viernes, 30 de abril de 2010

El platanero hace el agosto en abril


Hay un árbol muy común en mi ciudad (me consta que también en otras) que se llama vulgarmente platanero o plátano de sombra (Platanus hispanica). La verdad es que no sé a quién se le ocurrió llamarle así, porque su fruto no tiene nada que ver con los plátanos: son una especie de bolas peludas de color amarillento, que causan estragos en estos días de incipiente primavera.

El platanero es un árbol muy extendido porque tiene muy buena adaptación climática, valor ornamental urbano, rapidez y facilidad de crecimiento aunque esté en ambientes con altos índices de contaminación urbana y reciba pocos cuidados.

Como os comentaba, Barcelona es una de las ciudades con mayor densidad atmosférica de este polen, y es que el árbol está por todos los lados. Si bien es verdad que la abundancia en árboles en las calles da un carácter diferencial a la ciudad, los alérgicos al polen de este árbol lo pasan fatal estos días y quisieran huir de un ambiente tan cargado de partículas amarillas volantes.

Como característica, la polinización se produce en marzo y abril, antes de la época en la que polinizan las gramíneas que son las grandes protagonistas de las alergias primaverales. La prevalencia de la alergia al polen del platanero ha ido en aumento, y cada vez conozco a más gente afecta de rinitis, conjuntivitis y en algunos casos crisis de asma secundarias a la exposición al polvillo amarillo que cae de los árboles, sobre todo cuando hay ráfagas de viento. El último de mi entorno en caer ha sido mi medio limón, que lleva unos días hasta las cejas de antihistamínicos.

En Barcelona el polen del platanero constituye un 20% de los polenes registrados. Pueden haber síntomas también en octubre y principios de noviembre. Entonces no es por polinización, sinó porque vuelven a volar las partículas que quedaban adheridas a las hojas cuando las hojas se caen con la llegada del otoño.

El aumento de la prevalencia de esta sensibilización puede tener varios orígenes. En realidad todas las enfermedades alérgicas han aumentado su prevalencia en la población. En cuanto a la mayor presencia de alergia al platanero es posible que esté en relación con que hay más árboles plantados, que se poda menos o que hay mayor contaminación ambiental (partículas procedentes de motores diesel).

Los síntomas empeoran con las salidas a parques o jardines y en los días de viento. Yo creo que también estoy sensibilizada, porque algunos días de viento tengo algunos síntomas. Recuerdo en especial un día de Sant Jordi muy ventoso. Paseando por las Ramblas, donde hay una gran densidad de estos árboles, me puse muy congestionada y tuve que abandonar el paseo.

En fin, los que sufráis esta alergia, ya os queda menos. Eso siempre que no os den problema también las gramíneas, entonces todavía queda primavera para rato.

jueves, 29 de abril de 2010

Pues ya hemos vuelto de colonias :(

Pues la cuerda estaba floja....y tan floja!! Las colonias se han acabado 24 horas antes de lo previsto.
Después de la llamada de ayer de la señorita nos quedamos razonablemente tranquilos.
Yo estaba trabajando, noche de guardia intensa, visitando los niños que no fueron a última hora de la tarde, durante el partido del Barça (curioso este fenómeno en el que partido de fútbol y afluencia en Urgencias se relacionan - algún día hablaré sobre ello-)
Vuelvo a casa esta mañana, llevo a Irene a la guardería y me dispongo a dormir un poco después de la noche en blanco de guardia. A las 3 horas de echarme en la cama, llamada de teléfono. Laia no está bien según me explica su seño. Así que excursión a buscarla. 135 kilómetros de nada de ida y los mismos de vuelta. Mi marido con lumbalgia y yo sin dormir, Laia enferma. Un cuadro de familia.
Pobre Laia, estirada en la litera con una mala cara...Así que la hemos recogido y hemos ido de vuelta a casa. La barriga un poco dolorosa, estamos en observación. Parece que empieza un poco de gastroenteritis, ya veremos. Hoy vamos a dormir todos planos.

¡Nos vamos de colonias!

Laia está de colonias, o bueno de "pulonias" como dice ella.
El tema estuvo pendiente de un hilo, pero finalmente se fue ayer. Con su mochila y más contenta que chupita, con todos sus compañeros y como toca: sin mirar ni con un ápice de nostalgia a su madre que esperaba con todo el colectivo maternal del colegio a que los autocares emprendieran su destino.

Y digo pendiente de un hilo porque así ha sido, hizo un amago de ponerse enferma el día anterior por la tarde.

La historia fue así.

Se levanta el martes por la mañana, 24 horas antes de la partida, emocionada ya de la vida. Con aire muy solemne me comunica que esa tarde no quería ir a piscina, que habitualmente es una actividad que le encanta, argumentando que iba a estar muy cansada a la vuelta para preparar la mochila. A mí no me pareció un motivo de peso y le argumenté que las actividades no hay que perderlas a capricho. Que forma parte de un grupo, que a nosotros nos cuesta un dinerito y que no había un motivo serio para no ir....Y así quedó la cosa.

Por la tarde, a las 5 menos 5, me llaman del colegio. Que si puedo ir a recogerla, que no se encuentra bien, sin fiebre pero con dolor de cabeza. Y que habían pensado que mejor que no fuera a la piscina por aquello de preservarla en buenas condiciones para el día siguiente...
Me voy deprisa para el cole. Cuando llego me la encuentro razonablemente bien y malpensé....qué mala soy, verdad? Conforme fue pasando la tarde, pude comprobar que no era una mentirijilla, se le fue poniendo mala cara y a última hora tenía alguna décima de fiebre.

Estuvimos hablando sobre la posibilidad de tener que anular las ansiadas colonias si la cosa iba a mayores. Me dió mucha pena verla llorar amargamente, mientras yo intentaba explicarle suavemente que la enfermedad es así, siempre viene sin que nadie la espere y nunca es un buen momento para enfermar, y que habrá muchas otras colonias en su vida.

Acabamos de preparar la mochila, tomó ibuprofeno y se fue a la cama. Por la mañana de ayer miércoles se levantó bastante bien, sin fiebre, sin síntomas. Así que asumimos el riesgo de que se fuera, no sin antes explicarle a su señorita cómo habían ido las últimas horas. Y sabiendo que en cualquier momento nos puede tocar coger el coche y recorrer los más de 120 kilómetros que hay desde nuestro hogar hasta la casa de colonias.

Sobre las colonias, es nuestra primera experiencia como papás. Los niños de hoy tienen mucha suerte, ¡¡cada año se van de colonias!! En algunos colegios incluso desde educación infantil a los 3 años, lo que bajo mi punto de vista es excesivo e innecesario -es como querer quemar etapas muy rápido, no?, además de parecerme un acto heroico que honra a los profesores que se animan a semejante cruzada-. Laia ha estado otras veces fuera de casa varios días, pero siempre ha sido con sus abuelos, maternos y paternos, en sus pueblos respectivos. Siempre ha sido para ella una experiencia muy positiva, aunque obviamente es diferente quedarte de reina con tus abuelos en periodo estival que irte como uno más de 100 y tener que espabilarte con pequeños problemas que surjan sin tener a tu madre detrás para sacarte las castañas del fuego.

