"Hola Amalia, tengo una niña de 12 meses que nunca tiene hambre. Y cuando la siento a la trona para comer, sea la hora que sea, siempre llora y cierra la boca. La he dejado sin comer a mediodía, otro día sin merienda, y ni así tiene hambre en la siguiente comida. Al final acaba comiendo después de ofrecerle mil juguetes y manteniéndola entretenida. Pero si es por ella creo que no comería nunca. Ya empiezo a desesperarme. La pediatra se encoge de hombros y no sabe qué decir"
Este comentario, que escribió una lectora ayer en la entrada de ¿Medio litro de leche al día? -entrada que casualmente escribí hoy hace un año-, me viene como anillo al dedo para el tema del que iba a hablar hoy. En realidad, más que exponer mis opiniones quiero compartir alguna información que he extraído del libro del Dr. Carlos González, Mi niño no me come. De alguna manera el libr
o me ha gustado, porque estoy de acuerdo en un porcentaje muy alto de las cosas que explica, estando en desacuerdo con algunos párrafos (como ya me pasó leyendo otros libros del autor, empiezo estando de acuerdo y conforme la cosa va culminando en el final del libro pienso que quizá se pasa de rosca).Para empezar, el título del libro me parece súper acertado. Porque textualmente es lo que las madres dicen en la consulta cuando piensan que su hijo no come adecuadamente. El decir "el niño no me come", en vez de decir "el niño no come" sin duda tiene una connotación emocional muy marcada.
En la introducción relata de forma teórica cuáles son las necesidades reales de los niños en cuanto a alimentos y a consumo calórico y cómo las necesidades van disminuyendo tras los primeros meses de crecimiento tan espectacular. También es bastante didáctica, la exposición sobre el significado de las diferentes tablas de crecimiento y de los percentiles, que tan de cabeza llevan a muchas familias. Al igual que ya he expresado por aquí algunas veces, el peso no debería ser ni un examen para los padres ni una cuestión que monopolice la revisión pediátrica (el autor lo resume en un punto titulado "¿Por qué no bajamos a la báscula del pedestal"?)
Otras ideas que me parecen interesantes:
- No hay que forzar a los niños a comer, hay que respetar que coman cantidades pequeñas o que rechacen algunos alimentos
- No es conveniente que la comida sea moneda de cambio, ni en positivo ni en negativo (es decir ni premio, ni castigo)
- Es muy interesante aprovechar la curiosidad natural que tienen los niños por probar nuevos alimentos al final del primer año de vida, así como su voluntad de empezar a comer solos, a su manera
- El orden de introducción de la alimentación complementaria no tiene por qué ser matemático ni inamovible, es bueno adaptarlo a las peculiaridades de cada familia y de cada niño
- Es una aberración darle a un niño un fármaco para abrirle el apetito (y la gente os aseguro que lo pide, y mucho!). El fármaco que ha demostrado su utilidad en este aspecto es un psicoestimulante y tiene efectos secundarios y en el fondo es un riesgo no asumible (yo no lo he recetado en la vida!)
- La prueba que propone de ver si el niño en realidad pierde peso si no se le obliga a comer y se desdramatizan todas las escenas relacionadas con la comida
Sin embargo otros aspectos que no comparto con el autor:
- La comida tiene un componente emocional....sí, pero relativo. Al final la comida es algo necesario para mantenerse con vida y quizá no hace falta darle tantas vueltas a su vinculación con el afecto
- Afirma que si dejas a los niños a su libre albedrío, acaban comiendo de forma equilibrada y sana. Posiblemente en cantidad sí, en variedad yo creo que no. Vaya, ya le digo yo que mis hijas se atiborrarían de macarrones con tomate y de chocolate y no sé si probarían algo de color verde....Pienso que como en otros muchos aspectos de la vida, a los niños hay que orientarles y enseñarles el camino (o los caminos) para que sí sepan decidir conforme se hagan mayores
- A veces los niños (y los mayores) no tenemos más hambre, pero un helado de postre sí nos lo comemos. Es decir, que no todo lo que comemos o dejamos de comer depende exclusivamente del hambre que tengamos
- Aunque estoy de acuerdo en que la alimentación complementaria no debe ser pautada como si fuera un dogma de fe, en la práctica los padres en las consultas exigen que les des una pauta exacta de en qué momento introducir uno u otro alimento.
