miércoles, 17 de diciembre de 2014

¿Osteopatía para bebés y niños?

De un tiempo a esta parte, algunos padres me han confesado en la consulta que han llevado a su bebé al osteópata. Algunos me han preguntado sobre mi opinión antes o después de haber dado el paso a ese tipo de terapia. La verdad es que la primera vez que lo oí me quedé ojiplática, pero la cosa ha ido en un lento aumento, y me he puesto a investigar un poco.


Os confieso que quizá por desconocimiento, a mí la osteopatía me ha sonado siempre un poco a cuento. Creo que a la gente le va bien como le va bien la homeopatía. Y si bien la homeopatía hace mucho tiempo que metió sus zarpas entre la población infantil porque el negocio es suculento, me da que en el caso de la osteopatía, los niños empiezan a ser su nuevo nicho de mercado. 

Reviso y confirmo mis sospechas. No es una disciplina oficial. Es decir, en nuestro país no está reconocida como una actividad profesional legal. Cuidado con las actividades no reconocidas oficialmente: ni se exige un título para ejercerlo ni hay quien regule la actividad. Yo soy pediatra y no podría en teoría ejercer como ginecóloga, pero si me van mal las cosas, me puedo montar una consulta de osteópata. Habrá que pensárselo visto lo que unos padres están dispuestos a pagar por una consulta al pediatra y por una consulta al osteópata.

Las posibilidades de tratamiento en los niños parecen variadas. Ahora ofrecen soluciones para los cólicos del lactante, para las plagiocefalias, para las otitis, para el asma, para la hiperactividad, para los prematuros. Todo parece debido a la mala postura en el útero materno o al tipo de parto. 
Me juego el cuello a que la oferta de curación de diferentes trastornos o enfermedades propias de la infancia irá en aumento. Si no, tiempo al tiempo. 

No hay ningún estudio serio que haya podido demostrar los efectos beneficiosos de la osteopatía en niños. Ya estamos. ¿Por qué me recuerda tanto a lo que ocurre con la homeopatía?
A diferencia del tratamiento con bolitas de agua con azúcar, con las terapias manuales sí están reportados algunos eventos adversos, incluso fatales.

No hace mucho tiempo recibí en mi e-mail un anuncio que decía algo así como "la osteopatía infantil, una disciplina necesaria". ¿De verdad? A mí, de momento, me da un poco de miedo. Y algunos padres acaban confesándote que ver cómo se hacían determinados movimientos con un bebé pequeño, frágil, también les produjo cierto pánico...

PD: Siento haber ofendido a quien se sienta ofendido. Prometo retractarme si alguien me demuestra que estoy equivocada con artículos serios....
Por facebook me han confirmado que hay títulos en algunas universidades (másters). La pregunta es, que haya formación universitaria es igual a reconocimiento de disciplina oficial? Si alguien puede darme alguna pista, se lo agradezco...

lunes, 15 de diciembre de 2014

Tópicos sociales en los trastornos del espectro autista (TEA)

El viernes al acabar la consulta compartí la comida con una de mis compañeras pediatras del hospital y también con una de las neuropediatras. Con ambas tengo gran complicidad y muchas veces aprovechamos estos ratos para comentar algunos casos de niños que llevamos en común o para compartir algunas sensibilidades y proyectos. 

Uno de los temas de los que hablamos fue la dificultad que podemos tener los pediatras para sospechar de forma precoz un trastorno del espectro autista. 

Creo que nuestro equipo de pediatras está bastante sensibilizado y además, teniendo a los especialistas tan accesibles, solemos derivar sin mucha demora. 

El diagnóstico precoz de los trastornos del espectro autista es fundamental para empezar la terapia. El abordaje precoz cambia el pronóstico de forma importante para estos niños y niñas, así que no es una cuestión menor. 

Aparte de la posibilidad de remitir al neuropediatra de forma tardía, otra de las dificultades que salió en nuestra conversación, trataba sobre la confusión que se da a veces en las familias con las cuestiones emocionales. La culpabilidad de las madres está a la orden del día, especialmente teniendo en cuenta el gran éxito que tienen algunos textos de gran divulgación (y que a veces son claramente aberrantes....). 

Justamente pensando en esto último, he estado buscando estos días si algunos recursos para padres abordan este tema. Y aunque la guía que voy a compartir con vosotros está destinada a padres que tienen un hijo o una hija diagnosticados de trastorno del espectro autista, por su claridad y brevedad, creo que está bien que más gente se la lea. Así todos podremos comprender un poco mejor a estos niños un poco "diferentes". 

