descubrir que mucha gente ni se imagina

Antes de Internet... no sé cómo podía vivir!
Sólo dejaría mi blog... si perjudicara a mi familia

Me importa más una buena información... que un titular sorprendente

Los gabinetes de comunicación... van a la suya

Me encantaría contar en mi blog... Ya cuento lo que me apetece!!

Es más 'sano' leer en Internet... que dedicarse a otros vicios.
Escribo cuando... acaba el día, a modo de reflexión vespertina. A veces tengo entradas escritas que están esperando su turno, otras veces busco un tema para el día siguiente. Publico por la mañana. Y no sé exactamente por qué escribo por la noche y publico por la mañana, es una especie de rutina...Al principio publicaba todos los días, ahora suelo "descansar" el fin de semana y algún día que voy muy sobrecargada de trabajo. Pocas veces comento los comentarios, a pesar de que suele haber aportaciones muy interesantes, el día no me da para más.
Me molesta que haya personas que hagan comentarios malintencionados u ofensivos

Mis 5 blogs de referencia son: Reflexiones de un pediatra curtido, Pediatría Basada en Pruebas, El Blog de la Dra. Jomeini, Im-perfectas y un empate entre dos blogs de maternidad: Ahora la madre soy yo y Me gusta ser mamá. Me lo has puesto muy difícil con esta pregunta.

Hay muchos blogs... pero con el tiempo, sólo sobreviven los mejores

Lo mejor que me han dicho... fue una carta de agradecimiento de una persona tras haber conseguido un diagnóstico para su hijo autista después de leer una entrada en el blog. Me emocionó que alguien en pleno proceso de aceptación de una enfermedad para toda la vida, tuviera la generosidad de escribirme para contármelo y además darme las gracias.

Lo más triste es....Pues en relación con el blog no hay tristeza, quizá alguna decepción o desilusión pasajera.
Nunca diré "de este agua no beberé". Es 'imprudente' teniendo hijos...
Nunca dejaré de... decir algunas cosas en las que creo firmemente
A los que empiezan... muchos ánimos

Me gustaría... que me leyesen cuando sean mayores mis hijas. El blog realmente acaba siendo un diario donde podrán rememorar cosas sucedidas en su infancia

En la Red... echo de menos que haya cierto control de información médica errónea y de los "vendedores de humo" en temas sanitarios

Los enemigos de los blogs... tienen la batalla perdida, lo siento. Esto no hay quien lo pare!

Sólo me asusta de vez en cuando que me hagan peticiones como ésta: contestar entrevistas o salir en los medios, etc.

Os espero... en
http://dra-amalia-arce.blogspot.com casi cada día con temas nuevos
Y para acabar... no puedo dejar de nombrar a las muchísimas personas que leen el blog cada día, que agradecen, que se emocionan, que aprenden y me hacen aprender a mí, que me siguen desde el anonimato o de forma pública, que comentan y crean debate, y que me animan a seguir día tras día. Sin ellos, el Diario no tendría el mismo sentido.

miércoles, 11 de agosto de 2010

Una semana de desconexión

Justo coger las vacaciones nos fuimos una semana a la Garrotxa. La Garrotxa es una de las comarcas de Girona más bonitas a mi forma de ver. Está en el interior y en una zona pre-pirenaica, es decir a medio camino entre el mar y las altas montañas. Es conocida como zona volcánica, ya que alrededor de su capital - Olot - , si no me equivoco hay más de 40 volcanes.

Estuvimos alojados en una casa rural, Can Maholà (muy recomendable) cerca de Besalú, villa medieval. Desde allí cada día hacíamos una excursión, para acabar el día remojados en la piscina.

Banyoles, Olot y la subida a su volcán Montsacopa, el volcán Croscat desde el trenecito, la Fageda d'en Jordà (impresionante), visita a las vilas de Santa Pau y Besalú, así como escapada a Girona. En fin sin prisa pero si pausa, con un ritmo que nosotros los adultos más o menos marcamos y que las niñas modulan.

