No os vayáis a pensar que le he salvado la vida a nadie...Aunque en nuestro hacer cotidiano alguna vez es posible que lo hagamos, nunca me ha gustado la imagen de "médico salvavidas" que tanto fan televisivo tiene y que tanto le gusta a algunos médicos intensivistas (de las UCIs).Nada que ver.....Mi hija mayor hace P5 en la escuela Voramar, un colegio concertado del Poblenou con más de 40 años de historia y del que estamos muy contentos. La forma de enseñar y de aprender no tiene nada que ver con la forma cómo aprendíamos nosotros en nuestra infancia. Actualmente trabajan por temas de interés, que eligen los propios niños y que se van sofisticando conforme crecen. A partir del tema escogido tratan todas las áreas: lenguaje, matemáticas, naturales, etc. Han ido pasando desde "las pelotas" o "los bomberos" en P3 a "los planetas" o "el miedo" en P5. No os podéis imaginar el conocimiento tan amplio que llegan a adquirir sobre algunos temas. A Laia los temas relacionados con mi profesión le gustan. Aunque ahora dice que de mayor quiere ser "diseñadora" (y de qué? pues de todo: de ropa, de decorados, etc), en una fase anterior decía que quería ser pediatra como la mama (Dios nos libre....jeje).
El caso es que ahora trabajan en el cole "el cuerpo humano" y ni corta ni perezosa le dijo a su señorita Bàrbara "que su mamá sabía mucho de ese tema y un día nos lo podría venir a explicar". Vaya que Bàrbara debió ver el cielo abierto y recibo una notita en la agenda, para ver si un día podía ir a dar una charla a los niños de la clase....He estado temblando un par de semanas, porque las preguntas que te puede hacer un niño de 5 años te pueden dejar mudo o blanco o ambas cosas a la vez....Y además hace unos cuantos días, Bàrbara me para en la puerta del cole para comunicarme que "hemos pensado que como el otro P5 también trabaja el mismo tema, también vengan a la charla". Vaya que el auditorio se duplica...y ya van 50!
La verdad es que me hacía mucha ilusión, hace una semana me cargué de libros en la biblioteca para documentarme en cómo explicarles las cosas a los niños en un lenguaje comprensible.
En fin, saliendo de guardia llego a casa y la canguro me da un par de hojas que le ha dado la señorita en la puerta a las 9, con las preguntas que me van a hacer los angelitos. La primera parte me parece asumible: ¿cuántos litros de sangre tenemos?, ¿cómo funciona el ojo?, ¿por qué la leche hacer crecer los huesos?. La segunda parte ya se complica un poco: ¿por qué nos duele la cabeza?, ¿cuántos pelos tenemos en las cejas?. Y la tercera ya es más propia de los filósofos griegos que de un loco bajito de P5: ¿por qué existimos? y más difícil todavía: ¿por qué y para qué tenemos que existir? A ver quién es el guapo, médico o no, que contesta eso...
Un poco nerviosilla pero con buen ánimo me voy para el cole. Cuando llego a la clase, la marea infantil es imparable, todos me quieren decir algo, sobre todo los que ya me conocen. Se organizan los sitios y empieza la ronda de preguntas.
La verdad es que ha sido muy divertido, me lo he pasado muy bien y creo que ellos también y algo habrán aprendido. Me he llevado material médico que les ha encantado, y les he regalado un cartel de la "pirámide de los alimentos" para que la cuelguen en clase.

Mi hija estaba muy contenta, hoy era bastante "prota". Se ha puesto toda colorada cuando le ha tocado leer su pregunta. Espero que dentro de unos años cuando sea adolescente, vaya con sus amigos por la calle y cruce a la otra acera para no encontrarse conmigo, recuerde lo orgullosa que se sintió de ser hija mía tal día como hoy.