viernes, 30 de julio de 2010

El camino correcto....


"Para educar a un niño por el camino correcto, transite usted por ese camino durante un rato"


Leído en twitter hace unos días....

jueves, 29 de julio de 2010

Renovarse o morir....¿o quizá no?

Aunque sigo de vacaciones, ya vuelvo a estar por casa. Ya os explicaré algún detalle de la escapada de este año a la Garrotxa, aunque la idea es seguir un poco desconectada para hacer un poco de vaciado mental. He comprobado que he podido estar una semana "casi" sin internet, y mal que me pese tiene alguna ventaja interesante (por ejemplo he devorado dos libros en un abrir y cerrar de ojos...).

Ya adelantaba que tenía intención de revisar un poco el blog e introducir algún pequeño cambio, que en el día a día nunca tienen espacio. Después de dar mil vueltas por la página de Blogger Templates, donde hay más de 2000 plantillas, me he decidido por la que véis. Me ha costado un montón dar el paso, soy un poco de ideas fijas y estaba muy cómoda (y muy agradecida) con el aspecto anterior del blog, después de un año y medio de rodaje. La tengo guardada como oro en paño por si acaso me da un poco de vértigo y decido recuperarla. Antes del cambio he hecho varias pruebas para estar segura de no cargarme nada...soy un poco torpona informáticamente hablando y no era plan de hacer un desastre. El conejillo de indias ha sido en parte el otro blog, que también se ha renovado.

Para Diario de una mamá pediatra me ha gustado la secuencia de imágenes de la cabecera. Si llegan a incluir a la chica con un fonendo ya hubiera sido total, jeje. Espero que os guste.


En otro orden de cosas, hace 4 días fue mi cumpleaños. Ya tengo 36 años y estoy contenta de cumplirlos y no me da vergüenza decir mi edad. Como me ocurre cuando cambia el año pienso en qué cosas van a seguir su curso y qué cosas pueden cambiar en estos 12 meses, a cuántas personas conoceré y qué acontecimientos están por llegar. Mi cabeza no para de hacer rum-rum. Aviso que tengo cuerda, aunque quizá decida espaciar un poco los posts. Ya veremos.


Felices vacaciones a los que justamente estáis a punto de empezarlas. Y ánimos a los que ya las váis acabando.

viernes, 16 de julio de 2010

¡¡¡Vacaciones!!!


En unas pocas horas, ¡estaré de vacaciones!

Llego este año muy cansada al descanso estival. En casa las obras - que todavía no han acabado - nos han complicado los últimos dos meses. En el trabajo muchos frentes abiertos, y la crisis acechando. Más estrés.

Vaya que las vacaciones me van como agua de mayo para parar ya y tomar un respiro.

De momento no hay intención de hacer grandes cosas, pues acordaos que estoy a punto de ser tía y no me pierdo por nada del mundo los partos de mis sobrinos. Así que estaremos por casa descansando, ordenando lo ordenable en el caos del hogar, saliendo a pequeñas excursiones con las niñas,...

Por aquí también haré vacaciones. Quizá aproveche para cambiar algunas cosillas de la página, ya veremos. Acepto sugerencias!! Algún post seguro que se me escapa, jeje, aunque hasta mediados de agosto oficialmente estamos cerrados por vacaciones.

Buen verano a todos y nos vemos a la vuelta!

jueves, 15 de julio de 2010

Reanimación cardiopulmonar básica

Ayer por la tarde participé en otro curso de Reanimación Cardiopulmonar (RCP) Pediátrica. Era un curso interno, organizado por un compañero muy experto en el tema y por mí misma, que hace desde hace unos años también soy instructora.

Los cursos de RCP son diversos. Desde los que enseñan las maniobras de reanimación básicas (boca a boca y masaje cardiaco), hasta las que están destinados a profesionales sanitarios e incluyen medicación, tratamiento de las arritmias y atención al paciente traumático, así como la estabilización posterior. Sin embargo el curso más importante es el de ayer, el de la RCP básica, ya que son las maniobras que se inician justo cuando se produce el suceso, y son las que determinan el pronóstico. Además, y aunque a la mayoría de las personas de a pie, les parezca que no va con ellos, es una formación que debería ser extensiva a toda la población. No olvidemos que la mayoría de paradas cardíacas o cardiorrespiratorias se van a producir fuera del ámbito hospitalario, así que le puede tocar a cualquiera un papel de este estilo.