Las niñas han disfrutado un montón, y sobretodo, para qué engañarnos, de los ratos de agua. Se han bañado durante largos ratos en la piscina, aunque también han experimentado el baño en un lago (Banyoles) y en un río (el Fluvià a su paso por Besalú). Desde que nació Irene, hemos preferido la modalidad de apartamento rural. Nos permite tener un espacio propio donde poder acampar a nuestras anchas, en entornos de naturaleza, tan diferentes a nuestra vida cotidiana.

Este año, que están más sueltas en el agua y que juegan más en común ha sido de disfrute total, y cierta "esclavitud" para nosotros. En la casa coincidimos con una familia alemana también con dos niñas algo más mayores, de 7 y 10 años. Aunque los adultos tan sólo intercambiamos saludos durante la estancia, las niñas enseguida hicieron migas y jugaron mucho juntas. El idioma para ellas no era una barrera. Encontraron rápidamente la manera de comunicarse, de saber cómo se llamaban cada una de ellas. Y de entender los juegos que cada una planteaba en cada momento. Con la libertad de estar al aire libre sin necesidad de preocupaciones, recuperando juegos de antaño y alargando los días hasta bien entrada la noche.

Las niñas alemanas eran muy educadas y bastante condescendientes, sobre todo con los caprichos de mi pequeña. Me di cuenta claramente que somos mucho más chillones que nuestros vecinos europeos -y eso que nosotros somos bastante discretos- ya desde la cuna. Me fascinó también la excelente pronunciación de las pocas palabras en alemán o en inglés que mis hijas decían (incluso la pequeña) no condicionadas por un lenguaje escrito y académicamente enseñado. Siempre acabo aprendiendo cosas...

En cuanto a mí, intenté estar desconectada de la red, algo difícil pero necesario de vez en cuando, y me devoré dos libros a ratos.
Hoy que me toca volver al trabajo (qué pereza!), y que me esperan unas semanas duras, ya que somos pocos los que cubrimos las vacaciones de casi todo el mundo en el mes de vacaciones por excelencia, me da por recordar esta semana de lo que han sido mis vacaciones. No obstante, me reservo una pequeña segunda parte: una semana de descanso para septiembre, cuando ya todo el mundo esté de vuelta....

martes, 10 de agosto de 2010

Madres y malabaristas

Con este título me he leído un libro de Nora Rodríguez, una autora afincada en nuestro país, aunque de origen argentino. Tiene una página web donde podéis investigar un poco más

El título me llamo la atención en un momento en el que no dejo de oír sobre conciliación, sobre superwoman, sobre las dificultades de la maternidad hoy y ahora.

En su introducción relata que se trata de una obra práctica, que desmonta mitos y proporciona estrategias para que la maternidad no implique ni renunciar al desarrollo profesional ni pasar la jornada laboral abrumada por el sentimiento de culpa.

Repasa temas interesantes como el sentimiento de culpa de la madre trabajadora, así como el estrés que significa el "doble" trabajo, la falta de autoestima que a veces nos hace vernos mucho menos capaces de lo que somos, la sobreprotección a los niños, la falta de ayuda en el hogar y la necesidad de que los hombres se incorporen de una vez por toda de forma igualitaria al reparto de las tareas, la búsqueda del perfeccionismo o cómo ser feliz siendo una madre imperfecta y las ventajas del liderazgo en una empresa de una mujer que además es madre.

Es un libro que me ha resultado interesante y que me ha dado alguna clave. En algún momento tiene un estilo que parece como de autoayuda y no es un formato que me guste especialmente, aunque sí tiene su gracia el abogar por el materliderazgo como ella lo llama, y las numerosas ventajas que de ello se obtienen.

Hay otros párrafos del libro que expresan opiniones que no comparto. De alguna manera para eximir la culpa de las madres trabajadoras, viene a decir que cualquier otra persona puede hacer tu labor en el hogar y con tus hijos. En mi caso yo delego las tareas del hogar, pero intento delegar lo mínimo el cuidado de mis hijas. Y buscar la forma que entre su padre y yo podamos estar si no todo el tiempo, la mayoría del tiempo con ellas. Siempre explico y lo creo firmemente, que he logrado un buen equilibrio entre el desarrollo profesional y el tiempo dedicado a la familia. Aunque también los cambios sucesivos de trabajo han ido en la línea de la conciliación. Si no, seguramente no los hubiera hecho.

