Después del paréntesis necesario para coger un poco de aliento, y viendo que el post anterior generó unas cuantas dudas voy a contestar aquí a vuestros comentarios.Antes de nada comentar que la energía la tengo bajo mínimos aunque no lo parezca....no obstante este fin de semana espero aprovechar para recuperar un poco con una escapada a Madrid, intentando olvidarme que dejaré en Barcelona mi casa patas arriba por unos días más.
No me extraña que haya llamado la atención el comentario que hice sobre las dietas astringentes. Las dietas atringentes tienen una fama mundial y ya se sabe, las costumbres hacen leyes. De hecho hoy he estado curioseando por internet y hay muchísimas entradas sobre la dieta astringente y de ellas pocas la ponen en cuestión. Sin embargo la evidencia científica nos dice que no son necesarias y pueden ser contraproducentes. Con el agravante de que muchas de las recomendaciones, además de incluir las dietas excluyentes, tienen la gracia de recomendar el ayuno prolongado que tampoco resulta saludable. Una vez más, lo que debería ir por delante es el sentido común. Obviamente si estás con gastroenteritis no es lo más adecuado cepillarse una caña y un plato de bravas, pero es que lo más probable es que no te apetezcan para nada (y si te apetecen no debes estar tan mal, el cuerpo es muy sabio si lo sabemos escuchar...).
Cuando hay una diarrea, parte de la mucosa intestinal se destruye y hay que reconstruirla. Para ello son necesarios todo tipo de nutrientes. El ayuno impide que se produzca la reparación y de esta forma alarga la diarrea.
En el caso de niños alimentados con lactancia materna, ésta no debe suspenderse. Si hay muchas diarreas sí que es interesante dar suero oral entre tomas.
Si la alimentación se realiza con leche artificial, no es necesario cambiar el tipo de leche, ni cambiar la forma de preparar los biberones (deben utilizarse las mismas concentraciones que siempre y utilizar agua para la dilución y no agua de arroz o de zanahorias).
Si la alimentación complementaria se está introduciendo sí que es un momento para pocos experimentos e ir a tiro fijo.
En niños más mayorcitos hay que dejar que coman sin forzarles a ello, y utilizar aquellos alimentos que les gusten por ejemplo hidratos de carbono de absorción lenta como las pastas. Carnes magras, pescados, lácteos y frutas no tienen por qué restringirse. Sí que es mejor evitar alimentos muy grasos (fritos), muy dulces (zumos) o con bajo nivel nutritivo (caramelos, pasteles, etc).
En cuanto a la deshidratación para tener en cuenta en casa sólo dos cosas: los niños deshidratados suelen estar o muy irritables o muy poco activos y sobretodo no hacen diuresis. Hay que tener en cuenta las pérdidas y de nuevo aplicar el sentido común: si se han hecho 2 diarreas o 2 vómitos en todo el día es difícil que se origine una deshidratación, y más cuando el niño es mayor. Sin embargo cuando el ritmo de deposiciones es elevado o éstas son más abundantes es cuando hay que estar más atento e intentar compensar las pérdidas con más entrada de líquidos.
3 comentarios:
Gracias Amalia. Me ha hecho mucha gracia lo de "si te apetecen unas bravas y una caña es que no estás tan mal", es que yo opino lo mismo, jajaja.
Doctora, me imprimo este bloque de sabiduría, para que se lo lea mi mujer, que llevo años de lucha para explicarle, primero, que un cago flojo al día no es una diarrea, y que me parece excesivo tupir a las crías a zanahorias, arroz blanco y Alt110, porque una cagadilla les ha salido algo más flojilla. Ella lo llama 'ataque preventivo'....
Como siempre gracias por la información Amalia. Es verdad que en el caso de los niños mayores el propio cuerpo ya les pide alimento o no, y muchas veces se les obliga a hacer todo lo contrario.
Un saludo y descansa-disfruta de tu visita a Madrid.
Mainada
http://www.miexperienciaenmainada.com
Publicar un comentario en la entrada