Como os decía el curso lo hicimos de RCP básica y aunque algún médico se animó a participar, la idea era destinarlo a nuestro propio personal con menos experiencia: auxiliares de enfermería y personal administrativo. Y la base del curso fue lo que se suele enseñar a personas no sanitarias. Recalcando la importancia de saber hacer bien las maniobras, empezarlas cuanto antes y sin complejos, a sabiendas de que se puede salvar una vida.

Y lo de salvar una vida, sobretodo es importante en el caso de los niños. Los adultos tienen más paradas cardiorrespiratorias de origen cardíaco, algunas veces con patología subyacente, que hacen que la resucitación pueda ser más compleja. En el caso de los niños, la causa de la parada suele ser respiratoria, de forma que es más fácil tener éxito con las maniobras de reanimación básica. En los últimos años, las recomendaciones para la reanimación se han modificado para hacerlas más sencillas, más fácilmente recordables e intentando no hacer demasiadas diferencias entre el niño y el adulto, para no liar.

De esta manera la cadena de supervivencia quedaría establecida así:

1º Prevención de accidentes

2º La persona que observa una parada cardiorrespiratoria debe iniciar inmediatamente las maniobras de RCP básica

3º Activar el Servicio de Emergencias 112

4º Atención por personal sanitario especializado

El algoritmo de actuación sería de forma esquemática según los siguientes pasos
  1. Conseguir la seguridad del reanimador y del niño

  2. Comprobar la inconsciencia (hablándole, dándole palmadas o pellizcos, con cuidado en el caso de que pueda haber lesiones en el cuello)

  3. Pedir ayuda (a cualquiera que esté por allí) y colocar bien a la víctima.

  4. Abrir la vía aérea (se suele utilizar la maniobra frente-mentón)

  5. Comprobar la respiración: ver (el movimiento del tórax), oír (el sonido de la respiración), sentir (el aliento)

  6. Ventilar con el boca a boca (boca a boca-nariz en los lactantes). Se hacen 5 insuflaciones de rescate. Posteriormente se sigue ventilando a ritmo 12-20 insuflaciones por minuto

  7. Valorar la presencia de signos vitales (tos, respiración, movimientos) en unos 10 segundos. Los sanitarios en este punto lo que hacemos es buscar los pulsos.

  8. Masaje cardíaco si no hay signos vitales (no hay pulso). El masaje se hace en relación con la ventilación. Se hacen 30 compresiones de masaje y 2 ventilaciones (30:2). Calculando hacer 100 compresiones/minuto (es un buen ritmillo...)

  9. Activar el servicio de emergencias (si hay alguien con nosotros se ha podido hacer antes...)

  10. Cada 2 minutos se vuelve a abrir la vía aérea y se vuelven a comprobar respiración y signos vitales. Si no hay respuesta, se siguen las maniobras hasta que llegue el personal especializado
El masaje cardiaco se hace con una o dos manos (en función del tamaño del paciente) en el tercio inferior del esternón, llegando a una profundidad de una tercera parte del tórax. En lactantes es suficiente hacer la presión con dos dedos.

Una de las causas de parada respiratoria es el atragantamiento por cuerpo extraño. Otro día os explico las maniobras para desobstruir, aunque cabe recordar que el primer paso es la prevención.




PD: El segundo vídeo está en inglés, que para algunos puede ser un problema....Pero la secuencia de RCP está muy bien explicada y de forma breve y concisa.

miércoles, 14 de julio de 2010

Una pequeña empresa


Imaginaos una pequeña empresa que nació con mucha ilusión. Tenía un director general joven y con ganas. En el momento de querer crecer creando nuevas sucursales vió la necesidad de compartir su trabajo directivo. Después de evaluar a unos cuantos candidatos, se quedó con el que sería a partir de entonces el gerente de su empresa. Lo eligió por su buen perfil, tenía un currículum intachable. Poco después el gerente se hizo accionista a partes iguales con el director, de forma que a efectos prácticos la empresa era de los dos.

