lunes, 30 de noviembre de 2009

A la cama a las 9

Hace unas semanas, un viernes en la salida de la guardería, las señoritas se equivocaron e intercambiaron la mochila de Irene con la de otra niña de su clase. Cuando descubrí el error, no le di demasiada importancia, pensé en lavar la bata, el babero y la toalla como si fueran las de Irene durante el fin de semana y el lunes devolverla a la guardería y volver a hacer el intercambio. Sin embargo en el caso de la otra nena, las cosas no eran tan fáciles...Resulta que en su mochila llevaba un conejito de peluche con el que estaba muy apegada y que utilizaba para dormir en cada ocasión....La madre me llamó para, durante el sábado, intercambiar las mochilas y no "sufrir" dos noches más sin el conejito. Así lo hicimos. Mi sorpresa y congoja fue llegar a mi casa y descubrir al susodicho muñeco sentado cómodamente junto a las muñecas de Irene. Una de las dos niñas (no llegué a aclarar el entuerto) en un momento de descuido abrió la mochila ajena y sacó el conejito. En fin, que la amiguita de Irene acabó durmiendo 3 noches sin su querido compañero....

A raíz de esa anécdota, un día comentábamos con la misma mamá el tema del sueño y las dificultades de su hija para dormir. La necesidad del conejito, cómo muchas veces ella se acostaba con la niña y las horas tardías en las que lo hacía. Asimismo surgía una especie de sentimiento de culpa....como estaba fuera trabajando algunas tardes, de alguna manera sentía que tenía que compensar por la noche los ratos que no estaba con su hija.

Me preguntó a qué hora se iban a la cama las mías. Y la hora son las 9 de la noche. A veces ya pienso que es tarde y sin embargo cuando comparo, me doy cuenta de que muchísimos niños de la edad de las mías se acuestan bastante más tarde. Nosotros salvo excepciones y viernes y sábados, a las 7 y media las bañamos, sobre las 8 cenan, después se lavan y sobre las 9 menos cuarto estamos en la habitación para explicar algún cuento. Aunque encontramos resistencia por parte de las niñas (ellas alargarían indefinidamente), intentamos que sobre las 9 ó 9 y cuarto se apaguen las luces.

De esa manera duermen aproximadamente 11 horas. Irene suma las 2 horillas de la siesta, con lo que duerme unas 13 horas al día. Me parece un tiempo razonable para que por el día no estén cansadas e irritables. Y realmente es así, el día que han dormido menos se les nota. No sé cómo pueden funcionar tantísimos niños que van tan justos de sueño. Supongo que la falta de sueño generalizada es uno de los defectos de nuestro país y los adultos inconscientemente transmitimos y permitimos que se repitan esos vicios en nuestros hijos.

Además hay otro efecto colateral de la falta de sueño en los niños. Los días que alargan la hora de acostarse, por lo menos las mías, se hace a expensas de un tiempo en el que están cansadas y nosotros también, con lo cual suele ser un momento de convivencia más difícil y cansina. También me parecen esas últimas horas del día, un poco el momento en que los padres tenemos nuestro espacio -tan importante- para la vida de pareja, para el ocio (tele, internet, lectura) o para simplemente desconectar un rato de todo después de horas y horas de obligaciones.
Así que, ¡a la cama a las 9!


viernes, 27 de noviembre de 2009

Mitos sobre la visión

Seguro que habéis recitado o habéis oído alguna vez (algunos de nuestras propias madres o algunas se lo decimos a nuestros hijos) aquella cantinela de "no te pongas tan cerca de la tele". Entre los padres existe el concepto generalizado de que ponerse demasiado cerca de la tele es perjudicial para los ojos de los niños.

No obstante no hay ninguna prueba que demuestre que eso es así. La Academia Americana de Oftalmología afirma que los niños pueden enfocar de cerca sin desarrollar cansancio, mucho mejor de lo que lo hacemos los adultos. Por eso a menudo se acercan más a la tele o a los libros.

No obstante si los niños tienen mucha tendencia a acercarse mucho a la tele, no hay que preocuparse por su desarrollo ocular pero sí hay que descartar una miopía, sobretodo en niños con antecedentes familiares de problemas de refracción, que pueden tener un componente hereditario.

jueves, 26 de noviembre de 2009

¡¡¡Trabajo, trabajo y trabajo!!!

Uff! Vaya semanitas que llevo (y eso que han sido poquííísimas) desde que asumí la Coordinación de Urgencias de mi hospital. Teniendo en cuenta que mi calendario laboral ya estaba vigente cuando acepté el cargo, que he tenido que ir haciendo cosas que antes no hacía con escaso solapamiento con la persona que realizaba el trabajo antes de mí y la dichosa epidemia de moda, la verdad es que llevo unos cuantos días que estoy bastantes más horas en el hospital que en mi casa. Suerte que en breve tengo unos días de vacaciones y que en pocas semanas tendré un horario más digno, porque estoy reventada....
La verdad es que a pesar del cansancio, estoy ilusionada y tengo bastante ideas en la cabeza. También problemas sobre mi espalda, así que entre mis ideas y los problemas, tampoco duermo demasiado bien.

En el hospital voy tomando consciencia de cómo funcionan las cosas desde dentro. Es muy complejo. De momento los jefes me van dejando libre y no me aprietan demasiado. Teniendo en cuenta que somos más de 40 médicos a coordinar, me voy dando cuenta de que voy a necesitar aprender bastante psicología. Ya he tenido tiempo de ser condescendiente y favorecedora, pero también de sacar el látigo (bueno el latiguillo, jeje)
A nivel asistencial, días muy intensos, por suerte esta semana parece que la gripe A ya va de bajada. Suben otros virus propios del otoño y empiezan las bronquiolitis y aparecen las crisis de broncoespasmo. Pero al menos parece que nos estamos librando paulatinamente de la epidemia gripal (y de las histerias asociadas)

En casa....un poco de descontrol. Ya no tengo la nevera tan bien apañadita ni tengo tan controlada la alimentación de mis hijas. Siempre intentaba compensar a nivel nutricional las comidas del colegio con las cenas en casa, y estos días vamos a salto de mata. Y ya sin hablar de cómo estoy comiendo yo.....Fatal, fatal.

La compra del mes la hice on-line en la página web de Mercadona un domingo a las 11 de la noche. Hay que reconocer que la tecnología ayuda un poco en las labores del hogar.

Con las niñas estoy pasando menos tiempo. Aunque nos conseguimos combinar bastante bien con mi marido para que sea uno de los dos el que se encargue de estar con ellas. Pero es complicado, él también está con recientes cambios laborales y formándose....Sí que intento seguir llevándolas todos los días al cole por la mañana. El momento de la mañana y el camino al cole, aún estresante, con prisas y con más de una reprimenda, me parece un momento especial y tremendamente educativo.

Por las tardes, he hecho bastante "campana" de la piscina con Irene. Entre las enfermedades de ellas y las mías y la sobrecarga de trabajo, se me ha hecho muy cuesta arriba ir a la piscina con ella.

Reconozco que en estos días tan cansados tengo menos paciencia con las niñas. Aunque no he tenido casi tiempo ni de tener remordimiento de conciencia....Las echo bastante de menos en los días en los que nos vemos tan poquito. Y es soportable porque este ritmo tiene los días contados. No sé cómo lo soportan (el cansancio y el poco tiempo con los hijos) las personas que tienen esas jornadas tan largas....

A nivel de pareja, ya ni os cuento. Casi no nos vemos. El viernes pasado en una fiesta de cumpleaños un amigo nos sorprendió hablando en la barra del bar como si fuéramos una pareja de novios un sábado por la noche. Y es que esa semana casi no habíamos hablado en directo...Él muchos días, medio en broma me pregunta ¿esta noche dormimos juntos? Como si casi la norma fuera que no....

En fin, en breve se acaba noviembre. Y en breve se acabará el año. Y para después espero que ya todo esté más calmado.

miércoles, 25 de noviembre de 2009

El menor maduro y sus necesidades médicas

Cuando empecé a formarme como pediatra, ya había tenido contacto con pacientes en las prácticas de la carrera. Aunque las prácticas, por lo menos en aquella época, no eran para tirar cohetes, servían para iniciarse en la relación médico-paciente.
Al iniciar la residencia, al principio dan pánico varias cosas. Algunas de ellas originan un miedo comprensible, como por ejemplo que tengas que atender a un niño con un problema grave siendo un inútil recién llegado. Otras como la valoración correcta de un tímpano requieren un poco de práctica para perder el miedo. Sin embargo yo tuve cierto "miedo" inicial a atender a los bebés pequeños. Pensaba que el hecho de que no hablaran ni te explicaran con palabras lo que les ocurría era un "handicap". Aunque esto está bastante lejos de la realidad (a veces cuantas menos palabras, mejor, jeje), en aquel entonces me hacía preferir visitar a los pacientes de mayor edad. Luego las tornas se han invertido, y salvo una etapa después de rotar en Psiquiatría en la que le cogí el gustillo a la visita del paciente adolescente, los pacientes los prefiero contra más pequeños, mejor.


