lunes, 2 de marzo de 2015

Caries en la primera infancia: prevenible al 100%

¿Sabías que la caries es la enfermedad crónica más frecuente en la infancia? Yo no lo sabía hasta hace poco, y seguramente es porque no prestamos suficiente atención, tampoco los profesionales, a la salud bucodental, a pesar de que forma parte de la salud general de las personas.

Las caries en niños muy pequeñitos van en aumento. Muestra de ello es que recibo muchas consultas aquí en el blog sobre ese tema. Y las consultas no van en la línea de la prevención, sino que tratan de qué hacer una vez se ha producido el problema, a veces casos dramáticos. 

Otra de las cosas más interesantes a conocer es que la caries es prevenible casi en todos los casos. Sabiendo qué factores son predisponentes y siendo muy constantes en la higiene dental desde que aparece el primer diente, podemos evitar males mayores. 

A veces el diagnóstico precoz es difícil. Los dientes incisivos superiores (los del medio, arriba) son los que suelen estar mayoritariamente afectados y es necesario levantar el labio para poder observarlos. La visión de cualquier problema en los dientes de abajo es más sencilla porque se ven con más facilidad al reír o abrir la boca. Las lesiones precursoras de las caries son unas manchitas blanquecinas en el esmalte.


Aunque sean dientes de leche y se vayan a cambiar es conveniente tratar las caries en el caso de que se produzcan, ya que pueden alterar los dientes permanentes por proximidad, entre otras cosas.

Las causas de las caries en la primera infancia suelen ser multifactoriales. Por un lado existe una elevada posibilidad de que los padres que son portadores de las bacterias causantes de caries, se las transmitan a sus bebés en el contacto íntimo (besos, compartiendo cubiertos y comida, etc). Por otro lado, los dientes que están saliendo tienen un esmalte más inmaduro y son de esta forma más susceptibles. El cepillado puede ser infrecuente y se tiene miedo al flúor (hay cierta fluorofobia), y por supuesto el cepillado va a depender del adulto, ya que el niño pequeño es incapaz de autolimpiarse de forma efectiva (incluso hasta los 8 años!).
Algunas situaciones incrementan el riesgo de caries como por ejemplo que los padres tengan o hayan tenido una historia de caries, las comidas azucaradas diarias o la toma de muchas dosis de algunos fármacos (atención a la presentación pediátrica del ibuprofeno a la que muchos son devotos!). Los niños que siempre están con comida en la boca (especialmente dulces) tienen mayor riesgo también: el pH de la boca permanece así demasiado ácido y eso perjudica a los dientes. 

La relación entre lactancia materna y caries no ha quedado establecida. Os adjunto aquí el documento -muy interesante- del Comité de Lactancia Materna de la AEP en el que habla de este tema.
Los dentistas siempre explican que muchos de los niños menores de 3 años que atienden con caries, siguen con tomas nocturnas a partir del año de edad (de lactancia materna o de lactancia artificial).
La discusión está servida (aunque en el ánimo de esta entrada no es crear ningún tipo de polémica). A lo mejor ambas partes tienen su parte de razón, desconozco la bibliografía de unos y de otros en detalle para "mojarme". Pero seguramente en la importancia de la higiene, todas las posturas estarán de acuerdo.

Quizá el mensaje principal de esta entrada es aprender a fijarse y a cuidar los dientes desde que salen.

miércoles, 25 de febrero de 2015

Lo que no puedas demostrar con argumentos, prohíbelo

Ayer un colega me hizo llegar una nota infomativa del Departament sobre la vacuna de la varicela. Advertía de que los profesionales no podemos administrar la vacuna de la varicela que traen los pacientes a las consultas, debido a que la vacuna no tiene autorizada la distribución en el estado español fuera de las recomendaciones oficiales, y que por ello no se tienen garantías sobre la trazabilidad y la calidad de la misma.


