jueves, 26 de mayo de 2016

Los grupos de whatsapp de los padres: ¿utilidad o despropósito?

Los grupos de whatsapp se han instalado en nuestra vida cotidiana casi sin darnos cuenta en los últimos años. La multiplicación de estos grupos para temas diversos es una cuestión digna de análisis sociológico y de cómo hemos cambiado nuestros patrones de relación con otras personas.

Como siempre la tecnología no es buena ni es mala, es una herramienta que no va a desaparecer y que ha aportado muchas ventajas en muchos ámbitos, pero como casi siempre la importancia radica en el uso -o el buen o mal uso- que le demos.

Uno de los grupos de whatsapp en los que cualquier madre está -y hablaré en femenino porque los padres, los hombres, prácticamente no están o no participan de ellos- son los grupos de madres del colegio. Estos grupos supongo que originariamente creados con el fin de informar de asuntos relacionados con el ámbito escolar en el que se mueven nuestros hijos pueden en algunos casos llegar a niveles de contaminación elevados. 

Poder ser un canal de información para todas las familias tiene su parte positiva: por disponibilidad horaria o simplemente por no ser muy asiduo de los corrillos en la puerta del colegio, es posible que haya gente que se pierda información que puede ser interesante relacionada con los niños y sus actividades escolares.

Sin embargo, bajo mi punto de vista surgen toda una serie de inconvenientes:
  • Nos podemos convertir -todavía más- en la agenda de nuestros hijos Quizá porque a mi entender las responsabilidades de nuestros hijos en el colegio van en aumento progresivamente y acorde con su nivel madurativo, tiendo a "meterme" muy poco en sus tareas y obligaciones escolares. Es decir que si un día tienen que hacer unos deberes y se han olvidado del libro de marras necesario....pues me parece sano que ellas sean quienes solucionen el problema a su manera o asuman las consecuencias del hecho. Seré mala madre, pero me parece que es la mejor forma de educarlas para la vida...
  • El lenguaje escrito, sin el cara a cara puede tener sus dificultades de interpretación porque no se asocian todas las demás cuestiones relacionadas con la expresión: el lenguaje no verbal, el tono, etc. Todos hemos tenido alguna vez alguna mala interpretación en este sentido. Imaginad en un grupo grande y con personas que no siempre nos conocemos en profundidad cómo puede repercutir esta cuestión.
  • La gestión de la intimidad y cómo se habla de temas privados, tanto nuestros como de nuestros hijos. Hay cuestiones que quizá sí tratarías con alguna de las personas del grupo, pero no parecen adecuadas para que las sepa todo el mundo. Además el hecho de no tener a las personas delante, genera una desinhibición que no tenemos en presencia física. Pero lo dicho, dicho está, y encima...¡queda por escrito! 
  • Los climas que se generan tanto en cuestiones positivas como negativas. En el momento en el que varias personas han opinado sobre un tema en una misma dirección, aunque tú pienses diferente, resulta muy difícil manifestar la opinión. Si tiendes a mantenerte callado -y hay mucha gente que observa y calla- fácilmente puedes estar catalogado dentro del grupo "pasota", como si no te importaran tus hijos.... de nuevo ¡mala madre!
  • Los rumores y los bulos se difunden como la pólvora. Un mensaje que llega a 30 ó 40 personas que a su vez lo difunden en sus otros grupos de amigos o familiares, puede propagarse a la velocidad de la luz. Un ejemplo recién salido del horno lo tengo con el brote por infección por enterovirus reciente, en el que algunos mensajes con tintes apocalípticos -en un contexto en el que la información oficial ha llegado mal y tarde- han sido espectaculares. Como parte positiva puedo decir, que mi post relativo a esta cuestión también debió correr por los grupos de whatsapp de padres -así me lo han comunicado algunos amigos y si no, sería inexplicable el número de vistas de esa entrada- de forma que los grupos de whatsapp también tienen en realidad capacidad para revertir rumores o "malas informaciones".
 
En el caso de mis hijas, quizá hemos llegado "tarde" a estas posibilidades tecnológicas y por ejemplo con la mayor no tengo grupo de whatsapp de clase. Con la pequeña, que está en tercero, se ha abierto este curso escolar (¡mucho ha tardado!). Os confieso que cuando veo que me incluyen en un nuevo grupo (baloncesto, ballet, cumpleaños de..., regalo de cumpleaños de..., cena de..., concierto de...) se me cae el alma a los pies. El bombardeo está asegurado, y eso que reconozco que los padres con los que me relaciono hacen un uso discrecional del whatsapp comparado con lo que oigo por ahí. 
En cualquier grupo que se precie los mensajes desfilan sin ton ni son, a cualquier hora del día y en ocasiones para tratar temas que nada tienen que ver con el objetivo por el que se creó el grupo. Confieso 3 cosas: que los tengo silenciados de forma indefinida, que cuando hay más de 20 ó 30 mensajes acumulados los leo "en diagonal" y que al usar habitualmente 2 móviles, los grupos los tengo en el teléfono que no uso para mis actividades y relaciones más importantes. 