Y sí que es cierto, que como madre genera cierta inquietud el no tener noticias. Aunque en estos casos, no tener noticias es lo deseable. Y a pesar de que hay que aprender a que los hijos tengan sus espacios - y cada vez más contra más mayores se hacen- , cada vez comprendo más a mi madre....

En la puerta del cole, medio barrio. Padres, madres, abuelos y familia extensa. ¡Un escándalo! Similar a la que se lía el primer día de cole. Algunos padres perdiendo los papeles, como si los niños se fueran a la guerra....algún profe irónicamente diciendo a los mayores "que se comportaran" y dejaran pasar a los niños....

En fin, el viernes, después de dos noches durmiendo fuera, estará de nuevo en casa. A ver qué nos explica. Seguro que de todo menos que nos haya echado de menos. El año que viene ya seremos unos colonieros expertos. Me pregunto si por el precio de una se llevarían a las dos, dejándonos así un par de días de padres "solteros"....

PD: A las 11 y media de la noche me llamó la señorita de Laia, para decirme que la niña había estado bastante bien todo el día y que todo estaba en orden. La verdad es que me quedé más tranquila y se lo agradezco.

miércoles, 28 de abril de 2010

El por qué del triaje


Al principio del blog hice una entrada sobre triaje en Urgencias, justo en el momento en el que lo iniciábamos en el hospital. Cuando asumí la coordinación tuve claro que optimizar el sistema de triaje era para mí un objetivo fundamental. Así que lo primero que hice fue hacer un curso para poder aprender al máximo sobre el proceso de triaje y que me sirve para formar a otras personas. Ayer impartí un curso para el personal de Urgencias (principalmente enfermeras, aunque también había auxiliares y pediatras) de unas 2 horas de duración. Creo que fue bastante bien. En 3 semanas repetiremos el mismo curso en diferente horario para facilitar que todo el que quiera asistir lo pueda hacer.

El triaje en Urgencias tiene un papel muy importante para mejorar la calidad, porque ordena a los pacientes por orden de urgencia, lógicamente priorizando a los que tienen una patología que necesita atención más temprana. Y aunque la espera en condiciones de saturación es inevitable, con el triaje tenemos la situación más controlada, puesto que conocemos lo que tenemos en la sala de espera. Hay mucha gente que no lo comprende, pues los pacientes no se visitan en el orden de llegada y esto genera quejas, a pesar de que en el punto de triaje, además de hacer una valoración inicial del paciente, se le informa de lo que significa la valoración y de la duración estimada de la espera en función de la patología.

El triaje también sirve para organizar los espacios y determinar en qué lugar van a esperar los pacientes y dónde van a ser visitados.

El concepto de urgencia es muy complejo y se confunde con otros términos, como por ejemplo la gravedad. Es decir, que todo lo urgente no es grave, ni todo lo grave, urgente. La urgencia se relaciona con el tiempo, es decir, que el transcurso del tiempo tiene capacidad para descompensar más el problema de origen. Y de ahí la inquietud que nos genera a los médicos y enfermeras el tener una sala de espera atiborrada. Eso sin contar el estrés que genera trabajar a destajo y atender a pacientes que tras estar esperando, entran con peor humor....

El sistema de triaje que utilizamos está basado en 5 niveles:


  • El nivel I es el de pacientes que necesitan reanimación, como por ejemplo cuando un paciente entra en Urgencias con una parada cardio-respiratoria o con convulsiones activas

  • El nivel II es Emergencia. Pacientes con patologías que necesitan una atención rápida para recuperarse y mejorar su pronóstico. Riesgo vital evidente

  • El nivel III es el de Urgencia. En este grupo se incluyen bastantes de los pacientes de nuestra actividad cotidiana, por ejemplo la mayoría de los niños que consultan por dificultad respiratoria o las fiebres elevadas en lactantes pequeños

  • El nivel IV se considera de Semi-Urgencia. Son pacientes menos urgentes y que en su mayoría pueden ser valorados de forma ambulatoria

  • El nivel V se considera No Urgente. Son pacientes sin riesgo vital cuyo motivo de consulta puede claramente ser resuelto en otro circuíto

Los servicios de Urgencias de adultos suelen tener más complejidad que los pediátricos. Y tienen más proporción de pacientes con niveles I, II y III. Afortunadamente en pediatría tenemos muy pocos pacientes de nivel II y muchos menos de nivel I. Nuestro grupo principal son los pacientes de nivel IV, siguiendo de cerca los de nivel III y posteriormente los de nivel V. Saber qué tipo de pacientes visitamos tiene interés para poder organizarnos mejor y mejorar la calidad real y la percibida por los pacientes y sus familias.

martes, 27 de abril de 2010

Reencuentros

Ayer estuve de guardia. Los lunes son durísimos. Tuve que pedir como favor que me cubrieran durante un rato porque tenía una hora programada desde hace varios meses para hacerme una ecografía en mi ambulatorio. Tengo un pequeño quiste en la glándula tiroides que no me da ningún tipo de síntoma, pero periódicamente me toca controlarlo para ver que no ha crecido demasiado.

Al acabar la prueba salí zumbando de vuelta al hospital y bajando las escaleras, me crucé con un antiguo profesor. Era el profesor que tuve de Lengua y Literatura desde segundo de BUP hasta COU. Es curioso porque cuando eres adolescente todos los adultos te parecen muy "mayores" y conforme pasa el tiempo y tú también te haces mayor, las distancias se acortan y te das cuenta de que en realidad no nos llevábamos tantos años cuando él estaba encima de la tarima y nosotros en los pupitres. Es un profesor por el que tenemos gran simpatía (también mi marido, que iba a clase conmigo), y es que a pesar de que esas clases podían suponer según qué día un pelmazo para un adolescente en plena ebullición hormonal, tengo claro que nos influyó en el amor que ahora tenemos por la literatura. No sé si se percató al verme de que llevaba un libro en la mano. Quizá sí y quizá se sintió orgulloso por ello.


El caso es que al verle en un lugar donde la gente va porque suele tener algún problema de salud, le pregunté qué le pasaba. Iba a hacerse una radiografía de control por una neumonía. Como subía por las escaleras, le comenté que se debía encontrar bastante bien y también bastante animado porque sobretodo los adultos, con neumonías notan bastante la afectación de una zona del pulmón y se ahogan con esfuerzos mínimos. Me dijo que ya estaba bastante recuperado aunque no del todo, y con su sincera sonrisa que tantos recuerdos me trae, me comentó que había estado reflexionando sobre cómo ignoramos en condiciones normales que necesitamos el oxígeno para respirar.


