miércoles, 31 de marzo de 2010

Otra guardia más

Escribo de madrugada desde mi guardia. Todavía con unas cuantas horas de trabajo por delante, demasiado nivel sérico de cafeína en sangre y ya estoy agotada....Las guardias cansan psicológicamente y también mucho pero que mucho a nivel físico.
Además el cansancio va en aumento con la edad. Así que a pesar de que cada vez hago menos, también cada vez las tolero peor y arrastro hasta 2 días después las "secuelas".
En verano hará 11 años que hago guardias. Justo desde que empecé la residencia. Y entonces las condiciones eran mucho peores, ya que siempre eran guardias de 24 horas y además no se libraban, de forma que al día siguiente, aunque te hubieras pegado una paliza y no hubieras dormido o hubieras dormido sólo 3 ó 4 horas tras 20 horas de pie paciente tras paciente, te tocaba hacer tu trabajo habitual en la rotación en la que estabas: planta, consulta externa, maternidad, etc. Después de una guardia de invierno era criminal. Sobre todo cuando tu rotación coincidía con tu localización en la guardia. Es decir que si estabas rotando en Urgencias, después de la guardia en Urgencias, ducha, desayuno y a seguir en Urgencias. Sin respirar el aire de la calle. Muy claustrofóbico. Yo muchos días llegaba a casa y me ponía a dormir una súper siesta, luego me levantaba, cenaba y me volvía a la cama. Otras veces por la noche, cuando sales de guardia, estás pasado de vueltas y a pesar de estar muy cansado, paradójicamente cuesta conciliar el sueño.

En cada hospital donde he trabajado he hecho guardias. En cada sitio con unas peculiaridades diferentes. Quizá en el Hospital del Mar era donde podía tener más suerte. Pues salvo días de mucho trabajo o niños con problemas graves, el residente asumía el resto del trabajo durante la madrugada (es lo que tiene, ser residente es ser un poco pringadillo, aunque ¡pringando se aprende mucho!).


Cuando tienes hijos, el panorama de las guardias cambia completamente, ya que es mucho más difícil descansar a deshoras, que es lo que justamente necesitas cuando vas al revés del mundo. Eso por ejemplo me espera en unas horas cuando llegue a casa: las dos niñas de vacaciones y yo con mi noche en blanco....Con suerte podré cerrar un ojo en el sofá mientras les pongo alguna peli en la tele. No me va a quedar más remedio que abusar en algún momento de la caja tonta. Para no morir en el intento.


Cuando salía hacia la guardia, he coincidido con uno de mis vecinos. Es guardia urbano y también trabaja a turnos. Y está contento porque hace noche estos días. Bueno, para algunas cosas la noche puede tener sus ventajas. Y además se suele pagar (algo) mejor. Como os decía, mientras yo iba resignada (hay días en que he ido peor, como si fuera al matadero, jeje), él iba tan feliz porque "había podido descansar, y mañana cuando volviera se iba al gimnasio". Para el gimnasio voy a estar yo.....Claro que él está soltero sin compromiso y sin hijos, puede descansar a su libre albedrío y está acostumbrado a vivir la noche (por trabajo o por ocio). Aún así hay personas fuera de serie que soportan el trabajo nocturno como campeones mientras los demás sobrevivimos a trancas y barrancas y con ganas de que entre uno más joven y quedar liberado.
Calculo que debo haber hecho unas 600 guardias en mi vida, es decir que he dormido fuera de casa más de un año y medio. Más de un 10% de las noches de los últimos años. Escrito así impresiona, ¿verdad?. Hubo épocas salvajes, sobre todo durante la residencia y la primera época al acabarla. Un mes de agosto llegué a hacer 10 guardias. Está claro que no hay nada como ser unos años más joven y tener energía y muuuuuuuchas ganas.


Las guardias tienen una vertiente económica que no hay que despreciar. Salvo contratos en los que ya están incluidas, la mayoría de la gente las cobra aparte de su sueldo. Como el sueldo de los médicos no es para tirar cohetes, es la forma que tienen muchos profesionales de completar su salario. Así que los médicos hace guardias inicialmente porque son obligatorias para la formación (salvo algunas especialidades "privilegiadas" que no tienen como los dermatólogos), porque van ligadas a su contrato o por tener un sobresueldo. En épocas en las que uno está peor económicamente las guardias son un comodín importante. El problema es cuando pasan los años y sigues necesitando esos ingresos. No las puedes dejar aunque tu cuerpo no aguante más....Y suelen ser pocas personas, pero algunos médicos se jubilan haciendo guardias, causando la admiración de sus colegas.
Espero no llegar a formar parte de ese colectivo de súper héroes.

martes, 30 de marzo de 2010

Dificultades con la alimentación complementaria

Durante un tiempo relativamente corto tuve actividad profesional en el ámbito de la atención primaria. Si bien reconozco que no es el área de la pediatría que más me atrae, también he de decir que disfruté mucho del contacto con las familias y de hacer una tarea de acompañamiento que me parece muy interesante. En nuestro país existe un control de la población pediátrica excelente, sobretodo si lo comparamos con otros países de nuestro entorno, y esto se lo debemos a todos los miles de pediatras que están haciendo atención primaria. En el hospital sólo vemos realmente la punta del iceberg.

En el tiempo en el que estuve pasando consulta, Irene no había nacido y Laia era pequeña, acababa de cumplir un año. Con lo cual mi experiencia en los primeros meses de maternidad estaba muy reciente y tuve una gran sintonía con otras madres recientes que tenían hijos de edades parecidas a mi hija. La sintonía fue tan intensa que mucho tiempo después estas madres en ocasiones preguntaban por mí en el consultorio e incluso alguna programaba visita algún día que yo hacía alguna sustitución.


A pesar de mi relativa poca experiencia en primaria, aprendí rápido que una cosa son las guías y las recomendaciones más o menos estándar y otra cosa es la realidad y la idiosincrasia de cada niño y de la combinación del niño con la familia en el seno de la cual nace. De forma que siempre he huido de recomendaciones absolutas, del tipo "la fruta se introduce a los 4 meses y la verdura a los 6". Porque no siempre es tan fácil, y porque la situación familiar es determinante para que las cosas sean más o menos complicadas. Por ejemplo entorno a los 3 meses siempre les preguntaba a las madres si se tenían o no que incorporar a trabajar y qué idea de alimentación tenían a partir de aquel momento (y quién iba a cuidar al pequeño) con el objetivo de ayudarlas a planificar. También os diré que hay personas que necesitan indicaciones muy rígidas para funcionar porque si no se agobian, a pesar de que mi estilo es más bien flexible respetando unos límites.

Mi experiencia con Laia fue muy sencilla. Cuando le dejé de dar el pecho no tuvo problemas para seguir con biberones y con alimentación complementaria.

Con Irene fue otro cantar....Estaba muy enganchada al pecho y cuando empecé a trabajar no quería comer. Pero sin acritud. Ni lloraba ni se ponía nerviosa, simplemente esperaba a que yo llegara para mamar. Esa época fue dura porque yo en la distancia sufría, y porque las jornadas largas (guardias, etc) sabía que su ingesta iba a ser más bien poca. Con los biberones no hubo manera, con biberón-cuchara y con vasito algo iba tomando pero era casi simbólico. Así que fuimos bastante rápido a la cuchara. Y luego bastante rápido a los trocitos.

Como yo no podía seguir alimentándola exclusivamente con pecho porque tenía que trabajar, tanto ella como yo tuvimos que acostumbrarnos ella a ir probando otras cosas y yo a ir sufriendo cada vez un poco menos.

Cuando hay dificultades yo creo que no hay que forzar la situación. Si la fruta cuesta un poco más, hay que ir probando de vez en cuando sin tirar la toalla pero tampoco sin angustiarse. Y optar por el sentido común.....por un lado no dejarlos sin comer pero por otro lado ir educando en la variedad y en la autonomía con la alimentación.

Para ir retirando algunas tomas de pecho hay situaciones que son bien difíciles. Yo las viví en primera persona con Irene. Pero tenía claro dos cosas: que el camino era ése (la niña ya tenía 6 meses) y que de hambre no se muere nadie teniendo comida....(hay que hacer excepciones por ejemplo en niños enfermos). También tenía claro dos cosas con el tema del pecho y la lactancia materna: que la leche de forma exclusiva (tanto materna como artificial) no cubre las necesidades nutritivas del niño a partir de los 6 meses. Y que con el pecho hay mucho que hablar....pues tiene una vertiente afectiva muy intensa que yo pienso que en esas edades hay que empezar a desdoblar. El pecho se mantiene y es alimento y vínculo, pero el vínculo y el afecto también están en otros muchos momentos, y también se crean alimentando de otras maneras.

En mi caso poco a poco, con flexibilidad y cariño, y probando diferentes opciones, la cosa en un par de meses fue bien. Hay gente a la que le cuesta más y niños más contundentes y en el hospital recuerdo alguna historia de algún bebé de unos 12 meses alimentado exclusivamente con lactancia materna y que estaba desnutrido.

Estos problemas son más frecuentes de lo que parece. Me atrevería a dar alguna recomendación.....Pues que sea otra persona la que dé la alimentación complementaria cuando hay problemas. Y no quemarse con el tema de la fruta. La fruta es complicada para muchos niños hasta que se la comen a pedazos. Y paciencia.....generalmente son baches temporales.

lunes, 29 de marzo de 2010

Que se me suben los colores....

