domingo, 28 de junio de 2015

La difteria ganó la partida

Ayer mientras estábamos empezando el taller de reanimación cardiopulmonar para padres que hacemos periódicamente en el Hospital de Nens, supe a través de twitter, del fallecimiento de Pau, el niño infectado por difteria y que permanecía ingresado en la UCI pediátrica del Hospital Vall d'Hebron desde hace varias semanas. Con algunas enfermedades, ni la medicina más avanzada (medicamentos, soporte de circulación extracorpórea, soporte ventilatorio,...) puede a veces ganar la batalla. Los profesionales también estamos de duelo.

En los últimos días las noticias sobre este suceso se habían ido acallado, pero la posibilidad de un desenlace fatal era una de las opciones, dada la gravedad de la enfermedad que estaba desarrollando. 

La muerte de un niño, sea por el motivo que sea, siempre es un hecho desgraciado, y lo primero que me gustaría hacer es enviarles un abrazo a esos padres, que deben estar desolados, además de terriblemente cansados después de un duro ingreso en unos intensivos. 

Creo que no es adecuado culpabilizarlos. Estos días he leído algunos comentarios terribles por las redes y tengo clarísimo que ellos son también víctimas. Y desde luego han pagado un precio muy alto por el "error". 
Además no hace falta el escarnio público para que unos padres se sientan culpables. El sentimiento de culpa acompaña a muchas de las visitas en Urgencias y a muchísimos de los ingresos hospitalarios, especialmente si existe gravedad. El padre de un niño con sepsis meningocócica se preguntará por qué no consultó una hora antes, la madre de una niña con un traumatismo craneal grave se preguntará por qué decidieron regalarle esa preciosa bicicleta para su cumpleaños con la que ahora se ha abierto la cabeza, el abuelo que lo cogió en brazos y después se cayó por una escalera lamentará toda su vida ese gesto cotidiano de llevar a los niños a cuestas.... 
La culpa es inherente a la maternidad, a la paternidad, a la crianza.... Analizamos con lupa cada una de las cosas que hacemos y más en temas de salud. De ahí muchas de las inseguridades que los padres y las madres recientes muestran día a día en nuestras consultas.

El caso parece haber abierto el debate de forma pública: el papel de los medios, de cómo los profesionales tenemos que informar, de cómo también quizá los profesionales debemos debatir sobre algunos temas referentes a las vacunas en foros profesionales y no "en abierto", de por qué algunos movimientos han ido cogiendo impulso, del vehículo que suponen internet y las nuevas tecnologías, etc. 

Estos días en la consulta, se han multiplicado las dudas acerca de las vacunas como ya os comentaba hace unos días. Hay gente que ha sido consciente por primera vez del riesgo de no vacunar a raíz de este caso tan mediático. También el caso de difteria ha sido una enseñanza de lo que significa la inmunidad de grupo
Algunas personas, que han vacunado sin dudas siguiendo nuestros consejos, nos preguntaban si sus hijos estaban vacunados contra la difteria, la cual cosa muestra una enorme confianza en nosotros, pues vacunamos a sus hijos y muchas veces los padres no saben ni contra qué gérmenes, simplemente confían. También creo no equivocarme diciendo que también se han incrementado las vacunaciones por vacunas no financiadas y muchas preguntas -de nuevo- acerca de la vacuna contra la varicela y la nueva vacuna contra la meningitis B. El interés sobre el tema se ha incrementado.

Tenemos mucho trabajo por hacer. Por nuestra parte, seguir trabajando por el bienestar y la salud infantil a todos los niveles. También intentando comunicar mejor y ganar en empatía. Y por supuesto utilizando las redes como canales de comunicación, porque es donde estamos casi todos. 

Acción Mundial sobre vacunas de la OMS. Aquí lo tenemos muy fácil....