¿Y vosotros cómo gestionáis vuestros los grupos de whatsapp de padres?


miércoles, 18 de mayo de 2016

Alerta de salud y alarma social: el caso de las infecciones por enterovirus

Hace 24h saltó la alarma en la prensa tras un comunicado del Departament de Salut que expresaba que en las últimas semanas se habían conocido unos cuarenta casos entre niños menores de 6 años de una enfermedad vírica que evoluciona con síntomas neurológicos.

La semana pasada en la Reunió Anual de la Societat Catalana de Pediatria, desde el Hospital Vall d'Hebron que es quien ha aglutinado la mayoría de los casos, ya nos avisaron de que estaban observando estos casos desde febrero, con un incremento en estas últimas semanas. El salto a la prensa y la alarma posterior estaban a la vuelta de la esquina. 

Voy a intentar resolver algunas cuestiones que se están planteando en diferentes ambientes, especialmente en el escolar donde los docentes están francamente preocupados y los grupos de whatsapp de los padres son un polvorín, a veces con informaciones no del todo ciertas o correctas, fruto posiblemente del miedo que suelen originar las enfermedades infecciosas, especialmente cuando se producen brotes en niños que asisten a la escuela.


¿Qué virus es el causante?


Aunque no está aislado en todos los pacientes, se ha detectado en alguno de ellos el enterovirus D68. La familia de los enterovirus es numerosa y la mayoría de personas hemos tenido alguna infección por alguno de ellos en algún momento. Son bastante típicas de la primavera y en la mayoría de los casos son infecciones respiratorias o gastrointestinales comunes, que pasan sin pena ni gloria.
Es una familia extensa que incluye algunos virus más específicos como el virus de la polio o los coxsackies que originan la enfermedad boca-mano-pie o la herpangina.
Justamente este enterovirus D68 se asocia más a enfermedades respiratorias y ha originado diferentes brotes en Estados Unidos.

¿A quién está afectando?


Los casos detectados son pediátricos, niños menores de 6 años previamente sanos (la media entorno a los 2 añitos). 

¿Qué síntomas origina?


La infección se manifiesta con síntomas típicos de enfermedad viral con fiebre, tos, mocos, diarreas, lesiones en la piel (exantema), y se añaden síntomas neurológicos de los que los más característicos están siendo la parálisis flácida (como en la polio) y la encefalitis. 

¿Cómo se transmite y cómo se evita su transmisión?


La transmisión es a través de las gotitas de la saliva y transmisión fecal-oral. Por todo ello el lavado de manos y evitar el contacto íntimo con una persona enferma son las principales formas de evitar el contagio. En el caso de niños que llevan pañal, con los cambios de los mismos ser todavía más cuidadosos en el lavado de manos. 

¿Cómo se trata?


Si se sospecha que existe esta variedad de infección con síntomas neurológicos (confirmado con las pruebas pertinentes), se han activado protocolos de tratamiento con medicación antiinflamatoria y para aumentar las defensas. Además del tratamiento de soporte para ayudar a la hidratación o a la respiración. 
No existen vacunas que protejan de esta infección. 

¿Origina secuelas?


Por lo que estamos sabiendo, la mayoría de los niños se están recuperando en un tiempo razonable. Alguno de ellos todavía precisa rehabilitación. 

¿Qué debemos hacer ante una fiebre?


En principio las recomendaciones no cambian: vigilar los signos de alarma que siempre se recomienda controlar cuando hay fiebre y evitar el contagio con otras personas (esto incluye la exclusión escolar de los niños enfermos, nada nuevo bajo el sol).
Si se detecta algún síntoma o signo diferente como tendencia a dormirse, dificultad para mantener el equilibrio o caminar o temblores, es conveniente consultar en Urgencias.

¿Tenemos que preocuparnos?


