jueves, 31 de diciembre de 2009

Haciendo balance

Último día del año. Siempre me gusta pararme a pensar cómo ha ido todo en estos 12 meses. Con el fin de encarar el nuevo año con optimismo y renovadas ilusiones. Quizá a alguien le parecerá una tontería, porque mañana quizá todo siga igual, pero es una ocasión para mirar atrás y pasar página de algunos asuntos y emprender otros nuevos. Para contar si he conocido a más personas y he hecho nuevas amistades o quizá he perdido el contacto con alguno de mis amigos. Para fijarme en cómo han crecido las niñas y las nuevas dificultades en el camino que nos hemos ido encontrando en su educación.

Para los niños un año es un mundo y definitivamente en el caso de Irene, ha pasado de ser un bebé grande a ser una niña pequeña. Pero igual de entrañable. Es una niña que me ha hecho disfrutar de la maternidad de una manera diferente, es mágica y especial.
Laia también ha crecido mucho. Aunque los aprendizajes no parecen ir tan rápido cuando se van haciendo más grandes, es increíble lo que ha avanzado en lecto-escritura y en conocimiento del medio. A nivel relacional tenemos que empezar el año planteándonos algunos nuevos caminos, algún día de éstos os lo explico. Como ya dije en el post del día de su cumpleaños, con ella aprendo a ser más y más paciente. La quiero con locura.
A nivel de pareja hemos tenido algunos altibajos, pero creo que estamos en el buen camino. Ya nos conocemos como si fuéramos hermanos. Se nos pegan los defectos y las virtudes. En el 2010 hará la friolera de 13 años que vamos de la mano.
Respecto a mis padres, mi hermana y su familia, mis amigos. Por lo menos que nos quedemos en el 2010 igual de bien que estamos. Eso sí dando la bienvenida en verano a un nuevo miembro que ahora debe medir sólo 10 milímetros.
En el trabajo estoy empezando una etapa nueva con muchas ganas e ilusión. Poniendo toda la carne en el asador, no sé si me quemaré. Aunque a costa estas últimas semanas de trabajar como una esclava. De hecho estoy a estas horas de la noche de guardia (última noche del año) y vuelvo a pringar mañana día 1 por la noche. Vaya que acabo el año y lo empiezo a la luz de fluorescente como buen currante. Espero que para mediados de febrero pueda recuperar un ritmo normal de trabajo que me deje algo más de espacio personal y me permita no quedarme dormida por los rincones.
Os dejo un vídeo histórico de hace 20 años , de aquellos programas de Fin de Año de Martes y Trece que tanto me hacían reír "de pequeña" (los grabábamos en vídeo y mi hermana y yo los veíamos hasta la saciedad). No es de mucha calidad, pero la canción me gusta mucho y es muy apropiada para el día. A los nostálgicos de los 80 os encantará!

¡¡Feliz 2010!!

miércoles, 30 de diciembre de 2009

Cosas que a un pediatra no le gusta oír....


Os dejo las perlitas que a los pediatras no nos gusta oír. Por lo menos a los pediatras de Urgencias


  • No come NADA desde hace 2 meses. Y el pequeño entra en la consulta comiendo una galleta

  • Tiene mocos DESDE QUE NACIÓ. Niño de 2 ó 3 años

  • Mi pediatra me ha dicho tal y cual pero yo no me fío y he ido de Urgencias a tal hospital y me han dicho tal y pascual, y ahora vengo aquí porque quiero otra opinión. O sea soy el tercer pediatra consultado en el mismo día, ¿qué tal si se busca uno de confianza?

  • Vengo a que le HAGAS una radiografía (o analítica o cualquier otra prueba). Así porque yo lo valgo e independientemente de lo que pienses tú

  • Dirigiéndose al niño: Tranquilo, que la NENA te va a mirar. Señora, que ya tengo 35 tacos...

  • Tras preguntar qué le pasa al niño: PUES ESO VENGO A QUE ME DIGAS, que qué le pasa. Bueno señora primero me tendrá que dar alguna pista....

  • Es que siempre me decís lo mismo, que es un cuadro viral...PARA LO QUE LE HAS HECHO, si lo sé no vengo. Obviando lo más importante, la entrevista médica y la exploración física, que bastan en un porcentaje muy alto de casos para dar con un diagnóstico en el caso de los niños.

  • Después DE LO QUE ME HE ESPERADO PARA ENTRAR, ¿no le vas a hacer ninguna prueba? El número de pruebas que necesita un paciente no guarda ninguna relación con el tiempo de espera para ser visitado

  • Yo he llegado antes que esa familia que ha pasado por delante mío. Sí, clasificamos a los pacientes por el bien de todos. Ese niño que ha pasado delante, necesitaba atención más temprana

  • MÍRAMELO BIEN. Como si uno me lo mirara bien y al siguiente me lo mirara a medias.

  • Ese antibiótico/medicamento que me recetas A MI HIJO NO LE HACE NADA. Espere que hoy me he dejado la bola de cristal en casa

  • Al habla la abuela: PUES EN MI ÉPOCA (o en mi pueblo) a los niños se les trataba de tal manera. A la manera de maría castaña, que aunque algunos remedios sigan vigentes para la mayoría de tratamientos médicos por suerte han pasado 60 años...

Y más que seguro se me quedan en el tintero....

martes, 29 de diciembre de 2009

Por estos momentos, merece la pena

Ya sé que muchas veces me voy quejando de gente maleducada, que me hace sentir incómoda y con cara dura. Gente que sabe de todo mucho más que yo. Os he explicado unas cuantas situaciones de reclamaciones aquí o aquí, algunas con una de cal y otra de arena. Sin embargo aquí estamos, sin tirar la toalla a pesar de la sobrecarga de trabajo y de lo difícil que resulta algunos días.
No todo es negro y hay unas cuantas cosas que hacen que merezca la pena ser médico (de niños) en los tiempos que corren, aparte de la satisfacción personal por hacer un trabajo bien hecho y de provecho para la sociedad. Algunas de esas cosas son:
  • Esas notas o muestras de agradecimiento que llegan de vez en cuando

  • Las sonrisas y las palabras amables con las que se despide mucha gente

  • Que las familias se alegren de volver a coincidir contigo en Urgencias pues se sientieron bien atendidos la vez anterior

  • Que los niños se entretengan a explicarte sus cosas y que incluso nos den besos y nos acaricien las manos mientras los exploramos

  • Y sobre todo la sonrisa de los lactantes cuando te acercas y con cuidado les palpas la tierna barriguita (aunque sean las 4 de la mañana y estés a medio dormir)


lunes, 28 de diciembre de 2009

Ratoncito Pérez, ¿dónde estás?

