miércoles, 25 de marzo de 2015

Prevención de las deformidades craneales (plagiocefalia posicional) en lactantes

Hace unos días, os hablaba de la posibilidad de prevenir la aparición de la caries en los bebés, teniendo en cuenta algunas sencillas medidas. Como la Pediatría es una especialidad en gran medida preventiva, hoy os explicaré otro de los trastornos en los que podemos intervenir cambiando la historia natural si realizamos algunas pequeñas maniobras.

La plagiocefalia posicional o postural entre los bebés se ha incrementado en los últimos años de forma exponencial. Parece una "plaga" y se estima que afecta entorno a un 10% de los lactantes menores de 6 meses (aunque las deformidades leves seguramente son mucho más numerosas).
Esta tendencia aumenta sin duda desde que en los últimos años se incluye entre las recomendaciones para combatir la muerte súbita del lactante poner a dormir a los bebés boca arriba. La medida ha resultado muy eficiente, disminuyendo en un 40% ese terrible síndrome, aunque ha incrementado como efecto colateral por la marcada presión gravitatoria sobre las zonas posteriores de la cabeza las  deformidades en las cabecitas de los bebés.

Cabe decir que las deformidades no se consideran una enfermedad (a diferencia de otros procesos como la craneosinostosis), aunque en casos extremos pueden asociar problemas relacionados con una configuración peculiar de las estructuras faciales. La plagiocefalia no origina problemas neurológicos, pero la relación inversa sí se puede dar: un niño con trastorno neurológico que tenga cierta hipotonía o baja actividad va a desarrollar con mayor probabilidad una plagiocefalia.

Existen diferentes factores que pueden influir en la correcta configuración de la cabeza, algunas se dan durante el embarazo en el útero materno (por ejemplo si la madre tiene un mioma o la cabeza del feto es muy grande) o durante el parto (partos instrumentados). El resto de factores son posteriores al nacimiento, y tienen que ver sobretodo con la postura. Los factores relacionados con el crecimiento intraútero o en el parto se solucionarían en las primeras semanas postparto, a no ser que entonces se sumen los factores postnatales. Hay cierta predisposición a adoptar una postura, que resulta confortable para el bebé y conforme se va incrementando la asimetría, más difícil es el cambio postural, entrando en una especie de círculo vicioso. 

Está descrito como un porcentaje importante de los bebés con plagiocefalia tienen un cierto grado de limitación de los movimientos del cuello, pudiendo ser causa o consecuencia de la deformidad. A veces puede ser difícil detectar esta limitación cervical: algunos niños por ejemplo tienen más afición por un pecho que por el otro en el momento de mamar y es por este motivo.

Con todo esto, ¿qué pueden hacer los padres para prevenir la plagiocefalia?

- Poner al bebé a dormir boca arriba pero intentando ladear la cabeza (que no el cuerpo) alternativamente a derecha e izquierda.
- Cambiar la orientación del bebé en la cuna en días alternos, es decir poner la cabeza hoy donde ayer estaban los pies.
- A partir de las 4 semanas, poner al bebé a ratitos boca abajo cuando esté despierto. Puede ser útil utilizar una toalla enrollada por debajo de los brazos para fortalecer la musculatura. Al principio no le gustará, pero se irá acostumbrando. Un poco más adelante, utilizar juguetes o mantas de actividades para facilitar mantener esa postura. 
- Las mochilas portabebés ergonómicas tienen múltiples ventajas, no solo desde el punto de vista del contacto cercano de la figura de apego sino también en niños con displasia de caderas y como medida de prevención de la plagiocefalia. 
- La utilización de determinados cojines puede ser de utilidad, aunque no todos son válidos (y cuidado! con el riesgo de accidentes) y no hay estudios que demuestren la superioridad respecto a las medidas posturales explicadas. 

Si el bebé finalmente desarrolla la deformidad, será necesario reforzar todas estas medidas y añadir alguna otra, que os explico en breve en otro post.


lunes, 23 de marzo de 2015

Los informes para los abogados

Los pediatras, al igual que el resto de especialidades médicas, sabemos que nuestro trabajo tiene o puede tener implicaciones legales, además de éticas. 

En pocas semanas, hará dos años que abrí la consulta y en este tiempo he visto cómo algunas familias se han roto por el divorcio o la separación de los padres.