- Con el tema de la lactancia materna versus artificial estoy de acuerdo en la esencia, aunque no dejo de sentir cierto resquemor por el cierto tufillo al viejo tema de diferenciar entre madres de primera y madres de segunda en función de qué tipo de alimento dan a sus hijos. Es un tema del que he hablado sobradamente y del que no quiero para nada volver a polemizar (ya se encargan otros medios lamentablemente de hacerlo)
- No me gusta la ridiculización que se hace de la historia de la medicina pediátrica de principios de siglo pasado. La medicina ha avanzado precisamente porque muchos médicos se equivocaron antes que nosotros y pensaron en modificar algunas conductas por el bien de sus pacientes
- Y ya el remate de la historia final, con guiños a volver a hacer dos bandos (Estivill versus el suyo) con el sueño imaginario de un adulto, francamente me sobra
A pesar de que al final me han salido más puntos con los que no estoy de acuerdo que con los que estoy a favor, acaba no siendo justo con la realidad y es un libro que os recomiendo a todos los que penséis realmente que vuestro hijo no come lo que debiera.
Os aviso que tengo preparado algo más de material sobre este tema, donde incluyo mi experiencia personal. Lo habías adivinado: yo me pasé toda mi infancia siendo de una esas niñas que no comían nada. Y aquí me tenéis a dieta intentando quitarme unos kilillos de más.
Y no puedo acabar sin felicitar a mi hermana querida que hoy cumple 34 añitos. Tata, ¡te quiero con locura! Gracias papás por darme -eso sí que sí- un regalo para toda la vida.
22 comentarios:
Estoy de acuerdo con tus puntualizaciones. La nutrición es todavia una ciencia en pañales, y si algo he descubierto tras casi 15 años como dietista, es que lo que a unos le viene genial a otros no tanto.
Si yo dejase a mi hijo que comiese lo que coje con las manos no atinaria ni a comer un trocito de pan, en cambio se mete unos cancarros de pure increibles. Ahora empezamos con la comida sin pasar y lo mismo, no hace ascos a nada, pero el abre la boca (mi madre dice que como un pajarito y yo digo que como un cocodrilo) para que le des de comer, todavia no hace amagos de meterse la comida en la boca.
De todas formas yo nunca le he obligadoa comer, el ve la comida como un descubrimiento y como es un cotilla come todo lo que le des. Segun los pediatras le toca empezar a comer yogourt ( no me gusta darle lacteos tan pronto, pero le dimos a probar y no le gusto), pues nada .. probaremos en unas semanas y seguro que lo come ..o no (que a mi tanpoco me gustan los yogures naturales sin azucar)
El comentario que escribio Anita podria haberlo escrito yo: ese es mi dia a dia con mi hija de 13 meses. Y no es que este pasando por una fase en la que su crecimiento se ralentiza, ha sido siempre asi, cero interes por la comida. Y si intento darle un trocito de algo o encuentra en el pure un grumo o algo mas espeso le dan arcadas y vomita lo que con tanta paciencia se habia comido.
Me lei el libro hace unos meses y al terminarlo me quede mas "conforme", pensando que ya llegaria el momento en que pusiera mas interes por la comida pero seguimos igual, va mas bien baja de peso y yo tambien estoy empezando a desesperarme.
Leere con mucho interes todo lo que escribas sobre este tema.
Es un tema muy interesante. Mi pequeño tiene 17 meses y hay que jugar con él para que coma, hay que engañarle un poco (el Dr. Gonzalez en el libro está en contra de ésto último de "engañarle")... pero lo cierto es que sino apenas comería, y realmente cuando ya no quiere más, no come... ya puedes insistir porque te lo va a tirar de la boca... y yo soy muy tranquila con las comidas del peque (mientras esté contento, haga pipí y caca bien, lo demás no me importa..) pero con mi madre, me tenía loca con darle "algo" para estimularle el apetito... que a nosotros si que nos daban de pequeños... menos mal que poco a poco la he ido tranquilizando y por suerte el pequeño está bien... Lo que me doy cuenta es que por mucho que queramos no vamos a poder generalizar nunca, cada niño es un mundo, también en la alimentación.... Javier rechazó muy pronto las papillas para pasar a la comida más entera... mi madre si no lo ve, no se lo cree, de sus tres hijos, ninguno nos comportamos como el mío... Y ahora mi principal preocupación es que poco a poco vaya comiendo de todo, pero es dificil, de momento come bien la pasta, arroz, merluza, pan, fruta pero poca, patata, las legumbres no hay manera, verduras unos días sí otros no... carne (pollo y ternera, cordero apenas...), leche/ lacteos/ cereales bien... Y cuando se cansa seguimos probando nuevos alimentos...