PD: Os dejo con dos artículos que me han gustado sobre esta noticia entre todo lo leído
- Descansa en paz, Pau. De la Dra. Ana de Pablo, una compañera especialista en Cuidados Intensivos. Es un texto con una sensibilidad exquisita.
- Aprender de la tragedia. Del Dr. Vicente Baos, a quien muchos conocéis. Aborda el tema desde su experiencia en África, donde no hay acceso a la medicina que tenemos nosotros y desde su lucha contra las pseudociencias.


lunes, 22 de junio de 2015

Cinco señales de que tienes una adolescente en casa



Desde que empecé a escribir este blog hace más de 6 años han pasado muchas cosas en mi vida. Algunas muy importantes y vitales. Acontecimientos que en ocasiones me han golpeado con dureza y que otras veces han sido revulsivos increíbles.

Quizá una de las cosas que ha pasado desapercibida pero que ha sido constante -y seguramente lo más significativo- es comprobar cómo a la par que yo me voy haciendo más vieja  sabia, mis hijas se van haciendo más "mayores". La época de bebé empieza a quedarme lejana, suerte que en la consulta sigo estando muy al día del "mundo bebé", y mis últimos años han estado inundados de vida escolar.

En los últimos meses, la transformación de Laia es impresionante. Físicamente no hace falta dar muchos datos: está tan alta como yo -no hace falta correr mucho, es cierto- y cada día más guapa!!
Aparte del crecimiento somático, muchas otras cosas están cambiando: su forma de pensar, de interactuar, de sentir,...

Para que podáis haceros una idea de cuándo empieza la transformación voy a compartir cinco señales de que tienes una adolescente (o preadolescente) en casa:

1. La música vuelve a formar parte de tu vida

En mi casa ha habido música desde la cuna porque mi padre era un gran amante. Pero es verdad que había quedado un poco relegada. Ahora vuelve a haber música a todas horas! Música y bailes sin fin. Mi spotify ya no es mío. Y estoy al día de los hits del momento. Sé quién es Katy Perry, Taylor Switf, Megan Trainor o Jason Derulo y puedo tatarear algunas de sus melodías! Reconozco que es muy divertido y que además da cierto orgullo cuando entre sus canciones también tiene algunas "de las nuestras" (del estilo Queen y similares!).

2. Su sueño te desconcierta

Como ya expliqué por aquí hace unos días, da igual que hayas pasado cientos de noches en vela acompañando su sueño discontínuo, que hayas visto salir el sol con un bebé a cuestas otras tantas o que hayas corrido a media noche consolando los llantos que acompañan a las pesadillas. Ahora duermen a pierna suelta, toleran fatal los madrugones y que no les dejes esos 5 minutos de cortesía por las mañanas.

3. Arriba el postureo!  

Su red social es instagram y los selfies caen por doquier en cualquier momento del día. No importa que de pequeña tuvieras que chantajearla convencerla de mil maneras para poder tener un mísero recuerdo del disfraz de aquel año, ahora tendrás fotos para dar y vender.
Son los reyes de los selfies. Nosotros nos hacemos uno y a duras penas sabemos aguantar el teléfono con una mano y no movernos al disparar mientras ponemos una sonrisa para la ocasión. Manejan la cámara de los dispositivos con destreza milimétrica y te obligarán a vaciar con bastante periodicidad tu móvil o tus tablets....para volver a tener megas disponibles!

4. Definitivamente has perdido un cuarto de baño

Cuando entren en el baño debes estar seguro de tener tus necesidades cubiertas durante un tiempo indeterminado. Aunque entren para bañarse, será el lugar ideal para escuchar música y practicar pasos de baile y posturas para futuros selfies. Pobre de ti que oses atravesar la puerta que os separa: habrás contaminado irremediablemente su momento de intimidad y es posible que no te lo perdone en un buen rato.

5. Convivir con una adolescente se convierte en una montaña rusa emocional

Tan pronto están exultantes y expansivas como con cara de funeral. Me desconcierta no saber si va o viene y en qué tono es más "correcto" intentar conversar. Aunque tengo que reconocer que resulta espectacular cómo te abren la mente en algunos temas que abordan de forma fresca y sin prejuicios y cómo puede resultar de divertido ir de compras, dejarse asesorar en el "look" o hacerse una de sus "selfies".

Aunque a veces puedan resultar desconcertantes, es una fase con mucha luz si la podemos reconocer en medio de la intensidad que la acompaña. Y además para bien o para mal, todo esto...."también pasará".