La atención al niño más mayor, entre otras cuestiones, plantea dilemas éticos y legales, pues un niño o un chico puede ser menor a efectos legales y sin embargo ser capaz de enfrentarse a decisiones o problemas de forma competente, tal y como lo harían muchos adultos. Es el concepto de menor maduro, que tantos quebraderos de cabeza da. La capacidad o competencia de un menor para decidir en las intervenciones sanitarias que afectan a su persona es un motivo recurrente de debate social, sobretodo en momentos como en el actual en los que se cuestiona la nueva ley del aborto. En la actualidad en nuestro ordenamiento jurídico se reconoce la plena titularidad de los derechos de los menores de edad y su capacidad evolutiva para ejercerlos según su grado de madurez, de tal modo que los menores pueden ir ejerciendo paulatinamente sus derechos a partir de los 12 años siempre y cuando estén capacitados para ello.

A efectos prácticos, a un menor mayor de 16 años se le considera "maduro" (o capaz) salvo si la valoración que se le hace no lo confirma. Mientras que al menor entre 12 y 16 años se le considera a priori no capacitado, a menos que la valoración ofrezca datos contrarios.


La parte que me toca es que la evaluación de la capacidad de la persona menor para decidir sobre una intervención es una competencia profesional médica. Y lo es por la naturaleza de la información necesaria para decidir, que se refiere a las características de la intervención, a sus riesgos y a los resultados y consecuencias probables.

Se identifican cuatro criterios que se utilizan en cuestionarios para valorar la capacidad de decisión de las personas:

  • La comprensión de la naturaleza del problema de salud, los beneficios y riesgos de la intervención así como las posibles alternativas

  • La apreciación o tener conciencia de la situación, así como las consecuencias de aceptar o rechazar una intervención

  • El razonamiento lógico del por qué de la decisión de acuerdo con su escala de valores

  • La expresión de la opción, participando activamente en la entrevista, formulando y respondiendo preguntas

Lógicamente en la atención al menor se tiene que tener en cuenta el parecer de los padres. La preocupación de los padres es lógica y comprensible. Si bien, hay que tener en cuenta que uno de los objetivos que como padres tenemos que tener es enseñar a nuestros hijos a decidir con criterios razonables. Se pasa por varias etapas: cuando son pequeños los padres decidimos por ellos, posteriormente tendremos que consensuar las decisiones para en un futuro dejar que los hijos decidan por sí mismos. De hecho, un menor maduro que demanda confidencialidad, debe ser respetado, aunque esté en oposición a lo que exigen los padres.
El sistema sanitario debe ser capaz de atender las necesidades del adolescente, siendo prioritario ofrecerle lo que es mejor para él, objetivado a partir de sus necesidades y de su madurez para asumir un problema y las responsabilidades derivadas del mismo. El sistema sanitario también debe propiciar una buena comunicación del adolescente con su familia. Sin embargo cuando esta comunicación no es posible, como sociedad y como padres deberíamos preguntarnos qué es lo que estamos haciendo mal antes de echar la culpa a políticos, médicos y otros.

Nota: Gran parte de la información la he extraído de las páginas de Opinión del pasado dominho 22 de noviembre de La Vanguardia. Para más información podéis pinchar aquí

martes, 24 de noviembre de 2009

Un poco de humor en la consulta

Ayer día durillo de trabajo. No he tenido mucho tiempo de preparar nada más....
Os dejo un par de anécdotas del día

Final de una visita de un pequeño con fiebre, aspecto de cuadro viral
- Y si no toma bien el Apiretal, ¿le puedo dar supositorios?- me comenta la madre
- Sí, por supuesto- y le indico la dosis
- Ah! Y una pregunta, ¿el supositorio se mete en el culete con la puntita pequeña o con la parte gorda?
- Con la puntita- le respondo, mordiéndome el labio para no reírme.
- ¡¡Y sin plástico!!- apunta el padre que estaba escuchando y mira a la madre cómo diciendo, mira qué tienes unas preguntas....
Nos reímos los 3 juntos un rato....No sé si luego en casa habría represalia, jeje

Acabo de visitar a un niño de 2 añitos. Casi toda la tarde con dos horas de espera en la sala. Al final la gente se hace "amiga" en la sala de espera. Diagnóstico final de otitis. La madre sale del box y chilla a grito pelado (hablando con alguien que salía del otro box)
- Qué, ¿cómo os ha ido?
- Bieeeen - oigo a lo lejos
- A nosotros también, al final otitiiiiiiiis
- Sí, nosotros también otitiiiiiiiis - oigo desde el otro lado
- Pues qué bien todo, no? Nos vemooooooos
- Nos vemoooooos
(Se irían después de pasar por la farmacia a tomar unas cañas???, jeje)

lunes, 23 de noviembre de 2009

Neno galeguiño, neno con moquiños

Esa frase del título, me la dejó Diego, un seguidor gallego, ya hace bastantes meses en un comentario, donde mostraba su escepticismo ante el bulo que corre entre los padres españoles que afirma que la leche de vaca produce mocos.
Me hizo bastante gracia y me la apunté para utilizarla, porque afirma que los niños gallegos son niños con mocos, pero os puedo asegurar que los niños catalanes también. Vamos que si a los niños desde tiempos inmemoriables se les ha llamado "mocosos" por algo será.

Los propios niños bromean en ocasiones con los mocos, y algunos incluso le dan valor nutricional como me comentaba África en el post de la Pirámide de los alimentos. Su hija Gemma colocaba los mocos en lo alto de la pirámide (donde están los pasteles y demás alimentos con bajo perfil nutritivo y que hay que comer sólo de vez en cuando)


Sin embargo algo que es intrínseco a los niños preocupa en gran medida a los padres. Incluso algunos galenos se pasan el invierno alternando fármacos de escasa eficacia para combatir los mocos, sin saber o sabiendo -lo cual todavía es peor- que están destinados al fracaso. La mayoría de los niños pequeños tienen mocos todo el invierno. Días más o días menos, pero toooooooodo el invierno. Principalmente los escolarizados (cole o guardería) o los que tienen la guardería en casa (hermano "mayor" sí escolarizado). Así que lo mejor es asumirlo, no hacerles demasiado caso y no intentar ganar batallas perdidas de antemano, que suficientemente dura ya es la vida del padre (o madre) moderno...Yo cuando mis hijas tienen mocos o incluso tosen un poco la verdad es que ni me fijo. A veces es alguna abuela la que me lo recuerda sin saber que para mí los mocos forman parte del decorado al igual que la ropa que llevan o el peinado que me da por hacerles aquel día....


Hace 3 días en una fiesta de cumpleaños de nuestra pandilla, una de mis amigas y madre reciente de su segundo hijo, me preguntó cuándo debía preocuparse por los mocos. En realidad por los mocos no hay que preocuparse nunca. El problema es que a veces son la antesala de otros problemas, es decir, a veces un niño bronquítico empieza una crisis y los días de antes ha estado un poco resfriado. Sin embargo no se da la relación inversa: todo niño con mocos no acaba teniendo problemas en las vías respiratorias bajas, ni mucho menos. Además, para más inri, en los niños con factores de riesgo o con predisposición a bronquitis, tampoco hay forma de evitar que cojan mocos o que estos mocos acaben "bajando" al pecho. Como siempre hay que intentar preocuparse por: las cosas que son preocupantes y/o las cosas por las que podemos hacer algo.


En el caso de mi amiga que tiene un bebé de 5 meses sanote y hermoso, que nació a término y que no tiene antecedentes de patología respiratoria, le contesté que debía preocuparse si el bebé:
  • Tenía dificultad para respirar una vez tuviera la nariz limpia (a veces con los mocos da la sensación de que se ahogan, sobre todo si son muy pequeños). Esto se detecta observando la frecuencia respiratoria acelerada y como trabaja el tórax respirando, muchas veces se marcan las costillas

  • Tenía fiebre, sobre todo fiebre elevada

  • Dejaba de comer, síntoma comúnmente relacionado con la dificultad respiratoria
Los niños con mocos sin tener grandes complicaciones pueden:
  • Vomitar con mayor frecuencia (vómitos con alto contenido en moco)

  • Hacer múltiples ruidos al respirar, sobre todo si son muy bebés. Los recién nacidos y los lactantes pequeños son respiradores nasales obligados, no saben respirar por la boca, así que en estos casos es muy importante limpiar con frecuencia las fosas nasales

  • Dar la sensación de tener mocos en el pecho al escucharles o ponerles las manos en el tórax. El tórax actúa como caja de resonancia de la zona naso-faríngea que está a tope de secreciones. Es decir, los mocos están arriba, pero se oyen o se notan abajo.