Con mi hija me ocurría algo parecido pero me di cuenta de que cuando comíamos las dos juntas sentía mucho interés por la comida que había en mi plato y, a los dos días, dejé de preparar comidas distintas. Es decir, si yo cenaba brócoli hervido, ella también. La clave, en mi caso en particular, fue ofrecerle sabores puros al principio. Me explico. Si hacía judías verdes hervidas, se las servía tal cual, las probaba, no le convencían y entonces yo le decía que las condimentara con un hilito de aceite de oliva. Magia potagia, ¡repetía plato de judías!
El mismo sistema me funciona todavía hoy (ahora ya tiene 5 años y el ejemplo que os cuento de las judías aún no tenía los 2) y lo he comentado con varias madres desesperadas con sus pequeños y también les ha funcionado. El truco está en que sean ellos quienes viertan el aceite o la sal o el vinagre sobre la comida.
Ahora, ya más mayor, cuando se hace la remolona con algún plato, le cuento los beneficios nutricionales de comer ese alimento (en su lenguaje, claro) y también os aseguro que se termina todo el plato. Por ejemplo, ha terminado de comer y no quiere fruta de postre; pues le cuento que la fruta tiene muchas vitaminas, necesarias para tener un pelo bonito como el de mamá, tener la piel tan fina como la de Hanna Montana, no ponerse enferma… Y se come dos naranjas seguidas.
Hace tiempo que sigo tu blog, pero nunca había escrito antes.
Ante todo quiero felicitarte por difundir tus ideas, conocimientos de manera rigurosa y llena de sentido común (es de agradecer encontrar espacios donde éste no sea el menos común de los sentidos).
Pero como tu con Carlos González, también me gustaría comentar algunos puntos.
Tengo que decir que he decidido romper mi lectura silenciosa porque "Mi niño no me come" es una de mis lecturas favoritas postparto: lo he leí 3 veces, una durante las primeras semanas de lactancia (léase "niña pegada a una teta"), otra antes de empezar con la alimentación complementaria y otra para "evaluar" cómo iba ésta).
- Tema "dejar elegir al niño qué y cuánto come": creo haber leído en más de una ocasión en el libro que SIEMPRE hay que ofrecer alternativas sanas.
- Es cierto que a veces comeríamos más de algo que nos gusta, "caprichos". Por eso la importancia de las alternativas sanas. Yo, mucho antes de tener a mi hija, dejé de comprar (bueno, esporádicamente algo cae :P) todo aquello que realmente hay que dejar para ocasiones: bollería, golosinas... El libro habla de la comida del día a día, si no hay hambre, no hace falta comer nada más.
- Tema lactáncia podría estar páginas y páginas hablando... pero al grano: si no fuera por los/las "talibanes/as" de la lactancia nunca habría dado con la información necesaria para tener una lactancia MUY satisfactoria. Conocer los beneficios es una motivación más (y no hace falta esconder la verdad).
Sin ir más lejos mi madre, de 4 hijos, solo pudo amamantarme a mi (y si te cuento los motivos están cargados de los tópicos que tanto critican estos "locos de la lactancia).
- Cuando estaba embarazada me preocupaba si me dejaría de introducir algo a tiempo, si sería capaz de "disciplinarme" y preparar las papillas como dios manda... Leer el libro y seguir el consejo de "pueden comer lo que coma toda la familia" me ha alegrado y facilitado la maternidad.
- Ridiculiza la pediatría del siglo pasado porque algunos pediatras siguen en el siglo pasado (igual que en otros sectores, el mio sin ir más lejos: la educación).
- Nunca entenderé el por qué del debate "Gonzalez vs. Estivill", ya que Estivill propone un método para solucionar un problema que hemos creado (un niño que se despierta no es un problema, un niño que no come como se espera no es un problema...) y el Dr. González se limita a decir que si no hay problema, no hace falta ningún tratamiento y nos da ideas para llevar los "efectos secundarios" de todo (y a no sentirnos culpables por "saltarnos las normas").