Desde que empezó toda esta historia en verano del 2013, la mayoría de los pediatras hemos defendido el derecho de las personas a vacunar a sus hijos de enfermedades prevenibles. Como mínimo resulta curioso que en una época en la que los esfuerzos de la administración no estaría mal que se emplearan en luchar contra los movimientos antivacunas, resulte más sencillo no vacunar que querer hacerlo. 

Los argumentos que se han dado para frenar la vacunación contra la varicela son rebatibles punto por punto, los estudios en otros países que llevan años vacunando son contundentes, y los datos sobre la incidencia de la enfermedad en nuestro medio se han incrementado, no podía ser de otra manera.

Los padres no son tontos. Buscan información, conocen lo que opinamos los pediatras, y quieren vacunar. Buscan la manera de hacerlo, y traspasan fronteras. Ahora el problema resulta ser que hay dudas sobre la conservación de las vacunas. Claro. El transporte en condiciones adecuadas a mí también me preocupa, las vacunas pierden efectividad si no están bien conservadas.

La pregunta es, ¿era necesario llegar a esta situación? ¿Alguna alta instancia va a poner fin a este despropósito? ¿Esto es legal?

Otra cuestión que me planteo es qué pretenden hacer con el resto de vacunas que también traen los padres, que pagan de su bolsillo y que deberían estar financiadas como en otros países desarrollados. Y con otros medicamentos que los padres transportan y que también necesitan unas determinadas características de conservación. ¿Confiamos en las familias o pensamos que no saben lo suficiente?

Esperemos que en algún momento la sensatez caiga por su propio peso o cambie el color político y quizá así tengamos suerte.
 


lunes, 23 de febrero de 2015

La insoportable pesadez de la espera en Urgencias

Querido usuario de las Urgencias Pediátricas,

Nos visitas estos días en los que las cifras de número de pacientes diarios llegan a su pico anual. La gripe no da tregua y el número de niños que tienen que ser atendidos es muy alto desde hace alguna semana y todavía continuará unos cuantos días.

Sabemos que estás cansado de esperar. Esperar no le gusta a nadie. 
Quizá a estas alturas también estarás cansado de las muchas noches de desvelo encadenadas, por las fiebres, toses y males infantiles varios. Sabemos que las "malas rachas" en los niños alteran mucho tu día a día: los trabajos no perdonan, los padres recientes llegamos a todos lados con la lengua fuera. Es una etapa dura.

Tu problema de salud es muy importante para nosotros. También es importante el del paciente que tienes sentado a tu derecha, el del que tienes a tu izquierda, el del que tienes enfrente o detrás. Nuestro deber es actuar con equidad y justicia, también con solidaridad. 

Nos gustaría que supieras que los profesionales también estamos cansados. Mañana seguramente estaremos expuestos a la misma presión asistencial. Ayer también lo estuvimos. Intentando darle a cada uno lo que necesita. 

A nosotros tampoco nos gusta que esperes. Si esperas sueles entrar más nervioso o crispado. Probablemente nos hablarás de peor humor. Quizá no entiendas que tanta espera se resuelva en una visita de pocos minutos y sin ninguna exploración complementaria. 

Decirte que salvo escasos errores de apreciación, los pacientes están clasificados y si te toca esperar es porque tu peque puede esperar. Cuando la urgencia lo requiere, lo dejamos todo y te atendemos. Quizá en algún momento lo has podido comprobar y ahora comprendes mejor la espera de hoy.   

Los recursos suelen estar incrementados en la época epidémica. Aun así es difícil que no haya espera con estos picos de visitas. Si entran 30 ó 40 pacientes en una hora, no puede haber 30 espacios y 30 pediatras dispuestos a atenderte. Intentamos ser todo lo ágiles que podemos. Salvo alguna escapada rápida a comer algo y a vaciar la vejiga, levantamos poco el culo de la silla en jornadas maratonianas. 

Ya sabemos que pagas por este servicio. A veces una cifra que resulta un esfuerzo para tu economía. Lo que tú pagas no siempre es acorde a lo que nosotros cobramos, ni a lo que en realidad tienes derecho. Pero nosotros no nos paramos en valorar la asistencia en términos económicos. De nuevo pensamos en darte lo que tu peque necesita. Ni haciendo en exceso -que tampoco es bueno- ni en defecto. 