Y así me fui de vuelta al hospital. Contenta por el reencuentro. Y pensando en sus palabras. Es verdad que sólo nos damos cuenta de que nuestros pulmones funcionan perfectamente y que respiramos oxígeno cuando nos falta el aire. Nos acordamos de que caminamos y de lo útiles que son muestras piernas cuando nos las hemos lesionado. Nos acordamos de nuestro cuerpo cuando algo nos duele y añoramos la salud. Qué cosas, ¿verdad?

lunes, 26 de abril de 2010

Papás blandiblup

Os paso la referencia del último libro sobre temas de educación que me he leído. Se llama "Papás blandiblup" y está escrito por M. Ángeles López Romero, periodista y madre de 3 hijos. Si queréis más información sobre el libro y su autora podéis dirigiros directamente a su página web.

Me parece un libro muy recomendable, porque al igual que la anterior referencia que os di, está escrito basándose en su experiencia cotidiana y en la observación del entorno, de forma que no parte de teorías y elucubraciones de ningún catedrático ni experto en la materia (aunque lógicamente está documentado con bibliografía).

Ya en la introducción narra cuán difícil es educar a los niños en los tiempos que corren y la ausencia de recetas infalibles. Vaya, como se suele decir, que los niños no vienen con manual de instrucciones. A los padres de mi generación, nacidos en los años setenta nos califica como padres blandiblu haciendo referencia al juguete aquel a modo de moco espeso de color verde con el que algunos de nosotros jugamos en nuestra infancia, por las dificultades que tenemos para asumir la tarea de educar. Nos enfrentamos a la que probablemente sea la tarea más importante de nuestra vida en un escenario diferente a generaciones anteriores: vivimos en una sociedad del bienestar donde la comodidad, el escaso valor del esfuerzo y el rechazo del sacrificio son comunes y predominantes.

Los diferentes capítulos tratan temas tan interesantes como la necesidad de poner límites y decir "no", los caprichos con la comida, los juguetes y el poco valor que les dan los niños (tienen tantos...), los deberes escolares, las agendas de los niños más llenas que las de los ministros, los ejemplos que les damos con nuestras actitudes, las vacaciones, la ropa, la sexualización de la infancia, las rutinas cotidianas. Todo ello relatado con cierta ironía y sobre todo con mucho sentido común y capacidad de observación.

Si alguien se anima o ya lo ha leído, ya me diréis qué os parece.

viernes, 23 de abril de 2010

Diario de una "abuela" pediatra


Mis peques llevan una temporada inmersas en uno de los juegos simbólicos más viejos del mundo: juegan a papás y mamás. Se van intercambiando los papeles, quién es la madre, el padre, la tía, la hermana, la hija. Pero lo hagan como lo hagan, cuando me acerco a ellas siempre dicen: Mira, aquí está la abuela. La verdad es que me he ido acostumbrando, pero me chirría un poco el subconsciente, qué queréis que os diga.
Irene empieza a cuestionarse todo el tema de los embarazos, los bebés, en definitiva el origen de la vida...Últimamente me pide de vez en cuando que le ponga un bebé en la barriga debajo de la ropa, y pasa a parecer una mini-embarazada en su tercer trimestre. Y así se pasea por toda la casa hasta que la fuerza de la gravedad precipita un parto prematuro....

Para darle vidilla a mis canas (de momento escasas, afortunadamente) y aderezar lo mayor que me hacen simbólicamente mis hijas, hace unos días, acercándome al colegio, la madre de uno de los niños que van a clase de Laia, me vió y me gritó a unos 30 metros: Holaaaaaa, consuegraaaaa!!! Leñe, me acerqué a paso rapidito para que no volviera a gritar lo mismo y en plan simpático le pedí que me fuera explicando....Parece que la niña en cuestión es un poco rompecorazones y los niños se disputan el "noviazgo" con ella. Al preguntarle a Laia unos minutos más tarde, le quita importancia e intenta cambiar de tema. Madre mía, ¡lo que me espera!

¡Feliz día de Sant Jordi!


miércoles, 21 de abril de 2010

Reanimación en sala de partos

Ayer estuve en Manresa colaborando con unas amigas pediatras en un curso de Reanimación Neonatal. Para dar ese curso, primero hay que haberlo hecho y después hay que hacer otro para ser instructor en reanimación. Aprender reanimación es indispensable para los médicos, pues es imprescindible conocer los protocolos para saber actuar en momentos de gravedad en los que la vida de las personas puede correr realmente peligro. Revisar periódicamente y practicar mediante simulacros supuestos casos de necesidad de soporte vital deberían ser obligatorios.

Una particularidad en el caso de los pediatras es que trabajamos con pacientes de diferentes edades, tamaños y comportamientos fisiológicos, de forma que en la reanimación hay algunos datos que nos diferencian de la reanimación del adulto. Por ejemplo, tenemos que calcular la dosis de medicamentos en función del peso (muchas veces estimado). El masaje cardíaco se hace de diferente manera en función de la edad (en relación con el diferente tamaño corporal del niño). Y para acabarlo de aderezar, la reanimación neonatal, en sala de partos, también tiene unas características diferenciales, ya que el momento del nacimiento se diferencia claramente de otras situaciones en las que puede ser necesario el soporte vital.

En todos los casos de reanimación, tanto neonatos, como niños y adultos, el tiempo es un factor muy importante. Si los órganos nobles como son el corazón, el riñón y sobretodo el cerebro no están correctamente oxigenados, las secuelas son seguras en pocos minutos.

En la transición de la vida intrauterina a la vida extrauterina se producen numerosos cambios fisiológicos en un tiempo relativamente corto. Si bien estos cambios suelen producirse con relativa facilidad en la mayoría de niños, se estima que entre un 5 y un 10% de los casos necesitarán algún tipo de ayuda. Lógicamente hay situaciones de riesgo que ya se pueden preveer y para las que la atención en el paritorio está más planificada. Pero a pesar de no existir factores de riesgo, a última hora pueden surgir problemas. Éste es uno de los motivos por los que siempre me genera inquietud el tema de parir en casa por mucho que en algunos países desarrollados se haga sistemáticamente. Y también es el motivo por el que en un hospital en el que haya partos, de vez en cuando puede pasar por tu lado corriendo a la velocidad de la luz un pediatra o un neonatólogo que se dirige a la sala de partos ante una situación urgente.

Estos niños que nacen con dificultades, se benefician extraordinariamente de que haya una persona que sepa reanimación neonatal y que pueda iniciar las maniobras inmediatamente tras el parto.

Contrariamente si el niño proviene de una gestación y un parto que cursan sin incidencias, nace bien, respira espontáneamente y tiene buen color y actividad cardíaca, no es necesario hacer más que cuidados de rutina (secarlo y evitar que se enfríe) y dejarlo en brazos de su madre.