Una de las peculiaridades de mi trabajo es que no tengo todas las semanas el mismo horario. Hay semanas muy cómodas y semanas muy cargadas de trabajo. Contraponiendo a la opinión de la autora, las semanas que tengo cargadas, que voy cansada y veo menos a mis hijas, me siento más a disgusto. Te pierdes cosas, y no puedes tener las conversaciones cotidianas con ellas que para mí tienen un valor incalculable. Por eso por ejemplo, salvo reuniones o entradas de responsable de guardia intento siempre que puedo llevar a las niñas al cole por la mañana.

Y esto es un tema de debate recurrente: cantidad de tiempo versus tiempo de calidad con los hijos. Yo creo que son necesarias las dos cosas porque ambas se complementan.

Una de las reflexiones que la autora se hace es que estos sentimientos de culpa y de no saber a qué renunciar los tenemos por lo general las mujeres. Como si educar a los niños y responsabilizarse de ellos fuera ocupación principal sólo de una parte de la pareja. En eso tengo que darle la razón: quien reduce su jornada o renuncia a promociones laborales por el bien familiar suele ser la mujer, a pesar de tener mejor puesto o remuneración que su marido. Conozco montón de ejemplos. Tenemos mucho que avanzar.

lunes, 9 de agosto de 2010

Agua en verano: sí, pero con precaución y vigilancia

El pasado verano ya fue bastante destacado en este sentido, pero podríamos decir que este año para mis hijas el agua -en sus diferentes versiones: playa o piscina- ha sido el disfrute total. Laia ya está muy suelta, nada muy bien y se atreve en las zonas donde no toca. Irene que siempre ha sido más aventurera se tira al agua como si hubiera sido un pez toda su vida. Y nada bastante bien para lo pequeña que es. En la piscina disfrutan como locas. En el mar, además hay el valor añadido de poder hacer castillos de arena.
Muy lejos quedan los tiempos en los que incluso les daba miedo tocar con sus pies la arena de la playa o en los que había que abrazarlas fuertemente para superar sus miedos dentro del agua.
Asociado al disfrute, para nosotros ha significado la vigilancia al más puro estilo policial. Así que adiós al librito o a la revista a pie de agua, ahora hay que leer intenciones de niñas atrevidas, entender cómo se mueven los de su entorno y gritar de vez en cuando sus nombres para que no se atrevan más de lo estrictamente necesario....Me diréis exagerada, pero no se me va de la cabeza que los ahogamientos son la segunda causa de mortalidad infantil entre los niños de uno a cuatro años. De esta forma, el verano, entre los accidentes en carretera y los ahogamientos es una de las épocas de más riesgo para la población infantil y juvenil. El 8% de las muertes son debidas a ahogamientos, y la mayoría de ellos se produce en piscinas privadas. Otras causas de siniestralidad asociadas al aire libre son las caídas con la bicicleta y las derivadas de las prácticas de deportes acuáticos. Para que os hagáis una idea son causas más frecuentes de mortalidad que las enfermedades respiratorias o el propio cáncer. Además, aparte de la mortalidad, los supervivientes pueden quedar con secuelas neurológicas hasta en una cuarta parte de los casos.

Las recomendaciones van en la línea sobretodo de extremar la vigilancia. En el caso de piscinas privadas, fundamental tenerlas valladas. En los más pequeños es interesante utilizar elementos de flotación (flotadores, manguitos, burbujas).

Entre los más mayores, inclusive entre aquéllos que nadan perfectamente, el riesgo de ahogamiento también existe. Una parte de los mismos se producen en asociación con traumatismos craneales por uso de toboganes o por ejemplo de saltar muy cerca del borde de la piscina. En mar abierto, los adolescentes son el principal grupo de riesgo pues no ponderan bien los riesgos y pueden haber asociado el uso de alcohol.
Si tenéis la mala suerte de presenciar algún ahogamiento en un sitio no vigilado, recordad la importancia de iniciar rápidamente las maniobras de reanimación cardio-pulmonar básica. En estos casos además, puede haber asociada una hipotermia. Son pacientes a los que hay que secar y abrigar y por el hecho del frío asociado se recomienda insistir algo más de tiempo en las maniobras de reanimación.