No nos juzgues por tener caras de cansados y de preocupación en algún momento. Te puede parecer que también estamos enfadados. En una guardia cualquiera muchos pacientes pasarán por nuestras manos. Algunos nos van a preocupar enormemente, a veces durante muchas horas. Sin dejar de pensar en los que todavía esperan fuera y que quizá también acaben preocupándonos.

Entre los médicos solemos decirnos para animarnos, que por muy mala que sea una guardia, en algún momento se acaba. Para ti también vale: por muy larga que sea o te parezca la espera, tiene fecha de caducidad. Todos en nuestro día a día tenemos muchas prisas, estamos acostumbrados a la inmediatez y en los temas salud no va a ser diferente. 

Por todo ello te pediría....que tengas paciencia. El invierno se acaba pronto. 
Afectuosamente,

Una pediatra de Urgencias






viernes, 20 de febrero de 2015

Hoy cumples 8 años

Hoy cumples 8 años y me gustaría poder detener el tiempo. Para tenerte niña, con tu inocencia, con tu sonrisa. Sin darte cuenta y casi de puntillas te conviertes en líder de cualquier reunión de gente. Porque eres transparente, lo que piensas lo dices, lo que dices lo piensas, lo que no sabes lo preguntas, lo que sientes lo expresas. Cuando haces un cumplido o dices palabras bonitas tu lenguaje corporal te acompaña y la gente se siente bien, querida y acogida a tu lado. Ojalá no pierdas esa humanidad que te caracteriza, es un valor en crisis en esta época en la que a veces da la sensación de que uno está rodeada de tiburones.

Hoy cumples 8 años y me maravillo con el despertar de tu inteligencia. Tus neuronas van estableciendo conexiones y empiezas a entender muchas cosas de la vida. Tus preguntas cada vez me hacen pensar más. Cómo te gustan las matemáticas. El cálculo mental te chifla, vas a ser una crack en eso.
 
Hoy cumples 8 años y sigues hermosa. Hermosa por fuera y hermosa por dentro. Me sigue dando mucha alegría ver cómo te despiertas por la mañana y lo primero que haces es sonreírme o cómo sales del cole corriendo para darme un beso. No sé cómo pude vivir 32 años sin ti. Que tengas un feliz cumpleaños y una feliz vida, mi dulce Irene.



miércoles, 18 de febrero de 2015

Si tu pediatra te recomienda no vacunar..... sal corriendo!



Las cifras de niños no vacunados van en aumento. Esta es una triste realidad a la que la mayoría de los países considerados "desarrollados" nos enfrentamos. Es paradójico que haya personas que no tienen acceso a las vacunas en países en vías de desarrollo y mueran por ello, y en zonas ricas y privilegiadas tengamos algunos "caprichos". Tenemos que decirlo más y más alto: las vacunas salvan vidas. 

Ayer en twitter leía la noticia de que muchos pediatras en EEUU empiezan a rechazar como pacientes a niños no vacunados o cuyos padres no tienen intención de vacunar.  La reciente epidemia de sarampión en el país ha hecho saltar las alarmas. El rechazo a estos pacientes es comprensible: por un lado es posible que sea difícil congeniar con padres antivacunas cuando se está en desacuerdo en un tema tan fundamental del control pediátrico y por otro lado, es cierto que en momentos en los que las salas de espera están llenas, se pueda poner en riesgo a otro niño.

