
Una de las cosas que más me fastidian es tener que hacer visitas dobles. Y no me refiero a visitar hermanos, ni a ver a un niño varias veces en el transcurso de su enfermedad. Me explico.
En ocasiones en Urgencias entra un niño con su padre o su madre (uno de ellos). Le haces una anamnesis, lo exploras y les das las explicaciones pertinentes y/o tratamientos necesarios para finalizar la visita. Entonces cuando estás acabando o justo has acabado, aparece por la puerta el progenitor que faltaba y empieza a preguntar lo que acabas de explicar.
No es que me moleste explicar las cosas. Entiendo que ambos, padre y madre, quieren saber de primera línea qué le pasa al niño. Entonces, ¿por qué no se esperan a estar los dos? Hay algunas personas muy maleducadas, que sobretodo si entran a final de la explicación que le estaba dando al primero que había entrado, interrumpen constantemente, cuando lo adecuado, digo yo, es escuchar el final de la conversación y luego hacer las preguntas sobre las dudas que has tenido.
La verdad es que los padres, suelen ser con más frecuencia los que entran en segundo lugar. Mucho mejor, porque si son las madres (y ahora hecho tierra sobre nuestra condición femenina) hay que repetir la visita fijo, no sé si porque no se fían realmente de lo que luego les puedan explicar sus maridos (que en algunos casos no me extraña) o por aquello de tener siempre la sartén por el mango.
En otra situación en la que ocurre, es en el pase de visita en las habitaciones de enfermos ingresados. Las visitas médicas en todos los hospitales suelen ser por la mañana, generalmente a primera hora. En los hospitales pediátricos, salvo excepciones, los pediatras pasamos visita todos los días, porque los niños cambian mucho de un día para otro, y sea sábado, domingo o festivo, pueden darse cambios que por ejemplo hagan que se pueda dar de alta aunque no sea un día laborable.
Lógicamente el hecho de que te pasen visita todos los días, va asociado necesariamente a que no siempre va a ser tu médico el que te visite. Eso ya de entrada genera cierta desconfianza, a pesar de que los médicos nos transmitimos la información de los pacientes. Si por ejemplo pasas visita y la madre en ese momento está desayunando (por ejemplo), sucede de tanto en tanto que con cualquier excusa es frecuente que luego te hagan volver a pasar por la habitación. En muchos hospitales hay carteles en los que indica a qué hora se poduce la visita médica. Y eso supongo que es para conseguir que el que quiera estar esté y se entere y pregunte y luego no haga volver al médico innecesariamente.
El fin de semana estuve de guardia. Pasé visita. Durante el fin de semana, el médico responsable pasa visita en la planta y luego ya pasa el resto del día en Urgencias. Lógicamente cualquier problema que ocurra con un paciente ingresado nos atañe. Pero hay que priorizar. Y si se ha pasado visita por la mañana a un niño que está razonablemente bien (aunque esté ingresado), se ha hablado con la familia, se le ha pautado la medicación que le corresponde, salvo cambios imprevistos en su situación, hasta el día siguiente no vuelve a ser visitado por el médico. Las enfermeras son personal cualificado y controlan diferentes aspectos por los cuales el médico debe volver a valorar a un paciente. Los niños ingresados no están dejados de la mano de Dios aunque al médico sólo lo vean unos minutos al día.
Entonces ocurre. Llamada de la enfermera de planta. Urgencias hasta los topes. Además con algún niño en Urgencias que requiere tu atención.
- Te llamaba para ver si puedes subir un momento a ver al niño de la habitación 530.
- ¿Qué le pasa?
- Bueno dice que está inquieto y no se ha querido comer la pera
- Y le has visto alguna cosa en especial? ¿Tiene bien sus constantes?
- El niño está perfecto. Tiene las constantes bien. No se ha comido la pera para merendar pero se ha comido dos yogures. Y tiene una pequeña llaguita en la lengua
- Pues aquí estoy hasta arriba de faena, tengo un niño al que le tengo que hacer una punción lumbar y tengo Urgencias medio colapsado.
- Subiré cuando pueda
- Ok
Una hora más tarde, llamada de nuevo
- ¿Qué tal vas? Que si puedes pasarte por la 530
- Mira sigo sin poder, algún cambio?
- No, es que la madre quiere que subas
- En cuanto pueda
A la tercera llamada, 3 horas más tarde, acabo subiendo. Si a mí la enfermera me ha llamado 3 veces, está claro que su timbre ha debido sonar por lo menos el triple de veces.
Cuando subo la madre del niño me mira con mala cara. Yo no estoy para muchas alegrías tampoco.
Un par de llaguitas en la boca. Y el niño perfecto. ¿Realmente no se podía esperar?¿Realmente no valían las explicaciones de la enfermera?
Yo tengo una explicación: la señora se había perdido mi visita de la mañana y tenía ganas de hablar con el médico, sin hacerse cargo de la organización del trabajo ni de que uno va con la lengua fuera (igual la mujer se imaginaba que no subía porque estaba durmiendo una siesta o algo así....)
La angustia de una familia se puede entender. La impertinencia no. Lo siento, estás cosas me encienden.