En mi última guardia, la pediatra que salió de hacer la noche me dejó dos pacientes. Como estamos organizados en turnos, a veces ocurre que los pacientes acaban siendo dados de alta por un médico diferente del que los atiende inicialmente. Este hecho no le suele gustar a nadie (me incluyo), pero es imposible hacerlo de otra manera, ya que las enfermedades no tienen horarios y además nuestro servicio de urgencias no cierra en ningún momento del día (me consta que en algunos hospitales sí y a partir de según qué hora derivan a los pacientes a otro centro).El caso es que me explicó la historia clínica de dos pequeños pacientes, de edades muy similares y con una patología también similar, para que yo continuara la asistencia. Eran dos lactantes con fiebre y a ambos se les solicitó una analítica sanguínea y un examen de orina. También ambos llevaban prácticamente las mismas horas (nocturnas) en Urgencias.
Una vez estuvieron las pruebas complementarias me dirigí primero a una familia y después a la otra para comentarles el resultado y darles el alta hospitalaria.
Los padres de la familia número 1 me recibieron con el morro arrugado, ponían peros a todas mis explicaciones, no me miraban a la cara mientras yo les estaba hablando y se marcharon refunfuñando.
Los padres de la familia número 2 me recibieron con una sonrisa abierta, me escucharon con atención mirándome a la cara, me preguntaron alguna duda qué tenían y me dieron las gracias de forma repetida.
Todo esto con las mismas dos pediatras y personal de enfermería, los mismos problemas, la misma hora de atención y de alta. Menos mal que di de alta primero a la número 1 y me quedé con la buena impresión de la segunda.
Supongo que el nivel de angustia y la forma de gestionar las emociones influye en cómo te muestras. También hay personas más simpáticas que otras, qué duda cabe. Pero fue el ejemplo perfecto de que la asistencia no puede ir bien siempre. Es imposible. Por mucho que uno intente ser empático y simpático con todo el mundo. Por lo menos a priori, porque la verdad es que cuando llevas unos minutos hablando con personas como la familia número 1 se te quitan las ganas de dar muchas explicaciones.
Sin embargo con la familia número 2 me hubiera quedado un rato más sin problemas. Incluso nos echamos unas risas, porque la madre cuando ya se iban me dijo:
- ¿Y qué te parece si el lunes lo llevo al veterinario a que le eche un vistazo?
- ¿Querrás decir al pediatra? jejeje
- Uy sí, lo que afecta una noche sin dormir. Sí, sí al pediatra, jejeje.
Menos mal que lo dijo ella. Si le llego a decir yo que el lunes lleve al cachorrito al veterinario a control, igual se va refunfuñando como la familia número 1
7 comentarios:
Jajajajajaja.
Bueno imagino que no siempre se tiene una sonrisa para todos y el cansacio se expresa de diferente manera. Por suerte tuviste dos reacciones diferentes. Qué malo hubiese sido tener dos familias como la uno, no tendrías esa buena impresión.
Buen día,
http://suu-construyendounafamilia.blogspot.com/
Pues yo creo que habria sido al menos un poco simpatica por el 'interes' de mi hijo, aunque no hubiera tenido ganas.
El dia que llevamos a Pablo a Urgencias, el medico era muy serio y callado, pero muy correcto eso si, y a mi no se me hubiera ocurrido decirle nada, al fin y al cabo en ese momento tienes la sensacion de que tu hijo está en sus manos
En nuestra práctica diaria siempre hemos visto padres con distinto grado de angustia, mala educación y que sus sentimientos de "culpa" quiren evitarlos descargandolos con los profesionales sanitarios Además también tenemos compañeros con actitudes y frases muy tranquilizadoras.
Si normalmente ya es complicado predecir el comportamiento de las personas imagino que en una situación de estrés como la de ir a urgencias por un bebé las papeletas de ver malas caras se multiplican.
El caso es que te quedaste con buen sabor de boca por la segunda familia y que lo afrontas sabiendo que no se puede satisfacer a todo el mundo.
Un saludo,
Mainada
http://www.miexperienciaenmainada.com
Ultimamente la gente está enfadada, estresada y con muy mala leche. Pero por suerte.... las actitudes se contagian así que una buena sonrisa y un tono amable seguro que doblegan al ogro más enfadado. Ánimo!!!
Es increíble el poder que tiene una sonrisa y buen trato!
Me paso algo similar pero a la inversa. Una vez nos asustamos mucho por que luego de escuchar que nuestro bebe de una semana se estaba ahogando con vomito, nos parecía que no estaba respirando muy bien. Así que salimos corriendo a una guardia. La pediatra que nos atendió no tenia muchas ganas de estar ahí. Y ni bien le explicamos lo sucedido le puso "play a la grabación" y de muy mal animo nos explico que el bebe estaba bien y que no debíamos acudir a la guardia por cualquier pequeñes. Con el susto que yo tenia y sumado a su mal trato me puse a llorar cual nena chiquita. Cuando me vio tan mal enseguida cambio su actitud y lo reviso un poco mas y me explico con muuuucho mas tacto que en realidad aun era normal que variara el ritmo de la respiración.
Un Saludo!
http://diariodeunamamaprimeriza.blogspot.com/
Es increíble el poder que tiene una sonrisa y buen trato!
Me paso algo similar pero a la inversa. Una vez nos asustamos mucho por que luego de escuchar que nuestro bebe de una semana se estaba ahogando con vomito, nos parecía que no estaba respirando muy bien. Así que salimos corriendo a una guardia. La pediatra que nos atendió no tenia muchas ganas de estar ahí. Y ni bien le explicamos lo sucedido le puso "play a la grabación" y de muy mal animo nos explico que el bebe estaba bien y que no debíamos acudir a la guardia por cualquier pequeñes. Con el susto que yo tenia y sumado a su mal trato me puse a llorar cual nena chiquita. Cuando me vio tan mal enseguida cambio su actitud y lo reviso un poco mas y me explico con muuuucho mas tacto que en realidad aun era normal que variara el ritmo de la respiración.
Un Saludo!
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