viernes, 29 de enero de 2010

Historias de la piscina

Ayer volvimos a la piscina con Irene. Hacía días que no íbamos sumando los días de bronquitis, los días de trabajo y los días súper fríos y con lluvia en los que me ha dado mucha pereza.
En breve cumplirá 3 años y cambiará de grupo, ya dejará de estar en el grupo de bebés y por tanto ya no tendré que entrar con ella. La verdad es que aunque hay días en que me lo paso muy bien mientras ella hace sus pinitos nadando, hay muchos días que me da mucha pero que mucha pereza y creo que después de dos años, ya he cumplido....

En la piscina, al igual que por el barrio, me suelo encontrar con gente conocida. Del trabajo, de los colegios, etc. El caso es que es raro el día en que no saludo a alguien.

Recuerdo uno de los primeros días en los que fui con Irene hace más de un año, una de las mamás que también iba con una bebé, me dice mientras yo estaba como mi madre me trajo al mundo:


- Ah! Por cierto, tú trabajas en el Hospital de Nens, no?


- Sí - le contesto - ¿tú también? (en aquel entonces yo llevaba poco tiempo trabajando en el hospital y no conocía ni de lejos a todo el personal)


- No - me dice, yo llevo allí a los niños a Urgencias


- Aaaaaah!


- Y la última vez me atendiste tú


Sonrisa social. Allí desnuda, me sentí vulnerable. Y me da por decirle con cara de circunstancia


- ¿Y te sentiste bien atendida?


- Claro - me contesta


Allí también me encuentro de vez en cuando a una familia que atendí mientras estaba en el Hospital del Mar. Siempre me saludan muy simpáticos. A la niña siempre le dicen:


- Mira, ésta es la doctora que te curó cuando acababas de nacer y estabas muy malita. (tuvo una bronquiolitis siendo recién nacida)


La verdad es que estas circunstancias, estando yo con mis hijas y fuera totalmente del ámbito laboral, a veces me incomodan....Aunque paradójicamente, la verdad es que en el fondo me siento orgullosa. A una persona que no te ha gustado como te trataba o te atendía, seguro que no le diriges la palabra si luego te la encuentras en la piscina.


Los vestuarios son escenarios sociales. Es curioso observar como se manejan determinadas personas y pararse a oír algunas conversaciones.
Ayer cuando ya estaba recogiendo las mochilas y poniéndole las chaquetas a las niñas para salir del vestuario, pude recoger una "perla" que muestra la sinceridad que gastan los más pequeños.


Llega una madre con su hija, más o menos de la edad de Laia. Están sacando los bañadores, la niña hace un recorrido visual por sus alrededores y va y le suelta a la madre:


- Mamá, aquella señora que hay allí tiene las tetas caídas


- Cariño, a muchas señoras con los años se les caen las tetas - le dice la madre sonrojada por lo bajini


- No, mama, tú no las tienes caídas - responde en plan "mamá no me mientas"
Vaya me pasa a mí eso con las niñas y me encierro dentro de una taquilla durante una hora. Qué mona la nena, ¿verdad?. Por si acaso y aunque ya estaba vestida, me aparté de su campo de visión tan pronto como pude, jejeje.

jueves, 28 de enero de 2010

Una felicidad "difícil"

Hace ya días que tenía ganas de escribir este post sobre un tipo de paternidad/maternidad muy peculiar. Peculiar por los retos que supone, no por su frecuencia, que va en aumento. Se trata de hablar un poco de esas personas que son o serán padres de gemelos, trillizos u otros múltiples.
Sé a ciencia cierta que aquí al blog vienen diariamente bastantes padres de gemelos, supongo que muchos llegaron a estas páginas siguiendo las pistas sobre prematuridad que es una de mis áreas de interés.

Una de mis mejores amigas está embarazada de gemelos, bueno de gemelas porque son dos niñas. Le regalé el libro "Ser padres de gemelos, trillizos y más...." de Patricia Maxwell y Janet Poland que me he estado leyendo estos días. No lo he leído porque tenga intención de ser madre de un "pack" (aunque ya se sabe que la vida da muchas vueltas, jeje) sinó por interés profesional. El libro es de fácil lectura y abarca desde los momentos iniciales en los que uno asimila la idea de que tendrá dos o más hijos a la vez, hasta un repaso por las diferentes consideraciones que se dan conforme los gemelos van creciendo.

Sinceramente siempre me han parecido unos padres muy valientes. Siempre recuerdo los primeros meses de Laia. Fue una bebé de alta demanda y reconozco que no fueron unos meses nada fáciles. Me acuerdo en aquella época como veía los cochecitos de gemelos por la calle y me daban escalofríos sólo con la idea de ponerme en la piel de esos padres. Si con una al principio ya no dormía, comía a destiempo, me duchaba de cualquier manera y no tenía tiempo para nada, no podía imaginarme cómo sobrevivían los padres recientes a los nacimientos múltiples.
En algunos casos el embarazo gemelar es una posibilidad contemplada desde el principio, sobre todo en casos con antecedentes familiares o cuando la pareja se ha sometido a tratamientos de fertilidad. En el resto de casos la noticia debe ser un shock importante. Los más prácticos lo ven como una forma de criar más acotada en el tiempo. En cualquier caso supone la necesidad de organizarse de otra manera, ya que no parece que sea posible simplemente multiplicar.


En el libro que os comento hace mucho hincapié en la preparación para el parto y los meses posteriores al nacimiento. Aporta ciertas ideas para la organización familiar. Explica la posibilidad de que los niños nazcan prematuros, como ocurre en un porcentaje alto de los casos. Luego cuando ya los niños van creciendo se centra en aspectos que uno no se encuentra cuando tiene hijos de diferentes edades como por ejemplo la tendencia a compararlos o la estrecha relación entre ellos: tanto en el sentido de potenciar la especial complicidad, como de la misma manera enseñarles a que sean autónomos e independientes de sus hermanos gemelos. También habla de aspectos más terrenales como las cuestiones económicas o laborales que se derivan.


Os paso algunos links de seguidores del blog con hijos gemelos (que nadie se me ofenda si me dejo a alguien....), para que os podáis hacer una idea real de lo que estoy hablando:














Post dedicado a mi amiga M. Ángeles deseándole una feliz maternidad y a mi amiga Sílvia que fue madre de gemelos apenas dos años después de tener a su primer hijo. Sóis unas campeonas!!


miércoles, 27 de enero de 2010

Escarlatina, ¿enfermedad vigente?

En el post de ayer comentaba que el diagnóstico final del niño que dió pie a mis tribulaciones fue escarlatina. La escarlatina es una enfermedad que tiene mala fama y que cuando uno la nombra en algunas ocasiones observa como su interlocutor pone cara de preocupación como si se estuviera diagnosticando una peste bubónica.

En resumen, la escarlatina es una faringoamigdalitis causada por el estreptococo. Algunos de los estreptococos, que son las bacterias que causan las anginas con mucha frecuencia, son capaces de producir una toxina que causa lesiones en la piel. Así que característicamente la escarlatina es una enfermedad exantemática, que va con fiebre, lesiones en la piel y faringitis. En el siglo XXI y ya antes, desde la introducción de los antibióticos, es una enfermedad propia de la infancia y que se cura fácilmente y sin secuelas con fármacos de la familia de las penicilinas.