Mis hijas nacieron en diferentes circunstancias. Laia después de una cesárea urgente por riesgo de pérdida de bienestar fetal. El hecho de que el registro cardiotocográfico (las correas) dieran un patrón alterado y se tomara la decisión de finalizar rápidamente la gestación me hizo llorar amargamente. No por la cesárea ni por la añoranza de un parto vaginal, sinó porque pensé rápidamente que la niña era una firme candidata a reanimación. Por suerte fue una de esas ocasiones en las que se espera al bebé en sala de partos armado hasta los dientes y luego no hizo falta más que la estabilización habitual. Quizá unos minutos más tarde sí que hubiera necesitado un poco más de ayuda.
Irene nació después de un parto vaginal sin demasiadas incidencias. Como todo iba a favor de un buen curso, cuando la matrona me preguntó si quería que avisase a alguno de mis compañeros (por deferencia hacia mí), yo le contesté que avisara siguiendo los criterios que utilizaba habitualmente para llamar a los pediatras. Así que no hubo pediatra en mi parto (salvo yo que no estaba para reanimar a nadie...) y la tuve en mis brazos desde el primer momento, disfrutando y estando muy tranquila porque sabía que si la cosa se torcía en pocos segundos tendría a mi lado alguien capaz de reanimar a la niña.

martes, 20 de abril de 2010

Retirada del mercado la vacuna Rotarix

Creo que en este blog nunca he hablado -o lo he hecho muy superficialmente- sobre la vacuna contra el rotavirus. Aunque he recibido alguna que otra petición sobre el tema, me ha dado siempre un poco de pereza...

Las vacunas contra el rotavirus fueron autorizadas por la FDA en Estados Unidos en febrero del 2006, llegando aproximadamente un año después a nuestro país. En nuestro medio se han comercializado 2 vacunas: Rotarix de GlaxoSmithKline (GSK) y Rotateq de Sanofi Pasteur MSD. Tienen una composición algo diferente, aunque ambas tienen el objetivo de actuar contra la infección por rotavirus que causa gastroenteritis. De la primera se administran 2 dosis y de la segunda 3, antes de los 6 meses de edad del niño.


El rotavirus es un patógeno muy frecuente, de forma que a los 5 años de edad prácticamente todos los niños han tenido contacto en algún momento con él (una o más veces). En el calendario vacunal que publica cada año la Asociación Española de Pediatría, se incluye en la categoría de "Recomendadas", a diferencia por ejemplo de la vacuna antineumocócica que se considera sistemática a pesar de que paradójicamente sólo está subvencionada en alguna comunidad autónoma.

La retirada de la vacuna se produce porque se han detectado en algunos lotes restos de ADN de un virus que se se llama circovirus porcino. Aunque el virus no representa un problema de salud ya que no origina patología ni en los humanos ni en los animales, la Agencia Española del Medicamento ha decidido no autorizar la venta de nuevas dosis de vacunas ya que los fragmentos de virus no deberían estar ahí, de forma que Rotarix deja de estar en las farmacias. Os paso la nota de prensa completa de la Asociación Española de Pediatría.

Aunque en diversas ocasiones he manifestado mi firme apoyo a las vacunas, he de reconocer que la vacuna contra el rotavirus nunca ha sido santo de mi devoción. Aunque la diarrea es una causa de mortalidad en el mundo muy importante hoy día, realmente es excepcional que esa mortalidad se produzca en nuestro medio, por nuestras condiciones higiénicas, económicas y sanitarias. Así si bien el rotavirus causa numerosas gastroenteritis y es verdad que genera ingresos hospitalarios, en los países desarrollados los niños no se mueren por esta causa ni quedan con secuelas. De forma que es una vacuna útil, pero seguramente mucho más necesaria en otras latitudes.
Los que la hayan puesto en principio pueden estar tranquilos. Los que están a medio vacunar, pueden seguir la pauta con la vacuna del otro laboratorio. No me parece una noticia muy alarmante ni para llevarse las manos a la cabeza, aunque como siempre este tipo de historias hacen un flaco favor a las campañas vacunales.

lunes, 19 de abril de 2010

Excusas

7,30 horas de la mañana de un día cualquiera. Suena el despertador. Me levanto, desayuno delante de los periódicos del último domingo, me ducho. Levanto a las niñas, les doy de desayunar, las ayudo a arreglarse. Salimos escopeteadas al cole. Primero dejo a Laia y después a Irene en la guardería.

Después zumbando a coger el autobús. Llego a trabajar y ya son las 9 y media pasadas...Reuniones, calendarios, protocolos, entrevistas.

15,30 horas de la tarde. Si pierdo el autobús no llego. A las 4 de la tarde viene el señor del gas a revisar la instalación a casa. Cuando se va me hago la comida. Cualquier cosa que se haga rapidito. Preparo merienda y a buscar a la peque. Laia tiene piscina (la llevan los monitores del cole).

17,30h en la puerta de la guardería como un clavo, con la mochila de la piscina para Irene preparada. La piscina empieza a las 18,15h así que tengo un cuarto de hora de margen para entrar en el Mercadona de al lado de la piscina a comprar cuatro cosas de supervivencia.
Piscina, visto a la peque con su bañador de volantes. La dejo en manos de su monitora de natación. Cargo las bolsas de la compra y me voy corriendo de nuevo a casa. Tengo 3 cuartos de hora para ir y volver de la piscina a casa y viceversa y entre medio preparar dos señores bocatas de salchichas, que ya se han hecho una tradición a modo de merienda-cena el día que las dos tienen piscina. Bocatas y yogur líquido. Corriendo a la piscina a recoger a la peque. La visto y salgo a la velocidad de la luz hacia el cole de Laia.

Laia llega en el autocar de la piscina a la puerta del colegio a las 7 y media más o menos.

Llega Laia, vamos de vuelta a casa. Por el camino se cepillan los bocatas (una cosa menos, la cena ya está hecha, jeje). Una vez en casa Irene no llega al lavabo....una hora después de haberse tragado media piscina su esfínter no lo resiste y charquito en medio del pasillo.

Recoge pipi, niñas a la bañera. Después resopón. Lavado de dientes, a secarse el pelo. Laia tiene algo de deberes, hay que echarle un ojo.

Niñas a la cama....las 9 pasadas. Es la hora del cuento y de los achuchones de antes de dormir.

Después hay que acabar de recoger la cocina, poner la lavadora con la ropa meada y sacar la ropa sucia de las mochilas. Y revisar las agendas del cole. Y preparar las mochilas y la ropa para mañana.
Son casi las 10 de la noche y parece que he acabado. Además es un día con suerte, porque no tengo que salir pitando al hospital y estar toda la noche de guardia como me pasa unas dos veces al mes.

Ahora tengo 3 opciones:

1) Coger el portante e irme al gimnasio (ya se sabe, hay que luchar contra la vida sedentaria)

2) Recopilar toda mi documentación y trabajar un rato en mi tesis

3) Espachurrarme en el sofá delante de la tele o del portátil

Reconozco que no tengo ninguna fuerza de voluntad, porque a pesar de que 1) y 2) me generan cada vez más un remordimiento de conciencia profundo (sobretodo 2)....), siempre acabo optando por la opción 3). Y eso que no tengo excusas. No entiendo por qué cada día acabo tan cansada.

miércoles, 14 de abril de 2010

La guardería siempre en el centro de la polémica

Hace unos días en Urgencias visité a un lactante pequeño con fiebre y aparentes síntomas de cuadro viral. No obstante tenía exactamente 3 meses y 21 días y con esa edad en la mayoría de los casos hay que realizar exploraciones complementarias para descartar enfermedades bacterianas que son potencialmente más serias en este grupo de edad. Preguntando sobre algunos datos relevantes, los padres me explicaron que hacía 5 días que había empezado a acudir a la guardería.