Muchas gracias por todo lo que escribes. A pesar de mis "matices" quería decirte que es un placer encontrarse con pediatras y mamás como tú.
Buff, mi hija pequeña tiene 23 meses, desde que comenzamos a meter comida la cosa no va nada bien, purés caseros nada de nada, todo potitos y ahora que empieza a comer ella por su mano y de nuestra comida, probar cosas nuevas ni se le ocurre, cierra la boca y si puede pasa sin comer, come sopa, carne (filete de cerdo, de ternera, filete de pollo), las croquetas (que a veces engaño con baritas de merluza o pescado), salchichas, sandwich de jamon yor y queso, patatas fritas (las cocidas ni sabe a que saben), pizza (la hago yo casera y ahí juego un poco con los alimentos porque intento meterle cosas),yogures y lacteos muchos y el pan le chifla pero de verdura ni hablar, ni arroz, ni pasta....no hay manera de que pruebe las cosas, la verdad es que no se que hacer, porque no las prueba...y si la dejo está todo el día sin comer..
Ahh.. yo me leí éste libro en su día.. ya que mi hija mayor tampoco era de tener mucho apetito.. mira por la menos me ayudó a relajarme con el tema.. y al relajarme yo se relajó ella... así las comidas fueron más armoniosas. También lo he seguido en sus colaboraciones en revistas de bebes.. la verdad es que me encanta, sobre todo su apoyo incondicional a la lactancia, al colecho (¿se escribe así???).. MI PEDIATRA FAVORITOOOO
Cartafol, yo no soy pediatra, ni dietista (soy periodista gastronómica), aunque sí que he hecho algunos cursos de dietética y nutrición humana, pero te digo que pruebes a preparar “mi método”. El plato favorito de mi hija es el brócoli hervido, y se come más a gusto un filete de merluza a la plancha que una barrita de pescado. Aunque es humana, claro, y también mata por unos macarrones.
Repito, el truco está en comer todos juntos y comer todos lo mismo. Yo empezaría el viernes por la noche, porque así, si no come, al día siguiente no tiene guarde y no pasa nada. En nuestro caso fueron dos días, de verdad, y recuerdo perfectamente que lo primero que comió fue fideuà, porque yo pensaba que no le gustaría. Si quieres, te dejo mi correo personal por si puedo ayudarte. julia_blazquez@hotmail.com
Me he leido dos libros de este pediatra. Ayuda descubrir una visión tan natural de las cosas. Despertó en mí un sentido común, que parecía no encontrar en esta mi sin razón.
Sin embargo entiendo que hay cosas que no aportan seguridad a los padres, el tema de que elijan lo que coman, por ejemplo. Sin embargo, muchas otras cosas son obvias, pero hasta que no se ponen negro sobre blanco, parecen no existir. La naturaleza del hombre es tan obvia que aveces no la tenemos en cuenta¿verdad?
Bueno, C. González es polémico, y eso vende. El Dr, Estivil, también. NO lo olvidemos.
Lo importante en el primero, es que ha dado luz verde a la crianza natural, y eso está calando, que en la medida adecuada, es lo que la sociedad está pidiendo a gritos.
Un saludo
MERCEDES
Ay, yo es que cuando sale este tema tengo que limitarme a sonreir beatificamente y mirar a un punto del infinito con desinteres para que no me pregunten, porque mi hija ME come y me come mucho, demasiado... es genetico, yo tambien soy una hambrona y da otros disgustos distintos a los que da el otro problema, pero parece que la gente se lo toma mas a mal si lo cuentas ;)
Yo hay un punto o dos con los que no estoy de acuerdo en tu lista de puntos negativos del libro:
* Sobre el tema de dejar libertad de eleccion, siempre creo que menciona como indica alguna comentarista anterior que la eleccion tiene que estar entre cosas sanas: vamos que no se trata de darle a elegir entre chocolate o un filete, sino quiza, si prefiere el filete o unos garbanzos. A mis hijos les he dejado participar desde el principio en la eleccion de las comidas y solo les he impuesto una cosa: antes de decir que no quieren comer algo porque no les gusta, tienen que probarlo. El peque (porque lo de la otra ya os digo que no es lo normal) come bastante bien y casi de todo, por el momento.