En mi hospital en algún momento hemos tratado este tema, aunque de momento es potestad de los diferentes pediatras decidir si "aceptamos" o no a estas familias como pacientes. No es una decisión fácil porque son visitas muchas veces complicadas. El rechazo a la vacunación muchas veces no va solo, y va acompañado de otras peculiaridades. 
Por mi parte, por el momento, no he tomado la decisión drástica de no aceptarlos. Primero por los propios niños, que al final son los que asumirán las consecuencias de las decisiones de sus padres (en este y tantos otros temas), y porque a mí particularmente me da cierto miedo pensar en qué manos caerán si los pediatras "convencionales" no queremos atenderles. 
Por otro lado por los padres. Tras la manifestación de no querer vacunar muchos profesionales hacen un paso atrás. Otros entran en claro conflicto. Reconozco que cuesta no entrar en conflicto. Sin embargo, si tras el primer "encontronazo" no hay "heridos graves" y esos pacientes vuelven, es posible que se establezca cierta relación de confianza que permita desmontar con argumentos y documentación si es preciso todo el universo antivacunas. 

Todo esto es la teoría. He tenido en los últimos meses dos pacientes que no estaban vacunados en la consulta. He intentado no ser paternalista con los padres, pero lógicamente el tema de las vacunas y nuestras diferencias de criterio se respiran en el ambiente. Y aunque he preferido pasar de puntillas sobre la cuestión, a la espera de que en visitas sucesivas se pudiera ahondar en el tema, la verdad es que he fracasado y no han regresado. Muchas veces me pregunto qué profesionales deben encargarse de acompañarles y de si los niños enfermarán de enfermedades vacunables.

Siempre digo que antivacunas "verdaderos" hay muchos menos de los que circulan en la red. En internet están organizados, hacen páginas muy bonitas y convincentes. En la realidad de nuestras consultas, es verdad que algunos padres tienen dudas...."he oído que....", "tengo miedo a...", etc, pero generalmente confían en nosotros y en nuestras explicaciones y vacunan. Mucha gente pierde el miedo después de comprobar que después de la primera vacunación la vida sigue como antes y no se cumplen las predicciones apocalípticas.... 

Los pediatras tenemos que seguir tratando este tema. Dando todas las explicaciones que sean necesarias. Calmando las inquietudes y manejando bien los datos aplastantes sobre la efectividad de las vacunas. Es normal que las personas se hagan preguntas, todo el mundo quiere lo mejor para sus hijos...

En cualquier caso, lo que más me aterra, es comprobar que hay algún pediatra sobre la faz de la tierra....-y haberlos haylos- que recomienda no vacunar. Otros argumentando sobrecargas inmunes y otras fanfarrias establecen unas pautas de vacunación abigarradas y separadas en el tiempo sin ninguna justificación. 

Tú, padre o madre reciente, es normal que en algún momento puedas dudar de las vacunas, estamos muy sugestionados por toda la información a la que tenemos acceso. Puedes preguntar, puedes buscar, estás en tu derecho.....pero si tu pediatra te recomienda no vacunar, huye como si huyeras de la peste!!

lunes, 16 de febrero de 2015

La maternidad y la culpa


Como sabéis existen diferencias tendencias a la hora de criar a los hijos. Tendencias que con frecuencia pueden parecer enfrentadas, aunque pienso que hay más cosas que nos unen como madres de las que nos separan. 

Sin embargo hay una compañera de viaje que parece acompañar a todas las madres del siglo XXI, independientemente de cuál sea su estilo en esto del criar: la culpa

La culpa parece intrínseca a la maternidad. Las madres nos acabamos sintiendo culpables por todo: por lo que hacemos y por lo que dejamos de hacer, por lo que creemos, por lo que queremos ser o por lo que somos. Esto es un no parar....

Seguramente el acceso imparable a la información propicia que estemos expuestos a muchas lecturas y a muchos análisis de las cosas. Y seguramente las cosas son más sencillas de lo que pensamos tras muchas vueltas y vueltas. Pero sigue produciéndome perplejidad cómo mujeres inteligentes, "echadas pa' delante" en sus vidas personales y/o profesionales, son un mar de dudas y de sentimientos de culpa cuando tienen un hijo. No sé en qué momento se produce ese cambio de "chip" y pasamos a ser tan vulnerables, a creernos analizadas bajo cientos de lupas, a compararnos con modelos que no tienen por qué ser mejores que los que nos brotan del interior....

