Las irregularidades en todo el proceso fueron vergonzosas. Sobretodo teniendo en cuenta que es una institución de carácter público. Aunque me sentí en cierta manera poderosa porque conseguí crear un precedente histórico.Los meses desde mi incorporación tras la baja maternal hasta mi salida del hospital los recuerdo con horror. No quería ir a trabajar. Algo muy grave teniendo en cuenta que mi trabajo me encanta. Los domingos por la noche me entraba una angustia vital difícil de contener. Y repercutía en mi familia. Aún así lo llevaba con cierta elegancia y resistí el acoso sin soltar una lágrima en público y evitando que mis problemas afectaran a la atención que hacía a los pacientes.
Algunos de mis compañeros me apoyaron y lucharon por mi causa jugándose mucho. Consulté a los abogados del sindicato médico. Y las cosas están muy verdes en nuestro país en estos temas, hay escasa legislación sobre el acoso laboral. Hubiera sido necesario una situación de acoso de alto nivel (tipo acoso sexual o similar) para que se moviera algo de verdad. No hubo nada que hacer. Y llegado este punto me dió pereza intentar ir a juicio con el desgaste y el desembolso económico que inicialmente representaba. Y ganar significaba regresar, y llegó un momento en que lo que quería era no volver a aparecer por allí.
Me resultó curioso que los de Recursos Humanos me echaran en cara que estuviera tan entera y acabó siendo un punto negativo en mi contra el hecho de que siguiera trabajando hasta el final y no me hundiera en la miseria debajo de mi almohada.
Tanto las conversaciones con los sindicatos como con los abogados acababan igual: toda situación similar a la mía acaba con la salida del trabajador de su puesto de trabajo. Es difícil una solución mejor. Si en vez de ser médico hubiera sido enfermera quizá hubiera sido posible un cambio de departamento o de servicio. En mi caso, sólo podía trabajar como pediatra así que o era allí o no había cabida para mí en el hospital.
Intentando entender qué me había pasado, y dónde me había metido, leí artículos en la red sobre el mobbing. Uno muy interesante habla sobre los círculos del mobbing. También sobre la personalidad del acosador y sus delfines, que en muchos casos cumplen la definición de MIA (Mediocre Inoperante Activo). Se me helaba la sangre cuando leía descripciones de situaciones que había vivido en propias carnes. Y cuando supe también que el sector sanitario es el típico campo abonado para el acoso moral.
Salí de allí y enseguida empecé a trabajar en mi hospital actual. Tuve varias ofertas de trabajo. Al menos en ese sentido los pediatras tenemos suerte. Esperé 15 días para reanudar mi actividad laboral. Para tomar aire, desterrar en lo posible lo innecesario, disfrutar de mis hijas al máximo el tiempo que la angustia me había robado, arreglar los últimos papeles. Y las magulladuras y la tristeza duraron poco tiempo, la verdad. Creo que salí reforzada de todo este embrollo. Y con muchos amigos.
Hace unos días, supe que el compañero más carismático del equipo, el único que tenía poder para apoyarme y así lo hizo hasta el final a pesar de lo que pudo representar para él, es actualmente el nuevo jefe del servicio. Mi ex-jefe jubilado y el delfín sin cargo. Quizá algo cambió el rumbo de las cosas. Quizá mi sufrimiento no fue en balde. De hecho, sentí una dicha infinita cuando supe la noticia de su nombramiento. Sentí un alivio en lo más íntimo. Sentí que la historia se cerraba definitivamente. Y también sentí cierta nostalgia por lo que podía haber sido. Aunque como dice una amiga "da igual las oportunidades que un puesto de trabajo tenga; si no las tiene para ti, es mejor que te des la vuelta". Y yo añadiría, "y cuanto más pronto, mejor"
22 comentarios:
Es una situación muy complicada, de mucho desgaste y la enfrentaste bien, con la suerte, como bien dices que te surgieron oportunidades muy pronto.
Supongo que hay que sacar la moraleja y seguir "pá lante". Es una pena que en estos temas estemos todavía en pañales.
La verdad es que da mucha pena oír historias de acoso laboral como la tuya. Y aún da más pena saber que hay gente que aguanta en su trabajo porque no tiene posibilidad de ir a otra parte.