Al hilo de todo ello os resumo los tópicos sociales sobre los trastornos del espectro autista. Especial atención al primero y al último:

1. Son así porque sus padres no les quieren o les han maleducado.

Los trastornos del espectro autista son una condición neurológica crónica que tiene una base genética. De forma que el estilo de crianza o los sentimientos de padres hacia hijos no tienen nada que ver con su aparición. Los niños no pueden evitar comportarse de la manera que lo hacen y justamente el tratamiento está dirigido a reorientar algunas de las conductas. 

2. Todos los niños con TEA tienen retraso mental.

Algunos niños tienen alteraciones cognitivas, pero otros pueden tener altas capacidades o sobresalir en alguna materia en concreto. 

3. No son capaces de comunicarse, no miran a los ojos, no sonríen ni responden a las muestras de afecto. 

Las habilidades sociales están afectadas, pero en diferente grado y tipología. Suelen tener dificultades para entender y manifestar emociones, aunque eso no significa que no las sientan. 

4. El origen del problema está relacionado con la administración de vacunas, las intolerancias alimentarias (gluten, leche de vaca) o con la intoxicación por metales pesados (mercurio, plomo).

Todas estas teorías han sido ampliamente rebatidas por la ciencia y carecen de aval científico. 
Las teorías conspiranoicas tratan de explicar muchas enfermedades y dolencias, como por el ejemplo los TEA o el cáncer. También las terapias basadas en la pseudociencia que suelen derivar de los mismos orígenes intentan engañar a las familias prometiendo curación de trastornos que no son curables haciendo en ocasión perder un tiempo precioso.

Otros recursos disponibles en Espectroautista. info

jueves, 11 de diciembre de 2014

¿Qué hacer cuándo te dice "mamá, quiero un móvil"?

Me gustaría tener la respuesta a esa pregunta. Pero va a ser que no. Pediría entonces que algunos de vosotros más expertos en la materia de convivir con hijos adolescentes soltéis vuestras pistas.
 
Laia ha cumplido recientemente 11 años y ya desde hace unos meses me pide un móvil. La temporada navideña se presenta con premeditación y alevosía como la ocasión perfecta y lo ha incluido en su carta a los Reyes a pesar de que tanto su padre como yo le hemos dicho que no va a caer.... Sin embargo, la presión social es enorme y vas viendo como las familias de alrededor ya tienen más o menos decidido en qué momento (a corto plazo) van a ceder ante las peticiones de sus hijos.
 
 
A mí me parece que todavía es pronto. Y de hecho, todo lo que he ido leyendo estos días, apunta a que la edad a la que los chavales están preparados para tener un móvil inteligente (smartphone) se sitúa entre los 14 y los 16 años.
Las estadísticas hablan de que la inmersión en el mundo móvil se produce mucho antes de las edades recomendadas. De hecho a los 14 años más del 80% de los chicos y de las chicas tienen móvil, y las cifras son elevadas también a los 12 años e incluso antes.
 
La presión social sé que todavía aumentará más el próximo curso. El paso de la primaria a la secundaria, la importancia cada vez mayor que va a ir adquiriendo el grupo de iguales, el despunte de la autonomía en los recorridos entre casa y el cole.....
Una parte de los padres valoran muy positivamente que el menor tenga móvil porque es una forma más de poder localizarlo. No deja de ser una excusa para la vigilancia. Algunos lo han llamado la "correa digital". Confieso que a mí también me tranquiliza saber que podré localizar a mi hija cuando no esté conmigo. Pero, antiguamente ¿cómo lo hacían? ¿Eran nuestros padres unos descerebrados que nos dejaban salir solos simplemente confiando en nosotros?
Me planteo si la necesidad será real o impuesta por los tiempos que vivimos.
 
A nuestros niños se les viene llamando nativos digitales. Saben manejar las herramientas digitales desde bien pequeños con una destreza que con frecuencia nos deja maravillados. Sin embargo, conocer el uso de las herramientas no es sinónimo de conocer las dinámicas, los riesgos, los "intríngulis" de la hiperconectividad. Todo esto tendremos que enseñárselo nosotros (quién sino?) y para ello será necesario conocerlo también nosotros muy bien.
 