PD: En aras del mantenimiento de una buena relación madre-hija y teniendo en cuenta que me autocensuro desde que mis hijas tienen capacidad de lectura crítica, y por lo tanto, no siempre les hace gracia verse reflejadas en mis relatos.....comunicaros que Laia ha dado su visto bueno al texto. Eso significa que sin que sirva de precedente, a veces no vemos las cosas tan diferentes....

miércoles, 17 de junio de 2015

Señor Ministro: No nos engañe



El jueves pasado día 11, en la inauguración del 63 Congreso de la Asociación Española de Pediatría en Bilbao, acudió el Ministro de Sanidad, el Sr. Alonso. 
Yo no estuve, pero la noticia corrió a la velocidad de la luz. El ministro tuvo a bien comentar que la vacuna de la varicela iba a volver a estar disponible y en el calendario de la primera infancia.

La AEP también lo publicaba en su página.

Ayer leí en la prensa, que el ministro se desdice....No dice que no va a haber vacuna pero:
- Comenta que no va a convocar el consejo interterritorial próximamente, que está formado por los consejeros de sanidad de las diferentes comunidades autónomas y donde se toman algunas decisiones como el calendario de vacunación común.
- Aunque se apruebe en el consejo interterritorial, las competencias y "los que pagan" de su presupuesto estas vacunas son las comunidades autónomas. Por eso ahora mismo, aunque el consejo aprobó la vacuna antineumocócica, su implantación en los diferentes territorios es irregular. Por ejemplo en Catalunya todavía no la tenemos en el calendario sistemático y los padres tienen que seguir pagándola de su bolsillo. 
- Por último se propone poner la vacuna contra la varicela en la primera infancia, con una primera dosis a los 12-15 meses, manteniendo el "rescate" que ahora hay a los 12 años. En este punto estamos de acuerdo, pero la cuestión es que la vacuna parece que no va a estar en farmacia comunitaria, con lo cual cerramos el bucle: hasta que no la pongan de forma "gratuita" (aunque recordad, la sanidad se financia con los impuestos de cada uno de nosotros...), no vamos a ser libres ni los pediatras ni los padres para vacunar.

La verdad es que en mi muro de facebook ya publiqué la noticia el jueves con cierta desconfianza. Decir una noticia de ese estilo en un foro en el que podían estar presencialmente 2000 pediatras (y otros tantos siguiendo a distancia lo que allí ocurría), de los cuales muchos hemos presionado para solucionar el despropósito, es una maniobra de márketing extraordinaria. Pero no era necesario, si no se iba a activar ya. La rumorología ya iba previamente en la línea apuntada, no hacía falta levantar la liebre. Con decir en su discurso que los pediatras hacemos muy bien nuestro trabajo y blablabla o que la salud infantil de nuestro país es de medalla de oro y blablabla, hubiera sido suficiente. Y todos contentos. 

A mí la verdad, sentirme engañada -perdonad la expresión- me cabrea. Y encima ya no sé qué decirles a los padres que me preguntan a diario en la consulta.

PD: Si os apetece escuchar una tertulia sobre las vacunas, en plan divulgativo y creo que con lenguaje asequible para entender algunos conceptos, os dejo este vídeo (ayer en Naukas). 


martes, 16 de junio de 2015

La medicina y el duelo


Podemos pensar que la medicina es una ciencia ligada a la muerte. En cierta manera es verdad, pero sin duda también es una ciencia -y en parte un arte- ligada a la vida. Creo que para los pediatras, que vemos nacer y crecer a los niños, mucho más ligada a la vida. Seguramente es una de las causas por los que quise ser pediatra en vez de otra especialidad médica (entre otras me planteé ginecología, seguramente por el mismo motivo).

A pesar de eso, el duelo está muy presente en nuestro quehacer diario. No solo porque es verdad que en momentos puntuales nos enfrentamos a la muerte y también nosotros tenemos que hacer nuestro duelo por un paciente que nos deja. El dolor de la familia es insuperable pero los médicos lloramos a lo largo de nuestra vida profesional a algunos pacientes. Hace no mucho una imagen que mostraba a un médico llorando la muerte de un paciente dio la vuelta al mundo, como si fuera algo inusual.