La empresa fue creciendo, ambos trabajaban por llevarla a buen puerto, pasando por diferentes etapas: bonanza y penuria económica, crisis de identidad, amenazas externas, buenas oportunidades y momentos más penosos. Y de todo se fue saliendo de forma más o menos airosa. Tras unos cuantos años de trabajar codo con codo, el director general estaba cansado. Siempre tenía la sensación de que todo dependía de él, de que las decisiones del día a día siempre le correspondían, de que era él quien tenía que controlar todos los asuntos de las sucursales. Curiosamente cuando viajaba a otro país por asuntos de trabajo, el gerente se encargaba perfectamente de todo, sabía a conciencia manejar los entresijos de la empresa, pero de alguna manera resultaba más fácil ser el segundo y no tomar las riendas del carro. Y así día tras día, mes tras mes, año tras año.

De tanto en tanto el director general explotaba y le recriminaba; el gerente argumentaba sus motivos, y las cosas parecían cambiar unos pocos días. El director general pensaba que si la empresa era de los dos a partes iguales, también el trabajo y la responsabilidad tenían que ir compartidos. Pensaba en dimitir e irse a trabajar para otro. Pensaba que nunca tenía vacaciones de verdad y que se llevaba a casa mucho trabajo y muchas preocupaciones. Al final siempre llegaba a la conclusión de que la empresa era su proyecto más importante y que daría la vida por ella. Así que había que seguir trabajando duro.

Se acababan reconciliando, se querían como dos hermanos. Incluso el director general había temas que ya no los mencionaba. Al final cambiaba poco las cosas y se generaban más conflictos. Pensaba que quizá cuando las sucursales crecieran un poco más y fueran más autónomas, todo sería un poco más sencillo.

martes, 13 de julio de 2010

Caminos escolares



El sábado fue mi santo y el de mi señora madre. Aprovechando la excusa salimos a cenar unas tapas con mis padres y mi hermana y su familia. Mi sobrino estaba con su padre biológico y las niñas (Laia, Irene y mi sobrina Emma) acabaron de cenar bien rápido, porque no en vano, estábamos en una plaza con un parque infantil justo delante de nuestras narices. A resguardo de los coches y con una iluminación baja para mi gusto, las dejamos que disfrutaran un poco de la calle, como antiguamente haciamos nosotros en las noches de verano. No tardaron en hacer amistad con unas niñas de diferentes edades que había por allí. Durante nuestra cena jugaron a diferentes juegos, desde los más clásicos: a pillar, al escondite; hasta juegos inventados por ellas.

Disfrutaron mucho. Nosotros como adultos algo quisquillosos que somos, no dejábamos de tener la vista encima. En otros tiempos los niños salían solos a la calle y pasaban horas jugando. Hoy en día somos unos desconfiados. Supongo que con motivo. Pero es verdad que entre la desconfianza de los adultos y los cincuenta mil gadgets que tienen en casa, se les ha robado la calle a los niños.

Relacionado con todo esto, el colegio de mi hija, ha empezado a trabajar en una iniciativa que se pondrá en funcionamiento con el nuevo curso y que parte del Ayuntamiento de Barcelona y que ya funciona en otros colegios: los caminos escolares. La red de caminos escolares pretende crear caminos seguros y agradables para que los niños puedan ir andando de casa al colegio o a otros equipamientos educativos de forma autónoma. La idea es que los niños cojan confianza y tengan autonomía para hacer el camino a la escuela. Para ello se establece una ruta y se marca el camino. Colaboran padres y comercios. El ayuntamiento se compromete a mejorar desde el punto de vista de seguridad vial la ruta al colegio. Y es una forma de recuperar la calle para los niños que son capaces según los expertos desde los 8 años de hacer estos desplazamientos cortos sin necesidad de los adultos (o con supervisión indirecta). En este artículo está muy bien explicado. Ahora falta ver si los padres somos capaces de dejarles ir con esta edad o nos seguirá dando miedo (a mí, la primera)