A diferencia de lo que ocurre en otros países, la legislación en materia de seguridad está poco desarrollada en nuestro medio, algo que se reclama desde diferentes instituciones. No obstante, a pesar de la insuficiencia de las leyes, para mí lo más importante es que no le quitéis el ojo de encima a vuestros hijos.

PD:Imagen de Valeria Ulman (extraída de internet)

miércoles, 4 de agosto de 2010

Llegó el gran día


Puntual a su cita, a pesar de que parecía que se hacía esperar, ayer a la una menos cuarto del mediodía nació mi sobrina Helena. Es la tercera de mis sobrinos, y supongo que será la última, porque mi marido no tiene hermanos y mi única hermana ya ha advertido firmemente que ha cerrado la fábrica con esta niña. Considero que ha cumplido con la sociedad con creces, en los tiempos que estamos, formando una familia numerosa que es una aventura para valientes!

Siempre la he acompañado a todos los partos, así que cuando recibí su llamada a las seis de la mañana di un salto de la cama, me tomé un café a duras penas, me duché y me fui para el hospital.

En el hospital no sólo han hecho un cambio de imagen intenso a las instalaciones del bloque maternal (tanto salas de dilatación como de partos así como habitaciones) sinó que han mejorado sustancialmente los protocolos de parto, en cuanto a disminuir la tecnificación, acercándolo lo máximo posible a un parto natural. No utilizan oxitocina, te preguntan si quieres la epidural. No se hace episiotomía por sistema y obviamente (esto hace tiempo) ni rasuran ni ponen enemas. Enseguida ponen al recién nacido al pecho y nada más llegar a la planta se insiste en la lactancia, se ayuda a la madre a conseguir la postura correcta para la lactancia, se la acomoda y se la acoge en esos primeros momentos. En el caso de mi hermana, todo es más fácil ya que la experiencia es un grado, pero para una primípara todo este acompañamiento es muy importante.

No obstante, tuve un incidente desgradable en el hospital, que ya os explicaré otro día con calma (y en frío).

El parto fue rápido y sin incidencias. Hacer en menos tiempo el camino (sus hermanos le habían facilitado previamente el paso) son las ventajas de ser multípara. No obstante ha sido el más doloroso, ya que la epidural (que ella tenía claro que quería) llegó un poco tarde.

Tuve la suerte de compartir con ella un rato de la última fase de dilatación. Es horroroso ver sufrir a alguien querido. De verdad que prefieres ponerte en tu pellejo con tal de quitar esa imagen de tus retinas. En esos escasos momentos de respiro que tienes entre contracción y contracción le dije que no me volviera a hacer esto en la vida: es la tercera vez que la veo con contracciones de parto....

Las contracciones de parto son muy dolorosas, por lo menos yo las recuerdo como el peor de los dolores sufridos, a pesar de haber sido agraciada con las bondades de la epidural. Me cuesta creer ser capaz de llegar hasta el final del parto aunque está claro que se puede, pues así dan a luz miles de mujeres en el mundo cada día. En ese momento de dolor te sientes vulnerable e indefensa, incapaz de tomar decisiones y casi de hablar, es una situación psicológicamente muy compleja. Claro que en este caso es un dolor con final feliz, muy diferente de otros momentos dolorosos cuyo final es obviamente mucho más triste.


En resumen, que ya tenemos entre nosotros a la última pieza de nuestro puzzle familiar. La más pequeñita de los sobrinos (también en su nacimiento, no ha llegado a los 3 kilos) y a la que ahora tendremos que mimar entre todos. ¡¡Bienvenida al mundo Helena!!

martes, 3 de agosto de 2010

Semana Mundial de la Lactancia Materna

Otros blogs sanitarios y sobre maternidad han madrugado más que yo y se han hecho eco en estos días de que estamos en la Semana Mundial de la Lactancia Materna, que se celebra del 1 al 7 de agosto.

La evidencia científica y las recomendaciones sanitarias actuales estiman que la lactancia materna es el mejor alimento para el recién nacido y el lactante y que se puede dar de forma exclusiva sin necesidad de iniciar otros alimentos hasta los 6 meses de vida del lactante. Los beneficios a corto y a largo plazo son innumerables y siempre le digo a todas las madres recientes que vale la pena intentarlo, aunque reconozco que no siempre es fácil.