Hay otras circunstancias en las que también tenemos que elaborar un duelo. Cuando nos toca el difícil doble papel en el que somos por un lado el familiar o amigo del paciente enfermo y por otro lado sabemos mucho de lo que va a ocurrir por nuestros conocimientos. A veces eres capaz de diagnosticar lo que está ocurriendo -y sufrir- antes de tiempo. A veces te dejan el difícil papel de tú mismo dar a otros las malas noticias y autogestionar tus propias emociones.

Otros tipos de duelos también son posibles. A veces cuando sufres porque crees que un paciente no está siendo tratado todo lo bien que debiera por el sistema o por algún otro profesional. Si existe una negligencia, está claro que debemos actuar. Si algo atenta contra la seguridad del paciente, también. Pero hay muchas otras circunstancias que tienen una gran escala de grises y que son difíciles de catalogar pero que hacen que sientas que la atención hubiera sido mejorable. Y no siempre tienes las herramientas adecuadas para poder cambiar las cosas.

Afrontamos también un duelo cuando pierdes a un paciente de los que hasta la fecha venían a tu consulta. Hace unos días, mi amiga Blanca Usoz hablaba de este tema. Nuestras consultas, de carácter privado, son "promíscuas". Los pacientes pueden elegir pediatra y hay quien "picotea" sistemáticamente. A casi todo el mundo que viene de forma repetida acabo cogiéndole cariño. No sé con exactitud la cifra de los que no vuelven. Seguramente más de los que me gustaría. De algunos probablemente no me vuelvo a acordar. A otros confieso que los echo de menos, y me gustaría llamarles para preguntarles qué tal les va la vida o en plan más "cotilla", qué les hizo decidir no volver. Alguna vez lo he hecho, sobretodo con algún niño que me preocupaba de forma especial, la última vez no hace demasiados días. 

El último tipo de duelo tiene que ver con aquellos pacientes con los que no he logrado estar alineada. Con los que no aceptan un diagnóstico que no les gusta, con los que piden pruebas o tratamientos innecesarios y ante la negativa se van a otro lugar donde les concedan sus deseos, con los que deciden no dar un tratamiento (medicación, vacuna o similar) que tú crees indicado o a los que tienen una forma de vida que no facilita hábitos de vida saludables para sus hijos. Piensas en los niños y en que las decisiones bajo tu punto de vista no son las más acertadas y sufres. La autonomía del paciente -en el caso de los hijos, delegada a sus padres- hacen que tengan potestad para decidir, y que nosotros aunque a veces nos duela, tengamos que aceptar algunas circunstancias.

"Si algo no depende de ti, aprende a perder" (Walter Riso)




miércoles, 10 de junio de 2015

Las vacunas siguen estando de actualidad


La infección por difteria de un niño de 6 años la semana pasada sigue dando titulares y reflexiones, con mayor o menor acierto. Parece evidente que el niño sigue grave ya que está siendo asistido por circulación extracorpórea, la cual cosa indica que su sistema cardiovascular no está funcionando bien. Pienso en sus padres y en todos los sentimientos terribles que deben tener y el escarnio público en este momento doloroso, en una segunda victimización. 
También se ha conocido que 8 niños del entorno escolar son portadores del Corynebacterium diphteriae, de forma que el germen circula e incrementa el miedo de la población y confieso que también el nuestro, el de los profesionales, que no estábamos preparados para que esto ocurriera.

Algunas cosas que están pasando son sorprendentes, desde que los médicos homeópatas hagan declaraciones en defensa de las vacunas (aunque está bien que por un momento defiendan medicina basada en la evidencia) o que en el contexto en el que estamos uno de los "médicos" más conocidos de los que hacen apología de la antivacunación haya dado una conferencia en Olot o cerca de allí (no tengo el dato exacto pero así me lo ha comentado una fuente fiable) o que hayan tenido las narices de lanzar una "nota informativa" sobre el caso de difteria para enmarcar por la cantidad de mentiras que dice -no pongo el link para no darle más relevancia-. También en los medios recientemente algún nuevo gurú "psiconeuroinmunólogo" precisamente de la zona de la Garrotxa ha hablado de las vacunas "drenadas", algo así como unas vacunas descafeínadas que preparan precisamente médicos homeópatas. Estoy a punto de convulsionar con tanto despropósito...