Hace unos días, en mi curso intensivo, una de las pediatras que lo hicieron conmigo, se me acercó mientras estaba esperando para servirme un café durante uno de los desayunos y me preguntó si yo trabajaba en el Hospital del Mar. Le dije que ya no, que hacía dos años que no. Ella me había visto allí en unas reuniones que se hacían mensualmente entre los pediatras de primaria y los de hospital. Yo la verdad es que no la recordaba. Después me preguntó cómo me llamaba. Y al decirle mi nombre me dijo: Tú tienes un blog de pediatría, ¿verdad? Le contesté que sí con un discreto rubor en las mejillas...
También esta semana, recibí un e-mail de una periodista que trabaja para La Vanguardia. Quería saber si podía entrevistarme para un reportaje que está preparando para el magazine de los domingos sobre blogs relacionados con la maternidad. Me dió un poco de vértigo su petición, aunque finalmente quedé con ella el viernes para que me explicara los detalles. Le advertí que no tengo intención de hacerme "mediática" y que no quería tratar asuntos personales.

Como en principio la cosa me pareció bastante seria y respetuosa, estuvimos hablando sobre el blog. Sobre mis motivaciones para escribir, y cómo se han ido modificando con el tiempo, sobre vosotros los que en la distancia leéis estás palabras, sobre el resto de compañeros blogueros distribuidos por la geografía y cómo al final parece que todos nos "conocemos" y formamos una especie de familia virtual....La verdad es que fue muy interesante hablar con ella y supongo que en algún momento me explicará si el proyecto sigue adelante y si algún día pasamos de la red al papel aunque sea sólo durante un domingo....Os mantendré informados!

Cuando miro atrás en el tiempo y veo la cantidad de entradas escritas, que ya hay 200 seguidores en el blog directamente (casi 300 en facebook) y casi 200.000 visitas a veces me entra miedo escénico. Que al fin y al cabo una es una ciudadana de a pie, con una vida de lo más normal y convencional.

viernes, 26 de marzo de 2010

El llanto del bebé y Laia haciendo ciencia

Justo ayer os comentaba que Irene había cambiado de grupo en la piscina para pasar a aprender a nadar con un grupo de niños más mayores. Aunque ella está en el grupo de los más pequeños, coincide en horario con otros grupos. También ahora utilizamos un vestuario diferente, que es exclusivo para los niños. Allí se forma un bonito alboroto mientras se cambian los críos. Algunas madres, al igual que me pasa a mí, que voy también con Laia, llevan a los otros hermanos. Una de las mamás, va con 3 niños, los 2 mayores que son un poco más mayores que las mías entran a nadar, mientras que lleva también un bebé de pocos meses en un cochecito, que se queda el pobre "aparcado" mientras su madre se ocupa de vestir y desvestir a sus hermanos.
A mis hijas les fascinan los bebés. Sobre todo a Irene, pero a Laia también.
El otro día mientras yo estaba quitándole el bañador a Irene para ir para casa, Laia estaba alrededor del bebé de la familia numerosa. El bebé de tanto en tanto lloraba mientras que su madre atendía como podía a los otros dos. Laia empezó a hacerle muecas. Yo no prestaba mucha atención cuando de repente se acerca y me dice:
- Mama, he descubierto una cosa
- ¿Qué has descubierto, cariño? - le pregunto
- Sé una forma de hacer que el bebé deje de llorar - me dice
- ¿Qué haces? ¿Le haces gracias o caricias? ¿Le explicas cositas? - le comento
- No, mama. Cuando enciendo el secador, se calla. Y si lo apago vuelve a llorar - me dice toda orgullosa
Acto seguido me hizo una demostración. Y efectivamente el lactante se callaba con el ruido del secador de pelo. Laia descubrió que algunos bebés se tranquilizan con el ruido blanco.
El ruido blanco es un sonido producido por una combinación de diferentes frecuencias del espectro del sonido, creado electrónicamente. Se utiliza paa ocultar otros sonidos y el sonido ambiente. Sería un equivalente a la luz blanca.
Buscando un poco de información sobre este tema, he descubierto que el ruido puede ser de muchos colores (rojo, gris, blanco, rosa, etc), en función de la longitud de onda y otras características y que es posible utilizar las diferentes modalidades para diferentes funciones.
En el caso del ruido blanco, que para entendernos es el ruido que se obtiene al encender un secador, la aspiradora, un ventilador o la campana extractora, parece que guarda similitudes con el sonido de los líquidos fluyendo y posiblemente evoque en el lactante reminiscencias de su experiencia auditiva durante la vida intrauterina, con lo cual consigue tranquilizarse.
Los lactantes pequeños lloran a veces mucho. Se atribuye desde tiempos inmemoriables a los cólicos. Los cólicos, si bien habitualmente se han relacionado con el dolor abdominal, los gases y las digestiones, no tienen un origen muy definido. Y es un problema que no compartimos con ningún otro mamífero, es exclusivo de la especie humana parece ser que como parte de nuestra inmadurez al nacimiento.
Los cólicos son una tortura para muchos padres y niños y un negocio farmacéutico, a pesar de que ningún tratamiento resulta totalmente efectivo a diferencia de uno: dejar pasar el tiempo.
No obstante me atrevo a recomendar a algunos de los que estén desquiciados a que prueben con el ruido blanco. Si no tenéis ganas de encender la campana extractora, podéis consultar esta página web donde se puede escuchar gratuitamente. Igual algún día lo pruebo con una de mis migrañas!


jueves, 25 de marzo de 2010

Y más sobre apego


Ayer os planteaba algunas cuestiones en relación con el apego. La teoría del apego ha facilitado la comprensión de la crianza, de algunas formas de psicopatología que tienen su origen en la tierna infancia y las formas de relación que se establecen entre los niños y sus cuidadores principales.
Los tipos de vínculo los definió Mary Ainsworth, que fue colaboradora de Bowlby en un proyecto de investigación.
Definía 3 tipos de vínculo:
  • El vínculo seguro. Los cuidadores son la base de seguridad cuando están angustiados. Tienen cuidadores sensibles a sus necesidades, y por eso tienen confianza en que sus figuras de apego estarán disponibles y responderán y les ayudarán en la adversidad. Predomina la confianza, a pesar de las dudas y el malestar. Las personas con apego seguro tienden a ser más cálidas, estables y con relaciones íntimas satisfactorias. Son positivas, integradas y con perspectivas coherentes de sí mismas.
  • El vínculo evitativo o evasivo. Aparente desinterés y desapego a la presencia de los cuidadores durante los periodos de angustia. Tienen poca confianza en que serán ayudados, inseguridad hacia los demás, miedo a la intimidad. Prefieren mantenerse distanciados de los otros. La confianza en el vínculo se ha perdido o no se ha podido establecer de forma óptima.
  • El vínculo ansioso-ambivalente. Responde a la separación con angustia intensa y mezcla comportamientos de apego con expresiones de protesta, enojo y resistencia. Debido a la inconsistencia en las habilidades emocionales de sus cuidadores, estos niños no tienen expectativas de confianza respecto al acceso y respuesta de sus cuidadores. De alguna manera, la presencia del otro lo ahoga, mientras que su ausencia le hace sentir desesperanza.
Siempre se dice que lo niños con apego seguro, son los que en realidad mejor saben separarse de sus padres y relacionarse con otras personas, ya que saben que en situación de necesidad sus padres los "rescatarán".
Estos días mi pequeña, Irene, ha empezado a ir sola a la piscina. Como ha cumplido los 3 años, ya ha pasado al grupo de los grandes y deja las clases de natación para bebés. Hasta ahora yo me metía con ella en la piscina y habíamos hecho grandes progresos.
Con Laia ya sentí un poco de vértigo al pasar de ir con ella a la piscina a dejarla ir sola. Además entonces era otro centro y allí la natación para bebés era hasta los 2 años y a partir de ahí ya iban solos. Es decir con un año menos que su hermana. Allí la "ventaja" para las madres sufridoras es que las podías ver a través de un cristal y en la distancia seguías de alguna manera "controlando" cómo iba todo, de forma equivalente a como seguro hacen otros padres que llevan a sus hijos a guarderías que tienen conectadas cámaras web. Laia se adaptó bien, sin grandes problemas.
Con Irene que está muy pero que muy apegada a mí, yo tenía un poco de miedo. El último día que entré con ella, aproveché la ocasión para que su señorita de natación de bebés, le presentara a la que iba a ser su señorita de natación de "mayores". Ella que es muy cordial, le hizo unas gracias, para luego decirme al salir de la piscina algo así como "que muy bien lo de las presentaciones, pero el próximo día vuelves a entrar conmigo" (en lenguaje Irene, imposible de transcribir).
Así que al día siguiente nos fuimos para allí, la cambié en el vestuario habilitado para los niños y entró algo reservada pero sin miedo, sin rabietas, sin ningún drama. Yo me esperaba un llanto o una queja. Y al salir la señorita me confirmó que había ido todo muy bien. De forma que yo también pienso, por lo menos en mi caso, que el tener un vínculo fuerte y seguro hacia mí le ha facilitado su integración en otros grupos. En este caso en la piscina y hace algo más de un año en la guardería, donde no sólo no lloró sinó que se dedicaba a consolar a otros niños.
Tengo que confesar que me quedé completamente tranquila hace un par de días, que fue jornada de puertas abiertas. Viéndola sin que ella al principio me viera, confirmé que todos mis miedos y desconfianzas eran infundados. Estaba completamente integrada en el grupo y seguía las instrucciones como todos los demás, disfrutando además de juegos y compañías.

PD: No os perdáis el vídeo. Es la reproducción del experimento que hizo Ainsworth, y es el ejemplo de apego seguro.

miércoles, 24 de marzo de 2010

Vínculos afectivos, apego y resiliencia

Ya os advertí a principios de semana que os iba a dar la lata con todas las cosas que he ido aprendiendo o actualizando estos días. Ya estoy de nuevo en casa y me toca reincorporarme a la rutina después de este lapsus formativo en un entorno privilegiado.
Como os decía, muchas de las cosas que han explicado estos días me han parecido muy interesantes. Hubo una charla del Sr. Francisco Sáinz (supongo que es doctor en psicología), que es psicoanalista y profesor de la Universitat de Barcelona. Es un orador excelente que nos habló sobre los vínculos afectivos de los niños y la resiliencia.