Mis recomendaciones....

  • Dormir algo incorporado (un cojín pequeño debajo de la cabecera del colchón), facilita la respiración

  • Lavados con suero fisiológico. Aunque les fastidia, van muy bien. El suero arrastra y descongestiona. Yo lo comprobé en primera persona durante el embarazo.

  • Y sobre todo grandes dosis de paciencia (ya queda menos para que llegue la primavera)


sábado, 21 de noviembre de 2009

Uso prudente de los antibióticos


El pasado día 18 fue el Día Europeo por el uso prudente de los antibióticos. Como no doy abasto para hablar de días en los que se celebra algo y muchas veces se me pasa, hoy que todavía está reciente, os dejo los cartelitos del Ministerio de Sanidad sobre el tema. El primer cartel expresa dos frases "lapidarias" que bajo mi punto de vista son muy acertadas: la primera es que no le pidas antibiótico a tu médico o al de tu hijo (costumbre muy extendida, muchas veces incluyendo la amenaza "como le pase algo a mi hijo por no darle antibióticos...") y otra, que no se pueden dispensar sin receta, que aunque sin generalizar yo lo he visto hacer de vez en cuando en alguna farmacia (por suerte cada vez menos).
Teniendo en cuenta que la mayoría de los procesos infecciosos que pasan los niños -especialmente los de corta edad- son víricos, también los pediatras deberíamos restringir al máximo la prescripción de los mismos. Ya sabéis que soy bastante antifármaco....y aún así estoy segura que los doy en más ocasiones de las estrictamente necesarias.





viernes, 20 de noviembre de 2009

Pornografía Infantil NO


Hoy día 20 de noviembre de celebran 20 años de la Convención sobre los Derechos del Niño. Es el Día Universal del Niño. Aunque la convención es el tratado sobre derechos humanos más universalmente ratificado, ya que sólo dos países no lo han firmado, los derechos de los niños están lejos de cumplirse como podéis leer aquí.
Entiendo que por este motivo ha sido elegido este día para la campaña en la blogosfera contra la pornografía infantil a la que sin duda, me sumo.
Como tengo un contador de visitas en el blog, obtengo cierta información sobre las personas que me visitan y sobre las palabras de búsqueda en los buscadores de internet con las que acceden a mi página. Hace aproximadamente un mes un asqueroso -porque no se le puede llamar de otra manera- desde Valencia, llegó a mis blog mediante la búsqueda de "niñas pequeñas viciosas vídeos". Sentí una gran indignación y os prometo que en algún momento estuve a punto de hacer algo, aunque no supe exactamente el qué. En fin, espero que en un futuro ideal podamos quitarnos de encima esta lacra social.




jueves, 19 de noviembre de 2009

Laia y la gripe A


En el post del lunes aparte del maratoniano fin de semana os explicaba que Laia estaba enferma. Ha sido la última de la familia en caer. Sospecho que todos nosotros hemos tenido la gripe A aunque de diferente manera. Con Irene tengo dudas porque sus tímpanos delataban una otitis. Yo pasé unos días fastidiada aunque el cuadro fue un poco subclínico y seguí a trancas y barrancas con mi actividad cotidiana. Sin duda el que más pringó fue mi marido que cumplió a rajatabla aquello de que la gripe es una semana de cama.

Laia llegó a casa el viernes del colegio y ya no se encontraba bien. Por la noche empezó con fiebre. En realidad ha sido un cuadro bien corto, dos días escasos de fiebre y desde la tarde del domingo ya estuvo bastante recuperada, de forma que el martes ya fue al colegio.

Cuando mi marido estuvo enfermo intentamos que las niñas no se acercaran demasiado a él, para evitar en lo posible el contagio, aunque tampoco se metió en una burbuja como recomendaban las autoridades sanitarias.

Cuando llegué el viernes de trabajar, mi marido me informó que Laia estaba enferma. Fui a verla a su habitación. Dormía de forma superficial y era evidente que tenía fiebre. Le dí el antitérmico con bastante dificultad (gajes del oficio mi hija mayor es mala malísima para tomar cualquier medicamento....) y me quedé un rato acostada con ella en su cama. En un momento dado en que yo la tenía abrazada contra mí me dice:

- Mama, ¡no me toques!

- ¿Por qué Laia? ¿Tienes calor?

- No mamá, es que no quiero que te pongas malita

- Laia, no importa. Yo ya he estado malita, no pasa nada

- No mamá, que a lo mejor es gripe A

La intenté convencer de que estuviera tranquila y de que la mama no tenía miedo a contagiarse. Al final se dejó abrazar y me la llevé a mi cama. Así que volví a dormir en compañía del virus del año.

Con lo de la gripe A pasa un poco como en su día cuando empezó a hablarse de la crisis. Los niños oyen los términos por todos lados y aunque a lo mejor no entienden del todo los conceptos sí que son sensibles para detectar los temas que a los adultos les preocupan.

En los colegios el tema de la gripe en mayor o menor medida se ha tratado y de alguna manera ha llegado a los alumnos. Por suerte muchos colegios como el caso del cole de Laia y la guardería de Irene han aplicado el sentido común y no nos han bombardeado con normas sin mucho sentido y en nombre del miedo, que sí que se han impuesto en otros colegio. Ejemplos son enviar a los niños a casa una semana ante el menor síntoma, exigir informes médicos de los niños cuando enferman y después cuando son dados de alta, estupideces del tipo crear "el rincón de los mocos", suspender las actividades cotidianas propias de cada año como las excursiones o la elaboración de panellets, etc.

El caso es que Laia está convencida de que ha tenido la gripe A. Y el martes en el cole le dió por comentárselo a toda su clase....La verdad es que me la imagino con los brazos extendidos y los ojos en blanco, simulando un zombie y persiguiendo a los niños de su clase: ¡¡¡TENGO LA GRIPE A!!! El mismo martes por la tarde una madre va y me pregunta:

- ¿Tu hija ha tenido la gripe A?

Yo, que no esperaba la pregunta, le digo:

- Bueno no lo sé seguro, es posible

- Es que me he reído un montón cuando mi hijo me explicaba que la Laia les asustaba diciendo que había tenido la gripe A.

Me lo tomé en plan anecdótico hasta ayer miércoles. Con el tercer padre que me preguntó con cara de espanto si mi hija había tenido la gripe A, pensé "tierra trágame". Así que he decidido escabullirme con diligencia de la puerta del colegio en los próximos días (como madre y como pediatra....)


miércoles, 18 de noviembre de 2009

¿Educamos diferente a los mayores que a los pequeños?

En muchas ocasiones he oído o he leído algunas características comunes a los hijos mayores, medianos o pequeños de una familia. Sin duda todas estas características se atribuyen en casi todas las fuentes a pequeñas diferencias en la educación que los padres damos a los hijos.
Se habla del hijo mayor como el hijo más responsable, con mayor autoestima, en algunos casos como el más inteligente (por mayor estimulación) y el que logra mayor nivel de estudios. Del pequeño siempre se dice que es más sociable y cariñoso, a la par que mimado y caprichoso. Cuando hay un hijo en medio, siempre parece que es un poco el gran olvidado. Sobre el primogénito se habla de cómo los padres vamos cogiendo experiencia en la siempre difícil tarea de la paternidad, cómo quizá depositamos mayores expectativas e ilusiones en el primer hijo, cómo hacemos que de alguna manera sea un "minipadre" de los pequeños, etc.

La verdad es que siempre había asumido estas características con cierto escepticismo, pues mi idea antes de tener hijos/-as y ahora que ya las tengo, siempre ha sido educarlos a todos siguiendo las mismas directrices, aunque obviamente adaptadas a las características de cada uno.

Sin embargo llevo unos días observando detenidamente las cosas que es capaz de hacer Irene y cómo se va formando su carácter y es posible que algo de razón haya en el hecho de que educamos aunque sea inconscientemente de forma diferente a los hijos en función de su puesto de nacimiento.