No sé hasta qué punto los blogs que hablamos sobre maternidad tenemos parte de responsabilidad. Al final todas las que escribimos sobre nuestra experiencia maternal acabamos exponiendo nuestra mejor cara, en definitiva la "buena madre" que todas llevamos dentro. No sé si algunas mujeres leyéndonos se sentirán un poquito más "malas madres". A mí a veces me pasa.

En cualquier caso, reinvindico el derecho de las madres a equivocarnos y a ser imperfectas, "el que hace lo que puede, no está obligado a más".

lunes, 9 de febrero de 2015

Atragantamiento y disfagia en niños: cuando la medicina sola no basta

Hace ya algún tiempo escribí un post a cuatro manos con María, de Madres Cabreadas. La experiencia fue tan chula que decidimos repetir. Este nuevo post lleva un tiempo cociéndose, reconozco -y pido disculpas- que más en mi tejado que en el suyo, para intentar dar la doble visión, personal y profesional de un problema de salud. 
A María tuve la suerte de conocerla, de "desvirtualizarla" hace unos meses. Fue una tarde emocionante y muy "nutritiva". Las personas maravillosas que he ido conociendo gracias a las redes es lo mejor sin duda de las redes. Espero que disfrutéis la lectura.


"Hace un tiempo Princesita se atragantó comiendo un bocadillo. No fue grave, en todo momento respiró, pero se asustó muchísimo, tosió, lloró, y seguramente se le quedó la garganta irritada o algo dañada del esfuerzo.
Los atragantamientos se pueden producir en cualquier momento y en cualquier persona. Se produce por una incoordinación entre la vía digestiva y la vía respiratoria, que convergen en la faringe. La madurez para deglutir alimentos sólidos se va produciendo en los primeros meses de vida. Por eso la alimentación del recién nacido y lactante pequeño al inicio es necesariamente líquida.
Personas más mayores o con algún problema neurológico o por problemas anatómicos, también pueden tener más dificultades para la alimentación y atragantarse con más frecuencia.
Este episodio, que nunca anteriormente le había sucedido, se repitió alguna vez más en las dos siguientes semanas, desembocando finalmente en  un miedo atroz a tragar sólidos.
La hora de la comida le producía verdadero pavor a mi niña, hasta el punto de que se le “olvidó” tragar. Tenía que concentrarse para deglutir correctamente, y todo el rato carraspeaba, tosía y bebía agua para ayudar a pasar los alimentos. Lo hacía llorando y asustada.
Cuando ocurre algún evento adverso en una actividad que teníamos automatizada, puede ocurrir que parezca que haya que volver a aprender de nuevo. Esto por ejemplo les ocurre a los bebés cuando justamente se sueltan a caminar. Si tienen una caída importante pueden coger miedo y aquellos primeros pasos que empezaban a estar automatizados, deben volver a “pensarse”. A veces tardará bastantes semanas en perder el miedo y volverlo a intentar. 
Al tercer día sin ingerir sólidos la llevé al médico muy preocupada porque es una niña muy delgadita, sin un átomo de grasa en su cuerpecillo. Temía que se desnutriera. 
Bueno aquí ya sabéis que los pediatras –por lo menos de mi escuela- somos poco alarmistas. Un niño no se desnutre en poco tiempo, y los delgaditos no tienen por qué estar desnutridos, a veces justo lo contrario! 
Le intentaron hacer una fibrolaringoscopia, sin éxito, para descartar cualquier lesión en la garganta que le estuviera impidiendo tragar, aunque ya me adelantaron que parecía más bien de tipo nervioso, por el miedo al atragantamiento provocado por el que sufrió semanas antes.
La fibrolaringoscopia es una prueba complementaria de imagen, que permite a través de una cámara que va insertada en un pequeño tubo, recorrer la anatomía de la faringe y la laringe. Al ver directamente estas zonas anatómicas, habitualmente ocultas, puede visualizarse si existe alguna causa “física” que cause la dificultad para deglutir.