No, de entrada. La alarma solo sirve para generar miedo y ansiedad. Estar alerta ante síntomas que no nos gusten y las medidas de higiene son las recomendaciones comunes. 
Los pediatras ya estamos pendientes, no sufráis.
Debemos ser prudentes ante el aumento de los casos en las últimas semanas pero sin sacar las cosas de contexto y sin divulgar mensajes que no conozcamos de primera mano (especialmente entre grupos de padres).

Otros posts amigos que os pueden resultar de interés:

- Neuronas en crecimiento
- Reflexiones de un pediatra curtido
- Hospital de Nens

martes, 17 de mayo de 2016

Vacuna del papiloma

La vacuna frente al virus del papiloma humano es una de las vacunas que más controversia ha generado desde que se empezó a administrar hace ya algunos años. Supuestamente implicada en efectos adversos abundantes (muchos de los cuales no han podido ser claramente relacionados con la vacuna) ha sido motivo de muchos titulares, de argumentos de grupos antivacunas y de polarización de las opiniones. Probablemente es a día de hoy la vacuna frente a la cual las familias tienen más dudas en cuanto a su aplicación. Las informaciones de diferentes medios y el hecho de que algunos médicos no apoyen esta vacuna incentiva el miedo. Y el miedo es el principal motor tanto para la vacunación como para la no vacunación.

El virus del papiloma humano es en realidad un conjunto de virus, ya que hay varias variedades. Actúa en la piel y en las mucosas y es un virus de transmisión sexual. Las infecciones con frecuencia son asintomáticas o subclínicas pero es un oncovirus: un virus capaz de infiltrarse en las células transformándolas en células cancerígenas. Eso es un proceso que se produce con el paso de los años, de forma que el cáncer puede aparecer muchos años después de haber contraído la infección. 

Detectar esa transformación celular es el motivo por el que se realizan los exámenes citológicos ginecológicos a las mujeres desde que son activas sexualmente. Una detección precoz puede facilitar un tratamiento precoz de la enfermedad. 

Aunque el cáncer de cuello de útero es el cáncer más frecuente causado por el virus del papiloma (los tipos 16 y 18, incluidos en las dos vacunas comercializadas), se ha demostrado también que la infección está implicada en otro tipo de cánceres genitales, también anal y oral. Y no solo en la mujer, también el hombre es susceptible de enfermar. Además, otro tipo de enfermedad de transmisión sexual, las verrugas genitales, también son debidas al virus del papiloma. Las verrugas o condilomas se consideran lesiones "benignas", que no matan pero seguro que mortifican a quien las sufre... La vacuna cuatrivalente incluye además de los tipos 16 y 18 implicados en el cáncer, los tipos 6 y 11 implicados en las verrugas.

La vacuna contra el papiloma evita que se produzca la infección y por tanto la cadena infección-transformación celular-cáncer que se produce después. Como la infección se produce a través de las relaciones sexuales, la vacuna debería aplicarse antes de iniciar las mismas (aunque puede utilizarse a partir de los 9 años). 
Actualmente en Cataluña se administra a los 11-12 años. Hay padres que piensan que es demasiado pronto. Supongo que no tienen en cuenta que la edad media para el inicio de las relaciones sexuales completas se sitúa en los 15-16 años, edad que sigue bajando y bajando...

Existen un montón de estudios de seguridad de la vacuna: os recomiendo este post de Luis Jiménez en Centinel donde repasa varios estudios científicos.
También en Pediatría Basada en Pruebas hay un post reciente que hace alusión a un artículo de Pediatrics donde se demuestra que no hay relación entre las vacunas (entre ellas la del papiloma) y el mayor de los efectos adversos temidos: la muerte.  

Los efectos adversos más frecuentes relacionados con la vacuna del papiloma ha sido la reacción local en el lugar de pinchazo y el síncope (desmayo). Los desmayos son más frecuentes con esta vacuna que con otras, aunque se sospecha que la edad de las niñas (pubertad) es un factor a tener en cuenta. El otro día la Dra. María Garcés comentaba en una charla, que los desmayos han disminuido de forma considerable en su consulta estableciendo un circuito de vacunación en el que las chicas entran por una puerta y salen por otra (por la puerta de atrás!), de forma que el grupo de iguales no se sugestiona. 

Los titulares de prensa también han influido en la mala fama. Como en otros temas relacionados con la salud, cuando sale alguna alerta lo hace en portada. Cuando se desmiente, letra pequeña y escondida, ya que sin duda no vende igual de bien. 