Laia cumplió 6 años el pasado noviembre y espera con ansia que se le caiga su primer diente de leche. Cada pocos días viene diciéndome: Mamá, se me mueve un diente. En realidad es más sugestión por lo que ve en sus compañeros de clase que movimiento real de sus piezas dentarias. Y es lo que pasa, los niños como pertenecientes a un grupo social quieren ser como sus compañeros y si los demás empiezan a estar mellados y a recibir al Ratoncito Pérez, ella no quiere ser menos.
La caída del primer diente de leche suele ocurrir entorno a los seis años. Como en todos los ítems del desarrollo siempre hay que respetar un intervalo de tiempo grande, de forma que puede pasar un año hasta que realmente el roedor se pasee por casa con alevosía y nocturnidad.
Los primeros que se suelen caer también son los que en su día fueron los primeros en salir: los incisivos centrales inferiores. A Laia le salieron bastante tarde, entorno a los 10 meses, así que es de esperar que ahora también sea de las tardonas. Si además sumamos que es de las pequeñas de su clase, me temo que será de las últimas en cambiar los dientes para desesperación suya.
Los dientes de leche deben caerse por sí mismos (recuerdo las ayuditas finales con el hilo alrededor de la pieza y el tironcito correspondiente). No se recomienda la extracción a menos que salgan las piezas definitivas sin que sus antecesores tengan mucha intención de dejar espacio.


Cuando se sospechan problemas de espacio, y los dientes se molestan entre sí, es quizá un buen momento para acudir al odontólogo. También mientras se produce el recambio, aunque sea normal, para que el especialista revise que la erupción es correcta y para incluir en la vida cotidiana la visita periódica al dentista para el cuidado de la dentición.


Ahora una curiosidad que he encontrado: la historia del Ratoncito Pérez. El Ratoncito Pérez es un personaje relativamente reciente, creado a finales del siglo XIX por el padre Luis Coloma, miembro de la Real Academia Española. Desde palacio pidieron al padre Coloma, que era escritor y periodista, que escribiera un cuento para el rey Alfonso XIII, entonces de 8 años, al que se le había caído un diente. En el cuento se narra el viaje que el rey Buby (que era el apelativo que utilizaba la Reina Madre con su hijo) inicia de la mano del Ratón Pérez, transformado a si vez en un pequeño ratón, para conocer como vivían sus súbditos, algunos de ellos muy pobres. En este viaje, Buby aprenderá valores como la valentía, el cuidado de los súbditos y la generosidad. Aquí tenéis el link del Centro Virtual Cervantes si queréis profundizar en esta bonita historia.


No sé si todos estos valores que intentaba transmitir la historia original se han perdido un poco....cuando yo era pequeña el Ratoncito Pérez como mucho traía una moneda de 100 pesetas o alguna chocolatina. Ahora hay niños que reciben unos regalos al puro estilo de los Reyes Magos. ¡No está mal para ser un proceso fisiológico y de poco esfuerzo!

viernes, 25 de diciembre de 2009

Navidad


Pues aquí estamos. Mientras muchos de vosotros os estáis poniendo guapos para ir a comer a casa de la familia o estáis liados hasta las cejas en la cocina, yo estoy trabajando....Por suerte de forma controlada y sin agobios e incluso entre visita y visita puedo ir añadiendo líneas a este post.

Ya os decía ayer que soy una de las pringadas habituales del día de Navidad. He entrado a trabajar a las 11 de la mañana y me esperaba encontrar ya una avalancha en la sala de espera. En cambio había calma....Ahora empezará a subir la presión, la gente se pasa por el médico antes de ir de invitado. En cambio los que son anfitriones desfilarán a las últimas horas del día cuando hayan vaciado sus casas de gente.

Yo me he dejado con pena a las mías. Pena mía porque ellas casi ni se han enterado de que me he ido, disfrutando como estaban de los juguetes del Papa Noel y con un invitado sorpresa y no bienvenido: Irene otra vez con un poco de fiebre. Aunque no me preocupa demasiado porque estaba estupendamente. Como véis, las enfermedades no entienden de días festivos.

Hoy la gente llega muy amable, no sé si por el espíritu navideño o porque no han tenido que esperar nada en la sala de espera. Recuerdo algún otro año de recibir a gente con el morro arrugado por llegar tarde a los compromisos familiares. Ya se sabe que en Urgencias la cosa va como va. Yo ahora ya me he acostumbrado y me lo tomo como otro día más.

Recuerdo mi primera Navidad como residente. Me llamó mucho la atención que la gente viniera, además en masa, ese día por problemas tontos y no urgentes. Y sigue siendo un poco así. Metabolizar, o sea aceptar, que las visitas en Urgencias no son en la mayoría de casos ni urgentes ni graves, me hace enfrentarme a mi trabajo de otra manera y trabajar por intentar solucionar los problemas de la gente aunque el circuito no sea el deseado.

El VRS se mantiene en forma, aunque ha bajado un poco su incidencia. Han aparecido gastroenteritis, muchas de ellas son por rotavirus, que es común en estas épocas del año. El resto, un poco de todo.

Anécdota de anteayer por la tarde. Visito a una niña de 2 años con gastroenteritis. Ya la había visto dos días antes por lo mismo. Y su pediatra esa misma tarde. La niña estupendamente. Viene con la abuela y la madre. Sala de espera a tope. Cuando acabo de visitarla, le indico a la madre que la vista. La abuela saca el móvil. Me lavo las manos, le vuelvo a indicar que la vista....Y la abuela intentando aclararse con la cámara del móvil para hacerle una foto! Le vuelvo a indicar que por favor la vista (que empezamos a poner capas y es un ratito y yo tengo un montón de pacientes fuera). Y la abuela va y me dice

- Espere un momento que le voy a hacer una foto, así desnudita en el médico y sin llorar

La verdad es que me puso de mal humor. Y fui severa contestándole que por favor la vistiera, que no era el momento de hacer fotos mientras había otra gente esperando a ser visitada...

Y es que hay gente para todo, sea Navidad o sea cualquier otro día.

Ahora el recuerdo amable. La primera visita que he hecho hoy. Un niño de 2 años con fiebre. Cuando ya se iba le dice a su madre:

- Mama, un betito

Y viene a dar y a buscar un besito de la doctora. Eso sí que es espíritu navideño.

jueves, 24 de diciembre de 2009

¿Días de fiesta?


Hoy empiezan las fiestas de Navidad. Aunque la tradición cristiana está un poco olvidada a pesar de ser el origen de todo, para muchas personas es un periodo de vacaciones. Siempre me ha dado un poquillo de envidia la gente que a modo de calendario escolar, ahora tiene unos cuantos días de vacaciones seguidas. Sobre todo porque en mi profesión son días de mucho trabajo y es difícil cogerse días y porque no sólo "contentos" con eso a muchos de nosotros que tenemos trabajo hospitalario nos toca trabajar en días festivos en los que la mayoría de los mortales se dedican a las reuniones familiares y se pueden despreocupar de sus asuntos laborales.

Creo que desde que empecé a trabajar de médico, inicialmente como residente hasta la actualidad, aproximadamente unos 7 años he trabajado el día de Navidad. En el resto de las ocasiones alguna Nochebuena, algún día de Año Nuevo y alguna Nochevieja. El único año que me libré fue el año 2003, en que estaba de baja maternal haciendo guardias en domicilio (jeje, Laia tenía sólo un mes y medio aquella Navidad).