Irene tiene 2 años y casi 9 meses. Aunque es muy hábil manipulando no es tan autónoma como lo era su hermana a su edad. Me he dado cuenta estos días, porque con su edad, Laia estaba a punto de empezar el colegio (al nacer en noviembre, cuando empezó el primer año de educación infantil en el colegio todavía no tenía los 3 años). Aunque con supervisión, en el momento de empezar el cole Laia comía sola, se aseaba sola, iba sola al lavabo, se vestía sola, andaba por la calle sin necesidad de cochecito. Utilizaba el lenguaje a su antojo para pedir, explicar o simplemente divertir. A Irene la ayudamos muchísimo más....

Inconscientemente pienso que a Laia la empujábamos a ser independiente y autónoma, era como si quisiéramos que se hiciera mayor. Mientras que con Irene no tenemos prisa, como si de alguna manera, quisiéramos conservar eternamente al bebé que fue.

Estos días, reflexionando sobre todo esto, estoy intentando que "espabile" un poco: que aprenda a vestirse, a recoger a su manera las cosas, a caminar por la calle sin tanto soporte del cochecito, de alguna manera a no facilitarle tanto todo. Un poco lo que se comentó el otro día en la charla a la que asistí de "Potenciar el valor del esfuerzo".

Y me paro a pensar y quizá sea verdad que Laia ha sido más estimulada y es más responsable e inteligente, y que Irene es más cariñosa y caprichosa. Y en definitiva que es posible que las estemos educando diferente, y esto me genera sentimientos ambivalentes....

martes, 17 de noviembre de 2009

¡¡¡100 seguidores!!!

Pues me acabo de dar cuenta que hoy he llegado a los 100 seguidores "oficiales" en el blog, de estos que salen en los cuadritos de aquí a la izquierda (que ya sé que anónimos hay muuuuuuchos más). Cotillead un poco en los iconos, encontraréis páginas muy interesantes de papás y de mamás, pero también de muchos otros temas.
Estoy contenta (¿cómo no?), sorprendida (nunca lo hubiera dicho hace unos meses ) y un poco asustada (¿estaré creando un monstruo?)
Gracias a todos por estar ahí!!!
PD: El post de hoy en realidad era el de abajo, jeje

Fiebre en el recién nacido

Los pediatras estamos muy acostumbrados a la fiebre. La fiebre es, con diferencia, el principal motivo de consulta en Urgencias. No nos da nada de miedo, aunque no baje con los antitérmicos ni aunque dure unos cuantos días. Es verdad que la fiebre puede ser síntoma de infecciones graves, pero también es verdad que la mayoría de veces la fiebre se asocia a cuadros banales y con gran frecuencia es consecuencia de los múltiples cuadros víricos que los niños pasan en su infancia. Siempre es muy importante valorar los síntomas asociados, el estado general del niño y su exploración. Cuando un niño tiene más de 3 años, si la fiebre no se asocia a síntomas de alarma ni a otros síntomas que sugieran un tratamiento específico (como dolor de oído, dificultad para respirar, etc), se puede tratar con antitérmicos y visitar con tranquilidad al pediatra en 2 ó 3 días.
Cuando nos encontramos ante una fiebre y no encontramos un foco aparente, es de bastante interés saber la edad del niño. Un niño mayor de 3 años tiene su sistema inmunitario más desarrollado y suele localizar las infecciones. En el caso de los menores de 3 años, una fiebre sin foco puede ser el origen de exploraciones complementarias.

Un grupo que no se suele librar de las exploraciones complementarias en el caso de fiebre sin foco son los lactantes. Sobretodo los menores de 6 meses. Y ya sin hablar de los recién nacidos (primeros 28 días de vida).

A los recién nacidos con fiebre, les acabamos haciendo de todo. Muchas veces incluso una punción lumbar para extracción de líquido cefalorraquídeo y con ello descartar una meningitis. En esta edad las infecciones bacterianas rápidamente se generalizan y siempre vamos por delante aunque la mayoría de veces, estemos matando moscas a cañonazos porque puede tratarse igualmente de cuadros virales (sobretodo en los pobres que nacen en época de virus respiratorios y además tienen un hermano "mayor" todo el día encima)

Los problemas del recién nacido se evalúan desde otra perspectiva, pues no hay que olvidar las condiciones del embarazo y del parto, que pueden tener relación con lo que le pase al bebé aunque ya hayan pasado unos días. En el momento del parto hay una serie de condiciones que determinan que un parto tenga riesgo de infección para el recién nacido. Las más frecuentes son la presencia del estreptococo agalactiae en los genitales de la madre, la fiebre de la madre durante el parto y la rotura de la bolsa amniótica durante muchas horas antes de que el niño nazca. El estreptococo agalactiae es un germen que coloniza en condiciones normales los genitales de un 25% aproximadamente de las mujeres, sin dar ningún tipo de síntomas ni necesitar un tratamiento específico. El problema es que el recién nacido al pasar por el canal del parto se puede colonizar, adquirir el germen e infectarse. Es decir, es un germen no patógeno para las mujeres y que en cambio puede originar infecciones graves en el recién nacido. Antes de la detección sistemática del germen al final del embarazo y las pautas de administración de antibiótico durante el parto en caso de ser la madre portadora, la sepsis por estreptococo agalactiae era un motivo importante de mortalidad neonatal en nuestro medio.

El estado de colonización del estreptococo es un poco caprichoso. Puede cambiar en unas semanas. Por eso es una prueba a hacer cuando el parto está cercano. Yo por ejemplo no fui portadora en el caso de Laia y sí lo fui en el caso de Irene.

¿Qué se suele hacer? Cuando se detecta el estreptococo, se administran antibióticos a la mujer durante el parto, aunque para lograr evitar la infección son necesarias como mínimo dos dosis. En partos muy rápidos en los que no da tiempo a administrar antibióticos suele ser necesario hacer analíticas al recién nacido unas horas después del nacimiento para comprobar que no está infectado.

Sin embargo hay una pequeña traición. A pesar de los antibióticos y/o de las analíticas al recién nacido, el germen puede colonizar de forma silenciosa al niño y dar síntomas al cabo de 2-5 semanas después del nacimiento. Así que ese es uno de los motivos (entre otros) de mantener la atención con la fiebre en el caso de los más pequeños.

Un recién nacido con fiebre elevada, aunque todas las pruebas salgan bien, se acaba prácticamente siempre ingresando con antibióticos endovenosos a la espera de la llegada de los cultivos de muestras biológicas. Nada que ver con la actitud que seguimos en los niños más mayores cuando tienen fiebre.

PD: Las manos de la foto bien podrían ser las mías buscando el lugar para hacer la punción lumbar a un recién nacido con fiebre en mi guardia del domingo....

lunes, 16 de noviembre de 2009

Esto no es la cola del supermercado....

Supongo que los seguidores habituales habréis notado que el blog ha estado un poco dejado estos días...La verdad es que no doy para más. Ya os expliqué los cambios laborales, y este mes está siendo especialmente duro pues yo ya tenía mi calendario establecido y ahora he de sumar las nuevas responsabilidades y sumar los refuerzos que estamos haciendo debido a la epidemia de gripe A. Para que os hagáis una idea, desde el viernes por la mañana al momento de publicar este post, he trabajado la friolera de 36 horas, y además a todo ritmo. No es mi intención dar penita a nadie....cada cuál en su trabajo tiene épocas de mucho estrés y trabajo (si no que se lo digan en junio a los que hacen declaraciones de la renta o en los días de Navidad y rebajas de enero a los dependientes de las tiendas....). En definitiva, que no me olvido del blog, que sigue siendo una cita importante para mí, pero igual algún día puntual os dejo plantados....
Como os decía, el ritmo de trabajo es trepidante en las últimas semanas. La epidemia de gripe A está afectando sobretodo a pacientes pediátricos, niños de 5 a 14 años. Luego seguirán los adultos y nosotros empalmaremos con la epidemia por VRS.

En nuestro hospital, la organización de Urgencias permite que, a pesar del número de pacientes sea muy elevado, tengamos una espera para ser atendidos, relativamente corta si comparamos con el resto de centros pediátricos de la ciudad. La espera depende de varios factores: de la complejidad de las visitas, del número de profesionales y también bastante del número de visitas. Como estos días las visitas han aumentado muchísimo, es normal que la espera también haya aumentado, a pesar de que los turnos suelan estar reforzados con más personal.