* creo, por mi experiencia viajera que si los padres exigen una pauta es porque es a eso a lo que se les ha acostumbrado durante años. En Alemania (ex-DDR) no me la han dado nunca, de hecho cuando he tenido problemas con SG, he tenido que pedirla yo... y los padres no la piden tampoco. ?Madre en Alemania andas por ahi para contar si es asi tambien en el otro lado?
* no creo que la historia del libro tenga la intencion de crear bandos. Me temo que a CG le pasa lo mismo que a mi, que algunas cosas le reconcomen la moral y la manera que tiene de trabajarlas es la ironia y el humor negro... yo con el tiempo he aprendido a aclarar lo que es humor negro, aunque me parezca evidente (por ejemplo al estilista del enlace que creo que pones y digo creo porque no lo he abierto, ayer le deseaba en el blog un accidente tipo Mafia... aunque no se pueda creer, no soy violenta :D, simplemente es mi manera de trabajar los impulsos violentos en mi mente... ?se entiende lo que quiero decir?)
Un supersaludo
Yo tengo una hija inapetente, no come de nada de echo tiene cuatro añazos y pesa 12,4 en la báscual del pediatra en la de casa ni llegamos, he oido de todo es vicio, ya verás déjala sin comer y te pide, mentira gorda. Un anécdota la llevo al oftalmólogo, la digo si cooperas te doy de premio lo que quieras, respuesta de la muy puñetera, esta noche no me obliges a cenar.
En fin mi hermana es iguala 38 añazos 40 kilazos y se la olvida desayunar cenar etc..
Eso si después de volver loco al pediatra y repetidos análisis la tia esta sana y con reservas de hierro por encima de lo normal en una niña de su edad.
Así que en vez de jarabe para abrirle el apetito, pastillas para los nervios para su mama.
Mi hija y yo tuvimos un problema con la comida, y casi estoy segura que fue por mi obsesión por los percentiles, a los que nadie me enseñó a no prestar atención hasta que di con una enfermera salvadora.
Mi hija me controlaba a través de la comida porque sabía que ésta era importante para mí. Y esto lo hacen, como otras cosas, desde que pueden, o sea, casi desde el principio.
Pronto, menos mal, espabilé, la miré un día en plena pelea por el puré y le retiré el plato: es a ti a la que dolerá la barriga si tienes hambre. Ya pedirás, y entonces comerás lo que haya.
Fue duro, y no fue inmediato, pero poco a poco funcionó.
¿El siguiente paso? como Julia: llegó un momento que dejé de hacer 2 comidas: la de niños (ella) y la de mayores ¿acaso entra menos patata y judias verdes en un plato entero que pasadas en puré? no, y además con la ventaja de masticar que tanto les conviene para su desarrollo oral y hablar mejor. ¿Que el filete hace bola? pues se compra la misma carne, se pica o se pide picada, y tan ricamente. Mi hija también se come sin respirar un filete de pescado, que un palito de esos de freir.
También seguí un consejo de mi hermana: elimina tópicos de lo que comen los niños y lo que comen los adultos, (si en una tribu los niños comen grano ¿por qué los nuestros no pueden comer un plato de lentejas? y sobre todo, no dejes de ponerle cosas sólo porque no entran en tu gusto.
Siempre, siempre, una pequeña representación de lo que hay en la mesa en su plato, y tenemos el trato de que todo lo tiene que probar, y comer. Que lo que menos la gusta, lo pondremos menos, pero somos una familia, y no podemos poner 5 comidas.
Lo único que si la controlo más es que tome su leche/lacteo diario correspondiente (pero hay mucha variedad!!) y las calorías que como niña, necesita más que nosotros.
En fin, después de tanto sufrimiento, ahora estoy muy orgullosa de ella, porque podemos ir a cualquier sitio, y come lo que haya (a menos que la carta le permita pedir huevo frito con patatas, ¡claro!)
Y a lo mejor os parece talibán, pero en casa está prohibido terminantemente quejarse por la comida que hay en la mesa. No mientras vivamos en un mundo en el que algunos podemos elegir y hasta tirar comida, y otros andan con la barriga hinchada de hambre y no viven más de 3 años. La vida es así de dura, y aquí no hay nada regalado....