Este año repito trabajar el día de Navidad y tengo de premio de nuevo la noche del día 1 de enero. La Nochebuena y el día de Reyes intento por todos los medios que sean intocables. Además entre medio de los propiamente festivos también tengo alguna que otra noche y algún día entero. Así que hasta los topes. Y eso combinado con los compromisos familiares, de ir y de que vengan a casa. De cocinar y atender a la familia saliendo de guardia o pensando en entrar al día siguiente. De ir de invitada con cara de sueño y a veces poco comunicativa....Son unos días en los que acabo extenuada y que no todo el mundo comprende completamente, incluso en el entorno cercano por mucho que lo lleven viviendo hace tiempo. La verdad es que a pesar de todo la Navidad me sigue gustando, y más desde que tengo a las niñas.

Hoy me he podido coger el día libre para coger un poco de aire, para pasear un rato con las niñas e ir tranquilamente esta noche a cenar a casa de mi madre. Y coger energía para la traca que viene en los próximos 10 días.

De nuevo espero que paséis unos felices días, y un saludo especial a los que estos días siguen trabajando para los demás.


miércoles, 23 de diciembre de 2009

Nuevas (y buenas) noticias

Este mes de diciembre ha sido especial por muchos motivos. En primer lugar por los cambios recientes en el trabajo, que me han absorbido bastante pero que están resultando positivos y muy estimulantes. Por otro lado tuvimos unos días de vacaciones en familia que tanto nos hacían falta. Hay algunas cosas con Laia que nos preocupan y que algún día explicaré, pero que ya están un poco encaminadas. Y no sé si es porque se acerca el final de año o por qué, pero en los últimos tiempos me siento "mayor", como si realmente hubiera llegado a una "joven" madurez donde me conozco perfectamente, sé lo que quiero de las cosas y de la vida y me siento útil familiar y socialmente.
No obstante, sin duda el principal motivo de alegría de este mes es saber que la familia está ya creciendo. Porque voy a ser tía de nuevo en mitad del próximo verano.

Como mi marido no tiene hermanos, mis sobrinos son todos hijos de mi hermana. Mi sobrino mayor, Joan, que tiene ya 7 años, fue el primer niño en nacer. Todos nos volcamos en él y creo que su nacimiento fue un revulsivo importante para todos nosotros que estábamos muy tristes por la muerte de mi abuelo. Siempre he dicho y lo mantengo que tener un sobrino, si te implicas y tienes tiempo y ganas de disfrutarlo, es lo más parecido a tener un hijo. En mi caso yo no tenía hijos todavía y disfruté mucho de él. No es sorprendente que 11 meses y medio después naciera Laia.

Como los amigos y los hermanos suelen ser de edades parecidas, he estado unos cuantos años yendo a bastantes bodas y posteriormente asistiendo a la experiencia de la paternidad de gente cercana. Ahora ya la cosa iba de bajada, pero de repente me encuentro de nuevo con un embarazo gemelar de una muy buena amiga y con el tercer embarazo de mi hermana. Las obligaciones diarias hacen que no lo esté siguiendo tan de cerca como los dos anteriores embarazos de mis sobrinos, sobretodo el de Joan, en el que disfruté y sufrí más que si fuera yo la preñada! Y no me daré cuenta y pasará el tiempo y tendré que vestirme de verde de nuevo para ver nacer a mi tercer sobrino o sobrina. Ojalá las cosas vayan tan bien como la última vez en que la ginecóloga me dejó coger a mi sobrina en el momento de asomar su cuerpecito por el canal del parto y aunque fuera simbólicamente (pues el mérito no fue mío por motivos obvios) traerla yo con mis manos al mundo. Fue muy emocionante y emotivo. Y más todavía si además os digo que la niña se parece más a mí físicamente que a su madre para orgullo de una servidora, jejeje....

En fin, que conocer y disfrutar a esa nueva personita (sea niño o niña) va a ser uno de mis deseos para el 2010.

Felices fiestas a todos los que día a día aguantáis mis historias.

martes, 22 de diciembre de 2009

Enfermedad y sentimiento de culpa

Este último fin de semana he estado de guardia. Desde que he pasado a ser uno de los responsable de las guardias, hago menos fines de semana, pero cuando me toca son súper intensos: sábado todo el día, domingo todo el día y las respectivas noches en casa pero localizable por si hay algún follón. La verdad es que estoy reventada aunque satisfecha porque el trabajo creo que se hizo bien, incluso en el caso de un niño grave.

El domingo tuve en 3 ocasiones la oportunidad de fijarme en cómo el hecho de ser padre o madre y tener que cuidar a un niño 24 horas al día, hace que en determinadas situaciones uno se sienta culpable cuando ocurren accidentes o cuando aparecen enfermedades. A mí no me gusta echar hierro al asunto, incluso en padres que han sido algo irresponsables, porque los accidentes son accidentes y las enfermedades a veces van a su rollo independientemente de lo que hagamos médicos y padres (y si las cosas tienen que ir mal dadas...es como una lotería).

Tres ejemplos el domingo.

El primero era un niño de unos 4 años. Al lado de mi hospital hay un pista de hielo donde se puede patinar y que tiene una gran afluencia de público. De allí de vez en cuando nos viene algún crío que se ha caído y se ha contusionado algún miembro. El caso del niño era un poco más serio. Iba con su padre y un hermano más pequeño. El pequeño se cayó y el padre lo fue a recoger y entre medio se cayó el mayor con la mala fortuna que el padre pasó con el patín por encima de su dedo meñique provocando una amputación de parte del pulpejo, que incluía incluso un trozo de hueso de la última falange. Una herida espeluznante. Imaginaos el sentimiento de culpa del pobre señor y sus ojos llorosos mientras se curaba al niño.

El segundo caso fue un niño deshidratado que había perdido aproximadamente un 10% de su peso. La madre venía llorando porque sentía que había "desobedecido" al médico que atendió dos días antes al niño por el mismo problema y que le indicó suspender la alimentación unas horas y dar sólo suero oral. La madre se guió por su sentido común de forma muy acertada y como el niño le pedía comer, le dió (que es lo que hay que hacer) pero como no era lo que le habían dicho, pensaba que el niño había llegado en tan malas condiciones por su culpa. Cuando el culpable de todo ello es un virus, probablemente el rotavirus. La madre estaba muy angustiada y lloraba como una magdalena.

El tercer caso fue el de mi paciente más grave. Una meningitis por neumococo en un lactante de 6 meses que tuvimos que trasladar a la UCI. Una vez estabilizado y cuando ya estaban los médicos del SEM que se lo iban a llevar, me detuve a hablar con los padres sobre el diagnóstico probable y las implicaciones que ello tenía. La madre no dejaba de preguntarme que de dónde salía la infección y si alguno de ellos se lo podía haber pasado al bebé. Esta familia fue la que me dió más pena pues en realidad era la que más motivo tenía para llorar: la vida del niño estaba en peligro verdadero.

En los 3 casos lógicamente consolé a las familias, e intenté descargar el sentimiento de culpa. Pues ya es bastante duro ver enfermo o ver sufrir a un hijo como para encima cargar con la sensación de que lo que le ocurre es por tu culpa. En el primer caso fue claramente un accidente y en los otros dos casos, enfermedades cuya evolución es difícilmente predecible y que no siempre se pueden diagnosticar precozmente.