Los humanos, sobretodo en comparación con otras especies animales, somos completamente dependientes en nuestros primeros meses de vida, necesitando muchas atenciones y cuidados por parte de nuestro entorno. El ambiente para un niño no es la sociedad o el momento histórico en el que vive, sinó las personas que lo cuidan de forma regular y continuada. Las necesidades de alimento, higiene, vestido y hogar son importantísimas, pero también lo son la necesidad innata de ser abrazado y sentirse unido afectuosamente con un adulto empático. De hecho venimos programados biológicamente para establecer vínculos con una persona cuidadora. El vínculo no depende de las necesidades de alimentación sinó de la necesidad natural de encontrarse con otra persona y relacionarse de forma íntima.

Bowlby, del que ya he hablado en alguna otra ocasión, fue un psicoanalista británico, que definió la teoría del apego. A principios de los años 50 del siglo pasado, la OMS le encarga un trabajo sobre cuidado maternal y salud mental. De alguna manera ponía en evidencia que si el vínculo con la madre fallaba o no se establecía correctamente, el niño y posteriormente el adulto, desarrollaba psicopatología. Bowlby tenía la experiencia personal de haber nacido en una familia de clase alta, siendo criado sus primeros años de vida por una niñera, que a los 4 años desapareció de su vida, siendo para él un hecho muy traumático.

En algunas de sus postulaciones, la teoría de Bowlby puede estar vigente y de hecho ha ayudado durante décadas a estudiar la crianza y los vínculos afectivos. Sin embargo, en otros aspectos como por ejemplo el responsabilizar de forma exclusiva a la madre de la salud mental del niño, están algo obsoletos (hay que tener en cuenta el momento histórico en que se postula la teoría del apego).

Partiendo de la teoría del apego, se establecen diferentes tipos de vínculo, siendo el más deseado y el que condiciona mejor situación mental, el vínculo seguro.

Claro que establecer un vínculo seguro no es sinónimo de no dejar respirar al niño. De hecho en la actualidad, en la era de internet, en la que los padres y madres tenemos más información que nunca, se dan dos posturas totalmente opuestas. Y ya sabéis que yo soy de la opinión, que en el medio está la virtud.

Una de las posturas actuales está basada en técnicas muy instrumentales (conductistas) para modelar la conducta del niño, con poca atención afectiva y mucha estimulación. No es lo mismo, pero está en cierta relación con lo que un día hablé sobre los padres "helicópteros".

También actualmente hay otras tendencias totalmente opuestas y que fomentan hasta la saciedad construir relaciones muy pegajosas, que satisfacen exageradamente las necesidades, creando una dependencia insana.

Supongo que podéis identificar claramente estas corrientes y "expertos" en uno y otro bando.

Y para tranquilidad de la mayoría, decir que un niño no necesita estímulos añadidos a una vida corriente, ni padres súper inteligentes ni mucho menos perfectos y que no se equivoquen. Tampoco personas que estén a su servicio nada más que abren la boca. En realidad lo importante para el niño es sentirse querido y cuidado y poder contar con las personas cuidadoras en los momentos de indefensión.

La resiliencia es un término del que he oído hablar con relativa frecuencia en los últimos años. De alguna manera es la capacidad de las personas (algunas) de hacer frente a las adversidades de la vida, superarlas y ser transformadas positivamente por ellas.

En el caso de los niños que han vivido situaciones muy duras (guerras, abusos, desastres naturales, etc), parece ser evidente, que el contar con una persona que se hacía cargo de ellos emocionalmente, es decir con quien establecían un vínculo afectivo seguro, les hace resilientes. Por eso es posible encontrar niños que aseguren haber tenido una infancia feliz y ser sanísimos mentalmente, a pesar de haberla pasado en guerra o haber sufrido alguna experiencia muy traumática a ojos de un observador.

Qué interesante, ¿verdad?

martes, 23 de marzo de 2010

Rechazo a la vacunación


Ayer os dejaba un poco con la curiosidad sobre qué pasaba cuando unos padres no quieren vacunar a su hijo. Aunque en líneas generales pueden pasar muchas cosas, generalmente es común que no ocurra NADA. Las vacunas en nuestro país son recomendadas pero no son obligadas por ley, ni tampoco para asistir al colegio, ni para recibir asistencia médica. En algunos países sí que existe la obligación, pero incluso en ellos, es posible muchas veces escaquearse alegando motivos religiosos (esto ocurre por ejemplo en EEUU).

Hay circunstancias que han hecho que se incrementen las dudas sobre la vacunación en algunas familias:

  • La introducción de nuevas vacunas y por consiguiente la aparición de nuevos efectos secundarios.

  • La amplia difusión mediática cuando se produce algún problema en relación con las vacunas

  • Calendarios vacunales con un número creciente de vacunas, que además se ponen en muy poco tiempo

  • Ausencia de percepción de riesgo real respecto a algunas enfermedades (como ya no suele haber sarampión, se obvia el riesgo)

  • Facilidad para la difusión de mensajes alarmistas o posiciones antivacunales utilizando la red (y ya se sabe, la gente consultamos antes a internet que a nuestros médicos)

  • Difusión de una "cultura natural" que afirma que es mejor pasar las enfermedades de forma natural (es decir, que para estar inmunizado contra la varicela es mejor pasar la enfermedad que vacunarse contra ella)

  • Cuestionamiento del papel ético de la industria farmacéutica

Cuando en las consultas, una familia declara que no quiere vacunar al niño, se genera una situación de tensión que altera la relación médico-paciente. No todas las situaciones son iguales, pero un pediatra muy comprometido con la vacunación es posible que no quiera tenerlos como pacientes (yo conozco algún compañero que lo hace), sobre todo si la negativa es firme y abarca a todas las vacunas.

Uno de los problemas de rechazar a estos padres como pacientes, es la preocupación por qué va a pasar con ese niño. Me explico. Fácilmente pueda caer en manos de personas que ejerzan medicinas alternativas o paramedicinas, con el consiguiente riesgo para su salud.

Yo he vivido escasamente esa situación. Sobre todo porque he trabajado muy poco en atención primaria. Salvo algún caso aislado en el que no querían vacunar (y sí, afecta a la relación médico-paciente, son visitas incómodas), la mayoría lo que proponían era retrasar el calendario o no administrar determinadas vacunas inicialmente (como la hepatitis B). El rechazo parcial al calendario o la adaptación a otro ritmo son más frecuentes que el rechazo total. Por ejemplo una de las que no se suelen rechazar es la vacuna contra el meningococo, supongo que porque sigue habiendo casos de meningitis y la gente no quiere asumir ese riesgo. Un riesgo que parece absurdo con el sarampión (y hay brotes de vez en cuando y puede dar complicaciones serias) o la tos ferina (enfermedad de la que yo he visto morirse a dos niños).

Todas las familias quieren lo mejor para sus hijos. Los que rechazan la vacunación lo hacen de forma estudiada. No en vano suelen ser gente formada, de nivel económico medio-alto y con las ideas claras. El principal motivo por el que lo hacen es por el miedo a los efectos adversos, junto a una baja percepción de riesgo de enfermedad. El bajo riesgo se percibe porque hay pocos casos en nuestro medio de algunas enfermedades (justamente por la cobertura vacunal). Me gustaría saber qué harían estas familias en un país en vías de desarrollo donde la posibilidad de contraer una enfermedad prevenible mediante vacunación es más palpable que en nuestras latitudes.

Tal como dijo el ponente de la sesión sobre rechazo vacunal: "El miedo no es infeccioso pero sí contagioso"

lunes, 22 de marzo de 2010

Seguridad de las vacunas

Estoy en medio de la montaña en un curso. Es un curso que la Societat Catalana de Pediatria organiza cada año a modo de jornadas intensivas de formación. Abarca 4 días (con descanso del domingo) desde el viernes pasado a mañana martes, y se hace en un hotel que no tiene desperdicio y donde van los jugadores del Barça a concentrarse en el Montseny.
Esta semana os voy a taladrar con las cosas que aprendo aquí.

El sábado hicieron dos charlas consecutivas sobre vacunas. A raíz de la epidemia de gripe A y su vacuna y de cómo se gestionó administrativamente, ha habido cierto revuelo popular que ha acabado perjudicando a las campañas vacunales en general.

Las vacunas y los programas de vacunación son una de las estrategias preventivas más beneficiosas en salud pública. Desde una perspetiva sanitaria, pero también social es una de las intervenciones más coste-efectivas. Es decir que es más rentable a todas las escalas (económica, social, sanitaria) vacunar que pasar la enfermedad. Si no fuera así para los estados, no os engañéis: no serían gratuitas.

Sin embargo hay que asumir dos conceptos: ninguna vacuna es totalmente segura, y ninguna vacuna es totalmente efectiva. No obstante, ponderando riesgos, se vacunan enfermedades en las que el riesgo de tener problemas graves si se contrae la enfermedad es superior al riesgo vacunal.

La viruela se erradicó gracias a la vacuna. Enfermedades como el sarampión han bajado a límites muy bajos. Sin embargo estamos en una época en las vacunas pueden ser víctimas de su propio éxito.
El máximo beneficio de la vacunación se obtiene cuando se consiguen elevadas tasas de cobertura, es decir cuando el mayor número posible de niños está inmunizado, ya que se consigue la inmunidad de grupo, que incluso protege a niños que no están vacunados o que lo están parcialmente (por ejemplo a los bebés más pequeños).

Las vacunas son productos biológicos, y por tanto no están exentas de reacciones adversas. Estas reacciones son en su mayoría muy leves. Raramente se producen reacciones más severas. Lógicamente contra más dosis de vacunas se ponen (es decir cuantos más niños se vacunan), más posibilidad de encontrar efectos no deseados.