Algunas cosas que tengo claras son que me voy a poner a buscar activamente información sobre seguridad para luego compartirla con mi hija (intentaré ir contando por aquí). Además antes de dar el salto estableceré unas normas de uso que hagan referencia a espacios, tiempos y tipos de utilización. Por otro lado, y luego ya entrando en términos de educación en economía, tengo que plantearme quién va a pagar la factura y desde luego está más claro que el agua que de entrada no va a tener un teléfono "5 estrellas".
 
¿Y vosotros cómo habéis abordado este tema?

PD: Un artículo reciente en prensa

martes, 9 de diciembre de 2014

Parto en el agua: ventajas y riesgos

Las salas de parto han cambiado de forma extraordinaria en los últimos años, con el fin de mejorar la atención al recién nacido y a su familia. En el plan de parto, las familias pueden reflejar sus preferencias, necesidades, deseos y expectativas respecto a un momento tan importante en sus vidas.

Uno de los elementos que ha entrado en muchas maternidades es una bañera o mini-piscina, para que parte del parto pueda producirse dentro del agua. Es una petición que ha incrementado su popularidad en los últimos años.

El parto se divide en 3 etapas: la etapa de dilatación, la etapa del expulsivo -que es cuando "sale" el bebé- y finalmente el alumbramiento -donde se expulsa la placenta-.

La inmersión en el agua durante la primera parte del parto, es decir, en el periodo de dilatación, disminuye la necesidad de analgesia y puede acortar la duración de esta etapa. Pasar este periodo sumergida en agua caliente disminuye el dolor de las contracciones, especialmente en la última parte del periodo de dilatación en la que el dolor es más intenso. La recogida de datos de diferentes partos muestra que la etapa de dilatación en el agua no se asocia con observar posteriormente diferencias en la frecuencia de parto vaginal o cesárea, en la utilización de oxitocina, en el traumatismo en la zona perineal o en el riesgo de infección.

Durante el periodo del expulsivo, la inmersión puede producir un aumento de la satisfacción materna. Sin embargo no se han podido evaluar de forma adecuada la seguridad del parto en el agua, ya que se han descrito algunos casos de complicaciones potencialmente graves, como por ejemplo sepsis (infección generalizada grave) en el bebé y/o en la madre, alteraciones del control de la temperatura, pérdida importante de líquido por rotura o desgarro del cordón umbilical, o ahogamiento del bebé por aspiración del agua. Los bebés recién nacidos y lactantes pequeños tienen el reflejo de inmersión o de buceo, que hace que las cuerdas vocales se cierren cuando están bajo el agua. Muchos lo habéis podido comprobar cuando los habéis llevado a natación bien pequeñitos. El problema es que cuando hay una situación de sufrimiento, de mala oxigenación, este reflejo se pierde y el agua puede entrar, originando complicaciones. 

Por todo ello, en el caso que os hayáis planteado utilizar el agua durante el parto, las recomendaciones van en la línea de que el expulsivo (el parir propiamente dicho) se produzca fuera de la bañera o piscina para seguridad de todos.

Podéis leer las conclusiones completas de la Sociedad Española de Neonatología y la SEGO aquí  





miércoles, 3 de diciembre de 2014

"Mamá, tengo miedo"

Cualquiera que tenga hijos pequeños ha escuchado más de una vez la frase "Mamá (o papá), tengo miedo" dicho en diferentes momentos y con distintos tonos de voz (mayoritariamente a grito pelado en medio de la noche oscura...). 

La infancia es uno de los momentos de la vida en la que más miedos se tienen. El tipo de miedo y las reacciones a los mismos van evolucionando a la par que lo hace el desarrollo del intelecto y la maduración biopsicosocial. 

A los dos años aproximadamente, el niño o la niña deja de ser un bebé y empieza a manifestar su individualidad. Aparte de ser la época de las rabietas, de manifestar sus preferencias e iniciar el camino hacia la autonomía, también es común que sea la época en la que aparecen de forma más evidente los miedos. 

Los miedos en esta primera etapa están relacionados sobretodo con personajes imaginarios, monstruos, fantasmas, personajes animados, que preferiblemente surgirán en momentos de soledad o en medio de la oscuridad. Estos miedos hacen sufrir mucho a niños y también a padres, porque muchas veces no sabes cómo actuar ni qué decir. Seguramente lo mejor es "empoderar" a nuestros hijos contra estos miedos, no tanto que sepan que pueden contar con nosotros -que también- como elaborar estrategias para que ellos mismos puedan combatirlos. 