También se sienten muy culpables los padres cuyos hijos recién nacidos o lactantes muy pequeños cogen una bronquiolitis. Piensan que no lo han protegido suficiente de los mocos ajenos y propios, algo que a veces es muy complicado sobretodo en casas donde hay otros hermanos "mayores" que van a guardería.
Estos sentimiento de culpa y de responsabilidad pienso que van muy ligados al significado que tienen los niños y la paternidad en los tiempos que corren. Los padres tenemos que ser perfectos, así nos lo exigimos nosotros mismos y nos lo exige de alguna manera la sociedad. La infancia es un bien muy preciado. Y los adultos a la mínima, parece que caigamos en falta.

Sobre el sentimiento de culpa ante accidentes aquí tenéis una experiencia narrada en primera persona en uno de mis blogs amigos. ¿Vosotros también os sentís culpables ante las enfermedades o los accidentes de vuestros hijos?

lunes, 21 de diciembre de 2009

Comparaciones

Aunque mis conocimientos son científicos y técnicos y abogo por la formación continuada, en muchos casos, hay que dejarse llevar por el sentido común. Un aspecto que me llama la atención es cómo se diferencia entre niños y adultos con diferentes problemas, cuando en el fondo las reacciones y los tratamientos no deberían ser tan dispares en muchos casos. Haciendo un poco de autocrítica, es posible que los pediatras seamos un poco culpables, aunque también el paternalismo de los padres y de la sociedad hace el resto. Ejemplos:
  • Cuando un adulto está con vómitos y diarreas, no suele querer comer ni beber nada. Por lo menos en los ratos en los que los vómitos son muy frecuentes. Imaginaos por un momento cómo tenéis la barriga (y el cuerpo) cuando habéis vomitado dos o tres veces seguidas. A los niños, por el miedo a la deshidratación (bien difícil a base de vómitos), se le va achuchando a que coma y sobre todo a que beba, cuando lo que le pide el cuerpo es lo mismo que a los mayores: un poco de reposo digestivo

  • Los adultos nos ponemos enfermos y no vamos a trabajar. Cogemos la baja (en España estamos a la cabeza) y guardamos cama algunos días (bueno, algunos del género "burro" como una servidora suelen ir a trabajar en pésimas condiciones). ¿A qué viene la pregunta de si "mañana puede ir al cole" si lo estoy visitando la tarde anterior por un cuadro febril infeccioso?

  • Los adultos con fiebre estamos como si nos hubiera pasado un camión por encima. Sin embargo con los niños muchas personas se sorprenden de que también tengan ganas de dormir, de mimos y de pocas historias ociosas.

  • Los virus que causan los resfriados y la gravedad de los mismos es igual para niños y adultos.

  • Cuando nos duele alguna parte del aparato locomotor, tendemos a hacer reposo y a no utilizar la zona dolorosa. El reposo cura algunas patologías. Sin embargo a los niños con problemas similares los animamos a que movilicen la zona de la lesión.
  • Después de haber estado enfermos y convenientemente recuperados, tenemos ganas de reemprender nuestra actividad habitual. Salir, entrar, trabajar, cultivar nuestras relaciones sociales. Sin embargo a los niños "los metemos en una burbuja" durante unos cuantos días (yo no, eh?)

Si invertimos los papeles es curioso comprobar que los padres suelen ser muy cumplidores con los tratamientos que se les pautan a sus hijos. Sin embargo nos cuesta acabar nuestros propios tratamientos (alto incumplimiento)



viernes, 18 de diciembre de 2009

Famosos, VIPS y otros

El lunes pasado visité a un niño "VIP". Nieto de un conseller de la Generalitat y perteneciente a una ilustre familia catalana, acudió remitido por su pediatra, quien contactó conmigo por ser yo ese día la responsable de la guardia. Posteriormente el motivo de consulta provocó una visita de control al cabo de 2 días, que yo misma volví a realizar.
Como la salud - o la falta de ella- , es un tema que no distingue de clases sociales, en los diferentes hospitales donde he estado, tarde o temprano ha habido algún paciente mediático. En mi caso, que soy pediatra "hijo de" o "hija de". No son visitas que me gusten especialmente. Hay médicos a los que les encanta "figurar" mientras yo prefiero que los visite otro. Sobre todo si son "famosos" sin méritos conocidos (tipo Belén Esteban)

Cuando trabajaba en la Clínica Dexeus desfilaban con frecuencia futbolistas del Barça y del Español con sus retoños. También del resto de secciones de los clubs deportivos. En el Hospital del Mar, podíamos ver a hijos de altos cargos del ayuntamiento de Barcelona o algún miembro del gobierno de la Generalitat. En mi hospital actual también hemos visto a los hijos de algunos famosos: diseñadores de moda, actores y actrices (incluso algún actor porno para revuelo del gallinero, jeje), modelos, jugadores de baloncesto y otros deportistas, políticos, etc.

La verdad es que nunca he sido demasiado mitómana, ni siquiera en mi época adolescente. Además tengo un pepito grillo que me funciona de conciencia social que me hace tratar a la gente de entrada por igual, ya sea un personaje de alta cuna o sea un gitano analfabeto de La Mina. Luego muchas veces modifico mi registro si mis interlocutores son maleducados o irrespetuosos, pero a priori me gusta tratar a todo el mundo bien y bastante por igual. No sé si es por la forma cómo me educaron mis padres o influye el hecho de que me crié en un barrio obrero y soy hija de trabajadores a los que nadie ha regalado nada.

Cuando trabajaba en la Dexeus tuve alguna mala experiencia con la "gente bien". La verdad es que más de una vez me sentí ninguneada como si el hecho de tener delante a un juez (o peor, a la mantenida mujer de un juez) o a una persona con altos recursos económicos justificara el servilismo que muchas de estas personas buscan en la gente que los atiende (sea médico o sea peluquera). Lo peor creo que son los nuevos ricos. Supongo que sobre todo si han conseguido prosperar sin demasiado esfuerzo.

Después pasé a trabajar de Dexeus al Hospital del Mar, y en ese sentido me sentí más cómoda, a pesar de que en muchas ocasiones se trataba con clases sociales muy bajas y con situaciones sociales muy duras que muchas veces generaban problemas asistenciales surrealistas.

Resumiendo, mis ilustres pacientes de esta semana han sido ejemplares. Se esperaron lo que tocaba el lunes (yo estaba hasta las cejas de trabajo atendiendo a muchos pacientes respiratorios). Aceptaron mis decisiones sin objeciones en cuanto a realización de pruebas complementarias y tratamiento, y acudieron a control buscando que fuera yo de nuevo quien les atendiera. Fueron amables y respetuosos. En ningún momento manifestaron querer una atención preferente y se fueron dando las gracias y deseándome buenas fiestas. Muchos, famosos o no, tendrían que tomar ejemplo.

jueves, 17 de diciembre de 2009

Una nueva herramienta en el blog


No sé si os habréis fijado, pero desde hace unos días aquí en la columna de la izquierda hay una nueva herramienta que nos proporcionó el Dr. Cristóbal Buñuel, quien escribe en un blog muy interesante que se llama Pediatría Basada en Pruebas.

El caso es que el doctor, utilizando habilmente el buscador google, ha creado esta herramienta que permite la búsqueda de determinados términos en una serie de blogs pediátricos interesantes, entre los cuales es un honor que me incluya.