Hace unos pocos días, una madre me pidió un informe para el proceso de divorcio en el que se explicara que era ella la que había venido siempre a la consulta con su hija pequeña, como prueba de que el padre no se había hecho cargo de la pequeña en aspectos cotidianos como ir al pediatra. 
Preocuparse por la salud de los hijos -controles, vacunaciones, medicaciones- es una competencia que se les exige a los padres. Los que no lo cumplen, pueden ser acusados de negligentes. 

La verdad es que me dio mucha pena decirle que no iba a hacerle ese informe porque lo que me pedía no era un informe médico sobre el estado de salud de su hija -en ese caso se lo hubiera hecho sin problemas-, porque soy consciente de la difícil situación que le ha tocado vivir, con un padre que ha estado ausente desde el primer día. Pero no puedo entrar a hacerle el juego al abogado. Que un padre no se ha ocupado de aspectos importante de su hijo como los relacionados con la salud o similares, no se demuestra con un informe del pediatra, se demuestra haciéndole dos o tres preguntas no demasiado complicadas. 

Por otro lado, y aunque es posible que no sea el caso, a veces en la distribución de las tareas familiares, madres y padres adoptan roles y funciones diferentes. Aunque es cierto que las madres suelen estar más sobrecargadas y con frecuencia son las que más están presentes en nuestras consultas y en urgencias, a veces ellas se encargan de una parte y ellos de otra.


Algunas veces, cuando las cosas se ponen feas de verdad en las familias, nos toca ir al juzgado a declarar. Es una situación muy desagradable, que por suerte -y cruzo los dedos- yo no he tenido que vivir, aunque sé por algunos compañeros que es de los asuntos que menos nos gustan ligados a nuestra profesión. Como consecuencia de ello, me consta que algunos profesionales, entre otras cosas, hacen constar en la historia clínica del niño o de la niña, qué persona adulta acompaña al paciente en cada visita. Así si alguna vez hay que "declarar", los datos son algo más objetivos, y siempre relativamente.... pues es muy complicado poner en números lo que pasa en la intimidad y en la organización de cada familia...
 

jueves, 19 de marzo de 2015

La batalla final

Parece por fin que se acaba el invierno. Estamos ya todos muy cansados del invierno pediátrico, padres, madres y profesionales. Definitivamente la gripe está dando ya sus últimos coletazos, las gastroenteritis por rotavirus van ya en claro descenso, y aunque empiezan a florecer varicelas y otras infecciones propias de la primavera, el ambiente en general se relaja cuando dejan un poco de apretar los virus respiratorios propios del frío.
 
Como he comentado muchas veces por aquí, la mayoría de las infecciones que tienen los niños son víricas. Las infecciones víricas suelen ir con fiebre, que a veces puede ser alta y que por lo general acompaña a otras manifestaciones.
 
Los cuadros víricos tienen una duración variable. En muchas ocasiones la fiebre no durará más de 2 ó 3 días. En otros casos puede alargarse más (hasta 5-7 días). El comportamiento de una gran parte de las infecciones, si queremos hacernos una idea gráfica, tiene forma de montaña: los niños empiezan a encontrarse mal, inicialmente quizá de forma sutil, para luego los síntomas manifestarse con mayor contundencia. Los días centrales son los peores, para posteriormente y de forma gradual volver al estado normal y recuperado.
 
Hay veces sin embargo, que la evolución no es tan lineal. Hay infecciones que típicamente se desarrollan en ondas. Por ejemplo la varicela suele comportarse con dos o tres episodios de repunte de la fiebre y aparición de más vesículas.




Otros virus libran lo que yo llamo una batalla final, que desconcierta a padres y a pediatras. El niño seguía un patrón típico de "montaña". Un día lo empiezas a ver bien, parece que ya está recuperado y que casi va a poder a empezar a hacer vida normal. Y de nuevo, ¡zasca! reaparece la fiebre y algunos de los síntomas que ya parecían haber empezado a desaparecer. En este momento no es extraño que muchas personas consulten de nuevo a sus pediatras y que los pediatras hagamos exploraciones complementarias, ¿es una complicación de la enfermedad?, ¿ es una nueva enfermedad que se ha solapado en el tiempo? Todas estas respuestas son posibles, pero en muchas ocasiones, va a ser el "final de la guerra" que libra nuestro organismo -sistema inmune trabajando a tope- contra los virus que dan sus últimos coletazos, y fácilmente en un plazo que no suele durar mucho más de 24 horas, los niños saldrán una vez más ganadores de esta enésima batalla.
 