lunes, 12 de julio de 2010

¿Límites? Sí, por favor


Conforme mis hijas van creciendo y tengo más experiencia en tratar a niños y a relacionarme con sus familias, más claro tengo que los niños necesitan límites. La palabra límites es rechazada por muchos colectivos y familias, pues lo asocian a relaciones autoritarias y unidireccionales. Sin embargo, y sin entrar en detalles con el léxico, el tener un marco, una guía de viaje es necesario y beneficioso para nuestras criaturas. Seguramente muchas de las cosas que vemos y sufrimos como padres y como sociedad son consecuencia de esta falta de control de los hijos. Poner límites determina que los niños por ejemplo no sufran accidentes o que aprendan el valor del esfuerzo. También les preparan para vivir en sociedad, "no todo vale". Poner límites cuesta, porque es una carrera de fondo, donde no hay tregua aunque sea festivo, aunque estemos cansados, aunque estemos en público.

El otro día en el hospital, en una guardia de infarto, con Urgencias hasta los topes y un niño con problemas serios ingresado en la planta, tuve una experiencia desagradable en ese sentido. Coincidí en el ascensor con una señora que iba con su hija de unos tres años a visitarse a la segunda planta. Cogimos el ascensor en la planta baja y ambas picamos en el ascensor a la planta a la que nos dirigíamos. Yo estaba de los nervios, con mucho trabajo y con prisa por atender al paciente ingresado que no estaba en sus mejores momentos. La niña se dirigió a los botones del ascensor, con ánimo de tocar todos los botones... (y así nos parábamos en todas las plantas...). En vista que la madre no decía nada, me dirigí a la nena y le dije:

- Por favor, no toques los botones del ascensor.

Me quedé de piedra cuando la madre me increpó, diciendo que por qué le tenía que decir nada a la niña.

En ese momento tenía dos opciones: o mandarla directamente a paseo -que era lo que creo que se merecía- o "disculparme" - teniendo en cuenta que los pacientes son nuestros clientes y hay que tratarlos bien-.

Así que aunque os aseguro que no era lo que me pedía el cuerpo, pero en aras de transmitir buen rollo como representante de una empresa, le dije

- Pues disculpe señora si la he molestado, pero yo estoy trabajando y tengo que atender a un niño que no está bien, de forma que no puedo pararme en todas las plantas.

Ella siguió protestando dándole a mi forma de ver un pésimo ejemplo a su hija. Por un lado ejemplo de que podía hacer lo que le diera la gana en un sitio donde creo que hay que enseñarle a los niños que no hay que tocar nada. Y por otro lado, desautorizando a un adulto, además uniformado.

Algunos niños son extremadamente maleducados en la consulta. Así que no es el primer corte que me dan, porque cuando tocan algo que no deben, siempre les llamo la atención. La actitud de los padres puede ser de cualquier color: está tanto el que se avergüenza cuando regañan a sus hijos porque han hecho algo que no debían y a su vez les regañan, hasta el que se enfada como la señora del ascensor quizá porque piensen que les estás creando un trauma a sus hijos. Lo malo de estos niños con pocos límites, es que comparten vida con nuestros hijos, de forma que indirectamente nos complican más la educación....

sábado, 10 de julio de 2010

Respeto para los profesionales de la salud

Me he encontrado con estos vídeos en la red que me han parecido interesantes. El lunes viví una situación muy desagradable con la madre de un niño y le he dado muchas vueltas al tema.

Spot Enfermera - Espacio de Salud, Espacio de Respeto (PAL) from Elastica.es on Vimeo.



Spot Médico - Espacio de Salud, Espacio de Respeto (PAL) from Elastica.es on Vimeo.

viernes, 9 de julio de 2010

Hablemos de fútbol


No hace falta ser muy lumbreras para saber que la noticia estrella de las últimas 48h y la conversación que está en boca de todos es que la selección española "la roja" ganó anteayer contra Alemania, pasando a la final del mundial de Sudáfrica.

