lunes, 12 de julio de 2010

¿Límites? Sí, por favor


Conforme mis hijas van creciendo y tengo más experiencia en tratar a niños y a relacionarme con sus familias, más claro tengo que los niños necesitan límites. La palabra límites es rechazada por muchos colectivos y familias, pues lo asocian a relaciones autoritarias y unidireccionales. Sin embargo, y sin entrar en detalles con el léxico, el tener un marco, una guía de viaje es necesario y beneficioso para nuestras criaturas. Seguramente muchas de las cosas que vemos y sufrimos como padres y como sociedad son consecuencia de esta falta de control de los hijos. Poner límites determina que los niños por ejemplo no sufran accidentes o que aprendan el valor del esfuerzo. También les preparan para vivir en sociedad, "no todo vale". Poner límites cuesta, porque es una carrera de fondo, donde no hay tregua aunque sea festivo, aunque estemos cansados, aunque estemos en público.

El otro día en el hospital, en una guardia de infarto, con Urgencias hasta los topes y un niño con problemas serios ingresado en la planta, tuve una experiencia desagradable en ese sentido. Coincidí en el ascensor con una señora que iba con su hija de unos tres años a visitarse a la segunda planta. Cogimos el ascensor en la planta baja y ambas picamos en el ascensor a la planta a la que nos dirigíamos. Yo estaba de los nervios, con mucho trabajo y con prisa por atender al paciente ingresado que no estaba en sus mejores momentos. La niña se dirigió a los botones del ascensor, con ánimo de tocar todos los botones... (y así nos parábamos en todas las plantas...). En vista que la madre no decía nada, me dirigí a la nena y le dije:

- Por favor, no toques los botones del ascensor.

Me quedé de piedra cuando la madre me increpó, diciendo que por qué le tenía que decir nada a la niña.

En ese momento tenía dos opciones: o mandarla directamente a paseo -que era lo que creo que se merecía- o "disculparme" - teniendo en cuenta que los pacientes son nuestros clientes y hay que tratarlos bien-.

Así que aunque os aseguro que no era lo que me pedía el cuerpo, pero en aras de transmitir buen rollo como representante de una empresa, le dije

- Pues disculpe señora si la he molestado, pero yo estoy trabajando y tengo que atender a un niño que no está bien, de forma que no puedo pararme en todas las plantas.

Ella siguió protestando dándole a mi forma de ver un pésimo ejemplo a su hija. Por un lado ejemplo de que podía hacer lo que le diera la gana en un sitio donde creo que hay que enseñarle a los niños que no hay que tocar nada. Y por otro lado, desautorizando a un adulto, además uniformado.

Algunos niños son extremadamente maleducados en la consulta. Así que no es el primer corte que me dan, porque cuando tocan algo que no deben, siempre les llamo la atención. La actitud de los padres puede ser de cualquier color: está tanto el que se avergüenza cuando regañan a sus hijos porque han hecho algo que no debían y a su vez les regañan, hasta el que se enfada como la señora del ascensor quizá porque piensen que les estás creando un trauma a sus hijos. Lo malo de estos niños con pocos límites, es que comparten vida con nuestros hijos, de forma que indirectamente nos complican más la educación....

17 comentarios:

ximo dijo...

El problema expuesto hoy lo veo en muchas situaciones y en familias de todos los niveles socio-educativos.Te doy toda la razón y pienso que poner límites es imprescindible pues hay que ir enseñandoles a tolerar la fustración desde la infancia y que sepan que "el todo lo que quieren y hacen" no puede ser ya que hay normas de conductas que deben respetar ahora y posteriormente en la adolescencia.
Todos sabemos los problemas familiares que existen cuando ciertos adolescentes obligan a sus padres a realizar auténticos sacrificio económico para comprarles ropa y calzado de marca. Por supuesto en todos los casos TODA la culpa es de los padres.

Esther dijo...

Llámalo poner límites, llámalo simplemente educar. Yo prefiero la palabra educar, pero en todo caso, está claro que no todo vale y el ejemplo de no picar todas las plantas del ascensor es muy bueno. Y menos en un hospital. Es increible que un adulto 'disculpe' a un niño que juega a eso...

MissManjolita dijo...

no me lo puedo creer! y q pretendia? ir de excursion por tdas las plantas del hospital? como si no tuvieras mas cosas q hacer! y encima se enfada...
muchas veces hay q tener mas paciencia con los padres q con los hijos.

Papalobo dijo...

Creo que los límites son necesários y con ciertos niños por partida doble.

Lo que te pasó en el ascensor, yo creo que se debe a esa "manía" que tiene la gente de "el niño es mío y tu ni puedes tocarlo, ni dirigirle la palabra", luego se extrañan cuando pasan cosas desagradables.

Un saludo

briseida dijo...

A diario veo muchísimos malos ejemplos... ¡No puedo estar más de acuerdo contigo!

Susy dijo...

Que barbaridad.Casos como ese y parecidos nos encontramos en todos los indoles de la vida.
Hay padres que tienen miedo de decir que no a sus hijos y luego pasa lo que pasa.
Yo tengo tres hijas asi que me voy a aplicar el dicho de "mientras tengas hijos en la cuna,no hables de ninguna",jeje-
Besos

Suu dijo...