Las lesiones en la piel son muy características, afectan principalmente al tronco y a la cara. Las lesiones se ven y se tocan, dado una piel rugosa y áspera que puede picar un poco. A nivel de la cara, se respetan ciertas zonas que quedan blanquecinas en contraste con el resto de la piel que se enrojece. También es muy característico que los pliegues queden más enrojecidos

Las faringoamigdalitis en la infancia son en gran medida originadas por cuadros virales. Hasta un 90-95% de las mismas son víricas en los menores de 3 años, porcentaje que se sitúa en el 50-70% en niños a partir de esa edad. Por ello no siempre es necesario dar antibióticos. De hecho en los más pequeños, la norma debería ser pensar en un cuadro viral y no darlos.

En la escarlatina en cambio sí que se administran antibióticos durante 10 días. La mejoría es bastante rápida y a veces posteriormente la piel se descama. Cuando existen dudas en el diagnóstico, a veces se analiza una muestra de secreción de la faringe. Hay algunos virus que pueden dar lesiones en la piel similares a la escarlatina.

Un tipo especial de faringoamigdalitis es la mononucleosis infecciosa. Está causada por el virus de Epstein-Barr. La mayor parte de la población ha pasado la infección, a veces sin darse cuenta. Se la conoce como enfermedad del beso y hay dos picos de alta incidencia: la época de la guardería y la época de la adolescencia en las que ambos colectivos, de forma consciente o inconsciente intercambian sus secreciones bucales. Aunque son unas anginas, suelen tener más sintomatología general, con importante sensación de cansancio (sobre todo en los mayores), aumento del tamaño de los ganglios del cuello y en ocasiones inflamación del hígado o del bazo.

Retomando el tema de la escarlatina y para saber el origen del temor, hay que situarse en el siglo XIX. Era una época en la que los antibióticos todavía no existían. Parece ser que hubo una forma agresiva y virulenta de la enfermedad, que se volvió epidémica en Inglaterra y otros países europeos, con una tasa de mortalidad inusualmente alta. Desde principios hasta mediados del siglo XX, predominó la presentación moderada y la forma más virulenta no se volvió a producir. Tras la generalización del uso de antibióticos, se considera una enfermedad banal.

Mucha gente tiene en el recuerdo la novela (y posterior adaptación cinematográfica) de "Mujercitas" de Louise May Alcott. En la novela, ambientada a mediados del siglo XIX, la tercera de las hermanas de la familia, Beth, que además es la "buena", dulce y caritativa, muere de escarlatina.

Para hacer un poco de culturilla, la palabra escarlatina deriva de la palabra scarlatum, del latín medieval, que a su vez proviene de saqirlat, vocablo de origen persa que se refiere a un tipo de tela que va cambiando de color hasta quedar de color rojo.

martes, 26 de enero de 2010

A veces hay que saber esperar

Ayer lunes. Vuelta a la realidad tras la escapada canaria. Estaba de responsable en la guardia. Si bien el trabajo no está ni mucho menos como en el último trimestre del 2009, vamos poco a poco de subida. Hay bastante gastroenteritis, También bronquitis. Las bronquiolitis han cedido un poco de terreno por suerte para los más pequeños.
Cuando cambió el turno al mediodía, me pasaron algunos pacientes de los que se habían visto por la mañana y quedaban pendientes para la tarde. Uno de ellos era un niño de unos 3 años con fiebre y vómitos y con un regular estado general. Se le había puesto un suero y pedido una analítica. La verdad es que el cuadro era de evolución muy corta, y era poco probable llegar a un diagnóstico de certeza. Las familias y muchas veces los propios pediatras tenemos en ocasiones prisa por llegar a un diagnóstico. Parece que el tener una enfermedad con nombre y apellidos da cierta tranquilidad a todo el mundo, frente a la imprecisión que a veces se produce en los cuadros iniciales.

En líneas generales, a mí no me angustia demasiado no tener un diagnóstico. Aunque hay una excepción: cuando el niño no tiene demasiado buen aspecto o hay algún dato de las exploraciones complementarias que no es del todo normal, siempre da cierto vértigo no saber a ciencia cierta cómo evolucionará todo. Ocurre en un tanto por ciento bajo de las visitas, pero a veces pasa. También ocurre que en cuadros dudosos hay días que uno se siente seguro para enviar el paciente a casa y en otras empieza a dudar. Ya se sabe que en medicina, lamentablemente no todo es blanco o negro.

El niño que os comentaba cuando lo asumí yo ya había mejorado. Me emperré en repetirle una y otra vez los signos meníngeos, pues con fiebre, vómitos, malestar general y una analítica dudosa era lo principal a descartar. Y mientras tú sigues con tus tribulaciones e intentando que no se te pase (por Dios) el inicio de una meningitis, hay que transmitir serenidad a las familias. Siempre me ha horrorizado la figura del médico que se pone en lo peor y así lo "vomita" delante de las familias. Siempre me ha parecido mejor ser cauto y no asustar a la gente antes de tiempo. La verdad es que de la misma manera, si tengo la certeza de un mal diagnóstico no me gusta darle vueltas a la perdiz sin hablar con claridad (y con sensibilidad, por supuesto) a las familias.

Pues el niño siguió vomitando hasta que le pusimos una medicación para que dejara de hacerlo. Y fue mejorando progresivamente. Finalmente apareció un exantema que fui observando en ratos sucesivos, hasta acabar definiéndose como las lesiones en la piel típicas de la escarlatina.

En fin, que después de la incertidumbre acabó siendo un diagnóstico banal. Y de aquí salen dos reflexiones: a veces hay que saber esperar (una espera controlada y si es necesaria armada hasta los dientes) y como siempre, manda el estado general del niño y por eso se mantuvo en observación unas horas.

Con esto de la espera, no pocas veces te encuentras niños diagnosticados en las primeras horas de la enfermedad y que acaban con un diagnóstico totalmente distinto. Si el estado del niño lo permite, es preferible dejar que la enfermedad evolucione y poder tener más datos a favor para ponerle el nombre definitivo y establecer el tratamiento más adecuado. Porque además tratamientos precoces, por ejemplo antibióticos, pueden ocultar otros datos y finalmente dificultar el diagnóstico definitivo.

Alguno se habrá asustado al leer la palabra escarlatina. Mañana os cuento, pero podéis dormir tranquilos. No es tan fiero el bicho como lo pintan.

lunes, 25 de enero de 2010

Crónica de una escapadilla

Ésta va por los que quieren estar al día de cotilleos....
Bueno ya os comentaba que me iba a Tenerife el fin de semana. Se casaba una buena amiga con la que compartí piso durante mi época de residente.

El viaje se planteó de forma inesperada y para la organización familiar finalmente fui yo sola con 3 amigas ex-compañeras de residencia que también iban sin sus respectivos maridos e hijos. Qué os voy a decir, mal no me lo he pasado y no he tenido demasiado tiempo de echar de menos al pariente y a la prole. De vez en cuando no va mal coger un poquillo de aire en solitario....Fantástica la cura de sueño de la primera noche!!!

