jueves, 4 de marzo de 2010

Sin ninguna duda: yo quiero estar dentro



A principios de año, dediqué un post a la presencia o no de los padres cuando se realizaban exploraciones complementarias o pequeños procedimientos médicos.

Ya os manifesté mi parecer, desde el punto de vista profesional, como pediatra. Prefiero que los padres estén dentro, aunque hay que saber no perder los papeles.

El jueves a cada una de mis hijas se le hizo una analítica para descartar celiaquía, tal como os explicaba ayer. Así que ahora tengo mi perspectiva como madre y sin duda yo quiero estar dentro con los procedimientos.

Y no fue fácil. Ni con una ni con otra. Primero hubo que decidir el orden. Como Laia siempre ha sido muy aprensiva con todo el tema médico y tengo la experiencia del drama que fue cuando hubo que quitarle los moluscos, inicialmente pensé en que fuera ella primero. Luego cambié de parecer porque la pequeña no se iba a separar de mi lado e iba a estar presente con el pinchazo de la hermana. Así que al final se pinchó primero Irene mientras Laia estaba fuera con una de las auxiliares viendo y pintando dibujos.

Irene lloró mucho. Estaba súper asustada, ya sólo con la inmovilización. Luego para acabar de rizar el rizo fueron necesarios dos intentos. Yo estuve a su lado estoicamente, también colaboré en que se estuviera quieta. Mi niña me miraba con sus ojitos empapados que me pedían que la salvara. Se me hizo eterno. Y deseé que se acabara o sentir su dolor y su ansiedad y liberarla a ella del mal trago.

Laia fue muy valiente...Mucho más de lo esperado y aguantó como una campeona las formas. Un pinchacito rápido y se acabó enseguida. Con ella ya no sufrí tanto, la verdad y todo fue más fluido. Irene lloraba cuando pinchaban a su hermana de forma solidaria.
En fin, que lo pasé mal pero creo que estar dentro era lo que tenía que hacer. Y para yo creo que fue mejor, aunque en cierta manera se pudieran sentir "traicionadas"

Las enfermeras se portaron súper bien, y eso que tenían "presión" por aquello de pinchar a las hijas de una pediatra....Luego las disfrazaron con ropa estéril, mascarillas y polainas y fuimos hasta la puerta del hospital de esa guisa.

Hace un par de días en Urgencias visité a un niño de unos 3 años por fiebre. La madre va y me dice:


- Y si le hacemos una analítica


Y yo le contesté que no hacía falta, que estaba claro lo que tenía y que no estaba indicado


- Es que hace tiempo que no le hacen ninguna analítica - me rebatió



Pues vaya ganas, ¿no? De pasar por ello sin necesidad, digo. Porque los niños, a diferencia de los adultos que controlamos nuestro colesterol y otros parámetros sanguíneos, no necesitan hacerse controles periódicos salvo que sea inevitable para un diagnóstico o algún tipo de seguimiento.

15 comentarios:

Una mamá (contra) corriente dijo...

Tengo poca experiencia en este tema. Mi bebé tiene cinco meses y sólo le he "asistido" cuando le hicimos la prueba del talón y en las vacunaciones que lleva hasta el momento. Efectivamente, su cara de pánico y de "mami sálvame" me llegó al alma, especialmente con la vacuna de los cuatro meses, que ha sido la que más conscientemente ha sufrido...pero yo también prefiero estar dentro, es algo que entiendo que tengo que llevar como madre!.

Susy dijo...

Hace poco mi hija Silvia tuvo que hacerse un analisis de sangra para saber si padecia MOnonucleosis infecciosa (positivo,por cierto).En el hospital no me dejaron entrar con ella para el analisis.
En el ambulatorio,un mes mas tarde,le repitieron la serologia y la enfermera me dijo que si queria que pasara.En ese momento yo estaba con mis otras dos hijas tambien,por lo que decidí no pasar para no poner nerviosa a la enfermera con tanta gente alrededor (es una consulta muy pequeña).
A mi tambien me gustaria estar dentro con ellas pero no siempre ni en todos los centros te lo permiten.
Besos

marta dijo...

Es verdad que se pasa muy mal, pero el estar ahí yo creo que a ellos les reconforta. Marcos ha tenido colesterol y una piedra en el riñón, ahora repetimos con la piedra y este sábado tenemos analítica. La verdad es que el pobre se porta genial, pero el dolor y el susto no podemos quitárselo, así que entrando con ellos creo que lo amortiguamos un poco.
Suerte con todas las pruebas Amalia.

Doris dijo...

Hace nada pasé yo por lo mismo. Mi hija tiene 7 meses y tuvimos que hacerle un análisis por una supuesta alergia. Al principio me dijeron que me quedara fuera. Yo, que soy obediente y quería que acabaran cuanto antes, me quedé sin rechistar. Y la oía llorar, y llorar y llorar...qué angustia pasé. Al rato salió la enfermera -encantadorapor cierto- y me dijo que habían llamado a otra porque se les estaba colapsando el laboratorio. Aproveché la coyuntura y entré a darle un muñequito a ver si se tranquilizaba, y al final me quedé. Tuvieron que pincharle no sé cuantas veces porque no le encontraban la vena, es tan chiquitita...pero sin duda preferí estar dentro. Y mi hija también lo prefirió. Lloraba, claro que lloraba, pero mucho menos que cuando yo estaba fuera. Por cierto que esta segunda enfermera era bastante más antipática. De hecho, y de buenas maneras, le tuve que decir que la niña tenía 7 meses y estaba asustada, que no le daba patadas como algo personal. Eso sí, mantuve la calma en el momento crítico, pero en cuento salí del laboratorio me cayeron dos lagrimones como dos soles. Pero ya pasó. No le hago yo unos análisis así "a lo tonto" a mi hija ni loca, con el mal rato que pasamos las dos.