Saludos
Eso ya lo hacemos, le doy de nuestra comida a la hora que comemos nosotros, y nada...ella sólo come de lo que le gusta, probar cosas nuevas nada de nada, y le hecho siempre en el plato lo mismo que a nosotros...se sienta en la mesa desde que comenzó a comer los purés, siempre han estado a la mesa con nosotros.Gracias
Gracias por el estupendo post. Mis dos hermanos pequeños comían fatal, y había tantos dramas por eso, que siempre tuve claro que no obligaría a mis hijos a comer. Ahora que soy mamá, y tengo tres hijos, mi único problema es conseguir que al menos prueben un bocado de lo que haya para cenar, y que no se dejen llevar por las manías. Si no, como tú dices no comerían nada verde.
Castrofol, prueba lo que te contaba en una respuesta anterior: ofrecerle sabores puros (verdura hervida, lomo a la plancha plancha, arroz hervido, pescado plancha…) y que ella juegue a aliñarlos como más le guste. Eso sí, ese día cenad o almorzad todos exactamente igual. En dos días te saltarán las lágrimas cuando veas que se come las judías hervidas con aceite ¡o ketchup!
En cuanto se acostumbre a los sabores de los alimentos, ves introduciendo variaciones; por ejemplo, arroz con tomate, pescado rebozado, lomo con alguna salsita, lentejas con sofrito…
Reconozco tu desesperación, yo soy madre soltera y no podía compartir con nadie la impotencia al ver que no se comía la cena una noche tras otra, y terminaba, de puro agotamiento, dándole puré de cereales o sopa (las únicas cosas que comía a gusto y sin lloros).
Tú dices:
· “Ella sólo come de lo que le gusta”, porque tú se lo haces, claro, como yo hice y como hacen muchas madres, pero no cedas, recuerda que tú eres la jefa. Lo bueno es que, cuando coma bien, casi todo le gustará, por lo que siempre comerá lo que le gusta. Ella está más feliz y su mami también.
· “Probar cosas nuevas nada de nada”. En esas edades, reconocer los alimentos es como un juego; si les damos un plato de judías con sofrito de ajo, cebolla, aceite, no identificarán el sabor de nada. Si se lo das por separado, sabrá que la judía es dulzona, que el ajo pica, que la cebolla tiene un sabor fuerte y que el tomate es ácido.
Y, por último, aunque esto no soy la primera que lo dice, involucra a tu peque en la elaboración de los platos (limpiar la verdura, llenar una olla con agua, echar la sal, probar el punto de cocción de un espagueti, remover una salsa…). Si lo hacen ellos, como son superorgullosos, es muy difícil que lo rechacen.
Espero que te sirva.
Pues esta entrada me viene hoy al pelo porque es el tema que me ocupa. Mi hija de 3 años y medio va a la guarde desde el año, allí primero tomaba los pures y luego me ayudaron mucho a que probara trocitos y en fin que sin ser una gran gran comedora tiene un amplio repertorio y se puede decir que no come mal.
Este septiembre emepzó el cole, yo de permiso de maternidad acudí a su periodo de adaptación y el horario reducido de ese mes pues fenomenal a la 13h en casita y luego no habia que volver.
En octubre la normalidad imperaba y el comedor tuvo que empezar, el primer dia lelgó diciendo que 'la mandaban mucho' y es que el veranos ha sido libertino y más con la nueva hermanita y ella es nerviosa y se levanta o lo intenta durante la comida y le cuesta terminar sentada y yo con la hermanita pues más relax de normas porque la situación no podía ser de otra manera.
En fin que fue empezar el comedor y llorar y llorar por noir al cole y ayer me pidió que fuera a hablar la responsable. Dice q le va a costar adaptarse, q no prueba, q apenas come si no le gusta y que le ponen un poco de colacao en la leche sola o le cambian la pieza de fruta sino le gusta por yogurt pero como salvedad porque en un 'comedor de 150 niños no se pueden hacer esas excepciones, pero se hacen ahora un poco por ser los pequeños'.
Llega la disyuntiva, mi marido y yo trabajamos , mi madre se queda con el bebe de 5 meses y el cole no le pilla cerca a mis padres y me parece excesivo dejarles a cargo tambien de la comida de la pequeña. Si la dejo lo va a pasar mal muy mal, si me las intento apañar será 'pan para hoy hambre para mañana'? se que a lo largo de su vida escolar si yo sigo trabajando el comedor va a tener que probarlo... en fin que lo de la comida tambien atañe a ciertas decisiones familiares muy complicadas dada la situación laboral y la conciliación.
siento haberme explayado pero parece que lo necesitaba , buff! Gracias.