Aunque pensar en el cáncer de nuestros hijos en su vida adulta nos parece lejano y poco probable, el aumento de las parejas sexuales y de la promiscuidad hace que esas cifras seguramente vayan a ser un poco más altas que las que nos han tocado vivir a nosotros. De todas maneras, seguro que conocéis a alguna amiga a la que le han hecho una conización por esta infección, alguna que ha tenido que retrasar su maternidad para control de las lesiones o que pueda estar teniendo problemas para quedarse embarazada o mayor riesgo de prematuridad debido a los tratamientos en su útero.

Por cierto.... en mi casa hemos vacunado. 

jueves, 12 de mayo de 2016

Llega la hiperpaternidad

El niño tiene que entregar unos deberes mañana y se ha olvidado el libro en casa. No hay problema. Tenemos un fantástico grupo de whatsapp de los padres -aunque sin equivocarme podría decir que mayoritariamente de las madres- de la clase y podemos pedir que alguien haga una foto de la página del libro donde están los deberes a entregar. Así podrá hacer los deberes -bajo nuestra atenta mirada o pequeña ayudita- y entregarlos puntualmente. 

Llega la primavera y se van de convivencias con el colegio. Por ti no la dejarías ir porque temes que por la noche te eche de menos y tenga miedo. Ella se muere de ganas por ir, el año pasado ya se quedó en tierra. Antes de decidirte tienes que entrevistarte con su profesora: que te explique la ratio monitor/alumnos y qué actividades están previstas. Ah! Y hay que averiguar si la casa de colonias cumple las normativas legales.

Camino al colegio o de vuelta a casa tras la jornada escolar -¡y laboral!- padres cargados con sus propios bolsos y con mochilas escolares, instrumentos musicales y bolsas de deporte, el bocadillo en una mano que se va ofreciendo de vez en cuendo y alguna que otra manualidad en la otra mano, mientras que los niños caminan felices y a su aire, y sobre todo sin cargar nada en sus delicadas espaldas.

Seguro que historias parecidas a estas os suenan si frecuentáis puertas de colegio. Hablan de un modelo de paternidad llamado hiperpatenidad, los llamandos padres "helicóptero": los padres están permanentemente encima de los niños, para cumplir con sus deseos, estructurar sus jornadas y solucionando los problemas que puedan surgir para evitar la frustración y los "traumas".

En momentos de debilidad en según qué situaciones, es fácil que los que somos un poco más "pasotas" con nuestros hijos nos sintamos "malos padres".

Acabo de leer un libro titulado precisamente "Hiperpaternidad. Del modelo mueble al modelo altar", de Eva Millet. Y qué queréis que os diga, me ha tranquilizado saber que el modelo un poco "despreocupado" que intento ejercer con mis hijas, posiblemente sea más "saludable" para su futuro. En el texto a esta forma de ejercer la paternidad se le llama "undeparenting" -o hacerle menos caso a los hijos-, y parece ser que se puede empezar de una forma tan fácil como no llevarles la mochila o no permitirles que interrumpan las conversaciones de los adultos.

Parece demostrado que en un ambiente de sobreprotección los niños:

- No aprenden a utilizar sus propios recursos ni confían en sí mismos
- Tienen baja tolerancia a la frustración
- Tienen dificultades para ser autónomos y adquirir responsabilidades
- No valoran el esfuerzo (ni lo practican)
- Son miedosos
- Se aburren con mucha facilidad

Si quieres saber si eres un hiperpadre o una hipermadre, Eva Millet plantea el siguiente test: 

1. ¿Tenía ya un plan trazado para las vidas de sus hijos antes de que nacieran?
2. ¿Considera que se han convertido en el eje de su existencia? 
3. ¿Encuentra la paternidad o la maternidad más agotadora de lo que imaginaba?
4. ¿Su agenda familiar la marcan las actividades de sus hijos?
5. ¿Nota que en el día a día no llegan a todo, ni usted ni sus hijos?
6. ¿Sus hijos menores de doce años tienen más de tres tardes ocupadas a la semana?
7. ¿Les hace fotos con frecuencia y las cuelga en las redes sociales?
8. ¿Sus hijos necesitan que usted esté con ellos para dormirse?
9. ¿Sufren miedos habitualmente?
10. ¿Al recogerlos en el cole, carga automáticamente con su mochila?
11. ¿Los ayuda con los deberes (o se los hace) por sistema?
12. ¿Se siente culpable por no darles a sus hijos todo lo que piden?
13. Con frecuencia, ¿habla en plural cuando se refiere a sus hijos?
14. ¿Ha excusado alguna vez a su hijo diciendo: "Es que tiene una baja tolerancia a la frustración"?
15. ¿Compara lo que hacen los hijos de los otros con lo que hacen los suyos?
16. ¿Llama a sus hijos -o le llaman ellos- varias veces al día?
17. ¿Sus hijos tienen profesor de refuerzo aunque no lo necesiten?
18. ¿Los presiona para que hagan actividades que usted quiere que hagan?
19. ¿Discrepa a menudo de los maestros e entrenadores de sus hijos?
20. ¿Sus hijos se aburren con frecuencia?
21. ¿Sus hijos colaboran regularmente en las tareas del hogar?
22. ¿Está satisfecho con la escuela de sus hijos?
23. ¿Sus hijos comen de todo?
24. Como familia, ¿tienen algunas tardes libres, sin nada planificado?
25. ¿Acepta con deportividad que el equipo de sus hijos pierda?
26. ¿Sus hijos son capaces de distraerse solos, sin supervisión adulta?
27. ¿Sus hijos de más de doce años saben hacerse solos la comida?
28. ¿Acepta que tomen una decisión por sí solos, aunque no la crea adecuada?
29. ¿Su hijo adolescente se despierta solo por las mañanas?
30. ¿Les dice NO a sus hijos como mínimo una vez al día?