Los pediatras somos sistemáticamente criticados por no promocionarla como es debido. Ciertamente existen muchos profesionales (pediatras, enfermeras, ginecólogos) que no siguen las recomendaciones, seguramente condicionados por una medicina pediátrica que se practicaba hace unos cuantos años. Aunque sin duda existen otros condicionantes y otras circunstancias no directamente relacionadas con los profesionales sanitarios es cierto que tenemos un papel fundamental en la promoción y la defensa de la lactancia. No obstante, diré en nuestra defensa, que al final es una decisión personal que toma la madre para iniciarla, continuarla o al contrario, no dar la oportunidad, o tirar la toalla. Lo que sí defiendo siempre es el respeto ineludible para aquellas madres que deciden no lactar: ni son peores madres ni son madres de segunda.

De la misma manera que hay muchos profesionales no comprometidos con la lactancia, somos muchísimos los que sí lo estamos y se trabaja mucho en este sentido, como podéis ver en la página web de nuestra Asociación (AEP).

El lema de la Semana Mundial de la Lactancia Materna es "¡Cumplamos los 10 pasos! Hospitales amigos y más..." en referencia a una iniciativa interesante como es la Iniciativa para la Humanización de la Asistencia al Nacimiento y la Lactancia (IHAN), lanzada por la OMS y UNICEF. Antes se conocía como Iniciativa Hospital Amigo de los Niños. La idea es animar a hospitales y centros de salud, en especial a los que cuentan con salas de maternidad a adoptar prácticas que protejan, promuevan y apoyen la lactancia materna exclusiva desde el nacimiento.

Todavía no podemos ser muy optimistas, ya que hay muy pocos hospitales en nuestro país que hayan conseguido la acreditación. En mi ciudad, sólo la tiene USP Institut Universitari Dexeus. Casualmente coincidió cuando yo estaba trabajando allí la obtención de la distinción (si no recuerdo mal fue en el año 2003).

Los 10 pasos para una lactancia materna exitosa y que los centros hospitalarios deben cumplir para ser un Hospital IHAN son
  1. Disponer de una política por escrito relativa a la lactancia natural y que sea conocida todo el personal

  2. Capacitar a todo el personal para poder llevar a cabo la política de promoción de la lactancia

  3. Informar a las embarazadas de los beneficios de la lactancia materna y de cómo llevarla a cabo

  4. Ayudar a las madres a iniciar la lactancia en la media hora siguiente al parto

  5. Mostrar a la madre cómo de debe dar de mamar y de cómo mantener la lactancia incluso si se tiene que separar del niño

  6. No dar a los recién nacidos más que leche materna

  7. Facilitar la cohabitación de la madre y el niño 24 horas al día

  8. Fomentar la lactancia materna a demanda

  9. No dar tetinas y chupetes a los niños alimentados con lactancia materna (en revisión ya que el chupete protege contra la muerte súbita y está en controversia que dificulte la lactancia)

  10. Fomentar el establecimiento de grupos de apoyo a la lactancia materna y procurar que la madre se ponga en contacto con ellos si es necesario

¡Feliz lactancia y feliz semana!

lunes, 2 de agosto de 2010

Mi mundo trastocado

Viernes 16 de julio, dos y media de la tarde.

Acabo de bajar del autobús. Estoy oficialmente de vacaciones y por la tarde nos vamos una semana a una casa rural a Girona.

He cerrado unos cuantos temas pendientes en el trabajo y he podido salir más o menos pronto. Tengo un ratito para comer, acabar de hacer las maletas y pasar a recoger a las niñas.

He llegado a las vacaciones cansada y estoy medio eufórica en este momento.

Llevo andando dos minutos camino a casa. Vivo en una parte del barrio donde coexisten nuevas edificaciones con casas centenarias y fincas que fueron zonas industriales. Algunas están abandonadas y algunas de ellas son pasto de tribus urbanas. Paso por delante de una de estas fincas con aspecto abandonado y puerta de madera y oigo que alguien me llama:

- Chica, chica

Me giro y veo a una anciana muy anciana con toda la boca desdentada llena de tomate (por un momento he pensado que era sangre...)