Para la aprobación de una vacuna se establecen unos controles de seguridad muy estrictos previamente a su comercialización y se hace un seguimiento posterior a la misma. De hecho, todas las vacunas actuales tienen un adecuado perfil de seguridad. Y no obstante todos los pediatras estamos al acecho por si aparece alguna reacción no deseada, y comunicarla a las autoridades pertinentes.

Uno de los estudios médicos que más perjudicó a las vacunas fue uno que se publicó en la prestigiosa revista médica Lancet, que firmaba el Dr. Wakefield. Lanzaba una hipótesis en la que relacionaba la vacuna triple vírica con el autismo. Este artículo ha dado argumentos durante años a los grupos antivacunales. Con el paso de los años, se han realizado muchos estudios en este sentido, sin encontrar hallazgos que fueran a favor de esa hipótesis. La teoría se ha ido refutando, los propios autores han ido renegando del estudio, llegando hasta el punto que la revista ha retirado el artículo original (algo insólito) en febrero de este año.


Mañana os explico qué pasa cuando una familia no quiere vacunar a su hijo....

viernes, 19 de marzo de 2010

¡¡Es niña!!

Hace unos meses os contaba que mi hermana estaba embarazada de su tercer hijo/-a y que todos esperábamos para este año la feliz llegada de un nuevo miembro a la familia. Ayer mi hermana se hizo la ecografía de las 20 semanas. La ecografía que se realiza en el segundo trimestre del embarazo, entre las 18 y las 20 semanas, es probablemente una de las pruebas más importantes que se hacen durante la gestación. Es la que da más información morfológica, y permite ver al feto ya completamente formado, creciendo y madurando. El tamaño del niño es lo suficientemente pequeño para abarcarlo ecográficamente en su totalidad, y lo suficientemente grande para ver los órganos con cierta garantía. Se evalúa el crecimiento, la formación correcta de las estructuras, y la circulación fetal por las cavidades cardiacas y los grandes vasos. Como véis muchas más cosas, además de conocer el sexo del bebé. Saber si es niño o niña es en muchas ocasiones el único dato con el que mucha gente se queda de la exploración. Como dicen muchas personas sin conocimientos médicos pero con sentido común antes de esta ecografía: que sea lo que sea, pero que venga bien.
Con Laia me hizo mucha ilusión que fuera una niña, pero os aseguro que en el momento de la ecografía fue lo que menos me importó. Iba nerviosa como un flan por saber que realmente la niña estaba bien y no tenía malformaciones, a pesar de que era consciente de que una ecografía normal no descarta todos los problemas, ni mucho menos. Pero sí es verdad que hay mucho ganado.

Con Irene, ya sabía que era una niña, puesto que unas semanas antes me había hecho la amniocentesis. Si cabe todavía iba más inquieta. Cuando ya se sabe lo que es tener un hijo sano, el miedo a tener un hijo con algún problema yo creo que es superior.


La ecografía es una prueba de imagen diagnóstica, que no irradia y es inocua. Su realización sistemática ha revolucionado el mundo de la obstetricia. Y no sólo por saber de antemano si lo que nacerá es un niño o una niña. Las posibilidades de diagnóstico prenatal son inmensas. Y me cuesta entender cómo se podía seguir el embarazo sin ecografía cuando los de mi generación estábamos en las barrigas de nuestras madres!! Un antes y un después, sin duda.


La ecografía de mi hermana fue bien. Y parece que es otra niña.


A nivel familiar estamos en una balanza algo desequilibrada: van a ser cuatro niñas (Laia, Emma, Irene y la pequeña en crecimiento) y un niño (Joan). Veremos a ver cómo se las apaña el machote con tanta princesa...

PD: Feliz día del padre a los padres recientes (y no tan recientes, como mi señor papá), con mención especial a mi cuñado, que seguro que hoy luce una sonrisa nueva. Sonrisa de ilusión por la dulce espera.

jueves, 18 de marzo de 2010

Todo lo que no te contarán sobre la maternidad

"Todo lo que no te contarán sobre la maternidad" es un libro escrito por la periodista Carmen Amoraga en relación con su propia experiencia del embarazo, parto y primeros meses de vida de su hija.
Había oído hablar sobre él y me picó la curiosidad, así que al final me lo compré y me lo he leído. Mi época de embarazo, parto y postparto empieza ya a estar un poco lejana, pero es un libro bastante recomendable para el que se acaba de iniciar en la aventura de la maternidad. Vaya, sobre todo para leer durante el embarazo para saber lo que viene después. Habla sin pelos en la lengua de bastantes temas, que muchas veces no se explican, o sobre los que hay demasiadas doctrinas. De alguna manera desmonta la idea romántica que uno tiene de tener un hijo.
El hecho de que el relato esté en primera persona se aleja de los libros escritos sobre la maternidad, en la que siempre un experto te explica cómo hay que hacer las cosas sentando cátedra (y haciéndote sentir mal cuando te das cuenta de que las cosas no van como dice en el libro....)

Aunque hay algunas pequeñas lagunas en temas puramente pediátricos y no estoy de acuerdo en algunas cosas (como por ejemplo cuando explica que su hija llegó a tener 3 pediatras distintos!!), el libro en líneas generales está bien documentado, y es de lectura amena, divertida y a ratos emotiva.

Da pocos consejos, aunque se atreve con uno: intentar relativizar. Relativizar cuando llevas 6 meses sin pegar ojo, cuando tu relación de pareja no es lo que era, cuando no te cabe tu ropa de antes, etc. Un consejo muy acertado, ¿no creéis?

miércoles, 17 de marzo de 2010

Los niños también tienen cefalea

Estuve desde el domingo por la tarde hasta ayer por la noche con migraña. Me pasa aproximadamente una vez al mes y he aprendido a vivir con ello. Me suele durar una media de 2 días y siempre he continuado haciendo vida más o menos normal, a pesar de que a ratos es muy pesado. Miles de personas en nuestro país faltan cada día al trabajo por las migrañas. Tengo algún conocido con migrañas altamente incapacitantes. Cuando empieza el dolor de cabeza primero pienso "no, por favor". Luego voy resignándome y cuando llega el segundo día y me levanto de nuevo con el dolor, estoy hasta las narices, me pongo rabiosa y de mal humor. Finalmente, tal y como ha llegado se va. Los medicamentos antimigrañosos me funcionan a veces, otras no. Y he tenido que optar por los más "flojitos" dentro de los triptanes, para evitar los efectos secundarios que tenía (vaya, que prefería estar con dolor de cabeza que con efectos secundarios). Las migrañas las tengo desde los 14 años. Aunque inicialmente mi madre me llevó a mi médico y éste me derivó al especialista, no me dieron un diagnóstico claro. Yo misma con los años me he autodiagnosticado de migraña y me he automedicado. Hace unos meses volví a ir al neurólogo porque pasé una época con mucha recurrencia, y me indicó la realización de una resonancia. No está de más tener alguna prueba de imagen, para demostrar que no hay ninguna lesión que lo justifique y saber a ciencia cierta que lo que ocurre son trastornos funcionales.

Algunos investigadores han publicado que hay factores ambientales que favorecen la aparición de migraña como por ejemplo las bajas presiones o el tiempo muy caluroso. Algo de verdad seguro que hay, porque por ejemplo el lunes, que yo estaba con mi dolor de cabeza en pleno apogeo, visité en Urgencias unos cuantos niños con cefalea.

A diferencia de lo que piensan muchas personas, los niños también pueden tener dolor de cabeza. Además a cualquier edad, si bien es verdad que cuanto más pequeños son, más difícil es que lo sepan expresar. La cefalea ciertamente puede indicar enfermedades graves, pero lo más habitual es que sea un síntoma ocasional como de vez en cuando nos pasa a los adultos. También acompaña a la fiebre y algunas veces indica el inicio de un cuadro infeccioso junto al malestar general.

Las familias se suelen asustar mucho cuando los niños dicen que les duele la cabeza. Enseguida piensan en lo peor. Y pocas veces les dan analgesia cuando muchos de ellos seguro que se tiran de cabeza al botiquín cuando a ellos les duele.

Cuando se visita a un niño que tiene cefalea, lo más importante es la anamnesis o entrevista médica. Deben conocerse las características y la historia del dolor, así como valorarse otros aspectos acompañantes (por ejemplo el estrés o la falta de sueño). Hay que incidir en una serie de síntomas que son algo más alarmantes como por ejemplo que se acompañe de vómitos sin náuseas o que el dolor sea más intenso a primera hora de la mañana. La exploración del niño también es importante y es conveniente tomar una tensión arterial así como una revisión oftalmológica en algunos casos.

Las cefaleas más frecuentes son la cefalea tensional y la migraña. La cefalea tensional está relacionada con factores psicógenos estresantes. Nuestros niños están cada vez más estresados, por lo cual es normal que esta cefalea vaya en aumento.

La migraña es una entidad familiar, hay antecedentes en el padre o la madre en un porcentaje importante de los casos y atención al dato, porque puede aparecer tan pronto como a los 3-5 años, aunque lo más común es que sean niños o niñas mayores de 10 años y/o adolescentes. A partir de la revolución hormonal de la pubertad será más frecuente en niñas que en niños como sucede en los adultos.

Ante un dolor de cabeza en el niño hay que valorar otros síntomas acompañantes y hay que darle analgesia. No me parece necesario que haya que consultar a la primera de cambio, sobre todo si cede con analgésicos comunes, aunque es un síntoma a estudiar si ocurre de forma recurrente o interfiere de forma destacada en el día a día del niño.


martes, 16 de marzo de 2010

Visitas dobles


Una de las cosas que más me fastidian es tener que hacer visitas dobles. Y no me refiero a visitar hermanos, ni a ver a un niño varias veces en el transcurso de su enfermedad. Me explico.

En ocasiones en Urgencias entra un niño con su padre o su madre (uno de ellos). Le haces una anamnesis, lo exploras y les das las explicaciones pertinentes y/o tratamientos necesarios para finalizar la visita. Entonces cuando estás acabando o justo has acabado, aparece por la puerta el progenitor que faltaba y empieza a preguntar lo que acabas de explicar.