El fútbol no me gusta. Aunque sí es verdad que prefiero que gane nuestra selección a que lo haga otra. No obstante reconozco que los días de fútbol tienen sus ventajas: si decides ir a cenar o al cine no suele haber problemas, y en mi caso si me toca trabajar en Urgencias, se tienen más puntos de tener una guardia tranquila. No en vano el miércoles nosotros tuvimos un 25% menos de visitas que el día antes y que el día después, o que el miércoles anterior. Las horas del partido convirtieron la sala de espera en un desierto. La cual cosa es muy indicativa del nivel de urgencia de las Urgencias de este país.

Os dejo un post genial de la Dra. Mónica Lalanda sobre este tema que refleja muy bien cosas que yo también pienso. Buen fin de semana.

jueves, 8 de julio de 2010

Lactancias exitosas



Por la edad que tengo, no es raro que cada pocos meses alguna persona cercana, familiar o amiga, tenga un bebé. Igual que te pasas una época importante acudiendo a bodas, luego llegan los nacimientos y también se suceden. De esta manera tengo 3 amigas que han sido recientemente madres. Una de ellas de gemelas, como os contaba hace pocos días.

Las tres han querido y han podido dar el pecho y están contentas por ello. Cuando las cosas van bien, todo son ventajas. Para dos de ellas era su segundo hijo con lo cual la experiencia lo pone todo un poco más fácil a pesar de que el trabajo esté multiplicado. Para mi amiga M. Ángeles es su primera experiencia y además, teniendo en cuenta que son dos bebés, me parece todo un triunfo. A ella no la he visto todavía amamantarlas, pero a mis otras dos amigas sí. Hace unos días nos reunimos para celebrar un cumpleaños de otro peque y las dos coincidían dándole de mamar a sus bebés, sentadas una al lado de la otra. La imagen fue preciosa. Siempre me da mucha ternura ver a una madre dar de mamar a su hijo. Cuando es en un sitio público se me escapa la mirada, e intento disimular para no quedar de cotilla. Por suerte por mi trabajo es una estampa que puedo disfrutar con cierta frecuencia.

Para dar el pecho se pueden adoptar diferentes posturas. Además conforme el niño va creciendo es posible que sea más cómodo hacerlo de una forma o de otra. En mi caso fui cambiando según las niñas iban creciendo, aunque la postura que más utilicé fue la más clásica, conocida como posición de cuna. La posición estirada fue muy cómoda justo después de la cesárea o en horas nocturnas o de gran cansancio.


En el caso de gemelos, la cosa es más compleja. Si no me equivoco, mi amiga utiliza la posición conocida como en balón de rugby.

Dar el pecho es una habilidad que tanto madre como bebé deben "aprender". Es obvio que la naturaleza nos ha dotado con amplias capacidades para ello, pero hay una parte de aprendizaje que no se debe obviar. Algunas madres y bebés "aprenden" con una soltura indescriptible, mientras otras parejas tienen más dificultades. Obviamente contra más cómodos estén ambos, madre y bebé, más fácil será que la leche fluya. De ahí la importancia de elegir una postura que se adapte a las necesidades de cada uno.
Siempre se recomienda cuidar la posición de la espalda (con el paso de los días se suele sobrecargar) y tener un punto de apoyo, para no cargar todo el peso con los brazos.

Espero que las imágenes os sirvan, no las he encontrado más bonitas.


miércoles, 7 de julio de 2010

De la rabieta de "los terribles dos" a la rabieta "porque yo lo valgo"


En estos días he leído en el blog Me gusta ser mamá, cómo su hijo ha entrado en los "terrible two" y ha empezado con las rabietas. Es una fase por la que hay que pasar....pocos pequeños se libran de esa etapa oposicionista...y no pocas madres nos preguntamos qué hacer en esos momentos de explosión volcánica. Hace varios meses ya dediqué alguna que otra entrada a este tema cuando Irene estaba en esa fase. En las últimas semanas, mi pequeña, que siempre ha sido una niña dulce y cariñosa, se está transformando por momentos....Quizá es que tiene buena maestra, o buenos genes, o ambas cosas. O quizá sean cosas de la edad. Laia tenía justo su misma edad cuando también empezó a sacar su carácter. Nosotros lo atribuimos al nacimiento de su hermana, y los celos correspondientes, y con Irene no sabemos a qué atribuirlo, salvo a las obras de casa, jeje.