Éste ha sido mi tercer viaje a las Islas Canarias. El primero fue también a Tenerife hace la friolera de 19 años. Fue en viaje de fin de curso de tercero de BUP, y aunque nos llevaron al Teide y a alguna otra excursión, la verdad es que el recuerdo se centra en la vida nocturna de El Puerto de la Cruz y bastante menos en el turismo para el que la isla predispone...

La segunda ocasión fue hace casi 4 años, justo antes de quedarme embarazada de Irene. Fui a Gran Canaria a un congreso de la Sociedad Española de Urgencias. La verdad es que no me moví de Las Palmas y no conocí nada del resto de la isla....

Ésta vez en Tenerife, al menos hemos recorrido con calma Santa Cruz y la mañana del sábado nos dió también (aparte de para pasar por la pelu a una puesta a punto bastante necesaria...) a estar unas horas en Candelaria, y ver las imponentes estatuas de los guanches en la plaza de la basílica, y el océano llegando a las costas de color negro. También nos ha dado tiempo de disfrutar de la gastronomía local (¡qué buenas las papas arrugás con el mojo picón!)
En septiembre tenemos que volver a viajar a la isla para otra boda (¡pura casualidad!) e intentaremos dejarnos un espacio para recorrerla con más tiempo.
La temperatura bastante agradable sobretodo si comparamos con el frío que está cayendo por aquí en estas últimas semanas. Aunque calor, lo que se dice calor, pues tampoco....No obstante hay gente muy valiente que se bañaba en la playa....
La boda fue clásica y tradicional, el banquete abundante. El bailoteo duró hasta las tantas...amenizado por la familia del novio, malagueña, que fue la que animó la fiesta hasta el final. Me marqué un par de sevillanas con ellos! Una vez más comprobé que el refrán famoso "para presumir hay que sufrir" no va demasiado conmigo y acabé hasta las narices de los zapatos y del vestido ajustado. La próxima vez voy plana y con un saco, lo juro.
Nunca he tenido miedo a volar, pero tengo que decir que con el paso de los años me he vuelto más miedica. Quizá influye que soy más miedica en general, o que uno valora más su propia vida a partir de que ha dado vida a otro. El caso es que la despreocupación juvenil durante los vuelos ha dado paso a cierta tensión de escaso voltaje en las maniobras de despegue y aterrizaje. Ayer a la vuelta se me sienta al lado una chica de mi edad, alemana afincada en Canarias. Me saluda y primera pregunta:
- ¿Tú no tienes miedo a volar?
- No - le respondo
- Pues eso debe ser que vuelas mucho- me dice. Como si yo cogiera un avión todos los días...
- No, no vuelo demasiado, pero me lo tomo con calma
- Pues yo me pongo un poco nerviosa y me mareo - me dice con cara de pánico
Teniendo en cuenta estas primeras palabras y que justo delante teníamos una familia con una niña de unos 4 años y un bebé de 2 meses, mis expectativas de dormir a pierna suelta durante las 3 horas del vuelo se iban al carajo....
La chica va y se agarra a mí tipo lapa en el despegue, repitiéndome una y otra vez si no estaba nerviosa, mientras se iba metiendo para dentro unas bolitas (supongo homeopáticas) y unas gotas con olor a alcanfor. Joer, al final tenía el corazón en la garganta, qué despegue más chungo me dió.
Cuando logramos cierta estabilidad va y me pregunta:
- ¿Qué hora es?
- Las tres menos cuarto-le respondo
- Y, ¿falta mucho para llegar?
- Bueno teniendo en cuenta que hace diez minutos que hemos despegado, más o menos tres horas....
En fin, a modo de niño en el asiento trasero del coche, me ha preguntado unas cinco veces si faltaba mucho para llegar....Y en el aterrizaje numerito similar al del despegue. Menos mal que me lo he tomado con humor y que he podido medio cabecear, llegando sana y salva a mi ciudad natal donde me han recibido como a una reina mis tres soles.
Aprovecho esta entrada un poco diferente de las habituales para saludar a los muchos seguidores canarios del blog.

viernes, 22 de enero de 2010

Feliz primer cumpleaños querido blog!!!

Pues ya está desvelado el enigma de ayer. Pasa el tiempo, pasa. Un año después esta "empresa" sigue en pie a pesar de mi propia incredulidad.

Desde aquel jueves 22 de enero del 2009 en que puse aquí mis primeras palabras, ha pasado un año y han quedado en la red 321 entradas (incluída ésta) y más de 135.000 visitas. ¡Qué vértigo! Si miro atrás en el tiempo, no sé como he tenido tanto palique, al final a lo mejor si que me hubiera dado para escribir un libro, jeje...Inicialmente escribía casi sin excepción todos los días, ahora tengo un poco menos de tiempo y "descanso" los fines de semana y algún día que otro.

Un día del septiembre pasado, cuando el blog ya iba claramente de subida (los primeros meses fueron de lenta evolución), me puse a hacer una recopilación de la gente que se había pasado por aquí hasta entonces. Ahora sería incapaz de hacer una lista, puesto que seguro que me dejaba a alguien. Ni qué decir que esa lista se ha multiplicado considerablemente, así como el número de visitas y el de seguidores (algunos aquí, otros en facebook)

Para quien quiera volver un poco la vista atrás, aquí va el resumen de los días con más visitas y los posts más comentados por meses desde sus primeros días de vida

Febrero
- No queremos vacunar a nuestro hijo

Marzo
- ¿Vale la pena tener un hermano?
- Querer es poder
- Lactancia materna y vuelta al trabajo


Abril
- La fiebre: esa gran desconocida
- José Antonio Muñoz Yunta
- Hoy toca mojarse...

Mayo
- ¿Tú concilias?
- Imaginándome mi vida sin hijos

Junio

- Tipos de madres en la consulta
- El tráfico y la educación de los niños
- Lactancia materna, ¿cuál es el secreto?

Julio

- Lácteos insustituíbles
- Desafortunadas coincidencias
- Hoy es mi cumpleaños

Agosto

- He prohibido la Nintendo en mi consulta
- Mamás, ¿estáis preparadas?

Septiembre

- Siempre empezando de cero
- ¿Con o sin epidural?
- "Buenas" y "malas" madres

Octubre

- La "trampa" de la media jornada
- Nuevas vacunas contra el neumococo
- ¿Medio litro de leche al día?

Noviembre

- Durmiendo con su enemigo
- Tal día como hoy
- Asumiendo nuevas responsabilidades

Diciembre

- ¡¡¡100.000 visitas!!!
- ¿Nos controlamos comprando juguetes?

Enero 2010

- No todo lo que silba es asma
- ¿Dentro o fuera?

A ver si seguimos unos cuantos añitos más, ¿no?
Como regalo me voy de fin de semana a Tenerife!!!

jueves, 21 de enero de 2010

Y mañana, ¿qué?


Pues hoy no tengo ni demasiado tiempo ni demasiada inspiración... Así que me reservo para mañana.

¿Y qué pasa mañana?