No es que me moleste explicar las cosas. Entiendo que ambos, padre y madre, quieren saber de primera línea qué le pasa al niño. Entonces, ¿por qué no se esperan a estar los dos? Hay algunas personas muy maleducadas, que sobretodo si entran a final de la explicación que le estaba dando al primero que había entrado, interrumpen constantemente, cuando lo adecuado, digo yo, es escuchar el final de la conversación y luego hacer las preguntas sobre las dudas que has tenido.


La verdad es que los padres, suelen ser con más frecuencia los que entran en segundo lugar. Mucho mejor, porque si son las madres (y ahora hecho tierra sobre nuestra condición femenina) hay que repetir la visita fijo, no sé si porque no se fían realmente de lo que luego les puedan explicar sus maridos (que en algunos casos no me extraña) o por aquello de tener siempre la sartén por el mango.


En otra situación en la que ocurre, es en el pase de visita en las habitaciones de enfermos ingresados. Las visitas médicas en todos los hospitales suelen ser por la mañana, generalmente a primera hora. En los hospitales pediátricos, salvo excepciones, los pediatras pasamos visita todos los días, porque los niños cambian mucho de un día para otro, y sea sábado, domingo o festivo, pueden darse cambios que por ejemplo hagan que se pueda dar de alta aunque no sea un día laborable.


Lógicamente el hecho de que te pasen visita todos los días, va asociado necesariamente a que no siempre va a ser tu médico el que te visite. Eso ya de entrada genera cierta desconfianza, a pesar de que los médicos nos transmitimos la información de los pacientes. Si por ejemplo pasas visita y la madre en ese momento está desayunando (por ejemplo), sucede de tanto en tanto que con cualquier excusa es frecuente que luego te hagan volver a pasar por la habitación. En muchos hospitales hay carteles en los que indica a qué hora se poduce la visita médica. Y eso supongo que es para conseguir que el que quiera estar esté y se entere y pregunte y luego no haga volver al médico innecesariamente.


El fin de semana estuve de guardia. Pasé visita. Durante el fin de semana, el médico responsable pasa visita en la planta y luego ya pasa el resto del día en Urgencias. Lógicamente cualquier problema que ocurra con un paciente ingresado nos atañe. Pero hay que priorizar. Y si se ha pasado visita por la mañana a un niño que está razonablemente bien (aunque esté ingresado), se ha hablado con la familia, se le ha pautado la medicación que le corresponde, salvo cambios imprevistos en su situación, hasta el día siguiente no vuelve a ser visitado por el médico. Las enfermeras son personal cualificado y controlan diferentes aspectos por los cuales el médico debe volver a valorar a un paciente. Los niños ingresados no están dejados de la mano de Dios aunque al médico sólo lo vean unos minutos al día.

Entonces ocurre. Llamada de la enfermera de planta. Urgencias hasta los topes. Además con algún niño en Urgencias que requiere tu atención.

- Te llamaba para ver si puedes subir un momento a ver al niño de la habitación 530.

- ¿Qué le pasa?

- Bueno dice que está inquieto y no se ha querido comer la pera

- Y le has visto alguna cosa en especial? ¿Tiene bien sus constantes?

- El niño está perfecto. Tiene las constantes bien. No se ha comido la pera para merendar pero se ha comido dos yogures. Y tiene una pequeña llaguita en la lengua

- Pues aquí estoy hasta arriba de faena, tengo un niño al que le tengo que hacer una punción lumbar y tengo Urgencias medio colapsado.

- Subiré cuando pueda

- Ok

Una hora más tarde, llamada de nuevo

- ¿Qué tal vas? Que si puedes pasarte por la 530

- Mira sigo sin poder, algún cambio?

- No, es que la madre quiere que subas

- En cuanto pueda

A la tercera llamada, 3 horas más tarde, acabo subiendo. Si a mí la enfermera me ha llamado 3 veces, está claro que su timbre ha debido sonar por lo menos el triple de veces.

Cuando subo la madre del niño me mira con mala cara. Yo no estoy para muchas alegrías tampoco.

Un par de llaguitas en la boca. Y el niño perfecto. ¿Realmente no se podía esperar?¿Realmente no valían las explicaciones de la enfermera?

Yo tengo una explicación: la señora se había perdido mi visita de la mañana y tenía ganas de hablar con el médico, sin hacerse cargo de la organización del trabajo ni de que uno va con la lengua fuera (igual la mujer se imaginaba que no subía porque estaba durmiendo una siesta o algo así....)

La angustia de una familia se puede entender. La impertinencia no. Lo siento, estás cosas me encienden.

lunes, 15 de marzo de 2010

¡Por mil quesos de bola!

En mi casa mi marido y yo somos ávidos lectores. Lo éramos antes de vivir juntos y lo seguimos siendo ahora, con menos tiempo y diversidad, pero lectores al fin y al cabo. Somos de los que si no tenemos nada a mano leemos hasta la letra de los envases de champú.

Esto hace que tengamos la casa llena de libros. Si además incluimos los libros de la carrera y los relacionados con mi especialidad que he ido adquiriendo con el paso del tiempo y todos las colecciones infantiles (de mi infancia) que me traje de casa de mis padres cuando hicieron la última mudanza, acabo dándome cuenta de que si algún día se prende algún fuego (crucemos los dedos) hay material abundante para quemar....

Las niñas han vivido siempre rodeadas de libros. Ellas también empiezan a tener muchísimos, ya que no desaprovechamos la ocasión para adquirir alguno nuevo. El hábito de la lectura lo introdujimos hace ya algunos años con Laia, explicándole un cuento (o varios, nunca tienen suficiente!) antes de dormir desde que era bien pequeña. Cuando Irene ya tuvo capacidad para escuchar 3 minutos seguidos, empezamos a explicarlos para las dos. De un tiempo a esta parte, Laia ya "vuela" sola y la hora del cuento la aprovecha para leer ella lo que le interesa y sólo algún día en que el ambiente de la habitación de la hermana le da curiosidad, viene a compartir el espacio. De hecho uno de los peores castigos para ellas cuando se han portado rematadamente mal a última hora del día, es que las dejemos sin esos minutos de lectura.

Laia es también una lectora empedernida. Aprendió a leer sola, de verdad os lo digo. Después de ir aprendiendo las letras y alguna sílaba en P4, en el verano hasta P5 empezó a leer. Igual que había hecho su padre cuando era pequeño, leyendo los letreros de las tiendas y de los anuncios. La letra siempre le ha llamado mucho la atención. Supongo que tiene importancia lo que ha visto y vivido en casa, pero no me cabe duda de que algún tipo de información debe haber en el código genético para que haya niños y adultos que nos sintamos atraídos como imanes por los libros.

Desde hace unas 4 semanas, con el diario El País de los viernes, al módico precio de 4,95 euros, se puede adquirir un libro de la colección de Geronimo Stilton. El primero si no me equivoco, lo regalaron un domingo a modo de gancho. Laia realmente se enganchó y en una semana se lo había leído (comprendiéndolo) a sus 6 añitos a pesar de que en la ficha técnica indica que es adecuado para niños mayores de 8 años. De vez en cuando me pregunta qué significa una palabra, ayer me preguntaba que significaba balbucear. Los libros son divertidos, yo me leí un trozo de uno y tienen tirón. Y creo que están triunfando, no sé si a la manera de los famosos Harry Potter o de otra, pero lo cierto es que tienen una buena página web, y el número de páginas en google sobre el célebre ratón son más de quinientas mil.

Cada semana acudo religiosamente al quiosco a adquirir un nuevo ejemplar para que mi niña lo devore en pocos días. La semana pasada se leyó "El amor es como el queso" y esta semana toca "El castillo de Zampachicha Miaumiau". Se lleva el libro al cole, cuando vamos a casa de los abuelos, cuando salimos a dar un paseo o a comer con los amigos. Impresionante. Aunque no os voy a negar que me llena de orgullo. Amor de madre (lectora).


domingo, 14 de marzo de 2010

Al "fine" a ver una "culipa"

Tiana y el sapo es la última peli en el cine que he visto. Además el primer fin de semana de su estreno, para que no se nos hiciera tarde....
No está mal, aunque las he visto mejores. Supongo que es difícil para Disney inventar nuevas historias siguiendo sus líneas creativas con la explosión de ideas que las competencias van teniendo.
Eso sí las niñas disfrutaron como enanas.
Tendré que hacer un replanteamiento porque las últimas pelis en el cine han sido todas APTAS, os paso la lista: "Up"(ésta la verdad es que es genial!!), "Vicky el Vikingo", "Alvin y las ardillas" y "Tiana y el sapo"
Me encanta el cine.....jeje. A ver para cuándo una peli sólo para adultos!!


viernes, 12 de marzo de 2010

La hipoacusia infantil: un problema cada vez más frecuente

De un tiempo a esta parte, las generaciones de niños que van creciendo son cada vez más sordos. Por lo menos respecto a la voz de sus padres. Y no sé por qué hasta que no se les repiten las cosas 4 ó 5 veces, o te pones en plan sargento, o peor, en plan verdulera, no parecen inmutarse. Como se dice tradicionalmente, por un oído entra y por el otro sale.

Yo a veces me desespero, y no me consuela ver que a otros amigos o a otras familias les pasa lo mismo con sus churumbeles.

Hasta ahora era sorda mi hija mayor. En las últimas semanas, también parece desarrollar los mismos síntomas la pequeña. Así que ahora tengo que lidiar con dos. No sé si es que los 3 años es la edad en la que reafirman su oposición a nosotros los padres, o es que ha ido aprendiendo con el tiempo de las tretas de su hermana.