Aunque etiqueto los posts y con las etiquetas se pueden buscar diferentes términos y encontrar post antiguos que pueden interesar, las posibilidades que ofrece el buscador son mucho más amplias pues incluye mis posts y los de otros especialistas como yo que a lo mejor tratan los temas de otra manera o tratan temas sobre los que yo todavía no he hablado (o simplemente no están en mi área de interés...)

Os animo a que visitéis este link para tener más información y a que probéis su uso, pues aunque no sustituye a una consulta con vuestro médico sí que permite tener información que puede tener su utilidad.

Hoy soy breve....los que venís por aquí a menudo sabéis en la vorágine en la que estoy metida y hay días que no doy para más.

miércoles, 16 de diciembre de 2009

Gripe A 0 - VRS 4

Como ya os he ido adelantando estamos de bajada en la epidemia de gripe A según los datos que las autoridades sanitarias emiten semanalmente, nuestros números en el hospital y lo que se puede leer en otros blogs amigos. En Catalunya de hecho, en 2 semanas la incidencia ha bajado de aproximadamente 600 casos por 100.000 habitantes a 181 casos por 100.000 habitantes. Aunque el mes de noviembre ha sido horroroso de trabajo y de dificultad para ubicar a tantísima gente que pasaba por nuestro servicio y ahora parece que estemos "bien", seguimos en plena temporada de otoño-invierno, y está golpeando fuerte la patología respiratoria propia del año. En concreto estamos viendo ya bastantes casos de bronquiolitis, sobretodo causadas por el virus respiratorio sincitial (VRS), como ya adelantaba hace unos días en otro post. La bronquiolitis también tiene una distribución epidémica y se concentra en los meses fríos. El VRS tiene una capacidad de lesión importante y al igual que la gripe es muy contagioso. Aunque la atención a los niños con bronquilitis ocupa un porcentaje muy importante de nuestra actividad en estos meses, en la calle no mucha gente conoce la existencia de esta enfermedad. Esá claro que no es mediática, a pesar de que es causante de muchos ingresos en cuidados intensivos y de mortalidad.

La bronquiolitis es una muestra incomparable de las limitaciones de la medicina moderna: es una enfermedad que de alguna manera se puede decir que "va a la suya", independientemente de lo que los médicos hagamos. Los tratamientos sólo sirven de soporte mientras en realidad el niño se cura por sí mismo en más o menos días. El soporte médico puede ser mínimo y realizarse en el domicilio del niño en la mayor parte de los casos, mientras que otros bebés necesitarán ingreso para tratamiento con oxígeno o incluso soporte ventilatorio.

Los lactantes más pequeños son los más vulnerables y en los que la enfermedad suele ser más agresiva. Yo tengo una mala experiencia con el hijo de una muy buena amiga. Esto ocurrió hace 4 años. Veo al niño un viernes a media mañana: estaba sólo resfriado. Entonces tenía unas 7 semanas de vida (algo más de mes y medio). De todas formas, como ya soy perro viejo, la tos me recuerda a la que causa el VRS y le pido el estudio del virus en moco nasal, para verlas venir e incluso plantear el ingreso preventivo. El virus sale negativo. Se van a casa y les explico cómo pueden ir las cosas.....Menos de 24 horas después el niño está intubado y con soporte ventilatorio en la UCI con una bronquiolitis grave....por VRS!!! (a veces puede haber falsos negativos en las determinaciones, sobre todo inicialmente). Por suerte el niño salió del entuerto y a día de hoy es un niño guapísimo y sano (eso sí con sus bronquitis de tanto en tanto).

El marcador del título, a modo de partido de fútbol, indica que a pesar de la avalancha que hemos tenido por gripe A y de que ha habido neumonías con niños ingresados y altas necesidades de oxígeno debidas a la gripe, en las 6-7 semanas que ha durado la historia en mi hospital no ha sido necesario trasladar a ningún niño a una unidad de cuidados intensivos. En las 2 semanas que llevamos en las que el VRS nos va pisando el cuello más intensamente, ya llevamos 4 traslados a cuidados intensivos. Y esto no sale en la tele....

Espero que nadie se me asuste con este post. De verdad que la mayoría lo pasan de forma aceptable en su casa. Aunque eso sí, cuidado con los mocos ajenos, sobre todo en el caso de los que llevan sólo unos cuantos días en este mundo.

martes, 15 de diciembre de 2009

10 consejos para comprar juguetes


1. Elige juguetes divertidos. Son un buen recurso para aprender, pero además deben divertir e interesar.

2. Vigila el envase, el etiquetado y las indicaciones de seguridad. Contienen advertencias relacionadas con la seguridad, contenido o condiciones de uso del producto.

3. Regala juguetes adaptados a su edad. Deben responder a las necesidades de crecimiento, sin anticipar experiencias de juego.

4. Busca aquéllos que eduquen en valores. Algunos pueden tener connotaciones sexistas, racistas, violentas....Deben transmitir principios sociales y educativos adecuados.

5. Evita regalar sólo en épocas concretas. Es importante repartir los regalos a lo largo del año para mantener la ilusión y el interés por los juguetes.

6. Compra sólo lo necesario. Una excesiva cantidad de juguetes provoca actitudes de capricho, aburrimiento o menosprecio.

7. Desconfía de precios escandalosamente baratos. Pueden tener problemas de seguridad, duración o manejabilidad.

8. Ten en cuenta la opinión del niño. Conviene respetar sus deseos. Si piensas que está muy influido por una campaña publicitaria, dialoga con él y ofrécele alternativas.

9. Piensa en la variedad. Aunque a él le guste mucho un tipo de juguete, disfrutará de experiencias diversas de juego que favorecen su desarrollo global.

10. Evita comprar sin saber lo que adquieres. Sobre todo al elegir videojuegos, pues a veces ignoramos las temáticas, el contenido o la forma de juego que proponen.

Decálogo que me pareció interesante, y que he extraído de la revista "Mi pediatra". Tema de plena actualidad, ahora que todos estamos enfrascados en la búsqueda de los regalos navideños...

lunes, 14 de diciembre de 2009

"Por un peo, aquí me veo"

En estos últimos días de diciembre, claramente ha descendido la epidemia de gripe A. Por lo menos es la percepción desde Urgencias sin necesidad de leer los informes técnicos que emiten las autoridades sanitarias. Emergen con fuerza las patologías propias de esta época del año, que son predominantemente respiratorias (neumonías, bronquitis, bronquiolitis) y persiste la patología que es perenne a lo largo de todas las estaciones. Aunque seguimos teniendo mucho trabajo, por fortuna ya no es el agobio de las semanas previas. Esto hace que nosotros vayamos un poco más tranquilos y nuestros pacientes y sus padres, "los clientes", estén más relajados: por un lado disminuyen claramente las colas y la demora en la atención y por otra parte se aleja el fantasma del miedo colectivo que había. En mi última guardia de la semana pasada, todo el mundo parecía de mejor humor o al menos es mi percepción del asunto.
Visité a un niño de 7 años. Lo enviaba su pediatra "para hacerle una placa para que se descartara una apendicitis aguda". Mal tema ya de inicio porque con una radiografía no se descarta una apendicitis. Si además añadimos que el dolor era en el lado izquierdo (y el apéndice salvo alteraciones anatómicas importantes está en el lado derecho), que el niño estaba fresco como una rosa y que además el cuadro llevaba 3 horas de evolución, casi sin tocarle la barriga ya se podía afirmar que aquello no era una apendicitis. Por lo menos en ese momento.