Me parece increíble!!! Qué mala educación tienen algunas personas.
Así es imposible que sus hijos entiendan cómo deben de comportarse.

Siento mucho Amalia que tengas que vivir estas situacione a diario...

http://suu-construyendounafamilia.blogspot.com/

Superwoman dijo...

Ya lo dice ese refran africano: "para educar a un niño hace falta toda una aldea"... creo que el problema es que algunos confunden la ausencia de limites artificiales con la ausencia de limites (punto). Y asi nos va.
Un supersaludo

rubengp dijo...

Cada día estoy más convencido de que educar, educar en valores -comenzando por el del respeto al prójimo- y en la frustración que se menciona en los anteriores comentarios es un arte.

Creo que das en el clavo cuando afirmas que, como sociedad, confundimos límites con autoritarismo (que no autoridad).

Recientemente he asistido a una charla sobre ética asistencial en la atención a menores, donde la ponente reconocía que le costaba humanamente aceptar que "sus" hijos no son suyos (de su propiedad), sino seres con autonomía propia, lo cual no quita para que no se les permita hacer todo lo que quieran.

A veces, se nos plantean las cuestiones de los extremos:
-0 límites (que es el caso que mencionas).
-todo se corrige a base de tortas/cachetes (¿autoritarismo por fata de autoridad?, ¿falta de recursos?); tal y como comentábamos en relación al maltrato infantil, es una realidad invisibilizada y socialmente bastante tolerada: "un cachete a tiempo...": ¿a tiempo de qué?, ¿lo aceptaríamos con otro adulto?, ¿hay "razones" y razones para justificar un cachete?

Saludos, ;-)

Mesalina dijo...

El problema de la niña de los botones ese el de falta de límites; el de la madre, es otro. Violentarse o sentirse insultada porque se le regañe al hijo. Esas son las que terminan diciendo eso de "a mi niño sólo le regaño yo", y así nos va.
En los colegios pasa lo mismo, cuando llamas a un padre por el comportamiento del hijo ( y cuando eso ocurre es por algo grave), unos se enfadan por tu "atrevimiento" y otros te dicen eso de que "tú eres la profesora, edúcalo".
Un horror.

Ciudadana Coja dijo...

En un curso sobre resolución de conflictos en el aula nos pusieron el siguiente ejemplo:
" Imaginate en un sitio desconocido para ti donde te dejan con los ojos tapados y sin saber que detrás tienes un precipicio, delante de ti un camino llano y cómodo, a tu derecha un camino lleno de piedras y a tu izquierda una pared si te pones a caminar sin saber nada de esto y con los ojos tapados seguramente corras algún peligro, puedes caerte si vas hacia atrás, chocarte si vas a tu izquierda.... Imaginate en la misma situación, con los ojos cerrados pero con alquien dándote instrucciones: "no camines hacia atrás porque tienes un precipicio, ten cuidado al ir a la izquierda que tienes una pared, etc" ¿no crees que si alguien te va dando instrucciones y poniéndote límites te sabrás situar mejor que si fueses a ciegas?"
Pues espero que valga el símil porque yo siempre pienso que en la infancia los niños andan un poco al tanteo y nosotros los adultos somos quienes les sirven de referencia para que se orienten un poco... vamos, digo yo ¿eh? no vaya a ser que alguien se ofenda.

MARÍA dijo...

... pues yo no me disgusto si regañan a mis niñas con razón... pero es que el otro día una señora le picó la mano... y por ahí si que no paso

CoCaS De SáBaDo dijo...

Estamos en el mundo al revés. A los niños no hay que ponerles límites pero ojo ellos si que te ponen sus límites y condiciones. Yo veo como hay papis que van de cabeza para compaginar la agenda pq sus hijos tienen cumples, van a nadar, a música y a un largo etc. ¿Que nos está pasando???
Impresionante la actitud de algunos papis y mamis. Por favor un poco de coherencia y de sentido común!!!!.

Mamareciente dijo...

¿Pero cómo va a "pner límites" una madre tan maleducada?

Anónimo dijo...

Yo estoy totalmente de acuerdo, pero el tema no es nada fácil y menos en público, el otro dia di un cachete en el culete a mi hija por meterse en la piscina grande (no sabe nadar) sóla y un coro de madres, me dijeron la has asustado pobrecita etc.... Es quería asustarla es que la piscina sin saber nadar es un peligro.
Luego mi hija me dijo que era una mala mamá por maltratarla en fin una tarde para olvidar y que las otras mamás eran buenas, a ver como la explico yo lo de los límetes.
Un beso.

Emtochka dijo...

Uff, me recuerda a la vez que (trabajando de socorrista), le dije a una cría que no sé si llegaría a los tres años que no podía estar sola en la piscina de los mayores (no estaba dentro del agua, sino caminando por el bordillo). La acompañé a donde estaba su madre ( tomando el sol con gafas de sol y los cascos puestos), y su reacción fue gritarme y llamar al encargado. En fin.

Anónimo dijo...

Yo estoy de acuerdo con todos vosotros y está claro que algo está pasando porque yo que también trabajo con niños no veo ninguno traumatizado y veo miles de maleducados!!

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