Muchas veces tendemos a decirles que los monstruos no existen. Negando el monstruo, negamos el miedo. Y el miedo existe. Puede resultar más útil dejar al peque que se exprese, que explique detalles, poder hablar de ello e incluso introducirse en la historia imaginaria que les da pavor y luchar contra el monstruo introduciendo estrategias que luego podrá utilizar para cuando vuelvan esos pensamientos. 
Los rituales o algunos objetos de apego pueden servir para amortiguar el miedo. También algunos cuentos o el juego simbólico en momentos en los que no hay ansiedad, pueden ser de gran utilidad. 

Cuando se dan circunstancias excepcionales como enfermedad, ingreso hospitalario, o algún hecho trascendental en el seno de la familia, es posible que se agudicen los miedos. En esos momentos excepcionales debemos ser especialmente flexibles y sensibles a sus temores. 

Posteriormente los niños un poco más mayores, a partir de los 6-8 años, suelen superar los miedos que están en relación con los personajes imaginarios. El miedo a la oscuridad también parece pasar página. Pero aparecen miedos más realistas que muchas veces nos acompañarán el resto de nuestra vida. Miedo a que nos roben, a las catástrofes, también aparece el miedo a la muerte. Mis hijas desde hace unos meses tienen miedo a la muerte. La vivencia de la muerte de su abuelo de forma brusca les ha incrementado el miedo a la pérdida. 

En esos casos puede ser incluso más difícil reducir la angustia de nuestros hijos, porque tenemos que trabajar también nuestros propios miedos y ansiedades de adulto. Generalmente nuestra cultura censura la expresión del miedo. Pero que no se pueda hablar de ello no lo hace desaparecer. Además se suele hacer equivalente a una persona valiente a una que no tiene miedo. Y el que es realmente valiente es el que se enfrenta a las cosas a pesar de que le dan miedo....

Más adelante y acorde a la maduración aparecerán miedos que también nos acompañan a los adultos: miedo al ridículo, miedo al fracaso, etc. Y también nos tocará saberlo gestionar, trabajando la autoestima. Si desde pequeños reforzamos su autonomía frente a los miedos "de niño pequeño" seguramente mejoraremos el abordaje posterior de los miedos "de mayor". ¿Te has preguntado cómo superaste de pequeño tu miedo a la oscuridad? Quizá las estrategias de entonces puedan servirte ahora....

lunes, 1 de diciembre de 2014

La vacuna contra el neumococo estará financiada en el año 2016

El viernes por la noche a través de twitter (desde hace tiempo, el lugar donde me acabo enterando de todo), conocí la noticia de que el Ministerio de Sanidad y las Comunidades Autónomas, han pactado la financiación de la vacuna contra el neumococo (Prevenar) a partir del año 2016
Si se llega a cumplir, teniendo en cuenta que para el año 2016 todavía quedan unos cuantos meses, es una muy buena noticia. 

La vacuna antineumocócica ha estado financiada puntualmente en algunas comunidades. Las comunidades autónomas tienen transferidas las competencias en sanidad. De forma que la decisión o no de vacunar de determinadas vacunas, corre a cargo de los presupuestos de cada comunidad. Así que me queda la duda, con la noticia aparecida en los medios de quién va a costear el importe....si serán las comunidades -y entonces veremos a ver si realmente es una medida universal o luego irán saliendo alegaciones en función de los propios presupuestos- o será el propio Ministerio -café para todos?-. 



Actualmente solo se administra gratuitamente dentro del calendario sistemático y financiado en Galicia. La retirada en Madrid (se administró sistemáticamente entre el 2006 y el 2012) originó bastante polémica, porque allí se había documentado de forma controlada la reducción progresiva de la enfermedad neumocócica invasiva en la población (niños y adultos) conforme las diferentes cohortes de niños iban estando vacunados año tras año. En breve, los datos nos mostrarán como paralelamente a la retirada de la vacunación sistemática, los casos en Madrid han vuelto a incrementarse.

Aquí en Catalunya, la vacuna antineumocócica, siempre ha corrido a cuenta de nosotros los padres. En nuestras consultas en el Hospital de Nens, podemos presumir de que tenemos unas tasas altísimas de vacunación. Los pediatras somos muy proactivos con esta vacuna y los padres hacen el esfuerzo por vacunar. El precio no es una cuestión menor. Poner las 4 dosis recomendadas entre los 2 y los 15 meses cuesta más de 300 euros. El hecho de que no sea una vacuna financiada incrementa las dudas. No solo en la cuestión económica, sino porque muchas personas no entienden por qué esta vacuna no está financiada, y otras sí.