Ainhoa dijo...

Hola!

Sólo entro para desearte suerte con las pruebas y una vez descartado que sean celiacas esperar que nos tengan nada!

Animo!

Pequeñas Cosas dijo...

no me quiero ni imaginar lo que puede ser sacarle sangre a mi hijo Manuel, que tiene 21 meses, y un miedo atroz a la consulta del pediatra. Con las vacunas lo pasa fatal, y yo también! y lo que peor recuerdo fue cuando la pediatra tuvo que tirarle el prepucio hacia atrás porque tenía unas adherencias el pobre. Es lo que dices, Amalia, te mira con cara de, Sálvame! y te sientes fatal, como si le estuvieras traicionando y te pusieras de parte del enemigo...

lobo dijo...

Creo que muchas veces nuestro afán de "sobreprotección" de nuestros hijos, nos hace pasarnos 3 pueblos. Analíticas a la carta, y después un par de escaners y cuarto y mitad de radiografías; a lo mejor yo me paso de inconsciente, pero cuanto menos pise el peke, el centro de salud, más tranquilo estoy yo.

Saludos

Chelo dijo...

qué mal rato, te leís y la solidadidad maternal fluía por mis venas, joe!
sólo he pasado pro los pinchazos de las vacunas de momento, pero me ha sobrado para saber lo mal que se pasa con estas cosas... cuanto menos veces, mejor, no entiendo a la madre esa que comentas al final, qué ganas!

Superwoman dijo...

SG también tuvo el año pasado moluscos y son un traguito... desde entonces la noto también mucho más aprensiva con todo lo que tiene que ver con médicos (ella, que llamaba la atención porque la única vez que le sacaron sangre ni se inmutó, miraba todo el procediemiento directamente, con cinco años).
Aquí no hay opción, vas dentro con ellos... sólo recuerdo una excepción y fue por motivos evidentes: eran rayos X y yo estaba embarazada de SB.
Un supersaludo

pacofer dijo...

Yo he tenido que hacer eso con mis dos hijas, doctora, y efectivamente, es muy jodido, pero quiero estar con ellas. La vez que lo pasé peor fue con la peque con 2 mesitos, el pediatra le mandó una analítica por unas cosillas que le vieron de chica. Imagínese usted encontrarle una vía a aquel bracito del ancho de un palillo... !pobrecita mía!. Ninguno de los chic@s que estaba allí tenía experiencia en niños tan peques, nadie quería hacerlo, solo uno se atrevió y lo hizo... tres veces... sin éxito. Yo agarraba a mi hija como si fuera un pollo... mi mujer tuvo que salir. Al final apareció una señora que ya aparentaba más grado, y más experiencia, al parecer era la experta en críos, y aún así le hicieron falta dos veces más, y en la segunda, mal colocada, apenas salieron unos pocos ml... "Bueno, vamos a ver si da con ésto y si no seguro que le llamamos". "Más les vale que les de con eso, porque a mi hija SEGURO que no la van a tocar más". No ha sido esa la última vez que he tenido que colaborar en hacer 'sufrir' un poco a mis hijas, pero si tiene que hacerlo alguien, quiero que sean mis ojos lo que encuentren con su mirada, para que lo que vean mientras se quejan sea el amor con que lo hago.

lobo dijo...

Vaís a perdonar la ignorancia de un padre primerizo. Pero, ¿qué son los "moluscos" sesos a los que os referís?

Belén dijo...

Recuerdo el post que comentas Amalia, y ya dije ahí que yo fuera lo que fuera, y por mucho dolor que me causara ver a mi hijo sufrir, sin duda quiero estar dentro. Quiero que sepa que mamá le salvará y está ahí con él.

jane dijo...

Una de las peores angustias que se pasan es ver sufrir a tus hijos. Cuando el mío tenía 1 año lo operaron de un pie equino-varo y al despertar de la anestesia estuvo 3 horas llorando a lágrima viva. Mi marido lo abrazaba (se le quedaron los brazos doloridos más de una semana) y yo, de paso, lloraba también. Han pasado 34 años y tengo el recuerdo grabado en el alma.

muermi king dijo...

Pobrecillas, qué mal se pasa cuando les pinchan y te miran con ojos de "sálvame" y tú no puedes hacer nada, porque sabes que aunque te duela, es lo mejor para ellos.
¡Amalia, suerte con las pruebas!

velvetinna dijo...

Yo soy estudiante de enfermería y aunque no tengo mucha experiencia con niños creo que preferiría que los padres estuvieran dentro. Lo más parecido fue sacarle sangre a un chico de de 34 años que era disminuido psíquico, era como un niño, la madre nos ayudó a inmovilizarlo mientras yo le hablaba de dibujos animados, de la playa... creo que así fue mucho mejor.
Los padres son necesarios para que sus hijos sientan que no están solos ante el peligro, aliviar tensiones y también para que los padres ayuden a que todo transcurra lo menos traumático y más rápido posible. Es mejor no mostrarse preocupado, aunque es difícil, porque los niños perciben esa preocupación y pueden pensar que lo que van a hacerle es realmente malo.
Yo recuerdo de pequeña que mis padres siempre estaban ahí cuando me pinchaban, me empastaban una muela, etc. Y aunque sabes (por muy pequeña que seas), que te van a hacer daño estén tus padres o no, siempre te queda el consuelo de que ellos están ahí por si pasa algo.
Ainssssssss pobrecitos niños y pobrecitos padres :)

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