La verdad es que se me cayó el alma a los pies, pensando que un bebé tan pequeño (además casualmente no era muy grande de tamaño) fuera a la guardería. Y me impresionó porque generalmente, por poca solución que tengas a la ridícula (por corta) baja maternal , uno intenta alargar con permisos de lactancia, días de asuntos propios, vacaciones, pequeñas excedencias o lo que sea, por tal de dejar al bebé un poquito más grande.

Entiendo que esta familia no pudo o no quiso alargarlo (cada casa es un mundo y cada uno se organiza cómo buenamente puede....) y el bebé se incorporó a la guardería tras las 16 semanas clavadas de baja maternal de su madre. Me dió penita, qué queréis que os diga...

La historia me ha servido para meterme de lleno en una polémica vigente en los últimos meses, donde diferentes expertos opinan sobre las guarderías. Aquí, aquí y aquí os dejo unos cuantos ejemplos.

A mí todas estas opiniones me parecen respetables, pero hay cosas que no comparto.

Sí que es verdad que las guarderías existen porque los padres tenemos que trabajar. También yo soy partidaria de buscar formas alternativas inicialmente y esperar a que el niño tenga más de 12 ó 18 meses para llevarlo. Así lo hice con mis hijas: Laia fue con 22 meses e Irene con 18 meses. Porque se enferman con mayor probabilidad y porque también pienso que es mejor un cuidador en exclusiva estos primeros meses (idealmente los padres...)

También es verdad que el número de educadoras puede ser en algún caso insuficiente para el número de niños. Y también comparto con ellos que es un trabajo mal remunerado y considerado para la responsabilidad que conlleva.

Sin embargo, una lanza en favor de las guarderías. Ya que una vez se ha elegido a conciencia (no todas son iguales, ni los profesionales son iguales como en todo), los cuidados también pueden ser de calidad, ¿por qué no?

Mi experiencia es excelente en los dos casos. Y aunque la madre de las niñas sea yo, me consta que las profesionales que han atendido y atienden a mis hijas las han tratado con cariño y respeto y les han enseñado muchas cosas. Es verdad que no se puede delegar la educación de los hijos y mucho menos el afecto en otras personas, pero no se puede negar que otras personas contribuyan a ello de forma también positiva. El aprendizaje de los hábitos coge un impulso importante y experimentan con materiales y actividades que francamente yo no sé si sería capaz de reproducir en mi casa. El efecto grupo para los niños es enriquecedor. Y aunque al inicio juegan cada uno a su aire, empiezan a crear sus lazos afectivos con algunos amiguitos.

Por otro lado no ir a la guardería tampoco me parece un drama. Yo no fui y mi hermana sí, y sin embargo no creo que haya habido muchas diferencias entre nosotras, sinceramente. Ni en el desarrollo social ni en los aprendizajes ni en el vínculo con nuestros padres. En mi caso me incorporé al colegio a los 4 años, como se hacía en la época.

Siendo sincera no sé qué hubiera hecho con mis hijas en el caso de no tener que trabajar. No puedo contestar a esa pregunta. Es posible que no las hubiera llevado a la guardería y que hubieran estado conmigo en casa. Pero yo tenía que trabajar y además quería seguir trabajando. Es lo que hay.

Abogar por una mejoría en la legislación actual para acercarnos a países con mejores condiciones laborales y donde los padres pueden criar a sus hijos de otra manera me parece positivo, pero es hacer demagogia ante unos padres que el problema lo tienen hoy y ahora.

PD: ¡¡¡Mañana me voy para el sur!!! Durante 3 días estaré en el Congreso de la Sociedad Española de Urgencias Pediátricas en Sevilla. Todavía no sé si dejaré alguna cosilla programada en el blog, aunque los comentarios no los veréis actualizados tan rápido... Voy a comprobar si sé sobrevivir sin internet



martes, 13 de abril de 2010

La pesadilla del MIR

El otro día soñé que no sé por qué extraño motivo -así funcionan los sueños- tenía que volver a repetir el examen MIR. Y además lo hacía en una ciudad diferente de la mía, y viajaba para hacer el examen con los que fueron mis compañeros de facultad. Me pareció un fastidio pero iba resignada e incluso contenta por reencontrarme con algunas personas a las que hace tiempo que no veo. El caso es que el examen me fue bien, al igual que me pasó en su día hace ya algunos años. Aunque me levanté con una especie de ansiedad de aquellas en las que te paras a aterrizar en la realidad y piensas, uff! ¡menos mal que era un sueño!, porque no me imagino ahora en mi situación volviendo a pasar por ello. Justo ahora ha hecho 11 años que pasé por el examen que determinó mi futuro.

El examen MIR es una dura oposición. Además a diferencia de las oposiciones en otras profesiones, las oportunidades laborales si no lo apruebas son muy limitadas. No hay muchas más opciones si optas por permanecer en nuestro país y quieres ejercer una especialidad médica. Ahora las plazas son más acordes con el número de personas que se presentan. En aquellos años sin embargo, había una plaza para cada 4 personas. Y había que entrar en el sorteo. Sin perder comba ni cursos académicos, te plantas en los 24-25 años cuando te encierras a estudiar. Si por las circunstancias eres algo más mayor o te toca ir repitiendo la prueba, el tiempo va pasando y las cosas se complican.

Yo vivía cómodamente con mis padres y aún así fue un año muy duro. Te pasas horas y horas estudiando, día tras día, mes tras mes. Siempre he sido muy disciplinada en todos los temas de estudio y me organizaba bastante bien - ahora reviso las planificaciones y alucino, con los años he perdido muuuucha fuerza de voluntad, también he ganado muuuuchas responsabilidades- . Estudiaba entre 7 y 9 horas diarias (las contabilizaba, restaba todos los descansos) de lunes a sábado, y el domingo intentaba descansar, por lo menos la mayor parte del día.

Estudié a morir. De hecho tenía la sensación de que si no aprobaba, la cosa se ponía fea porque dudaba poder estudiar más todavía de lo que lo hice. En el año en el que yo me presenté, el curso 98-99, había muchas plazas para Medicina Familiar y Comunitaria, y durante unos cursos se hicieron 2 pruebas, la primera era la del MIR para las plazas de Familia y posteriormente se hacía el del resto de especialidades. Acabé la facultad en mayo y después de volver del viaje de fin de carrera, me pasé todo el verano estudiando. Al principio un poco desorientada porque tomé la decisión de hacerlo por libre, sin academias ni discursitos paranoicos. Viéndolo con perspectiva, en la facultad te orientan muy poco: ni te explican ni te encaminan. Te dan tus últimas notas, tu título provisional, tu expediente académico y a buscarse la vida. Y te guías por lo que te explican otros compañeros. Y a veces por la intuición.
Para combatir el calor y las tentaciones del verano, me pegué toda esa estación encerrada en la biblioteca de la facultad. El MIR de Familia me fue muy bien, saqué la plaza 110. Eso me dió mucha energía para continuar cuando empezó al otoño, me hizo ver que podía conseguirlo y que valía la pena el esfuerzo.