Y tienes razón en que todo es culpa de los mediocres, personas que no se esfuerzan en mejorar ni siquiera un poquitín, y encima no consienten que nadie les pueda hacer sombra.
En fin, de todas las experiencias se aprende algo..
Me ha gustado lo de "mediocre inoperante activo" define a las mil maravillas la personalidad de aquellos que suelen hacer mobbing. Me alegra saber que encontraste otro trabajo tan pronto. Enhorabuena por saber mantenerte entera y con dignidad sin que tu situación influyera en tus pacientes, lo que es loable.
Puff tuvo que ser muy duro, es una vergüenza que no podamos hacer nada en estos casos, y yo hubiera hecho lo mismo que tú y me habría ido de ese hospital
tus dos post me han revuelto por dentro. Me he visto tan reflejada, punto por punto, como por coma, eso si, cambiando de sector. Yo continuo en la misma empresa, en otro departamento (soy como las enfermeras, movible.
Lo que me ha hecho más gracia es la frase "Me resultó curioso que los de Recursos Humanos me echaran en cara que estuviera tan entera y acabó siendo un punto negativo en mi contra el hecho de que siguiera trabajando hasta el final y no me hundiera en la miseria debajo de mi almohada"
¡Te entiendo muy mucho!
petonets,
Alba (continuo en la sombra ;-)
Madre mia Amalia! Qué rabia, qué impotencia y qué injusto. Desde luego eres fuerte. Otra persona no se hábría recompuesto tan bien, yo creo que eso deja huella de alguna manera. Me alegro de que ya puedas contarlo como algo pasado, sin angustiarte ni sufrir, y de que todo vaya mejor ahora, de verdad.
Que trago más duro. Pero hay que ver el lado positivo; saliste de ahí y ahora tienes un trabajo en el que te encuentras cómoda y te sientes valorada. Tú saliste ganado y ellos se perdieron una gran profesional ;-). Un abrazo.
Les invito a un nuevo blog sobre medicina y derecho. Un saludo.
http://medicinavsderecho.blogspot.com
Amelia, difundo tus post en twitter, merece la pena que sean leidos, pueden ayudar a muchas mujeres.
Cuando dices que el ser fuerte, estar entera te ha perjudicado, me hace pensar que es más fácil ver a las mujeres como vícitmas. No se acepta que una mujer sea fuerte y se enfrente a las circunstancias con fuerza.
Mi respeto y apoyo
Saludos
Ángeles Briñón
Me encanta leerte, Amalia. Pero, sin ánimo de ser pedante, "cuanto más pronto, mejor", no "contra más pronto mejor".
No me extraña que afirmes que en el círculo sanitario se da mucho el mobbing. Hay mucha competitividad y se ven muchos casos de "acoso y derribo" en algunos servicios.
Me alegro de que cambiaras de aires y te encuentres ahora mucho mejor y en un sitio donde puedes trabajar bien. Cuando el aire está enviciado hay que cambiar, a veces no gana el que tiene razón ni se queda el que es más justo que se quede.
Si ya lo digo yo que el tiempo pone a cada uno en su sitio, y esas noticias a veces nos reconfortan, a veces tarde pero todo llega.
Muchas gracias por poner por escrito con esa precisión algo que en la sanidad pública no existe, oficialmente. Muchas gracias por hacer visible algo que gerentes y "profesionales" de los recursos humanos no afrontan, lo que hace que el mundo se divida en los que hemos pasado algo laboral horrible y los que nos oyen y nos miran pensando si será para tanto.
La nueva teoría unificadora habla de violencia, toda igual, que se puede manifiestar en la casa (doméstica), en el trabajo (mobbing), en la escuela (bulling) o en otros tantos campos de la actividad humana.
Mientras, la práctica de esa teoría es desoladora. Yo estoy por crear el grupo "lo mío tampoco fue mobbing". Y ahora estoy feliz trabajando en otro hospital.
Otro fuerte abrazo
Ramón
Muchas gracias por poner por escrito con esa claridad algo que oficialmente no existe en la sanidad pública. Que gerentes y "profesionales" de los recursos humanos miran para otro lado cada vez que pasa algo, y el mundo se divide en los que hemos pasado algo laboral horrible y los demás, que a veces piensan que no será para tanto.