El dolor abdominal es un síntoma que también hace consultar en Urgencias con frecuencia. La mayoría de las veces son dolores funcionales, en relación o bien con aumento del peristaltismo (como por ejemplo en las diarreas, el típico retortijón), o bien por acúmulo de gases.


La apendicitis aguda es un diagnóstico frecuente, aunque por suerte no todos los dolores abdominales corresponden a una apendicitis. El dolor se inicia de forma mucho más sutil y larvada, y suele ir acompañado de otros síntomas como fiebre (generalmente no muy alta), vómitos y anorexia intensa. Cuando duele la barriga, todo el mundo se pone en lo peor y piensa en que acabara en el quirófano.


Cuando el dolor aparece de forma muy intensa, es verdad que puede corresponder a problemas graves, pero la mayoría de veces corresponde a retención de gases. Vulgarmente a "tener un pedo atravesado". Además hay personas con más tendencia a la flatulencia en los que las crisis de dolor se pueden dar con cierta frecuencia.


Al niño que visité lo vi muy bien. Él mismo me comentó que ya no le dolía....Le pregunté si había hecho algunos gases antes de que desapareciera el dolor y me dijo que sí. Con una barriga blanda y no dolorosa, con ausencia de otros síntomas, desde luego no había que hacer ninguna prueba complementaria.


Cuando le comenté a la familia el diagnóstico que me sugería el cuadro, la abuela que acompañaba a la madre y al niño, me comentó que ella también sufría de gases (cosa harto común en la consulta que cualquier acompañante aproveche la ocasión para explicarte todos sus males....). La señora, sevillana para más señas, reafirmó lo incapacitante que podía ser el dolor abdominal por gases en ciertos momentos y me comentó que era un tema que le obsesionaba desde niña, cuando en una visita al cementerio de su pueblo, leyó en una lápida a modo de epitafio "Por un peo, aquí me veo".


Claro que habría que investigar si el "peo" se refería a un gas intestinal o a una cogorza de cuidado.


Ni que decir que me reí bastante con la abuela sevillana.... Y ellos conmigo y gracias a esas risas y a que el niño había mejorado se acabó la angustia con la que consultaban (agravada lamentablemente por el pediatra que lo vió previamente)

sábado, 12 de diciembre de 2009

El mejor amor....




"El mejor olor, el del pan; el mejor sabor, el de la sal; el mejor amor, el de los niños"


Graham Greene, novelista británico (1904-1991)

viernes, 11 de diciembre de 2009

Nuevos tratamientos en el cáncer infantil

La semana pasada en nuestra sesión hospitalaria semanal tuvimos el honor de contar con el Dr. Mora, que es el jefe de Servicio de Oncología del Hospital Sant Joan de Déu, un servicio que ha crecido y se ha puesto a la cabeza en mi ciudad y en el país en el tratamiento de los tumores malignos en los niños. De hecho al centro acuden familias de otras comunidades autónomas, pues se está convirtiendo en hospital de referencia para algún tipo de tumor como por ejemplo el retinoblastoma o el neuroblastoma.
Si un diagnóstico de cáncer es devastador a cualquier edad, os podéis imaginar las repercusiones en la familia cuando el enfermo es un hijo. El cáncer más frecuente en los niños es la leucemia. Por suerte la mayoría tienen buen pronóstico y las tasas de supervivencia son muy altas.

El especialista nos vino a hablar precisamente de tumores menos frecuentes y de alta mortalidad. Y el mensaje que nos transmitió es que con el paso de los años será posible curar casi la totalidad de los tumores, pues los nuevos fármacos que salen al mercado o la utilización con variaciones de algunos ya conocidos, puede hacer que la curación aumente espectacularmente. Así que en algunos casos se obtiene curación en lesiones que antes eran mortales de necesidad y en otras ocasiones el tumor se controla de forma que la enfermedad se convierte en una enfermedad crónica (como por ejemplo la diabetes), en la que es necesario seguir la medicación o las medicaciones pero permitiendo a los pacientes una calidad de vida excelente.


También existen nuevas terapias biológicas, basadas en el mecanismo fisiopatológico de producción de cada lesión. Hay muchas líneas de investigación abiertas.

Durante mi residencia hice una rotación de dos meses por los servicios de Hematología y Oncología. Fue una de las etapas más duras de mi formación. Aunque es imposible en ese tiempo conocer en profundidad unas especialidades tan complicadas y que tienen unos tratamientos que cambian con el paso del tiempo espectacularmente, me sirvió para perder el miedo a algunas terapias complejas y en relación con los hemoderivados, para enfrentarme a diagnósticos no precisamente benignos y sobre todo para sensibilizarme con el sufrimiento de algunas familias durante la enfermedad y a veces durante el proceso de muerte y duelo.

A pesar de todo lo que vi y viví en aquella época y que, desgraciadamente en el día a día, seguimos diagnosticando tumoraciones en niños, siempre hay situaciones que me llevo a casa y que me dan vueltas en la cabeza durante unos días. Para muestra un botón: Hace varios meses, comunicando a una familia que la analítica realizada en Urgencias mostraba con elevada probabilidad la existencia de una leucemia, la madre me dijo "¿Sabes por qué tuve un hijo?Porque me cansé de ir a funerales. ¿Y ahora tú me dices que mi hijo tiene una leucemia y se puede morir?". Aunque intenté animarla en aquellos momentos y mostrar la cara positiva (alto grado de curación), me dejó tocada unos cuantos días. Y en situaciones así pienso en mis hijas, y pido al cielo que nunca tengan que pasar por eso.

Aunque nunca me he dedicado en serio a la investigación, espero que haya muchas mentes pensantes que hagan que en pocos años todas esas enfermedades sean curables.

jueves, 10 de diciembre de 2009

En dos palabras: im-prescindibles

Mira que llevo meses escribiendo entradas y he tenido la poca vergüenza de no pararme hasta ahora a dedicar un post a mis queridas compañeras de trabajo: las enfermeras.

Tengo que decir que en todos los hospitales donde he trabajado he coincidido con grupos extraordinarios de enfermeras, pero las de mi hospital actual se llevan la palma. Son un grupo joven y dinámico, son trabajadoras y simpáticas. Hay muy buena sintonía entre ellas y nosotros los médicos, y eso no siempre ocurre (a veces hay relaciones entre los dos colectivos de cierta competencia, que afecta sin duda al proceso asistencial).

Las enfermeras arropan al enfermo y a su familia de una manera que nosotros no hacemos. Son mucho más cuidadoras por naturaleza y tienen más sensibilidad hacia las necesidades de las personas. Mientras nosotros nos centramos más en los diagnósticos y en los tratamientos, ellas lo hacen en cómo hacer más confortable la estancia en un hospital y en dar los tratamientos de la mejor manera posible. Muchas además tienen un gran ojo clínico y son capaces de detectar cuándo un paciente necesita atención urgente y cuándo manifiesta síntomas banales. Algunas se esmeran en formarse contínuamente como hacemos los médicos y tiene interés activo en participar en mejorar la asistencia.