El examen de especialidades me fue bien de nuevo. No saqué una posición tan buena como previamente pero buena al fin y al cabo. Y pude hacer la especialidad que quería en un hospital de primer nivel y además permanecer en mi ciudad. Todo un lujo. Y más teniendo en cuenta que la Pediatría fue una de las especialidades "de moda" aquel año y en años posteriores.

El examen MIR es una forma de acceso a la formación con muchas limitaciones y que recorta algunas vocaciones. Hay especialidades con muy pocas plazas y que muy pocas personas consiguen. Pero es una forma objetiva de asignar las plazas. Tanto el esfuerzo durante la carrera como el esfuerzo durante el estudio tienen su recompensa. Y da igual que seas hijo de alguien importante o poderoso o provengas de una familia humilde. Si estudias y sacas mejor puntuación, eliges primero. Es así.

En resumen, que me alegro de que mi sueño fuera un sueño. Y ánimo a los que estéis en breve en esa tesitura. Se puede.

lunes, 12 de abril de 2010

Maltrato infantil: otra lacra social

El viernes estuve en un curso sobre maltrato infantil. No era un curso de formación en maltrato, ya que todos los pediatras que asistimos ya teníamos formación en la materia, sinó un curso para darnos un material y explicárnoslo para que en breve se organicen cursos para otros pediatras. Es decir era una especie de formación para formadores.

A diferencia de lo que ha ocurrido con el tema de la violencia de género, que ha salido a la superficie y ahora se conoce y se afronta, queda mucho por hacer con el maltrato infantil.

Yo me formé en el Hospital Sant Joan de Déu, que es referencia para este problema de salud. La verdad es que aunque pasaban bastantes casos por allí, había profesionales muy expertos que se solían ocupar. Además, hay que reconocer que es un tema incómodo en el que los profesionales no siempre queremos implicarnos.

Cuando fui a trabajar al Hospital del Mar, ya no tenía tanto soporte de profesionales expertos y las situaciones sociales complicadas llegaban día sí y día también. Así que sentí la necesidad de formarme en la materia, para saber afrontar las diferentes situaciones que iban llegando. Desde entonces el maltrato infantil y una de sus formas más detestables, que es el abuso sexual ha sido una de mis áreas de interés.

En mi hospital actual las situaciones sociales complicadas ya no son nada frecuentes. El hecho de que sea un hospital de titularidad privada supongo que lo justifica. No obstante, estoy segura de que se nos escapan muchas situaciones de riesgo para los pequeños, ya que el maltrato no es exclusivo de clases sociales desfavorecidas.

Hay diferentes tipos de maltrato y el más frecuente es la negligencia en la atención. Los pediatras, al igual que otros profesionales que se relacionan con los niños como por ejemplo los maestros, estamos obligados a estar pendientes de indicadores que puedan poner en la pista del maltrato. El maltrato es un problema de salud, por eso, a pesar de que en la mayoría de los casos ocurre en la intimidad de un hogar, no podemos mirar hacia otro lado.

Relacionado con la entrada de hace unos días en las que algunas personas cuestionaban que en las revisiones pediátricas se preguntara sobre diferentes aspectos de la crianza, os diré que muchas veces preguntando se obtienen otras informaciones interesantes para poder en su caso, detectar situaciones perniciosas para los niños y poner los mecanismos para solucionarlo. No todos los niños viven en el seno de una familia que se preocupa por su salud y su bienestar, hay que partir de esa realidad.

Aunque el maltrato infantil es tan antiguo como la humanidad, es bastante reciente su consideración como problema de salud. Y por eso todavía hay mucho trabajo por hacer, multidisciplinar.

Ya os iré hablando de este tema.

viernes, 9 de abril de 2010

Frustraciones....

Las vacaciones de Semana Santa han sido muy poco originales este año en mi casa. La verdad es que nos lo hemos montado un poco mal (qué remedio, jeje) porque yo el Viernes Santo trabajé y mi marido tenía un examen de su máster este martes, de forma que no había mucha manera de organizar una escapadita, como me hubiera gustado. La verdad es que he aprovechado para descansar y dormir más de lo habitual, y eso ya es mucho. Las niñas, sorprendentemente han tenido unos días dormilones, así que no he tenido ni despertador electrónico ni despertadores con patitas. Qué gustito!
Como sabíamos que no íbamos a poder hacer una escapada larga, aceptamos la invitación de una de mis compañeras en el hospital para pasar un día con su familia en una casa que tienen en la Cerdanya. La verdad es que a los 4 nos hizo mucha ilusión esa excursión. Las niñas se levantaron de muy buen humor, cargaron sus mochilas con sus enseres favoritos para "irse de excursión". Yo cargué un superpastel de queso y alguna botellita de buen vinito de Rioja. Cogimos el GPS para no perdernos y nos montamos en el coche.

La sorpresa fue descubrir que una de las ruedas traseras del coche estaba anormalmente baja.....vamos, una buena pinta de pinchazo. Se intentó hinchar en la gasolinera, comprobando después sin embargo que la rueda perdía algo de presión. Así que nuestro gozo en un pozo. Las niñas lloraban, les hacía ilusión. A nosotros también nos fastidió perdernos un día diferente. Estuvimos hablando con ellas de la situación e intentando que comprendieran que no podíamos arriesgarnos a un viaje con el coche en supuesto mal estado. La verdad es que el panorama era poco motivador: sin coche, todo el día lluvioso y tormentoso, toda la familia fuera de la ciudad....Nos pasamos el día en casa, jugando a diferentes juegos, vimos alguna peli, perreamos, etc.

Ver a las niñas llorando sentadas en su sillita en el coche con la ilusión rota fue desolador. Pero es la vida. A los niños no hay que crearles frustraciones y desilusiones gratis....pero estos momentos llegan y también hay que saber gestionarlos, porque en la vida uno se acaba llevando muchos chascos.

Cuando un plan se nos estropea, hay que saber que habrá otras excursiones, otros cumpleaños, otras colonias, y que los imprevistos existen.
De hecho al día siguiente volvió a salir el sol, salimos con las bicis por la mañana y tuvimos a los padrinos comiendo y merendando, celebrando el día de la Mona. Después de la tormenta siempre llega la calma.

jueves, 8 de abril de 2010

Signos de alarma en los TEA

Una de las cosas que se evalúan en el seguimiento del niño sano es su desarrollo psicomotor. El desarrollo psicomotor incluye la evaluación de la conducta motora, del lenguaje, de los sentidos y de la conducta social. La verdad es que cuando hay un retraso motor, todo el mundo presta rápidamente atención, y en cambio el resto de áreas con retraso o regresión pueden pasar más inadvertidas.