La teoría unificadora habla de violencia, toda igual que se puede manifestar en casa (doméstica), en el trabajo (mobbing), en la escuela (bulling), o en cualquier otra actividad humana.
La práctica de esa teoría, desoladora. Estoy por crear el grupo "lo mío tampoco fue mobbing". Y ahora estoy feliz, trabajando en otro hospital.
Otro fuerte abrazo
Ramón
Me alegro que la situación haya mejorado. Ese tipo de sitaciones son de las que o te matan, o te hacen más fuerte. Aunque personalmente preferiría que nunca se dieran.
Un saludo
Amalia, publico tus entradas en facebook. Me han impresionado y recordado cuando fui a juicio por maltrato y la jueza dijo: es evidente que alguien de su educación y cultura no habría soportado eso. Por eso no lo cuento.
¡Ellos se lo perdieron! es una lástima que estos casos siempre acaben igual, el acosado tiene razón perooooooo al final se tiene que ir.
Gracias por vuestros mensajes. Esta historia ya sólo es en realidad un mal recuerdo, pero leyendo las cosas que habéis escrito, ojalá me hubiérais acompañado esos angustiantes días. Seguro que no hubieran sido tan difíciles.
Un saludo
me alegro que te hayas dedicido de hablar de un tema frecuente pero que se lleva escondido como si la victima fuera el responsable.
Para ti seguramente habra sido una liberacion y para animar a los que se encuentran en una situacion similar digan basta!! a estos prepotentes mediocres.
un abrazo y suerte!!!
ayer leí mobbing 1 y en mi interior muchos recuerdos de aquellos duros meses se removieron, ..., intenté dejar un comentario en tu post, pero imposible. Vuelvo a intentarlo.
Ayer:
Mi querida Amalie, ..., cuanta verdad en todo lo que escribes, ...., malos recuerdos para ti y para todos los que SÍ compartimos contigo esos amargos momentos (alguno ya no está, ..., uno de los que tal vez más sufrió bajo el sometimiento a la ex-comandancia de este servicio). No estuviste sola, créeme, ..., pero si es cierto que no tuviste todo el apoyo que merecías. Siempre dije que eras una persona clara, consecuente con tus ideales y actuaciones y, por supuesto, honrada en todas las facetas de tu vida. Esta sociedad en la que nos ha tocado vivir, en la que sólo las apariencias y los simpatiqueos triunfan, esas cualidades no son valoradas, más bien tienden a extinguirse. Qué gran pediatra se perdió este hospital!!!
Sé perfectamente lo que sentiste, ..., años antes yo también lo había sufrido. Impotencia, rabia, ..., no entender lo que sucede a tu alrededor, ..., ya te dije en su momento lo que pensaba: aunque difícil de demostrar, el mobbing debe denunciarse. Esos personajes malvados no pueden quedar impunes y, lo que es peor, ocupando altos cargos, y aún más, en instituciones públicas.
Bsos, niña
Hoy: Me reintero, ..., le demos las vueltas que le demos y con todos los refranes habidos y por haber, ESTE HOSPITAL SE PERDIÓ A UNA GRAN PEDIATRA, ..., la persona que hoy es nuestro je, bien lo sabe.
Bsicos para las 3
Gracias a todos por vuestros mensajes.
Gracias Helena, me has hecho emocionar. Sinceramente sin vuestro apoyo hubiera sido incapaz de llegar tan lejos.
Un abrazo
Hola Amalia...
Ayer me comentaron que habías publicado esto... y me moría por leerlo...
Me ha encantado...
Fuiste muy valiente y digna de admirar en aquella época... y tomé ejemplo de ti, para afrontar las consecuencias de mi decisión...
A pesar de mi inexperiencia en la vida laboral, recién salida de la facultad, y recién llegada al hospital, siempre tuve claro que sería consecuente con mis principios y fiel a la verdad... aunque ello tuviese efectos negativos para mi...
Siempre que hablo de este tema con mis compañeros digo lo mismo...sentí mucho tu ida, y la forma como sucedió... los residentes perdimos a una muy buena adjunta...Tuve la oportunidad de compartir contigo alguna guardia, y sinceramente me sentía muy segura sabiendo que estabas...
Me alegro enormemente que todo te haya ido bien y que puedas disfrutar de tu trabajo
Enhorabuena por el blog
1 beso enorme!!!!!!!
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