PD: Disculpad el esquema "cutre" hecho de madrugada en medio de la guardia entre visita y visita. Seguro que cualquiera de mis hijas hubiera hecho un dibujo más digno. Aunque espero que la idea se haya entendido....

lunes, 16 de marzo de 2015

Madre novata de nuevo

Espero que leyendo el título no hayáis pensado que hay un nuevo bebé en camino, porque nada más lejos de la realidad!

Me siento madre novata de nuevo por la fase en la que poco a poco va entrando Laia. Tiene 11 años cumplidos en noviembre, y en los últimos meses el despegue puberal y las actitudes adolescentes han empezado a desfilar. Me siento a partes iguales intrigada por cómo será toda esta fase y a la vez desconcertada, por la inexperiencia de ser madre de adolescente.

Podría hacer una similitud con la etapa bebé. Entonces también era novata, aunque es cierto que el hecho de estar en contacto con muchos bebés, haber escuchado en las consultas a muchos padres y madres y haber estudiado bastante acerca de ellos, quizá facilitara algo las cosas.... (cierto a medias, como ya sabéis los que lleváis por aquí ya unos años). 

Ahora la experiencia como pediatra me sirve en una proporción del "asunto" bastante reducida. Primero porque los adolescentes se prodigan poco en nuestras consultas, y segundo porque cuando vienen, creo que tanto padres como chicos y chicas orientan las visitas desde un punto de vista puramente "físico" sin entrar en las profundidades de todo lo emocional y de los cambios cognitivos tan espectaculares que se producen en esta edad.

Así que en esa fase me encuentro. Empezando a leer todo lo que cae en mis manos relacionado con la adolescencia -y esto no sé si llegado este momento es bueno o es malo, y habría que lanzarse sin red guiándose por el propio instinto-, y observando cómo va floreciendo la criatura, que ya me ha alcanzado en altura....


Leía hace unos días una entrevista de Pedro García Aguado (por cierto ahora que lo nombro, es imperdible para adultos y adolescentes la entrevista que le hizo Risto Mejide en Viajando con Chester) que decía que hay hijos que son "redondos" -y progresan de la vida sobre ruedas, solo tienes que irles dando la mano- mientras que otros son "cuadrados" -y avanzan más a trompicones, y son más "difíciles" de criar-. Seguramente la adolescencia tiene más forma cuadrada que redonda, o quizá no y me estoy dejando llevar por los mitos, pero sí os puedo asegurar que empiezo a ser espectadora de una montaña rusa emocional, y a veces me quedo alucinada!

Los cambios cognitivos y emocionales en el cerebro de mi hija y de sus amigos son espectaculares. Nos maravillamos con la explosión creativa y la búsqueda continua de novedades, de los profundos valores éticos y sociales que desarrollan y de cómo el grupo de iguales va adquiriendo cada vez más importancia. Esos amigos de la etapa adolescente que muchos conservaremos a lo largo de toda la vida, echemos la vista atrás!

Me preocupa en cierta manera el alejamiento que se va produciendo, seguramente inscrito en nuestro ADN como especie. Hay que empezar a aprender a dejar el nido, todos lo hemos hecho. Ese alejamiento que a veces dificulta el diálogo, alentado por la diferencia generacional y lo que hemos cambiado también nosotros los padres desde que éramos jóvenes, ahora que estamos cargados de responsabilidades y seguramente también de prejuicios. Es una de las cuestiones que más evidente es y que ya era previsible, y me doy cuenta de lo importante que ha sido la educación y el afecto hasta la fecha, porque quieren volar afuera y sin duda lo van a hacer.

Supongo que nuestro reto es lograr que todo el potencial que tienen nuestros hijos se desarrolle sin que se pierdan por el camino.... y consiguiendo que la convivencia bajo el mismo techo sea lo más "pacífica" posible. 

Os dejo la imagen con la frase-mantra que voy a repetirme cada día a partir de hoy mismo.... por aquello de las profecías autocumplidas...




miércoles, 11 de marzo de 2015

Evitemos accidentes: bebés con cuellos libres



Supongo que algunos de vosotros habéis visto este vídeo por redes sociales. Es enternecedor. 