Hace unos días ya mostré una de sus rabietas actuales con el tema de la ropa. Y la cosa va en aumento. A diferencia de las rabietas de hace algo más de un año, no son tan imprevisibles ni inesperadas, la lía porque sabe claramente lo que quiere y quiere imponer su criterio, sus caprichos y su "porque yo lo valgo".

Un claro ejemplo fue el otro día mientras se bañaban. Como con frecuencia se pelean, muchos días hay que establecer un orden de uso de la bañera...Uno de estos días, el orden establecido no le pareció bien y me dijo:

- No, yo me baño la primera porque soy la pequeña (y todo esto reforzado con cara de mafiosa siciliana)

Sorprendente, teniendo en cuenta que una de cada dos frases que dice es: yo ya soy grande (o a veces dice "soy un poquito ganne y un poquito pequenna")

Ahora tengo dos frentes abiertos. Laia, que aunque está un poco mejor, sigue poniéndome a prueba con frecuencia, y el medio metro, que es un amor de niña pero que está probando hasta dónde estira la cuerda. Así que ya estamos de nuevo con el tema de los límites. ¡Qué difícil que es esto de educar!

martes, 6 de julio de 2010

Familias numerosas

Mi hermana ha crecido ya mucho, mucho, mucho....La pequeña Helena está ya en la pista de aterrizaje y supongo que en pocas semanas la tendremos ya por aquí.

La decisión de tener otro hijo, no sé si fue meditada, pero lo que sí que está claro es que les obliga a replantearse la infraestructura familiar: necesitan un coche nuevo, han cambiado a los niños de ubicación en las habitaciones, tendrán que hacer un nuevo plan de intendencia familiar, y los celos de la que en breve será la mediana, están al acecho...

Tengo un sentimiento contradictorio porque por un lado me da mucha ternurita el hecho de tener otro bebé en la familia y por otro cuando veo que dos ya son unos monstruítos cuando se lo proponen, pienso que hay que ser muy valiente para ampliar la familia. Y más con los tiempos que corren.

Siempre que se espera un aumento en el número de niños de una familia uno se plantea los cambios que ello va a suponer. De organización, de sentimiento, ¡de todo! Realmente el cambio más bestial sin duda es el primero: pasas de ser pareja a tener un hijo y ser un trío (bastante asimétrico, por cierto). El cambio de uno a dos también se nota. Al principio te parece increíble que puedas llegar a todo, sobretodo si el primogénito es todavía pequeñajo. Luego va pasando el tiempo y parece que siempre te has organizado con dos. Cuesta recordar el tiempo en el que todo tu esfuerzo y dedicación eran sólo con una criatura.

No sé qué debe pasar cuando llega un tercero. Aunque mucha gente dice que ya estás tan rodado que casi no notas la diferencia, yo no sé que pensar. En las actividades extraescolares de mis hijas, he coincidido con familias con tres niños y el día que todo va bien, tira que va....pero el día que a uno -o peor- a dos, se les gira la tortilla, es como para desquiciarse. Yo a veces lo pienso: el día que se ponen de acuerdo para estar mis dos hijas a la vez en plan cabra no quiero ni pensar qué pasaría por mi cabeza si a la vez tengo que atender a un bebé....Cómo para volverse majareta. Pero la gente lo lleva con dignidad, y algunos incluso con elegancia.

Todo eso sin contar con el desembolso económico. Porque donde comen 4 comen 5, pero si le echas un puñado más de comida. Y colegio, ropa, etc suben de presupuesto. No conozco muy bien las ayudas que las familias numerosas "disfrutan" hoy en día, pero estoy segura de que tampoco deben ser para tirar cohetes (por cierto podéis irme diciendo para hacerle una lista a mi hermana).

Familias numerosas, ¿qué opináis de todo esto?

lunes, 5 de julio de 2010

Mismo problema, diferente actitud

En mi última guardia, la pediatra que salió de hacer la noche me dejó dos pacientes. Como estamos organizados en turnos, a veces ocurre que los pacientes acaban siendo dados de alta por un médico diferente del que los atiende inicialmente. Este hecho no le suele gustar a nadie (me incluyo), pero es imposible hacerlo de otra manera, ya que las enfermedades no tienen horarios y además nuestro servicio de urgencias no cierra en ningún momento del día (me consta que en algunos hospitales sí y a partir de según qué hora derivan a los pacientes a otro centro).