El neumococo es una bacteria que reside en la faringe de algunas personas. En situaciones de disminución de la barrera inmunitaria o en contagios recientes, es capaz de producir patología, que en algunos casos puede ser grave. Los bebés y los niños pequeños así como las personas de mayor edad son las poblaciones más susceptibles a enfermar. Por eso la vacunación se recomienda precozmente. Y de hecho esta vacuna también ha ido sustituyendo a la vacuna antineumocócica polisacárida que se administraba a la población adulta.

miércoles, 26 de noviembre de 2014

Tecnopesimismo

Hace tiempo que recibo visitas y mensajes de personas que forman parte de empresas que se dedican a la tecnología en el ámbito de la salud. La verdad es que he conocido a personas fascinantes y me  han presentado proyectos y herramientas muy chulos ligados a las posibilidades que ofrece internet. 

También sabéis que me gusta todo este mundo. Las redes, la tecnología, las nuevas formas de hacer en medicina y en la relación médico-paciente. Me creo este nuevo escenario y voy explorando diferentes caminos. 

Hasta ahí todo correcto. 

El problema muchas veces es cuando quieres trasladar todo eso que sobre el papel o sobre un móvil es tan fascinante a la vida profesional real. Las dificultades son importantes. 

En primer lugar porque la tecnología sigue siendo cara. No digo que desarrollar algunas aplicaciones o herramientas no tenga su dificultad. Pero creo que los precios siguen estando hipertrofiados.

Por otro lado, creo que los actores principales del juego fallan. Las empresas tecnológicas se creen sus productos, los desarrollan con esmero y los presentan. Algunos también te dan un buen servicio postventa. Pero, ¿qué pasa con los profesionales? ¿Y qué pasa con los pacientes?

Los profesionales no están por la labor. Aparte de los anticuerpos que puede generar una actividad nueva, desconocida, que no se controla, están los recursos. Introducir nuevas herramientas, en muchas ocasiones se plantea como un ahorro de tiempo y de dinero, pero esto casi nunca es así. Algo tan sencillo como gestionar un e-mail con un paciente precisa su tiempo y su espacio. Y en la mayoría de ocasiones ese tiempo se rasca del tiempo personal, no se contempla como actividad asistencial. 

La profesión médica no está en el mejor momento laboral de la historia. Independientemente del prestigio social perdido o no, las condiciones laborales, incluyendo tiempo de dedicación y retribución, no son buenas. Estamos a la cola de los países supuestamente desarrollados en ese aspecto. Los médicos que se ganan bien la vida, o son un grupo privilegiado o lo consiguen a base de muchas horas de trabajo, no siempre en horarios conciliadores. Introducir una sobrecarga a ese trabajo diario, es inviable a no ser que sea un "frikie" de las nuevas tecnologías (que haberlos, haylos...para muestra un botón). Y es difícil medir el retorno de la inversión en tiempo y en dinero que supone que una parte de tu tiempo lo dediques a formas asistenciales no convencionales. 


Por otro lado los pacientes suelen acoger de bastante buen grado todos los gadgets y toda la tecnología que introduzcas. Es indiscutible la mejoría en la percepción de la calidad percibida, del grado de satisfacción, el aumento de la fidelización. Pero la pregunta del millón es: perfecto te gusta, pero....¿estás dispuesto a pagar por ello? La mayoría de veces la respuesta será no. Acostumbrados como estamos a una sanidad pública y gratuita (por lo menos hasta las últimas reformas...sin comentarios...), a que pagar una mutua de asistencia privada equivalga en el imaginario colectivo a medicina privada y a muchas prestaciones, a que el nivel sanitario sea muy bueno, es difícil pensar en pagar por según qué servicios. La muestra más clara es el rotundo éxito mediático (premios, descargas de las versiones "free", etc) que pueden tener algunas aplicaciones móviles de salud y que sin embargo no hay manera de monetizar. 

Mi conclusión es que estamos tecnológicamente preparados, seguramente muy preparados. Superando los problemas de interoperabilidad entre sistemas (otro gran qué), casi todo está inventado o en la mente de alguna cabeza privilegiada. Podemos tener una herramienta a medida de forma más o menos al alcance. Pero culturalmente seguimos inmaduros. Y a corto plazo será difícil que el escenario cambie radicalmente.

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