Para los observadores decir que hay algo que se ve en el bebé y que cada vez es más habitual ver también en las consultas. Y no es el perro (sobre los accidentes en relación con animales domésticos hablaremos si queréis otro día...).

El bebé del vídeo lleva en su cuello un collar de ámbar con el que muchas familias creen evitar el dolor asociado a la dentición, entre otros males. Un triunfo más de las creencias con escaso fundamento.

No discutiré en esta entrada si el collar de ámbar cumple su objetivo (aunque la realidad es que no), sino que me gustaría poner atención en las dos posibilidades de accidente -ambas pueden ser de extremada gravedad-. Uno es la posibilidad de estrangulamiento con el cordón, y otra es la asfixia por obstrucción de la vía aérea en caso de que una de las piezas del collar pase a la nariz, la laringe o la tráquea. 





Como puede ser difícil que algunas personas renuncien a los supuestos beneficios del collar, aconsejaría en su defecto quitarlo para dormir o cuando el bebé no pueda estar vigilado


Para saber más sobre los collares de ámbar os dejo una entrada de hace algún tiempo en el blog del Dr. García-Tornel y este otro post -especialmente bueno- de la boticaria García donde desgrana y desmonta las supuestas propiedades del ácido succínico. Aprovecho por cierto para felicitar a Marián y desearle mucho éxito en la reciente publicación de su libro "El paciente impaciente".



lunes, 9 de marzo de 2015

En busca del titular

Ayer entablábamos una conversación en twitter a raíz de la reciente entrada de la Dra. Blanca Usoz en su blog (os recomiendo no perdérosla), en el que hace una crítica a un libro que habla sobre las vacunas. 


También el sábado en la jornada anual de formación continuada que organiza mi hospital hubo una presentación para introducir la problemática de los padres que no quieren vacunar a sus hijos. 

Siempre comentamos entre los pediatras, que afortunadamente los colectivos antivacunas son mucho menos numerosos en la vida real de lo que pueden aparentar en la red, sin embargo al igual que hace la Dra. Blanca Usoz en su post, yo hoy también quiero poner el acento en los medios, especialmente en los medios de comunicación tradicionales.

De un tiempo a esta parte, hay un tipo de tratamiento informativo de los temas de salud que se va imponiendo. Personalmente identifico dos problemas: por un lado la tendencia a un viraje hacia todo lo natural, como si la tecnificación y los grandes avances de la medicina ahora hubieran pasado de moda (como tema televisivo me refiero, pasó la época de hablar de robots en los quirófanos o de trasplantes) y por otro lado, la búsqueda de un titular. Los titulares sensacionalistas están a la orden del día: es lo que vende. Y para muestra la cantidad de titulares que generan algunos realities.....

No sé si la crisis del sector periodístico es la causa, puede serlo la pérdida de los valores éticos de la sociedad en general, o quizá la evaporación del espíritu crítico, pero ciertas personas diciendo según qué cosas, creo que no deberían salir en los grandes medios. Hay ejemplos para parar trenes, no dejéis de visitar la página ¿Qué mal puede hacer? para estar al día de muchos de ellos... 
Los temas de salud son delicados. Muy delicados. Hay muchas personas que creen a pies juntillas lo que ven en determinados programas, lo que leen en algunos periódicos.

Una muestra más de ese giro hacia pensar que lo natural es lo bueno y que la medicina alternativa tienen la solución a todos nuestros problemas de salud -salud en sentido amplio, desde el cáncer hasta adelgazar o sentir "la mente en forma"- es cómo se van hipertrofiando en cualquier librería de cualquier ciudad ese departamento en detrimento de libros más científicos. Colocados a medio camino entre los libros de cocina y los de autoayuda. Observar un libro como "La enzima prodigiosa" en el ránking de los más vendidos durante semanas, a mí me produce rabia y pena a partes iguales

Nos iría bien seguramente a los que nos consideramos "científicos" saber divulgar un poco mejor, hacer un esfuerzo por estar más presentes, quejarnos más cuando leemos o escuchamos alguna aberración. Sin embargo, no es fácil cuando parece que estamos en minoría. Me consta como algunos colegas pediatras de larga trayectoria profesional se niegan a ir a programas de televisión a debatir sobre las vacunas con antivacunas. La mayoría de veces, el periodista que hace de árbitro, da la sensación de que juega en la liga contraria.