En las consultas pediátricas hay movimiento. Nuestro conseller comentó en la rueda de prensa de ayer que la vacunación contra la difteria ha aumentado más de un 20% en los últimos días. Espero que no tengamos en breve la rotura de stock que se anunció hace unos días!
Otra de las perlas ha sido anunciar a bombo y platillo que ahora parece que se financiarán todas las vacunas, como por ejemplo varicela, neumococo y meningococo B independientemente de lo que pase a nivel del estado....¡¡pues ya pueden empezar por la del neumococo que está aprobada por el consejo interterritorial y que ya se aplica en un montón de comunidades de forma sistemática y gratuita!! Los políticos como veis a lo suyo, y aprovechando el tirón para hacer campaña.

Y aparte de que los pacientes están más proactivos ante la vacunación y que nos consultan las dudas que les sugiere esta alarma, es verdad que algunos de los que eran reacios a las vacunas o manifestaban dudas, han acudido a nosotros con más premura. Sin abandonar algunas actitudes extrañas como por ejemplo un caso que un compañero me explicaba que había recibido de una familia que finalmente había optado por vacunar y que la madre previamente había hecho una especie de reiki o imposición de manos a la vacuna. 

En mi caso la semana pasada recibí a una familia que había mostrado muchos recelos con la vacunación de su hija. Siempre hemos vacunado con cierto retraso y administrando las vacunas de una en una. La madre me confesaba la influencia que había tenido su ambiente cercano, un tanto "alternativo" y tendente a todo lo "natural". Se arrepentía de haber dudado y tenía miedo, y más teniendo cercano un viaje a África con su pequeña. Incluímos en su vacunación un adelanto de la triple vírica y una primera dosis de antineumocócica, puestas conjuntamente. Algo inimaginable para esta bebé hace solo unas cuantas semanas....

PD: Estos días voy recibiendo mensajes "cariñosos" antivacunas. Suelo presumir de moderar todos los comentarios del blog y de eliminar muy pocos. La estadística se rompe estos días....pero no hace falta que sigan perdiendo el tiempo. Mensajes que confunden, que no son verdad o que hacen apología de algunas tendencias pseudocientíficas no tienen cabida aquí. Gracias!

lunes, 8 de junio de 2015

¿Por qué algunos padres no quieren vacunar a sus hijos?

Los últimos días han sido muy moviditos en el mundo pediátrico. La noticia del niño no vacunado infectado por difteria ha dado la vuelta al mundo y ha motivado avivar un debate que ya hacía tiempo que estaba latente. Para mí han sido unos días un poco estresantes, ya que he tenido que atender a varios medios, e incluso me "gané" la participación en un debate televisivo. He estado leyendo muchos artículos escritos a propósito de este caso, en prensa en general y en el ámbito puramente sanitario, también desde la Asociación Española de Pediatría nos han enviado una encuesta a los pediatras sobre si consideramos que la vacunación debería ser obligatoria. 

Las aportaciones de los diferentes medios y también de personas particulares han sido contundentes. Los dos mensajes principales que he podido leer son: los niños tienen que vacunarse y los padres que no vacunan son unos irresponsables. 

Tengo que decir que, aunque con algún matiz, yo también estoy de acuerdo con esas dos afirmaciones. Aunque creo necesario ir un poco más allá, y más adelante me explicaré. 

http://www.jennymccarthybodycount.com/Anti-Vaccine_Body_Count/Home.html 


Pero antes de empezar, ¿cuáles son los motivos que hacen que los padres decidan no vacunar a sus hijos? ¿Qué hay detrás de la frase "no quiero vacunar a mi hijo" y cómo se llega a ella?
Los motivos son múltiples, y en ocasiones coexisten. En la mayoría de las ocasiones son familias muy informadas y que quieren lo mejor para sus hijos. La cuestión es la calidad de la información.