Haced vuestras apuestas....

martes, 19 de enero de 2010

Todo lo que hay que saber a los siete años

Encontré el otro día por la web una lista que puede resultar interesante, aunque aviso que puede ser algo polémica porque de alguna manera no sigue los dictámenes de las pautas escolares políticamente correctas. Como Laia tiene 6 años y va camino de los 7, "nos afecta" y os la voy a transcribir.
Está escrito por Donata Elschenbroich, investigadora del Instituto Alemán de la Juventud y Familia, en un libro que se titula "Todo lo que hay saber a los siete años", que fue un best-seller en Alemania. No lo puedo juzgar porque no lo he leído, pero aquí tenéis una entrevista con la autora en la revista digital Kindsein.
Vaya no me enrollo más, ahí va la lista:
  • Querer ganar y saber perder

  • Saber cocinar dos recetas

  • Haber perdonado a un adulto por un castigo injusto

  • Haber participado en una excursión nocturna

  • Saberse un poema de memoria

  • Haber coleccionado alguna cosa o tener ganas de hacerlo

  • Saber guardar un secreto

  • Haber compartido con un adulto un problema por resolver

  • Saber conectar y desenchufar aparatos

  • Haber examinado el nervio de una hoja y las líneas de la propia mano

  • Conocer insultos y palabrotas en dos idiomas

  • Saber distinguir las frutas por el olor que hacen

  • Haber pintado un autorretrato

  • Tener tres colores favoritos

  • Saber que no todos los deseos se cumplen

  • Haberse metido en un riachuelo

  • Haber sentido la tensión y la expectativa ante un folio en blanco

  • Conocer la diferencia entre correr, caminar y pasear

  • Haberse mantenido al margen de una pelea

  • Querer ponerse guapo

  • Saber pelar una fruta

  • Saber qué significa portarse mal

  • Haber pasado una noche con otra familia

  • Haber hecho un muñeco de nieve o un castillo de arena

  • Saberse los números de urgencias
Bueno, a grandes rasgos creo que nos quedan 3 ó 4 con Laia, así que no vamos tan mal a diez meses vista, jeje. Curioso, ¿verdad?
PD: Aunque hace unos pocos días parecía que el tema estaba verde, esta noche nos ha visitado por primera vez de forma discreta y silenciosa el Ratoncito Pérez...

lunes, 18 de enero de 2010

La gestión del estrés



Los seguidores habituales estáis al tanto de que han sido unos meses de trabajo muy estresantes. La epidemia de gripe A, el aumento en nuestra población de referencia y la crudeza epidémica en este otoño-invierno, hacen que los profesionales sanitarios, por lo menos en mi hospital, estemos cansados y un poco estresados. A nivel personal hay que añadir la Coordinación del Servicio de Urgencias, que si bien ha sido un reto y un orgullo, me da más de un quebradero de cabeza. En mi caso tengo que lidiar con el estrés generado por la atención al público además en época de presión asistencial, con el estrés que surge de la organización y supervisión de turnos y horarios del resto de médicos. En casa aunque el ambiente está más o menos tranquilo, tampoco paramos y le damos vueltas a varios temas y mi "pariente" está en un momento también de bastante sobrecarga laboral y formativa.

En fin, que tengo ganas de que acabe el frío, porque me gusta mucho más la calidez de otros meses del año y porque bajará un poco el ritmo y no iré tan cansada.

El estrés en el trabajo no es una situación exclusiva de los médicos y profesional sanitario, aunque somos uno de los colectivos típicamente afectados por el burn-out. Cada año a estas alturas más o menos yo hay días que pienso que no puedo más, que tiraría la toalla o que me iría a trabajar a un ambulatorio, al menos allí no se trabaja noches y fines de semana. Estos sentimientos de no poder más se dan sobretodo cuando estás en semanas muy cargadas. Luego llega otra semana un poco más tranquila y eso da un poco de aire y permite verlo con otros ojos.

Las relaciones profesionales se resienten y a veces de alguna manera nos maltratamos entre nosotros y también se resienten, desgraciadamente, las relaciones personales. Aunque yo por lo menos intento no llevarme las preocupaciones a casa, a veces es difícil hacer "reset" cuando estás con los tuyos y olvidar el cansancio que se cuela por los poros y las ojeras que me regala el espejo.

Cada invierno ocurre que hay personas que llegan a su límite. Yo estuve tentada en serio de dejar la vida hospitalaria al final del invierno pasado. En mi hospital estos últimos días ha sido el caso de dos enfermeras, que han decidido dejar su puesto de trabajo. Y eso en tiempos de crisis.... Entiendo que la vida personal se mezcla y cada uno sabe más o menos bien qué le conviene, pero no deja indiferente que estas renuncias se produzcan en épocas tan duras. Porque seguro que tiene relación. En verano nuestro trabajo nos parece más agradable, los compañeros más simpáticos y las familias más cercanas. Es así.

El mes que viene la empresa organiza un curso sobre gestión del estrés. Parece que introduce un poco el tema de la risoterapia y de aplicar el sentido del humor a nuestra cansada cotidianidad. Me he apuntado. A ver si saco algo de provecho, o por el contrario lo único que consigo es cargar mi ya apretada agenda....Ya os contaré.

viernes, 15 de enero de 2010

¿Dentro o fuera?

Imagen de Juanma García Escobar www.juanmagarcia.net
En ocasiones en Urgencias hay que realizar tratamientos o exploraciones complementarias que pueden no ser muy agradables para los niños, como por ejemplo realizar una analítica o suturar una herida cutánea. A diferencia de los adultos, los niños no siempre pueden comprender el procedimiento a realizar, y aunque lo comprendan, lo habitual es que tengan un comportamiento receloso cuando no directamente actitudes de pánico. Las figuras del padre o de la madre en ese momento pueden ser facilitadoras para que el niño no asuma la situación con una angustia excesiva. Y al contrario, si los padres se muestran muy nerviosos o inquietos ante la situación, los niños se contagian y lo pasan peor. Por eso a mí me parece importante no mostrar nuestra propia ansiedad como padres en según qué momentos, aunque entiendo que esto no siempre es fácil.
Todo esto está ligado con la presencia o no de los padres durante las exploraciones o los tratamientos. En los diferentes hospitales dónde he trabajado he vivido diferentes actitudes, aunque la tendencia que va en aumento es la de permitir no sólo que los padres estén presentes sinó que puedan colaborar en alguna parte del procedimiento. De alguna manera la autonomía de los pacientes (y en este caso de sus padres como responsables) va ganando terreno al paternalismo que ha imperado en las décadas anteriores en el ejercicio de la medicina.

Los profesionales mantenemos diferentes actitudes ante la presencia de los padres. Hay quien incrementa su propia inseguridad y hay quién no tiene inconveniente en que estén. Generalmente suele ser más preocupante para el personal en formación.

Personalmente yo creo que los padres no deberían estar en momentos de soporte vital (por ejemplo si se están haciendo maniobras de reanimación) por lo complicado y estresante de la situación. Y tampoco en pruebas que requieren una esterilidad alta como por ejemplo en cirugías o punciones lumbares.

En el caso de procedimientos menores como las suturas, a mí no me importa que estén los padres. De hecho lo prefiero sobretodo en una circunstancia: cuando se da la suma de niño muy nervioso con padre/madre tranquilo/-a. Algunas padres ansiosos o que se han puesto nerviosos por la situación, o que son muy aprensivos deciden por iniciativa propia esperar fuera.

No obstante si se entra yo pienso que hay que adoptar una actitud pasiva y dejar hacer. No pocos padres entran, en medio de la sutura el niño llora (no por dolor, sinó por miedo ante lo desconocido) y los padres se echan encima de su churumbel sin percatarse de que han tocado todo el campo estéril en medio del frenesí (y eso que siempre advertimos que no pueden tocar nada que sea verde...)