La niña no soportó el dolor del tubito bajando por la nariz hasta la garganta, y no la forzamos ni un poco. Yo estuve todo el tiempo con ella agarrándola de la mano, y cuando vi que sufría, le dije al doctor que parara, y no le practicó la prueba, quedando pendiente de observar la evolución.
El papel de los médicos fue, más bien tranquilizar a Princesita e infundirle confianza en ella misma para que perdiera el miedo a tragar. Le explicaron que no estaba enferma, que no tenía nada malo en la garganta, y que no iba a atragantarse más, que sólo le había pasado una vez en su vida. Fueron encantadores.
Aunque la laringoscopia es la prueba que permite visualizar la anatomía, realmente por la historia clínica, era poco probable que hubiera un factor anatómico causante del problema. Entiendo que por eso no se insistió en realizar la prueba. En caso de sospechar una masa o algún objeto enclavado, no hubiera habido mucha alternativa….Eso sí, en pruebas dolorosas o que generan ansiedad, siempre hay posibilidad de utilizar sedación.
Yo tenía claro mi importante papel en el problema. Sabía que mi apoyo, y mi proximidad le darían la seguridad necesaria para vencer el miedo. Le dije que juntas íbamos a aprender a comer de nuevo, como ya lo hicimos una vez cuando era bebé, y lo volveríamos a conseguir.
Cuando el origen de los problemas es psicógeno, o no lo es, pero se añade un componente psicógeno, desatender esta necesidad es sinónimo de fracaso. No solo los fármacos curan….
Para que lograra tragar automáticamente de nuevo, me sentaba con ella en cada comida y veíamos dibujos animados con el Ipad para que estuviera distraída, o le hablaba de cosas interesantes, mientras ella hacía el movimiento de tragar exageradamente y se concentraba para hacerlo correctamente y no atragantarse. A veces las lágrimas le caían por la cara, pero yo le decía que tarde o temprano lo conseguiríamos, que yo iba a estar siempre con ella.
Teníamos una canción para pasar el rato de la comida. A ella le gustaba poner siempre el video en la mesa, y nos reíamos juntas. Se trata de cinco monitos pequeños que saltan encima de una cama y cada vez se va cayendo uno, y van quedando menos. Es una canción infantil en inglés para que los niños pequeños aprendan a restar. Se convirtió en nuestro talismán.
También le conté un cuento sobre una niña a la que le daba miedo tragar, y cómo lo superó. Le encantó y ayudó mucho. Durante esos días fui su sombra, incluso me acostaba una ratito con ella por las noches antes de irme a mi cama.
Una semana estuvimos con los monitos saltando en la cama acompañándonos en todas nuestras comidas. Y mi niña fue mejorando. Cada pequeño logro lo celebrábamos, fue cogiendo confianza otra vez y se dio cuenta de que podía hacerlo y finalmente lo consiguió.
Paciencia, plantearse pequeñas metas cada día y sobretodo confiar en que lo van a conseguir y que vamos a estar a su lado para acompañarles. 
psio
Aprendió a comer de nuevo. Tan sólo tenía que vencer el miedo, y mi pequeña valiente lo logró superar. Sólo necesitaba que su madre la cogiera de la mano y le dijera que podía y que no iba a estar sola.
Hasta la fecha no ha vuelto a tener problemas para tragar alimentos, y de esto hace ya varios meses."

El papel de los padres es fundamental cuando el origen de los problemas es psicógeno. No obstante, en ocasiones puede ser de ayuda consultar con algún profesional. Y no tiene por qué darnos vergüenza, saber pedir ayuda también es importante cuando aparecen dificultades.

Por último y no menos importante, recordad padres recientes, que aunque el caso del atragantamiento no fue a más, es interesante tener cierta formación en técnicas de desobstrucción de la vía área en casos de atragantamiento. Saber algunas pequeñas maniobras, puede salvar una vida!


LinkWithin

Related Posts with Thumbnails