Entre los principales motivos alegados están: 

- Llevar los principios de lo natural al límite, dejando que la naturaleza siga su curso, también con las enfermedades.
- Confianza en las terapias alternativas -y sus correspondientes "profesionales", como por ejemplo la homeopatía.
- Creencia de que las vacunas son dañinas y que sus componentes están relacionados con el desarrollo de todo tipo de patología a corto y largo plazo.
- Nula sensación de peligro real con algunas enfermedades, por el hecho de que algunas hace muchos años que no están entre nosotros (o de forma ocasional). Aparte de contar con la inmunidad de grupo o de rebaño. 
- Desconfianza ante las multinacionales farmacéuticas y teorías conspiranoicas en relación con complots en este sentido.

Es un tema que exige reflexión a los diferentes actores:

- Los padres deben tomar decisiones responsables con respecto a sus hijos y teniendo en cuenta también las repercusiones en salud pública. Hay enfermedades por las que te infectas y solo te afectas tú (como por ejemplo el tétanos), mientras que la mayoría de las enfermedades prevenibles mediante vacunación son contagiosas, por la cual cosa tus decisiones afectan a la comunidad.

- Los profesionales tenemos mucho trabajo por delante. En primer lugar conocer a fondo por qué estos colectivos se han ido incrementando. Rechazar a estos pacientes o negarse al diálogo -que desgasta, por supuesto- no es la solución. Se puede no estar de acuerdo con las ideas de unos padres, pero siempre hay que respetar a las personas. Las consultas repetidas a lo largo del tiempo son una innegable oportunidad para poder ir tratando el tema, con argumentos "bendecidos" por la ciencia -que los hay a porrillo-, y teniendo claro que si los pacientes buscan en internet sobre vacunas, pues también tendremos que comunicarnos nosotros por esta vía. Todo esto sin perder de vista que nuestro paciente es el niño - independientemente de los padres que tenga-. Y que siempre será mejor poder seguir en contacto que dejarlos en manos de chamanes....

- Los medios (prensa, televisión, periodismo en general) deben ponderar muy bien el efecto de sus mensajes. Cuando saltó la alarma de salud pública, apenas fue un pequeño titular en la mayoría de los periódicos. A final de semana, la noticia ha evolucionado a grandes titulares. Pero hacía tiempo que la cosa no era así: la pseudociencia va ganando terreno en la búsqueda perpetua de titulares impactantes. Y eso ya sin contar el espacio que van ganando en las parrillas televisivas.

- Las autoridades sanitarias facilitarían la labor si hubiera coherencia en el espacio y en el tiempo con las políticas vacunales. Las decisiones en salud no pueden tener color político ni insinuarse continuamente tejemanejes. Confunde a la población y confunde a los profesionales. 
 
Por la parte que me toca, creo que el debate entre los pediatras no debería ser si opinamos que las vacunas deben ser o no obligatorias (está prohibido saltarse un semáforo en rojo....pero cada día hay gente que se los salta...), sino qué podemos hacer para mejorar la transmisión de la información a los padres y no colaborar en mensajes ambiguos. La cuestión no es tanto "vencer" como conseguir "convencer" utilizando argumentos contrastados. Y por supuesto, desde el respeto mutuo. En mi humilde opinión, la comunicación es el "quid" de la cuestión.


martes, 2 de junio de 2015

Un caso de difteria muy cerca de Barcelona

A estas alturas de la película, seguro que no os coge de sorpresa esta noticia, pero cuando ayer por la noche, estando en mi sofá viendo una serie y mirando twitter de reojo leí que había una alerta de sanidad por un caso de difteria en Barcelona, me quedé casi sin respiración. 

La verdad es que mi reacción no debe ser diferente a la que tienen las personas de los colectivos antivacunas: "esto no puede sucederle a mi hijo" o en mi caso "esto no puede estar sucediendo a un niño de mi territorio". Falso. Justamente uno de los riesgos de que hayan bolsas en la población de personas no vacunadas es que haya una brecha donde puedan emerger enfermedades que creíamos desaparecidas. Esto pasa. 