Recuerdo hace unos meses a un chaval de 7 u 8 años que se había hecho un corte en la barbilla y estaba muy asustado por la sutura. El padre estaba súper nervioso. Muchas veces se mezcla la inquietud por el procedimiento con el sentimiento de culpa por no haber prevenido algunos accidentes. El caso es que entró, y mientras suturaba fue de los que tocó "todo lo intocable" y no paró de darme instrucciones, incluso me comentó reiteradamente que "no me olvidara de que era un niño". La verdad es que me acabó cabreando tanto que le acabé diciendo que yo no me olvidaba de que el niño era un niño, pero que por favor se acordara de que él era un adulto.

Otro día una madre se quejaba de que inmovilizábamos a su hijo y comentaba que insistiéramos más en explicarle al niño lo que se le iba a hacer. El niño tenía 4 años y no digo que esté mal explicarles (y de hecho siempre se hace adaptado a su nivel de entendimiento), pero irremediablemente hay que sujetarlos, porque la mayoría no se están quietos y lo primero que hacen si tienen opción es darte un manotazo (o un bocado como me dió uno una vez). De hecho qué adulto en el dentista no ha tenido nunca que contenerse para no hacer lo mismo....

En resumen, yo creo que la presencia de los padres es una buena cosa siempre que los padres no pierdan los papeles (y no se desmayen, ¡por Dios!). No sé qué pensaréis vosotros.

miércoles, 13 de enero de 2010

¿Qué será?

El otro día hablaba sobre padres helicópteros, sobre esos padres que son una especie de mánagers con sus hijos, y el riesgo que tiene esa conducta de obviar los aspectos más importantes de la paternidad y de la educación.
Hay que reconocer que en mayor o menor medida todos podemos ser alguna vez un poco helicóptero, más que por afán de dirigir sus vidas, por la necesidad de saber que los hijos siguen un camino "adecuado" y que se convierten en personas de bien. Muchos de los comentarios de ese día iban en la línea de conseguir hijos felices. También muy importante, aunque en alguna ocasión he comentado que tampoco me parece lo mejor la felicidad a cualquier precio. Los valores a inculcar son muchos y existe un difícil equilibrio entre orientar y proteger y por otro lado dejar hacer y conseguir que sean personas independientes.
Estos días me paro a pensar lo diferentes que son mis hijas, a pesar de tener una carga genética tan concordante y un medio educativo similar (digo similar y no igual porque el medio escolar es diferente y porque en casa intentamos adaptar las pautas educativas a los momentos particulares y a las peculiaridades de cada una). Y pienso con frecuencia en el futuro a más largo plazo. Pues tengo clarísimo que lo que pasa en el día a día hoy aunque son bien pequeñas, será muy importante para el mañana. Cada vez soy más consciente de que el trabajo físico que todavía marca la maternidad en estos años primeros es una minucia al lado de los retos que van llegando y que llegarán. Y que esto de criar es una carrera de fondo...
En el ámbito más terrenal y ligado con el tema de los padres helicóptero, a veces me imagino a mis hijas en el futuro. Siempre pienso en ellas como personas de bien.
A Irene, que es pura emotividad, pura generosidad, sencillez y transparencia, me la imagino viviendo una vida de entrega a los demás. Ayer hablando con la señorita en la guardería, las dos nos la imaginábamos con una ONG en la India o en África, siempre al lado del que más lo necesita. A sus casi tres años no soporta el sufrimiento ajeno, siempre tiene un brazo para pasar por tu hombro. Es una niña mágica, llena el corazón de quién convive con ella.
Laia tiene una inteligencia cristalina, es perseverante y ambiciosa. Tiene una imaginación desbordante y ganas de comerse el mundo a sus seis recién cumplidos años. Tiene unas capacidades artísticas sorprendentes sobretodo en dibujo y pintura. Me la imagino dedicándose a algo creativo. Aunque pienso que será lo que quiera ser y hará lo que quiera hacer.
Y todo esto está en mi cabeza a partir de lo que observo. Supongo que ahora la dificultad será saber guiarlas a encontrar su camino, motivándolas a que se esfuercen para lo que están preparadas y para lo que les dará la felicidad.
Os dejo una canción que me gusta a pesar de que me supera en unos cuantos años y que me viene a la cabeza en relación con todas estas tribulaciones.



martes, 12 de enero de 2010

Gripe A (VII): ¡¡¡Adiós gripe A!!!

¡Cuánto tiempo sin abordar el tema de moda! Aunque parece que ha pasado de moda para todos, porque ni los médicos, ni los pacientes, ni los medios hablan ya de este suculento tema que ha dado de comer a tantas personas....
Según los últimos informes de las autoridades sanitarias, ya hemos pasado la epidemia de gripe A. Algunos insinúan la posibilidad de que haya una segundo brote epidémico, aunque creo que en este momento sólo son conjeturas. Tampoco ha aparecido la gripe estacional. La gripe pandémica ha resultado ser como ya insinúabamos muchos profesionales más leve de lo que parecía. Sin embargo ha sido grave en su afectación social. El miedo es un mal compañero de viaje y por desgracia ha acompañado a muchas personas en estos meses. Algunos han cancelado viajes, otros han postergado deseados embarazos, otros más han cambiado de ubicación en su trabajo. Muchos padres recientes se han planteado la escolarización de sus hijos y la conveniencia de llevar a su prole a diferentes lugares. También ha habido muchas miradas desconfiadas entre personas, algunas amigas. A mi forma de ver, un verdadero desastre. Uno de los efectos indeseables para los pediatras, que bien apunta el Dr. Buñuel en su blog (no os perdáis esta entrada), es que ha aumentado el número de padres reticentes a las vacunas en general por el obscurantismo que ha rodeado al tema de la vacunación para la gripe A. Parece que el porcentaje de vacunación en grupos de riesgo no ha llegado ni al 30%. Yo lo tenía bastante claro y no me vacuné. Aunque es cierto que tampoco me atreví a decir que no lo hiciera a quien tenía intención de vacunarse (con la excepción de mi hermana, grupo de riesgo por dos lados, a quién encarecidamente le insistí para que no lo hiciera). Y este año en un acto que puede parecer un poco rebelde, tampoco me he vacunado de la gripe estacional.


Los que lleváis una temporada siguiendo el blog sabéis que desde aquí siempre he intentado dar un mensaje positivo y quitamiedos, incluso con algunos toques de humor, pero había agoreros con ganas de diagnosticar el fin del mundo y las autoridades sanitarias no han estado a la altura. Me parece que de nada sirva que la OMS admita ahora que "el pánico ha sido mayor del deseado". El daño de alguna manera ya está hecho. Espero que al menos sirva de lección para todos. Si queréis leer algún artículo interesante que aborda datos sobre este tema podéis leer aquí o aquí. Yo por mi parte, ya dije en su día que no era un tema que me motivara demasiado, así que espero que sea el último post al respecto.

lunes, 11 de enero de 2010

¿Tranquilidad en enero?



Sssssssshhhhhhh!!!! Es un secreto, pero llevamos una semana de tranquilidad absoluta. La gripe A pasó a mejor vida, el VRS está dando un poco de tregua. Esta semana pasado hemos tenido el número más bajo de visitas en Urgencias desde el pasado verano después de sufrir días y días de avalancha....