En la consulta también suelo ver el mismo panorama. En ocasiones aprovecho el mínimo respeto que algunos niños todavía tienen a las batas blancas (a lo mejor por miedo o porque se transmite cierta sensación de "autoridad") para de alguna manera "regañarles" cuando no hacen caso a sus padres. La mayoría se quedan cortadísimos, cuando alguien diferente de sus padres, les dice que hay que hacer caso...

No sé qué estamos haciendo mal. No sé por qué a los padres de hoy en día nos resulta tan complicado educar. No sé por qué los niños no respetan a los mayores en general o a los profesores y padres como antiguamente.

Bueno, en casa seguimos insistiendo en insistir...a veces hasta el agotamiento. Con muchísimos días en que tengo la sensación de ser un ogro más que una madre amorosa. Me levanto cada mañana con ánimo renovado y empezando de cero. Pero a veces asaltan dudas. ¿A vosotros no?
Realmente los primeros meses, los primeros años de vida de los niños son duros a nivel físico. Dependen de ti para todo, para comer, para vestirse, para bañarse, para subir y bajar de los sitios. Luego se van haciendo más independientes y tu trabajo físico con ellos disminuye, pero ¡ay lo que empieza!. Y esto me parece que todavía no es nada....

PD: La viñeta, ya empieza a ser una costumbre, de Faro www.e-faro.info

jueves, 11 de marzo de 2010

Caries del biberón

Ayer por la tarde me tocó turno en Urgencias. De soldado raso. Ahí es donde más contacto tengo con las familias y donde me ocurren más cosas de las que me gusta explicar por aquí....

Visité a un niño de dos años recién cumplidos. No me acuerdo cuál era el motivo de la visita, puesto que se me ha quedado grabada la segunda parte de la consulta. Cuando ya estaba explorado y vestido, la madre me pregunta (esto es lo que en el mundo de las Urgencias se conoce como "posyaque"):

- Ya que estoy aquí, ¿te puedo hacer una consulta? Situación harto frecuente, que la gente aproveche que tiene un pediatra delante de las narices para consultar algún problema no urgente, o para tener una segunda opinión.

- Sí, digame- le contesté

- ¿Me puedes decir si esa mancha que tiene en la muela es una caries?

Me pongo a mirar con detenimiento la boca del niño y efectivamente me pareció ver una caries en uno de sus molares inferiores.

- Pues sí me lo parece - a lo que les pregunto a los padres- ¿Toma biberones el niño, algunos de ellos con zumos o líquidos azucarados?

Y lógicamente la respuesta fue que sí.

Esta caries precoz, en niños pequeños, se conoce como caries del biberón.

La caries dental es un porceso patológico, localizado en el diente, que se inicia tras la erupción dentaria, y que determina un reblandecimiento del tejido duro del diente, que se va perforando. He alucinado buscando estadísticas, pues parece ser que afecta a casi ¡el 80%! de los niños a los 5 años en el mundo occidental.

Aunque hay un factor genético que predispone a las caries (lo sé y además lo he sufrido en propias carnes...), es una enfermedad multifactorial condicionada por diferentes factores, entre ellos la higiene y la dieta. Para que la caries se produzca es necesaria la acción de los ácidos sobre la superficie dentaria durante un tiempo. Hay un germen implicado en la formación de la placa bacteriana dentaria que es el Streptococcus mutans. La presencia de azúcares y la placa es capaz de provocar la aparición de los ácidos que destruyen los dientes.

La caries del biberón es consecuencia de la persistencia del chupete o el biberón mojado en un líquido azucarado. La gravedad de la caries está en relación con la prolongación del hábito. Es muy típico de niños que están constantemente con el biberón en la boca o a los que se deja dormir con él. Se puede originar con leche y es muy característico que ocurra con la administración de zumos en el biberón. También cuando existe la costumbre de impregnar las tetinas o los chupetes en alimentos azucarados (miel, mermelada, leche condensada).

Además en el caso de niños que se acuestan con el biberón, no se produce una higiene de la boca tras la ingesta y la higiene también es un pilar importante en la prevención de la caries.

Estos padres de la visita de ayer, me preguntaban también que en qué momento tenían que empezar a lavarle los dientes al niño.....Delicadamente les dije que llevaban unos cuantos meses de retraso, pues los dientes hay que limpiarlos desde el momento en el que salen. Inicialmente con una gasa húmeda para ir introduciendo paulatinamente el uso del cepillo. El aprendizaje del niño con el cepillo en realidad se realiza a partir de los 3 añitos, antes forma parte del trabajo de los padres y posteriormente hay que controlar cómo se realiza esta higiene. De hecho se piensa que hasta los 9-10 años, los niños no están capacitados para hacerlo bien solos.

Aparte de los hábitos dietéticos y de los cuidados higiénicos, también previene la caries la administración de flúor, aunque hay que ir con cuidado de no darlo en exceso porque también puede intoxicar....La pasta de dientes debe ser con un aporte de flúor apropiado a los niños, teniendo en cuenta que los más pequeños se tragan una parte importante del dentrífico.

En mi casa utilizamos un colutorio diario de flúor. Laia hace un enjuague diario con él, después del cepillado de antes de ir a dormir. Irene ahora está empezando a saber enjuagar. Hasta ahora, utilizaba el enjuague a modo de pasta dentrífica, es decir mojaba el cepillo en él antes de cepillarla (vigilando no pasarme porque a la peque le encanta chupar el enjuague con sabor a fresa...).

Como podéis ver, más inconvenientes para seguir con biberones y chupetes más allá de las edades necesarias....Recordad que los niños pueden beber en vaso desde edades muy tempranas y querer es poder en cuanto a tomar la decisión de desprenderse de hábitos que a la larga son perjudiciales

miércoles, 10 de marzo de 2010

Suicidio homeopático



El lunes en una de mis páginas favoritas, Pediatría Basada en Pruebas, leí un artículo que me pareció muy interesante y que os recomiendo que os leáis. Se llama Suicidio homeopático y explica una iniciativa que parte del Reino Unido y que se basa, con el objetivo de demostrar la inefectividad de los medicamentos homeopáticos, en ingerir una sobredosis de estos medicamentos y así demostrar que no ocurre nada.

Las entradas de Pediatría Basada en Pruebas siempre son muy interesantes, ya que está escritas por pediatras del grupo de trabajo de Pediatría Basada en la Evidencia de la Asociación Española de Pediatría.

Os preguntaréis qué es la Pediatría o la Medicina Basada en la Evidencia. La Medicina Basada en la Evidencia fue definida en el año 1996 por el Dr. David Sackett como la utilización consciente, explícita y crítica de las mejores pruebas disponibles para tomar decisiones médicas. Integra tanto la experiencia del profesional como las pruebas disponibles revisando la literatura médica (es decir hechos científicamente probados).

Existen diferentes grados de evidencia científica en diferentes asuntos que uno pueda plantearse, y también diferentes lugares virtuales donde uno puede buscar información contrastada como por ejemplo la biblioteca Cochrane.

La homeopatía no cumple ningún tipo de evidencia científica. Hablando en plata, a mí me parece una tomadura de pelo. Hace más de un año, uno de mis primeros posts se lo dediqué a esta pseudociencia a partir de mi experiencia al ir de cliente a la farmacia. No me sorprende la gran aceptación actual de la homeopatía: en el siglo XXI las personas buscan soluciones alternativas a sus problemas, además cuanto más caro es algo uno tiende a pensar que es mejor....Así se están forrando algunos a base de bien!! Lo que más me sorprende, sinceramente, es que algunos compañeros pediatras (incluso buenos pediatras) utilicen en alguna ocasión medicamentos homeopáticos o se formen en sus doctrinas....

En fin, de todo tiene que haber en este mundo. No os perdáis los vídeos que acompañan al post de los compañeros, aunque aviso que el segundo puede herir la sensibilidad de algún acérrimo seguidor de las pequeñas bolitas.

martes, 9 de marzo de 2010

Un colapso hermoso y...disculpen las molestias


Ayer fue un día diferente. El temporal se hizo presente en la ciudad y nevó durante horas, dejando un paisaje blanco al que no estamos para nada acostumbrados por estos lares.

Yo salía de guardia, llegué a casa, como llovía acerqué a las niñas al cole en coche y me metí bajo el edredón. Además con una imperiosa necesidad de dormir, por lo que bajé las persianas hasta abajo. Cuando me desperté sobre las 3 de la tarde pude ver por la ventana como nevaba. Me quedé mirando como una niña pequeña durante varios minutos. Luego saqué la cámara de fotos para inmortalizar el momento.

En el momento de ir a recoger a las niñas, cogí las llaves del coche y cuando bajé a la calle me di cuenta de la capa de nieve que cubría la calzada....Así que retrocedí sobre mis pasos, dejé las llaves del coche y cogí impermeables y paraguas y decidí irme andando. No sé conducir con nieve ni con hielo, qué le vamos a hacer si como dice Serrat nací en el Mediterráneo y aquí (casi) nunca nieva!....Por el camino hacia el colegio, tenía los pies helados y el cuerpo cansado de la guardia, pero me iba riendo como una tonta: Viendo el paisaje, disfrutando del cielo gris y de los copos de nieve. Ver y sentir la nieve me devolvió a mi infancia, porque es de la infancia de dónde recuerdo algún episodio similar que mi padre también inmortalizó con su cámara.

En el colegio los niños salían emocionadísimos. Algunos seguro que no habían visto nevar en su vida. Entre otros mis hijas. Ya delante de casa y a un paso de un sitio calentito y seguro, dejé a las niñas jugar con la nieve que se acumulaba en los coches. Nos tiramos unas cuantas bolas y después al calorcito de la calefacción.

Luego en las noticias pude ver el colapso generalizado. Cómo todo el transporte había dejado de funcionar, cómo mucha gente ha tenido que pasar la noche fuera de su casa. Los nuestros por suerte, todos pudieron estar a resguardo.

Y cambiando de tema....por qué lo de disculpen las molestias?