Espero que nadie se ofenda con estas palabras, porque sé que hay gente que hace muy bien su trabajo y realiza un periodismo de calidad. Estoy generalizando y hablando de tendencias que bajo mi punto de vista son preocupantes. Y especialmente un mensaje a mis congéneres, ya que el silencio puede ser en ocasiones, el mejor cómplice.

jueves, 5 de marzo de 2015

Dermatitis del pañal

El viernes pasado estuve en una jornada sobre dermatología pediátrica (Dermopediatrics) para intentar aprender un poco más sobre los problemas cutáneos de los niños. Una de las charlas más interesantes trataba sobre los cuidados de la piel del bebé: baños, área del pañal, cordón umbilical, etc. Hoy os explicaré algunas cosas sobre la dermatitis del pañal. 
 
La dermatitis del pañal es una inflamación de la piel de la zona genital y perianal que recibe este nombre porque corresponde a una afectación de la zona que queda recubierta por el pañal y que obviamente afecta a los lactantes que son los que llevan esta prenda antes de controlar esfínteres.

La aparición de la dermatitis viene determinada por dos circunstancias: en primer lugar la piel del bebé es más fina y delicada que la piel adulta, y en segundo lugar y muy importante, la ausencia del control de esfínteres, que determina que por definición va a ser una zona húmeda y sucia.

La humedad de forma mantenida no favorece a la piel en líneas generales. Por eso se recomienda hacer cambios de pañal frecuentes. Los bebés además no son capaces de concentrar la orina: realizan muchísimas pequeñas micciones a lo largo del día, a veces de forma horaria.

Por otro lado, aunque las características de la piel del bebé son compartidas por muchos niños y la humedad (más/menos suciedad) sea el estándar mientras llevan pañal, las características individuales, una vez más van a ser fundamentales. De esta manera, a igual de condiciones higiénicas, unos bebés van a tener dermatitis en la zona del pañal con frecuencia, mientras que otros no la tendrán nunca. De ahí que recomendar siempre la aplicación de una crema barrera protectora no sea un estándar y habrá niños que se van a beneficiar de su uso y niños que en realidad no la necesitan. 

Personalmente yo utilicé de forma frecuente estas cremas de barrera mientras mis hijas llevaban pañal, especialmente en el primer año de vida. Desde el principio dieron muestra de tener pieles bastante sensibles, así que creo que en nuestro caso tuvieron un efecto beneficioso. 

En cualquier caso, utilices o no de forma habitual estas cremas, en el momento en que se produce la dermatitis, sí tienen un papel importante. Su función es la barrera (es decir formar una capa protectora entre las secreciones y la piel), de forma que deben aplicarse de forma generosa para proteger la piel.

En algunos casos más evolucionados, hay tratamientos coadyuvantes que pueden ir bien, y en situación de sobreinfección, se utilizan cremas que contienen antibacterianos o antifúngicos -aunque la sobreinfección probablemente es menos frecuente de lo que pensamos-.

Imagen de Pediatría Integral www.pediatriaintegral.es
 
La revisión de la Cochrane que he mirado (la Cochrane es una de las biblias de la medicina basada en la evidencia ya que evalúa diferentes estudios científicos sobre la materia tratada) no encuentra diferencia en la probabilidad ni en la severidad de la dermatitis del pañal en función del tipo de pañal que se utiliza (desechable versus de tela). Para la elección de uno u otro tipo de pañal las preferencias de los padres son prioritarias, ya que la mejor prevención de la dermatitis del pañal es no llevar pañal....¡lógica aplastante!

Los pañales desechables son utilizados de forma mayoritaria por los padres recientes. Yo nunca he visto una alergia a la celulosa. Yo no tengo miedo relacionado con el uso de cloro u otras sustancias en su fabricación  (me da la sensación de que uno tiene más contacto con cloro con un baño en una piscina que con el uso durante unos cuantos años de pañales).

Como cosa curiosa comentar que los niños con dermatitis atópica, de forma paradójica a lo que podría pensarse, no hacen tantos eccemas en la zona del pañal. Por eso quizá la humedad en pequeñas dosis no sea tan mala para la piel de esos niños como se ha pensado tradicionalmente. 


LinkWithin

Related Posts with Thumbnails