El viernes yo estuve de responsable. La tarde fue muy complicada. Llegamos a tener dos horas y media de espera. Nuestros "clientes" no están acostumbrados a esperar demasiado y lo toleran mal por lo general. Hubo alguna que otra queja en este sentido. Sobretodo lo que a la gente le molesta, es tener la sensación de que alguien "se le cuela". Y obviamente "se cuelan" bastantes. Afortunadamente tenemos la capacidad de detectar que el que ha llegado el último está en peores condiciones que el primero de la lista, y atender primero al que más lo necesita. Faltaría más. Si la gente fuera un poco menos egoista, por esa atención desordenada, en vez de presentar quejas, tendrían que darnos las gracias. Cualquier día te puede pasar a tí: Necesitar con urgencia "real" un médico, llegar y encontrarte la sala de espera abarrotada y aún así ser atendido inmediatamente.

Hay otro factor que también genera suspicacias. Por las características físicas de nuestro hospital, en momentos de alta demanda (ahora casi todos los días aunque no siempre en el mismo horario), utilizamos para visitar dos plantas (en ocasiones incluso 3). Así distribuímos a los pacientes prácticamente desde que entran en 2 ó 3 salas de espera. La distribución se suele hacer después del "triage". Y no todos los días se utiliza el mismo criterio para enviar a los pacientes a una u otra sala de espera. En resumen lo que ocurre es que cuando llamas a alguien para enviarlo a la sala de arriba, uno que ha llegado antes que él se piensa que lo llamas para ser visitado mientras que en realidad lo llamas para que pase a otra sala de espera diferente.....

El viernes una familia entró como una moto exigiendo hablar con el responsable de la guardia porque a muchos niños que habían llegado después que ellos "ya los habíamos llamado". Le intenté explicar cómo dividíamos a los pacientes y que por un lado los más graves pasaban primero y que por otro al resto los dividíamos en dos plantas, que el equipo médico estaba repartido arriba y abajo....La señora va y me suelta que ella pagaba una mutua para no tener que esperar....A lo que obviamente le contesté que todos los que había en la sala de espera pagaban una mutua....No sé si al final la convencí de que no estábamos colando a nadie, pero al final la verdad es que me da igual lo que piense la gente que funciona así....La mala suerte fue que justo cuando iba a entrar esta familia, algún médico se equivoco y tocó el botón como si ya hubiera sido visitado el niño....Como una enfermera y yo estábamos pendientes de ellos nos dimos cuenta del error y sólo tardó 5 minutos "de más" en ser visitado. Quise asumir yo la visita que sabía que entraría como una furia. Y efectivamente...."Claro, encima se equivocan y en niño aparece como ya visitado, después de todo el rato que llevamos esperando". Al final, me cabreé y me dejé de tantas florituras y a riesgo de que saliera por la puerta poniéndome una reclamación, le dije elevando un poquito el tono de voz (a veces hay que ponerse un poco fuerte, sinó la gente se te come...). "Mire señora, yo llevo aquí desde las 8 de la mañana sin parar ni levantar el culo de esta silla-eran como las 9 de la noche-, la espera es de 2 horas y media porque hay una avalancha de personas debido a la epidemia, y a cada uno de ustedes hay que atenderlo como se merece. Nuestra organización ya se la he explicado antes y si hubieran ido a otro hospital a lo mejor la espera en vez de ser de dos horas hubiera sido de ocho. Lo que ha ocurrido ahora ha sido un error subsanado en 5 minutos que bien le puede pasar a cualquiera. Y que sepa, que qué más me gustaría a mí que la gente no tuviera que esperarse absolutamente nada para ser visitada, entre otras cosas porque luego entran echando sapos y culebras por la boca a un personal que lleva todo el día sacando la lengua. Muy bien, y ahora, ¿qué le pasa al niño?". A pesar de mi enfado, atendí al niño tan bien como supe (eso no puede ser de otra manera) y le dí todas las explicaciones que fueron necesarias. Al final la señora se disculpó. Aunque me dejó irritada por el resto del día.

Justo después visito a otro niño de un año y medio con una pronación dolorosa, que tenía desde el día anterior. El señor fue toda la visita muy amable y al final también se quejó. Me comentaba que algún problema de organización teníamos porque había pasado antes que él otro niño que entró detrás de él y que también tenía un problema en el brazo...¿Y qué sabrá él lo que tenía el otro niño en el brazo? Y si ahora tenía tanta prisa ¿por qué se había esperado 24 horas en consultarnos?

Como digo en el título, la espera en Urgencias no es y de hecho no puede ser la cola del supermercado. Allí si alguien se cuela lo abuchea todo el mundo. Tienes que esperar tu turno aunque la cola sea inmensa. Y fastidiarte si el que va delante tuyo lleva el carro hasta los topes. Si un día sólo llevas una cosa puedes tener suerte y que te dejen pasar sin esperarte a los carros hasta arriba. Además te puede tocar una cajera rápida o una extremadamente lenta....En Urgencias, suele entrar primero el que lleva el carro lleno a reventar, es el que más lo necesita. Y por lo general nunca dejamos pasar antes al que sólo lleva la barra de pan (que además podía haber comprado en la panadería de al lado de su casa....)
PD: Hoy empieza la campaña de vacunación contra la gripe A. En principio la vacuna está destinada a los grupos de riesgo.
En mi casa este fin de semana ha caído Laia. Aunque esta niña es como una roca, al final le ha tocado....Así que podéis imaginar qué ha pasado con las horas de mi fin de semana en las que no he trabajado....ya no me acordaba de lo agradable que es recoger vómitos a la una de la madrugada....

viernes, 13 de noviembre de 2009

Una reflexión para el fin de semana.....


"Un niño se convierte en adulto tres años antes de lo que piensan sus padres, y unos dos años después de lo que piensa él mismo"

Lewis B. Hershey

jueves, 12 de noviembre de 2009

Ya está inaugurada la temporada VRS

Inmersos como estamos en la epidemia de gripe, casi no nos hemos dado cuenta de que ya está entre nosotros otro de nuestros "viejos amigos": el virus respiratorio sincitial, en adelante VRS. Os aseguro que causa mayores estragos que la gripe entre los más pequeños cada año, y en cambio se habla poco de él. Es el principal motivo de ingreso de los lactantes en la época de frío. La enfermedad que causa en los más pequeños recibe el nombre de bronquiolitis. La bronquiolitis es una infección respiratoria de las vías respiratorias de menor calibre, que se produce en los niños menores de 2 años. Se inicia con un cuadro catarral que posteriormente "baja al pecho". Origina un cuadro similar a las bronquitis, con algunas diferencias. Típicamente es un niño que está resfriado y que paulatinamente desarrolla dificultad respiratoria. Puede haber fiebre asociada. Como comentaba en más del 50% de los casos el causante de la bronquiolitis es el VRS, aunque también puede deberse a otros virus. Estos virus en niños más mayores y en adultos originan un resfriado común generalmente mientras que tienen capacidad patógena para los más pequeños a nivel de las vías respiratorias bajas.
La infección por VRS es epidémica y propia de los meses fríos (generalmente entre noviembre y marzo). Se ven afectados cada año una gran cantidad de lactantes, y aunque la mayoría de ellos puedan pasar la enfermedad tranquilamente en casa, un porcentaje necesita hospitalización y en algún caso incluso cuidados intensivos.

Cuando las cosas no se complican, la bronquiolitis tiene una duración aproximada de 7 a 10 días. A mí me gusta explicarles a los padres que es una enfermedad que se comporta como el dibujo de una montaña: Tiene 3 ó 4 días de subida, hasta que llegamos al día peor y luego otros 3 ó 4 días de bajada. Muchas veces queda una tos seca residual que se mantiene varios días más.

Un aspecto poco alentador para los médicos es que el único tratamiento posible es sintomático. Y además es una enfermedad que a malas, puede ser impredecible. Se emplean fármacos broncodilatadores (Ventolín), aunque no siempre se obtiene buena respuesta. Los casos más severos, suelen necesitar ingreso para oxigenoterapia. Como respirar es una prioridad y en ello los bebés emplean bastante energía, es importante fraccionar las tomas de alimentación y dejar a los niños "tranquilos" (pocos estímulos, zarandeos y manipulaciones).

Si el pediatra califica una bronquiolitis como leve, suele ser posible el manejo en casa, pero hay que estar pendiente de que el empeoramiento respiratorio no sea brusco, de que el niño aunque menos vaya comiendo, y de que mantenga un estado de ánimo aceptable. Como en todas las enfermedades hay grupos de riesgo: enfermos crónicos de pulmón, corazón u otras patologías, ex-prematuros y menores de 6 semanas. Así que cuidado en especial con los mocos de adultos y hermanos "mayores" en estos grupos de edad.