El caso es que me explicó la historia clínica de dos pequeños pacientes, de edades muy similares y con una patología también similar, para que yo continuara la asistencia. Eran dos lactantes con fiebre y a ambos se les solicitó una analítica sanguínea y un examen de orina. También ambos llevaban prácticamente las mismas horas (nocturnas) en Urgencias.

Una vez estuvieron las pruebas complementarias me dirigí primero a una familia y después a la otra para comentarles el resultado y darles el alta hospitalaria.

Los padres de la familia número 1 me recibieron con el morro arrugado, ponían peros a todas mis explicaciones, no me miraban a la cara mientras yo les estaba hablando y se marcharon refunfuñando.

Los padres de la familia número 2 me recibieron con una sonrisa abierta, me escucharon con atención mirándome a la cara, me preguntaron alguna duda qué tenían y me dieron las gracias de forma repetida.

Todo esto con las mismas dos pediatras y personal de enfermería, los mismos problemas, la misma hora de atención y de alta. Menos mal que di de alta primero a la número 1 y me quedé con la buena impresión de la segunda.

Supongo que el nivel de angustia y la forma de gestionar las emociones influye en cómo te muestras. También hay personas más simpáticas que otras, qué duda cabe. Pero fue el ejemplo perfecto de que la asistencia no puede ir bien siempre. Es imposible. Por mucho que uno intente ser empático y simpático con todo el mundo. Por lo menos a priori, porque la verdad es que cuando llevas unos minutos hablando con personas como la familia número 1 se te quitan las ganas de dar muchas explicaciones.

Sin embargo con la familia número 2 me hubiera quedado un rato más sin problemas. Incluso nos echamos unas risas, porque la madre cuando ya se iban me dijo:

- ¿Y qué te parece si el lunes lo llevo al veterinario a que le eche un vistazo?

- ¿Querrás decir al pediatra? jejeje

- Uy sí, lo que afecta una noche sin dormir. Sí, sí al pediatra, jejeje.

Menos mal que lo dijo ella. Si le llego a decir yo que el lunes lleve al cachorrito al veterinario a control, igual se va refunfuñando como la familia número 1

viernes, 2 de julio de 2010

¿Tienes consulta?

En una de mis últimas guardias visité a una pequeña de 2 años y medio con bronquitis. Casualmente ya la había visitado hacía justo un mes por el mismo motivo de consulta, venía muy cargada y a pesar de la medicación que se le puso en Urgencias, necesitó acabar ingresada. No recordaba de la visita nada en particular, había transcurrido todo con normalidad. Sin embargo el otro día, cuando coincidí por segunda vez, a la madre se le notó que se alegraba de que fuera yo de nuevo quien atendiera a la niña. Además como el episodio estaba reciente, me acordaba perfectamente de la vez anterior y supongo que eso a la señora le daba seguridad o se sentía mejor tratada.

La niña tuvo que estar un ratito en Urgencias, de nuevo le tocaron unas cuantas nebulizaciones de broncodilatadores. Cuando ya había mejorado bastante y estaba a punto de darle de alta, la madre me preguntó:

-Perdona, pero ¿tú tienes consulta fuera de Urgencias?
Le contesté que no. Y la señora me manifestó su "decepción" y me dijo que si la hubiera tenido desde entonces tendría una paciente más.
Estas declaraciones de amor la verdad es que me dejan más ancha que larga, perdonad la soberbia. Pues en un sitio como Urgencias, que suele ser de paso; en un contexto de medicina privada donde la gente suele elegir al pediatra que quiere, que alguien piense que le puedes acompañar el resto de la infancia de su hijo me parece hermoso. Me vuelvo soberbia y sentimental, qué queréis que os diga. Recibimos en Urgencias muchas más quejas que agradecimientos, aunque estoy segura que mucha más gente se va contenta que descontenta. Así que estas escenas nos cargan las pilas.
Por cierto y si no me fallan los cálculos hoy el blog llegará -o al menos rozará- como quien no quiere la cosa, las trescientas mil visitas. Increíble y cierto, y todo gracias a vosotros. Buen fin de semana.