Signos de alerta de 6 a 12 meses

  • Poco tono muscular

  • Mayor atención hacia los objetos que hacia las personas

  • A veces parece que no oye y a veces tiene una expresión inadecuada

  • No atiende a su nombre

  • No tiene balbuceo al final del primer año

  • No señala ni imita gestos de otras personas

Signos de alerta de 12 a 24 meses
  • No pide señalando o no muestra objetos con contacto ocular

  • Deficiente comprensión y emisión de lenguaje

  • No sabe jugar con los juguetes (no hay juego simbólico)

  • Autosuficiente. Prefiere jugar solo

  • Hipersensibilidad hacia determinadas experiencias sensoriales (por ejemplo luces de colores)

  • Oposicionista. Rabietas frecuentes, a veces sin causa aparente

  • Ignora a las personas. Está "en su mundo"

  • Regresión del lenguaje adquirido o de la relación social
Signos de alerta en mayores de 24 meses
Lenguaje
  • Regresión del lenguaje ya adquirido

  • Jerga sin valor comunicativo. Palabras inventadas

  • Escaso nivel de comprensión

  • Lenguaje repetitivo
Relación social
  • No le interesan otros niños

  • A veces hace demandas a los adultos, pero no atiende a las que le hacen a él
Juego
  • Inusual apego a determinados objetos

  • Ausencia de juego imaginativo

  • Alínea o clasifica los juguetes
Patrones de conducta e intereses restringidos y repetitivos
  • Fascinación por algunas características físicas de los objetos

  • Resistencia a los cambios en las rutinas

  • Comportamiento ritualista (similar al trastorno obsesivo-compulsivo)

  • Estereotipias (movimientos espontáneos sin finalidad que se hacen repetidamente, por ejemplo balanceo)
Post dedicado al Dr. Muñoz-Yunta, excelente profesional y mejor persona, que nos dejó en el mes de abril del 2008. Gran experto en autismo, los niños con la enfermedad eran su pasión y su vida. Dejó a muchos niños autistas y a sus familias sin consuelo y sin referente.

miércoles, 7 de abril de 2010

Trastornos de espectro autista (TEA) y el nuevo DSM-V

El pasado día 2 de abril fue el Día Mundial de Concienciación sobre el Autismo. Aunque no soy muy devota de los días mundiales de las diferentes enfermedades o circunstancias, es cierto que permiten poner el acento en enfermedades que pasan desapercibidas y permiten diseñar iniciativas que ayuden a la concienciación o a temas más prácticos.

Casualmente es un tema del que quería hablar hace días, ya que asistí a una charla sobre Trastornos del Espectro Autista en el curso intensivo que hice hace un par de semanas.

El autismo fue descrito por Leo Kanner y por Hans Asperger en los años 40 del siglo pasado. El interés por un diagnóstico precoz y un enfoque terapéutico lo más temprano posible han ido en aumento, a pesar de que quedan bastantes aspectos por conocer. Los trastornos del espectro autista (TEA) se definen como un conjunto de trastornos del desarrollo de inicio en la infancia en que coexisten 3 manifestaciones: un trastorno cualitativo de la relación social, un trastorno en la comunicación verbal y cierta falta de flexibilidad cognitiva y conductual, con frecuencia con un repertorio restringido de intereses y conductas.

Las enfermedades psiquiátricas en su gran mayoría no se diagnostican con analíticas ni exploraciones complementarias. El diagnóstico en algunos casos es difícil. Existe una clasificación de enfermedades, donde se establecen los criterios diagnósticos de las mismas, que se conoce como CIE. Por ejemplo para diagnosticarte de anemia ferropénica tienes que tener unos determinados datos clínicos y unos determinados datos analíticos. En el caso de las enfermedades psiquiátricas, la inexistencia en la mayoría de los casos de pruebas de laboratorio que confirmen las enfermedades, hacen que éstas se definan según una serie de criterios clínicos. De ahí nace una clasificación sustentada por la Asociación Americana de Psiquiatría que se conoce como DSM (Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders), cuya última edición es el DSM-IV TR (texto revisado). La presencia de esta clasificación hace que dos profesionales que hablen de depresión mayor hablen de lo mismo aunque por ejemplo sean de corrientes diferentes.

Bueno todo este rollo porque en este año están acabando de darle los toques a la última versión del manual, de forma que en breve tendremos disponible el DSM-V y la clasificación del autismo cambia, pasando a denominarse trastorno del espectro autista. Por ejemplo parece que va a dejar de existir el síndrome de Asperger como entidad diferenciada, para disgusto de las asociaciones de familiares de la enfermedad.

Aparte de toda esta polémica, lo que sí es cierto es que ha aumentado la prevalencia de la enfermedad a ritmo galopante, y actualmente se sitúa aproximadamente en 1 de cada 150-200 niños. Probablemente la incidencia no ha aumentado tanto como parece, porque muchos casos que antes pasaban inadvertidos, ahora se diagnostican (mayor sensibilidad en médicos y familias), pero sí que hay preocupación en la comunidad científica por intentar justificar de alguna manera qué causas están originando esta especie de epidemia.

Como os decía, afortunadamente el diagnóstico es cada vez más precoz y más niños son ya derivados en edad preescolar a los centros de estimulación. El diagnóstico de los casos más severos puede ser más sencillo, pero no hay que olvidar que hay datos muy sutiles que a veces sólo las familias son capaces de detectar. De alguna manera puede suceder igual que ocurre en los mayores cuando desarrollan Alzheimer. Muchas veces los datos iniciales pueden ser sólo sospechados por los muy allegados.

El diagnóstico precoz es interesante porque está relacionado con uno de los factores pronósticos, que es el inicio temprano del tratamiento. Y también porque no hay que olvidar que tiene un componente genético y el riesgo para una familia que ya tiene un hijo autista de tener otro hijo con la enfermedades 20 veces superior a la población general.

Mañana os paso unos cuantos signos de alerta que habría que considerar durante los primeros 2 años de vida.

martes, 6 de abril de 2010

Vamos preparándonos ya

El año pasado, justo al inicio del verano ya hice una entrada sobre la conveniencia de proteger a los niños del sol. Este año de nuevo el invierno se ha hecho largo, la primavera entra tímidamente, pero me temo que a la vuelta de la esquina tendremos el calor, calor.

Me diréis pesada con lo de la protección solar. Y que ya el año pasado traté este tema, pero conviene recordar que el 80% de la exposición solar a la que estaremos expuestos la mayoría de las personas tiene lugar antes de los 18 años. Si además sumamos que durante la infancia la piel está "tierna" y en desarrollo, motivos de más para incrementar la protección.

El sol es imprescindible para vivir. Nos proporciona muchos efectos beneficiosos sobre la salud, ya que incrementa los niveles de vitalidad y sensación de bienestar (no me digáis que no cambia el humor con un día radiante....), estimula la circulación sanguínea y baja la tensión arterial, favorece la síntesis de algunas vitaminas como la A y la D y mejora algunas enfermedades (algunas de ellas cutáneas). Sin embargo, una pequeña cantidad de luz solar es capaz de producir todos estos efectos beneficiosos, siendo el exceso de radiación solar muy nocivo para nuestra piel.