En mi hospital hay 4 turnos de enfermeras: el turno de mañana, el turno de tarde y dos turnos de noche. Además estos turnos están repartidos durante el fin de semana. Y el fin de semana se ve reforzado por enfermería de consultas externas.

El turno de mañana es muy polivalente. Las enfermeras saben de todo y conocen muy bien el funcionamiento del hospital y de las personas que trabajamos allí.

El turno de tarde es el que lleva con energía las horas de mayor carga asistencia y las que muchas veces soportan los malos humores de las esperas de los pacientes y del cansancio de los médicos.

Los turnos de noche acogen a las enfermeras con mayor capacidad e imaginación para apañarse solas, en horas en las que el hospital está a medio gas. Para mí tienen un mérito muy importante y que la sociedad no valora lo suficiente: trabajar siempre en horarios en los que la mayoría de mortales dormimos. Será porque yo llevo fatal las noches sin dormir, pero me parece admirable ese ritmo horario. Yo no lo aguantaría.

Particularmente siempre me he llevado bien con las enfermeras. Incluso en mis años de residencia en los que coincidía con las enfermeras más mayores y más resabiadas (que "machacaban" en muchas ocasiones a los jóvenes médicos, sobre todo en las unidades de cuidados intensivos). En mi trabajo actual me siento querida y respetada por ellas. Y me lo paso muy bien, sobre todo con los turnos de noche, en los que el trabajo más espaciado permite un poco más de tiempo para la distensión y el cachondeo sano. Además a determinadas horas, el sueño nos vuelve un poco "borrachas" y ya es fácil reírse de una misma. En la primera guardia que tuve tras aceptar la coordinación de urgencias, uno de los turnos de noche me hizo una súper cena sorpresa con pastel incluído. Me hicieron muy feliz....

Gracias mis queridas enfermeras (compañeras actuales y compañeras del pasado) por todo.

PD: Perdonad los hombres que se dedican a la enfermería. Incluso hay alguno en mi hospital, pero la costumbre (y la mayoría) hace que en este post parezca que es un colectivo exclusivamente femenino.

miércoles, 9 de diciembre de 2009

¿Nos controlamos comprando juguetes?

En estos días previos a la Navidad, el consumo se dispara. En cuanto a juguetes y cacharros para los niños ya no digamos.
La sociedad de la abundancia hace que los niños reciban muchos más juguetes de los que sabrán valorar y disfrutar y está claro que los padres somos responsables en gran medida. Y probablemente también cabe culpar a nuestros propios padres y abuelos, porque mis recuerdos de infancia también incluyen unas Navidades abundantes donde recibíamos cantidades industriales de juguetes.
Actualmente además muchos niños ni siquiera se preocupan en hacer una carta a los Reyes Magos como es debido. Se limitan a coger un catálogo de algunas de las grandes tiendas de juguetes y a pegar una pegatina que el propio catálogo tiene y que dice algo así como "Me lo pido". A mí me parece una aberración que los niños cojan el catálogo y empiecen a pedir a la carta - tal como les entran las imágenes por los ojos- , sin pensar realmente si les gusta el juguete y si lo van a hacer servir. En mi casa los catálogos (dejo que entren pocos) sirven para que les echen un vistazo y luego para hacer manualidades con ellos. Y la carta se hace unos días después cuando hayan sedimentado realmente lo que quieren y lo que no, restringido a un regalo en cada casa (padres, tíos, abuelos, padrinos). Además con precio limitado.

Reconozco tener que controlarme con la locura consumista. Como ahora voy justa de tiempo aproveché el jueves pasado para darme un volteo y adquirir ya los juguetes para mis sobrinos. Una vez envuelta entre miles de juguetes tuve que pararme a pensar porque sentí impulso por comprarles (a mis hijas y a mis sobrinos) cosas de más. A pesar de ser día 3 de diciembre, ya había mucha gente compra que te compra.

En épocas como la actual, en la que mucha gente lo está pasando mal y no llega a fin de mes, tendríamos que pararnos un poco a pensar, a intentar ser más austeros y a transmitir estos valores a nuestros hijos, y no el tan actual "tanto tienes, tanto vales".
Sobre sentimientos ambivalentes que provoca la Navidad (a mí también), podéis leer este post de uno de mis blogs amigos.

lunes, 7 de diciembre de 2009

"Me voy a trabacá"

"Aguántame el bebé, que me voy a trabacá" me dijo el otro día Irene.

Tiene muy integrado en su cabeza que mamá y papá se van a trabajar muchos días. De hecho asocia que me vaya de casa sin ella a que me voy a trabajar, como si la única cosa que no pudiera hacer con ella fuera ésa.

Irene ha estado y está muy apegada a mí. En algunas circunstancias llora cuando me voy de casa sin ella. Alguna vez se ha pegado a mi pierna llorando cuál lapa y diciéndome que no me vaya. Es muy doloroso irse de casa así. Por suerte ha sido en pocas ocasiones.

Lo de trabajar tiene claro que es una actividad que hago sin ella. Y muchas veces cuando salgo por la puerta me pregunta, ¿te vas a "trabacá"? La verdad es que si me voy sin ella aunque no sea a trabajar, últimamente siempre le respondo que sí. Soy un poco mentirosa, pero es una mentira piadosa. Evito que llore y sufra y evito mi sufrimiento asimismo.

Ahora bien me pregunto, ¿qué significará para ella el trabajo? Aunque sabe en cierta manera que mamá trabaja "curando a niños malitos", no tengo claro que sepa exactamente lo que significa (entre otras cosas porque ella ha ido poquííííííísimo al pediatra, jeje). Aunque cuando está malita enseguida me viene a que le mire los tímpanos con el otoscopio.

Laia sí que entiende mi trabajo. Sabe a qué me dedico y también que el trabajo es una obligación para los adultos. Cuando estaba en el Hospital del Mar, algún día vino a verme a Urgencias y también alguna vez le enseñé las incubadoras de Neonatos.

Laia también lloró en alguna ocasión cuando me fui a trabajar. Esas escenas, en una y otra, han sido más comunes los fines de semana. Cuando hay cole, queda más diluído, pero el día de fin de semana que mamá se levanta y se va mientras los demás se quedan en casa no debe ser fácil de asumir. Tampoco para mí que más de un día me he maldecido por ir a contracorriente y tener que irme de casa dejando a mis hijas llorándome. Luego lloran solamente unos segundos, pero una ya se pasa media mañana con el alma en un puño.

sábado, 5 de diciembre de 2009

...Y la niña se pone mala

Los que habéis ido siguiendo las entradas de los últimos días, sabéis que estamos de pequeña escapada. Hemos elegido ir de turismo rural a Navarra, a la zona media y a la cuenca de Pamplona.
Pues bien, la noche del miércoles al jueves, ¡sorpresa! Irene se pone con fiebre....