jueves, 1 de julio de 2010

Termorregulación


La termorregulación es la capacidad del cuerpo para regular la temperatura. Y el termostato está en nuestro hipotálamo, en el cerebro. Los animales homeotermos (como los humanos) estamos capacitados para regular nuestra propia temperatura a pesar de los diferentes estímulos térmicos del ambiente. La temperatura corporal normal varía en función del género, de la actividad física, del consumo de alimentos y líquidos, de la hora del día, de los ciclos hormonales en las mujeres, etc

El calor se gana o se pierde por diferentes mecanismos tanto externos como internos o controlados por el organismo. Sin entrar demasiado en leyes físicas, que no son lo mío, os detallaré un poco estos mecanismos.

Entre los mecanismos externos de pérdida de calor están la radiación, la conducción, la convección y la evaporación. Como mecanismos internos o controlados por el organismo para perder calor están la sudoración, la transpiración insensible y la vasodilatación.

Por el contrario se gana calor mediante factores externos como la radiación directa del sol o la irradiación atmosférica. Y desde el punto de vista interno con la vasoconstricción, la piloerección (se nos ponen "la piel de gallina" y se cierran los poros), la termogénesis química (hormonas como la adrenalina o las hormonas tiroideas) o los espasmos musculares (tiritonas o temblores)

La vasodilatación o la vasocontricción consisten en una adaptación de los vasos sanguíneos que redistribuyen el flujo sanguíneo con mayor o menor intensidad hacia la piel. Cuando hace frío con el fin de conservar el calor los vasos de constriñen y la piel aparece más pálida, mientras que con el calor se vasodilatan para disipar calor y por eso tenemos un aspecto más sonrojado.

Todos estos mecanismos funcionan en condiciones normales o también por ejemplo cuando hay fiebre. Por eso cuando está subiendo la fiebre, el cuerpo hace un esfuerzo por generar calor y así subir la temperatura y hay sensación de frío, tiritonas y piel pálida. Y al revés cuando la fiebre está bajando, la piel aparece sonrosada y se suda.

Los niños recién nacidos suelen tener más problemas para regular la temperatura, sobretodo en el caso de prematuros. Posteriormente los niños van regulando igual que los adultos, aunque los adultos tenemos tendencia a abrigarlos muchas veces en exceso, y en eso me incluyo. En el hospital no es infrecuente ver a padres con manga corta y a niños con manga larga y ropa interior debajo. En una ocasión escuché que los guantes son esas piezas de ropa que se les pone a los niños cuando sus madres tienen frío.

Todo esto viene a cuenta de que acaba de empezar el verano y ya estoy cansada de pasar frío. Sí, no me he equivocado, de pasar frío. Estoy cansada de los aires acondicionados. En el trabajo, en casa, en todas partes. Y en cambio no he tenido tiempo de cansarme del calor, que se agradece después de un invierno tan largo. Soy de tendencia friolera, lo reconozco. Y convivo con alguien que es todo lo contrario, así que es difícil ponerse de acuerdo en cuanto a la temperatua doméstica. Estamos estrenando aire acondicionado y al principio parecía que había algún error porque no enfriaba todo lo que debía. Así que mientras mi medio limón se quejaba del calor, yo me ponía manga larga...Uno de mis compañeros de trabajo decía medio en broma medio en serio, que el tema de la temperatura tendría que ser una de las primeras cosas que supiera cada uno de los miembros de la pareja del otro al principio de la relación, para no tener diferencias térmicas que con el tiempo se vuelven irreconciliables, jeje.
A pesar de las preferencias en los temas de temperatura o de preferencia en las diferentes épocas del año, lo que sí es verdad es que cada vez es más frecuente pasar frío en verano y calor en invierno. El mundo al revés....Quién sabe, quizá con el paso del tiempo perdamos como especie nuestros mecanismos de termorregulación.

LinkWithin

Related Posts with Thumbnails