La verdad es que cada año se repite este pequeño bajón en la asistencia para alivio temporal y tiempo para coger carrerilla de todos nosotros. Dos fenómenos están implicados. El primero y más importante es el hecho de que los escolares estén más de dos semanas de vacaciones. Aunque los virus siguen circulando, no tienen lugar donde montar una fiesta: los colegios están cerrados a cal y canto y muchas guarderías les secundan, por lo menos algunos días. Así que el que tiene el virus no lo comparte y las epidemias se controlan.

El segundo fenómeno implicado es que es una semana donde los niños son protagonistas absolutos y uno no está "para perder el tiempo" yendo al médico si no es estrictamente necesario. El día de Reyes es comparable a los días centrales de agosto en cuanto a asistencia. Los dos días después los juguetes y la vuelta al cole son protagonistas (como tiene que ser por otro lado...)

¿Hasta cuándo estos días tranquilos? Pues no lo sé, pero no suelen durar más de 15 días. Ahora ya los niños vuelven a compartir los mocos, y las bajas temperaturas son ideales para los virus del invierno. Y todavía queda frío por delante: final de enero, febrero y marzo todavía son meses muy duros para los pediatras (y compañía). Así que ya os iré contando....

sábado, 9 de enero de 2010

Más sobre educación....

Siguiendo el hilo de ayer, os paso unas recomendaciones del artículo que citaba ayer, basados en el libro "Bajo presión" de Carl Honoré.

Para los psicólogos, existe una línea muy fina entre los progenitores que quieren apoyar a sus hijos y aquellos que quieren empujarlos a toda costa. He aquí algunas pistas para saber si se está yendo demasiado lejos:
  • Los padres han de preguntarse, antes de nada, si la inversión se hace por los hijos o por ellos (para suplir una frustración o para demostrar que su hijo es especial)
  • Las enfermedades, físicas o mentales, son el signo más obvio de que algo va mal. El factor emocional, es decisivo. La inquietud, la inapetencia en la mesa, el dormir mal, son signos en los pequeños que deben disparar la alerta
  • Muestras de un exceso de celo con los hijos son: hacerles los deberes; apabullar al árbitro o al equipo contrario en las gradas; dejarles tomar menos riesgos de los que uno tomó a su edad; descubrir que se duermen de camino a las actividades extraescolares; que estas actividades sean las principal fuente de conversación con ellos; y descubrir que se aburren con facilidad y que siempre necesitan a un adulto para que les oriente.
Algunas sugerencias para equilibrar la preparación de los hijos con su tiempo libre y la convivencia familiar:
  • Desoír la presión externa: si el hijo del vecino estudia inglés y chino a los tres años, no se ponga nervioso: habrá tiempo para todo
  • A la hora de apuntar a los pequeños a una actividad, se debe comprobar que existe en ellos un interés genuino, que no sólo se dejan llevar.
  • No los especialice desde pequeños: ofrézcales diversas opciones para que descubran por sí mismos qué es lo que más les gusta hacer
  • No dejar que las actividades extraescolares se conviertan en el eje de la vida familiar
  • Garantizar que los hijos pasan un rato al día - una hora o dos - sin pautar y sin que interfiera la tecnología. Será un tiempo para jugar a su aire e inventar su propio entretenimiento.
  • Guardar tiempo semanalmente para pasarlo en familia y sentarse a la mesa juntos diariamente y sin televisión

viernes, 8 de enero de 2010

¿Eres un padre "helicóptero"?

He dado con el concepto de padre helicóptero leyendo el Magazine de la Vanguardia del pasado 13 de diciembre. En un artículo titulado "¿Padres o mánagers?" se analizaba una situación relativamente común en nuestros días, en la que los padres dirigen la vida de sus hijos en una sociedad consumista y competitiva, con el fin de obtener el máximo potencial de sus cachorros. En un afán por crear hijos hiperformados y preparados, los padres se convierten en una especie de mánagers, con el peligro de obviar la esencia de la educación. El dirigir la vida de los hijos se convierte para muchos en un "modus vivendi". Casos súper conocidos de padres que han actuado de esa manera fue en su día Joseph Jackson, que creó los Jackson Five o actualmente el padre de la famosa Miley Cyrus, más conocida como Hannah Montana. También en el mundo del deporte abundan los progenitores que ejercen de entrenadores de sus hijos.

La cultura actual hace que los padres tengamos una presión inmensa para dar todo a nuestros hijos y hacerlos los mejores. Las familias se forman más tarde y las personas han tenido mucho tiempo para pensar en qué modelo de hijo se quiere tener. En muchos casos, la paternidad y la maternidad llegan tras años en el mundo del trabajo. Y de alguna manera se importan los valores de la oficina al hogar y se aplican los recursos de la empresa cuando se quiere mejorar el rendimiento, como si de alguna manera se profesionalizara la paternidad.

No hace falta fijarse en casos de famosos. Mi marido que es entrenador de baloncesto, ha oído barbaridades desde las gradas y ha tenido que lidiar con exigencias de los padres en múltiples ocasiones. También algunas experiencias en el ballet de Laia van en esa línea.

En Estados Unidos hace tiempo que a este fenómeno se le conoce como el de los padres helicóptero. Incluso he encontrado en una revista digital (muy interesante por cierto, que se llama Kindsein) una clasificación de los padres helicópteros, aquellos progenitores que sobrevuelan sin descanso la vida de sus hijos:
  • Helicóptero de combate: Tipo de padre que se lanza en picado y lucha por sus jóvenes. Generalmente el que más problemas origina entre profesores de sus hijos

  • Helicóptero de tráfico: Este padre proporciona guías a los jóvenes, y le ayuda a tomar decisiones apropiadas a lo largo de sus vidas. La diferencia con el anterior es que permite a sus hijos seguir su propio camino

  • Helicóptero de rescate: La función es sacar a sus jóvenes de situaciones de crisis y llevarlos a un lugar seguro o proporcionarles herramientas para que vuelvan a ponerse en pie.
¿Cuál es el problema? Porque a todos nos gusta de alguna manera proteger a nuestros hijos y ayudarles a desarrollar todo su potencial. Pues supongo que el problema viene cuando se dificulta a los hijos su propio aprendizaje basado en la experiencia y se merma la capacidad de ser autosuficiente.

En Estados Unidos la actitud de algunos progenitores presionando a los profesores es tal, que algunos centros se reservan el derecho de expulsar a un alumno como consecuencia del comportamiento paterno (qué fuerte....).

Aquí en nuestro medio, la paternidad llevada tan al límite no es tan común, aunque sí cargamos a nuestros hijos de actividades. Queremos que sepan inglés desde pequeños, que desarrollen actividades artísticas, que sean los mejores en matemáticas. ¿Dónde está el límite entre desarrollar sus potenciales y alimentar nuestro ego? No pocas veces los adultos suplen sus propias frustraciones desarrollando el talento de los hijos.
Los expertos aseguran además que esta hiperpaternidad se acompaña de sobreprotección por un lado (os remito al artículo sobre el valor del esfuerzo) y por otro, de falta de disciplina. La pérdida de autoridad paterna puede originar jóvenes sobrados de conocimientos y preparación, pero faltos de límites, de empatía y de recursos para la vida.