El VRS además tiene la capacidad para dejar un recuerdo en las vías respiratorias.....Y está demostrado que los niños que de lactantes de infectan con él y desarrollan una bronquiolitis, son candidatos en los 2 ó 3 años siguientes a tener bronquitis de repetición.


miércoles, 11 de noviembre de 2009

Tardes de disconfort

La atención en Urgencias tiene alguna ventaja si comparamos con la atención en primaria. Probablemente la más importante es que puedes solucionar determinadas dudas diagnósticas solicitando algunas pruebas complementarias (generalmente básicas, pero que pueden aportar bastante información). Eso hace que los pediatras de Urgencias con frecuencia recibamos informes de los compañeros de primaria que han visitado a sus pacientes y creen necesario realizar alguna prueba. En ese momento pueden ocurrir dos cosas: que tú estés totalmente de acuerdo con la orientación diagnóstica y con la necesidad de realizar una prueba o instaurar un determinado tratamiento o bien que, después de analizar lo que el pediatra explica, lo que explica la familia y lo que "explica" el niño (después de explorarlo detenidamente) no estés completamente de acuerdo con lo que hay que hacer.

Esas situaciones de desacuerdo me provocan malestar. Por un lado quieres atender a la petición que te hace un compañero, mientras que por otro, tú tienes un criterio diferente y manejarías el caso de otra manera. Generalmente, me acabo guiando por el sentido común y priorizo lo que considero mejor para el niño (a pesar de su pediatra y a pesar de la familia).

Hace unos días recibí un volante de un compañero que solicitaba un ingreso de una de sus pacientes. En el informe decía textualmente que la niña de 18 meses estaba en anuria desde hacía 2 días debido a una gastroenteritis, y que la enviaba para poner un suero y tratarla. La anuria es la ausencia total de diuresis y suele estar en relación con una insuficiencia renal, con lo cual el caso, leyendo el informe, podía parecer de cierta gravedad. Sin embargo para que una gastroenteritis dé problemas renales tiene que haber una deshidratación importante y el cuadro de vómitos y diarreas suele ser intenso. Cuando veo a la niña, me encuentro con una paciente que para nada está deshidratada y que ha hecho 2 ó 3 diarreas al día (poquísimo para tener consecuencias tan graves...). Les pregunto a los padres sobre la diuresis...y me comentan que como hace las cacas líquidas no saben si hay pipi en el pañal....En fin, para salir de dudas y quitarme de encima un informe tan macrabo le hago una analítica en la que obviamente no hay alteración de la función renal (sin el informe, no se la hubiera hecho y eso ya me genera disconfort por tener que pinchar a la niña...) y le pongo una bolsita de orina para comprobar en poco tiempo que en anuria la chiquilla no está....

A veces ese disconfort se produce directamente con las familias, porque quieren que les hagas determinadas pruebas o les des determinados tratamientos a los niños que yo no considero necesarios.

Niña de 2 años con fiebre de 2 días. Cuadro febril asimismo la semana anterior. Madre desesperada....

- Me parece que tiene un cuadro viral, la exploración es normal, salvo el cuadro catarral. Si en 48h continúa con fiebre, que la vuelva a explorar su pediatra- le comento
- Y, ¿no le podríamos hacer una radiografía?- me dice la madre
- Mire, ya le hicieron una la semana pasada, no habría que hacer radiografías en cada proceso febril. No son inocuas...
- Pero yo me quedaría más tranquila- ya dijo la frase de marras
- Mire, para hacer una radiografía siempre estamos a tiempo, blablabla.....-le vuelvo a explicar todo detenidamente
- Pues yo prefiero que se la hagan. Vaya más claro, el agua.

Cansada, con pocas ganas de discutir, acostumbrada cada vez más a una medicina a la carta y maldeciéndome por dentro al mismo tiempo, le hago una petición para radiografía

- Tenga para hacer la radiografía - y le indico dónde tiene que ir
- Bueno, yo no soy médico ni sé los efectos secundarios que puede tener una radiografía, si usted considera que no es necesaria.... Ya está, con todo su morro acaba de declinar en mí la responsabilidad de la irradiación después de haber insistido hasta la saciedad.

Me dan ganas de gritar (y de mandarla al carajo, la verdad). En ese punto cuento hasta 10 por dentro.....

Suben de la radiografía. Como era de esperar, la placa fue normal. La madre está más tranquila (y así me lo manifiesta), pero yo no. Que una radiografía sea normal hoy no excluye que tenga una neumonía dentro de 2 días. Y así se lo indico. Suma y sigue.

martes, 10 de noviembre de 2009

¿Empatamos?

El pasado domingo fue el cumpleaños de Laia. Cumplió 6 años. Ella es la mayor de todos los niños de nuestra pandilla de amigos. Fuimos los primeros en ser padres. El más pequeño de la prole nació el pasado día 3 de noviembre, y con él son 15 niños en total, más 2 que hay en camino y que nacerán en el 2010. Os podéis imaginar nuestras salidas con 15 niños entre 0 y 6 años. Cada vez es más difícil encontrar dónde meternos. Son 8 niñas y 7 niños. Pero con el penúltimo embarazo hemos llegado a un empate técnico, pues ya sabemos que es un niño. Faltará saber el sexo del último feto para volver a desempatar, aunque para ello todavía faltan unas cuantas semanas. Esta "competición" ha suscitado numerosos correos entre mis amigas. Influye el hecho de que inicialmente ganaban por goleada las niñas. Sin embargo la naturaleza ha tendido a igualar el porcentaje entre sexos que tiene lugar espontáneamente.



Hay otra estadística que yo llevo en mi cabeza por desviación profesional. Y es el número de partos versus el número de cesáreas entre nosotras. De momento, y en espera de los 2 que han de llegar, llevamos 8 partos versus 7 cesáreas. Cifra que da lugar a suspicacias, pues se acerca al 50%, cuando el estándar no debería superar el 20-25% de cesáreas. Admito que yo misma engroso esa lista, pues mi primer parto fue por cesárea (supongo que justificada), aunque también ostento el título de ser la única que ha tenido un parto vaginal después de una cesárea.

También diré que soy la única que he parido en un hospital público y la única que tenía una ginecóloga que a la par es amiga. Todo lo demás son especulaciones....

lunes, 9 de noviembre de 2009

Asumiendo nuevas responsabilidades

En las últimas semanas, algunas novedades laborales están revolucionando mis neuronas. Empecé a trabajar en mi hospital actual hace algo más de un año y medio, después de una triste salida del Hospital del Mar. Los primeros meses fueron trepidantes. Con un horario con ciertas comodidades para la conciliación familiar y para llevar adelante otros proyectos, también he trabajado bastantes fines de semana, festivos y noches. Supongo que el trabajo bien hecho ha llevado a que después del verano me propusieran asumir nuevas responsabilidades. Me propusieron ser uno de los responsables de las guardias. El responsable de la guardia asume el mando de lo que ocurre en una guardia, tanto en lo que se refiere a los niños que acuden a Urgencias como de los niños que están ingresados en la planta (más todos los otros problemas que puede haber en un hospital....). Justo la semana pasada he empezado con este nuevo rol.

Sin embargo en estos últimos días el que era el coordinador de Urgencias presentó su dimisión....Y no os lo perdías, me ofrecieron a mí la plaza de coordinación de uno de los servicios de Urgencias pediátricas con más afluencia de nuestro país!

Después de pensármelo unos cuantos días y exponer unas cuantas condiciones que se tendrán que cumplir (básicamente para poder seguir conciliando con mi vida familiar, sin duda lo más importante), he decidido aceptar. No sé si me acabo de poner una soga al cuello, pero me llenó de orgullo que me lo pidieran justo en un momento y en un lugar donde sinceramente no me lo esperaba. Constituye un reto profesional muy importante y se me ocurren muchas cosas que se pueden hacer. Claro que como dice mi jefe, "gestionar Urgencias es gestionar el caos" y seguro que están por llegar bastantes situaciones que me van a dar muchos dolores de cabeza. Me esperan un par de meses bien duros.

PD: La imagen escogida no es por chulería....es porque tengo que convencerme de que podré hacerlo!

domingo, 8 de noviembre de 2009

Tal día como hoy...

Hoy es 8 de noviembre y si miramos en los anales de la historia, tal día como hoy...

Sin embargo nunca me hubiera parado a escribir este post si no fuera porque el 8 de noviembre de 2003 sobre la una del mediodía -tras más de 12 horas de parto que se iniciaban el viernes 7 por la noche mientras veía "Moulin Rouge" en la tele- y después de una cesárea urgente que hizo derramar lágrimas a su madre, nació Laia. Así que hoy cumple 6 años.