Los que lleváis por aquí una temporada sabéis de mis cambios laborales de los últimos meses, y del poco tiempo libre que ahora me queda después de trabajar y atender a mis hijas..... Sigo intentando actualizar el blog casi diariamente, pero no me veo capaz de contestar algunas de las peticiones que recibo ni responder a los comentarios tan interesantes que quedan por aquí depositados. Lo siento mucho. Algunos de los temas que proponéis son muy interesantes y los voy apuntando en una libretita. Están en lista de espera. Otros quizás queden en el olvido, pero es que no doy para más!!! Supongo que lo podréis comprender. Gracias por vuestra fidelidad.

lunes, 8 de marzo de 2010

Vamos a reivindicar un poquito....


Antes de nada, felicidades a la mitad femenina del planeta. Hoy es nuestro día.

Yo por mi parte, y ya parece formar parte de una tradición, caiga como caiga este día (laborable o fin de semana) lo empiezo o lo acabo trabajando. Eso fuera de casa, porque dentro una no se libra en los 365 días que tiene el año.

Ya el año pasado me salió la vena reivindicativa este día, por si queréis recordarlo.

Y es que hay que seguir reivindicando. Porque muchas mujeres sufren situaciones de desigualdad, porque seguimos cobrando menos por hacer el mismo trabajo, porque sigue habiendo una desigualdad aceptada socialmente en la repartición de las tareas del hogar y del cuidado de los hijos, porque la mayoría de puestos directivos en las empresas los ocupan los hombres, porque la violencia machista sigue llenando titulares.

Respecto nuestras madres, nosotras hemos conseguido en masa introducirnos en las facultades, estudiamos carreras de prestigio e incluso nos doctoramos. Sin embargo, los temas domésticos siguen estando en nuestra cartera de obligaciones en proporción superior a la de los hombres, por lo menos en la organización y la intendencia del hogar. Hay que pensar en que hay que entregar los papeles de la preinscripción o en que se han acabado los yogures de las niñas de la nevera o en que mañana toca chandal y no está limpio o que mañana se van de excursión todo el día y hay que preparar comidas.
Todo eso a la vez que cumples en un trabajo donde tu jefe tiembla sólo si te imagina de nuevo embarazada....(eso porque no "saben" que ser madre te hace más organizada, más entusiasta y lista que te cagas)


Mucho camino por recorrer todavía...

Ahí estaremos, no?

PD: Os dejo unas cuantas tiras de Forges, que me encantan

sábado, 6 de marzo de 2010

Una reflexión....


Ser padre consiste en enseñar a tu hijo a vivir sin ti

Nicole Krauss

viernes, 5 de marzo de 2010

¿Qué son los moluscos?

Ayer hablando de procedimientos médicos salió la palabra moluscos, y algún lector habitual y padre reciente se preguntaba qué era eso.
Los moluscos son compañeros de viaje de muuuuuuchos niños para agobio de muuuuuuchos padres. Un poco más técnicamente se llama molluscum contagiosum y es una infección vírica benigna de la piel. Está causada por un virus de la familia poxvirus y típicamente afecta a los niños entre 2 y 5 años. Entre un 5 y un 8% de los niños de estas edades los padecen, algunos de forma recurrente. Aunque en realidad las lesiones suelen desaparecer solas, a veces pueden pasar años, y los propios niños se las van autoinoculando y al final pueden estar a tope de lesiones.

Son unos granitos de pequeño tamaño, aspecto perlado y con frecuencia con una depresión central como si fuera un ombligo. Cuando los has visto una vez sueles reconocerlos sin dificultades. Los niños están asintomáticos y el problema es esencialmente estético.

Es posible el contagio directo de piel a piel y también a través de utensilios y ropa. Se relaciona bastante con la asistencia a piscinas. Y también lo padecen con más frecuencia los niños atópicos.

Cuando desaparecen no dejan cicatrices. Se pueden extraer con sustancias como se hace con las verrugas, aunque lo más frecuente es con una cucharilla afilada, realizando lo que se conoce como curetaje.

Laia tuvo durante una temporada. Al principio no le hice demasiado caso (qué raro!) pero la cosa se fue extendiendo.....y se llenó espectacularmente. Así que hicimos unas cuantas tandas de curetaje. A pesar de utilizar crema anestésica tópica, el procedimiento es un poco molesto para los niños. Y además los granitos sangran al quitarlos con lo cual al final el espectáculo puede acabar siendo dantesco....

Ahora un truquito para abordar el tema en casa cuando no está muy desmadrado (sirve cuando las lesiones son de pequeño tamaño). Venden una crema que lleva anestésico para aplicar tópica en la piel. Se llama EMLA. Es una crema que hay que utilizar con cuidado y en superficies pequeñas porque su absorción en exceso puede originar efectos secundarios.
Lo de los moluscos hay que tomárselo como una guerra con varias etapas y victoria a largo plazo.

El niño sale de la bañera, los moluscos están humedecidos y más blandos. Escogemos 2 ó 3 y les ponemos un poco de crema. Luego utilizamos nuestras propias uñas (largas) para arrancarlos....

Con Laia como os decía fuimos un par de veces a quitarlos con curetaje. Después de la experiencia, la niña ya me decía que ni hablar del peluquín de volver por allí. Así que me hice con la crema y me dejé crecer las uñas....Cada día después de bañarla, le ponía la crema, la dejaba delante de la tele viendo dibujos abstraída, y al cabo de 15 minutos, me ponía a rascarle las lesiones elegidas....

Fuimos teniendo moluscos unos cuantos meses. Es muy pesado. Luego de un día para otro, desaparecieron y espero que no vuelvan por aquí nunca más!!

jueves, 4 de marzo de 2010

Sin ninguna duda: yo quiero estar dentro



A principios de año, dediqué un post a la presencia o no de los padres cuando se realizaban exploraciones complementarias o pequeños procedimientos médicos.

Ya os manifesté mi parecer, desde el punto de vista profesional, como pediatra. Prefiero que los padres estén dentro, aunque hay que saber no perder los papeles.

El jueves a cada una de mis hijas se le hizo una analítica para descartar celiaquía, tal como os explicaba ayer. Así que ahora tengo mi perspectiva como madre y sin duda yo quiero estar dentro con los procedimientos.

Y no fue fácil. Ni con una ni con otra. Primero hubo que decidir el orden. Como Laia siempre ha sido muy aprensiva con todo el tema médico y tengo la experiencia del drama que fue cuando hubo que quitarle los moluscos, inicialmente pensé en que fuera ella primero. Luego cambié de parecer porque la pequeña no se iba a separar de mi lado e iba a estar presente con el pinchazo de la hermana. Así que al final se pinchó primero Irene mientras Laia estaba fuera con una de las auxiliares viendo y pintando dibujos.

Irene lloró mucho. Estaba súper asustada, ya sólo con la inmovilización. Luego para acabar de rizar el rizo fueron necesarios dos intentos. Yo estuve a su lado estoicamente, también colaboré en que se estuviera quieta. Mi niña me miraba con sus ojitos empapados que me pedían que la salvara. Se me hizo eterno. Y deseé que se acabara o sentir su dolor y su ansiedad y liberarla a ella del mal trago.

Laia fue muy valiente...Mucho más de lo esperado y aguantó como una campeona las formas. Un pinchacito rápido y se acabó enseguida. Con ella ya no sufrí tanto, la verdad y todo fue más fluido. Irene lloraba cuando pinchaban a su hermana de forma solidaria.
En fin, que lo pasé mal pero creo que estar dentro era lo que tenía que hacer. Y para yo creo que fue mejor, aunque en cierta manera se pudieran sentir "traicionadas"

Las enfermeras se portaron súper bien, y eso que tenían "presión" por aquello de pinchar a las hijas de una pediatra....Luego las disfrazaron con ropa estéril, mascarillas y polainas y fuimos hasta la puerta del hospital de esa guisa.

Hace un par de días en Urgencias visité a un niño de unos 3 años por fiebre. La madre va y me dice:


- Y si le hacemos una analítica


Y yo le contesté que no hacía falta, que estaba claro lo que tenía y que no estaba indicado


- Es que hace tiempo que no le hacen ninguna analítica - me rebatió



Pues vaya ganas, ¿no? De pasar por ello sin necesidad, digo. Porque los niños, a diferencia de los adultos que controlamos nuestro colesterol y otros parámetros sanguíneos, no necesitan hacerse controles periódicos salvo que sea inevitable para un diagnóstico o algún tipo de seguimiento.

miércoles, 3 de marzo de 2010

Una cosa menos

Una de las cosas que tiene el ser pediatra y a la vez ser madre, es que no me miro a mis hijas como pacientes sinó como hijas y a veces cuesta tener la objetividad suficiente para detectar problemas. Cuando hay enfermedades agudas es más fácil, porque de un día para otro tienen fiebre o dolor de oído y uno se centra en la cuestión. Cuando son actividades preventivas (esa visita al dentista, ¿para cuándo?) o síntomas más sutiles que se alargan en el tiempo, suele suceder lo que bien relata el refrán "en casa del herrero....".
El caso es que desde hace varios meses Laia de forma esporádica se quejaba de dolor de barriga. Nunca le hice mucho caso porque su abdomen siempre ha sido blando y normal a la palpación y no había muchos síntomas acompañantes habitualmente. Además manifestar que tiene dolor abdominal lo hace algunas veces como excusa cuando no quiere comer.

La cosa es que en las últimas semanas, se ha añadido Irene con estas quejas. Y cada vez se ha ido quejando más. Además en los últimos días ha hecho diarreas y deposiciones blandas con cierta frecuencia. Mirándola con detenimiento, la pequeña tiene un barrigón considerable. Que siempre nos había parecido la barriguita redonda de bebé, con la salvedad que ya tiene 3 años, así que ya no es un bebé....