Como el post ya es un poco largo, mañana os paso unas listas que acompañan al artículo y que nos pueden ser de ayuda.

jueves, 7 de enero de 2010

El regalo estrella



Resaca de Reyes....Pues aunque teníamos restringido el tema de los regalos a un juguete en cada casa, al final nos hemos juntado con unos cuantos. Demasiados, como siempre. Aunque hay que reconocer que las niñas ayer andaban como locas de contentas. Y realmente, en comparación con lo que podía haber sido, creo que los adultos hemos conseguido "controlarnos".

El regalo que más sensación ha causado en Laia y también en sus abuelos maternos y paternos ha sido el regalo que le ha hecho su padrino y que ella había pedido en la carta a los Reyes: Lulú mi gatita cariñosa. La verdad es que la gatita da el pego por su parecido con una gata de verdad. Reacciona a las caricias, a los soplidos, y de tanto en tanto suelta un maullido para llamar la atención y se limpia la cara con las patas. Aquí os dejo una demo de cómo se mueve el simulacro de animal. La verdad es que como sustituto de animal doméstico no está mal, jeje. Además no hay que sacarlo a la calle, ni darle de comer, ni limpiarle pipis ni cacas, ni gastar un duro en veterinario. Sustituto sobre todo ante nuestra firme decisión por el momento de no tener animales domésticos a nuestro cargo, muy a pesar de Laia, que insiste una y otra vez y que pide también una y otra vez como regalo gatos y perros de peluche....¿Le estaremos creando un trauma? Mi hermana que siempre ha sido muy animalista nos amenaza con regalarle a la niña un perro, un hámster o similar. Al final una acaba teniendo mala conciencia.....Pero es que llevamos una vida muy complicada para ocuparnos de otro ser vivo....La pobre Laia ya ha cambiado el discurso y a su forma infantil se justifica y va pregonando por ahí que "cuando cumpla 18 años tendrá un perro". Ya hace unos meses hice una entrada comentando este tema, entonces mi hija me cambiaba por un perro. Ahora al menos ¡ya no me echa de casa!
Lulú ha dormido esta noche con Laia en la cama, ¿somos malos padres negándonos de esta manera al tema de las mascotas?

martes, 5 de enero de 2010

Hoy mis hijas tienen una cita ineludible


Supongo que al igual que vuestros hijos y muchos de vosotros....

Es sensacional vivir sus emociones estos días. La locura infantil esperando a sus Majestades, con esos ojitos que ponen y esa ansiedad contenida, por lo menos a mí me transportan a mi infancia.

Siempre me ha gustado el día de Reyes. Bueno en realidad lo que más me gusta es la víspera, con la cabalgata y los preparativos. Aún siendo mayorcita y antes de tener a las niñas, la cabalgata de los Reyes Magos siempre me ha parecido muy atractiva. También en bastantes ocasiones me he detenido a hacer algo así como una carta a los Reyes, muy en línea con los deseos y propósitos que uno se hace a principios de año, pidiendo obviamente cosas no materiales para mí y los míos.

Tras nacer las niñas, el día ya ha pasado a ser de los más importantes del año. Solamente lo disfruté un poco menos el año que nació Laia, porque yo aún estaba en la fase "sufridora" de la maternidad, la niña tenía apenas dos meses y se hizo tarde, hacía mucho frío, había mucha aglomeración de gente....

Esta tarde iremos a ver a los Reyes a Sant Adrià. Es nuestro pueblo natal -es un decir porque allí ni se nace porque no hay paritorio ni se descansa eternamente porque no hay cementerio-, donde mi marido y yo nos hemos criado y donde viven nuestros padres. Seguro que como cada año no podemos dar un paso por la avenida principal en esas horas previas al paso de los Reyes, sin pararnos a hablar o a saludar a alguien que compartió con nosotros nuestra infancia o juventud.
Las niñas entregan sus cartas directamente en la cabalgata. Laia cree que es lo más directo, y no le falta razón, jeje. Ni pajes previos, ni leches. Ella directamente al rey Baltasar, que es el suyo. Este año ha escrito dos cartas, una para ella y otra para Irene. Ha incluído regalos para nosotros: a mí me ha tocado este año un cepillo de dientes y un bebé en la barriga. Espero que los Reyes opten por el primero, que resulta mucho más económico.
Ayer leí en una revista que la edad media en la que los niños saben la auténtica identidad de los Reyes Magos son los ocho años. Según el informe en el que se basan, el 70% de los niños de esa edad conoce la verdad, aunque -listillos eso sí- no lo confiesan hasta medio año después.

Mi marido y yo sospechamos que Laia tiene en cierta manera la mosca detrás de la oreja a sus tiernos 6 añitos, y ya hay que ir con un cuidadín....Yo por cierto, lo supe a su edad. Mi primo, 3 años mayor que yo, me lo chivó. Como yo debí negarlo con rotundidad, tuvo a bien enseñarme en primera persona la impresionante abundancia que reinaba debajo de la cama de mis abuelos. No tuve otra opción que creerle. Mi desilusión y mi "buen hacer" de hermana mayor, facilitaron que ocultara la verdad a mi hermana, quien yo creo que superó con creces la media española de 8 años. Y desde luego se enteró por voces ajenas. Si queréis una historia sobre cómo se puede suavizar la cruel realidad aquí os dejo una que encontré en el blog de Sonieta

Espero que sus Majestades sean generosos con todos vosotros y con vuestros hijos y con todos aquellos que menos tienen. ¡Feliz día de Reyes!

lunes, 4 de enero de 2010

No todo lo que silba es asma

Las bronquitis de repetición son un antecedente común en muchos niños de tierna edad. Muchas son las personas familiarizadas con los inhaladores y las cámaras y llegados los meses fríos o las épocas de cambio de estación tienen que recurrir a estas medicaciones con cierta frecuencia. En mi casa Irene lleva ya con el Ventolin desde el día de Nochebuena. Inicialmente tuvo fiebre 3 ó 4 días y ahora ya sólo los pitos. Para ella hacer la medicación es como un juego, y vamos contando las inhalaciones cambiando de idioma para que se le haga más ameno (suele pedir: ara en inglé...uan,chu,tri!). Menos divertido es oírla toser cuando se ha pegado tres carreras o por la noche, cuando siempre empeoran un poquito con la posición estirada.
Laia también tuvo algún episodio, aunque creo que de menor intensidad. O al menos eso es lo que recuerdo (ya se sabe que con el tiempo te vas olvidando, sobretodo de las cosas menos positivas de la maternidad, jeje)

Muchos padres se preguntan si el hecho de padecer ocasionalmente una bronquitis puede indicar que el niño será asmático en un futuro. El asma ha sido históricamente la enfermedad crónica más frecuente en la infancia. Y es hasta cierto punto normal que todo el mundo quiera alejar el fantasma de la cronicidad de sus vidas y la de sus hijos.

Las bronquitis son procesos inflamatorios del árbol tráqueo-bronquial. Originan congestión y edema de las vías respiratorias con secreción. El principal origen como casi siempre en los niños pequeños es la infección vírica. Suele iniciarse como un cuadro catarral y posteriormente se produce dificultad respiratoria y tos, con aparición de las sibilancias ("pitos"). Con frecuencia hay fiebre acompañante, aunque eso no significa que haya que administrar antibióticos necesariamente (es común que muchas personas -incluso médicos- hagan la asociación fiebre-necesidad de antibióticos).