Aunque suelo ser bastante miedosa ante los desconocidos, la anciana me parece indefensa y con algún problema.
Me acerco y le pregunto qué necesita. La señora me dice:

- Ve al siguiente portal, pica al segundo primera y dile a la señora Carmen que la Palmira quiere que baje

Estoy un poco estupefacta, pero decido seguir sus indicaciones. La señora Carmen me contesta que está cocinando, que no puede bajar y que le diga a la Palmira que se asome por el patio.

Vuelvo y le comento a la señora Palmira lo que me ha contestado la señora Carmen.

Y entonces la señora Palmira me dice

- Yo es que no veo casi nada. Nena, acompáñame al patio

Y entonces siento un poco de tensión y descarga de adrenalina...Por un lado me da miedo entrar en un sitio desconocido -y que parece que se está cayendo a pedazos- con una persona desconocida y por otro lado no tengo sensación de gato encerrado sinó de echar un cable a alguien que me lo está pidiendo.

Total que sin pensarlo demasiado, dejo que se coja de mi brazo y nos adentramos por un pasillo descubierto estrecho hasta el patio. Efectivamente allí se puede ver cómo está la señora Carmen asomada a su terraza arriba. La señora Palmira quiere hacer una llamada de teléfono y quiere que baje a marcarle el número. La señora Carmen reitera su imposibilidad de bajar en ese momento y entre todas convenimos que ya que estoy allí marcaré yo el número de teléfono.

Miro a mi alrededor. Se me acaba de caer el alma a los pies. Del patio surgen otras 4 estancias. Observando hacia el interior en 3 de ellas sólo hay cacharros amontonados. Como si fuera el almacén de una de esas personas que se dedican a recoger trastos de la basura o como si fueran los restos de naves industriales abandonadas. Palmira me indica que entre a la cuarta estancia que adivino en el patio. Es su casa.

Y le digo casa por llamarle de algún modo. Una superficie de no más de 30 metros cuadrados, donde se adivinan dos pequeñas habitaciones, una cocina minúscula y un lavabo ínfimo. Con un cuadrado central a modo de distribuidor y de "salón" donde escasamente cabe un sillón, una pequeña mesita plegable donde hay un plato de macarrones a medias, y una tele de pocas pulgadas.

Me da un papel roñoso y lleno de manchas de aceite donde hay unos 8 números de teléfono y me indica que marque el número de Diego. El hecho de que sea un número 900 y la conversación que oigo de Palmira me indican que se está comunicando con algún tipo de servicio social y ese hecho me tranquiliza relativamente.

La casa está llena de trastos viejos y muebles con decenas de años. Sin embargo está bastante limpia y ordenada.

Cuando cuelga me indica que apunte los horarios en los que las "chicas" de Diego la van a visitar la día siguiente.

Mantengo una breve conversación con ella. Es viuda, no tiene hijos, los sobrinos no la visitan. Vive de alquiler en aquella casa (que ya tiene mérito que alguien te alquile algo así). Está prácticamente ciega. Periódicamente vienen las "chicas" y le traen la compra y le limpian la casa. Estoy hablando con ella sin dejar de observar atentamente todo lo que me rodea, y sin dejar de pensar en mis hijas.

Finalmente creo que ha llegado el final de mi visita. Le comento a Palmira que me voy, que tengo que continuar mi vuelta a casa. Me indica el camino de regreso (que es el mismo que el de ida) y me insiste hasta la saciedad en que cierre bien la puerta. Que cualquier día entra cualquiera y le da un palo y la deja muerta.

Y salgo de allí con un fino temblor en las piernas. Y me da para pensar unas cuantas horas. En los sitios donde pueden llegar a vivir las personas, en si uno puede llegar a imaginarse vivir sus últimos días de esa manera, en la soledad, en lo poco que valoramos a veces lo que tenemos....

Ya no puedo pasar por delante de su casa sin pensar en ella. Me gustaría encontrármela otro día y ver cómo le va y preguntarle si necesita que le vuelva a marcar un número de teléfono.

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