Aquel año, el mes de noviembre que siempre me había parecido muy insulso y gris cobró vida para siempre. Cada año que pasa me descubro un poco más vieja y también un poco más sabia gracias a ella. Laia me ha enseñado y me sigue enseñando muchas cosas. Da igual que me dedique a trabajar con niños y que sepa bastantes cosas de salud y enfermedad, y mucha teoría sobre el cuidado de los niños. Ella me ha guiado en este camino como nadie lo hubiera podido hacer.

Desde su época de bebé de alta demanda hasta su época actual de rebeldía y de celos, me sorprendo acariciando su cabeza por las noches, cuando está dormida, recordándola como el bebé que fue e imaginándola adulta y capaz en un futuro. Perdonando las zancadillas que me haya puesto durante el día, sabiendo que aunque nos hayamos enfadado mañana empezaremos otra vez de cero, deseándole una vida plena y feliz....

Su inteligencia siempre ha sido un estímulo para nosotros, su genio y tozudez ha desarrollado nuestra paciencia,....Ha sido un libro abierto, que hace que ahora parezca tan fácil criar a Irene...

Gracias Laia por hacerme el regalo de la maternidad. Gracias por darme motivos suficientes para vivir muchos años. Gracias por ser una de las luces que guían mis días. Te quiero.



viernes, 6 de noviembre de 2009

Durmiendo con su enemigo (2ª parte)

Pues creo que la he pasado (la dichosa gripe A). A mi manera, subclínica, haciendo vida normal, pero he estado fastidiada estos días. Y ya no digamos el pariente...Ayer ya parecía que levantaba cabeza, pero unos cuantos días de retiro le han costado. Desde el miércoles por la tarde se ha unido al grupito de la gripe la pequeña Irene. A las 4 de la tarde me llamaron de la guardería para comunicarme que tenía fiebre....así que la fuimos a recoger y desde entonces con fiebre y en casa. De momento se ha librado Laia, a ver si tiene suerte. Aunque teniendo en cuenta que está en el grupo de edad de mayor afectación en este momento, y el ambiente tan saludable que ha habido en casa, la cosa está complicada.
Estando enfermos (además los dos), uno descubre el "lado oscuro" de la maternidad/paternidad: necesitar que lo cuiden a uno (¿dónde estará mi madre y sus cuidados? jeje) y tener que cuidar. Esto, junto con la falta de sueño de los primeros años, siempre me han parecido las cosas peores de ser madre.


En el hospital sigue la avalancha. Hasta el momento ha habido algún ingreso por neumonía en el que se ha detectado el virus. Pero ningún cuadro grave. Algunas familias ya están desquiciadas porque está siendo un otoño bastante crudo en infecciones. Algunos pequeños de guardería ya han pasado un montón de procesos. Y eso agota a culaquiera.


Los profesionales también estamos cansados. Los turnos se hacen largos; al intentar reforzar los equipos, estamos haciendo más horas de las habituales, recibes a familias que están crispadas. Ya estamos intentando calcular cuánto va a durar esta epidemia....Aunque luego llegará la próxima: el VRS, que ya ha empezado a asomar la nariz.

Os dejo, por un lado aquí arriba el cartel que colgó el otro día en la puerta de la consulta un médico navarro, supongo que bastante harto de la gripe. Y por otro, una de mis últimas visitas del lunes (debía ser la visita número 80 del día....cuando os digo que a veces tengo la sensación de que hay una cámara oculta...)

- Buenas noches, ¿qué tal, qué le pasa a la nena? (tenía 2 años y pico)

- Tiene fiebre desde hace unas horas. ¡Qué horror, mañana la nena tenía una sesión de fotos para un catálogo de ropa!

- ¿Y tiene algún otro síntoma?

- ¿Usted cree que mañana podrá ir a hacer la sesión de fotos?

Yo me pongo zen, y acabo la visita como puedo.....Una vez le doy el informe y le doy las explicaciones pertinentes, y vuelvo a escucharla lamentarse por la sesión de fotos, la madre me pregunta:

- Oye, y ¿me puedes hacer un favor?

- Dígame....

- ¿Le puedes sacar un tapón de cera a mi marido? - dice señalándolo....

- PUES NO (y punto y así de seco)

jueves, 5 de noviembre de 2009

Potenciar el valor del esfuerzo


El martes por la noche, acudí en el colegio de mi hija a una conferencia impartida por el señor Francesc Torralba y cuyo título era "Potenciar el valor del esfuerzo". Daré unas pinceladas de lo que allí se trató.

El esfuerzo es un valor en franca decadencia hoy en día, y sin embargo es necesario para conseguir cualquier cosa, desde mantener una relación de pareja o de amistad, hasta acabar una carrera universitaria o progresar en cualquier disciplina. El esfuerzo es la distancia que hay entre el deseo de conseguir un objetivo y la realidad de haberlo conseguido. Uno de los problemas es que no siempre, a pesar del esfuerzo o la perseverancia en la tarea, se consigue el objetivo que uno se había planteado y ello puede generar frustración.

La capacidad de esforzarse es diferente en las diferentes personas en función de sus cualidades. También precisamente por las diferencias individuales, es interesante atender a la diversidad y de alguna manera saber detectar cuáles son las capacidades en las que nuestros hijos, esforzándose lograrán mejores resultados. En resumen, que uno se puede esforzar mucho tocando un instrumento y sin embargo no tener buenas cualidades para hacerlo....

Las barreras para el desarrollo del esfuerzo que se identifican son:
  • El universo tecnológico y la confortabilidad. Se puede obtener gran cantidad de información con un solo clic desde tu habitación, mientras antes igual te tenías que recorrer unas cuantas bibliotecas para saber lo mismo. La tecnología es un gran bien pero ha atrofiado el sentido del esfuerzo. Hasta para levantarse y cambiar un canal de la tele, antes del mando a distancia, había que levantarse del sofá....

  • La sociedad de la abundancia. Nuestros hijos (y nosotros mismos...) tenemos mucho y además lo tenemos siempre. Las cosas no se valoran de la misma manera que si nos han costado sacrificio o se tienen con escasez. El ejemplo más claro está en la vorágine consumista de Navidad y dónde acaban los múltiples regalos que reciben nuestros hijos.

  • El paternalismo. "Ya te lo haré yo". Para ir más rápido o simplemente para facilitarle la vida a los hijos....Aunque en el fondo estamos hipotecando su futuro y su autonomía. Hay que identificar en qué edad es capaz de hacer determinadas cosas y dejárselo hacer (acompañado). El paternalismo está implicado en el tema que hablaba estos días de los purés, los biberones, etc. A los niños "se lo damos todo masticado", primero la comida y luego el resto de cosas...Es un contrasentido que pretendan aprender sin contrariedades.

  • Las contradicciones del sistema educativo. En los prólogos de las leyes educativas se identifica el esfuerzo como un valor educativo. Sin embargo nuestro sistema educativo actual tiene una baja exigencia (eliminación de notas y de repeticiones, etc)

  • Los contramodelos. Modelos en los que se miran nuestros hijos y que no son modelos de esfuerzo (famosos por participar en Gran Hermano, o por haberse liado con algún torero, etc). Gente que tiene fama y dinero sin haber hecho ningún esfuerzo ni nada respetable para ello.

Cosas que podemos hacer los padres para incentivar el esfuerzo:

  • Introducir pequeñas contrariedades en las vidas de los niños. La contrariedad estimula la imaginación. Lógicamente no todo tienen que ser obstáculos, pero sí es interesante alternar entre facilidad y contrariedad

  • Generar confianza: "Tú puedes" (aunque te cueste, aunque no salga a la primera). La dificultad quizá para los padres es saber encontrar el momento en el que realmente pueden cumplir determinados objetivos.

  • Acercar figuras o modelos de esfuerzo, gente que tiene una posición porque ha hecho algo valioso en base a su esfuerzo personal. Subrayar también las "sombras" de estos modelos y las malas épocas, no todo es maravilloso en el camino hacia el éxito en cualquier actividad

  • Dejar que aprendan por la propia experiencia. Las cantinelas que a veces empleamos los padres tienen su sentido, pero está claro que nadie escarmienta en piel ajena.