(Se puntúa: del 1 al 20, por cada SÍ 1 punto/ del 21 al 30, por cada NO, 1 punto)

Entre 0 y 5 puntos: Usted no es ni un hiperpadre ni una hipermadre; seguro que le critican
Entre 5 y 10 puntos: En sintonía con los tiempos, usted practica la hiperpaternidad de tanto en tanto
Entre 11 y 20 puntos: Es usted un hiperpadre o hipermadre "moderado" pero con peligro de convertirse en uno a tiempo completo (especialmente si ha contestado sí a las preguntas 1, 4, 11, 14, y 19)
Más de 20 puntos: Es hora de que empiece a dejar un poco en paz a sus hijos

En mi caso he salido que practico la hipermaternidad de tanto en tanto, algo de lo que soy plenamente consciente, porque somos producto de la época que nos ha tocado vivir, aunque estoy segura de que en alguna ocasión otros padres me han criticado y en otros me ha tocado sentirme mala madre si me comparaba con la actitud de otros progenitores.
Y a vosotros, ¿qué tal os ha ido?

PD: Si queréis más argumentos o trucos para no ser helicópteros, el libro es de fácil lectura y os va a resultar de ayuda.




lunes, 9 de mayo de 2016

Enfermedades de transmisión sexual en la adolescencia: motivo de preocupación

Este fin de semana he estado en Tortosa en la Reunión de la Societat Catalana de Pediatria. Una de las comunicaciones que más llamó la atención de todos los pediatras hablaba sobre las enfermedades de transmisión sexual en la adolescencia.

Algunos de los datos presentados, basados en este informe sobre la vigilancia epidemiológica nos dejaron asombrados, especialmente esta gráfica que tenéis a continuación, en la que se muestra cómo las enfermedades de transmisión sexual han ido en aumento en los últimos años. 


Las cifras son especialmente preocupantes en los números que hacen referencia al herpes genital y sobre todo a los condilomas. Los condilomas son unas verrugas genitales en cuyo mecanismo de transmisión está implicado el virus del papiloma humano.

Si valoramos en concreto las cifras de condiloma, también existe declaración de la enfermedad en adolescentes. Casi 70 chicos y chicas de 19 años o menores de esa edad cogieron la enfermedad durante el año 2014 en Catalunya. Son cifras bastante preocupantes, ya que la presencia de condilomas es un problema con mala solución y que les va a condicionar su vida sexual y afectiva.



Las enfermedades de transmisión sexual (ETS) han existido siempre... aunque hubo cierta concienciación a raíz de la epidemia del SIDA de final de siglo pasado. Últimamente parece que hemos vuelto a bajar la guardia. Los medios (televisión, cine, prensa) no ayudan, los jóvenes tienen cada vez más parejas sexuales, la tecnología y las aplicaciones móviles facilitan los encuentros secuenciales con personas que pueden ser apenas unos desconocidos, tenemos dificultad (padres y profesionales) para comunicarnos con nuestros jóvenes,.... La lista de cuestiones a abordar puede ser interminable, pero es urgente que nos pongamos las pilas, porque están reemergiendo enfermedades que habían descendido a porcentajes muy bajos como por ejemplo la sífilis.

Por cierto, sobre los condilomas y el virus del papiloma, tenemos una vacuna que puede evitar la infección: la vacuna contra el papiloma que actualmente se administra a las niñas preadolescentes. Os hablo de ella en breve.