Interesantíimo. No he leído el libro porque no lo he encontrado a este lado del charco, pero este resumen que haces me parece muy claro- Creo que instintivamente he hecho lo que recomiendas... pero aún me falta trecho.
:)
Cartafol, es muy importante que como dices, se siente con vosotros, y haya de lo mismo para todos.
Los consejos de Julia me parecen muy acertados.
Yo, además, te añadiría que uses lo que la gusta como premio. Es decir, primero tendrá que probar y comer (ponle muy muy poquito para que pueda terminarlo y sentirse orgullosa) lo que los demás, y cuando lo haya terminado (repito, superimportante que alcance éxito, ponle muy poco) ¡entonces ya puede comer lo que la gusta!
Has de ser fuerte, y no darle primero lo que le gusta por mucho que te duela, o por poco que te parezca que ha comido (bajo el pensamiento de que "al menos coma algo....").
Para que mi niña comiera ensalada yo no la obligaba a comer todos los ingredientes. La daba a elegir entre 1 de 2, o entre 2 de 3. Si quería que probase lechuga,le ponía lechuga y cebolla, con el trato de que tenía que comer uno de los dos (sé que odia la cebolla, no la iba a obligar a comerla...pero eso ella no lo sabe!!)
¿Que en otra ensalada quiero que pruebe maiz y zanahoria? pues lo mismo, a elegir entre eso o cebolla por ejemplo.
De esa manera ha ido refinando su gusto, ahora adora la lechuga, el tomate, ¡la zanahoria hasta la come cruda entre horas! pasando esos alimentos además, a su cartera de preferidos y que la gustan...
Eso sí, por el camino, como a ti, a mí o a cualquiera...quedarán los que no nos gustan, pero bueno, eso ya es para ir respetándolo o para usar la técnica que te he descrito: la de comer la opción "menos mala"
jis jis jis
¡Suerte!
A la niña la siento en la mesa y le doy de nuestra comida, nunca le doy lo que a ella le gusta, si no come pasa sin comer. Llegamos hasta a esconder el pan de la mesa para que no lo viera, juega con la comida, pero rara vez la lleva a la boca y a veces la prueba con los labios y nada más...seguiremos intentando este truquillo que nos cuenta Tita, lo de decirle que pruebe y luego recompensarla. Gracias a todas por la ayuda, y paciencia...que de hambre no se muere nadie!
pues yo tengo un serio problema con la comida.... y es que le he cogido asco. Como bastante cantidad, diga mi madre lo que diga, pero variedad ya no tanta. Pescado, tortillas de patatas, lomo, pollo, atún y algunos embutidos. De fruta, manzana, sandía, melocotones y poco más. Verdura, no gracias.
Y es que no me apetece probar nada... y me agobia tela comer con mis padres, porque es una pelea. No sabes tú lo que odiaba yo que por narices tenía que comer "un poquito más", aunque yo no quisiera más. Posiblemente de ahí venga el asco.
Lo tengo clarísimo, yo no voy a obligar a mis niños a comer. Yo recuerdo ser consciente de cuando tenía hambre y cuando no, y cuando tenía pedía. Que igual no comía todo lo que mi madre quería, pues vale... pero comía. Despacito con las comidas nuevas, y si no quiere comer más... pues mejor comer algo menos y que no le siente mal, a acabar vomitando como terminaba yo.
Hola, yo tengo el mismo problema tengo niñas gemelas de 2 años recien cumplidos y no quieren comer pero lo mas curioso es que recien entraron al colegio y me dice la maestra que alla comen de todo, pero aca en la casa nada, es desesperante porque siguen muy bajas de peso.
Llegue a este foro porque hoy ya me salió llanto y frente a mi hijita de casi 3 años. Es que si fuese por ella viviría de leche. Ya no se que hacer, ni lo q le gusta come. Esta pequeña y bajo peso, su piel translúcida y con ojeras. Su ración de comida son tres cucharadas de lo q sea y eso, ni postre ni nada. Peor, se enfermo del estomago y ni siquiera puedo darle huevo q si come. Mi angustia ya me supera y necesito ayuda, siento q mi hijita se me va a enfermar y tengo miedo...
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