Con la mosca detrás de la oreja, el jueves pasado me fui a ver a mi amiga Esperanza, que es una brillante gastroenteróloga, a que me echara un cable y las viera con una objetividad que yo no puedo tener puesto que las he parido. La visita me confirmó las sospechas: había que descartar que fueran celiacas.

La celiaquía es una enfermedad digestiva que se caracteriza por una intolerancia a la gliadina, que es una proteína presente en algunos cereales. Mi entrada del viernes, la del iceberg, se refería a esta enfermedad, ya que es mucho más frecuente de lo que parece, pues muchos casos no están diagnosticados.

El mismo jueves les hicieron una analítica para descartar la posibilidad de la enfermedad. La verdad es que lo he pasado mal estos días. Realmente he llegado a pensar que eran celiacas. Y me miraba a Irene una y otra vez pensando en cómo se me había podido pasar. He estado medio fin de semana leyendo las etiquetas de muchos productos alimentarios que tenía en casa, intentando hacerme una idea de qué cosas no debería volver a comprar si se confirmaba el diagnóstico, buscando en internet recetas para sustituir la harina de trigo de algunos platos. Una comedura de cabeza terrible, la verdad.

Ayer Esperanza me llamó a media mañana. Las pruebas de momento salen negativas, aunque en el caso de Irene hay alguna alteración que nos obliga a buscar otras causas, como por ejemplo una intolerancia a la lactosa o que tenga algún parásito intestinal.
Me he sentido muy aliviada aunque no tenga todavía claro qué es lo que ocurre. Una cosa menos.

El tener un diagnóstico cuando nuestro hijo tiene algún problema que se alarga en el tiempo es importante. Aunque a veces no sea un diagnóstico favorable, a muchas personas les alivia al menos tener una respuesta a lo que ocurre. La espera se hace más liviana si se van descartando diagnósticos "desagradables". Sobre este tema y la celiaquía en concreto hace unos días me sucedió una anécdota. Pasaba visita un día de fin de semana en la planta a los niños ingresados. En una de las habitaciones había un bebé muy pequeño con una bronquiolitis VRS positiva. Después de valorarlo y comentarle a la familia cómo lo veía y el plan de tratamiento que íbamos a seguir, la madre me comenta:

- Me da mucha tranquilidad que lo hayas visitado hoy tú

Yo le sonreí y me alegré, pero la verdad es que yo no conocía a la señora de nada....

- ¿Y eso? - le pregunté

- Hace ahora un año, un viernes por la tarde, visitaste a mi hija (la hermana del bebé) en Urgencias y me diste el diagnóstico de lo que tenía

- ¿Y qué le pasaba a la niña? - le pregunté

- Pues me dijiste con palabras textuales: siento decirte esto un viernes por la tarde y no siendo yo tu médico habitual, pero tu hija es celiaca - me dijo la señora- Aunque no fueron buenas noticias, me sentí muy aliviada y me gustó la forma cómo me lo dijiste.

La verdad es que la conversación que relataba me sonaba, pero no había conseguido asociarla a la persona que tenía delante. Supongo que la traté con tacto y delicadeza en aquel momento en que recibía malas noticias. Le di el diagnóstico, no porque tenga dotes adivinatorias, sinó porque la niña tenía todos los síntomas y la señora me trajo unos análisis que sugerían la enfermedad y que todavía nadie le había interpretado.

martes, 2 de marzo de 2010

Parece que se acabó la epidemia de salud

Hace ya unas semanas, escribí un post en el que me sorprendía de lo tranquilitos que estábamos en Urgencias en pleno invierno, después del palizón que supuso la epidemia de gripe A. Pues bien, la verdad es que la tranquilidad se ha extendido durante unas cuantas semanas, siendo un fenómeno que ocurre de vez en cuando y que los médicos llamamos "epidemia de salud". Incluso algún blog amigo tuvo una entrada con este título hace sólo unos pocos días.

Ayer estuve de guardia todo el día, y parece que lo bueno se va acabando. Es verdad que la patología respiratoria propia del año ha frenado y bastante. Pero ya se sabe que "quien se va a Sevilla, pierde su silla" y algún otro virus espabilado ha aprovechado para ocupar el sitio.

En concreto estos días empieza a haber bastante epidemia de gastroenteritis. En casos en los que se analizan las heces, hay evidencia de que muchos de los cuadros enterales están causados por rotavirus. Os diré que en este momento me da pereza hablar del rotavirus y de su vacuna, pero prometo hacerlo.

Ayer también fue curioso, porque hubo muchas visitas con niños con traumatismos. Ocurre algún que otro día: parece que los astros se alían para que el número de niños que se caen, se fracturan o se accidenten en general sea mayor. ¿Será la luna? ¿la presión atmosférica? Seguro que alguien en algún momento se ha parado a planteárselo.

Hoy con la cortesía de e-faro, una imagen del tema de moda: Generación Ni-Ni







lunes, 1 de marzo de 2010

Cosas que pasan en el mundo....

El sábado estuve como ponente y asistente en una jornada de mi hospital que se hace cada año y que en esta ocasión versaba sobre la enfermedad causada por neumococo. Ya he hablado en otras ocasiones del germen, pues causa mucha patología en nuestro ambiente y como os explicaré también en otros lugares.

Me tocó inaugurar la jornada con una charla introductoria sobre el tema y que se titulaba "Enfermedad neumocócica en el mundo". Aunque no es un tema en el que sea experta, durante estos últimos días he ido buscando información y he llegado a conocer, por lo menos superficialmente, otras realidades diferentes a las nuestras. Porque estamos en una época de grandes contrastes, por lo menos en lo que se refiere a la medicina. Somos capaces de realizar transplantes de corazón, transcribir la doble hélice de ADN y descifrar el código genético, capaces de sacar adelante a grandes prematuros o a niños que nacen con defectos congénitos importantes, y sin embargo según estadísticas de la OMS del año 2009, se producen 9 millones de muertes infantiles cada año en niños menores de 5 años. De esta cifra espeluznante, casi 1 millón y medio son debidas a la neumonía (y en gran parte neumonías causadas por neumococo)

Hace 10 años, 189 países miembros de las Naciones Unidas firmaron una Declaración , en la que se planteaban 8 ambiciosos objetivos. Son los Objetivos de Desarrollo del Milenio. Partía del compromiso de los dirigentes mundiales a luchar contra la pobreza, el hambre, la enfermedad, el analfabetismo, la degradación del medio ambiente y la discriminación de la mujer. Los 8 objetivos están ilustrados en la imagen de aquí arriba. Una parte muy importante de estos objetivos están en relación con la salud.

En cuanto a la mortalidad infantil en menores de 5 años, aunque las cifras son devastadoras, se ha producido una cierta "mejoría" en los últimos años (disminución de un 27%). De toda la mortalidad, un 37% se produce en el primer mes de vida, en problemas relacionados con el parto y el nacimiento, ya que se han producido pocos avances en salud materno-infantil.
Los progresos logrados se deben a un aumento en las tasas de vacunación, la lucha activa contra la malaria con mosquiteras y tratamientos antiparasitarios combinados, la utilización de las sales de rehidratación oral en las diarreas, el mayor acceso a agua potable, etc. Los países que tienen altos niveles de infección por el VIH, peor situación económica o conflicto bélico activo son los que tienen más dificultades para mejorar las cifras de mortalidad infantil y de esperanza de vida.
Con todas estas "mejorías" cabe decir que en la actualidad cada año mueren 3,8 millones de niños por neumonía y diarrea, dos enfermedades que forman parte de nuestro día a día también aquí y que aquí se curan.
Las zonas más castigadas del planeta son el África Subsahariana y el Sudeste Asiático. En estas zonas es donde las neumonías por neumococo son también más frecuentes y donde generan mayor mortalidad. De hecho la neumonía mata a más niños que ninguna otra enfermedad (incluyendo SIDA, malaria y sarampión juntos).
Los niños de los países en vías de desarrollo son más vulnerables porque parten de situaciones de desnutrición, coexistencia con otras enfermedades y factores ambientales como la polución o el hacinamiento que favorecen las infecciones. La neumonía afecta globalmente a 29 de cada 100 niños anualmente en estos países, mientras que la proporción en los países industrializados es de 3 de cada 100 niños. Además la probabilidad de morir por ello está multiplicada por 2000. Como ejemplo en la India, ocurren 44 millones de episodios de neumonía al año.
Además una vez el niño está enfermo, muchas veces los propios cuidadores no son capaces de detectar los síntomas que les pueden poner en aviso de que la cosa está empeorando (necesidad de educación sanitaria). La asistencia médica no está al alcance de muchas personas y tampoco lo están los antibióticos (de hecho menos del 20% de los niños que finalmente llegan a ser diagnosticados será tratado con antibióticos).
En el año 2008, la OMS en alianza con la UNICEF, desarrollaron el Plan de Acción Global para la Prevención y Control de la Neumonía, cuyo objetivo es salvar 5,3 millones de vidas de niños hasta el año 2015, teniendo en cuenta que la neumonía es el asesino olvidado (a la malaria y ya no digamos, a la gripe A, por ejemplo se les ha dado bastante más publicidad....).
Los frentes de actuación son:
  1. Protección de todos los niños, proporcionando un entorno de bajo riesgo de contraer neumonía: Promoción de la lactancia materna exclusiva los primeros 6 meses, favorecer un estado nutricional adecuado, controlar la polución, prevenir la prematuridad, promover el lavado de manos
  2. Prevención mediante vacunación (60% de las causas principales de mortalidad infantil son debidas a enfermedades prevenibles mediante vacunación!!), administración de antibióticos en VIH, corrección de los trastornos causados por las diarreas
  3. Tratamiento de los niños enfermos mediante el cuidado médico adecuado y el acceso a los antibióticos.

Supongo que todo esto da para reflexionar un rato. Por lo menos yo estos días en los que me lo revisaba le he dado bastantes vueltas. Qué suerte haber nacido donde lo hemos hecho, no?



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