Los niños son así de imprevisibles. Por mucha ilusión que nos hagan y les hagan las cosas, puede que a última hora tengamos que cambiar los planes o modificarlos. Esto que a priori hay que tenerlo en cuenta muchas veces origina grandes disgustos a algunos padres.

Y muchas veces pagan su enfado con nosotros los pediatras....cuando les das un diagnóstico que no les gusta o cuando exigen un diagnóstico temprano de un cuadro que acaba de empezar.

Yo no soy muy partidaria del encierro domiciliario porque sí. Aunque pienso que un niño con fiebre o con gastroenteritis no se lo pasa bien esquiando. Así que hay que actuar con sentido común, aunque ya se sabe, que ese es el menos común de los sentidos. Hay que pensar en el futuro y en que habrá muchas celebraciones de cumpleaños, escapadas a la nieve y otras posibilidades de ocio cuando en esta ocasión las cosas se nos han torcido.

En nuestro caso, contábamos con el jueves antes de nuestra partida para ver cómo se terciaba el tema. Irene fue teniendo fiebre pero parecía un típico cuadro viral. Además estamos en un apartamento, que si bien no es nuestra casa, es lo más parecido. Así que decidimos venirnos y actuar sobre la marcha. Como véis nos hemos traído el ordenador, y también cuentos, colores y DVDs por si la cosa no iba bien dada.

Hemos tenido "suerte" y en las últimas 12 horas ya no ha tenido fiebre. Y se debe encontrar bien porque ya está dando "guerra" mientras su papá y su hermana todavía duermen....Así que en breve nos pondremos en pie para recorrer esta bella tierra.

Respecto a la forma de viajar, desde que nació Irene, nos decantamos por los apartamentos. Nos parece una opción más cómoda que la habitación de un hotel, por grande que sea. En las últimas veces que hemos salido, a Laia le enseño imágenes en la red de los sitios donde vamos a ir y así ella participa y empieza a hacer volar su gran imaginación. El otro día me dice:


- Mamá, hace tiempo que no vamos a un hotel


- Bueno Laia, vamos a un apartamento que es más o menos lo mismo- y le explico el por qué elegimos esta fórmula de viaje siendo cuatro


- Sí mama, pero un hotel es más chulo- me contesta


- ¿Por qué Laia?


- Porque en un hotel te lo hacen todo


Toma ya lo marquesa que me ha salido la niña (que en el fondo tiene razón....)


- Mamá, podríamos hacer una cosa


- Dime - le contesto


- Dejamos a la Irene con alguna abuela y entonces nos volvemos a ir los tres a un hotel, ¿vale?


- Algún día (jejeje)- aunque en el fondo lo que pienso que el hotel me lo reservo para aquellas escasas escapadas de novios que de muy de vez en cuando hacemos.....

martes, 1 de diciembre de 2009

¡¡¡100.000 visitas!!!

Si hace unos días comentaba lo encantada que estaba con los 100 seguidores "oficiales" (que a día de hoy ya han aumentado un poco), ahora alucino con las 100.000 visitas en estos meses de andanzas, en un blog que todavía está en pañales (tiene 10 mesecillos), que está en plena fase de apego con su madre, y lleno de curiosidad por el mundo virtual que le rodea y los comentarios que hacen todos los amigos que se pasan por aquí.
Me llena de orgullo lo fieles que os habéis hecho algunos, a pesar de que ahora paso una época en la que me puedo dedicar más bien poco. También me reconforta saber que aunque sea un poquito, a algunos de vosotros os he podido echar un cable a través de la red.

El blog le ha dado una dimensión nueva a mi profesión, la enriquece y me ayuda a empatizarme más y mejor con muchos padres y madres como vosotros (y como yo misma) que en el fondo lo único que queremos es lo mejor para nuestros hijos.

Me tomo unos días de vacaciones próximamente....Son necesarias para mi cuerpo y para mi mente. Y también le debo a mi familia unas cuantas horas de dedicación exclusiva. Así que no sé cómo iremos de actualizaciones en el blog en los próximos 7 u 8 días (no prometo nada....)

De mientras uno puede volver la vista atrás y volver a leer alguno de los posts anteriores. Tengo algunas cosas interesantes por explicar a la vuelta....(y hasta aquí puedo leer!)

Saludos, amigos.


Algunas consideraciones sobre el bajo peso al nacimiento

Hace un par de semanas estuve en una sesión de formación continuada de la Societat Catalana de Pediatria. Ya hice una entrada sobre la obesidad infantil del bloque de endocrino, que es el que se está tratando estas semanas. En esta última charla el tema era las repercusiones metabólicas del bajo peso al nacimiento.

Se define como recién nacido de bajo peso al nacimiento a aquellos niños nacidos con menos de 2500 gramos. Un niño es pequeño para su edad gestacional si tiene una medida y/o una longitud por debajo de 2 desviaciones estándar. Para entendernos, todos los menores de 2500 gramos son de bajo peso, pero lógicamente no es lo mismo pesar 2400 gramos si se nace con 35 semanas que sí se nace con 41 semanas.


El crecimiento en la época prenatal llega a ser tan explosivo como nunca lo volverá a ser, ni siquiera en la pubertad. En algún momento se crece a un ritmo de 100 centímetros al año. La afectación del crecimiento prenatal puede deberse a diferentes causas, pero en cualquiera de los casos produce ciertas alteraciones genéticas, que se mantendrán toda la vida. Entre otras alteraciones se conoce que se origina un número reducido de adipocitos subcutáneos (células que acumulan lípidos) por lo que existe una menor capacidad de acumulación de grasa "saludable" y este hecho puede tener consecuencias metabólicas desde edades precoces.

De los niños que nacen con bajo peso, un 90% tienen un "catch-up", es decir una recuperación del peso, generalmente en los primeros 2 años de vida. El 10% restante seguirán "pequeños" y en la mayoría de los casos serán candidatos a la administración de hormona del crecimiento.

Los cambios metabólicos se dan con más intensidad en los niños que recuperan el peso y sobretodo a partir de los 4 años. Aumentan los niveles de insulina y hay una alteración en la regulación del mecanismo de los hidratos de carbono. Se produce un cambio en la composición corporal con una mayor tendencia a ganar tejido graso y en concreto grasa abdominal que es la perjudicial. Las hormonas sexuales también se modifican, y son niños (sobre todo niñas) con tendencia a tener pubertad adelantada y menarquia adelantada en niñas (y en consecuencia una talla final más baja).

Sobre todo la importancia está en la combinación de bajo peso al nacimiento y peso elevado en la infancia (no hace falta que sea obesidad), es decir, que se produzca una diferencia importante entre el percentil de nacimiento y el percentil posterior. Así en realidad, a nivel metabólico es mucho más "sano" seguir pequeño si se ha nacido pequeño.

¿Qué recomendaciones se pueden dar? Pues evitar la obesidad y el sobrepeso desde edades tempranas y combatir la obsesión de "engordar" a toda costa a un bebé que ha nacido pequeño. A nivel práctico algunas indicaciones serían: en los primeros meses apostar por la lactancia materna (favorece una ganancia ponderal más lenta pero más segura, aparte de los beneficios que se comparten con todos los lactantes). Posteriormente recomendaciones que son también comunes para todo el mundo: seguir una dieta equilibrida y realizar ejercicio físico

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