La radiación solar que llega a la tierra está formada por los rayos infrarrojos, la radiación visible y los rayos ultravioleta. Los rayos ultravioleta son los que causan los efectos indeseables, y de ellos se diferencian 3 tipos: los A (UVA), los B (UVB) y los C (UVC). Los que más llegan son los UVA, ya que una parte importante de los B y sobre todo de los C son absorbidos por la capa de ozono. Aunque inicialmente se pensaba que quizá los UVA no eran perjudiciales, ahora se sabe que sí, a pesar de lo cual hay muchas personas que los siguen utilizando cosméticamente a menudo.

El índice ultravioleta es el pronóstico diario de los niveles de radiación ultravioleta. Conocer el índice sirve para prevenir la sobreexposición, aunque en algunos momentos puede ser un dato de perogrullo, pues en pleno verano y a pleno sol, ya se sabe que el índice va a ser alto y que habría que evitar la exposición sobre todo a las horas del mediodía (casualmente cuando las playas están hasta los topes!!!). El Servicio de Metereología Nacional aporta este dato y se puede consultar en internet y en algunos periódicos. Incluso hay un servicio de una marca de filtros solares que lo reporta mediante un sms.

Respecto a los fotoprotectores, hay que saber que ninguno protege completamente, sólo son una medida más, debiendo complementarse con ropa adecuada, gorras y sombrillas. El factor de protección solar que exhiben dichos productos sólo indica protección frente a los UVB. Y además hay que tener en cuenta ponerlo correctamente, de forma generosa y homogénea sobre piel seca unos 20 minutos antes de la exposición solar. Mejor crema que loción.
Muchos de nosotros un día de estos nos pasaremos por la farmacia (o el súper) a buscar un producto fotoprotector. Mientras que en algunos países como Estados Unidos, los productos fotoprotectores se consideran medicamentos y siguen unas rigurosas normas de seguridad, en Europa son considerados productos cosméticos y la legislación es un poco más laxa. No obstante desde el año 2008 se aplican de forma opcional unas recomendaciones de la Comisión Europea en el etiquetado de los productos y es lo que os recomiendo que busquéis utilicéis la marca que utilicéis.


Las normas de etiquetado deben incluir:
  1. Remarcar que no protegen al 100%. Prohibido incluir términos como Pantalla total o Protección Total

  2. Especificar claramente el Factor de Protección y añadir si es débil, medio, alto o muy alto (el Factor de Protección indica protección frente a los UVB)

  3. Logotipo de caducidad o fecha de caducidad

  4. Obligado logotipo de protección UVA e información de ambos tipos de protección cuya relación debe ser UVA 1/UVB 3 - Por ejemplo 30B/10A

  5. Instrucciones de correcta utilización

  6. Consejos básicos de protección

  7. Información sobre riesgos de inadecuada exposición

  8. Pictogramas que refuercen los riesgos de la exposición solar

viernes, 2 de abril de 2010

Me fastidia bastante

Me fastidia bastante leer incluso en blogs "amigos" como la gente despotrica de sus pediatras.
Me fastidia bastante oír comentarios que vienen a decir que las visitas al pediatra no sirven para nada.
Me fastidia saber que en la calle la gente piensa que de alimentación, sueño u otros temas de puericultura los pediatras no tenemos ni idea. Casualmente de los temas de los que sabe todo el mundo.
Me fastidia y me dan hasta ganas de cerrar el blog.
No me voy a poner a defender a cada uno de los pediatras que ejercen en nuestro medio. Es verdad que hay algunos para echarles de comer aparte, pero son una minoría. En cambio en las opiniones vertidas a lo loco se generaliza. Como cuando se dice que todos los taxistas conducen mal o que todos los fontaneros son unos chapuceros.
La formación de un pediatra es larga y dura. Comprende muchas jornadas de formación. Lees y estudias mucho y ves muchos niños acompañado antes de volar. Además es una profesión que suele tener un carácter vocacional intenso (como la mayoría de especialidades médicas). Y no es ni de lejos un trabajo bien remunerado para la dedicación que exige.
Cuando algunos países aparentemente desarrollados como Estados Unidos tienen dificultades para ejecutar una reforma sanitaria que permita el acceso fácil a la sanidad, aquí nos quejamos de todo.
Siendo uno de los países de nuestro entorno que mejor asistencia sanitaria tiene. Teniendo pediatras para cada niño mientras que en muchos otros lugares los niños son atendidos por médicos de adultos salvo en casos muy urgentes.
Además con facilidad para "elegir" pediatra. Si no te gusta, te cambias. Gratis.
Yo lo que no sé es para qué llevan al pediatra algunas personas a sus hijos si tienen la percepción de que no sirve para nada. Si no confían en sus médicos. Si cualquier naturópata, homeópata o cantamañanas sabe más que nosotros. Y más teniendo en cuenta que para pesar o medir no hace falta salir de casa. Las revisiones no son obligatorias. Realmente, ¿para qué van?
Hoy estoy enfadada y me siento incomprendida como parte de un colectivo. I'm sorry.

jueves, 1 de abril de 2010

Padres pero también pareja

Hace unos días visité a una niña de 4 años con fiebre. Aunque los padres estaban muy angustiados porque llevaban unos días de médico en médico, el diagnóstico acabó siendo un cuadro vírico: mononucleosis infecciosa, conocida como la enfermedad del beso.
Los padres entraron en la consulta como enfadados con el mundo. Y éste tipo de visitas no son fáciles de reconducir porque hay que ser lo suficientemente sensible para empatizar con las preocupaciones y lo suficientemente hábil y firme para esquivar los proyectiles (y no acabar pagando la ausencia de diagnóstico y de orientación previa).
Ya desde el principio aparte de la preocupación por la salud de la niña, me pareció detectar alguna otra cosa. Y me sentí un poco violenta por la forma cómo ambos padres se hablaban entre ellos, sobre todo por cómo el padre le hablaba a la madre. Eran personas de elevada formación y formas correctas, y sin embargo mi percepción fue que entre ellos se llevaban bastante mal.
En Urgencias, muchas veces la gente viene angustiada por la enfermedad y ese estrés deja caer las fachadas, de forma que son más transparentes y quedan en la superficie el carácter y las relaciones que las personas que vienen acompañando al niño tienen entre sí.
A mí me gusta observar cómo se manejan las personas, aprendo mucho. Y por la forma de hablar y de expresarse (¡qué importante es la comunicación no verbal!) muchas veces acabo intuyendo cómo son las relaciones entre ellos. Y acaba desfilando la pareja profundamente enamorada que trae a su retoño, pero también aquella pareja que se lleva mal y que a duras penas lo logra disimular.
La verdad es que la llegada de un hijo modifica sustancialmente la vida de pareja. El ser padres da una dimensión diferente a la relación. La mayoría de veces la engrandece y la fortalece, pero en otros muchos casos acaba deteriorándola. Aparecen nuevas responsabilidades que en ocasiones no están completamente asumidas o compartidas, o a las que no se dedica el mismo tiempo. A veces los estilos educativos son diferentes y eso también provoca un enfrentamiento. La actitud frente a la enfermedad propia o ajena tampoco tiene por qué coincidir.
El momento de la visita en Urgencias puede ser como una bomba de relojería: a veces hay que ir con cuidado de no tocar nada que pueda explotar....

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