Interesante, ¿verdad?

miércoles, 4 de noviembre de 2009

Durmiendo con su enemigo

Hace apenas una semana, sin haber oído las comunicaciones de Sanidad al respecto ya os adelantaba que la gripe A ya estaba aquí. En los últimos 10 días, las visitas a Urgencias se han incrementado una barbaridad, y eso suele ocurrir con los picos epidémicos. El último comunicado del Departament de Salut del día 29 de octubre advertía que ya estamos en fase epidémica, estimándose (no sé cómo estiman la verdad...) la tasa de afectación en 168 casos por 100.000 habitantes. El asunto que nos afecta especialmente a los pediatras y todavía no de forma importante a los médicos de adultos, es que la tasa más elevada de infección se ha dado en los niños entre 5 y 14 años. Esto explica nuestro colapso y el de otros hospitales infantiles y en cambio que no hayan saltado las alarmas en los grandes hospitales que atienden a adultos. Aunque todo se andará, ya que las epidemias gripales casi siempre tienen su origen entre la población infantil, así que los pediatras somos los primeros en notar la "crudeza" del invierno. No en vano muchos colegios tienen sus aulas medio vacías.

Varias cosas positivas:
  • En primer lugar, estamos comprobando de primera mano (a pesar de que las estadísticas y la literatura leída a partir de la experiencia en otros países ya iba en esa línea), que los casos de gripe corresponden por lo general a cuadros leves, de menor duración y menor fiebre que la gripe estacional.

  • En segundo lugar me produce bastante satisfacción ver que el clima de psicosis generalizada se ha apaciguado un poco. Mucha gente pregunta de qué gripe se trata. Como la gripe estacional no ha llegado, si se tiene gripe en este momento, se trata de un caso de la nueva gripe. Alguno todavía pone el grito en el cielo, pero ya son los menos. El otro día después de 15 horas de guardia y de ver a 80 niños, ya estaba bastante cansada y se me hacía cuesta arriba dar muchas explicaciones....Visito a un niño de 7 u 8 años con gripe. Venía con la abuela. Cuando le dije que se trataba de gripe, la abuela puso los ojos en blanco aterrada y me dijo: "Por favor, dígame que no se trata de la gripe A y que es la gripe de cada año". La verdad es que mi voluntad no fue capaz de salir de ese entuerto de otra manera, y cumpliendo su deseo le dije a la pobre señora "Tranquila, es la gripe de cada año". Así que si una señora de unos 70 años de Barcelona les dice que la pediatra le dijo que su nieto tenía la gripe estacional, probablemente la pediatra sea yo....

  • En tercer lugar como una parte de la población la habrá pasado en las próximas 2 ó 3 semanas, no habrá demasiado dilema sobre la vacunación, porque la mayoría no la necesitaremos.
En mi caso, lo malo de la convivencia tan estrecha con el virus, en un ambiente en el que la gente no sigue demasiado los protocolos y no tiene la educación y la higiene necesaria para no toser encima de tu cara, creo que la he pillado....Claro que también tiene influencia que mi señor marido lleve 3 días en la cama tirado como un perro con un cuadro de gripe de libro. Así que si no la tengo, la tendré, la tendré, ¡no tengo escapatoria!. Eso sí, con la cabeza bien alta para hacerle frente.....

martes, 3 de noviembre de 2009

"¿Ya toy curao?"

Hace unos días visité a un niño de 6 años con fiebre. Era bien simpático. Cuando acabé de explorarlo, saltó de la camilla diciendo "Qué bien, ya estoy curado". Esas palabras reflejan muy bien el subconsciente de la sociedad y su comportamiento cuando va al médico....Llegan enfermos y ¡quieren salir sanos! Ese es el problema al que nos enfrentamos los médicos en contrapartida a los cirujanos. Los cirujanos parece que te solucionan el problema (si tienes un quiste te lo quitan) mientras que los médicos sólo miramos, intentamos diagnosticar e intentar dar con el remedio más adecuado en cada caso. Aunque lamentablemente, son muchos los procesos que para bien o para mal se curan solos....

El otro día que les hablaba de mi reclamación, dejaba en puntos suspensivos la última visita del día. Y precisamente va en esa línea. Niña de 3 años con fiebre, aspecto de cuadro viral. Tercera visita a Urgencias en las últimas 48 horas. Los 3 médicos coincidíamos en el diagnóstico. Tras explorarla el padre va y me suelta que lo que le habia hecho yo ya se lo habían hecho en las dos ocasiones anteriores, y que estaban igual. Y yo me pregunto que pretendía, ¿una imposición de manos? ¿que sacara la bola de cristal? Fue muy arrogante y mal educado y le contesté que
1. Valorar el estado general de un niño con fiebre era muy importante

2. La anamnesis (la entrevista) permite aproximar bastante el diagnóstico

3. La exploración permite descartar en la mayoría de los casos la existencia de meningitis, infecciones articulares, infecciones del oído y la garganta, neumonías y bronquitis. Si se descartan las "cosas malas", ¿qué más se puede pedir?

4. Todo ello si obviamente te visita un médico especialista y con la experiencia suficiente (como era el caso, leche)

Supongo que el padre quería o bien irse con un antibiótico o bien que bombardeara a la niña a pruebas. Porque si lo que quería era entrar con la niña enferma y salir con ella sana, la cosa estaba peluda (que ya sé que tener a los hijos enfermos es un incordio....yo también lo he vivido en propia piel!)

Yo pregunto. ¿Qué es mejor:

a) Un médico que ve 20 pacientes, pide 20 radiografías y diagnostica 2 neumonías?, o

b) Un médico que ve 20 pacientes, pide 2 radiografías y diagnostica 2 neumonías?

A los amantes de las pruebas, les diría que contra más inexperto es un médico más pruebas pide y más medicaciones da....

lunes, 2 de noviembre de 2009

Nuevas familias

Una de las situaciones que se dan con cierta frecuencia en la consulta y que me molestan bastante son aquellas visitas en las que acompañan al niño varias personas de la familia. Y me molestan porque aparte de que el espacio es pequeño y acaba pareciendo el camarote de los hermanos Marx y los niños se suele portar peor contra más personas haya, sobretodo porque casi todos quieren intervenir y en muchos casos los acompañantes anulan a la madre o al padre, como podéis leer aquí. Cuando se dan esas situaciones en las que todo el mundo habla, muchas veces suelo interrumpir y preguntar "¿Quién es la madre?" (o el padre en su caso). Y a partir de ahí me dirijo en exclusiva al progenitor para preguntar lo necesario y posteriormente dar las explicaciones pertinentes. Me parece una falta de respeto hacia los padres que ciertos familiares hagan eso. Esa pregunta en muchas ocasiones es retórica porque si es la abuela la acompañante, por la apariencia física suele ser bastante fácil identificar quién es la madre de la criatura, pero en otras ocasiones en la que la acompañante (suele ser mujer) es hermana, cuñada o amiga de la madre no es tan fácil. Sobretodo teniendo en cuenta la pasión con la que te explican los hechos (que yo no digo que no quieran al niño, pero ¿quién mejor que el padre o la madre para explicar lo que ocurre?)
Claro que un día, por bocazas y preguntona me va a pasar que pregunte quién es la madre y se me levanten dos manitas....porque la realidad social es la que es. Sin embargo aunque esas parejas del mismo sexo no suelen llevar en una pancarta que las dos son las madres de la criatura, se manejan de tal manera que una que tiene un sexto sentido para evaluar características sociales, suele intuírlo. Además tengo que decir que siempre son muy educadas y respetuosas y no se pisan entre ellas mientras están hablando conmigo (como sí ocurre en los casos que les relataba anteriormente). Todavía no he sido consciente de estar visitando a un niño con dos padres (hombre y hombre). Estas parejas de hombres con hijos son menos frecuentes. Supongo que influye bastante las dificultades técnicas que se plantean y que son salvables en el caso de las mujeres, que tienen capacidad de concebir. Pero todo se andará....

Las personas que atendemos a niños tenemos que ser sensibles a estas nuevas realidades. Porque la familia tradicional no sé si está en crisis, pero lo que sí que es verdad es que convive con otras muchas realidades familiares igualmente válidas para dar amor y cuidados a los niños: desde familias formadas por dos personas del mismo sexo, hasta las familias monoparentales o las nuevas familias formadas por nuevas uniones de personas que tienen hijos de anteriores parejas. Aunque las personas más conservadoras puedan preguntarse si los niños en estas nuevas familias tendrán un desarrollo "normal", me parece evidente que lo más importante para el crecimiento de los menores no es el sexo de los padres ni si es sólo una persona quién se encarga de su crianza, sinó el cariño recibido. Aunque los niños necesitan para su desarrollo psicológico asumir modelos femeninos y masculinos, no es imprescindible que sus progenitores sean dos y además uno de cada sexo. Los modelos se pueden observar en otras personas del entorno (familiares o amigos) y a la misma vez crecer en un ambiente generoso en cuidados y amor como en cualquier otro modelo familiar.

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