Acabo de pasar unas anginas. De caballo. Con fiebre y cama. De las que no recordaba más que si tiro bastantes años atrás para buscar mis recuerdos de infancia. De pequeña fui una niña "fuerte". Vaya que no me enfermaba casi nunca. Y más comparado con mi hermana que se quedó con todas las itis (sobre todo bronquitis) y con todas las operaciones infantiles que hubo en casa. Cuando enfermaba el diagnóstico era casi siempre el mismo: Amigdalitis. Anginas. Al principio me tocaron los fantásticos pinchazos de penicilina. Luego por suerte se extendió el tratamiento oral y enfermar ya no era el mismo calvario....al menos el dolor se limitaba a la faringe y no también a las posaderas.Ante la enfermedad uno se siente muy pequeñito. Vulnerable. Indefenso. No reconoces tu propio cuerpo. Te duelen las pestañas y te duele el alma. Y eso que por suerte sólo he tenido enfermedades banales, no sé cómo debe ser de grande todo ese sentimiento cuando uno se enfrenta a enfermedades graves, donde uno se la juega de verdad. En esos momentos echo mucho de menos a mi madre, a mis treinta y tantos años. Se me hace un mundo no poder atender a mis hijas, que no entienden (sobre todo la pequeña) que mamá no está disponible para sus juegos.
Cuando experimento todo esto me sorprendo de que a los padres recientes les llame la atención que su hijo cuando está enfermo sólo quiera dormir y sólo quiera mimos. Te lo explican como si le confiriera gravedad al asunto. Cuando en realidad la cama y los mimos curan más que muchas medicinas. Y si yo, adulta y madre de familia sólo quiero cama y mimos, ¿cómo no van a querer eso los niños pequeños o no tan pequeños? Parece algo que cuesta entender en una sociedad tan medicalizada que no es capaz de salir de una consulta médica sin una receta.
Y ante la enfermedad también está el trabajo. Todo eso lo he pasado sin dejar de trabajar. Saliendo algún día un poco antes porque me encontraba peor que los pacientes a los que visitaba. Los médicos debemos ser uno de los colectivos que menos bajas cogemos. Por responsabilidad hacia el paciente y mucho, por responsabilidad hacia los compañeros. El trabajo de un médico de Urgencias no se puede hacer mañana. Si tú no estás, tus compañeros deben asumir tu trabajo. Siempre hay un motivo para ir a trabajar en malas condiciones: en invierno porque los pacientes salen por las orejas y en verano porque quedamos poquitos para cubrir los turnos. Si es una noche porque le colocas una guardia extra a alguien, ya no digamos si es un festivo. Vamos que en esos momentos uno desearía dedicarse a cualquier otra cosa, para poder pasar inadvertido y entregarse al mullido colchón donde se sudan las fiebres.
7 comentarios:
Creo que los colectivos de profesionales de la salud,y el de los autónomos, somos los que menos bajas médicas cojemos, aunque mucho más loable es vuestra labor. Curais y salvais vidas. Se lo he dicho infinidad de veces a mi marido. Hay trabajos que no están lo suficientemente bien pagados, ni lo suficientemente reconocidos, valorados ni respetados. Un abrazo.
Mal está, porque las anginas son contagiosas, ¿no? (aquí con lo de los contagios por lo menos nos traen fritos) y además en ese estado uno no está al 100% y se pueden cometer más errores... bastante duras son vuestras guardias de por sí. Y conste que no es una crítica directa a tí, que explicas muy bien porqué lo has hecho, sino al sistema, que tendría que preveer semejantes casos.
Un supersaludo
Muy poco contagiosas....dependen más de la colonización propia por estreptococo (con el que yo "convivo" hace muchos años)...y en caso de contagiar, del contacto íntimo...
Pues a recuperarse. Ánimo. Teniendo en cuenta vuestra responsabilidad directa estoy con Superwoman, debería estar previsto de otra manera. Yo también agradezco vuestra responsabilidad. Hace unos meses mi suegro, también médico y con más de sesenta años a sus espaldas, recibió su vida laboral y era impresionante los pocos días de baja. Creo que no llegaban a cinco.
Muchas veces al leer tus post me siento la excepción a la regla, porque yo cada que enfermo aunque soy joven prefiero los tecitos de la abuela, la bolsa de agua caliente o los trapitos calientes en el pecho y le escapo a toda medicación que quieran darme, a menos que sea muy necesario. Y así me gustaría que sean mis hijos el día de mañana, dicen que el cuerpo, si le damos la oportunidad, sabe curarse solo...
Saludos y que mejores pronto!!
això deu ser la tornada a la feina, amb lo bé que s'estava de vacances, el cos reacciona i diu noooooo, vull més vacancesssssssssss...
la primera setmana de tornada a la feina vaig pillar un refredat (sense febre ni gaire importancia pero suficient per anar moquejant tot el dia) i la segona setmana una pansa de cavall en tot el morro que m'ha deixat més mal cos que el refredat
amb què em sorprendrà la tercera setmana???
doctora doctora... està estudiada l'al·lèrgia a la feina??? jijiji, agafem-nos-ho amb bon humor!!!
besitos
Bueno es saberlo, gracias por la información... Yo como tú, no he pasado más que una vez anginas en mi vida y es mi Superhermano el que se llevó todas las que había en casa. Pero en mi empresa tenemos un sistema de bonificación por horas totales trabajadas (de todos los trabajadores). Es decir, que no cuenta sólo que tú no te pongas enfermo, sino que toda la plantilla en su conjunto no se ponga enferma... Es casi como en el cole, si tienes fiebre o estornudas te manda el jefe para casa, para que no contagies a toda la plantilla.
Un supersaludo
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