Imagen que ha colgado mi colega Irene Maté en twitter esta mañana


Mi nivel de asombro fue muy superior a cuando vi el primer sarampión de mi vida profesional: durante mis 4 años de residencia ni uno -pensaba ingenuamente que eso era de tiempos pasados- y luego en el primer brote importante reciente de sarampión que hubo en Barcelona tuve la oportunidad de ver unos cuantos niños afectos. Al menos el sarampión me sonaba de mi época de infancia: mi cohorte todavía no fue vacunada, así que en las postrimerías de los años 70, muchos de mis congéneres pasamos la infección, con menor o mayor suerte. 

Con la difteria la situación es muy diferente. Ni recuerdo la enfermedad en mi infancia ni por supuesto nunca he visto un enfermo de difteria en mi entorno. No en vano el último caso declarado en Catalunya fue en el año 83 cuando todavía la menda lerenda no había hecho ni la comunión. Eso sí, aunque ahora he desempolvado los textos que hablan de esta enfermedad para actualizar conocimientos... en el imaginario colectivo y en el de todos los estudiantes de medicina queda en el recuerdo como una enfermedad terrible, dolorosa, grave y a menudo con un desenlace fatal.

El niño afecto, vecino de Olot y de 6 años de edad, no está vacunado por decisión de sus padres. Quizá no es el momento de culpabilizarlos en medio de su sufrimiento, o quizá sí, no lo sé. Pero resulta preocupante saber de dónde ha salido la bacteria, quién ha contagiado al niño y si puede ocurrir que solo sea un primer caso de una serie. Y entonces se va liar bien gorda. 

Espero que tenga suerte y que logre salir de la unidad de cuidados intensivos sin secuelas. Al final nuestros hijos no tienen la culpa de muchas de las decisiones erróneas que los padres tomamos por ellos. 

La difteria es una enfermedad infecciosa que afecta con más frecuencia a preescolares y escolares. Esta causada por una bacteria que se llama Corynebacterium diphteriae. Se difunde por enfermos de difteria y por portadores sanos que tienen la bacteria en su faringe o en la piel. Fuera del cuerpo se conserva durante meses en sitios húmedos y oscuros. 
La transmisión más frecuente es por las microgotitas que salen de nuestra faringe al hablar o estornudar. 
La infección empieza con una infección de la mucosa faríngea que causa una membrana y una necrosis del tejido. Localmente es muy agresiva, pero además la bacteria es capaz de producir una toxina que es la que origina complicaciones a distancia (como por ejemplo en el corazón, los riñones o el sistema nervioso central). 
La enfermedad se incuba durante 2-5 días. Posteriormente aparece malestar general, cefalea, vómitos, a veces fiebre. Las molestias faríngeas van en aumento progresivamente originando dificultad severa para respirar. 
Aunque se utiliza tratamiento antibiótico (si no me equivoco, penicilina), el tratamiento principal es un suero con antitoxina, que es lo que en este paciente se ha traído desde Rusia. 

Sobre qué se hace con los contactos del paciente, lo desconozco en este momento, pero me imagino que lo primero es comprobar el estado vacunal y aun así, es posible que deba ser necesario tratar. 

La vacuna contra la difteria está incluida en la vacuna hexavalente que se administra a los 2, 4 y 6 meses, la pentavalente de los 18 meses, la dTPa de los 4-6 años y como parte también de la vacuna del tétanos del adulto (dT). Justamente es uno de los componentes de la vacuna de la que recientemente se ha anunciado el desabastecimiento (bravo!!)

La alarma está creada. Y espero que sea noticia unos cuantos días y que salga en los medios. Así incrementa el miedo de algunos y favorece la vacunación (como os comenté hace un tiempo la vacunación es una decisión basada en el miedo....). Que la noticia salga muchas veces en esos mismos medios que a veces dan alas a los colectivos antivacunas haciéndoles protagonistas de sus programas o de sus reportajes. No vacunar mata y es un drama en salud pública. Espero que nuestras autoridades tomen algún tipo de medida también al respecto.  

La siguiente enfermedad es la polio. Tiempo al tiempo.


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