Los bronquios de los niños pequeños tienen susceptibilidad a reaccionar de esta manera frente a las infecciones, sobre todo en los que tienen antecedentes de haber padecido una bronquiolitis los primeros meses de vida. Esta labilidad se supera con la edad, por lo cual es frecuente que las bronquitis desaparezcan entorno a los 3-4 años, o aparezcan mucho más ocasionalmente, para alivio de muchos. Es gracioso que en este momento muchos padres crean que su hijo se ha curado con homeopatía u otras medicinas alternativas, cuando es la evolución natural en la mayoría de los casos.

El asma bronquial suele aparecer más tardíamente que las bronquitis, generalmente no antes de los 2-4 años, aunque en ocasiones ambos fenómenos pueden converger y ser difíciles de diferenciar. Las crisis no suelen ir con fiebre y están relacionadas generalmente con algún factor del ambiente que las provoca con mecanismo alérgico (ácaros, polen, epitelio de animales, etc). Son frecuentes los antecedentes familiares de asma u otras enfermedades alérgicas.

Si un niño tiene bronquitis más allá de los 3-4 años, tiene antecedentes familiares de enfermedades alérgicas o él mismo tiene junto con las bronquitis otras manifestaciones alérgicas como puede ser la alergia alimentaria o la piel atópica, quizá ha llegado el momento de evaluar si tiene asma o no. En otras circunstancias, tiempo al tiempo.

domingo, 3 de enero de 2010

Una de niños...

Muchas gracias por vuestros comentarios de ayer! La verdad es que abrir el ordenador y encontrarse con un montón de mensajes como los que habéis escrito animan a cualquiera. Esta noche he dormido casi 12 horas con una interrupción debida a una hora flamenca que tuvo Irene sobre las 2 de la mañana. Y hoy lo veo todo de otra manera, aunque no estoy a buen tono cien por cien, nada qué ver!!
Como dije que el próximo post que escribiría sería alegre y divertido os dejo con una canción de las que ponen las pilas. Escrita justo cuando yo nací. Me encantaba de pequeña y ahora les encanta a mis hijas, la piden y se ponen a bailarla como locas. ¿Será que quizá la escribieron para niños?

PD: Además en versión original, que impresiona más


sábado, 2 de enero de 2010

Mal post para empezar el año

Ya escribí por estas páginas que acababa y empezaba el año trabajando. Esta noche cuando por fin me pueda meter en la cama espero poder dormir del tirón. Mis dos guardias han sido de noches completamente en blanco, ésta pasada además con mucha patología. El balance es que de las 84 horas que han pasado desde que me levanté el miércoles 30 por la mañana, sólo he dormido 18. Y de esas 18 horas, la mitad han sido a tropezones, con niñas entrando y saliendo de la habitación, con llamadas de teléfono inoportunas.

Me encuentro muy cansada, pero además me siento triste e incomprendida. Lo bueno de todo es que mañana cuando me levante si es que por fin puedo dormir del tirón unas buenas 8 horas, veré todo con otro cristal. Cansada estoy por motivos obvios. La tristeza va en paralelo con el cansacio. El no dormir y los trastornos hormonales que se producen con la alteración del ritmo sueño-vigilia hacen mella en cualquiera. De hecho ya he comentado en alguna ocasión las similitudes entre el salir de guardia y los días del postparto, donde se funden cansancio, preocupación, alteraciones hormonales, originando ese cóctel de melancolía tan característico. También influye la incomprensión familiar con los horarios y el hecho de que en el hospital casi todos los médicos se han quejado en las últimas semanas de los calendarios de turnos que por suerte o más bien por desgracia me toca a mí planificar desde que me hicieron coordinadora de Urgencias. Y es que por mucho que uno intente mirar por el bienestar de todo el mundo, vamos muy cargados de turnos y de trabajo en este otoño-invierno y todos estamos cansados y un poco quemados. Una de las frases más "amables" de la semana, ha sido algo así como "quítame esta tarde, hazlo por mis hijos". Y ahí queda eso. Siempre me ha parecido muy inoportuno mezclar a la familia en temas profesionales. Porque hijos tenemos muchos trabajadores y hay que separar las cosas. Y el que no tiene hijos tiene otras cosas u otras personas también esperándole y no tiene por qué pringar más. Pero la frasecita de marras me hizo tener mala conciencia, que junto a la mala conciencia que ya tengo por estar trabajando tanto y viendo menos a mis hijas en algunos momentos ha sido insoportable. Suerte que las enfermeras han sido más cordiales, me han deseado feliz año y me han hecho más agradables estos días difíciles en el hospital.

Y bueno, la incomprensión familiar, ¿qué decir? Mi marido lleva un montón de años conmigo y aún no comprende en ocasiones cuáles son mis necesidades. Que si uno no duerme por la noche tiene que dormir en otro momento del día. Y que si la pequeña llora porque quiere estar pegada a mi cuerpo, hay que canalizarlo de alguna manera, porque si no descanso me convierto en una especie de bruja piruja sin ganas de estar con nadie ni de hablar ni de comer ni de nada de nada.

La incomprensión familiar la he vivido prácticamente siempre. O por lo menos desde que empecé la carrera de Medicina. Primero por las largas jornadas de estudio, sobre todo las semanas previas a los exámenes. Con la tele yo no podía estudiar, por mucho que me pusiera tapones. Y aunque iba mucho a la bibliotecas, irremediablemente las jornadas en casa también eran necesarias. Muchas peleas con mi hermana y con mis padres ya por ese tema.

Luego el MIR. Quien no haya pasado por esa oposición o por alguna similar no se puede hacer una idea de lo que supone. Horas y horas de estudio, para ir a hacer un examen de 5 horas sin el cuál el ejercicio de la profesión queda muy limitado. Tuve "suerte" y me lo saqué a la primera, además pudiendo elegir la especialidad que me gustaba y en el hospital que quería. No sé qué hubiera hecho en el caso de no ir bien. Seguir más tiempo con aquel ritmo te volvía un poco loco. De hecho no pocas personas sufren trastornos psiquiátricos durante la preparación del MIR. Ni amigos ni familia creo que son plenamente conscientes de lo que supone.

Y después de sacar el MIR, pues la formación y la vida laboral posterior. Y las guardias...Jornadas larguísimas, de 24 horas o más, donde además puedes vivir situaciones estresantes. Cuando llegas a casa sólo quieres desconectar, darte una buena ducha, descansar,...Y te encuentras a unos con ganas de verte, a otros con ganas de compartir las tareas domésticas (que ha hecho en solitario mientras estabas de guardia), al mundo en general haciendo vida diurna con sus obras, sus teléfonos, sus ruidos, etc. Y tú con ganas de meterte en una cueva.

Hoy para colmo de los colmos sin apenas dormir y con este ánimo, llevo ya media tarde en la cocina: mañana tengo invitados a forma de prolongación de los días navideños. La familia de mi suegro (tía y primos de mi marido).....Sin comentarios.

En fin, prometo que la próxima vez que me siente a escribir será un post alegre y divertido.

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